Compañero Purrfecto - KAISOO

Summary

Kyungsoo es humano con genes de puma. Durante toda su vida ha evitado a los cambiantes, pero un día un grupo de hombres lobo lo capturan y deciden jugar con a cazarlo para matarlo. Es entonces que un gran hombre lobo lo rescata. El hombre más sexy que ha visto en toda su vida, tiene pelo negro como el carbón, un cuerpo musculoso, unos ojos marrones penetrantes y un gruñido que le calienta hasta la sangre. El hombre lobo de Jongin responde con fervor a Kyungsoo y jura protegerlo con su vida aunque sea su enemigo. Es el futuro alfa y sabe que un gato nunca será aceptado en su manada. Como si fuera poco, está a punto de empezar la temporada de apareamiento y para cuando su lobo huele la excitación de Kyungsoo, ya nada detendrá a su animal.

Genre
Romance/Scifi
Author
Nanac
Status
Complete
Chapters
17
Rating
3.0 1 review
Age Rating
18+

Capítulo 1

El miedo hacia que el corazón de Kyungsoo latiera con fuerza mientras corría por el bosque, una rama de un árbol se atravesó en su camino, no pudiendo esquivar y enganchándose en su pelo rojo, haciéndolo tropezar y casi caer pero con la determinación de seguir corriendo.

El sonido de gruñidos se mezcló con el de su respiración agitada.

Voy a morir, pensó preso del pánico. Obligó a sus piernas a seguir corriendo y trató de ignorar los cortes en sus pies descalzos. Una semana antes, había dicho a su compañero de trabajo que odiaba la idea de cumplir los treinta a final de este mes.

Ahora ya no tendrás que preocuparte de eso, le susurró su mente. No voy a sobrevivir para celebrar mi cumpleaños.

Una rama crujió ruidosamente a su izquierda, sabía que se estaban acercando.

Podrían haberlo atrapado ya, pero en cambio, estaban jugando con él, persiguiéndolo a través del bosque, por el simple placer de cazarlo.

¿Cómo lo habían encontrado o como no se dio cuenta de que lo estaban siguiendo? No lo sabía, pero estaba seguro de que no debería haber pasado.

Su madre le había jurado que nadie sospechaba de la verdad. Por desgracia, ahora su peor pesadilla se había hecho realidad.

Dos hombres se habían acercado a él mientras dejaba las compras en el coche, uno de ellos le dio un puñetazo en la cara y cuando despertó, se encontró en medio del infierno.

Se habían llevado sus zapatos, su billetera y le habían dado una ventaja de cinco minutos.

Los aullidos llenaron el bosque que lo rodeaba.

Vio una forma oscura adelante y cambió de dirección para esquivarlo, en este momento, habría deseado tener la velocidad y agilidad de sus atacantes, pero la suerte no estaba de su lado, tropezó con algo en el suelo y cayó, aterrizó dolorosamente sobre las rodillas y brazos. Las hojas secas se le clavaron un poco en las palmas de las manos.

Trató de levantarse, pero sus miembros temblaban por el cansancio.

Un profundo gruñido le hizo girar la cabeza y el puro horror se apoderó de su cuerpo al ver a un gran lobo negro saliendo de entre los arbustos. La baba le goteaba por la mandíbula y le estaba mostrando los dientes afilados.

Este levantó una pata y dio un paso hacia Kyungsoo.

Los separaban cinco metros, pero para él, la bestia no estaba los suficientemente lejos. Las hojas crujieron de nuevo y volvió lentamente la cabeza en la dirección al sonido, un segundo lobo apareció por el lado de una gran roca y un tercero le seguía de cerca.

Ellos gruñeron, obviamente, tenían la intención de atacarle. Jadeó, el sudor le corría por la espalda y levantó la mirada hacia el árbol más cercano, esperaba que las ramas estuvieran lo suficientemente bajas para llegar hasta ellas.

Le tomó cada onza de su fuerza, impulsarse con los pies y saltar.

