1. El principio
"ANTES DE DORMIR SOLO PUEDO PENSAR... ESE MIRAR TRAVIESO, LINDOS OJOS DE CHOCOLATE...
ESA SONRISA RISUEÑA, LINDAS PERLAS QUE DISTINGUEN GRANATE...
ESA ASTUCIA TAN BELLA,
ALGO QUE SIEMPRE ME CONGELA...
¿CÓMO EXPRESAR TAL ADMIRACIÓN?, ¿CÓMO EXPRESAR TANTO AMOR?. DUDAS INUNDAN MIS IDEAS...
¡AH! ¡CUÁNTO ME DUELE LA CABEZA!
MI CARIÑO TE HAS GANADO,
ESPERO QUE TÚ SI SEPAS CUIDARLO.
TE ADMIRO CÓMO A LA LUNA, TE OBSERVO CÓMO A LA FLOR,
TE QUIERO DEMASIADO Y ERES MI MÁS GRANDE ILUSIÓN.
¡OH! AMADO MÍO, ¿POR QUÉ TE
ESCONDES DE MÍ?,
NO TE HARÉ DAÑO AL SABER DE TUS PECADOS.
NO TE MORDERÉ POR MÁS QUE QUIERA SACIAR MI SED.
NO TE EH DE MATAR SÍ ME ENTERO DE TU FALSEDAD.
SOLO TE QUIERO ABRAZAR,
DESEO OLER ESE PERFUME QUE ADORNA TU PRESENCIA SIN MÁS,
ERES ESPECIAL, ¿NO LO VES?, TAN MAL ME TIENES DE AMOR, QUE PUEDO MORIR POR LA DESILUSIÓN.
QUERIDO MÍO, ESPERO NUNCA LEAS ESTA CARTA. QUE LA LOCURA INVADIÓ CON TANTA IMPRUDENCIA."
Dendera
En esta vida siempre hay una frase que nos describe a todos, una a la cual llamamos como nuestra al sentir que nuestra vida pasa exactamente así.
"Me enamoré sin conocerte, sin hablarte ni tocarte, y no eres lo que pensé"
Palabras que siempre me recordarán que las personas no suelen ser lo que dicen ser, aun así se dice que vale la pena intentar para no arrepentirse de no haberlo intentado desde un principio. Yo soy Dendera Bianco Vento, única heredera de Golden Mount, lamentablemente muchas personas desean mi muerte porque no soy la princesa que desearían haber tenido como soberana. A pesar de todo el odió que he recibido gracias a mi maldita peculiaridad he podido tener una vida feliz junto a mi padre y madre, mis padres cuentan que desde que nací todos han cortado contacto con Golden Mount. El caos me eligió como su portada y eso es algo que nadie se esperaría, por suerte, parece que no estoy sola... Existe un chico que me hace sentir amada, especial, no se asusta de mí o de la maldición que cargo desde la cuna. A él lo conocí en un evento del reino, todo el mundo estaba disfrazado y no pude saber quién era ese chico misterioso, aún sigo sin saberlo. Pero aún está ahí, lo sé, él sabe muchas cosas de mí, pero yo no sé nada de él, desde que lo conocí no le he podido ver la cara. Siempre lleva una máscara de color blanco, su voz es de un dulce tono, su cabello es de un lindo color café, y el toque de sus manos es caloroso. Él parece ser un caballero, pero en realidad es más como un ladrón, un ladrón que me ha robado el corazón. De un momento a otro sin avisar, oigo un ruido en mi balcón, me apresuré a guardar mi diario y él aparece tan elegante como siempre.
- Buenas noches, ¿Cómo está la doncella de las tinieblas? - Decía el caballero mientras entraba a mi cuarto.
- Bien, gracias a usted. - Le respondí con una voz grata - ¿Y cómo está usted?.
- No puedo quejarme mi dama. - Siempre lucía tan sonriente - Quisiera saber si me permite darle una muestra de cariño.
- ¿Muestra de cariño?. - Hablé con curiosidad.
- ¿Me deja darle un abrazo?. - Dijo de inmediato mientras me dedicaba una sonrisa tonta.
Dudaba mucho en ese momento, pero sin poder pensar más de un momento a otro ya estaba en sus brazos. El calor de su cuerpo me agradaba, el palpitar de su corazón era tan tranquilo y su olor era agradable, como la de cuando la lluvia cae en la tierra y hace un olor especial.
- Eres tan dulce, ¿Cómo es posible que digan cosas tan terribles de tal lindura?. - Decía mientras tomaba en sus brazos.
- Me agrada estar contigo.
No mentía al decirle eso cada vez que nos veíamos, siempre me hacía sentir especial, como si realmente no fuera la mala que todos dicen que era. Pero al irse no me sentía mal, me sentía bien, podíamos hablar de muchas cosas. Pero no sabía su nombre solo recuerdo que una vez se lo mencioné, a lo que él me respondió:
- Soy un misterio para ti, también soy tu amado por siempre y para siempre. - Su voz era serena y tranquila.
