I
Ojalá fueras una chica
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Era un día soleado, Chuuya estaba tranquilamente paseando con Dazai, ¿la razón? Lo amenazó con quemar su sombrero, romper sus botellas de vino y romperle las piernas. ¿Extorsión? Probablemente, pero vamos, a Dazai le importa un comino.
Todo iba absolutamente bien (entre comillas) hasta que...
- Me gustas.
Fueron las palabras que el castaño escuchó de la boca del de hebras naranjas. No se esperaba tan repentina confesión, y menos pensando que lo odiaba y no era capaz de sentir otra cosa por él que no sea odio y confianza ciega.
Aunque las palabras que le dijo no fueron las que el oji azul esperaba.
- Ojalá fueras una chica...
Esas palabras cayeron como un balde de agua fría, no se esperaba eso.
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Después de eso, nada volvió a ser igual, aunque Dazai no lo dijera, en realidad no quería haber dicho eso, pero tampoco quería mostrarse vulnerable y decirle que sentía lo mismo. Así que desde entonces, procuró ser un poco más suave con el peli naranja.
Aunque Chuuya no olvida...
Y le rompió las piernas en la cama, así es, el pequeño había sido el dominante, no porque el castaño estuviera de acuerdo, si no porque lo amarró a la cama y empezó a darle como cajón que no cierra. Y Dazai aprendió a ser más sincero.
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No sé si les guste, pero los one-shots van a tocar temas tristes y serios que estos dos van a convertir en una broma. Se aceptan pedidos si es que alguien lee esto.