Ese era uno de los pocos rasgos que había heredado de su padre, pero uno que tal vez le ayudaría a sobrevivir. Se agarró a la rama con ambas manos y apoyo un pie descalzo en la corteza del árbol. Algo peludo le rozo la otra pierna.

El instinto de supervivencia y el miedo, lo motivaron para agarrarse más fuerte a la rama y no mirar abajo.

Comenzó a subir, hasta las ramas del árbol más delgadas y se detuvo cuando una crujió. El viento sopló fuerte y balanceó las copas de los árboles, se le hizo un nudo en el estómago y se preguntó si su peso rompería la rama.

El viento se detuvo y solo ahí miró hacia el suelo. Otra oleada de miedo le golpeó con fuerza y lo dejó sin respiración, abajo, había por lo menos seis lobos, mirándolo.

Kyungsoo se obligó a respirar de nuevo y estudió el área a su alrededor.

La distancia entre los árboles era demasiado grande como para saltar de una rama a otra y escapar. Lo tenían atrapado. Los lobos aullaron y se estremeció. Más lobos se acercaron pero eso no fue lo peor, se quedó sin aliento cuando uno de ellos comenzó a transformarse, quedando de lobo a humano.

El hombre tenía el pelo corto de color rubio y la piel un poco bronceada. Se quedó en cuclillas durante largos segundos, mientras se recuperaba de la transformación y luego levantó la cabeza mirarlo. El chico tenía unos veinte años.

-“Ven aquí“, exigió. “Eso no es justo”

Otro lobo se transformó en hombre. Supuso que era un adolescente a juzgar por su apariencia juvenil. Su desnudez no parecía molestarles en lo más mínimo, ya que el más joven lo miraba sorprendido y el rubio le fruncía el ceño.

-“Hombre, ¿has visto lo rápido que se subió a ese árbol? ¿Por qué no ha cambiado?”

El rubio se encogió de hombros. -“No lo sé y no me importa.” Él saltó hasta la primera rama.

-“Ven aquí o subiré a por ti”

Kyungsoo no sabía que decir. La conmoción y el horror de su situación lo habían dejado sin palabras. Se lamió los labios y obligó a su cerebro a trabajar.

- “Déjame en paz. No les hice nada.”

-“Sigues respirando.” El rubio hizo una pausa. -“Eres un chico y yo estoy caliente. No deberías haber salido solo y sin protección. Te voy a joder antes de matarte.”

Tenía muy claro que hablar con ellos no le sacaría de este lío.

No les importaba que no les hubiera hecho nada o que no les hubiera buscado, ellos querían matarlo por quien era su padre. Trató de recordar su rostro, pero no pudo. Sus fotografías no sobrevivieron al incendio que le quito la vida apenas unas semanas después de su quinto cumpleaños.

Más lobos se acercaron al pequeño claro y ya eran once en total, incluyendo a los dos humanos. Los hombres lobo eran temidos, criaturas feroces y grandes enemigos de los que eran como su padre. Por eso lo habían atacado.

-“Ni siquiera es gracioso.” El adolescente río.

-“Nadie estaría tan loco como para tocar a uno de ellos. Eso es enfermo, Nam Joon.”

-“Ya sabía que eras un cobarde”, Nam Joon se burló del adolescente. -“A mí me gustaría joderlo.”

-“No lo soy”, farfulló el adolescente. -“Supongo que serás el primero en tener relaciones sexuales con él.”

Alguien resopló con fuerza y un hombre de veintitantos años, se acercó al árbol y miró hacia Kyungsoo.

-“Eres un bobo, Jungkook. ¿?Tener relaciones sexuales¿? Se dice follar. El hombre desnudo sonrió. -“Y sí, él es un chico bastante atractivo.”

Kyungsoo se estremeció de miedo. -“Déjame en paz.”

Un aullido atravesó el bosque y los hombres se agitaron notablemente. El rubio giró la cabeza en la dirección del sonido.

