1- Fue Un Honor
Uzumaki Naruto vivio más en sus primeros veinte años de lo que muchos otros vivieron en ochenta, vivió el dolor del rechazo, el dolor de ver morir a sus seres queridos, pero también vivió la alegría de la amistad, la alegría de ser padre y la felicidad de ver cumplidos sus sueños, y ahora podía ver lo que ya sabía que sería su último día.
Los ojos de Kurama lo vieron a los ojos, "Casi es la hora".
"Lo sé, mírame, con enemigos tan peligrosos que casi me mataron a mi y al mundo y aquí estoy, muriendo de viejo. Si quieres que algo se haga bien hazlo tu mismo".
Kurama le gruñó, "No es gracioso". Su enojo desapareció en un instante.
"Alguien tiene que reír, de lo contrario esté día se volvería muy triste". Naruto volvió a ver el atardecer, "¿Alguna última cosa que debería hacer?"
"¿Cómo que?", Kurama solo se quedó viendo la forma envejecida de su amigo.
"¿Tal vez debería liberarte?"
"¿Para ser sellado unos años después por algún sello experimental?, Pasó, prefiero desaparecer junto contigo a ser sellado una vez más".
"Es tu decisión, viejo amigo, ¿Sabes?, Algún día deberías tratar de vivir una vida humana, es más entretenido que vivir durmiendo dentro de alguien más".
"Ja, tras ver tu vida... Sí, tal vez, algún día lo intentaré, sin duda tendría más sexo del que tú tuviste".
"¡Oye!, Tuve una esposa hermosa y tuvimos tríos cada dos años, incluso un quinteto para mí cumpleaños cincuenta".
"Supongo que eso es mucho más de lo que obtiene un humano promedio, pero recuerda que fue gracias a mi que aún se te paraba a los ochenta".
"Y nadie te agradeció más por eso que Hinata, pero si eso crees, tengo algo listo para darte eso".
"Hmm, ¿Quieres darme una vida humana?"
"Será tu decisión, pero sí, siempre quise que pudieras vivir tu propia vida sin tener que aguantar a un tonto cabeza hueca como yo".
Kurama lo vio con tristeza, "Fue un honor", los dos viejos amigos se vieron entre si con una pequeña sonrisa, "Muy bien, lo intentaré, más te vale que esto no afecte mi memoria".
"Estarás bien, gracias, por todo, jeje, muy bien, es hora de tomarme esa merecida siesta, cuídate, Kurama".
"Descansa, Naruto".
Mientras el espacio mental desaparecía, Kurama mantuvo su vista en la persona que odio, respeto y que llegó a querer, las lágrimas salieron de sus ojos mientras la oscuridad lo abrazó, sintió algo de dolor, pero al menos la oscuridad fue reemplazada con la visión de dos personas, ¿Sus padres en esta vida humana?, Parecían humanos, una mujer pelirroja de ojos verdes y un hombre castaño de ojos café, no entendía muy bien lo que decían, ¿Será otro idioma?, Bueno, se preocuparía de eso después.
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Tener un cuerpo humano era tan extraño, pero tener hambre no era nuevo para él, dormir era una de esa cosas que nunca cambiaron, pero esto de tener que ir al baño se sintió asqueroso, principalmente porque aún le ponían pañales.
Al verse en un espejo pudo notar que tenía el pelo de un rojo más sangriento que el de su madre, pero estos ojos, verde esmeralda como los de ella, le gustaron, sería difícil, pero lograría dar miedo con estos ojos, lo que sacó de su padre fue ese cabello desordenado y su cara, no igual pero si parecida.
Estos tipos, sus padres, se portaban muy raro, podía sentirlo, estaban aterrados, lo sintió cada vez que llegaba la noche, la preocupación y el miedo, podía sentirlo. Aún no entendía que decían, pero como todo humano se adapto lentamente, entendía que los estaban persiguiendo, miro sus manos, pequeñas, suaves, sin la fuerza para hacer más que sujetar objetos, el resto de su cuerpo no estaba mejor, esto de ser humano era un reto mucho mayor de lo que esperó.
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Este parecía ser otro día aburrido, era una noche bastante fría, su madre puso unas pocas decoraciones, no entendía que se sembraba, pero le gustaron algunos de los dulces, tener una lengua funcional era útil. Su padre por otro lado, se veía la sonrisa forzada y tal vez la nota que recibió hace unos días le quitaron el ánimo.
