Sinopsis
Un martes por la mañana la castaña se había despertado a la seis de la mañana como de costumbre. Se había duchado, cambiando y arreglando su cabello.
Sus padres aún no despertaban y su hermana se estaba arreglando para ir a su trabajo. Salió de su habitación dispuesta a bajar las escaleras, salir de la casa y caminar unas cuatas casas de distancia, abrir la tienda y empezar su maravilloso día.
Sin embargo cuando vio los tacones de su hermana y su bolso justo al lado, no pude evitar meter uno de los tacones dentro de la bolsa. Sabía que su hermana nunca lo revisaba antes de salir. Sabía que la volvería loca no ver uno de los tacones que había planeado usar desde la noche anterior. Se rio y salió corriendo de la casa.
Unas cuantas vecinas se encontraban afuera listas para empezar con su día. La chica las saludó y siguió con su camino. No era largo. De echo era lo suficientemente corto como para ver su casa y su tienda en un mismo ángulo.
Abrió la tienda, preparó todo y finalmente se sentó detrás del escritorio. Sacó su libreta y se dispuso a que la inspección llegara a ella. Sonrío cerrado sus ojos antes de tomar su pluma y empezar con su historia.
Tengo dos grandes sueños en la vida. El primero ser una gran escritora y el segundo vivir en galápagos. Y donde está? Únicamente el que va lo sabe. Galápagos el lugar donde quiero vivir el resto de mi vida. Puede parecer descabellado pero que tiene de malo soñar? Te ayuda a alejarte de la cruda realidad. La cruda realidad.
Un fuerte golpe en la pared de vidrio de la tienda hizo que la chica saliera de su realidad deseada y saltara de su silla del susto. Suspiro al ver de quién se trataba. Y ahí estaba ella. La chica que se aseguraba de ir a la tienda todos los días. TODOS LOS DÍAZ.
- Buenos días a la chica más bonita de este vecindario. Hola mi chiki baby - dijo aquella mientras se acercaba guiñándole el ojo a la otra y se sentaba en el escritorio enfrente de ella.
- Que quieres? - la chica cerró su libreta. Su día se había arruinado.
- Que haces? - la otra chica respondió mientras le sonreía.
- Que te importa - no era mala, claro que no pero al ver que la otra chica simplemente no captaba que no estaba interesada en ella no tenía otra opción.
- Ahhh - la chica se ofendió ante la respuesta que su amada le dio - Mi querida Mina, no me hables así. Estás escribiendo?
- si - fue todo lo que le respondió.
- Dime que personaje importante soy yo en tu historia? Escribes sobre mi? - la otra chica rodó los ojos antes de responder.
- Si vas aparecer en mi historia - dijo lo que causó que la otra chica se emocionara - Justo al final de la historia va haber una dedicatoria solo para ti. Para la persona más insoportable de este mundo.
- Otra vez con esa actitud?
- salsa, que quieres? - se puso de pie - leche? Huevos? Yogur?
- salsa? - la miró ofendida - es Sana cariño.
- Es lo mismo.
- Ya tendrás tiempo de acostumbrarte. Cuando nos casemos me voy asegurar de que no se te olvide - Mina la miró incrédula, acaso la chica se golpeó la cabeza y no entendía el idioma en el que le hablaba?
- Ya te dije que no me voy a casar contigo.
- Claro que lo harás - la mirada con mucho cariño - Por eso mi mamá y yo iremos a pedir tu mano mañana por la noche.
Aquella confesión hizo que Mina la viera a los ojos tratando de encontrar algo que le dijera que está bromeando. No había nada más que la misma mirada que cuando Mina accidentalmente le tiró un mango en la cabeza cuando tenía cinco años.
- Deja de decir tonterías.
- No son tonterías. No te lo digo tu mamá?
Sabía que la chica era incapaz de mentir, la única vez que lo hizo salió llorando porque pensó que se le iba a quemar la boca. Ella hablaba enserio? Sus padres estaban dispuestos a dar la mano de su hija sabiendo que la chica no soportaba tenerla cerca?