-“Mierda. Jongin viene. No nos dejará jugar con él.”

Un gran lobo negro entró en el claro. Kyungsoo podría decir que incluso era el más grande de todos. Este gruñó tan fuerte que empezó a temblar. Le sorprendió la rapidez de su transformación. Siempre había asumido que el cambio era profundamente doloroso, pero no mostró ningún signo de dolor.

El hombre era más grande que los otros también en su forma humana. Tenía el pelo negro como el carbón. Parecía enorme.

El hombre se incorporó de un salto y giró los anchos hombros para relajar los músculos. Se dio la vuelta para enfrentarse a los hombres que estaban de pie, bajo el árbol.

-“Te dije que dejaras de cazar en estos bosques. Casi lo has matado todo.”

El rubio dudó. -“Y te escuchamos. En realidad estamos cazando algo que no pertenece a nuestro territorio.”

El hombre más grande puso las manos en sus caderas desnudas. Su culo y la espalda quedaron a la vista de Kyungsoo, pero con las hojas de las ramas, no podía verlo muy bien.

-“Ese no es el punto.” dijo en voz alta.

-“Te dije que dejaras de matar durante un tiempo. Eso no significa que puedas comprar algo para divertirte. ¿Tienes idea de cuánto le costara a mi padre reponer todos los animales que has matado? Se supone que debemos ser discretos. ¿No crees que la gente se dará cuenta de que no hay ciervos o conejos en esta zona?”

-“Pero-...”

-“Basta”, rugió el hombre más grande. Y el bosque se quedó en un extraño silencio.

Incluso los pájaros guardaron silencio. El tiempo pareció congelarse y luego habló el rubio.

-“Necesitamos acabar con él primero. No podemos dejarlo ir”

-“Mierda”, tronó el hombre. -“Vete a tu casa”

-“¿Y si le dice a alguien lo que hemos hecho con él? Podría meter a nuestra manada en problemas si su familia se cabrea”

La cabeza del hombre grande se irguió y Kyungsoo dejó de respirar cuando un apuesto rostro se alzó hacia él. Tenía rasgos fuertes, masculinos y sus ojos oscuros se abrieron como platos cuando su mirada se encontró con la suya. El hombre rugió ferozmente y Kyungsoo se estremeció aterrorizado que casi perdió su estricto control sobre la rama a la que estaba aferrándose.

El hombre grande se movió con rapidez, levantó un puño y golpeó al rubio, este voló unos dos metros antes de estrellarse de espaldas contra el suelo.

-“Fuera de aquí“, gruño,- “Antes de que los mate por ser unos idiotas”

El rubio se puso en pie, con la muy visible marca del puñetazo en su cara y entonces todo el mundo huyó, lobos y hombres. Todos menos el extraño de pelo negro, que se quedó inmóvil durante unos minutos y luego, lentamente inclinó la cabeza de nuevo, su mirada oscura y enojada se clavó en Kyungsoo una vez más.

Jongin luchó contra la rabia que sentía en su interior. Si no conseguía controlarse, volvería a transformarse en lobo rápidamente e iría tras los cachorros que habían acorralado a este chico.

Realmente quería arrancarles la piel y hacerlos sufrir, pero no podía hacerlo porque primero tenía que encargarse del infierno que habían creado.

Su mente inmediatamente resumió los hechos evidentes.

Los cachorros habían agarrado a este hombre, intentaron cazarlo y ahora se había convertido en su problema.

Si él hubiera sabido que estaba aquí, nunca habría cambiado. Ahora lo había visto transformarse y no tenía ni idea de cómo solucionar este desastre.

Lo miró apenado. No quería matarlo, pero había visto demasiado. A su padre le daría un ataque si le permitía salir del bosque con vida. Realmente traería el infierno hasta su manada si iba a la policía.

Pensándolo bien, probablemente pensarían que estaba como una cabra si les hablaba sobre los hombres lobo. Se mordió el labio mientras se debatía mentalmente y finalmente decidió que nunca podría matar a un chico así.

