CapĂtulo Ăşnico

Ser el relacionista público de una de las más reconocidas marcas suizas, valorada en más de veinte millones de USD (dólares estadounidenses), sin duda alguna es un trabajo que puede agobiar a cualquiera. A mà en lo personal, me tiene al borde de tirarme al abismo desde el Europabruecke, el puente peatonal colgante más alto de Suiza con ochenta y cinco metros de alto y cuatrocientos noventa y cuatro metros de longitud.
La gente puede decirme que estoy siendo demasiado exagerado, yo les respondo que tendrĂan que estar en mi lugar para comprender de primera mano, lo terriblemente estresante que es cuidar una empresa en su totalidad. El prestigio, la continuidad y la existencia de una compañĂa dependen en gran medida de unas buenas relaciones pĂşblicas, y ese es precisamente mi trabajo.
Soy Licenciado en Relaciones pĂşblicas con especializaciĂłn en relaciones internacionales, y en pocas palabras me encargo de construir y conservar una imagen positiva de la empresa que represento con el pĂşblico a nivel internacional, principalmente en Europa, pues NestlĂ©, marca para la cual trabajo desde hace varios años, tiene su sede precisamente en Suiza, un paĂs perteneciente a la UniĂłn Europa.
Cuando las personas me conocen y saben a lo que me dedico, por lo general me miran y piensan que soy "el rey del drama", incluso tienen la osadĂa y desfachatez de preguntarme "ÂżY quĂ© es lo que tanto haces que te estresa?" el tono en el que lo dicen denota que creen que no hago nada en realidad, sin ponerse a pensar en lo terriblemente desconsiderados que son al menospreciar mi trabajo de esa manera.
Mi funciĂłn como relacionista pĂşbico no es pararme frente a los medios para contar la historia "bonita" o "perfecta" de la empresa, sino entender y satisfacer las necesidades de los consumidores, de los empleados de la compañĂa y de otros grupos que son de vital importancia para la actividad de la marca.
Pero repito, la gente tiene que estar en mis zapatos para comprender lo que es tener que lidiar con los medios de comunicaciĂłn, con la comunidad a la que servimos, con los consumidores, con el sector gubernamental, trabajar o apoyar las campañas polĂticas, ser representante de grupos de interĂ©s, mediar conflictos en la empresa, manejar las relaciones entre los inversionistas y los empleados, fungir como activista social, entre más actividades que mantengan a la empresa en un estándar casi perfecto a los ojos del mundo.
No soy un hĂ©roe anĂłnimo sin capa, pero mi trabajo tiene mucha responsabilidad que, de no hacerlo bien, no solo pierdo mi empleo y me voy por la puerta trasera sin una dichosa carta de recomendaciĂłn. Sino que la empresa a la cual represento puede perder por completo su prestigio y al verse afectada dicha reputaciĂłn es casi inminente que se vaya a pique y se desplome por completo. SĂ, digamos que soy una especie de padrote de NestlĂ©, aunque eso se escuchĂ© muy burdo.
Afortunada o desafortunadamente, tengo un amigo que salva mi trasero la misma cantidad de veces que me mete en problemas, lo sé, lo sabe y seguimos juntos. En ocasiones sus consejos suelen ser realmente muy buenos y me hacen aterrizar en la realidad o ver las cosas desde otra perspectiva, pero otras veces, sus ideas son tan disparatadas que me hacen cuestionarme seriamente por qué demonios sigo siendo amigo de Park Jimin.
Park Jimin es el gerente de recursos humanos de NestlĂ©, y aunque la empresa tiene un detallado y muy estructurado proceso para la contrataciĂłn del personal, Jimin sigue sus propios lineamientos, y al parecer han resultado efectivos pues lleva trabajando para la compañĂa desde que era un estudiante el cual habĂa ingresado solo para hacer sus prácticas profesionales.
Además de ser mi jefe, como ya dije, Jimin es mi amigo. Y, evidentemente preocupado por mi estabilidad emocional, me citĂł en el bar cercano a la oficina para darme la tan esperada "cura" para el reciente estrĂ©s que amenazaba con terminar conmigo. RecĂ© internamente para aquello no fuera otra de sus locuras, de verdad necesitaba relajarme o iba a colapsar, no habĂa manera alguna de seguir con ese ritmo de trabajo y salir ileso, mi vida era literalmente una bomba de tiempo. Pero tener esperanzas tratándose de Jimin, me hacĂa ver como un novato iluso.
— Debà imaginarme una locura como esta — le digo a Jimin entrecerrando mis ojos antes de darle un buen trago a mi ginebra Beefeater.
— ¿Qué tiene de malo un masaje, Jungkook? — me pregunta casi ofendido.
— No quiero que alguien me ande toqueteando asà nada más porque si — respondo en tono de elemental.
— No te van a "toquetear" sin un propósito Jungkook, en algunos lugares ni siquiera es una persona la que te brinda el masaje son camas o aparatos diseñados para hacerlo — trataba de convencerme, pero no lo estaba logrando — pero si quieres masajes con final feliz, te puedo recomendar otras opciones — la cara de pervertido de closet que me lanzó me hizo no querer seguir escuchándolo.
— Ni siquiera quiero preguntar que es "final feliz" — vuelvo a tomar un trago a mi bebida y me la acabo haciendo una mueca con los labios. Sà que está fuerte, asà que creo que mejor me compraré una botella en lugar de ir a la dichosa sala de masajes que me recomienda mi amigo.
— Ve — Jimin me da la tarjeta y yo la tomé solo porque es llamativa — es un lugar serio, te aseguro que te dejaran como nuevo.
— No tengo tiempo para eso — respondo a la defensiva — mejor llenaré de licor mi nevera y beberé todo el fin de semana en la comodidad de mi departamento.
— Deja abierta la puerta — mi amigo me dijo entre risas y por mi cara de confusiĂłn supo que no entendĂ la referencia — en caso de que no aparezcas en tres dĂas enviarĂ© a la policĂa a tu piso, conociĂ©ndote es probable que mueras por ingesta alcohĂłlica.
— ÂżEso es mejor que tirarse del puente más alto del paĂs no? — intento bromear y Jimin lo sabe.
— No lo sĂ©, pero ninguna me parece una buena opciĂłn para morir tan joven — responde con seriedad — solo tienes veintisiete años Jungkook, es increĂble que manejes ese grado de presiĂłn, pero, no creo que merezcas morir joven y casi virgen — el casi me hizo sentir mal por alguna extraña razĂłn.
— Por favor Jimin, dejĂ© de ser virgen a los diecinueve — le recuerdo, pues ya habĂamos tenido esta conversaciĂłn respecto a mi vida sexual, y sĂ© exactamente lo que viene a continuaciĂłn — y sĂ, ya han pasado ocho años de ello y no he vuelto a tener sexo con alguien, pero... — me detiene antes de que continĂşe.
— Masturbarse no cuenta como sexo, cuenta como masturbarse, que no es lo mismo — me aclara con su "vasto" conocimiento del tema — y haber tenido sexo una sola vez en tu vida, y dejar que pasaran casi diez años sin volver a hacerlo te hace una persona "casi virgen".
SĂ, asĂ de ridĂcula y absurda es la lĂłgica de Jimin, y cuando se trata de sexo, es aĂşn más incoherente e irracional. Y no es que Ă©l salga constantemente con chicos, de hecho, es muy estable en sus relaciones, a lo largo de los seis años que llevo conociĂ©ndolo, Ă©l ha estado con dos chicos, con uno terminĂł cuando reciĂ©n lo conocĂ, pero ellos ya llevaban cinco años juntos, y con el otro chico llevaba un mes de haber roto la relaciĂłn despuĂ©s de cuatro años. AsĂ que, a menos que llevara una doble vida, me pregunto cĂłmo es que sabe tanto de sexo.
— Agenda una cita, Jungkook — me insiste — te aseguro que no te vas a arrepentir — sentencia como si verdad creyera que yo aceptarĂa ir a dicho lugar. CrĂ©dulo.
De acuerdo, el plan A, que consistĂa en emborracharme todo el fin de semana habĂa resultado en un rotundo fracaso. RidĂculamente olvidĂ© que el alcohol "cura" las penas, pero solo momentáneamente. AsĂ que el lunes, despuĂ©s de la reuniĂłn con inversionistas ingleses a primera hora de la mañana, mi cuerpo ya sentĂa el cansancio que solĂa tener un viernes por la tarde. ¡Por todos los cielos! A penas iniciaba mi semana y ya querĂa tirar la toalla.
Evidentemente ese dĂa acabĂ© semi—muerto en el sillĂłn de tres piezas de la sala de mi departamento. Al dĂa siguiente las cosas fueron exactamente igual, un dĂa caĂłtico lleno de reuniones, presentaciones, diligencias y visitas a diferentes organizaciones para mantener a NestlĂ© como una empresa lĂder en mercado europeo. Mis homĂłlogos en AmĂ©rica y Asia suelen pedirme consejo para llevar a la empresa por el mismo rumbo en el que suelo llevarla yo, y eso tambiĂ©n me genera cierto estrĂ©s, especialmente con mi compañero asiático pues su cultura es, bastante muy diferente a occidente.