"Harry, no juegues con esa rana". Su madre le regaño, pero como quería que no jugará con ella, los recuerdos de peleas con esos sapos solo ayudo a reparar su orgullo dañado.
Ahora podía entender cuando lo regañaban, eso también era nuevo, fueron muy pocos los que se atrevieron a regañarlo, muchos menos fueron los que sobrevivieron. Sus padres eran muy sobreprotectores, nunca lo dejaban salir de casa, lo tenían muy vigilado ni siquiera le dejaron un minuto a solas para usar su chakra, podía gatear por las paredes, pero cuando lo atrapaban rápidamente lo jalaban del techo, lo regañaron un rato, solo para pasar a mimarlo con abrazos y besos, esto se parece a lo que le pasó a Naruto con sus hijos, así que lo asoció con la preocupación de un padre por sus hijos, era un sentimiento agradable, pero asfixiante.
Esa noche, algo paso, una explosión destruyó la entrada, sus padres se alertaron, su madre lo tomo en brazos y se lo llevó a su habitación, su padre se quedó atrás, ¿Esto era karma?, Se sintió así, le dolió, le dolió porque sabía lo que pasaría, su padre murió, pudo sentir cuando paso.
Su madre, aún con lágrimas le sonrió, "Te amamos, Harry, recuerda eso, la persona en la que te conviertas, sé que estaré orgullosa de esa persona, cuídate mucho, ¿Sí, cariño?", Una vez más estuvo aquí, frente a una madre que se despedía de su hijo, una vez más era impotente. La puerta fue destruída y un hombre lo vio a los ojos, verde contra rojo, él tipo desvío la mirada para ver a su madre, le rogó, no por su vida sino por la de su hijo.
"¡Por favor, mátame a mi, déjalo vivir y mátame a mi!"
"¡Cállate, niña tonta, hazte a un lado!"
"¡Harry no, por favor, Harry no!"
"¡Muevete, no vine por ti, solo el chico!"
"¡No, Harry no, por favor, mátame a mi, no a él!"
Ya hartó, utilizó esa vara, una vara que se parecía la que usaban sus padres, le apuntó a su madre y lanzo un rayo verde. "¡Avada Kedavra!".
El tiempo se detuvo para Kurama, cuando vio a su madre tirada en el suelo, nunca tuvo algo como una madre, así que no le fue difícil hacerse a la idea de llamar a esta mujer su madre, verla muerta le dolió, así que cuando le apuntaron con una varita y despertó de su ensoñación, a él volvió algo que creyó perdido, la irá.
El ambiente se congelo para el tipo que entró en la casa, la alegría del triunfo le fue arrebatada para pasar a una hirviente sensación que lo congelo en su lugar, se sintió asfixiado, su mente, por lo general tranquila, se lleno de visiones de su propia muerte, le tomo un minuto volver en sí, pero para ese momento, fue demasiado tarde, una energía carmesí se envolvió en el bebé, unas marcas en forma de bigotes aparecieron en sus mejillas, cuando trato de lanzarle una maldición asesina, está no le hizo nada, él bebé lo vio con irá, pero este no pudo hacer más que ver cuándo del bebé salió un brazo que lo sujeto del brazo, otro más que lo sujeto del cuello, esta cosa le estaba quemando la piel, esto no era posible.
El miedo y el dolor se vieron en la cara del tipo, eso empeoró cuando un tercer brazo le atravesó el pecho, lo quemó, de dentro hacía afuera, vio con impotencia cuando su vara se quemó, lo último que vió antes de explotar fue la mirada molesta de un bebé, una mirada que logro lo que solo otro hombre había logrado, lo lleno de... Miedo.
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No pudo quedarse despierto mucho más después de eso, lo siguiente que supo fue que está en una casa, con una mujer flacucha, un tipo gordo y un niño que le picaba los cachetes, al menos hasta que le mordió la mano, lloro y grito, hasta que los dos adultos llegaron, no le parecieron muy listos si encerio creían que gritarle a un bebé sería útil, aunque claro, esto le pasó a Naruto, ¿Esto fue alguna clase de venganza Kármica?
