○LA MALDITA CARTA○ TWO-SHOT

Summary

°. Pertenecer a un clan donde las mujeres y los omegas son tratados como objetos, es algo triste y decepcionante. La llegada de una carta haría que las cosas cambiarán drásticamente. Toji Zenin es obligado a casarse con Naoya Zenin, pero él no se entregaría tan fácil, es más ni se entregaría. Tiene un plan, uno muy estúpido y "complicado", pero lo que importa es salir cuánto antes de esa "familia" °. • Contenido homosexual. • Contenido sexual. • Gojo/Alfa./activo/top. • Toji/Omega/Pasivo/Bottom. • Autor/@ de las imagenes de la portada: @kinoko927513 en TWITTER

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Complete
Chapters
3
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n/a
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18+

♡01♡

Contenido homosexual.

•Contenido sexual.


Gojo/Alfa./activo/top.

Toji/Omega/Pasivo/Bottom.


•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~.

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❗+18❕

❗contenido homosexual.❕


Los Zenin eran una de las familias más poderosas dentro de jujutsu, siendo el tercer clan con los chamanes más hábiles y poderosos.


Pero dentro de todo eso, eran los más machistas y misóginos, ellos consideraban que una mujer o un Omega no eran buenos en la hechicería, eran tiempo desperdiciado, ponían sus ojos en hechiceros hombres Alfas.


Denigran todo lo que era diferente a sus costumbres, si una mujer ya sea Alfa, Omega o Beta tenía una buena técnica maldita, ellos la obligaban a casarse y a tener cachorros, para que esa técnica se heredada a un hombre Alfa. Lo mismo iba para los Omegas varones.


Los Omegas tanto hembras como varones eran coleccionados, el líder y el hijo de este tenían un enorme harem de aproximadamente 20 Omegas y ni decir de los cachorros que les obligaron a parir.


Naoya el próximo líder era un violento Alfa, los Omegas que tenía a su cargo le temían, era un desalmado, no le importaba si éstos morían en sus propias manos con tal de satisfacerse.

Pero al tener tantos Omegas no tenía al principal, el Omega principal era un importante elemento dentro de harem, ya que este atendería a los cachorros y estaría al lado del Alfa, y lo más importante, tendría la marca de este en su cuello.


Era importante para Naoya tener a su Omega principal, o si no le quitarían su harem, pero él ya tenía sus ojos puestos en un Omega.


Este era hábil, no tenía energía maldita pero era muy bueno en las peleas, si este engendraba a su cachorro, sería muy poderoso. Estaba al tanto de que el Omega era un rebelde de primera, sin embargo, sabía que podría dominarlo y hacerlo sumiso, al igual que los demás omegas de su harem.


–¿Estás seguro de que quieres a Toji?.– Naobito el actual líder del clan y padre de Naoya, no estaba seguro de darle ese permiso a su hijo. Él creí que el Omega principal tenía que ser alguien sumiso pero amoroso, cómo su esposa y madre de Naoya.


Pero su decisión no cambiaría la loca idea de su hijo, así que con un suspiro aceptó la sugerencia de su hijo.

Esta decisión pone a Toji cómo el Omega principal de su hijo, sólo necesita que Naoya se lleve a Toji a su casa y se desharía de un problema.

Ellos no tenían cortejo, ya que les parecía algo estúpido y sin valor, si querían a un Omega lo tomaban y ya, pero esto no entra dentro de las reglas de jujutsu. Si tomaban a un Omega que no era de su mismo clan y no hacía el cortejo correspondiente, se llevaban un castigo grave.


Así que, solo necesita que Toji sea marcado para que su hijo no sufra las consecuencias de su propio clan. Las reglas del clan estaban escritas y aún siendo el líder no podía cambiarlas.


La regla 57 era clara a lo que decía y pedía.


“Si un Alfa no tiene un Omega principal pero tiene un harem, inmediatamente el harem será desecho y no tendrá derecho sobre ellos.”


–Bien, que el mensajero de el aviso, Toji Zenin es el Omega principal de Naoya Zenin.– Naobito dio la orden.

Naoya no podía estar más que feliz, tendría al sexy Omega, lo haría suyo, será la envidia de todos los Alfas del clan.

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Toji no sabía qué hacer, no podía entrar en pánico en estos momentos, tenía que calmarse, pero cómo hacerlo si una estúpida carta lo ponía así.

No podía ser entregado a Naoya, no a ese loco, sabía que no podía salvarse de esta decisión tan estúpida que Naobito dio.


Pero quería salir.


Nunca debió ser Omega, él no tenía nada de un Omega “normal”, era grande, muy grande, tenía más pecho que los demás, no era delicado o afeminado. ¿Por qué Naoya se fijaría en él?, teniendo tantos Omegas.


Naobito siempre trató de casarlo, pero los Alfas lo rechazaban y eso no le afectaba, es mas le alegraba.

Quería llorar, pero se aguantó las lágrimas, pensó en muchas posibilidades de salir de esta.


Hacerse el muerto no serviría de nada, lo encontrarían de eso estaba seguro, decir que no era fértil eso tampoco le ayudaba, si decía eso lo más probable es que lo pusieran a cuidar de los demás cachorros y solo servirá para ser la joya de Naoya. Lo único que le quedaba era que otro Alfa lo marcará, pero eso no sería un salida, sería otra desgracia.


Pero no le quedaba de otra, tenía que buscar un Alfa que lo marcará, pero ¿Quién? ninguno del clan se atrevería a desobedecer una orden de Naobito.

Tenía que marcarle a él, ese idiota que lo manoseo en plena pelea.


Agarro dinero y salió al primer teléfono público que vio, no podía arriesgarse a que lo descubrieran en su plan, su teléfono celular y el teléfono de casa eran de los Zenin, estos grababan la llamadas que tenía y lo sabía porque Naobito se lo dijo cuando trato de vender una casa.


Le gustaba el dinero, no lo negaría, el dinero era su felicidad y Naoya estaba forrado de dinero pero ni lo dejaría usarlo. Quería joyas, autos y casas en lugares exóticos, y solo un Alfa le prometió eso.


Gojou Satoru era el Alfa más egocéntrico que haya conocido, siempre presumiendo de sus logros y de su belleza, su clan no existía en si, era solo él y que un solo miembro de un clan hiciera que los demás fueran pura basura, enojaba a los altos mandos.

Necesitaban de Gojo, era un idiota, si, pero era el mas poderoso y hábil que nunca existió, los altos mandos no hacían mucho contra Gojo, cosa que hiciera lo dejaban pasar.


Y si él marcaba a un Omega sin cortejo no se meterían con él, por eso era su mejor opción, si lo obligarán a traer un heredero, pero eso no le importaba, si Gojo lo ayudaba él le daría todos los cachorros que quisiera.


Echó las monedas al teléfono público y marcó el número.

–Por favor, contesta.– sonaron tres tonos antes de que Gojo contestará.


–¿Quién?.– la voz ronca se oyó a través del teléfono.


–Soy yo idiota.


–ooh, mi amor, ¿En qué puedo ayudarte?.– estaba seguro de que Gojo sabía para qué llamaba, la carta no solo era entregada a todo el clan, sino que también a todos los otros líderes, no solo era una aviso, también era una invitación a la “boda”.


–Te necesito, ayúdame.– su voz de Omega desamparado le salió perfecta, tenía que fingir temor para que Gojo lo ayudará, ningún Alfa se resiste a la voz de un Omega.


–Cielo, ya se que no tienes miedo, solo dime en que te puedo servir.– el tono que uso Gojo era de burla.