El resto de la semana no fue diferente, siendo el jueves el peor dĂa de todos. La rueda de prensa que habĂa tenido que presidir en la cual se nos acusaba como una empresa que fomentaba la obesidad infantil, fue fatal. EntendĂa su punto, pero parecĂa que ellos no entendĂan el nuestro. Ni siquiera quiero recordar ese dĂa, no me atrevo ni a ver el video que ronda por las redes sociales, su objetivo era despedazarme y casi lo consiguen.
Y entonces, el viernes por la tarde tuve que decidir entre elaborar mi testamento y tirarme de un puente o coger mi telĂ©fono y hacer una cita en "Lila Corean Massage". No tenĂa muchas opciones, pero debĂa tomar decisiĂłn, ya. AsĂ que hoy sábado me encuentro afuera del dichoso salĂłn de masajes, tomĂ© el plan B y optĂ© por darle una oportunidad a la locura de Jimin, total si no funciona, el viaje a Zermatt en donde está el famoso puente colgante era tan solo de tres horas y media desde Zurich.
— Buenas tardes, bienvenido — me recibió una mujer entre los treinta y tantos.
— Buenas tardes — respondo tratando de sonar tranquilo — soy Jeon Jungkook, tengo una cita a las cuatro — le digo con mi celular en mano para verificar mi correo electrónico con la confirmación de mi cita.
— Por aquĂ señor Jeon, lo estábamos esperando — aĂşn faltaban quince minutos, pero me habĂan pedido que llegara a esa hora para prepararme y que mi masaje durara exactamente la hora completa.
La amable mujer me condujo por un pasillo iluminado apenas por unas cuantas lámparas con una luz muy tenue dándole una intimidad muy sutil a las instalaciones. Todo el lugar olĂa a lavanda, pero no era un aroma tan penetrante y se podĂa disfrutar sin problema. La señora me llevĂł hasta un cuarto completamente blanco, sin ventanas, con una cama al centro, una pequeña mesita con ruedas tenĂa algunas velas y aceites aromáticos y un perchero de donde colgaba una bata.
— Por favor, desnúdese y colóquese esta bata blanca — me indicó la mujer dándome la prenda.
— ¿Es necesario que me quite la ropa? — pregunté dudoso de querer continuar con aquello, la situación me estaba generando más estrés del que necesitaba.
— Con eso evitaremos que su ropa de manche con algĂşn aceite — me dijo con una sonrisa — además el masaje se brinda mejor sin ropa señor Jeon — no me molestaba que me dijera señor, pero sĂ, que notara mi evidente nerviosismo — en breve vendrá su masajista — me regalĂł una sonrisa y saliĂł de la habitaciĂłn dejándome solo.
No querĂa que el o la masajista me encontrara cambiándome de ropa, asĂ que a la velocidad del rayo me quitĂ© la ropa y me coloquĂ© la bata. No fue fácil, mi ansiedad a que no me encontrasen desnudo me hizo tropezar en varias ocasiones. Lo sĂ©, soy bastante patĂ©tico, pero de verdad que aquella situaciĂłn no aplacaba para nada mis nervios, empezaba a arrepentirme de haber hecho la cita.
DejĂ© mis cosas en una mesa que estaba a un lado de la puerta, no la habĂa notado cuando lleguĂ©, de hecho, tampoco me habĂa dado cuenta de que la habitaciĂłn tenĂa varios cuadros con mándalas dibujados y un pequeño sillĂłn en la esquina de una sola pieza. Los nervios me volvĂan una persona poco observadora y si no me tranquilizaba e iba a perder de muchos detalles del lugar, de eso estaba seguro.
No le dije que Jimin que vendrĂa, no le darĂ© el gusto de saber que tuve que usar una de sus opciones para intentar relajarme, o al menos no todavĂa, además quiero ver que tal resulta el dichoso masaje, pues si es todo un fiasco prefiero que nadie conozca mi experiencia. Y si, por el contrario, todo sale bien, incluso soy capaz de recomendar el lugar a mis familiares y amigos, por quĂ© no.
Aún quedan algunos minutos para que sean las cuatro, me siento en la cama que está al centro, de la cual me doy cuenta tiene una abertura en una de las puntas, supongo que ahà pondré mi rostro en pocos minutos. La señora me dijo que me quitara toda la ropa, sin embargo, me he dejado el bóxer, no creo que haya problema alguno. Después de todo, es mi intimidad y no pueden obligarme a quitármelo.
Soy consciente de que mis pies cuelgan como pĂ©ndulo cuando el reloj de la pared anuncia que son las cuatro en punto, estoy seguro que la pequeña melodĂa que sale de ese curioso artefacto tiene la funciĂłn de tranquilizar a los clientes, en mĂ no funciona pues una sensaciĂłn de nerviosismo hace mella en mi estĂłmago, ni siquiera puedo decir a ciencia cierta porque me siento asĂ, generalmente soy alguien extrovertido, mi profesiĂłn asĂ me lo exige, además de que me gusta serlo, pero estar aquĂ, apunto de que un extraño toque mi cuerpo, me hace temblar.
Justo segundos despuĂ©s, escuchĂł como alguien al otro lado de la puerta gira la perilla y abre la puerta lentamente. Automáticamente mis ojos giran hacia aquel lugar para encontrarme con un metro ochenta y cinco de puro erotismo y sensualidad. Soy perfectamente consciente de que mi cara demuestra asombro y alelamiento. Estoy pasmado. Jamás un hombre habĂa tenido un efecto en mĂ tan sĂşbito e instantáneo.
Mis manos automáticas se aferran a mi bata porque la vergĂĽenza de que ese perfecto hombre me vea sin ropa es demasiada. El sujeto entra y me lanza una sonrisa mostrándome sus perfectos dientes alineados en su sonrisa cuadrada. ¡JesĂşs de Nazareth! Seguramente ese gesto lo ha hecho merecedor al premio de la mejor sonrisa del mundo. Yo solo puedo mover mi boca en un burdo intento de sonreĂr tan perfectamente como lo ha hecho Ă©l. Es en vano, lo sĂ©, pero al menos lo intento.
— Buenas tardes, señor Jeon — saluda y su fascinante voz envuelve y nubla completamente mis sentidos Por cierto, ÂżCuántos tengo cinco o seis? Creo que lo he olvidado — soy Taehyung, su masajista — joder ÂżTaehyung quĂ©, Taehyung quĂ©? ÂżAsĂ, a secas, solo Taehyung? no sĂ© porque solo me dice su nombre de pila y tampoco entiendo porque estoy tan desesperado porque me diga su apellido.
— No hay problema con que me llames Jungkook — es lo primero que sale de mis labios, sé perfectamente que mi voz se escuchó más como el chillido de un perro chihuahua que como la de un hombre de veintisiete años.
— Gracias Jungkook, aprecio cuando los clientes me permiten hablarles con tal familiaridad — me dice sin borrar su jodida sonrisa perfecta de su rostro tambiĂ©n jodidamente perfecto. Es tan simĂ©trico, pĂłmulos marcados y en armonĂa con su mandĂbula, el arco de la nariz recto y ancho, con contornos no muy destacados y sin giba.
No sĂ© quĂ© responder al comentario que me hizo, un "de nada" iba a sonar muy soso, y quizás si no decĂa nada Ă©l se lo podrĂa tomar mal, asĂ que obliguĂ© a mi cerebro a pensar en una respuesta ingeniosa pero tal parecĂa que todas mis neuronas de habĂan ido de vacaciones o sencillamente no estaban disponibles en ese momento, aunque tal vez habĂan muerto en cuanto vieron a ese hombre cruzar el marco de la puerta. Pero "Don perfecto", sabĂa muy bien quĂ© hacer en ese tipo de situaciones y volviĂł a hablar.
— ÂżEmpezamos? — me preguntĂł acercándose a mĂ. Estupefacto con su caminar, solo pude asentir con la cabeza — no estĂ©s ansioso Jungkook, estás aquĂ para relajarte no para sufrir un colapso nervioso — juro por Dios que no sĂ© en quĂ© momento apartĂł mis manos de la bata y las colocĂł a los costados de mi cuerpo.
No podĂa dejar de mirarlo a los ojos, el tenerlo tan cerca me permitiĂł observar mejor ese par de iris y sin duda pude concluir que aquella parte era la más bonita de su rostro. Eran tan profundos, tan negros, tan... ¡Jesucristo! DeslizĂł mi bata por los hombros y sus largos dedos rozaron mi piel, no pude evitar estremecerme, sonriĂł, el condenado se sabĂa responsable de aquella reacciĂłn de mi cuerpo.
— QuĂtate la bata y recuĂ©state boca abajo — me ordenĂł y solo pude obedecer, no querĂa que viera mi cuerpo desnudo, pero Ă©l lo estaba pidiendo ÂżQuĂ© más podĂa hacer? Me sentĂa mareado y aprovechĂ© que Ă©l me dio la espalda mientras se entretenĂa con los aceites para quitarme la bata y recostarme boca abajo, metĂ mi rostro en el agujero de la mesa y soltĂ© el aire contenido tratando inĂştilmente regular mi respiraciĂłn. Se supone que esto debĂa estar relajándome, pero por el contrario me estaba poniendo más ansioso.
EscuchĂ© una risita de su parte, seguramente se estaba riendo de mĂ, de mis largas y delgadas piernas o quizás de mi abultado trasero, puede incluso que de mi enclenque espalda y aunque sabĂa que me iba a hacer sentir mal, no me iba a quedar con la duda de saber quĂ© era lo que tanta gracia le hacĂa.