Desde ahí solo lo empecé a llamar mi amado. No me ha dicho su nombre ni nada de su vida. Tiene la razón, es un misterio para mí, aún así me encanta ese misterio que lo envuelve y me hace pensar que realmente no estoy tan mal. Este amor me hace sentir bien y me hace feliz, aún recuerdo mis amores pasados, uno fue todo un tonto y bueno para nada, de esa persona apenas y recuerdo un algo. De la persona que si me acuerdo fue de un antiguo amigo, realmente me hizo sentir bien durante un tiempo, pero después yo tuve la culpa, me enamoré de él, él había cambiado para mal, me interesaba, pero él no me hacía mucho caso. Hizo cosas malas de las que según se arrepiente, pero en realidad acabo él mismo con la poca gracia que le quedaba. Aún tengo que hacerle pagar por cosas personales, pero está bien. Todos me creen la mala y no puedo cambiar esa opinión, así que, ¿Por qué no seguir con mi maldad que todos dicen que tengo?. Seré cruel, despiadada y malvada mientras todos sigan con esa idea y nadie se considere conocerme realmente. Seré paciente supongo, por ahora me siento afortunada por tener a alguien como mi amado. A la mañana siguiente, me encontraba dibujando, mi única diversión es dibujar, pintar, escribir poemas y leer. Aunque se me hace más fácil dibujar y pintar.
Mis pinturas no son lo mejor, pero al menos trato de hacer algo para distraerme. A veces le hago dibujos a mi amado misterioso, también le escribo poemas y otras veces solo le escribo una carta normal. Aunque también le hago detalles pequeños, no importa lo que haga, siempre lo aprecia. Mi inspiración es él. Sinceramente es todo aquello que pensé que era fantasía del pasado, encanta tan solo con una sonrisa. Ahora entiendo el brillar de las estrellas, intentan alcanzar la perfección de este ser lleno de esplendor. A veces también suelo soñar con él, y todos los sueños que tengo son muy bellos. Sé que algún día haré realidad cada uno de ellos. Me encontraba tranquila en el jardín. Cuando de pronto, él saltó de detrás de un arbusto.
- Mi bella dama, - dijo con voz alegre como siempre - ¿Qué hace tan sola?.
- Solo estoy aburrida - respondí dejando mi cuaderno de un lado.
- Mm...¿Por qué no me llamo desde antes?.
- ¡Jaja!, No sé de tu identidad. No tenía forma de como buscarte.
- Bueno, eso es verdad. Aunque si supiera quién soy...¿Lo dudaría?.
- ¿Por qué? - Lo miré mientras las dudas me invadían.
- No suelo ser así, más que con usted.
¿Ser así?, se estaba refiriendo acaso a qué¿Él solo era así de tranquilo conmigo?. No tenía ni idea. Me apresuré a darle un abrazo mientras lo miré fijamente y él sonrió cómo es su costumbre. Su latir tranquilo de pronto se convirtió en un latir más loco y agitado, su cuerpo presentaba también un cambio de temperatura. Eso causo que su sangre enloqueciera, pintando su cara al rojo vivo, algo simplemente exquisito para mis adentros. Y de repente fue quitando su máscara lentamente, dejando al descubierto la otra mitad superior de su cara. Mi corazón se detuvo al verlo bien, era tan simple que no podía creerlo. Era ese chico del cual me habían presumido de inteligencia, ¿Pero cómo?. Él era inteligente, demasiado cómo para meterse en mi camino. Aunque pensándolo bien, a veces era muy testarudo, así que sin duda alguna si era él. Yo solo lo abracé sin decirle nada, pero él tomó mi mentón para que yo lo mirará a los ojos, solo me dio un pequeño beso en una de mis mejillas y así se alejó de mí para irse de mi cuarto. Cuando fui al balcón para verlo ya no había nada, se había esfumado entre las sombras de la noche así como mis dudas lo hicieron al sentir ese beso. Mis emociones quedaron alteradas gracias a él, todo me confundía, no podía hacer nada. Quisiera saber su pensar, aunque no todo está mal, digo, tenemos una extraña relación. No sé si somos compañeros, amigos o más que amigos. Es raro pensar que podemos ser algo más, pero luego pienso que no es nada, ya que... Cuando lo conocí, él estaba rodeado de mujeres, pero después de un rato se encontraba solo en un rincón del salón. Yo estaba en la parte de arriba del salón, de ahí todo se ve bien, y de un momento a otro fue cuando desapareció. ¿Había notado mi presencia? No lo habría sabido si él no se hubiera aparecido detrás de mí.
- Buenas noches, princesa Dendera. - Dijo mientras me había sorprendido.
Definitivamente me sentí asustada por verlo tan de repente. No supe que decir en ese momento y solo miré el piso, él notó eso y empezó a hablar. Recuerdo perfectamente que esa vez él se la paso hablando conmigo como un conocido o algo así, la realidad es que me divertí con él mientras la fiesta pasaba, pero, al acabar de hablar las trompetas sonaron anunciando el final de la fiesta. Cuando volteé hacia atrás ya no estaba, se había ido aprovechando el anuncio. No sabía su identidad y ni había dicho su nombre. Era obvio que se había ido, no lo vi por ninguna parte mientras los invitados se iban retirando. Mis padres me vieron y fueron conmigo para ver que estaba pasando, me hicieron todo tipo de preguntas y al final... Solo me quede con un sentimiento extraño.








