ACT ONE

Hana sacó del bolsillo de su chaqueta las últimas monedas que le quedaban y le pagó a la mujer de avanzada edad por el celular prestado.
Marcó el número que había en la tarjeta extraña, porque luego de pensarlo unas cuantas horas, estaba decidida a aceptar.
El timbre sonó unas cuantas veces hasta que contestaron.
━━¿Quien habla?
La voz era de hombre, pero no sabía si era el mismo de antes.
━━Me diste una tarjeta con este número hace un rato.
Fue lo único que dijo, su voz había salido en un débil susurro, y Hana dudaba si aquella persona detrás del teléfono había escuchado.
━━¿Desea participar en el juego? Si desea participar, indique su nombre y fecha de nacimiento.
Algo hizo presión en el pecho de Hana, pero no le quedó de otra más que hacerlo pues la señora dueña del teléfono comenzaba a impacientarse.
[...]
La noche era fría, ya no se veía gente caminar por las calles. Aunque para Hana ya era costumbre deambular a esas altas horas.
Los nervios comenzaban a consumirla. Estaba segura que si pasaba un segundo más, empezaría a comer sus uñas, jalarse del pelo o fumar.
Cosas que se había prometido dejar de hacer desde hace un tiempo por su salud.
Hasta que a lo lejos se vio una luz, era una camioneta, venía en su dirección y eso no hizo más que asustar a la de cabello decolorado.
La camioneta no se detuvo hasta posarse en frente de ella, de esta se bajó el vidrio del copiloto, y un hombre de traje rojo y una máscara se vio.
━━¿Kang Hana?
La mencionada solo asintió, puesto que si hablaba, dudaba que el hombre escuchara.
━━¿Contraseña?
Volvió a hablar, y Hana con el corazón en manos, se vio obligada a responderle.
Para eso se acercó un poco más al vehículo e hizo el esfuerzo de subir el tono de su voz, lograndolo.
━━Luz roja, luz verde.
El hombre no dijo nada más, y abrió la puerta trasera de la camioneta.
Hana se acercó a pasos lentos y sin prestarle atención a los cuerpos que habían dentro, se sentó con la vista fija en sus manos, recordando por último como es que había llegado a esa situación.
Un humo raro comenzó a salir dentro de la camioneta y poco a poco, Hana fue cayendo dormida.
[...]
Donde Kang Hana se envuelve en un mundo de caos, encontrando amor y familia en medio de este. Pero, como bien dicen por ahí, no todos tienen un final feliz. Y lamentablemente, Hana nunca estuvo destinado a uno.t.