— ¿Qué es lo gracioso? — pregunté dejando ver mi molestia.
— No te enojes Jungkook — me dijo al notar el tono de mi voz — me parece gracioso que tengas tu ropa interior puesta — confesĂł sorprendiĂ©ndome un poco ÂżMis bĂłxer le parecĂan graciosos? Precisamente por eso habĂa escogido unos negros ajustados, no entendĂa la gracia de aquello — ÂżNo te dijeron que debĂas quitarte toda la ropa?
— ÂżEs necesario que lo haga? — no querĂa que supiera que me aterraba la idea de estar completamente desnudo delante de Ă©l, bueno delante de cualquiera, pero despuĂ©s de haberlo visto sin duda me cohibĂa desnudarte estando Ă©l presente.
— Por el momento vamos a dejarlo en su lugar — respondió. Aquello, más que solidaridad hacia mi persona me pareció una sutil advertencia de que tarde o temprano iba a estar sin ropa delante de él.
No dije nada más despuĂ©s de eso. Con mi rostro metido en el hoyo de la mesa, solo podĂa ver el piso, sin embargo, pude escuchar cuando Taehyung abriĂł una botella y supuse que serĂa la de aceite, y no me equivoquĂ© porque segundos despuĂ©s pude oler la fragancia de sándalo y aloe vera. Me gustaban esas fragancias, eran frescas y sin duda le daban al ambiente un aire mucho más relajado.
ParecĂa que la atmĂłsfera tranquilla y pacĂfica del lugar estaba envolviĂ©ndome, aspirĂ© nuevamente la esencia del aceite y sentĂ mi cuerpo soltarse un poco. SeguĂa tenso por la cercanĂa de Taehyung, no lo voy a negar, pero al menos habĂa soltado algo del peso que llevaba tiempo cargando. No obstante, sin avisar, aquel atractivo masajista colocĂł sus manos en mi cuerpo.
EmpezĂł por mis pantorrillas. Sinceramente, hasta ese momento no les habĂa prestado atenciĂłn a las manos de Taehyung, estaba más concentrado en su rostro, principalmente en sus ojos, pero cuando las sentĂ sobre mĂ, tuve la enorme necesidad de querer observarlas haciendo su trabajo, sin embargo, mi posiciĂłn no me lo permitĂa y tuve que usar mi imaginaciĂłn para darme una idea de cĂłmo serĂan. Tengo claro que las manos son uno de los puntos más atractivos de un hombre, y aunque todavĂa no podĂa apreciar las de mi masajista, a mĂ me parecĂan... perfectas.
CerrĂ© mis ojos y me imaginĂ© unas manos que demostraban seguridad y fortaleza, con una clara parte de cuidado, higiene y sensibilidad. Manos con actitud varonil, pero sensibles. Fuertes, pero al mismo tiempo suaves, duras pero expresivas. Las manos de Taehyung se sentĂan tan bien en mi cuerpo que era capaz de percibir el calor de emanaba de ellas mientras subĂa y bajaba apretando ligeramente sin causarme daño.
— ÂżTe gusta, Jungkook? — me preguntĂł se pronto interrumpiendo la imagen mental que me hacĂa de sus manos.
— Sà — respondĂ de inmediato porque era verdad, apenas empezábamos y sus manos ya me habĂan llevado al cielo.
— Esa es la idea — me dijo en voz baja — que disfrutes de principio a fin — agregĂł. SĂ con principio se refiere al momento en el que Ă©l entra a la habitaciĂłn y hace acto de presencia, sĂ, por supuesto que he disfrutado desde que todo comenzĂł.
De mi boca solo sale un sonido parecido a un "Uhmm" porque no puedo decir nada más. Jamás imaginĂ© que se iba a sentir tan increĂblemente bien que unas manos se pasearan libremente por mis pantorrillas, el masaje que Taehyung está dando en aquel lugar hace que todo mi cuerpo se estremezca, y sĂ© que lo sabe porque tengo la piel de gallina.
Aquellas manos de las que me he enamorado se alejan de mi cuerpo porque su dueño va a colocar más aceite en ellas. Antes de venir pensaba en decirle al masajista que no usara aceite, pues imaginaba que mi cuerpo iba a quedar pegajoso al final y serĂa una sensaciĂłn muy desagradable, pero ahora sinceramente es lo que menos me importaba.
Taehyung no tardĂł en volver a poner sus manos en mi cuerpo, esta vez sobre la parte trasera de mis muslos. Me estremezco y nuevamente vuelvo a escuchar su risita de burla, que lejos de molestarme me hace sentir incĂłmodo, no quiero que ese espĂ©cimen de hombre perfecto se burle de mĂ, pero no puedo evitar reaccionar de esa forma ante su tacto.
Las manos de Taehyung presionan, frotan y golpean rĂtmicamente y con la intensidad adecuada las masas musculares de mis muslos. Arriba abajo, a un lado al otro siendo la parte interna la más sensible, la que más escalofrĂos me provocaba. Aquello era algo más que una simple fricciĂłn y yo indiscutiblemente me hallaba disfrutando tanto de ese momento.
Mi masajista separĂł lentamente mis piernas y me sentĂ maravillosamente expuesto, si bien, aĂşn permanecĂa con mi ropa interior puesta, en mi mente estaba completamente desnudo ante ese ser de exquisitas manos. Taehyung estaba tocando partes de mi cuerpo que tenĂan mucho sin ser exploradas e incluso algunas permanecĂan vergonzosamente vĂrgenes.
— ÂżA quĂ© te dedicas Jungkook? — me preguntĂł. Quise responder que en ese momento solo me dedicaba a disfrutar sus manos sobre mis piernas, pero por obvias razones no podĂa hacer eso.
— Soy relacionista público — respondà en voz baja.
— Entiendo porque dicho empleo te tiene tan estresado — algo dentro de mĂ se removiĂł porque era la primera persona que me decĂa que entendĂa lo perturbador que podĂa ser mi trabajo. Taehyung apretĂł los costados de mis muslos y yo gemĂ. No pude evitarlo, pero agradecĂ que no pudiera ver mi rostro totalmente rojo como un tomate — tu cuerpo sigue muy tenso, olvida todo lo que tiene que ver con el trabajo, en este momento solo importas tĂş y tu bienestar.
En este momento solo estamos Ă©l y yo, y no podrĂa ser más perfecto. Taehyung sigue pasando sus manos por mis piernas y de pronto doy un respingo porque sus dedos rozan mis nalgas. Aquel toque fue a propĂłsito, lo sĂ©. La lentitud con la que sus dedos se deslizaron por las curvas de mi trasero no pudo ser un accidente, y la verdad es que lo disfrutĂ© mucho, mi miembro vibrĂł y agradecĂ estar boca abajo.
Taehyung volviĂł a quitar sus manos para colocar aceite en ellas, no me dio tiempo de extrañarlo porque casi al instante sus manos volvieron a mi cuerpo, y aunque creĂa que seguĂan mis nalgas, Ă©l comenzĂł a mover en cĂrculos sus extremidades a todo lo largo y ancho de mi espalda. La fuerza que ejercĂa era perfecta y me tenĂa gimiendo ya sin tanto pudor. ÂżNo tenĂa nada de malo o sĂ?
— Perdón — dije cuando los sonidos de mi boca se hicieron más fuertes.
— No te disculpes — dijo al instante — déjame escuchar tus gemidos, con eso puedo saber si estoy haciendo bien mi trabajo.
SĂ su trabajo era excitarme como nunca antes me habĂa sentido, entonces sĂ, estaba haciendo un trabajo verdaderamente insuperable, y solo me estaba acariciando la espalda. Pero sĂ ese no era el objetivo del masaje, de todos modos, no me importaba, no es que me fuera a quejar del servicio, aunque tampoco querĂa recomendarlo. Me sentĂ extraño por estar siendo posesivo con ese hombre al cual llevaba minutos conociendo, pero querĂa que sus manos solo tocaran mi cuerpo, Ăşnicamente el mĂo.
— ÂżQuĂ© edad tienes Jungkook? — juro que cada vez que decĂa mi nombre un espasmo recorrĂa mi cuerpo. ÂżQuĂ© me habĂa preguntado?... forcĂ© a mis neuronas a no abandonarme cuando más las necesitaba. ¡Oh sĂ, mi edad! Ese adonis me preguntĂł mi edad.
— Veintisiete — respondà sintiéndome orgulloso, no de mis años, sino de mi capacidad para responder.
— Aún eres muy joven — sentà como sus manos bajaban y jugueteaban con el elástico de mi ropa interior.
— No creo que seas tan mayor — le dije pues me morĂa por saber su edad y su apellido, asĂ podrĂa buscarlo en las redes sociales.
— Tengo treinta y cinco años — respondiĂł. ¡No es cierto! Se veĂa de mi edad, incluso más joven. Entonces este hombre estaba muy bien conservado. Lo siguiente que querĂa saber era su estado civil, y sus preferencias sexuales y... — Jungkook la espalda baja y tu... trasero son una parte muy importante de tu cuerpo, la cuales tambiĂ©n necesitan ser atendidas, y por eso necesito quitar tu ropa interior.
