Algo Más / Stony

Summary

Tony y Steve viven juntos como compañeros de piso, donde irán descubriendo poco a poco el significado del amor, dejándose llevar por el encanto y dulzor de la ilusión juvenil. Cliché romántico. Drama/Humor.

Status
Ongoing
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
18+

Primeras impresiones.

—Ah, esto es estresante. —dijo Tony, deslizando la pantalla mientras descartaba opciones.

No pedía mucho en realidad, quería un apartamento que le quede cerca de la universidad y lo suficientemente espacioso para todas sus cosas. Pero todos los que encontraba en ese sitio web no terminaban de agradarle; esto de independizarse y vivir solo en otra ciudad no le estaba gustando, tal vez debió traerse a Jarvis con él y así todo el proceso del traslado se le haría menos tedioso, pero... en fin, estaba solo y tendría que arreglárselas de alguna forma, al menos tenía su auto y un buen fondo de ahorros que ganó con su propio trabajo, que por obvias razones no despilfarraría pagando el alquiler de un apartamento de lujo, estaba decidido a no recibir ni un solo centavo más de su padre, se lo dejó muy claro cuando salió maletas en mano de su mansión en Malibú.

Suspiró cansado frente al ordenador y siguió descartando opciones, ya sea por la distancia, el precio o porque el nombre del anunciante no le generaba confianza, era cierto que la distancia pudo no ser un impedimento ya que contaba con un auto, pero tenía que ahorrar al máximo el uso de combustible, así que si encontraba un inmueble lo suficientemente cerca de la universidad como para ir caminando sería perfecto.

—Por favor Dios... —susurró, deslizando el cursor del mouse con una expresión de angustia total, hasta que por fin, como respuesta divina a su ruego, uno de los anuncios llamó su atención:

“Busco compañero de piso para compartir gastos. El apartamento está ubicado a 10 cuadras de la universidad, lo suficientemente cerca como para llegar caminando o en bus, cuenta con los servicios básicos para que un estudiante pueda sobrevivir y el alquiler es barato.

Pará más información comunicarse al número de abajo”

Tony procedió a revisar las fotos adjuntas en el anuncio, el lugar tenía ambientes espaciosos y parecía muy pulcro, siguió deslizando el cursor en el anuncio y vio el nombre del anunciante, “Steve Rogers” leyó.

—Steve Rogers... —repitió en voz alta, pensativo, ya que se le hizo extrañamente familiar —... Tal vez haya visto ese nombre en la lista de ingresantes, es lo más probable. —Se respondió a él mismo, pensando en que si iban en la misma facultad sería bastante conveniente.

Ese lugar cumplía con todos sus requisitos hasta ahora, así que decidió llamar, quería ir a ver el lugar lo más pronto posible, si pasaba un solo día más en ese hotel de quinta en el que estaba hospedado se enfermaría a causa del estrés.

El pitido de espera en la bocina de su celular sonó tres veces, antes de que una voz ronca y profunda le contestase, tal vez no había sido buena idea llamar a las seis de la mañana.

—¿Hola?

—Sí, hola; —carraspeó Tony, sintiéndose un poco culpable porque parecía haberlo despertado —; vi tu anuncio en internet y estoy interesado en el apartamento.

—Um, claro, puedes acercarte a la dirección que se indica para que lo veas.

—¿Esta tarde? ¿A eso de las 4 podría ser?

—Sí, e-esta bien.

—Bien, nos vemos.

—Si tiene problemas para encontrar el lugar no dude en llamar, este es mi numero personal.

—Claro, gracias.

Tony colgó el teléfono, con una clara sonrisa en los labios, por un momento le había parecido que su interlocutor estaba nervioso, tal vez era de esas personas a las que le daba ansiedad hablar por celular. Se recostó por completo en el respaldar de la silla y suspiró largamente, por su voz parecía alguien agradable, y sin darse cuenta empezó a sentirse ansioso por el hecho de conocerlo, de todas formas cabía la posibilidad de que fuesen compañeros de clase.