–Bien, ¿dónde nos vemos?– resoplo era un idiota de primera. Cuando él se iba estrenar en bandeja de plata, el idiota se burla de él.


–Ven a mi casa, ya sabes dónde vivo.– colgó, el idiota le colgó.


Aventó el pobre teléfono, era un idiota, pero ese idiota lo iba ayudar, solo tenía que abrirle las piernas y ya.


Camino a la estación del metro, tenía que llegar lo antes posible, pero primero compro pastillas para adelantar el celo, le costaría su salario pero esto era más importante que su salario mínimo.

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La mansión Gojo, era una de las más grandes, no sé comparaba con la de Naobito.


A Gojo le encantaba que todo luciera bonito y elegante. Por eso la mansión era grande, estilo japonés pero grande.

Estaba enfrente de esta, las rejas estaban abiertas, soltó una risita, era tanta casualidad, él le abriría las piernas a Gojo al igual que las grandes puertas.


Camino a la puerta de madera, donde un sirviente lo esperaba. Al entrar vio muchas flores y mucha luz. Todo se veía tan elegante y frágil que le daba miedo tocar.


–Que hombre tan sexy acaba de entrar.– la voz de Gojo se escuchó por toda la mansión.


Venía bajando las escaleras, traía una gran sonrisa en su estúpida cara, ¿Por qué era tan atractivo? Y ¿Por qué se vestía tan bien?, Vestía una yukata negra con gris, traía su típico vendaje y un papel en sus manos.


–Ven cielo, acompáñame.– le extendió la mano izquierda, esperando a que la tomara.


Murmuró unas cuantas groserías, camino hacia Gojo y tomó su mano, él cual no desaprovechó y lo pego a él, pasando su brazo por su cintura, dando leves caricias.


–Vamos.– lo arrastró escalera arriba, caminaba o bueno lo intentaba, ya que Gojo camina tan rápido que sus pies no podían seguirle el paso.


Entraron a la última puerta del pasillo, era la habitación de Gojo, la principal.

Gojo azotó la puerta, asustando a Toji, el aroma de un Alfa enojado se esparció por toda la habitación.


Toji miro como Gojo se quitaba su vendaje, dejando ver sus hermosos ojos azules, su cara se veía fruncida por el enojo y sus ojos lo miraban, escaneandolo.


Nunca se había sentido así, asustado, con miedo. Ningún Alfa lo hizo sentir de esa forma.


–Habla. – Gojo nunca utilizó su voz de mando con nadie, pero su Alfa lo dominaba, estaba fuera de sí.


Toji se encogió en su lugar, abrazándose así mismo.


–Me-me quieren casar con Naoya, no quiero, Alfa no quiero casarme con él.– su voz salió temblorosa, Gojo se calmó un poco, su Omega necesitaba consuelo y enojado no se lo daría.


Satoru se acercó a Toji.


Toji se encogió más al sentir los brazos de Satoru abrazándolo.


Satoru se separó un poco y lo guío a la pequeña sala que tenía, se sentó, dejando a Toji en sus piernas.


Le acarició la cintura y la espalda, dejaba que su aroma natural saliera, llenando la habitación de un olor a uva. Relajando al instante a Toji.


–Necesito que firmes estos papeles, si te voy a ayudar quiero que al menos estés asegurado.– puso los papeles en las piernas de Toji.


Eran los papeles de boda, Gojo lo quería completo, no solo por una marca sino que también por lo legal.


Agarro los papeles, leyendo rápido. Estaba conforme a lo que los papeles dictaban.


Asintió, se iba a salvar lo sabía.


–Bien, ¿Tienes una pluma?.– Gojo sonrió triunfante, tenía a su Omega por fin con él.


Gojo asintió emocionado, bajando a Toji de sus piernas dejándolo en el sillón, corrió al escritorio que tenía en una esquina y tomó una pluma del lapicero.


–Ten.


Toji no dudó más y firmó, Gojo ya había firmado desde antes.


–Bien, tendremos que tener noche de boda. – Toji se paró de su lugar y se acercó a Satoru, soltaba feromonas de seducción, por lo que le habían dicho estás se usan durante el cortejo, pero no siempre es así.


–No estás en celo, te será doloroso si te marco y te anudo, mejor hay que esperar a tu celo.–Toji soltó una risa de burla, el Alfa que le dio miedo hace no mucho, ahora estaba nervioso y pasaba saliva.


–No te preocupes por eso.– le enseñó  las pastillas. Las abrió y las tomó sin agua.


Toji pasó sus brazos por el cuello de Satoru, pegándole más él, liberó más feromonas.


–Te necesito Alfa~


Le dio un beso en los labios, Gojo no resistió más y se lanzó hacia él, besándolo.


Un beso voraz y duro, metió su lengua a la boca de Toji jugando con la propia.

Lo empujó hacia la cama y lo aventó a esta, se trepó encima de él y le empezó a quitar la ropa.


Primero fue la camisa, dejando libres sus pechos grandes, Satoru salivó al verlos, tenía que probarlos. Acercó su boca al pezón derecho y chupo, sacándole un gemido a él Omega.


Joder, no quería imagina como serían cuando estén llenos de leche. Mordió y chupó más el pezón dejándolo rojo, apretó el otro con fuerza, Toji se sentía bien, mejor que bien.


Y luego siguió el pantalón con todo y bóxer, Toji tenía ya una erección y sacaba lubricante natural, manchando las sábanas, Gojo le abrió las piernas y se puso en medio de ellas.


Toji era una maravilla, tenía los pechos grandes como le gustaban, una cintura delgada y un trasero pomposo y grande, su sueño más cochino se hacía realidad.


Paso sus manos por el pene del Omega, acariciando la punta con sus dedos, haciendo que Toji soltará un gemido agudo.


–¿Te gusta Omega?.– Toji soltó un leve “si Alfa”, no podía hablar con tanto placer que sentía en esos momentos era enorme.


Gojo sonrió.


Se liberó de sus ropas y dejó a la vista su pene grande e hinchado, Toji sabía que podía con eso que Gojo tenía entre las piernas, no era delicado o frágil, él podía, ¿Le dolería?.


La respuesta era sí.


Dos dedos en su entrada le sorprendieron, estos entraron abruptamente. Era virgen, nunca lo dejaron experimentar su sexualidad, siempre con la mentalidad de que tenía que estar casto hasta el matrimonio.


–Es-espera.– Gojo no se movió al escucharlo.


–Yo…yo soy virgen.


Gojo esperaba una negativa, más no eso, ¿Un Omega tan sexy y atractivo era virgen?, esto cambiaba un poco las cosas, creía que Toji merecía una buena velada pero si decía algo, sería golpeado por su ahora esposo.


–¿Quieres continuar?.


–Si…– Toji paso saliva. Quería continuar, no creía poder con esto solo, las pastillas ya estaban haciendo efecto y todo se iría al callo cuando estuviera en celo.


Gojo asintió.


–No prometo ser gentil, pero intentaré que no duela tanto, ¿Ok?.– Toji asintió.

Gojo metió sus dedos por completo, haciendo tijeras con ellos, era estrecho y tenía que dilatarlo para que no doliera tanto.


Metió el tercer dedo, la entrada de Toji estaba ya dilatada y el lubricante salía a chorros, pero tenía que estar seguro, así que duró unos minutos más así.


–¡Métela ya carajo!– el grito de Toji lo asustó, sacó sus dedos, sacándole un jadeo al Omega.


Gojo alineó su pene y se adentro poco a poco, las paredes anales de Toji estaban estrechas.


Se sentía maravillado, lo apretaba tan bien que no quería salir de ahí nunca más, manoseo el cuerpo de Toji, le apretó los pechos y los pezones rosados, el Omega era un mar de gemidos y jadeos.