¡Ay no! querĂa y a la vez no despojarme de mis bĂłxer. La ventaja es que no podĂa ver mi rostro, eso me ayudaba mucho con el bochorno del momento. Ni siquiera fui capaz responder con palabras, en su lugar tan solo levantĂ© mi cadera de la mesa y flexionĂ© mis rodillas. Taehyung entendiĂł el mensaje, sus manos deslizaron mi ropa interior y en segundos quedĂ© completamente desnudo. CumpliĂł su promesa.
ApretĂ© mis manos con la esperanza de calmarme, no querĂa que el temblor de mi cuerpo fuera evidente, pues ahora ya no sabrĂa decir exactamente porque me estoy estremeciendo tanto, si por miedo, nervios o... excitaciĂłn. Yo dirĂa que por las primeras dos, pero mi subconsciente y mi cuerpo están seguro que se trata de Ă©sta Ăşltima.
No obstante, no pude seguir pensando los motivos que tenĂa mi cuerpo para temblar. Las manos de Taehyung empezaron a acariciar mis nalgas y toda la cordura de la que hago alarde se fue muy, muy lejos. Que esplĂ©ndida y excepcional forma de amasar mi trasero. ¡Joder! sentĂa un hormigueo en cada rincĂłn de mi cuerpo y más allá de Ă©l. SubĂa, bajaba y estrujaba aquella zona a su completo antojo y solo fui consciente de lo mucho que lo estaba disfrutando cuando me di cuenta de que mis gemidos se escuchaban por toda la habitaciĂłn y que mi cuerpo se frotaba en aquella cĂłmoda cama.
No podĂa decir nada, no habĂa manera alguna de excusar mi comportamiento. Pero en mi defensa tenĂa que decir que aquellas prodigiosas manos estaban haciendo conmigo un remedo de hombre. Era increĂblemente sencillo dejarse llevar por las fascinantes sensaciones que las manos de Taehyung le brindaban a mi cuerpo, ÂżPor quĂ© demonios no le habĂa hecho caso a Jimin desde un principio? Me habĂa estado perdiendo de este pequeño paraĂso en la Tierra. ÂżCon quĂ© frecuencia podrĂa volver sin que pareciese desesperado? De acuerdo, debĂa ir más despacio, aĂşn no terminaba la deliciosa tortura y ya estaba pensando en volver.
De pronto, el sentido de ese masaje cambiĂł, juro por Dios que fue asĂ. Taehyung se alejĂł de mi cuerpo solo para volver segundos despuĂ©s y entreabrir mis nalgas para rociar aceite en la raja que las dividĂa. Esta vez el gemido que saliĂł de mis labios fue de absoluto placer, no es que los de antes no lo hubieran sido, pero se entendĂa que el placer de un masaje era diferente al placer de sentir algo hĂşmedo y fresco en aquella parte tan Ăntima de mĂ cuerpo.
ÂżDije algo por tal atrevimiento? Pues si balbucear incoherencias despuĂ©s de que aquel aceite mojara mi entrada era decir algo, entonces sĂ, ÂżQuĂ© fue lo dije? Ni yo mismo tengo idea, y supongo que Taehyung no estaba interesado en descifrar mis extrañas palabras porque no dijo nada, Ă©l siguiĂł haciendo lo suyo, darme placer... quiero decir, dándome un masaje. El mejor de toda mi vida, debo decir.
— Solo relájate — susurrĂł cerca de mi oĂdo.
ÂżCĂłmo? Quise preguntar, era absurdo siquiera pensar en tranquilizarme cuando sus manos estaban haciendo maravillas en mi cuerpo. Aunque, cuando uno de sus dedos rozĂł la entrada que no habĂa sido profanada por años, supe porque me habĂa dicho eso. ApretĂ© mis nalgas dejando atrapado su dedo en aquel lugar y mi cuerpo volviĂł a vibrar. Mi miembro empezaba a chorrear mi blanquecino esperma lentamente. Pero era comprensible, tenĂa años sin que alguien me tocara de esa forma, solo yo me habĂa dado placer desde que me acostĂ© con un chico de la universidad que solo querĂa quitarme la virginidad.
— Shhh — escuchĂ© el ruido que Taehyung habĂa hecho con su boca muy cerca de mi oĂdo. SabĂa que estaba cerca, sentĂa el calor de su cuerpo cerca del mĂo — no va a pasar nada malo Jungkook — ¡Oh! Por supuesto que aquello no era nada malo, se sentĂa muy bien — solo relájate y dĂ©jate llevar.
Era fácil seguirlo. TenĂa manos mágicas que excitaban con el primer toque y una voz tan seductora que si Ă©l me hubiera dicho que me lanzará del Europabruecke lo hubiese hecho en ese mismo instante. Taehyung era como el flautista de HamelĂn y yo un ratĂłn encantado con su mĂşsica.
Sus dedos se movĂan en mi fruncida entrada provocando que mi miembro se fuera poniendo cada vez más duro. Taehyung no dejaba ni una parte de mi trasero libre de aceite; la otra mano acariciaba mi espalda y mis nalgas. Mi cuerpo solo se dejĂł llevar por el exquisito momento que estaba disfrutando. Yo solo me rendĂ ante aquellas caricias que me decĂan cuan necesitado estaba de aquel tipo de contacto.
Taehyung podĂa pensar que era un chico fácil, un dĂ©bil muchacho que ante el mĂnimo toque brotaba "agua" como las cascadas de Niágara. Pero Ă©l tenĂa la culpa por ser tan jodidamente bueno en eso, no me cansarĂ© de repetir que sus manos y sus dedos son tan extraordinarios. SabĂan exactamente dĂłnde y cĂłmo tocarme para tenerme anhelante y suspirante.
— AsĂ Jungkook... — sentĂ como su mano movĂa la mĂa para moverla de lugar. ¡Cristo! Era su entrepierna lo que estaba tocando ahora. Su dura, larga y ancha virilidad estaba despierta al igual que la mĂa. Con su mano guiando la mĂa, se acariciaba dejando que de su boca salieran gemidos de placer mientras que sus dedos seguĂan jugando traviesamente en mi entrada — asĂ Jungkook... — volviĂł a repetir esta vez con voz entrecortada.
AlejĂł su mano de la mĂa y sentĂ como su calor me abandonĂł, lo que era absurdamente ridĂculo porque seguĂa acariciando otras partes de mĂ. Yo seguĂa de espaldas sin dejar de acariciar su masculinidad por encima del pantalĂłn deportivo que estaba usando y que sinceramente no hacĂa más que estorbar. ÂżQuĂ© no pensaba quitárselo? SĂ, no era plenamente consciente de lo que pensaba en esos momentos, yo solo me estaba dejando llevar por Ă©l, por su voz y por sus manos.
SentĂ como vertiĂł más aceite en mi agujero y empapĂł sus dedos con el mismo, aquello tenĂa un placentero propĂłsito, que pude descubrir segundos despuĂ©s cuando uno de los dedos que previamente habĂa mojado con el aceite se fue haciendo espacio para entrar en mĂ, y ¡Por Dios! lejos de incomodarme querĂa más... mucho más.
— Tranquilo — dijo Taehyung en voz baja al notar como estaba retorciĂ©ndome en la cama. QuerĂa decirle que no me estaba quejando de dolor, sino que querĂa que me diera más de ese placer — relájate, no te voy a lastimar — me asegurĂł metiendo más profundamente su dedo en mi interior.
— ¡Taehyung! — gemà alargando su nombre y levantando un poco mis caderas para ayudarlo a que entrara más al fondo.
— Con calma — no sĂ© si lo dijo porque me querĂa auto-penetrar con su dedo o si porque mi mano estaba bombeando cada vez más rápido su miembro por encima del pantalĂłn todavĂa.
— ¡Oh Taehyung! — gemĂ y mi voz se escuchĂł completamente llena de placer. Eso hasta yo pude notarlo y aunque me sentĂ un poco avergonzado lo dejĂ© de lado, querĂa concentrarme en las placenteras sensaciones y no en aquellas que me causaban vergĂĽenza.
El miembro de Taehyung pulsĂł en mi mano cuando soltĂ© mi gemido, querĂa seguir sintiĂ©ndolo vibrar en mis manos pero mi masajista tenĂa otros planes. Él se alejĂł de mĂ y al querer levantarme para ver quĂ© era lo que estaba pasando y porque se habĂa separado de mi cuerpo, sentĂ que se subiĂł a la pequeña cama conmigo y con sus poderosas manos abrĂa paso a su lengua para deslizarla por mi raja trasera.
— ¡Oh por Dios! — gritĂ© ante la deliciosa experiencia de tener aquella hĂşmeda lengua lamiendo mi zona Ăntima.
No habĂa palabras que describieran lo increĂblemente perfecto que era todo aquello. Mi miembro decĂa por mĂ lo bien que se estaba sintiendo que Taehyung lengĂĽetera aquel lugar. Nunca nadie lo habĂa hecho y aunque en su momento lleguĂ© a pensar que serĂa asqueroso y poco higiĂ©nico, eran más la sensaciĂłn de placer y satisfacciĂłn.
Me sorprendĂ cuando mi propio cuerpo buscaba que la lengua de Taehyung se enterrara más en mi entrada moviĂ©ndose a des ritmo, pero entendĂa querĂa más, sentĂa que me estaba quemando por dentro, ¡Dios! aquello era la gloria verdadera, el autĂ©ntico paraĂso, un genuino Ă©xtasis en medio del desierto que era representaba tantos años de abstinencia auto impuesta.