Con el tiempo noto que estos sujetos no podían hacer lo que sus padres, así que mientras no lo veían pudo empezar a escalar por las paredes y los techos, esto parecía enojar mucho al gordo con bigote, pero no es como que pudiera alcanzarlo, la señora era la que más se asustaba cuando hacía este tipo de cosas.
Los años pasaron, a los cuatro años intentaron que cocinara para ellos, su respuesta fue arrojarle el aceite hirviente al gordo y amenazar con golpear al niño si no tenía tres comidas al día, intentaron castigarlo sin comer una semana, él amenazó con quemar la casa mientras dormían, esto mientras fuego parecía salir de su boca.
Jamás fue un buen estudiante, pero desde que era un niño, un niño con tanto poder era un niño con mucha energía, así que siguió el consejo de Naruto y decidió vivir lo más que pudo, leer no era tan malo y hacer algo de ejercicio era necesario para quedar agotado. Algunas veces termino alejándose mucho de la casa de sus tíos, pero estaba bien, explorar la ciudad era emocionante, claro que cada cierto tiempo un grupo de personas lo encontraban y lo regresaban a la casa del gordo con bigote y la mujer flacucha.
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Una vez que cumplió seis años empezó a invocar más de su poder, a los ocho ya podía reemplazarse, moverse más rápido y ser más fuerte, todo gracias al chakra, ahora, se dedicó a hacer algunos de esos trucos más avanzados, aliento de fuego, eso era algo, pero cuando lo convino con viento, fue apenas una quinceava parte de lo que logro como bijuu, pero para un humano, era grandioso, claro que minutos después un grupo de personas apareció y le advirtieron que dejara de hacer eso, uno de ellos le apunto con una de esas varas, así que sin contemplación, le rompió la mano y lo golpeó en la cabeza asta dejarlo inconsciente, sin darles ni una oportunidad se impulso con chakra y los noqueó a todos, los mataría, pero si algo le enseño Naruto fue que matar no lo llevaría muy lejos.
Al día siguiente cuando apenas llegó al parque en el que acostumbrada entrenar, fue interceptado por una mujer pelirroja.
"Buen día, ¿Harry J. Potter?, Soy la Jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, Amelia S. Bones".
"Buen día", Sin darle mucha importancia, Kurama empezó a llevar chakra a sus pulmones y exhaló fuego, le encantaba hacer eso.
"No puedes hacer eso, chico". La mujer lo miro muy seriamente.
"Claro que puedo", Ahora se dedicó a caminar por el agua, "¿Qué quiere?"
La mujer ahora lo vio con sorpresa, "Mira, se supone que no debés usar magia a la vista de todos, es un secreto que se remonta a generaciones, hay leyes muy importantes que lo establecen".
"... ¿Eso es todo?, Bien, tengo que seguir entrenando".
"Entiende, no tienes permiso para usar magia, no en una área muggle, al menos".
"Bueno, yo no pienso detenerme, así que o me muestras dónde puedo hacer estas cosas o sales de mi camino". La mirada de desinterés que le dió a la mujer pareció molestarla, sin repuesta, Kurama decidió seguir su camino, ahora saltando entre árboles hasta perder a esa mujer.
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Esa noche recibió la visita de la misma mujer y un anciano de barba larga.
"Buenas noches, Sr. Dursley, ¿Podemos pasar?"
"¿Al fin se llevarán a ese mocoso de aquí?, ¡No podemos seguir tolerado a se chico del demonio!"
"¿Cómo me llamaste, gordo?", Vernon se congelo en la entrada.
"Nada, parece que tienes visitas".
"Si, eso parece, se educado y dejalos pasar, ¡Mujer, tenemos visitas", Ver a un niño mandando a los adultos de la casa preocupo a ambos adultos.
"Pasen, pueden sentarse", Al ver dentro de la casa notaron algunos golpes y quemaduras en las paredes, parecía que un dragón paso por aquí.
"Gracias, con permiso" Al estar en la sala tomaron asiento apareciendo unos sillones frente a Harry, "Buenas noches, Sr. Potter, soy el jefe brujo de la Gran Bretaña Mágica, Albus Dumbledore, me han comunicado que a pesar de las advertencias sigue realizando magia en áreas muggle, me temo que tenemos que insistir en que se detenga, no sabe cuántos recursos se han gastado en olvidar a las personas que lo vieron, ¿Qué dijiste que hizo, Amelia?"
