1: Érase una vez un día…
La luz de su lámpara iluminaba su escritorio sobre el cual estaba inclinado desde hace una hora. Concentrado, escribía en un papel con su bolígrafo azul, mirando algunas veces el libro a su derecha. Ocasionalmente, se podía ver su lengua cruzar un poco la barrera de sus delgados labios, señal que indicaba enorme concentración y mucha reflexión. No era como si el crecimiento demográfico y el sistema financiero de Corea del Sur le interesara tanto, pero una vez que se concentraba en algo, la inspiración le llegaba naturalmente. Y deseaba más que nada terminarlo para poder ir a la cama. A sus espaldas, su cálida y cómoda cama lo llamaba incansablemente.
—Solo una pregunta más —suspiró, estirando su adolorida espalda.
Pasó su mano por su pesado cuello para masajearlo por un momento mientras pensaba en la respuesta de la última pregunta. Cuando escuchó su celular vibrando, reposando silenciosamente en la última página de su manual, miró la pantalla para ver quién acababa de enviarle un mensaje, y una sonrisa tranquila iluminó los rasgos de su agotado rostro.
“De GaemGyu.
Hey Fishy, ¿entiendes algo de la primera pregunta del documento que debemos analizar?”
Su sonrisa se agrandó y un divertido y cansado suspiro cruzó la barrera de sus labios. Bajó su bolígrafo para responder a su amigo.
“Fishy.
Idiota, ¿estás comenzando ahora? ¿Sabes la hora que es?”
Bajó su teléfono y comenzó la redacción de la última pregunta. Un minuto más tarde, su teléfono vibró de nuevo.
“De GaemGyu.
¡Son solo las 11:57! ¡Y realmente tenía que terminar mi partida en línea en Starcraft! ¡Un maldito imbécil acabó con mi ejército! ¡Tenía que vengarme!”
Donghae suspiró, sacudiendo de derecha a izquierda su cabeza y, siempre con una sonrisa en sus labios, contestó de nuevo.
“Fishy.
Sí, claro… Entiendo que un maldito imbécil acabó con tu ejército… “
Y un par de segundos más tarde:
“De GaemGyu.
¡Ah! ¡Al menos tú me entiendes! Envié un mensaje a Siwon, pero no quiere ayudarme con la primera pregunta. Dice que es sencilla y que debería haber empezado más temprano… “
Donghae echó un vistazo a la última pregunta. Citar los diferentes factores que prueban la expansión demográfica de Seúl. Luego miró dicho texto y suspiró.
“Fishy.
Kyuhyun… Todo está escrito en el texto… “
La respuesta no demoró mucho en llegar.
“De GaemGyu.
¡Ah! ¿Hay un texto?”
Donghae ni siquiera quiso responderle, pero, por el bien de su amigo, pensó que un poco de ayuda no sería mala. Pero justo antes de poder hacerlo, recibió un mensaje de alguien más.
—¿Siwon? —se preguntó, abriéndolo.
“De Siwonnie.
¡Para de responder a Kyuhyun! ¡Debe aprender a asumir sus propias responsabilidades él solo y cómo hacer su trabajo como un adulto!”
Donghae rio suavemente. Siwon, siempre consciente de todo, obviamente. ¿Qué podía ocultársele? Olvidando su teléfono, terminó de escribir la respuesta de la última pregunta. Una vez hecho, escuchó vibrar su teléfono una vez más.
“De Minnie.
Kyu sigue molestándome por mensajes! ¡Ten piedad, dile que me deje dormir!”
Y el segundo siguiente:
“De Tazoncito de Arroz.
¡Te lo ruego! ¡Dile a Kyu que me deje en paz!”
Y casi al mismo tiempo:
“De Wookie.
¡Calla a Kyuhyuuuuuuuuuuun!”
—¿Por qué yo? —dijo con horror mientras tomaba su cabeza entre sus manos.
Rápidamente ordenó sus cosas de la escuela y envió un veloz mensaje a Kyuhyun para decirle que dejara de molestar a sus demás amigos o no nunca volvería a prestarle sus deberes de coreano, y se fue a la cama. Fue con un último ’¡Eres malo!’ de Kyuhyun que finalmente se quedó dormido.
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—¿Sr. Lee? ¡Sr. Lee Donghae!