- Salsa, cuidada la tienda - sin más salió corriendo dejando a la otra chica ahí parada.
- Ya se acostumbrará - se dijo la otra conviniéndose a si misma.
No le tomo ni dos minutos entrar por la puerta de su casa, gritando a su mamá al instante que puso un pie adentro.
- Mina! - gritó su hermana desde el segundo piso - Donde escondiste mi otro zapato.
En otro dia la chica se abría muerto de la risa al ver a su hermana buscar desesperadamente su zapato.
- MAMÁ - gritó la chica ignorando a su hermana. Fue a la cocina donde su mamá se encontraba preparando el desayuno - Mamá es verdad lo que dice Salsa?
- Sana, ella se llama Sana - la mamá siguió volteando los huevos fritos - y si, es verdad lo que ella dice.
- Me vas a obligar a casarme con ella?
- Si- la mamá estaba de espaldas por lo que su hija no podía ver su cara - Ya que no quieres trabajar, te vas a casar y serás una ama de casa.
- Pero mamaaa - la chica hizo un pequeño berrinche - Como puedes decir eso?
- Mina - si hermana apareció detrás de ella sosteniendo su zapato - Donde diablos metiste mi otro zapato?
- Déjame en paz - su mamá había salido al patio llevando el resto de la comida a la mesa - Mamá yo si trabajo, trabajo en la tienda de papá. Mi trabajo es muy honrado.
- Mina eso ni siquiera cuenta como un trabajo - dijo su mamá.
- Papá - la chica molesta se dio la vuelta para buscar a su papá. Sabía que su papá la amaba demasiado para dar su mano en matrimonio.
- Que pasó hija? - dijo mientras se terminaba de arreglar su camisa de botones.
Su mamá y su hermana rápidamente se pusieron detrás de la menor.
- Vas a dar mi mano en matrimonio? - la chica ya un poco preocupada pregunto. Su mamá quien estaba detrás de ella le hizo señas a su esposo para que siguiera el juego.
- Si hija - dijo el señor una vez entendió lo que su esposa decía.
- Como es posible? Me vas a entregar sabiendo que no quiero casarme con ella? - Mina lo miró suplicándole con los ojos. El corazón del señor se encogió, su hija tenía ese poder sobre el. Sin embargo los fuertes ojos de sus esposa lo estaban amenazando silenciosamente.
- Si - para consolarla le dio un beso en su frente - Vamos a desayunar.
Sin decir más la familia excepto por la menor bajaron a desayunar. La chica no podía creer lo que estaba pasando. Su cabeza daba vueltas y vueltas. Claro que quería algún día casarse, pero no con salsa o como sea que se llamara. Simplemente no la veía con esos ojos. Caminaba de una lado a otra tratando de encontrar algo que la salvara de esta situación.
Hasta que su cabeza hizo clic. Su mamá siempre le reclamaba porque no tenía un trabajo digno de una universitaria. Siempre se lo decía, ella quería que trabajara como si hermana mayor. En una gran empresa. Una de las mejores empresas de Asia.
Si conseguir un buen trabajo la iba a salvar de casarse con aquella molesta chica, entonces lo iba hacer. Bajo la escalera corriendo y se dirigió al patio donde su familia se encontraba desayunando.
- Si consigo un trabajo no tengo que casarme con Salsa? - preguntó en el momento que salió al patio.
- Ya lo veremos - respondió su mamá.
- Voy a encontrar trabajo y no me voy a casar con ella - sin más salió de la casa molesta. Ahora tenía que encontrar un trabajo.
Su día iba tan bien.
Al menos su hermana también estaba sufriendo.
————————————————————
Hola
Me presento soy una chica normal con una vida (no)normal.
Me pueden llamar Fany o Hari, como ustedes quieran :)
Mi primer idioma es español pero soy medio retrasada y se me olvida como escribir.
Pobre sana sana colita de rana. Ella solo quiere robarle el corazón a la chica que le robó el suyo 😔
Esta historia es una adaptación de una serie que amo con todo mi corazón. Obviamente algunas cosas las cambiaré para poder adaptarla.
Anyways, espero que les guste.
Sin más me despido :)