"Caminar sobre el agua, escupir fuego, saltar grandes distancias, noquear a varios autores, lesionar a uno de ellos, ¿Debo seguir?"
"Con eso basta, gracias, como verás, Harry, esto tiene que detenerse aquí".
"Bien, ya se lo dije a esta mujer, no me detendré".
"Debo insistir en que lo hagas, pero veo que hay poco que podamos hacer para convencerte, ¿Dime, qué podemos hacer para que dejes de hacer magia ante el público muggle?"
"¿Tienen algo parecido al sellado?"
"¿Sellado, podrías explicarnos a qué te refieres?"
"Ya sabe, símbolos pintados que pueden hacer una infinidad de cosas en el orden correcto".
La mirada de ambos adultos era de sorpresa, runas, lo más cercano a lo que describió eran las runas, muy avanzadas para un niño, ¿Entonces, cómo supo de ellas?
"Sí, runas, runas antiguas". La respuesta de Amelia fue mirar con incredulidad a Dumbledore, ¿Enserio no pensaba hacer lo que ella creía, verdad?
"Bien, quiero saber más de esas, "runas", denme algo que hacer y yo dejo de destruir el parque".
"No sé si sea lo mejor, son muy avanzadas, incluso para alguien tan talentoso en magia sin varita como tú". Amelia pudo reconocer el talento de este chico, por algo ya era famoso a tan tierna edad, pero eso no significa que estuviera listo para estas cosas.
"Si pudieras conformarte con lo más teórico, solo hasta que entres a la escuela Hogwarts de magia y hechicería, una vez ahí tendrás expertos que podrán enseñarte más en un ambiente controlado".
"Muy bien, no te confundas, gordo", La mirada de Harry viajo a Vernon, "Trata de obligarme a cocinara o limpiar está casa los siete días de la semana y te romperé algo, no porque no use magia significa que no pueda golpearte hasta el cansancio". Con esa amenaza, Vernon salió corriendo de regreso a la cosina.
"¿Eso era necesario?", El viejo lo miro con tristeza.
"Sí, no me quieren aquí y por mucho que no quiera, esos idiotas solo responden al dolor y las amenazas, además, no tengo muchas opciones, siempre que me voy de este basurero hay alguien que me trae de vuelta, en algún momento me rendí".
Amelia miro a Albus para saber mas de ese detalle.
"Asumí que solo era Harry explorando y perdiendose aqui y alla, no creí que intentaba huir de casa". Albus se veia entrstecido ante la mirada molesta del niño y la jefa Auror.
"Esta no es mi casa, y jamas la considerare como tal".
"Vamos, Harry, no creo que tu relación con tu familia pueda estar tan mal, tal vez si dejaras de amenazar... "
"Cuando prefieran tratarme como un ser humano sin la necesidad de que los obligue, ese día yo dejaré las amenazas".
"Muy bien Albus, ya oí suficiente, debemos buscarle otro lugar para que viva él Sr. Potter, es obvio que aquí no está seguro".
"Sí, eso me temo" La mirada de tristeza del anciano se profundizó al volver la mirada a las paredes quemadas y golpeadas, "El problema es, ¿Dónde?"
"Ya resolveremos algo", Volvió a mirar a Harry con severidad, "Sin magia, te enviaremos esos libros por la mañana, buenas noches", ambos se despidieron y desaparecieron de la casa.
"Interesante, ¡Más vale que la cena esté lista!, Te lo perdone ayer, así que más te vale que esa comina no tenga ningún veneno".
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Cuando empezó a leer esos libros de runas pudo notar las ligeras similitudes con los sellos, podía empezar a trabajar con esto, tenía que agradecer a Naruto, en su retiro se dedicó a alcanzar una maestría en sellado, no presto mucha atención pero ya era algo.
No le tomo mucho tiempo empezar a entender estás runas, lo difícil fue mejorar su caligrafía, jamás necesito escribir así que jamás tuvo que mejorar en eso.