“Nada mal para empezar”

°°°

Steve se había levantado más temprano de lo que quería ese día, había planeado quedarse en cama al menos hasta el mediodía, pero su organismo no estuvo de acuerdo con él, así que faltando pocos minutos para las 6 ya se encontraba fuera de la cama intentando prepararse algo para desayunar, a pesar de que no pudo dormir más se sentía cansado y somnoliento, el día anterior le había tocado doblar turno en el café donde trabajaba como mozo, aunque realmente pudo haberse negado, pero necesitaba juntar todo el dinero posible, al menos hasta que consiga un compañero de piso, sería un gran alivio para él compartir gastos.

—Y apenas voy un año en la universidad, ya no quiero ser un adulto responsable... —Se quejó, mientras vertía agua caliente en su taza, recordando que ese sería su único día libre de todo el mes —… Por favor Dios, mándame un compañero de piso, no pido que sea millonario pero que al menos no sea tacaño. —suplicó, con la mirada fija en el pomo de café instantáneo que tenía al frente.

Suspiró con resignación, abriendo la bolsa de pan (seco) que le sobró del día anterior, tomó un pan con completo desgano y estuvo a punto de darle una mordida cuando su celular comenzó a vibrar, ¿acaso podría ser la respuesta a sus súplicas? Se quedó quieto un momento antes de coger entre sus manos el aparato y contestar.

—¿Hola? —¿por qué de repente hablé con ese tono de voz? Que vergonzoso—. Um, claro, puedes acercarte a la dirección que se indica para que lo veas. —Bien, bien, muy bien manejado—. Sí, e-esta bien. —¿¡Acabo de tartamudear?! Dios mío no me hagas esto—. Si tiene problemas para encontrar el lugar no dude en llamar, este es mi numero personal. —Es obvio que es tu número, imbécil, ¿Qué tontería acabo de decir? Que bueno que él colgó el teléfono antes de decir algo más.

Steve se dejó caer sobre el sofá, no entendía porque se había puesto nervioso y hasta había tartamudeado cuando aquel muchacho le dijo que iría.

Era su voz.

Estaba seguro que la había escuchado antes, tal vez en la universidad o en la calle.

Tal vez en un sueño.

Pero sea lo que sea tenía que seguir con su día, así que se puso de pie, palpó sus mejillas y se dispuso a terminar su desayuno, si tenía suerte esa misma tarde ya tendría un compañero, y esa sola idea lo motivó, tal vez, demasiado.

°°°

—Ok, ¿Qué rayos te pasa? Solo toca la maldita puerta... —Se decía Tony, mientras su puño se debatía sobre la madera de la puerta del apartamento de Steve. Eran cerca de las 5 de la tarde.

Más temprano el rubio lo estuvo esperando, ansioso en demasía, pero conforme pasaban los minutos creyó que ya no llegaría, mentiría si negaba que estaba decepcionado, en verdad había creído que por fin encontró un compañero de piso, pero al final el susodicho no había llegado a la hora acordada, y pensar que había limpiado todo el apartamento con tanto esmero... pero no era tiempo de lamentarse, ya llegaría alguien más, así que se dio un baño, se puso un buzo holgado, y como todas las tardes se dispuso a salir a recoger su correspondencia, toalla colgada sobre su torso desnudo, por el cual aún resbalaban algunas gotas de agua.

Pero algo interrumpió su paso cuando abrió la puerta.

Y ese algo era Tony, quién aún tenía el puño levantado.

—Oh por... —Los ojos de Tony corrieron de los pectorales húmedos a los iris azules, sin poder evitarlo sus labios se separaron ligeramente.

Sí, el rubio lo había deslumbrado.

—Yo… iba a tocar, um… Soy Tony, hablamos en la mañana. —Se irguió, recuperando el aplomo.

Steve se cubrió disimuladamente el dorso con la toalla que tenía colgada en el hombro. Sintió como sus mejillas empezaban a arder.

—Ah, sí, pensé que ya no vendrías.