En ningĂşn momento Taehyung quitĂł sus manos de mis nalgas, con ellas se ayudaba a abrirme más y yo sentĂa que Ă©stas me filtraban su calor. Yo seguĂa con la cara enterrada en el hoyo de la mesa mientras que mi fabuloso masajista tenĂa la suya en mi trasero. Lo que darĂa por ver esa imagen en esos momentos, si nada más de pensarlo semen escurrĂa de mi miembro.
De pronto, aquel fantástico placer se detuvo de golpe, Taehyung habĂa abandonado la mesa y sin que yo lo esperara me propinĂł una nalgada que me hizo gritar, pero fue evidente que ese grito no fue de dolor sino todo lo contrario. ¡Por todos los cielos! Estaba dejando en evidencia que verdaderamente estaba terriblemente necesitado de eso, pero no podĂa importarme menos.
— Jungkook — me llamó seductoramente — date la vuelta.
Bien, podĂa oficialmente morir, ya no me importaba, el estrĂ©s se habĂa ido, no habĂa pensado en ningĂşn momento en mi trabajo y se podrĂa decir que un estupendo hombre me habĂa dado el sexo oral de mi vida. Pero no habĂa poder en la Tierra que me hiciera girarme y quedar boca arriba delante de Taehyung, ¡No señor! Me aterraba mirar al hombre a la cara mientras este acariciaba mi cuerpo, asĂ que no obedecĂ y se quedĂ© en esa postura.
Pasaron varios minutos antes de volver a sentir las manos en mi cuerpo, con agilidad y sin problema me levantĂł de la cama y me girĂł acostándome nuevamente en la misma. ¡Dios! no me dio ni tiempo de cerrar los ojos y pude percatarme de mi masajista estaba absolutamente desnudo al pie de la cama. ComprendĂ que se habĂa desnudado mientras duramos en silencio segundos atrás.
— Tú solo déjate llevar — me dijo acercándose a mi miembro y tomándolo entre su mano derecha — alguien necesita mucha atención — sin soltar mi miembro me miró a los ojos — es justo atenderlo como debe ser.
SentĂa mi rostro enrojecer y jurĂł que quise apartar la mirada cuando Taehyung llevĂł a su boca mi miembro, pero no pude. SabĂa que jamás volverĂa a tener una oportunidad asĂ, tan perfecta, tan caliente, tan excitante. AsĂ que dejĂ© fijos mis ojos en la imagen de un Taehyung chupando y lamiendo ni virilidad, incluso fui testigo de cĂłmo lentamente subiĂł una de sus manos y jugĂł con mis tetillas.
Puedo asegurar que sentĂa de todo menos tensiĂłn o estrĂ©s. Todo mi cuerpo estaba tenso sĂ, pero no de manera negativa, tenĂa mucha frustraciĂłn sexual acumulada y ese hombre haciĂ©ndome la mejor mamada de mi vida la estaba liberando poco a poco. Me preguntĂł cĂłmo será explotar gracias a la "ayuda" de Taehyung. Espero poder descubrirlo.
Abro un poco más mis piernas para darle mayor espacio a la cabeza de Taehyung dentro de ellas, no quiero que esa sesión termine nunca, me he vuelto adicto a lo que las manos y ahora la boca de Taehyung con capaces de hacer conmigo, estoy dispuesto a hacer lo que sea para que esta no sea la única ni la última ocasión en la que este hombre toque mi cuerpo y haga con él lo que quiera.
— Taehyung... — vuelvo a gemir su nombre en medio de mi placer.
— ¿Quieres más? — me preguntó sin dejar de masturbar mi miembro con sus manos.
— ¡SĂ! — gritĂ©, sĂ© que era evidente mi necesidad, entonces ÂżPara quĂ© ocultársela? Mejor le hacĂa saber cuan deseoso estaba de que aquello siguiera de la mejor manera posible y que estaba dispuesto a llegar hasta las Ăşltimas consecuencias. Hasta el final.
— Voy a darte todo lo que necesitas — me asegurĂł y yo le creĂ. ¡Vamos, supe que eran ciertas sus palabras! y como no si ya mi miembro estaba escurriendo por su culpa. Todo lo que habĂa hecho Taehyung desde que entrĂł por la puerta fue hacerme caer en una tentaciĂłn que estaba disfrutando como nunca. Y estoy seguro de que, si Ă©l no me estuviera haciendo esto, no lo hubiera aceptado de otra persona.
— MastĂşrbate — me ordenĂł. OmitĂ un "sĂ señor" y lo dejĂ© guardado en mi pecho, pero lo obedecĂ de inmediato acariciando mi miembro como ya muchas veces lo habĂa hecho antes, solo que ahora la sensaciĂłn de tocarme siendo observado por Taehyung aumentaba mi placer convenientemente.
— ¿No vas a penetrarme? — pregunté cuando vi que Taehyung también se estaba masturbando. Sentà mi cara arder porque sin duda preguntar algo como eso era vergonzoso, pero él se acercó a mis labios y me besó por primera vez sin dejar de tocarse.
Fue un beso totalmente embriagador, delicioso y exquisito. Su lengua pidiĂł permiso para entrar desde un principio y yo le concedĂ el honor de hacerlo, despuĂ©s de todo no tenĂa muchas opciones y aunque las tuviera sin duda corresponder su beso era la mejor alternativa.
— Solo si tĂş me lo permites — murmurĂł sin separar completamente sus labios de los mĂos.
Me pareciĂł un lindo detalle de su parte decir que solo tendrĂa sexo conmigo si asĂ yo querĂa, pero siendo sinceros, ambos estábamos en un punto sin retorno, ninguno de los dos querĂa parar y por supuesto que le iba a permitir continuar con todo lo que tenĂa planeado. Todo. AsĂ que solo asentĂ con la cabeza y Ă©l me dedicĂł una sonrisa coqueta que prometĂa que lo que iba a pasar a continuaciĂłn no lo iba a olvidar nunca en mi vida.
Taehyung volviĂł a besarme, haciendo de este beso uno más apasionado que el primero. Yo se lo devolvĂ con la misma intensidad colocando mis manos sobre su nuca en donde pude descubrir un punto dĂ©bil en Ă©l. ÂżQuiĂ©n lo iba a decir? HabĂa partes de su cuerpo que lo hacĂan rendirse ante mĂ, era bueno saberlo, pero yo querĂa que Ă©l tuviera el control de todo, necesitaba que alguien cuidase de mĂ y quien mejor que mi maravilloso masajista.
SentĂ como Taehyung separaba sus labios de los mĂos y se subĂa a la cama quedando encima de mĂ, por algĂşn extraño motivo me pareciĂł un hombre mucho más grande e imponente desde esa posiciĂłn. Tenerlo sobre mĂ era excitante y ardiente, ambos estábamos desnudos y con una enorme tensiĂłn sexual queriendo explotar.
UntĂł aceite en sobre sus dedos y me dedicĂł una mirada con la que me dijo que no habĂa vuelta atrás. ¡Gracias al cielo! pensĂ©, porque no querĂa que se detuviera, no tenĂa idea de que pudiera sentirme tan necesitado de sexo, pero con tantos años de celibato creo que era comprensible, y si no, pues quĂ© importaba, nadie iba a saber de eso, solo Ă©l y yo, serĂa nuestro pequeño y sucio secreto.
Mi mente quedĂł en blanco en cuanto volvĂ a sentir los dedos de Taehyung en mi interior, esta vez, Ă©ste fabuloso hombre habĂa metido dos en un intento de dilatar más rápido mi entrada. No obstante, eso le hizo darse cuenta de que en realidad yo era muy estrecho y que iba a necesitar tal vez de más preparaciĂłn de lo normal.
— ¿Eres virgen Jungkook? — preguntó con duda. Negué con la cabeza incapaz de responder con palabras — ¿Entonces hace mucho que no tienes relaciones sexuales? — esta vez afirmé sin decir nada.
Fue entonces que me preguntĂ© ÂżCuántas veces habĂa hecho esto Taehyung? ÂżTodos los masajes que el da terminan de esta manera? ÂżLo hace con hombres y mujeres por igual? Era irracional sentir celos, no tenĂa sentido alguno pues apenas habĂa visto a este hombre en mi vida, pero no podĂa evitarlo, no querĂa pensar en la cantidad de veces que lo habĂa hecho y mucho menos con quiĂ©n, y tambiĂ©n querĂa quitarme del pecho el sentimiento de que ya no querĂa que Taehyung le hiciera lo mismo que me estaba haciendo a mĂ a nadie más.
— Perfecto — susurrĂł Taehyung y no sinceramente no entendĂ a quĂ© se referĂa — me encantas Jungkook — me dijo sacando sus dedos de mi entrada para despuĂ©s chuparlos frente a mi atenta mirada.
No sabĂa cĂłmo responder a sus comentarios. Le encanto, es un hecho y Ă©l tambiĂ©n me fascina, es muy obvio, si no, no hubiese permitido que hiciera nada de lo que ya habĂa hecho hasta ahora y mucho menos de lo que estaba a punto de hacer. En conclusiĂłn, nos gustábamos y creo que fue una atracciĂłn mutua a primera vista, me encanta la idea de parecerle interesante a este majestuoso hombre, me hace sentir vivo... deseado... seductor... cautivador.