Se aclaró la garganta, no sabía que decir, pero lo primero era conseguir que bajara de ese puto árbol.

Sabía que si intentaba subir, entraría en pánico y se caería. Y no sobreviviría. Había logrado ascender lo suficientemente alto, pero las ramas eran muy delgadas y corría el peligro de que su peso las rompiera.

-“Puedes bajar. Te prometo que estás a salvo”

Kyungsoo se lamió los labios. - “Vete y bajare cuando te hayas ido”

Kai vaciló y deseo que todo fuera así de simple.

- “Te acompañare a tu coche o donde estabas antes de que te atraparan. Te juro que no te haré daño. Me doy cuenta de que estás en shock, pero nadie te hará daño, siempre y cuando yo esté cerca”

Kyungsoo negó con la cabeza y su pelo rojo se desordeno con el viento. -“Sólo tienes que irte. ¡Fuera!”

Eso le sorprendió tanto como le divirtió. - “¿Me dijiste ‘Fuera’?”

El chico vaciló. -“No les hice nada”

Lo vio girar la cabeza para mirar alrededor de la zona y la rabia volvió instantáneamente al ver el moretón en su mandíbula. Alguien le había golpeado con un puño. Tenía la piel muy pálida y el hecho de que parecía ser más pequeño que la mayoría de los humanos, lo empeoraba. Decidió que le daría a los cachorros una paliza de proporciones monumentales cuando pusiera sus manos sobre ellos por lo que habían hecho a este chico.

-“Sé que estás en estado de shock y me doy cuenta de que tienes mucho miedo, pero te juro que ahora estás a salvo. Soy Jongin.” Hizo una pausa cuando se dio cuenta de que le había dado su nombre. Mierda.

- “Estoy seguro de que esa rama acabara rompiéndose y te caerás. Por favor baja”

-“No soy estúpido. Estás tratando de engañarme”

No lo culpó por su temor o sospecha. Tenía que estar traumatizado como el infierno. No sólo lo habían atacado y perseguido, también les había visto cambiar de forma y eso asustaba como el infierno a los humanos.

Tampoco le estaba ayudando que estuviera desnudo, probablemente, pensaría que era un puto pervertido.

Respiró profundamente y expulso el aire lentamente.

-“No creo que seas estúpido pero sí que estas aterrorizado. Se han largado, pero eso no quiere decir que no sigan en el bosque. Si te dejo y tratas de salir de aquí tu solo, podrías volver a encontrarte con varios de ellos. Sé que no me conoces, pero me viste echarlos. Me viste golpear a uno de ellos cuando me di cuenta de lo que te habían hecho. Te doy mi palabra de que no te haré daño ni permitiré que alguien te lo haga”

-“Podrías ser un gran mentiroso”.

-“Podría serlo”. Ocultó una sonrisa

-“Tienes razón. Déjame ponerlo de esta manera. ¿Cuánto tiempo crees que podrías sobrevivir en ese árbol? Oscurecerá pronto y las temperaturas bajarán drásticamente. ¿Estás seguro que quieres pasar una miserable noche fría ahí arriba? Dudo de que vayas a bajar cuando todo este oscuro, porque podrías caerte y sabes que tampoco puedes quedarte ahí indefinidamente. Sólo será cuestión de tiempo que ellos vuelvan e intenten subir a por ti. En este momento sólo tienes la posibilidad de sobrevivir si aceptas mi seguridad y protección”

Kyungsoo reflexionó y se mordió el labio. Jongin mantuvo la mirada fija en él, pero le habría gustado poder verlo mejor, ya que la mayor parte de su rostro se escondía tras su pelo desordenado.