Unos días después de la visita de ese anciano fue llevado a la casa de aquella mujer, ¿Amelia Bones?, Era una casa espaciosa, también había una chica de su edad, Susan, era pelirroja como su tía. La primera vez que le dieron permiso de hacer magia, Amelia le advirtió a Susan de mantenerse alejada cuando de repente, Harry escupió una gran cantidad de fuego, luego se dedicó a golpear árboles con puñetazos y patadas, sin darse cuenta dejo asombrada a la niña y aún más perpleja a la mujer, todo lo que hacía le parecía imposible a esa mujer, de las pocas explicaciones que se molestó en escuchar entendió que la educación de esta "magia" no empezó a los seis sino a los once, no era sorprendente, no con toda esta paz.
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Los años pasaron las sorpresas no tardaron en llegar, al menos no fue a él al que le llegaron las sorpresas, Amelia Bones tuvo que ver cómo "El-Niño-Que-Vivio", paso de de estar en un lugar a otro, cambiando de lugar con cualquier objeto a su vista, lugo lo vio cambiar de cara, tamaño y masa corporal, a veces se convirtió en ella, otras en cualquier persona que viera por el callejón Diagon, para suerte de Amelia, todos avían dejado de tratar de saludar y alabar al niño cada vez que lo veían, más por amenaza de ella que de él, le gustaba ser alabado, más por cosas que lograba, como cuando lo felicito por crear un sello de almacenamiento, lo mismo que un hechizo de expansión, pero este era más discreto, al menos para los muggles, para ellos solo eran símbolos raros pera para un mago era un almacén de bolsillo, como miembro del gobierno mágico, se apresuró a darle la patente de este invierno a Harry, lo que obviamente le dió un poco más de fama.
Harry Potter ya era conocido en el mundo mágico como "El-Niño-Que-Vivio", ahora también era conocido como "El Sellador, Algunos maestros de runas lo llamaron "Odín", aunque eso ocurrió después de usar un sello para sellar la magia de un idiota que trato de hechizarlo en plena tienda de ingredientes, él tipo termino rogándole que le quitará ese sello, fue solo a pedido de Amelia, que le quitó el sello, no sin antes darle un fuerte golpe a ese tipo, solo supo que ese tipo se llamaba Jim y que tendrían que llevarlo a San Mungo, algo relacionado a costillas rotas o algo así.
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Casi era el cumpleaños número 11 de Harry y para ese entonces ya había recibido su tan famosa carta:
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA
Director: Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.
Querido Sr. Harry J. Potter.
Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.
Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Subdirectora
Uniforme
Los alumnos de primer año necesitarán:
• Tres Túnicas sencillas de trabajo.
• Un sombrero negro puntiagudo para uso diario.
• Un par de guantes protectores.
• Una capa de invierno.
• Libros
Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:
• El Libro Reglamentario de Hechizos Miranda Goshawk.
• Una Historia de la Magia, Bathilda Bagshot.
• Teoría Mágica, Adalbert Waffling.
• Guía de Transformaciones para principiantes, Emeric Switch.
• Mil Hierbas y hongos mágicos, Phyllida Spore.
• Filtros y Pociones Mágicas, Arsenius Jigger.
• Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, Newton Scamander.
• Las Fuerzas Oscuras. Una guía para la autoprotección, Quentim Trimble.
Resto del equipo:
• 1 varita.
• 1 caldero de peltre número 2.
• 1 juego de redomas de vidrio o cristal.
• 1 telescopio.
• 1 balanza de latón.
Los alumnos también podrán traer una lechuza, un gato, una rata o un sapo.
SE RECUERDA A LOS PADRES QUE A LOS ALUMNOS DE PRIMER AÑO NO SE LES PERMITE TENER ESCOBAS PROPIAS.
Le dió su carta a Amelia, quién mando la aceptación de ambos chicos por lechuza, al día siguiente todos fueron al Callejón Diagon, una taberna como tapadera era útil, pero cuestiono su utilidad para los niños. Un muro, eso es lo que había entre la taberna y el Callejón Diagon, miro con detalle cuando Amelia tocó ciertos ladrillos, seguía siendo impresionante, si lo decía él mismo, su primera parada era el Banco Gringrotts, algo curioso a destacar fue que cuando puso un pie por primera vez en el banco, los pequeños empleados se detuvieron al mismo tiempo, todos voltearon a verlo, algunos desviaron la mirada cuando les devolvió la mirada, otros resistieron un poco más antes de volver lentamente aló que hacían. Claro que lo ocurrido no pasó desapercibido para los demás magos, vieron con interés al chico pelirrojo con marcas en las mejillas, fue solo gracias a Amelia que no los notaron en el Caldero Chorreante, pero aquí se destacó como un faro en la niebla, los murmullos no lo molestaron, era mejor que los gritos, hoy en día solo se se estremecieron con su presencia.