Y muy lleno. O al menos asĂ me sentĂ cuando poco a poco se acomodĂł entre mis piernas y llevĂł la punta de su miembro a mi entrada para lentamente entrar en mĂ. Claro que me dolĂa como el infierno, pero estaba dispuesto a aceptar el sacrificio si la recompensa tenĂa todo que ver con el placer. Mi cuerpo lo necesitaba, yo lo deseaba y Taehyung me lo estaba dando ÂżQuĂ© más podĂa pedir?
— ¡Taehyung! — gemĂ cuando su virilidad entrĂł completamente dentro de mĂ. ElevĂ© mis manos y las coloquĂ© sobre sus hombros los cuales apretĂ© con fuerza.
— Estás tan exquisitamente estrecho, cariño — me dijo y pude ver en su rostro como estaba disfrutando de mi estrechez. La mandĂbula apretada, los ojos nublados por el placer y las gotas de sudor cayendo por su frente me lo hacĂan notar.
Tampoco pude pasar de largo el hecho de que me haya llamado "cariño", sĂ© que es un apelativo cordial y afectuoso por la pasiĂłn del momento, pero me encantĂł que me llamase de esa forma. Yo no tenĂa idea de cĂłmo podĂa llamarlo, no conocĂa algĂşn mote para emplear a la hora de tener relaciones sexuales, aunque como se habĂa originado las cosas podĂa decir que Taehyung era mi amo, mi señor, mi dominante, mi dueño, y yo tan solo su obediente subordinado.
SentĂ una corriente elĂ©ctrica recorriendo todo mi cuerpo cuando Taehyung empezĂł a moverse, supongo que en un principio se quedĂł quieto unos momentos para que yo pudiera acostumbrarme a su invasiĂłn, para despuĂ©s entrar y salir sin prisa y con calma. Se estaba tomando el tiempo de conocer mi hĂşmeda cavidad que lo recibĂa con gusto y envolvĂa a su miembro en un abrasador calor.
Estoy consciente de que solo he tenido relaciones sexuales una vez, y que no tengo la suficiente práctica para comparar ambas experiencias, pero obviamente Taehyung estaba convirtiendo este momento en el mejor que haya vivido en toda mi vida. Sentir como la masculinidad de mi masajista entraba y salĂa dentro de mĂ, me tenĂa en las nubes gimiendo su nombre con la esperanza de que sus embestidas aumentarán en velocidad e intensidad. Quizás si le rogaba poquito podĂa conseguir lo que tanto anhelada.
— ¡Por favor Taehyung, dame más! — roguĂ©, sĂ, me escuchĂ© desesperado, pero asĂ me sentĂa. Estaba seguro de que ya me habĂa acostumbrado al invasor miembro de Taehyung y que estaba listo para subir el nivel.
La mirada que me dedicĂł Taehyung me hizo dar cuenta de que Ă©l me darĂa todo lo que yo le pidiese. Se inclinĂł para posicionarse mejor y entonces sus movimientos se volvieron cada vez salvajes y agresivos. ¡Por Cristo! SĂ© que dije que estaba preparado para aumentar la intensidad, pero claramente no sabĂa lo que decĂa.
Taehyung era extraordinariamente ardiente, enĂ©rgico e impetuoso. Era de esa clase de hombres que se comportaba como un prĂncipe en la calle y un verdadero animal en la cama. ¡Simplemente perfecto! Mi masajista aparentemente no tiene ningĂşn jodido defecto, y me tiene con las piernas abiertas y el miembro bien adentro rogando por más, aunque estĂ© sintiendo que va a romperme en dos.
— ¡Oh, sĂ... oh sĂ... sĂ... Taehyung! — no sabĂa que podĂa ser tan escandaloso en el sexo, pero no me avergonzaba, querĂa que se ese supiera lo increĂblemente bien que la estaba pasando entre sus brazos y con Ă©l entre mis piernas.
— Tan perfecto Jungkook — hablĂł Taehyung entrecortado por la actividad que estaba haciendo — eres tan exquisitamente perfecto — no sĂ© de dĂłnde sacaba eso, pero estaba funcionando para entregarme más a Ă©l... ¡Como si se pudiera!, ya se lo habĂa dado todo y ahora querĂa que Taehyung me diese todo de Ă©l.
Me incorporĂ© un poco, lo abracĂ© por los hombros y enterrĂ© mis uñas en la espalda. En esta posiciĂłn sentĂa como Taehyung se adentraba más profundamente en mĂ, llegando hasta el fondo, tocando el punto álgido que me hacĂa ver estrellas con los ojos cerrados. EstarĂa en deuda con mi amigo Jimin toda la maldita vida, vaya recomendaciĂłn tan más placentera que me ha dado, no podĂa creer que estaba teniendo sexo con el hombre más atractivo, perfecto y bien dotado de toda Suiza.
Me aferrĂ© más al agarre que tenĂa sobre Taehyung porque sentĂa que estaba a punto de llegar a mi orgasmo. Él me sostuvo con sus poderosos brazos dándome mayor estabilidad. Mi pecho rozĂł el suyo y sentĂ un hormigueo a lo largo de mi miembro, ambos sudábamos por todas partes y además estaba llenos de aceite, si aquella no era la cosa más jodidamente erĂłtica entonces le daba la razĂłn a Jimin, era un puto virgen.
Taehyung siguiĂł embistiendo con certeza y ferocidad. Y yo de verdad que estaba disfrutando de lo brutalmente salvaje que estaba siendo conmigo. Cada vez que entraba en mi interior lo hacĂa hasta el fondo y yo gritaba su nombre medio suplicando por alivio medio pidiendo que siguiera con esas arremetidas y no parara nunca.
— ÂżTe gusta asĂ Jungkook? — me preguntĂł con una voz endemoniadamente excitante. Su pregunta estaba fuera de lugar, no me estaba gustando aquello, lo estaba disfrutando como nunca en mi vida, era perfecto, maravilloso, Ăşnico, y querĂa repetirlo a como diera lugar.
— ¡Me encanta Taehyung! — respondĂ lamiendo su cuello que estaba a escasos centĂmetros de mi boca — tĂłmame Taehyung... lo necesito ya...
— AquĂ te tengo cariño — susurrĂł dándome más espacio para seguir besando su cuello — me tienes bien enterrado en ti — sĂ, este esplĂ©ndido hombre estaba metido hasta lo más recĂłndito de mi ser.
SabĂa que estaba a punto de explotar, mi esencia querĂa salir disparada para darme alivio. Me parecĂa asombroso haber aguantado tanto tiempo sin eyacular, cuando la voz de Taehyung me hace estremecerse y sin duda podrĂa correrme con tan solo escucharlo hablar a mi oĂdo.
— Taehyung... Oh... Taehyung... ah...ah... — no tenĂa idea de lo que querĂa decirle, probablemente intentaba decirle que ya estaba cerca de llegar y sin la necesidad de seguir masturbándome. O tal vez necesitaba explicarle con palabras lo bien que se sentĂa tenerlo en mi interior, puede incluso que haya pasado por mi mente comentarle que querĂa su nĂşmero para repetir tal vez en su departamento o en el mĂo. No sĂ©, no sĂ© quĂ© decirle, pero evidentemente la excitaciĂłn no me lo permitĂa.
— ¿Estás cerca Jungkook? — me preguntó, vamos la respuesta era obvia.
— ¡SĂ, sĂ, sĂ! — gritĂ© mi contestaciĂłn tres veces y despuĂ©s la magnitud y la fuerza de mi clĂmax me hizo soltarme del maravilloso cuerpo de mi masajista y caĂ en la cama convulsionándome en medio de la más gloriosa sensaciĂłn que habĂa sentido en mi vida.
ApretĂ© mi miembro para ayudarlo a expulsar todo mi semen mientras gemĂa de absoluta satisfacciĂłn. Estaba dentro de un Ă©xtasis en donde liberaba toda la increĂble tensiĂłn que Taehyung habĂa provocado mientras Ă©l me seguĂa embistiendo persiguiendo su orgasmo. ¡Cielo santo! Deseaba tanto que lo hiciera, querĂa ver que tan intenso, potente y apasionado era su clĂmax.
Sus manos estaban sobre mis rodillas que le servĂan de sostĂ©n, entretanto sus ojos no se apartaban de la zona en donde su miembro arremetĂa en mi agujero con fuerza e Ămpetu. Sin poder evitarlo volvĂ a excitarme solo con el hecho de verlo a Ă©l observando atentamente como me penetraba. ¡Joder! Taehyung estaba disfrutando de hacerme suyo, y yo disfrutaba con su placer.
SentĂ como su miembro crecĂa en mi interior y supe que estaba punto de terminar. QuerĂa que Taehyung alcanzara un orgasmo igual de delicioso y placentero que el que yo tuve, querĂa que desembocara su pasiĂłn conmigo, querĂa escuchar su grito liberador que anunciaba su evidente descarga en mĂ. ApretĂ© más mi interior para abrazar más su miembro con mis paredes y Ă©l soltĂł un gemido gutural maravillosamente sensual. Supe que con eso lo habĂa llevado al punto sin retorno, y aunque luchaba por perpetuar el momento, era inminente que estaba a nada de terminar.