-“Está bien, pero júrame por tu vida que no me harás daño y que no permitirás que ellos me lo hagan”

-“Te doy mi palabra de honor.“, dijo honestamente, más relajado. Cuanto más rápido lo llevara de nuevo a su mundo, más rápido podría seguir adelante con su día a día, después de patearles el culo a los cachorros. -“Te protegeré con mi propia vida”

Él se movió y Jongin lo observó con sorpresa. Se aferró a la delgada rama y bajó las piernas hasta la rama de abajo. No parecía muy grande, pero eso le pareció muy atractivo. Las mujeres y hombres lobos, tendían a ser muy altos y delgados. Este hombre en cambio tenía un cuerpo exuberante y con muchas curvas.

-“¿Cuál es tu nombre?”

Kyungsoo hizo una pausa en su escalada hacia abajo para bajar la cabeza y mirarle fijamente.

-“Kyungsoo”.

Él no hizo ningún comentario, ni lo culpó por no desear compartir su apellido, ya que Jongin tampoco lo había hecho. Si denunciaba el ataque a la policía, no quería que tuviera demasiada información. Lo último que necesitaba era a policía haciéndole un montón de preguntas de mierda sobre esto.

Apartó esas reflexiones y se enfocó en Kyungsoo.

La ira volvió a embargarle cuando vio las manchas de sangre en sus pies descalzos.

Dejó de respirar por la nariz cuando el olor de su sangre empezó a afectarle. Lo último que el chico necesitaba, era ver como se le oscurecían los ojos o como se le profundizaba la voz. Empezó a respirar por la boca y rezó para que el olor de su sangre no fuera demasiado fuerte y para que el aroma de la colonia, que siempre se echaba antes de las juntas de la manada, le ayudara a enmascararlo.

Los lobos tenían un gran sentido del olfato, pero los aromas artificiales podían confundirlos.

Jongin se movió debajo de Kyungsoo, para ayudarlo a bajar completamente del árbol.

-“Lo has hecho muy bien”, lo animó. -“No saltes, Kyungsoo. Yo te ayudaré, ¿de acuerdo? No te alarmes porque no lleve ropa. Te juro que no te haré daño”

Kyungsoo se detuvo de nuevo y le lanzó una mirada asustada.

Jongin pudo ver mejor sus hermosos ojos azules, enmarcados por largas pestañas oscuras y se le encogió el estómago.

Ni siquiera el moretón violáceo le restaba atractivo. Vaciló y luego levantó los brazos para ayudarlo a bajar.

-“Está bien, Kyungsoo.” Él mantuvo su tono suave para que se sintiera seguro. -“Mantengo mi palabra. Nadie va a hacerte daño”

Kyungsoo no estaba seguro de confiar en Jongin, pero aun así bajo los dos últimos metros y medio que los separaba.

Jongin lo agarró suavemente de la cintura y trató de ignorar su maravilloso y redondeado culo cuando estuvo demasiado cerca de su cara. En realidad no quería excitarse. El chico gritaría si su cuerpo le mostrara interés sexual.

Lo bajó con facilidad hasta el suelo, Kyungsoo se dio la vuelta y Jongin se encontró con su mirada aterrorizada, se preguntó si intentaría subir al árbol nuevo. Kyungsoo retrocedió, hasta que su espalda se presionó firmemente contra la corteza del árbol y en ningún momento le miró el cuerpo.

Jongin podía ver su terror tan claramente como las lindas pecas en su nariz. Su metro con sesenta de altura le hizo dudar de su edad. Aparentaba ser maduro, tal vez, tenía unos veinte años, pero a veces los adolescentes aparentaban más edad de la que realmente tenían.

-“¿Lo ves? No voy a hacerte daño.” Trató de sonar inofensivo, a pesar de que era muy peligroso. - “Yo soy el bueno”, mintió. Nadie diría eso de Kim Jongin, ya que se había convertido en uno de los miembros más temidos de su manada.

-“¿De dónde vienes? Te llevaré de vuelta allí”

El miedo se apoderó Kyungsoo hasta el punto de dificultarle la respiración, sabía que no podría escapar. Este hombre lobo era grande y cruel en su forma humana.