"¿Los duendes están tensos o solo soy yo?", La pregunta contundente de Harry le ganó otra mirada del personal.
"No los molestes", La cara sería de Amelia lo detuvo de seguir viéndolos a los ojos.
"Bien, ¿Mis padres me dejaron dinero, no? ¿Por qué no me dejaron tenerlo hasta ahora?".
"Por qué yo puedo pagar por ti y es solo por qué quieres "empezar a pagar tus propias cosas" que estamos aquí, ten tu llave, jamás la pierdas, no es barato reemplazarla".
"Si, si, gracias".
Una vez en el que parecía ser el único duende desocupado, "Buen día, venimos a realizar un retiro".
"¿Llave?", Harry le dió su llave, no tardó en inspeccionar la llave para notar que era auténtica, "Muy bien, síganme", Los dirigió a los carros mineros que los llevo por un camino con diferentes vueltas y bajadas, solo algunas volteretas, "Aquí estamos, cuidado al bajar".
Para los estándares de Amelia, eso fue más educado de lo que se espera de un duende, sus instintos le alertaron que algo estaba pasando.
"Es aquí, llave, por favor", Sin miramientos le dió su llave una vez más, "Adelanté, Sr. Potter".
"Gracias", Era una gran cantidad de oro, pero lo que llamo su atención fue una capa entre las cosas amontonadas, sentía algo en ella, se la llevó para revisarla más tarde, las notas de pociones en otro montón de cosas le llamaron la atención, aún con los años reconoció la letra, también las tomo, lo que no dudo en tomar fueron un grupo de notas más antiguas de bocetos de runas, sería útil. Con estas cosas, tomo un montón de oro y salió junto a Amelia y Susan, "Andando".
"Antes de irse, Sr. Potter, me gustaría que leyera y firmara esto", Un pergamino en blanco fue puesto en su dirección, con algunas dudas lo tomo y en este apareció lo que parecía un testamento. Era de un tal Sirius Black III, parece que le dejo todo a su nombre, desde dinero y propiedades, bien, eso sería útil, firmo con una firma más pulcra de lo que jamás había logrado, todo ese tiempo practicando su caligrafía servía de algo.
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La primera parada de la familia Bones fue la librería Flourish y Blotts, inmediatamente fue a la sección de runas algo más avanzadas, se llevó tres libros sobre el tema y siguió buscando los libros de la lista con las mujeres Bones, lo siguiente fue la tienda de Madame Malkin, Túnicas Para Todas las Ocasiones, no estaba muy impresionado, apenas podía moverse con libertad en esas telas, los calderos, pergaminos, plumas y tinta, todas esas compras fueron tediosas, la única cosa que faltaba era esa varita, Tienda de Varitas Olivanders, ya había algunos niños en la tienda, parecían nacidos de muggles, lo notó por la ropa más moderna.
Algunos encontraron su varita muy rápido, otros, como él, tardaron más de una hora.
"Interesante, interesante, eres un cliente difícil, pero encontraremos a tu compañera", El Sr. Olivander seguía.
"¿Estás varitas, están vivas?", Harry aún trataba de entender estas cosas del mundo mágico, no era la primera vez que oía de productos mágicos que de repente adquirieron voluntad propia.
"La varita elije al mago, Sr. Potter, eso nos queda muy claro a los fabricantes de varitas, se puede decir que son ellas las que elijen a quien jugarle lealtad", El Sr. Olivander siguió buscando varitas, siempre prefirió que más de un alumno llegará a comprar su varita, si una varita no le seleccionaba a uno de los niños podía dársela al otro y ver si con él funcionaba, con la chica, Susan, tomo más de diez intentos para encontrar su varita, así que en este momento se concentro en Él-Niño-Que-Vivio.
Harry se dedicó a observar las varitas no creía necesitar una pero primero quería ver si una de estás ramas podía aumentar su enfoque, él mismo ya tenía poder, ahora quería ver qué podía hacer si también tenía un mejor control de éste.
