Suspiros de un amor. || Tanjirō Kamado. KNY

Summary

T/N Suzuki es una joven que tiene 17 años, y forma parte del cuerpo de exterminio de demonios, siendo una kakushi. Fue rescatada por Kanae Kochō, la entonces pilar de la flor, la cual le aportó un hogar y el cariño que una "madre" podría otorgarle, la salvó de las garras de un demonio, y le ayudó a conocer nuevas personas, a la vez le enseñó que para ser fuerte no necesitaba nacer con ese "don". Durante un año fue su aprendiz, pero solo logró ejecutar dos posturas de la respiración, por lo tanto se rindió, aunque no quería decepcionar a su maestra decidió no ser cazadora. Todo cambió cuando conoció a aquel pelirrojo, de ojos color borgoña, y personalidad tan suave y dulce como la miel... ------------ ⚠En esta historia no habrá tanta relación con el manga o anime, sin embargo habrá referencias o hechos canon, por lo tanto es mejor que leas esta historia si ya leíste el manga. ⚠ ⚠Habrá contenido explícito, como abuso físico o palabras malsonantes, por lo tanto no es contenido recomendable para personas sensibles. ⚠ ++Los personajes de "Kimetsu No Yaiba" le pertenecen a "Kohoyaru Gotōge", sin embargo en esta historia habrán oc's creados por mi misma. ---------- ❣️; Inicio: 05 de Diciembre 2022 ❣️; Final: 13 de Febrero 2023.

Status
Complete
Chapters
37
Rating
n/a
Age Rating
18+

#01.

-¡AYUDA! ¡POR FAVOR, NECESITAMOS AYUDA! -una joven de aproximadamente 12 o 13 años de edad se encontraba al lado del cuerpo de un niño más pequeño, estaba demasiado asustada.


-Por favor... A-Akihiro... H-Hermanito no te vallas... ¡AYUDA! -ya con la voz quebrada seguía gritando como podía.


Algunos minutos antes...


-¡MALDITO NIÑO! ¡NO SABES HACER NADA BIEN! -una muchacha se encontraba gritándole a un pequeño


-¡Lo lamento mucho! Prometo que no volverá a pasar, p-por favor no me pegue... -el pequeño juntaba sus manos mientras suplicaba a la mayor no le hiciera daño.


-¿Quién te crees que eres mocoso? No eres más que un repugnante ser que llegó a mi vida por error, si tan solo no existieras yo seguiría con todos mis lujos. -la mayor dejó de gritar para después ponerse en cuclillas y así poder estar a la altura del menor.


-Arruinaste mi vida solo con tu existencia, así que no me pidas que no te golpee, yo lo voy a hacer si quiero, al fin y al cabo soy tu "madre" -hizo comillas con sus dedos al decir lo último, y tras decir eso le dio una fuerte cachetada al pequeño.


-E-Eso me d-dolió... -el menor tenía intenciones de llorar.


-¡CÁLLATE! -la mayor se levantó y pateó al pobre niño, seguido de eso lo siguió golpeando como pudo con sus manos, escuchar las suplicas y el llanto del menor solo la hacía enfurecer más.


La mayor siguió así hasta que unos golpes en la puerta se hicieron presentes, había llegado alguien.


-¿QUIÉN ES? -rápidamente fue hacia la puerta, mientras limpiaba sus manos ensangrentadas con la tela de su yukata.


La puerta se abrió, dejando ver quien era aquella visita, no era nadie más que su otra hija.


-¡Traje lo que me pediste, madre! -la joven miró con una sonrisa a quien le dio la vida.


-Te he dicho miles de veces que no me llames madre, estemos en público o en casa odio que me llames así. -tomó el mentón de la chica y la miró con ojos amenazantes.


-L-Lo siento, prometo que no volveré a decirle así... -la chica evitó el contacto visual con la mayor, pero al desviar su mirada y enviarla a otro lugar, se encontró con la escena más desgarradora que pudo haber visto, estaba ahí, su hermano pequeño, su razón de vivir, inconsciente en el suelo.


-¿¡QUÉ LE HICISTE!? -inmediatamente entró, dejando caer unos paños que llevaban envuelto algo, corrió hacia el pequeño y lo cargó en brazos como pudo. ¡ERES UNA BRUJA! ¡UNA PUTA!


-Cómo... ¿Cómo acabas de llamarme? -la mayor se dirigió hacia la que recién la había insultado, estaba a punto de pegarle cuando la menor salió corriendo de ahí.


Esas no eran más que verdades, aquellos menores eran hijos de una ex geisha, quien fue expulsada de la casa donde trabajaba tras haber quedado embarazada.


La mayor siempre odió con todo su ser a ambos hijos, sin embargo, le dieron la oportunidad de volver al enterarse los dueños de la casa que su bebé era niña, por lo tanto en un futuro les iba a servir, pero algunos años después, la geisha quedó embarazada nuevamente pero de otro hombre, y de nuevo fue expulsada, pues solo concedería un varón y ella ya no era requerida pues ya tenían a su hija; el padre del niño se dio a la fuga cuando le dijeron que tenía que hacerse cargo de su hijo.


Fue entonces cuando, la niña cumplió 12 años y la comenzaron a preparar para ser una maiko, pero la joven escapó, ella no quería ser vendida de esa manera. Tras esto, quedó esa pequeña familia en la pobreza, más razones para que la mayor odiara a sus propios hijos.


Pov T/N;


Estaba huyendo de mi casa, no era la primera vez que huía, pero esta vez me siento terriblemente mal, siento un dolor en mi pecho, pues de verdad le tengo miedo a mi madre y tengo miedo de que mi hermano no sobreviva.