Era puro músculo y fuerza, media por lo menos un metro noventa y estaba a pocos metros de él. Enseguida lamentó haberse bajado del árbol, sus instintos, le gritaban “huye”, pero sus piernas se negaron a moverse.

-“Hey”, susurró, su voz sonó profundamente ronca. -“Cálmate, Kyungsoo. Estarás bien”

Abrió la boca, pero no salió nada. Se preguntó si este terror venia de esa parte interior que pensaba que había conseguido controlar con los años. Los recuerdos de su infancia, a veces, le provocaban estas reacciones viscerales y se las atribuía al linaje de su padre.

En el tercer año de colegio, un matón le había empujado y él le arañó el brazo. En el quinto año, se subió a un árbol porque un perro lo había asustado. No podía recordar cómo había llegado hasta allí o incluso el haber tomado la decisión de hacerlo, desde ese momento descubrió que era capaz de subirse a casi cualquier cosa, si el miedo lo motivaba. Sus años de adolescencia fueron una maldita pesadilla cuando en la pubertad, las ganas de comer carne cruda le golpeó con fuerza, pero a pesar de todo, nunca pudo cambiar, nunca pudo hacer las cosas que su padre hacía.

-“¿Dónde vives? Vamos a empezar por ahí”

Su voz lo sacó de su confusa infancia y miró los ojos más oscuros que jamás había visto. Ellos estaban enmarcados con largas pestañas que hacían juego con su cabello negro azabache.

Sabía que tenía que responder.

-“En Seongdong-gu,” consiguió decir. -“Yo vivo ahí”

Sus labios se curvaron hacia abajo. - “Esta bastante lejos de aquí. ¿Estabas dando un paseo por el bosque?”

-“No”. Hablar se le hizo más fácil. -“Estaba en el aparcamiento del supermercado que está a dos cuadras de mi apartamento. El rubio al que le has pegado y otro hombre se acercaron a mí. El rubio me dio un puñetazo en la cara y me desperté aquí”

Jongin cerró los ojos y la rabia tensó su rostro, Kyungsoo empujó la espalda contra el enorme árbol y deseó volverse a subir, para alejarse del gran hombre lobo.

Gruñó en voz baja antes de abrir los ojos de nuevo.

-“Les haré pagar por eso, ¿de acuerdo? Lo importante es que te encontré a tiempo.” Hizo una pausa. -“No le cuentes esto a nadie, no te creerán. ¿Eres consciente de ello? No quiero que te encierren en un manicomio. Ya has pasado por suficiente sin esa mierda. Te llevare a casa y tú te olvidaras de que esto ha pasado, ¿de acuerdo?”

Kyungsoo asintió con la cabeza, sabía que tenía razón, la policía le pondría una camisa de fuerza si les contara la verdad. Peor aún, llamaría la atención sobre el mismo y no quería eso.

Jongin se relajó visiblemente.

-“Bien. Si te hace sentir mejor, me encargare personalmente de lo que te hicieron esos cachorros. Lamentaran durante semanas haberte puesto un dedo encima”

Kyungsoo escucho la sinceridad en su voz y eso alivió algo de su miedo. Su ira no estaba dirigida a él, pero si hacia sus atacantes. Y felizmente podía lidiar con eso ya que lo único que quería ahora era alejarse y volver a casa. Se prometió silenciosamente cambiar de apartamento tan pronto como le fuera posible. Si estos hombres lo habían encontrado, los demás también podrían. Amaba su casa, pero amaba mucho más seguir con vida.

Ambos se tensaron cuando escucharon el crujido de una rama y ambos volvieron la cabeza, al unísono, hacia la dirección del sonido.

Kyungsoo trató de apartarse del árbol cuando vio al lobo, pero una mano grande y fuerte lo agarró del brazo y lo detuvo. Empezó a temblar cuando el lobo gruñó ferozmente y se puso en cuclillas, como si se preparara para saltar sobre él.

Kyungsoo arañó la mano que lo inmovilizaba en el lugar y gritó, pero Jongin no lo soltó. Le escuchó gruñirle al lobo, pero sentía demasiado pánico para hacer otra cosa que tratar de huir.