Era nuevo para él.


El Alfa dio una leve embestida, sacándole un pequeño grito al Omega. Satoru se acercó al cuello de Toji y empezó a dejar chupetones y mordidas. Era suyo y tenía que dejarlo en claro.

Las embestidas empezaron a ser más rápidas, movían la cama al mismo ritmo, haciéndola rechinar y golpear la pared.


Toji abrazaba a Gojo por el cuello y gemía en su oído, causando que este se moviera más rápido.


Gojo se alejó de Toji, levantó una de las piernas de Toji y la puso en su hombro, ya la sostuvo ahí con su mano.

Toji sentía como su estómago se abultaba con cada embestida, lo más seguro es que tuviera un cachorro.


La posición cambió, ahora su pecho y abdomen estaban pegados a la cama, mientras su trasero era lanzado por Satoru.


Satoru amasaba las nalgas de Toji, como si fuera masa para pan, las apretaba fuerte que dejaba unas marcas rojas.


–Eres mío, siempre lo fuiste.


–Si…~ ahg. – una mano golpeó su glúteo, haciéndolo gritar. Las nalgada continuaron al igual que las embestidas, estás eran rudas y pausadas, lo hacía sufrir con eso.


–Di que eres mío.


–Tuyo Alfa, so–soy tuyo.– Gojo soltó una carcajada, no de burla si no de satisfacción, le quitó a Naoya su joya y no tuvo que hacer nada, su Omega llegó solito a él.


Estaban por llegar al clímax, Gojo embistió más rápido para alcanzar su orgasmo. Toji fue el primero en correrse, pero Gojo aún le faltaba.

Gojo se acercó al cuello de Toji y lo lambió, rosado de vez en cuando sus colmillos, sabían lo que seguía a continuación. Satoru se corre dentro de Toji, se pegó más a él, no dejaría que ninguna gota de su semen saliera, el nudo empezó a hincharse y fue la señal para encajar su colmillo.


Lo marcó, dejó su marca en el hermoso Omega que jadeaba.

Toji se sentía en el cielo, todo lo que sintió en estos momentos era…maravilloso y quería repetirlo.

Satoru saco sus colmillos y lambió las pequeñas gotas de sangre que salían de la reciente herida, su nudo tardaría en deshacerse. Estarían pegados por 30 minutos, así que se acostó con cuidado y atrajo al Omega a su pecho, haciendo la posición de cucharita.


–Eso…eso fue maravilloso.– Gojo sonrió a lo dicho por Toji, estaba de acuerdo con él eso había sido maravilloso.

–Hay que repetirlo.


–Hay que descansar cariño.– Toji lo dejaría seco de eso estaba más que seguro, estaba en celo y en esa etapa los Omegas son difíciles de complacer.

Pero él no se negaría a lo que su Omega dijera.

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Gojo Satoru por fin salió de sus aposentos, toda una semana en esta le estaba agobiando. Su Omega paso un celo algo anormal, durar una semana en celo no era normal, este solo duraba de tres a cuatro días a lo mucho cinco.


Pero por lo que le dijo Toji, era razonable que este durará tanto, Toji no pudo tener un ciclo normal, siempre era medicado, los Zenin no querían que un Omega al nivel de Toji se emparejara con cualquiera, Naobito solo podía escoger sus parejas, él tenía cero decisión de esto.


Sin embargo, todo cambió cuando él fue a Gojo, ya no se sentía en una prisión, era libre y lo sabía.

Satoru lo dejaría hacer lo que quiera, menos vender la casa o cualquier cosa , eso se lo prohibió, pero de ahí era libre de hacer y deshacer.


Gojo entró a su oficina, su ama de llaves le avisó que una carta importante había llegado hace dos días. No le dijo de quién era solo le dijo que era urgente.


Se fue a sentar, su escritorio estaba repleto de papeles, tendría mucho trabajo que hacer.


Suspiró, agarró la dicha carta y leyó la parte de afuera.


La abrió, era solo una hoja.


‘Su presencia es requerida en las oficinas de los Altos mandos.

La desaparición de Toji Zenin, es la causa por la que necesitamos de tu ayuda, Gojo Satoru, el Omega principal de Naoya Zenin no ha aparecido desde hace tres días y por lo que se ha dictado el Omega es peligroso e importante para el clan Zenin.'


Esperamos de su respuesta.


¡Ja!, Idiotas.


Claro que iría, pero solo a restregarles en la cara que Toji era suyo.


–¡Yuki!.


–Si señor.– su ama de llaves entró.


–Dile al mensajero que vaya con los altos mandos y que les diga que me presentaré hoy, cómo eso de las 6:30 de la tarde.– Yuki asintió y se retiró con una reverencia.


–¿Para qué quieres ver a los viejos esos?.– oh, su Omega venía todo greñudo y con la ropa mal acomodada.


–Iremos a verlos, te presentaré como mi omega.– Toji solo asistió, estaba medio dormido y necesitaba del hombre que lo marcó, así que solo se fue a sentar en su regazo.


–¿Tienes hambre?.


–Si.– Toji rasco su ojos y bostezo.


–Vamos.– Gojo se levantó con todo y Omega, y camino al comedor donde la comida ya estaba servida. Toji podría acostumbrarse a toda esta atención.

El desayuno fue muy tranquilo y ameno, todo fue realmente delicioso, la explosión que sintió su lengua y boca no sé comparaba con nada.


–Te enseñaré la casa, para que no te pierdas cada rato.


–Oye, voy a necesitar ropa nueva.– lo único que traía puesto era una yukata rosa. Muy feo color por cierto.


–Ya me hice cargo de eso, toda tu ropa está en el closet, al igual que tus zapatos y unas cuantas joyas.– los ojos de Toji se iluminaron, joyas, tenía joyas para él solito.


Salieron al patio primero, un jardín hermoso se hacía ver, el pasto verde, las flores todo era muy bello.


–Todo esto es tuyo, y si tenemos un cachorro no tenemos porqué preocuparnos por dónde tendrá que jugar.– las manos del Alfa se pegaron a su cintura y su cabeza se recostó en su hombro.


–Si~~– su Omega se hizo una imagen mental con unos cuántos cachorros y no le desagrada.


–¿Vamos?.– siguió a su Alfa, se pegó a su brazo y lo abrazó.


Gojo solo le sonrió.

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–¿No crees que son muchas habitaciones?.


–No.


Toji bufo al oír la corta respuesta de su Alfa, le era algo estúpido tener tantas habitación vacías.


–¿Cuándo iremos con los viejos esos?.


–El lunes, como eso de la 4:00pm de la tarde, te presentaré como mi Omega y monarca del clan Gojo.– Toji sonrió, por fin tenía una respuesta larga departe de su Alfa.


–Bien.


Y ahí quedó la conversación, ser un Omega recién marcado era difícil, quería tener toda la atención de su Alfa, pero este no le ayudaba.

Se le estaba acabando la paciencia.


No esperó más y se acercó al Alfa, le quitó los papeles de las manos y se sentó en sus piernas, una a cada lado de las caderas de Gojo.


–Necesito de tu puta atención, me marcaste así atente a las consecuencias.– El Alfa lo miraba. Soltó una risita, si se estaba comportado como un idiota, pero tenía mucho trabajo que hacer.


–Lo siento cielo, es que tengo demasiado trabajo.


–¿Y a mí que?, En estos momentos no me importa si tienes muchas cosa que hacer, yo quiero atención y me la vas a dar.– Gojo se sorprendió pero no dijo nada solo le dio la razón a su Omega y lo mimo.