Está comenzando a anochecer, las lágrimas recorrían mi rostro que cada vez comenzaba a ponerse más rojo pues comenzó a nevar de la nada, en pleno verano.


Tengo miedo de estar sola corriendo por el bosque con mi hermano herido, pero tengo que salvarlo, así que voy en dirección del pueblo más cercano... No quiero perderte, Akihiro...


Fin del pov;


-¿T-T/N? -una suave y joven voz llamaba a la chica, quien ya se encontraba llorando desconsoladamente abrazando el cuerpo de su pequeño hermano.


-¿AKIHIRO? -la joven dejó de llorar y miró a su hermano, quien ya había abierto sus ojos y la miraba tristemente, todo su cuerpo le dolía


-¿D-Dónde estamos? T-Tengo miedo... ¿Y mamá? -el niño comenzó a recordar lo que vivió en aquella casa y quería llorar, pero hacerlo solo le causaría mas dolor.


-No tengo idea... Pero te prometo que pronto llegaremos a una posada y podremos descansar, no te preocupes por ella, ella ya no te hará más daño. -miró al niño con una suave sonrisa, y el niño le devolvió la sonrisa.


-Pero ahora, tienes que ser fuerte, ¿Sí? No puedes dejar que el miedo y el cansancio te consuman... -con una de sus manos sacó un onigiri de atún que llevaba en su bolsa. Come esto, te hará recuperar tus fuerzas.


El niño accedió y a mordiditas disfrutó de aquel alimento, la noche estaba presente y la nieve caía lentamente, el silencio estaba presente en todo el lugar; Hasta que el crujir de unas ramas hizo que T/N se pusiera alerta.


-Valla valla, ¡Comida fresca y joven! Nada mejor que dos niños, el destino está de mi lado. -un hombre de apariencia extraña comenzaba a acercarse a los menores, quienes se encontraban en una cueva, sus ojos brillaban y una sonrisa sádica se hizo presente en aquel rostro frío y extraño.


-¿Quién eres? ¡Aléjate! -la niña se levantó dejando a su hermano sentado para hacerle frente al hombre.


-Tienes valentía, pero contra mi no tienes nada que ganar, solo que perder, ahora aléjate tú, déjame llevarme a aquel niño primero, huele bastante bien. -se relamió los labios y un escalofrío recorrió el cuerpo de la chica, mientras que el mencionado se encontraba paralizado, no sabía que hacer.


-¡Oh dios mio! ¡Deja a esos pobres niños en paz! -una linda chica con cabellera larga y oscura apareció detrás del hombre extraño.


La menor por instinto retrocedió y tomó a su hermano, lo abrazó otorgándole calor para que supiera que todo estaría bien.


-¿Y tú quién te crees que eres para decirme que hacer? -aquella criatura se aventó contra la recién llegada, pero esta lo esquivo con total facilidad.


-Soy Kanae Kocho, la pilar de las flores, ¡Un gusto! ¿Y tú cómo te llamas? -la chica dijo con total tranquilidad y miró con una sonrisa a aquel hombre, quien inmediatamente se enfureció.


-¡No te diré mi nombre! ARGHHH -gruñó y siguió intentando atacar a la joven, pero esta sin necesidad de usar la violencia seguía esquivando todos sus ataques.


-Te tengo un trato, si dejas a los pobres niños en paz, yo te dejaré vivir y podremos ser amigos, ¿Qué dices?


-Estás loca si crees que caeré en tu trampa. -dejó de atacar y la miró con odio.


-No era una trampa... Pero bueno, parece que tendré que recurrir a matarte, no te preocupes, será bastante rápido. -la joven desenvainó lentamente una katana, y cambió su expresión a una sonrisa con determinación.


-¿Qué? -el hombre estaba confundido, pero en un abrir y cerrar de ojos su cabeza resbaló y cayó sobre la nieve lentamente, seguido de esto se desvaneció con el aire.


-Respiración de las flores, cuarta postura: Hanagoromo Carmesí.


-¿Qué acaba de pasar? -la menor estaba confundida, en un momento flores salieron de la katana de aquella chica.


-Ahora puedes descansar en paz. -la joven hizo una corta oración y miró con una sonrisa apenada al cuerpo de aquella criatura que desaparecía lentamente, después guardó su katana y se acercó a los menores.


-Kanae Kocho, esa soy yo. No se preocupen, no les haré daño, ahora todo estará bien, ¡Se los prometo! Él ya no les hará daño. -la mayor se puso en cuclillas y una vez quedó a la altura de la menor, le dedicó una cálida sonrisa.


-Y-Yo soy T/N Suzuki... gracias por tu ayuda... ¿Qué era eso? -la chica no pudo evitar sentir una sensación de calidez recorrer su cuerpo, la presencia de la mayor le generaba tranquilidad.


-Era un demonio, pero no es el único que acecha por este bosque, así que tuvieron suerte de que no los encontrara algún otro más fuerte que este. ¿Qué hacen solos? ¿Por qué tu hermano está herido? -dirigió su mirada hacia el pequeño quien ya se quería dormir, pero no quería romper su promesa con su hermana, no sabía si despertaría.


-Nuestra "madre" le hizo daño, así que huimos de aquel lugar, no tenía idea de que los demonios existieran. -la chica se sintió triste.


-Solo salen de noche. Dame a tu pequeño hermano, yo lo cargaré, los llevaré a ambos a un lugar mejor. -les sonrió a ambos y tomó al pequeño en brazos. Sígueme, no está tan lejos de aquí, pero probablemente lleguemos en la madrugada.


Y así, los tres salieron caminando de ahí.