-“Basta”, rugió Jongin. -“Sehun, retrocede. ¡Lo estás asustando!”

No podía liberar su brazo y no podía subirse al árbol. Necesitaba subir, hasta lo más alto, fuera del alcance del lobo. Sus instintos le gritaron “huye” con fuerza y se apoderaron de su conciencia, se giró hacia Jongin y antes de que pudiera detenerse, le agarró de un hombro y saltó sobre él. Su cuerpo más pequeño se aferró al suyo más grande, envolvió las piernas alrededor de su cintura y hundió la cara en su cuello.

Jongin se quedó inmóvil mientras el chico se estremecía contra su pecho. El brazo alrededor de su cuello, casi le estrangulaba, tenía las piernas alrededor de su cintura, las rodillas debajo de sus brazos y los talones de sus pies se le clavaban en el culo. Su respiración le hacía cosquillas en el cuello. Tuvo que inclinar a un lado la cabeza para poder ver a Sehun, ya que su cabello rojo le cubría parte de la cara, y así mirar a su compañero de manada.

Después de una ligera vacilación, envolvió un brazo alrededor de su cintura y tembló más cuando envolvió el otro alrededor de su cuello.

-“Está bien” Trató de consolar a Kyungsoo.

-“Te he pedido que te vayas, Sehun. Lo estás asustando”

El lobo bajó la cabeza y cambió a la forma humana. Eso lo irritó, pero no pudo detenerlo. Cuando Sehun se enderezo, como un hombre, le miró boquiabierto.

-“¿Qué demonios estás haciendo con un gato envuelto alrededor?”

¿Un gato? Jongin inhaló profundamente, por la nariz y trato de ignorar el olor de su sangre y el olor empalagoso del perfume que, por lo general, obstaculizaba su sentido del olfato. Los olores provenientes de Kyungsoo casi le abrumaron. Vainilla mezclado con puro terror, flores, y ...

-“Mierda”, gimió y se tensó. -“Eres un cambiante. No me extraña que quisieran cazarte”

Kyungsoo tembló más fuerte y se aferró desesperadamente y Jongin se dio cuenta de algo importante.

Kyungsoo no quería hacerle daño. No tenía sus dientes clavados en su yugular expuesta, pero si sus labios apretados contra su cuello. Él le estaba clavando las uñas en los hombros, pero no eran garras. Incluso su fuerza no era el de un cambiante. No tenía la menor duda de que se aferraba con toda su fuerza, pero también estaba completamente seguro de que podría deshacerse de él con un mínimo esfuerzo. Los instintos de Jongin empezaron a surgir mientras inhalaba su esencia, había identificado la identidad de sus genes cambiantes y eso a su lobo no le gustaba.

Jongin gruñó, pero no la soltó o le quitó la vida con sus brazos y podría haber hecho cualquiera de las dos cosas.

-“Puma”, susurró Sehun. -“Pero es débil. Apenas reconocí su olor cuando me acerqué. Vine a investigar quién era tan estúpido como para traspasar a nuestro territorio. Supongo que ahora lo mataras”

Kyungsoo gimió en sus brazos y Jongin gruñó en voz baja. Le había prometido que estaría seguro, le juró que iba a protegerlo y siempre cumplía su palabra. Y por alguna razón, confiaba en él.

Respiro profundo varias veces para estabilizarse y recuperar el control sobre su lobo que le exigía que le hiciera daño al chico que estaba sosteniendo entre sus brazos. Por último, se relajó.

-“No lo voy a matar”, le indicó claramente. -“Tráeme algo de ropa y necesito mi coche para llevarlo a su casa”

La mandíbula de Sehun se abrió y gruñó. La ira tensó los rasgos y el lobo brilló en sus ojos. -“Mátalo. Es nuestro enemigo”

Jongin gruñó de nuevo, mirándole.

-“Te he dado una orden. Vete o serás tú el que morirás”