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Gojo estaba más que emocionado, la reunión para buscar al Omega desaparecido, estaba a la vuelta de la esquina, literalmente.


Un Omega no necesita una pareja para ejercer su profesión.


–¿Qué les dirás?.– Toji le acariciaba la cabeza, lo tenía en su pecho. Gojo manoseaba sus pechos a su antojo, estos estaban más hinchados.


El pensó que era por algún embarazo, pero apenas fue una semana desde su celo, así que no era muy seguro que quedará en cinta a la primera.


–Son muy suaves y rosaditos.– Toji solo rodó los ojos.


–No contestaste mi pregunta.– Gojo se separó de Toji.


–Pues lo obvio, que te marque y que probablemente estés en cinta, y lo más importante que te casaste conmigo.– se acomodo mejor en su asiento.


–Go…–fue interrumpido por el brusco freno del carro donde estaban.


La puerta fue abierta, los sirvientes de jujutsu estaban ahí, todos absolutamente todos.


Gojo fue el que bajó primero del auto, rodeo el carro y ayudó a bajar a Toji.


–Agarra mi brazo.


El Omega hizo lo pedido, abrazó el brazo de Gojo, que este fuera más alto que él le favorecía mucho.

Caminaron hacia la sede de jujutsu, el lugar era enorme.


Los sirvientes los guiaron por el pasillo a la habitación donde estaban todos los altos mandos.


Las puertas de la habitación se abrieron demasiado lento, según Toji.

Todo estaba en silencio, los Zenin estaban en una esquina, Naobito lo juzgó con la mirada.


Todos estaban en frente, como si estuvieran en una corte.


–Gojo, ¿Por qué el Omega Zenin  está contigo?.– uno de los viejos hablo, no sabía quién era para él todos eran viejos y arrugados.


–No es obvio, es mi esposo.– todos soltaron una exclamación.


–¡¿Cómo?!, ¡Ese Omega es mío, como se te ocurre hacerlo tu esposo!.–Naoya estaba furioso, le quitaron a su Omega sin hacer nada y él se esforzó para llamar su atención. Pero el idiota de Gojou con solo sonreír lo tuvo a sus pies.


–Eeh, no, Toji no acepto ningún compromiso y lo más importante, no había un anillo en su dedo, así que sigue siendo Omega libre.–tras su vendaje juzgaba a Naoya, no era más que un niño caprichoso.


–Sabes que necesitas un cortejo para casarte con un Omega, ¿verdad Gojou?.– uno de los ancianos habló, la sonrisa que mostró Naobito, le molestó a Toji.


–Si, bueno Mi Omega no quiso un cortejo, él no necesita confirmar si soy un buen o mal Alfa, ¿verdad, cielo?.– Toji sonrió con dulzura al escuchar la voz melosa y el tonto apodo, siendo visto por todos.


–Si, eres un buen Alfa para mí.


–Lo que quiera el Omega no es de nuestra incumbencia, a él se le fue notificado su compromiso con mi hijo.– por fin Naobito hablaba, el Alfa estaba más que furioso, uno de sus mejores omegas y el que iba dar cachorros una buena técnica, se le fue de las manos.


–¿Y que con eso?, yo no acepte el compromiso con el idiota de tu hijo.– Naobito estaba que explotaba de el enojo.


–¡Y eso que, tu deber es dar hijos fuertes para el clan, no seas caprichoso y acepta tu rol cómo Omega! .– Gojou dejó salir su olor, sus feromonas transmitían enojo. Todos quedaron callados, nadie habló en el transcurso que Satoru se acercó a Naobito.


–No le vuelvas a levantar la voz a el monarca del clan Gojo.–la voz con la que habló hizo temblar a todos.


–Gojo para sea considerado monarca de una clan necesita que tenga tu marca.– uno de los ancianos aclaro, le era una irresponsabilidad lo que Gojo hacia.


–Bueno ya está hecho, ¿qué más necesitan?, ¿un embarazo?, estamos trabajando en ello.– Toji mostró su cuello, dónde una hermosa y rosada marca se veía.


Naoya se levantó de su silla y se aventó a Gojo, pero no pudo hacerle nada.

–¡Naoya!– el grito de Naobito alertó a todos.


–¡Estás feliz de arruinar un buen matrimonio para ti!.–El alfa viejo agarró del brazo a su hijo y salieron de la sede.


–Gojo, ¿sabes que no puedes marcar a un Omega así como así?.


–Si, pero como dije, Toji no quiso un cortejo y quién soy yo para negar su petición.– se encogió de hombro.


El alfa viejo suspiró, mientras negaba con la cabeza, que haría con este muchacho.


–Bien , lo dejaré pasar pero tienes que traer un heredero, ¿me oíste Gojo?.


–Si, abuelo lo tendré en cuenta. – se acercó a su Omega, pasó su mano en la cadera de Toji y lo guío para salir de la estúpida sede.


–Adiós viejos.– se despidió sin voltear a verlos.


–Que muchacho, sus padres no causaban tantos problemas.


–Si.– susurro.

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–Todo terminó excelente, no más nos faltan los cachorros.– Gojo sonrió con picardía.


–Idiota.– Toji solo se pegó más a él, el camino a la mansión sería poco largo, así que mejor se acomodaba.


Gojo solo lo abrazó por la cintura y lo cobijó con su chaqueta.

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Toji despertó en el cuarto que compartía con Gojo.


Su cuerpo estaba relajado y tenía baba en la comisura del labio y mejilla. Lo que significa que durmió como un bebé.


Todo estaba bien, hasta que sintió el aroma de un Omega intruso, a él no le importaba mucho, pero su Omega estaba alerta.


Se acomodo la pijama,(la cual no sabía que tenía) y bajo hacia la oficina del idiota peliblanco.


Al llegar a la oficina, se encontró a un Omega rubio, demasiado guapo, traía consigo una mochila y lo más importante que calmó a su Omega.


Traía un collar. Con este nadie lo puede marcar. Es difícil de quitar, solo el Omega o un alfa de la familia lo puede quitar.


–Oh, cielo, ¿cómo dormiste?.– Gojo centró su atención en su Omega.

–Bien.– no dijo nada más, solo se acercó a Gojo y se sentó en su pierna, marcando a su alfa.


No lo culpen, solo que no lleva mucho tiempo marcado y sus instintos están al tope.


–Cielo, te presento a Nanami Kendo, compañero de trabajo. Está aquí ya que los viejos planean casarlo con un idiota que no sabemos quién es, y me solicita apoyo.– termino de dar su discurso, Nanami solo saludo con una reverencia y no dijo nada más.


–Él es Toji Gojo, disculpa su forma de presentarse. – Nanami no dijo nada, él también era Omega y sabía que eran demasiado territoriales con lo que consideran suyo, así que se limitó a no decir nada.


–¿Me vas ayudar?.


Gojo puso su mano libre en su mentón, jugaba a pensar.


–Mmmh, deja me ver, fuiste muy malo conmigo cuando estudiábamos, me aventaste de las escaleras varias veces y nunca quisiste acompañarme en una misión de alto grado, ¿Por qué debería ayudarte?.– tenía una estúpida sonrisa, esas que te dan ganas de golpear a la persona hasta que se muera, o bueno eso pensaba Nanami.


–Si me ayudas, puede que la posibilidad de que Geto me corteje es muy alta.– la sonrisa burlona de Gojo se borró, sabía que su mejor amigo gustaba de Nanami, llevaba años detrás de el Omega.


–Es una Jugada algo sucia, pero lo voy hacer, no por Geto, sino por ti, se que es difícil que traten de controlarte, así que te puedes quedar en el lado este de la mansión.– Nanami sonrió, se levantó de la silla y salió, no sin antes de despedirse de Toji.