"Tuve clientes a los que les tomo mucho comprar su varita, pero esto es ridículo", Amelia, quién para ese momento ya estaba sentada en un taburete junto a Susan, miraba como Olivander traía una varita más.
"Adelante, pruébala", Olivander tenía un presentimiento en esta varita, pero lo que no esperaba era que la varita tratara de alejarse del niño, antes de que siquiera la pudiera tocar, "Que mal, tenía un presentimiento con esa".
"¿Disculpa pero, tendrás alguna varita con algún elemento de chakra?"
"¿Chakra?, Creo que tal vez... ", Olivander subió por la escalera de una de las repisas, aún con eso tuvo que estirarse para llegar a la varita que buscaba, "¿Podría ser?", El Sr. Olivander, no trabajo mucho con cristales de chakra, pero está era especial, "Ebano, núcleo de cristal chakra, 30cm, rígida, perfecta para duelos, pruébala".
La varita formó un aura dorada en el cuerpo de Harry, "como Naruto", pensó, era extraño, poder sentir este nivel de control, era hasombroso, volvió a mover la varita, pensando en la insignia de Naruto, y se clonó a si mismo, los ojos de asombro no tardaron en llegar, incluso algunos de los peatones fuera de la tienda vieron esta escena con sorpresa.
"Cuánto por ella", El clon desapareció cuando el original se volteo a ver al Sr. Olivander.
"Ah, serían doce galeones, Sr. Potter, esa es una gran varita, sé que logrará grandes cosas con ella".
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De vuelta en la casa Bones, Harry y Susan practicaban sus hechizos mientras el clon de sombra se dedicó a leer los libros que compraron, los métodos, la concentración y la intención misma de la magia, era comí si está tuviera vida propia, podría ser, él mismo fue una masa de poder con consciencia propia, Amelia ya le había enseñado algunas cosas, sobretodo sobre contratos mágicos, leyes antiguas y algunas lecciones de etiqueta, no usaba mucho estás últimas, pero supuso que algún día le servirían de algo.
Susan creció admirando las historias de Harry Potter, pero no fue hasta que lo conoció que vio más allá de la historia, Harry era poderoso e inteligente, sin varita ya podía hacer hechizos sorprendentes, pero ahora sabía que eso solo era la punta del iceberg, verlo crear clones que leían los libros por él, no lo entendió asta que una semana después probó que lo que ellos leían o hacían, él lo aprendía, verlo transfigurar un ratón en una copa de vidrio fue increíble, aún más cuando convirtió un ropero en un cerdo que escupía ropa, fue gracioso, asta que su tía los encontró y lo obligó a regresar el ropero, los regaño, a él por el uso de magia sin supervisión, a ella por no detenerlo.
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Los viejos apuntes de Lili Evans, su madre, le interesaron un poco, tendría una clase dedicada a este tema así que no lo lastimaria aprender de pociones, con el tiempo descubrió que a su madre no le gustaban las pociones, le encantaban, sus notas contradecían algunas de las instrucciones de los libros, después de copiar estás instrucciones en su propio libro guardo las notas en su sello de almacenamiento personal, lo había dibujado en su mano izquierda.
La capa que encontró en su bóveda era singular, capas de volverlo invisible al ponérsela, no era perfecta, pero podía serlo, unos cuantos sellos, aprendidos de las noches más salvajes de Naruto, le dieron a esta capa la capacidad de cancelar el ruido del usuario, ahora estaban esos molestos hechizos de detección, las historias de Amelia, sobre criminales tratando de ocultarse con hechizos o con capas cómo está, le dieron la idea de ponerle a esta capa sellos anti detección. Ahora solo quedaba el problema de que hacer si la perdía, podría aprender a convocar, pero por que limitarse, creo otro selló con la idea de cierto martillo mítico, un sello en su espalda y otro en la capa, al separarse más de cincuenta kilómetros, o si él la llamaba, la capa volverá a él.
El día de ir a esta escuela mágica se acercaba y con el su propio cumpleaños, sus anteriores cumpleaños los paso con un pequeño pastel, por pedido propio, y la compañía de las dos Bones, era agradable, no le tomo mucho tiempo llegar a apreciar a estas dos personas, y ahora, tan cerca de ir a una escuela magia junto a su ¿Hermana?, pudo sentir eso que Naruto quería que sintiera, esa calma en su corazón era agradable.