Ojos azules sobre los cafés, músculos tensos.

Un silencio incómodo se abrió paso entre ambos, Tony retrocedió un paso ya que se encontraban peligrosamente cerca, y sin darse cuenta se mordió el labio, de puro nerviosismo.

—Se me hizo un poco tarde. —mintió, ya que realmente estuvo debatiéndose toda la tarde sobre si debía ir o no.

Los iris azules ahora habían corrido a los carnosos labios del castaño, sin poder evitarlo

—N-No te preocupes; —Su lengua trastabilló, y se maldijo internamente por eso —; por favor, pasa. —Se deslizó hacia un costado, dejando espacio para que Tony entrara.

—Gracias. —dijo Tony, tratando de no reírse del rubio.

Steve respiró profundo cerrando la puerta, y se pasó una mano por el cabello. Tomó la camisa que había dejado sobre una silla y se vistió.

—Te mostraré el lugar. —Caminó primero, sin mirar a Tony, y éste lo siguió —. Esta es la cocina, como ves no es muy grande, pero creo que para los dos es más que suficiente. —Se recostó sobre la encimera, queriendo parecer confiado, y en el intento casi rompe un vaso, pero pudo sostenerlo a tiempo gracias a sus rápidos reflejos. Esta vez Tony sí rió, haciendo que el rubor vuelva a aparecer en las mejillas del rubio.

—Me parece perfecta, de todas formas no se me da bien cocinar. En realidad soy un desastre, no querrías comer algo hecho por mí. —bromeó, tratando de amenizar la situación.

—Eso tendría que comprobarlo. —Soltó, casi por inercia.

Tony lo miró fijo, entrecerrando los ojos en un gesto juguetón. La luz del sol que estaba a punto de ocultarse daba directo a su rostro, haciendo que sus ojos cafés adquieran un brillo casi dorado, Steve pudo jurar en ese momento que jamás había visto un color tan hermoso.

—Bueno, cuando quieras podría hacerte una demostración.

Entonces reaccionó, aunque aún le costaron unos cuantos segundos volver a conectar su cerebro con su lengua.

—Creo que… te enseñaré cuál será tu habitación.

De repente, a Steve le costaba respirar, su pecho subía y bajaba con rapidez, señal de que estaba agitado, ¿por qué? Ni él mismo lo sabía.

Tony lo siguió en silencio.

—La hubiese querido un poco más grande, pero podré acomodarme. —dijo Tony, inspeccionando la habitación que sería suya. Steve se acercó a la ventana.

—Tiene mejor vista que la mía.

—¿Ese es un intento de convencerme? —Arqueó una ceja, y Steve cayó en cuenta de que todo el tiempo estuvo hablándole dando por hecho que él se quedaría.

—¿Sí?

—Ok, acepto, ¿está bien si mañana temprano traigo mis cosas?

“¿Esto realmente está sucediendo?”

Steve estaba emocionado y no lo podía ocultar, esto era más que haber encontrado a un simple compañero, sí, ok, se vería significativamente aliviado en el aspecto económico, pero ese extraño sentimiento de satisfacción se debía a otra cosa, tal vez… tenía que ver con él, con su mirada café-dorada, con el sonido de su voz o la forma en la que sonreía, no sabía explicarlo, pero había algo más en todo esto.

Había algo más en este nuevo e interesante “compañero de piso”.

Y él estaba decidido a descubrir que era ese “algo más”.

—Entonces… ¿Entonces aceptas vivir conmigo? —preguntó el rubio, sin pensarlo realmente, como si su lengua tuviera vida propia, ¿pero quién podría culparlo? De verdad estaba rebasado por la emoción.

Y por primera vez en el día Tony no supo qué decir, aquella pregunta le sonó más como una propuesta de matrimonio. Desechó esas ideas de inmediato y se obligó a responder.

—Estaré aquí en la mañana. —Le dijo, prestando más atención a ese par de zafiros relucientes que ahora llevaría grabados en el alma.