–Te da miedo él, ¿verdad?.


–No como crees, soy más poderoso que él, pero se que no dudará en aventarme de un puente.– Toji soltó una risa, se llevaría bien con el Omega.


–No te juntes con él, te va a pegar mañas.– Toji ahora sí que carcajeo fuerte.


–Miedoso.

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Parte uno.




Gojo/Alfa./activo/top.

Toji/Omega/Pasivo/Bottom.


•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~•~

❗+18❕

❗contenido homosexual.❕


Los Zenin eran una de las familias más poderosas dentro de jujutsu, siendo el tercer clan con los chamanes más hábiles y poderosos.


Pero dentro de todo eso, eran los más machistas y misóginos, ellos consideraban que una mujer o un Omega no eran buenos en la hechicería, eran tiempo desperdiciado, ponían sus ojos en hechiceros hombres Alfas.


Denigran todo lo que era diferente a sus costumbres, si una mujer ya sea Alfa, Omega o Beta tenía una buena técnica maldita, ellos la obligaban a casarse y a tener cachorros, para que esa técnica se heredada a un hombre Alfa. Lo mismo iba para los Omegas varones.


Los Omegas tanto hembras como varones eran coleccionados, el líder y el hijo de este tenían un enorme harem de aproximadamente 20 Omegas y ni decir de los cachorros que les obligaron a parir.


Naoya el próximo líder era un violento Alfa, los Omegas que tenía a su cargo le temían, era un desalmado, no le importaba si éstos morían en sus propias manos con tal de satisfacerse.

Pero al tener tantos Omegas no tenía al principal, el Omega principal era un importante elemento dentro de harem, ya que este atendería a los cachorros y estaría al lado del Alfa, y lo más importante, tendría la marca de este en su cuello.


Era importante para Naoya tener a su Omega principal, o si no le quitarían su harem, pero él ya tenía sus ojos puestos en un Omega.


Este era hábil, no tenía energía maldita pero era muy bueno en las peleas, si este engendraba a su cachorro, sería muy poderoso. Estaba al tanto de que el Omega era un rebelde de primera, sin embargo, sabía que podría dominarlo y hacerlo sumiso, al igual que los demás omegas de su harem.


–¿Estás seguro de que quieres a Toji?.– Naobito el actual líder del clan y padre de Naoya, no estaba seguro de darle ese permiso a su hijo. Él creí que el Omega principal tenía que ser alguien sumiso pero amoroso, cómo su esposa y madre de Naoya.


Pero su decisión no cambiaría la loca idea de su hijo, así que con un suspiro aceptó la sugerencia de su hijo.

Esta decisión pone a Toji cómo el Omega principal de su hijo, sólo necesita que Naoya se lleve a Toji a su casa y se desharía de un problema.

Ellos no tenían cortejo, ya que les parecía algo estúpido y sin valor, si querían a un Omega lo tomaban y ya, pero esto no entra dentro de las reglas de jujutsu. Si tomaban a un Omega que no era de su mismo clan y no hacía el cortejo correspondiente, se llevaban un castigo grave.


Así que, solo necesita que Toji sea marcado para que su hijo no sufra las consecuencias de su propio clan. Las reglas del clan estaban escritas y aún siendo el líder no podía cambiarlas.


La regla 57 era clara a lo que decía y pedía.


“Si un Alfa no tiene un Omega principal pero tiene un harem, inmediatamente el harem será desecho y no tendrá derecho sobre ellos.”


–Bien, que el mensajero de el aviso, Toji Zenin es el Omega principal de Naoya Zenin.– Naobito dio la orden.

Naoya no podía estar más que feliz, tendría al sexy Omega, lo haría suyo, será la envidia de todos los Alfas del clan.

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Toji no sabía qué hacer, no podía entrar en pánico en estos momentos, tenía que calmarse, pero cómo hacerlo si una estúpida carta lo ponía así.

No podía ser entregado a Naoya, no a ese loco, sabía que no podía salvarse de esta decisión tan estúpida que Naobito dio.


Pero quería salir.


Nunca debió ser Omega, él no tenía nada de un Omega “normal”, era grande, muy grande, tenía más pecho que los demás, no era delicado o afeminado. ¿Por qué Naoya se fijaría en él?, teniendo tantos Omegas.


Naobito siempre trató de casarlo, pero los Alfas lo rechazaban y eso no le afectaba, es mas le alegraba.

Quería llorar, pero se aguantó las lágrimas, pensó en muchas posibilidades de salir de esta.


Hacerse el muerto no serviría de nada, lo encontrarían de eso estaba seguro, decir que no era fértil eso tampoco le ayudaba, si decía eso lo más probable es que lo pusieran a cuidar de los demás cachorros y solo servirá para ser la joya de Naoya. Lo único que le quedaba era que otro Alfa lo marcará, pero eso no sería un salida, sería otra desgracia.


Pero no le quedaba de otra, tenía que buscar un Alfa que lo marcará, pero ¿Quién? ninguno del clan se atrevería a desobedecer una orden de Naobito.

Tenía que marcarle a él, ese idiota que lo manoseo en plena pelea.


Agarro dinero y salió al primer teléfono público que vio, no podía arriesgarse a que lo descubrieran en su plan, su teléfono celular y el teléfono de casa eran de los Zenin, estos grababan la llamadas que tenía y lo sabía porque Naobito se lo dijo cuando trato de vender una casa.


Le gustaba el dinero, no lo negaría, el dinero era su felicidad y Naoya estaba forrado de dinero pero ni lo dejaría usarlo. Quería joyas, autos y casas en lugares exóticos, y solo un Alfa le prometió eso.


Gojou Satoru era el Alfa más egocéntrico que haya conocido, siempre presumiendo de sus logros y de su belleza, su clan no existía en si, era solo él y que un solo miembro de un clan hiciera que los demás fueran pura basura, enojaba a los altos mandos.

Necesitaban de Gojo, era un idiota, si, pero era el mas poderoso y hábil que nunca existió, los altos mandos no hacían mucho contra Gojo, cosa que hiciera lo dejaban pasar.


Y si él marcaba a un Omega sin cortejo no se meterían con él, por eso era su mejor opción, si lo obligarán a traer un heredero, pero eso no le importaba, si Gojo lo ayudaba él le daría todos los cachorros que quisiera.


Echó las monedas al teléfono público y marcó el número.

–Por favor, contesta.– sonaron tres tonos antes de que Gojo contestará.


–¿Quién?.– la voz ronca se oyó a través del teléfono.


–Soy yo idiota.


–ooh, mi amor, ¿En qué puedo ayudarte?.– estaba seguro de que Gojo sabía para qué llamaba, la carta no solo era entregada a todo el clan, sino que también a todos los otros líderes, no solo era una aviso, también era una invitación a la “boda”.


–Te necesito, ayúdame.– su voz de Omega desamparado le salió perfecta, tenía que fingir temor para que Gojo lo ayudará, ningún Alfa se resiste a la voz de un Omega.


–Cielo, ya se que no tienes miedo, solo dime en que te puedo servir.– el tono que uso Gojo era de burla.


–Bien, ¿dónde nos vemos?– resoplo era un idiota de primera. Cuando él se iba estrenar en bandeja de plata, el idiota se burla de él.


–Ven a mi casa, ya sabes dónde vivo.– colgó, el idiota le colgó.


Aventó el pobre teléfono, era un idiota, pero ese idiota lo iba ayudar, solo tenía que abrirle las piernas y ya.


Camino a la estación del metro, tenía que llegar lo antes posible, pero primero compro pastillas para adelantar el celo, le costaría su salario pero esto era más importante que su salario mínimo.