Donghae saltó y parpadeó, alejando su mirada de la ventana. Dirigió su atención al maestro que estaba frente a la pizarra y que fruncía su ceño mientras lo miraba. Donghae se sonrojó un poco; ligeramente avergonzado frente a la mirada molesta que le lanzaba el hombre.
—¿Puede decirme qué es tan interesante afuera, Sr. Lee?
—Eh… N-Nada, Señor —respondió lentamente.
—En ese caso, si no hay nada afuera, ¿sería lo suficientemente amable para concentrarse en mi clase?
—Sí Señor.
—Bien. Sigamos. Tenemos un sistema de ecuación con tres incógnitas. Como saben, tienen que- ¡Sr. Cho Kyuhyun! ¡Estoy adelante, no atrás!
Donghae sonrió y, cuando su maestro se giró hacia la pizarra, nuevamente llevó su mirada hacia afuera, pasando por la ventana para perderse en las derechas líneas del patio de la escuela, algunas veces se perdía por las ramas de los árboles llenas de hojas verdes, y percibía algunos pedazos del cielo azul por donde también se filtraban algunos rayos de sol.
Se sentía tranquilo, en paz. Con un codo sobre la mesa, y su mejilla acunada por su palma, sus ojos solo veían el verde de las hojas, el cielo azul y el amarillo del sol, y de alguna manera dejó que sus pensamientos vagaran al azar sobre todo y nada. Pensó en su vida, su familia, y sus amigos. Pensó en sí mismo, su felicidad, su dicha. Realmente pensó en todo y nada.
Entonces, después de permanecer perdido por minutos en la azul inmensidad del cielo y el verde de los árboles, un movimiento lo hizo bajar su mirada. Allí afuera, en el patio, un grupo de personas caminaba tranquilamente. Bueno… tranquilamente, no estaba muy seguro de eso. Su caminar era despreocupado pero su actitud parecía temible. O… tampoco realmente temible… No, más bien inapropiada.
Donghae los reconoció. Era un grupo, una clase de banda de su escuela a la que nadie se atrevía a acercarse. No sabía todos sus nombres, pero había oído algunos de ellos a menudo. Les temían porque habían adquirido una mala reputación debido a su falta de respeto hacia los maestros, frivolidad, su habilidad para nunca respetar las reglas, y muchas más… Personalmente, Donghae nunca había tenido que lidiar con ellos. Raramente atacaban estudiantes, prefiriendo permanecer juntos. Y casi nunca se los había cruzado en los pasillos, para no decir nunca.
Pero a pesar de su mala reputación y su imagen de delincuentes, parecieron haber creado una especie de fascinación; especialmente entre las chicas. Donghae algunas veces había escuchado numerosas conversaciones de compañeras de su clase que reían con algo de discreción mientras se maravillaban por los ‘penetrantes ojos negros’ o de ‘el sublime cuerpo’ de algunos de ellos. En realidad, a menudo era sobre la misma persona. ¿Cuá era su nombre? Algo con Hyuk…
—¡Sr. Lee Donghae!
Saltó de nuevo y abandonó la ventana y al grupo de adolescentes en el patio para dirigir su vista hacia su maestro que estaba enojándose más y más.
—¡Quédese con nosotros, la clase aún no ha terminado!
—Sí, disculpe —respondió, bajando sus ojos hacia los renglones vacíos de su cuaderno.
Escuchó el exasperado suspiro de su maestro de matemáticas resonar en la silenciosa clase, antes de regresar a su incesante monólogo sobre sistemas de ecuaciones. Pero rápidamente, Donghae lo oyó parar de nuevo para gritarle a otro estudiante.
—¡Sr. Cho! ¡Si cada vez que le hablo a Donghae usted gira para conversar con su amigo, puede que ya no soporte más todas estas faltas de respeto!
Donghae levantó su mirada de su cuaderno para mirar a Kyuhyun en la fila opuesta a la suya. Era Sungmin quien estaba detrás de él. Y como pensó, los dos estaban mirándolo y sonriéndole. Donghae suspiró. Obviamente no tenían nada mejor que hacer que burlarse de él cuando el maestro lo regañaba. Niños…
Discretamente les sacó la lengua, lo que los hizo reír aún más. Luego cruzó una mirada con Siwon quien suspiraba mientras sostenía su frente con una mano, y Hangeng y Ryeowook solo suspiraban en silencio.