Lo empujĂ© hacĂa mĂ con mis piernas cuando Ă©l hizo el intento de salirse. Supuse que querĂa terminar afuera, pero no estaba dispuesto a permitirlo, ese hombre se merecĂa llegar a la cumbre de la montaña y ondear la bandera de conquistador, ÂżDe dĂłnde demonios habĂa sacado esa analogĂa? Ni idea, pero no iba a dejar que Taehyung eyaculara fuera de mĂ, no querĂa, yo tambiĂ©n querĂa disfrutar su corrida como Ă©l lo habĂa hecho con la mĂa.
NotĂ© como la expresiĂłn de su rostro cambio cuando no lo dejĂ© escapar, era una mezcla entre placer y preocupaciĂłn, sin pronunciar una sola palabra, sus ojos me decĂan que necesitaba acabar y que si no lo soltaba iba a pasar "un accidente". En respuesta le sonreĂ, estaba dispuesto a sufrir ese accidente con Ă©l. Lo jalĂ© de los brazos para acercarlo a mĂ y todo su maravilloso cuerpo temblĂł entre mis brazos. SĂ, Ă©l ya no podĂa resistirlo, mi entrada lo apretaba cada vez más y la humedad propia de mi zona lo estaba volviendo loco.
— Jungkook... — Taehyung apenas y era capaz de pronunciar mi hombre y yo no podrĂa sentirme más afortunado de poder acompañarlo a la cĂşspide de su placer — Jungkook... oh... Jungkook... ah... ah...
— Hazlo Taehyung — susurrĂł en su oĂdo — aduéñate de mĂ... conquista mi cuerpo... somete a ti... — no sĂ© cĂłmo fue que se me ocurrieron aquellas palabras, pero era lo que más querĂa en ese momento — entrĂ©game todo... cĂłrrete dentro de mĂ
Taehyung temblĂł nuevamente consciente de que, aunque quisiera yo no iba a dejar que se alejara y sus fuerzas tampoco le permitĂan hacerlo, era un esclavo del placer a punto de perder la batalla, de rendirse sin importarle nada más y me lo demostrĂł cuando se inclinĂł más a mĂ y me abrazo con fuerza sin dejar de embestirme.
Ambos gemĂamos al oĂdo del otro pronunciando nuestros nombres. Taehyung... Jungkook... Taehyung... Jungkook... era todo lo que escuchábamos en esa habitaciĂłn, eso y el sonido acuoso de nuestros cuerpos al chocar el uno otro. Era el momento más perfecto de mi vida, mi miembro habĂa vuelto a ponerse duro y se restregaba cĂłmodamente en el vientre de Taehyung.
Lo abracĂ© con fuerza sintiendo que un segundo orgasmo amenazaba con destrozarme y solo bastĂł que Taehyung repitiera mi nombre con esa voz tan cargada de deseo muy cerca de mi oĂdo para dejarme llevar por el clĂmax y correrme entre nuestros cuerpos por segunda vez en esta tarde. Dos embestidas más y Taehyung se detuvo repentinamente soltando el más erĂłtico sonido de satisfacciĂłn que jamás he escuchado para segundos despuĂ©s sacudirse expulsando todo su blanquecino y caliente esperma en mi interior.
No, esto definitivamente no era el paraĂso, esto era algo más ÂżQuĂ© cosa? No lo sĂ©, no puedo describirlo con palabras, no existe forma alguna en la que yo pueda explicar lo que fue Taehyung y yo hicimos. ¡Cielos! Hablo de Ă©l con tanta familiaridad y llevo menos de una hora conociĂ©ndolo.
SacĂł todo el aire que tengo guardado para ayudarme a respirar con el peso de mi masajista encima de mĂ, Ă©l sigue en mi interior tratando de regular su respiraciĂłn. Espero que tenga la misma sensaciĂłn de estar flotando en una nube que tengo yo. Nace en mĂ la necesidad de acariciar su cabello y lo hago sin importar si eso le gusta o no, supongo que lo hace porque el vuelve a temblar en mis brazos.
— Jungkook... — susurra mi nombre y besa mi lóbulo y mi cuello.
— Taehyung... — repito en todo juguetón. Me siento tan suelto, tan libre, tan feliz, una nueva persona en pocas palabras.
— Es... es la primera vez que yo... — suspiró soltando el aire también — es la primera vez que yo me corro dentro de alguien —me explica aun agitado.
— No es necesario que quieras halagarme con eso — le indiqué sin evitar sentirme mal — no quiero que me digas que es la primera vez que haces esto con un cliente, ni nada por el estilo — le dije.
De verdad no querĂa que sintiera lástima o compasiĂłn por mĂ, no era una chica y mucho menos un adolescente que no sabĂa en lo que se estaba metiendo en cuando el masaje cambio de propĂłsito, nadie me obligo y de haberlo querido, pude haber detenido todo, era claro que yo habĂa querido llegar hasta el final, asĂ que Taehyung estaba libre de decirme palabras bonitas para hacerme sentir bien.
— En ambos casos es la primera vez y lo digo de verdad — hablĂł Taehyung insistiendo con aquello. No es como que tuviera derecho a sentirme celoso, pero no querĂa escuchar ni saber las veces que Taehyung habĂa llevado a la gloria a otros afortunados clientes en ese mismo lugar.
— No me ha parecido que no sepas lo que debes hacer — respondĂ sintiĂ©ndome un poco incĂłmodo, querĂa levantarme, vestirme y salir de ahĂ pero Taehyung estaba encima de mĂ y parecĂa no querer moverse — es tu vida y tĂş sabrás con cuantos clientes te acuestas — no pude ocultar mi molestia, a veces soy muy transparente con mis sentimientos y aunque quiera esconder como me siento no puedo — supongo a que eso es lo que vienen a este lugar — concluĂ.
— Este lugar es una sala de masajes Jungkook — dijo mirándome a los ojos con seriedad — nadie aquà se acuesta con los clientes — lo dijo con una seguridad que me hizo sentir peor.
— Tú lo has hecho y quién sabe cuántas veces — le dije intentando quitarlo de encima de mà y él solo sonrió.
— Lo mĂo no cuenta Jungkook — tuvo el descaro de decirlo y juro que querĂa matarlo — yo no trabajo aquà — me aclarĂł despuĂ©s, pero ÂżQuĂ©?
ÂżCon quiĂ©n demonios me habĂa acostado entonces? ÂżTaehyung no era masajista de ese lugar? ÂżAcaso era un cliente más? Pero no tenĂa sentido, Ă©l desde un principio habĂa actuado como masajista, sabĂa dĂłnde estaban las cosas, cĂłmo hacerlas y sobre todo quĂ© decir. Además, si Ă©l no era empleado del lugar ÂżPor quĂ© entonces jamás se presentĂł la persona que le iba a dar el servicio? ÂżY si llegaba alguien en ese momento y los veĂa desnudos en esa pequeña cama? ¡Por dios! ÂżQuĂ© habĂa hecho?
— Yo soy el propietario de este salón — dijo probablemente al ver mi expresión confundida.
— ÂżQuĂ©? — volvĂ a repetir. No era un empleado era el dueño. No sabĂa si sentirme aliviado o más abrumado de lo que habĂa hecho con Ă©l.
— Manejo una cadena de Spa's que dan servicio en todo Suiza, y jamás me he acostado con un cliente, ni siquiera soy fisioterapeuta, soy empresario.
ViĂ©ndolo bien, Taehyung no tenĂa esa pinta de ser un simple masajista, pero descartĂ© toda duda cuando sus manos se movieron hábilmente sobre mi cuerpo, pues, dejando de lado la maravillosa sesiĂłn de sexo que tuvimos, el masaje previo que me dio me ayudĂł a sentirme mucho más relajado y cĂłmodo, me sentĂ incluso mucho más ligero y liviano.
— ÂżEntonces quĂ©... por quĂ© entraste aquĂ? — No entendĂa quĂ© demonios estaba haciendo este hombre aquĂ si no era masajista, ÂżA quĂ© habĂa entrado? ÂżPor quĂ© con Ă©l? — ÂżEstá es la manera en la que consigues sexo casual? — no pude evitar preguntar, quise fui muy duro, pero me sentĂa demasiado confundido y encima el peso de Taehyung sobre mĂ me estaba robando el aire.
— Por supuesto que no — me respondiĂł con una sonrisa, al parecer mi pregunta no le molestĂł — pero tengo que reconocer que deseaba mucho poder conocerte, no de esta forma claro, pero las oportunidades de la vida se toman o se pierden, no quise perder la oportunidad de tenerte entre mis brazos — me explicĂł, pero seguĂa sin entender.
— Un momento ÂżCĂłmo que deseabas conocerme? ÂżQuĂ© sabes de mĂ? — preguntĂ© tratando de despegármelo, pero Ă©l se veĂa bastante cĂłmodo encima de mĂ.
— Jeon Jungkook, relacionista público de Nestlé ¿Quién no te conoce? — respondió — eres la imagen de la empresa que representas, tu rostro está por todos lados, ecuánime, objetivo, razonable, diplomático y racional, además de extremadamente atractivo y... — hizo una pausa para depositar un beso en mi nariz — eres amigo de mi medio hermano Jimin.