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La mansión Gojo, era una de las más grandes, no sé comparaba con la de Naobito.


A Gojo le encantaba que todo luciera bonito y elegante. Por eso la mansión era grande, estilo japonés pero grande.

Estaba enfrente de esta, las rejas estaban abiertas, soltó una risita, era tanta casualidad, él le abriría las piernas a Gojo al igual que las grandes puertas.


Camino a la puerta de madera, donde un sirviente lo esperaba. Al entrar vio muchas flores y mucha luz. Todo se veía tan elegante y frágil que le daba miedo tocar.


–Que hombre tan sexy acaba de entrar.– la voz de Gojo se escuchó por toda la mansión.


Venía bajando las escaleras, traía una gran sonrisa en su estúpida cara, ¿Por qué era tan atractivo? Y ¿Por qué se vestía tan bien?, Vestía una yukata negra con gris, traía su típico vendaje y un papel en sus manos.


–Ven cielo, acompáñame.– le extendió la mano izquierda, esperando a que la tomara.


Murmuró unas cuantas groserías, camino hacia Gojo y tomó su mano, él cual no desaprovechó y lo pego a él, pasando su brazo por su cintura, dando leves caricias.


–Vamos.– lo arrastró escalera arriba, caminaba o bueno lo intentaba, ya que Gojo camina tan rápido que sus pies no podían seguirle el paso.


Entraron a la última puerta del pasillo, era la habitación de Gojo, la principal.

Gojo azotó la puerta, asustando a Toji, el aroma de un Alfa enojado se esparció por toda la habitación.


Toji miro como Gojo se quitaba su vendaje, dejando ver sus hermosos ojos azules, su cara se veía fruncida por el enojo y sus ojos lo miraban, escaneandolo.


Nunca se había sentido así, asustado, con miedo. Ningún Alfa lo hizo sentir de esa forma.


–Habla. – Gojo nunca utilizó su voz de mando con nadie, pero su Alfa lo dominaba, estaba fuera de sí.


Toji se encogió en su lugar, abrazándose así mismo.


–Me-me quieren casar con Naoya, no quiero, Alfa no quiero casarme con él.– su voz salió temblorosa, Gojo se calmó un poco, su Omega necesitaba consuelo y enojado no se lo daría.


Satoru se acercó a Toji.


Toji se encogió más al sentir los brazos de Satoru abrazándolo.


Satoru se separó un poco y lo guío a la pequeña sala que tenía, se sentó, dejando a Toji en sus piernas.


Le acarició la cintura y la espalda, dejaba que su aroma natural saliera, llenando la habitación de un olor a uva. Relajando al instante a Toji.


–Necesito que firmes estos papeles, si te voy a ayudar quiero que al menos estés asegurado.– puso los papeles en las piernas de Toji.


Eran los papeles de boda, Gojo lo quería completo, no solo por una marca sino que también por lo legal.


Agarro los papeles, leyendo rápido. Estaba conforme a lo que los papeles dictaban.


Asintió, se iba a salvar lo sabía.


–Bien, ¿Tienes una pluma?.– Gojo sonrió triunfante, tenía a su Omega por fin con él.


Gojo asintió emocionado, bajando a Toji de sus piernas dejándolo en el sillón, corrió al escritorio que tenía en una esquina y tomó una pluma del lapicero.


–Ten.


Toji no dudó más y firmó, Gojo ya había firmado desde antes.


–Bien, tendremos que tener noche de boda. – Toji se paró de su lugar y se acercó a Satoru, soltaba feromonas de seducción, por lo que le habían dicho estás se usan durante el cortejo, pero no siempre es así.


–No estás en celo, te será doloroso si te marco y te anudo, mejor hay que esperar a tu celo.–Toji soltó una risa de burla, el Alfa que le dio miedo hace no mucho, ahora estaba nervioso y pasaba saliva.


–No te preocupes por eso.– le enseñó  las pastillas. Las abrió y las tomó sin agua.


Toji pasó sus brazos por el cuello de Satoru, pegándole más él, liberó más feromonas.


–Te necesito Alfa~


Le dio un beso en los labios, Gojo no resistió más y se lanzó hacia él, besándolo.


Un beso voraz y duro, metió su lengua a la boca de Toji jugando con la propia.

Lo empujó hacia la cama y lo aventó a esta, se trepó encima de él y le empezó a quitar la ropa.


Primero fue la camisa, dejando libres sus pechos grandes, Satoru salivó al verlos, tenía que probarlos. Acercó su boca al pezón derecho y chupo, sacándole un gemido a él Omega.


Joder, no quería imagina como serían cuando estén llenos de leche. Mordió y chupó más el pezón dejándolo rojo, apretó el otro con fuerza, Toji se sentía bien, mejor que bien.


Y luego siguió el pantalón con todo y bóxer, Toji tenía ya una erección y sacaba lubricante natural, manchando las sábanas, Gojo le abrió las piernas y se puso en medio de ellas.


Toji era una maravilla, tenía los pechos grandes como le gustaban, una cintura delgada y un trasero pomposo y grande, su sueño más cochino se hacía realidad.


Paso sus manos por el pene del Omega, acariciando la punta con sus dedos, haciendo que Toji soltará un gemido agudo.


–¿Te gusta Omega?.– Toji soltó un leve “si Alfa”, no podía hablar con tanto placer que sentía en esos momentos era enorme.


Gojo sonrió.


Se liberó de sus ropas y dejó a la vista su pene grande e hinchado, Toji sabía que podía con eso que Gojo tenía entre las piernas, no era delicado o frágil, él podía, ¿Le dolería?.


La respuesta era sí.


Dos dedos en su entrada le sorprendieron, estos entraron abruptamente. Era virgen, nunca lo dejaron experimentar su sexualidad, siempre con la mentalidad de que tenía que estar casto hasta el matrimonio.


–Es-espera.– Gojo no se movió al escucharlo.


–Yo…yo soy virgen.


Gojo esperaba una negativa, más no eso, ¿Un Omega tan sexy y atractivo era virgen?, esto cambiaba un poco las cosas, creía que Toji merecía una buena velada pero si decía algo, sería golpeado por su ahora esposo.


–¿Quieres continuar?.


–Si…– Toji paso saliva. Quería continuar, no creía poder con esto solo, las pastillas ya estaban haciendo efecto y todo se iría al callo cuando estuviera en celo.


Gojo asintió.


–No prometo ser gentil, pero intentaré que no duela tanto, ¿Ok?.– Toji asintió.

Gojo metió sus dedos por completo, haciendo tijeras con ellos, era estrecho y tenía que dilatarlo para que no doliera tanto.


Metió el tercer dedo, la entrada de Toji estaba ya dilatada y el lubricante salía a chorros, pero tenía que estar seguro, así que duró unos minutos más así.


–¡Métela ya carajo!– el grito de Toji lo asustó, sacó sus dedos, sacándole un jadeo al Omega.


Gojo alineó su pene y se adentro poco a poco, las paredes anales de Toji estaban estrechas.


Se sentía maravillado, lo apretaba tan bien que no quería salir de ahí nunca más, manoseo el cuerpo de Toji, le apretó los pechos y los pezones rosados, el Omega era un mar de gemidos y jadeos.


Era nuevo para él.


El Alfa dio una leve embestida, sacándole un pequeño grito al Omega. Satoru se acercó al cuello de Toji y empezó a dejar chupetones y mordidas. Era suyo y tenía que dejarlo en claro.

Las embestidas empezaron a ser más rápidas, movían la cama al mismo ritmo, haciéndola rechinar y golpear la pared.