—¡Sr. Cho! ¿¡Le causo gracia?!
Para defenderse a sí mismo, Kyuhyun pensó que era mejor contestar. Pero con este maestro, todos sabían que era mejor permanecer en silencio.
—Bueno, su sistema de ecuaciones es de un nivel tan básico que es gracioso —respondió Kyuhyun.
El maestro se puso rojo como un tomate y Donghae no pudo evitar soltar una risita, como sus demás amigos que en efecto reconocían la franqueza del pequeño demonio.
—¡Suficiente! ¡Una pequeña caminata en los pasillos no sería mala para usted, Sr. Cho!
—Pff…
Kyuhyun se puso de pie con un suspiro y, bajo la divertida mirada de sus compañeros y la molesta de su maestro, salió al pasillo. Donghae, pensando que sería capaz de concentrarse en el extraño grupo de delincuentes sentado afuera, saltó abruptamente cuando escuchó a su maestro gritarle:
—¡Y usted, Sr. Lee, va a escribir un párrafo entero sobre los buenos modales que deben adoptarse en clase y el respeto que se debe mostrar frente a sus maestros!
Aunque estaba disgustado por el castigo impuesto, Donghae no pudo contestar. Permaneció con los ojos muy abiertos, mirando directamente la pizarra. Hubiera preferido salir al pasillo antes que tener que padecer un calvario tan horrible.
El final de las clases usualmente rimaba a libertad. Pero no para Donghae, aún no era su caso. Gracias al castigo que había obtenido de su maestro, tendría que pasar una espantosa hora trabajando, tal vez más. Idealmente, decidió ir a la biblioteca de la escuela. Estaría más tranquilo allí.
Y fue con las burlas e insultos de Kyuhyun, como así también palabras de aliento de sus demás amigos, que los dejó para ir a la biblioteca. Al llegar, notó que el lugar estaba silencioso y que solo algunas otras personas ocupaban las instalaciones. Cruzó la habitación, buscando una mesa apartada del resto para no ser interrumpido y ser capaz de trabajar en paz. Encontró una, pero parecía que ya estaba ocupada. Alguien parecía estar durmiendo allí, con la cabeza apoyada sobre sus brazos.
Donghae dudó un momento, preguntándose si simplemente debería ir a otro lugar y dejar dormir al muchacho. Pero al final, al no ver un mejor lugar, decidió quedarse. Tampoco haría mucho ruido, había ido allí por tranquilidad. Por lo que acomodó todas sus cosas sobre la mesa, listo para escribir su horrible párrafo sobre buenos modales y respeto.
—De todos modos, es un poco estúpido —pensó mientras comenzaba a pensar en un borrador—. Solo porque miré por la ventana…. Por primera vez no presté atención a la clase…
Suspiró y anotó algunas cosas en su hoja de papel.
—¡Y él ya sabe que fui un alumno aplicado desde principio de año! —continuó pensando con el ceño fruncido—. Es totalmente injusto… ¡Injusto y estúpido!
Mientras inflaba sus mejillas con descontento, presionó con más fuerza su lápiz contra la hoja.
Realmente injusto.
Perdido en sus pensamientos, no se percató de que su pequeño alboroto contra la hoja de papel había comenzado a despertar al muchacho dormido frente a él. Empezó a despertar lentamente y levantó su mirada.
—¡Y tengo buenos modales! —continuó enfadándose en su mente—. ¡Y soy respetuoso! No soy como los d—
Inmediatamente dejó de pensar. Su mirada acababa de encontrarse con la del muchacho frente a él, quien lo observaba con una mirada cansada. El chico que previamente estaba dormido. El mismo a quien Donghae había tomado como a un simple estudiante. ¡¿Cuál fue su sorpresa cuando descubrió el rostro del adolescente?! Era un rostro que ya había visto, un rostro que muchas personas en su escuela conocían, un rostro que pertenecía al que fascinaba a las chicas de su clase. Del que las chicas decían que tenía ‘ojos oscuros’ y un ‘cuerpo sublime’. Y ahora, viéndolo así de cerca, recordó su nombre.
Eunhyuk.