Si bien yo querĂa discutir sobre lo que dijo que yo era "extremadamente atractivo", la revelaciĂłn de que Ă©l era el medio hermano de Jimin me dejĂł en shock. Ya en una ocasiĂłn mi amigo me habĂa dicho que tenĂa un medio hermano que era un importante empresario en Suiza, que ellos tenĂan una muy buena relaciĂłn, eran de la misma madre, pero diferente padre, si mal no recordaba la historia, el padre de Taehyung habĂa muerto mientras practicaba esquĂ en Zermatt cuando Ă©ste era un niño todavĂa y su madre se habĂa casado con el padre Jimin varios años despuĂ©s de quedar viuda.
— Sigo sin entender nada — le dije un poco más calmado — ¿Acaso Jimin...?
— No, por favor no pienses mal de Ă©l — me interrumpiĂł — cuando te vi por primera vez en una conferencia de prensa y supe que trabajas para NestlĂ©, le pedĂ a Jimin ayuda para ponerme en contacto contigo, me iba a acercar a ti con la excusa de hacer negocios, y de ahĂ intentar algo más — explicĂł — pero mi hermano me decĂa que siempre estabas ocupado y que tu agenda era muy apretada, además te fuiste de gira por Europa lo que dificultĂł tener contacto contigo.
Estaba entendiendo que Taehyung querĂa conocerme desde hace tiempo atrás, y si mencionĂł la gira que tuve por Europa el año pasado eso querĂa decir que su interĂ©s en mĂ no era de hace un par de dĂas o algunas semanas. ¡Demonios! SĂ que era un tipo con muy poco tiempo libre para mĂ mismo, necesitaba relajar mi ritmo de trabajo o de lo contrario seguirĂa perdiendo valiosas oportunidades.
— SeguĂ insistiendo a Jimin, y me dijo que tenĂas una excesiva carga de trabajo y que lo más probable es que no tuvieras tiempo para recibirme, además de que te veĂa muy estresado y al borde del colapso — Taehyung continuĂł hablando — fue entonces que le sugerĂ que te invitara al Spa, y aunque me comentĂł que no estabas muy convencido no perdĂa la esperanza de que vinieras.
No sonaba como un plan tan elaborado, pero habĂa funcionado para Taehyung, habĂa obtenido lo que habĂa deseado desde hace tiempo: conocerme. Y vaya que lo hizo, conociĂł todo mi cuerpo y supo que era prácticamente virgen. En ese momento querĂa que me tragara la tierra.
— Y entonces llegaste — dijo Taehyung hundiendo su rostro en mi cuello — cuando llamaste para solicitar una cita en el salĂłn, fue el dĂa más feliz de mi vida — besĂł aquella zona de mi cuerpo y me hizo temblar nuevamente — por fin te iba a conocer.
La emociĂłn con la que expresĂł la felicidad que sintiĂł al saber que vendrĂa a su Spa me conmoviĂł. No era un actor y mucho menos un artista, pero si una figura pĂşblica, sabĂa y era consciente de que por ahĂ tenĂa un pequeño pero respetable club de admiradores que no solo apreciaban mi belleza fĂsica, sino que admiraban y valoraban mi trabajo. Sin embargo, ese hombre parecĂa realmente feliz con que yo estuviera ahĂ.
— Y como dueño arreglaste todo para quedarte a solas conmigo — más que pregunta era una afirmación.
— ÂżDe quĂ© me servirĂa el poder si no puedo utilizarlo a mi favor? — me preguntĂł sin dejar de besar mi cuello. No supe en quĂ© momento sus manos comenzaron a acariciar su espalda.
Mentalidad de empresario, pensĂ©. Pero era de los mĂos, muchas veces tuve que usar mi influencia y mi poder para poder beneficiarme a mĂ y a NestlĂ©, no creĂa que estuviera mal siempre y cuando no dañara a nadie más, y siendo sinceros lo que habĂa pasado entre Taehyung y yo apenas minutos atrás a nadie afectaba.
— ¿Y ahora qué? — pregunté antes de que sus besos y caricias me dejaran sin la posibilidad de hacerlo — Ya me has conocido, ¿Qué sigue? — necesitaba hacer cuál era el siguiente paso de su plan.
— Quiero hacerte el amor otra vez — susurrĂł a mi oĂdo. Solo pude soltar una pequeña risa nerviosa por lo directo y honesto que habĂa sido.
— ÂżY despuĂ©s de eso? — seguĂ con el tono juguetĂłn que tenĂa nuestra conversaciĂłn.
— Te harĂa el amor una vez más — ahora Taehyung jugaba con su lengua en mi oĂdo.
— ¿Y cuándo acabes de hacerlo? — cuestionó retorciéndome debajo de su cuerpo.
— EmpezarĂa de nuevo — respondiĂł risueño.
— ¡Taehyung! — a ese paso me iba a dejar fuera de combate por un año entero.
— Sal conmigo Jungkook — me pidiĂł de pronto — por favor acepta salir conmigo — repitiĂł bajando por mi cuello con rumbo a mis tetillas. Eso era hacer trampa, no puedes pedirle a alguien que acepte algo cuando al mismo tiempo le estás dando demasiado placer, a eso se le llamaba coacciĂłn, una sutil imposiciĂłn a la cual sinceramente no podĂa ni querĂa negarme.
Desde ese dĂa, nos volvimos inseparables. Salimos juntos un par de meses, saliendo principalmente los fines de semana. Taehyung no aceptaba un no por respuesta, alegando que debĂa dedicarme más tiempo a mĂ mismo y por supuesto a Ă©l. Me enseñó a delegar actividades, manejar mi estrĂ©s y claro que me brindĂł sesiones de masajes privados, pues a pesar de decir que no era un experto, sus maravillosas manos me elevaban a las nubes con tan solo acariciar mi cuerpo.
DespuĂ©s de algunos meses nos hicimos novios, no cambiaron muchas cosas en realidad con ese estatus oficial, nosotros seguĂamos siendo los mismos. Mi amigo Jimin, ahora cuñado, estaba encantado con la relaciĂłn que tenĂamos, aunque a veces no dejaba de molestarme diciĂ©ndome que en realidad me veĂa muy enamorado de Taehyung. Por cierto, Kim Taehyung, habĂa querido dejarse el apellido de su padre por respeto a su memoria.
Y muy probablemente lo estaba. Es decir, fue obvia la mutua atracciĂłn que tuvimos desde el principio, y conforme fue pasando el tiempo me di cuenta de que no solo me gustaba el fĂsico del hombre que estaba loco por mĂ, me encanta su forma de ser tan divertida, tan ocurrente, tan extrovertida. Me gustaba además la posesividad que tenĂa sobre mĂ, su protecciĂłn y su cuidado. Nos hemos complementado bastante bien, ha sido una muy agradable experiencia estar a su lado y sinceramente ninguno de nosotros quiere terminar la relaciĂłn y espero que podamos estar juntos por mucho tiempo.
— Cariño, el partido entre Suiza y Corea está a punto de empezar — la voz de Taehyung desde la sala del departamento en el cual ahora vivimos juntos me hace sonreĂr. No es aficionado al fĂştbol soccer, pero dice que le encanta verme a mĂ mientras miro los partidos. Supongo que me vuelvo un hincha muy apasionado y Taehyung se divierte mucho con mis expresiones a la hora de "guiar" a los jugadores, sobre todo en partidos del mundial. En este caso apoyo a Suiza aunque tenga descendencia coreana.
Salgo de la cocina con dos bowls llenos de palomitas, en la mesa de centro ya hay un par de refrescos de cola y algunas golosinas más, esas son de Taehyung, resulta que es un dulcero empedernido. Ahora con dos años que llevamos juntos me alegra conocer y saber tanto de él. Taehyung está sentado frente al televisor con la bandera de Suiza dibujada en la mejilla y la playera de Mario Gavranovic nuestro delantero estrella. Me fascina lo que este hombre es capaz de hacer con tal de consentirme y compartir bellos momentos conmigo.
— ÂżTus estadĂsticas del partido? — le pregunto sentándome a su lado.
— No lo sé — responde frunciendo el ceño — quince a cero, favor Suiza claro — mi carcajada estalla por toda la sala.
— Es soccer Taehyung, no baloncesto — digo entre risas.
— Ya sabes que los noventa minutos me la paso observándote a ti — me abraza con cariño y me besa la mejilla — yo me encargo de tus niveles de estrés — y de qué manera, sus manos eran un arma de seducción que siempre me atrapaban y me despojan de todo pensamiento coherente.
— Entonces que empiece el partido — le dije besando sus labios fugazmente.
— Ojalá Suiza gane pero que tenga problemas para hacerlo — elevó sus plegarias al cielo.
Entrecerré mis ojos ante las ocurrencias de mi novio. La verdad es que Taehyung no necesitaba ningún pretexto ni que yo estuviese estresado para disponer de mi cuerpo con sus manos perfectas.
PRIMERA HISTOIA QUE RESUBO AQUI... DENLE MUCHO Nota de la autora: Historia inspirada en un video para adultos, que por obvias razones no puedo compartir por esta plataforma. Espero que les haya gustado. Gracias por leer. Nos vemos en la siguiente historia.
Mis personitas queridas, gracias por leer esta adaptaciĂłn. Gracias tambiĂ©n a @AdrianaJongcheveevat por permitirme adaptarla. Ya tenia lista esta historia hace como un año y no me habĂa animado a publicarla. Espero que les guste.
Con amor,
Kimittaa 🦋🖤