Toji abrazaba a Gojo por el cuello y gemía en su oído, causando que este se moviera más rápido.


Gojo se alejó de Toji, levantó una de las piernas de Toji y la puso en su hombro, ya la sostuvo ahí con su mano.

Toji sentía como su estómago se abultaba con cada embestida, lo más seguro es que tuviera un cachorro.


La posición cambió, ahora su pecho y abdomen estaban pegados a la cama, mientras su trasero era lanzado por Satoru.


Satoru amasaba las nalgas de Toji, como si fuera masa para pan, las apretaba fuerte que dejaba unas marcas rojas.


–Eres mío, siempre lo fuiste.


–Si…~ ahg. – una mano golpeó su glúteo, haciéndolo gritar. Las nalgada continuaron al igual que las embestidas, estás eran rudas y pausadas, lo hacía sufrir con eso.


–Di que eres mío.


–Tuyo Alfa, so–soy tuyo.– Gojo soltó una carcajada, no de burla si no de satisfacción, le quitó a Naoya su joya y no tuvo que hacer nada, su Omega llegó solito a él.


Estaban por llegar al clímax, Gojo embistió más rápido para alcanzar su orgasmo. Toji fue el primero en correrse, pero Gojo aún le faltaba.

Gojo se acercó al cuello de Toji y lo lambió, rosado de vez en cuando sus colmillos, sabían lo que seguía a continuación. Satoru se corre dentro de Toji, se pegó más a él, no dejaría que ninguna gota de su semen saliera, el nudo empezó a hincharse y fue la señal para encajar su colmillo.


Lo marcó, dejó su marca en el hermoso Omega que jadeaba.

Toji se sentía en el cielo, todo lo que sintió en estos momentos era…maravilloso y quería repetirlo.

Satoru saco sus colmillos y lambió las pequeñas gotas de sangre que salían de la reciente herida, su nudo tardaría en deshacerse. Estarían pegados por 30 minutos, así que se acostó con cuidado y atrajo al Omega a su pecho, haciendo la posición de cucharita.


–Eso…eso fue maravilloso.– Gojo sonrió a lo dicho por Toji, estaba de acuerdo con él eso había sido maravilloso.

–Hay que repetirlo.


–Hay que descansar cariño.– Toji lo dejaría seco de eso estaba más que seguro, estaba en celo y en esa etapa los Omegas son difíciles de complacer.

Pero él no se negaría a lo que su Omega dijera.

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Gojo Satoru por fin salió de sus aposentos, toda una semana en esta le estaba agobiando. Su Omega paso un celo algo anormal, durar una semana en celo no era normal, este solo duraba de tres a cuatro días a lo mucho cinco.


Pero por lo que le dijo Toji, era razonable que este durará tanto, Toji no pudo tener un ciclo normal, siempre era medicado, los Zenin no querían que un Omega al nivel de Toji se emparejara con cualquiera, Naobito solo podía escoger sus parejas, él tenía cero decisión de esto.


Sin embargo, todo cambió cuando él fue a Gojo, ya no se sentía en una prisión, era libre y lo sabía.

Satoru lo dejaría hacer lo que quiera, menos vender la casa o cualquier cosa , eso se lo prohibió, pero de ahí era libre de hacer y deshacer.


Gojo entró a su oficina, su ama de llaves le avisó que una carta importante había llegado hace dos días. No le dijo de quién era solo le dijo que era urgente.


Se fue a sentar, su escritorio estaba repleto de papeles, tendría mucho trabajo que hacer.


Suspiró, agarró la dicha carta y leyó la parte de afuera.


La abrió, era solo una hoja.


‘Su presencia es requerida en las oficinas de los Altos mandos.

La desaparición de Toji Zenin, es la causa por la que necesitamos de tu ayuda, Gojo Satoru, el Omega principal de Naoya Zenin no ha aparecido desde hace tres días y por lo que se ha dictado el Omega es peligroso e importante para el clan Zenin.'


Esperamos de su respuesta.


¡Ja!, Idiotas.


Claro que iría, pero solo a restregarles en la cara que Toji era suyo.


–¡Yuki!.


–Si señor.– su ama de llaves entró.


–Dile al mensajero que vaya con los altos mandos y que les diga que me presentaré hoy, cómo eso de las 6:30 de la tarde.– Yuki asintió y se retiró con una reverencia.


–¿Para qué quieres ver a los viejos esos?.– oh, su Omega venía todo greñudo y con la ropa mal acomodada.


–Iremos a verlos, te presentaré como mi omega.– Toji solo asistió, estaba medio dormido y necesitaba del hombre que lo marcó, así que solo se fue a sentar en su regazo.


–¿Tienes hambre?.


–Si.– Toji rasco su ojos y bostezo.


–Vamos.– Gojo se levantó con todo y Omega, y camino al comedor donde la comida ya estaba servida. Toji podría acostumbrarse a toda esta atención.

El desayuno fue muy tranquilo y ameno, todo fue realmente delicioso, la explosión que sintió su lengua y boca no sé comparaba con nada.


–Te enseñaré la casa, para que no te pierdas cada rato.


–Oye, voy a necesitar ropa nueva.– lo único que traía puesto era una yukata rosa. Muy feo color por cierto.


–Ya me hice cargo de eso, toda tu ropa está en el closet, al igual que tus zapatos y unas cuantas joyas.– los ojos de Toji se iluminaron, joyas, tenía joyas para él solito.


Salieron al patio primero, un jardín hermoso se hacía ver, el pasto verde, las flores todo era muy bello.


–Todo esto es tuyo, y si tenemos un cachorro no tenemos porqué preocuparnos por dónde tendrá que jugar.– las manos del Alfa se pegaron a su cintura y su cabeza se recostó en su hombro.


–Si~~– su Omega se hizo una imagen mental con unos cuántos cachorros y no le desagrada.


–¿Vamos?.– siguió a su Alfa, se pegó a su brazo y lo abrazó.


Gojo solo le sonrió.

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–¿No crees que son muchas habitaciones?.


–No.


Toji bufo al oír la corta respuesta de su Alfa, le era algo estúpido tener tantas habitación vacías.


–¿Cuándo iremos con los viejos esos?.


–El lunes, como eso de la 4:00pm de la tarde, te presentaré como mi Omega y monarca del clan Gojo.– Toji sonrió, por fin tenía una respuesta larga departe de su Alfa.


–Bien.


Y ahí quedó la conversación, ser un Omega recién marcado era difícil, quería tener toda la atención de su Alfa, pero este no le ayudaba.

Se le estaba acabando la paciencia.


No esperó más y se acercó al Alfa, le quitó los papeles de las manos y se sentó en sus piernas, una a cada lado de las caderas de Gojo.


–Necesito de tu puta atención, me marcaste así atente a las consecuencias.– El Alfa lo miraba. Soltó una risita, si se estaba comportado como un idiota, pero tenía mucho trabajo que hacer.


–Lo siento cielo, es que tengo demasiado trabajo.


–¿Y a mí que?, En estos momentos no me importa si tienes muchas cosa que hacer, yo quiero atención y me la vas a dar.– Gojo se sorprendió pero no dijo nada solo le dio la razón a su Omega y lo mimo.

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Gojo estaba más que emocionado, la reunión para buscar al Omega desaparecido, estaba a la vuelta de la esquina, literalmente.


Un Omega no necesita una pareja para ejercer su profesión.


–¿Qué les dirás?.– Toji le acariciaba la cabeza, lo tenía en su pecho. Gojo manoseaba sus pechos a su antojo, estos estaban más hinchados.


El pensó que era por algún embarazo, pero apenas fue una semana desde su celo, así que no era muy seguro que quedará en cinta a la primera.


–Son muy suaves y rosaditos.– Toji solo rodó los ojos.


–No contestaste mi pregunta.– Gojo se separó de Toji.


–Pues lo obvio, que te marque y que probablemente estés en cinta, y lo más importante que te casaste conmigo.– se acomodo mejor en su asiento.


–Go…–fue interrumpido por el brusco freno del carro donde estaban.


La puerta fue abierta, los sirvientes de jujutsu estaban ahí, todos absolutamente todos.


Gojo fue el que bajó primero del auto, rodeo el carro y ayudó a bajar a Toji.


–Agarra mi brazo.


El Omega hizo lo pedido, abrazó el brazo de Gojo, que este fuera más alto que él le favorecía mucho.

Caminaron hacia la sede de jujutsu, el lugar era enorme.


Los sirvientes los guiaron por el pasillo a la habitación donde estaban todos los altos mandos.


Las puertas de la habitación se abrieron demasiado lento, según Toji.

Todo estaba en silencio, los Zenin estaban en una esquina, Naobito lo juzgó con la mirada.


Todos estaban en frente, como si estuvieran en una corte.


–Gojo, ¿Por qué el Omega Zenin  está contigo?.– uno de los viejos hablo, no sabía quién era para él todos eran viejos y arrugados.


–No es obvio, es mi esposo.– todos soltaron una exclamación.


–¡¿Cómo?!, ¡Ese Omega es mío, como se te ocurre hacerlo tu esposo!.–Naoya estaba furioso, le quitaron a su Omega sin hacer nada y él se esforzó para llamar su atención. Pero el idiota de Gojou con solo sonreír lo tuvo a sus pies.


–Eeh, no, Toji no acepto ningún compromiso y lo más importante, no había un anillo en su dedo, así que sigue siendo Omega libre.–tras su vendaje juzgaba a Naoya, no era más que un niño caprichoso.


–Sabes que necesitas un cortejo para casarte con un Omega, ¿verdad Gojou?.– uno de los ancianos habló, la sonrisa que mostró Naobito, le molestó a Toji.


–Si, bueno Mi Omega no quiso un cortejo, él no necesita confirmar si soy un buen o mal Alfa, ¿verdad, cielo?.– Toji sonrió con dulzura al escuchar la voz melosa y el tonto apodo, siendo visto por todos.


–Si, eres un buen Alfa para mí.


–Lo que quiera el Omega no es de nuestra incumbencia, a él se le fue notificado su compromiso con mi hijo.– por fin Naobito hablaba, el Alfa estaba más que furioso, uno de sus mejores omegas y el que iba dar cachorros una buena técnica, se le fue de las manos.


–¿Y que con eso?, yo no acepte el compromiso con el idiota de tu hijo.– Naobito estaba que explotaba de el enojo.


–¡Y eso que, tu deber es dar hijos fuertes para el clan, no seas caprichoso y acepta tu rol cómo Omega! .– Gojou dejó salir su olor, sus feromonas transmitían enojo. Todos quedaron callados, nadie habló en el transcurso que Satoru se acercó a Naobito.


–No le vuelvas a levantar la voz a el monarca del clan Gojo.–la voz con la que habló hizo temblar a todos.


–Gojo para sea considerado monarca de una clan necesita que tenga tu marca.– uno de los ancianos aclaro, le era una irresponsabilidad lo que Gojo hacia.


–Bueno ya está hecho, ¿qué más necesitan?, ¿un embarazo?, estamos trabajando en ello.– Toji mostró su cuello, dónde una hermosa y rosada marca se veía.


Naoya se levantó de su silla y se aventó a Gojo, pero no pudo hacerle nada.

–¡Naoya!– el grito de Naobito alertó a todos.


–¡Estás feliz de arruinar un buen matrimonio para ti!.–El alfa viejo agarró del brazo a su hijo y salieron de la sede.


–Gojo, ¿sabes que no puedes marcar a un Omega así como así?.


–Si, pero como dije, Toji no quiso un cortejo y quién soy yo para negar su petición.– se encogió de hombro.


El alfa viejo suspiró, mientras negaba con la cabeza, que haría con este muchacho.


–Bien , lo dejaré pasar pero tienes que traer un heredero, ¿me oíste Gojo?.


–Si, abuelo lo tendré en cuenta. – se acercó a su Omega, pasó su mano en la cadera de Toji y lo guío para salir de la estúpida sede.


–Adiós viejos.– se despidió sin voltear a verlos.


–Que muchacho, sus padres no causaban tantos problemas.


–Si.– susurro.

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–Todo terminó excelente, no más nos faltan los cachorros.– Gojo sonrió con picardía.


–Idiota.– Toji solo se pegó más a él, el camino a la mansión sería poco largo, así que mejor se acomodaba.


Gojo solo lo abrazó por la cintura y lo cobijó con su chaqueta.

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Toji despertó en el cuarto que compartía con Gojo.


Su cuerpo estaba relajado y tenía baba en la comisura del labio y mejilla. Lo que significa que durmió como un bebé.


Todo estaba bien, hasta que sintió el aroma de un Omega intruso, a él no le importaba mucho, pero su Omega estaba alerta.


Se acomodo la pijama,(la cual no sabía que tenía) y bajo hacia la oficina del idiota peliblanco.


Al llegar a la oficina, se encontró a un Omega rubio, demasiado guapo, traía consigo una mochila y lo más importante que calmó a su Omega.


Traía un collar. Con este nadie lo puede marcar. Es difícil de quitar, solo el Omega o un alfa de la familia lo puede quitar.


–Oh, cielo, ¿cómo dormiste?.– Gojo centró su atención en su Omega.

–Bien.– no dijo nada más, solo se acercó a Gojo y se sentó en su pierna, marcando a su alfa.


No lo culpen, solo que no lleva mucho tiempo marcado y sus instintos están al tope.


–Cielo, te presento a Nanami Kendo, compañero de trabajo. Está aquí ya que los viejos planean casarlo con un idiota que no sabemos quién es, y me solicita apoyo.– termino de dar su discurso, Nanami solo saludo con una reverencia y no dijo nada más.


–Él es Toji Gojo, disculpa su forma de presentarse. – Nanami no dijo nada, él también era Omega y sabía que eran demasiado territoriales con lo que consideran suyo, así que se limitó a no decir nada.


–¿Me vas ayudar?.


Gojo puso su mano libre en su mentón, jugaba a pensar.


–Mmmh, deja me ver, fuiste muy malo conmigo cuando estudiábamos, me aventaste de las escaleras varias veces y nunca quisiste acompañarme en una misión de alto grado, ¿Por qué debería ayudarte?.– tenía una estúpida sonrisa, esas que te dan ganas de golpear a la persona hasta que se muera, o bueno eso pensaba Nanami.


–Si me ayudas, puede que la posibilidad de que Geto me corteje es muy alta.– la sonrisa burlona de Gojo se borró, sabía que su mejor amigo gustaba de Nanami, llevaba años detrás de el Omega.


–Es una Jugada algo sucia, pero lo voy hacer, no por Geto, sino por ti, se que es difícil que traten de controlarte, así que te puedes quedar en el lado este de la mansión.– Nanami sonrió, se levantó de la silla y salió, no sin antes de despedirse de Toji.


–Te da miedo él, ¿verdad?.


–No como crees, soy más poderoso que él, pero se que no dudará en aventarme de un puente.– Toji soltó una risa, se llevaría bien con el Omega.


–No te juntes con él, te va a pegar mañas.– Toji ahora sí que carcajeo fuerte.


–Miedoso.

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Parte uno.