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──¿¡Todos rechazados!?── Exclamó irritado el rey Hong tratando de comprender cómo era posible que de los veintitrés candidatos que habían visitado en esa semana el palacio habían sido expulsados de alguna manera u otra por el mismísimo príncipe heredero al trono.──Por favor alguien llame al príncipe Jisoo.── Ordenó agotado a alguno de la servidumbre el monarca de aquel reino.
──¿Paso algo amor?── Cuestionó al entrar en el salón del trono portando uno de sus elegantes vestidos la reina, notando en tan sólo segundos como su cónyuge lucía al borde de un colapso mental.
──Jisoo.── La resignación era evidente en el tono de voz del monarca, con esa palabra fue suficiente para que su esposa comprendiera.
──Ya sabes que desde el fallecimiento del príncipe Yoon se vuelve arisco con todo el que se le acerque con intenciones amorosas, además de que Jihoonie se marchó del palacio, está viviendo con el rey Choi, a nuestro Jisoo no le queda a nadie a su alrededor. Entiendo que te preocupe que nuestro pequeño asuma solo la corona, pero debemos darle tiempo.── Justificó a su hijo la adulta.
──Pero eso no lo justifica, ya van casi cincuenta pretendientes rechazados en tan solo un mes.── Contradijo exasperado. ──¿Recuerdas al conde Chwe Hansol.── La reina realizó un sonidillo vago indicando a su esposo que continuase ──Terminó cayéndose del caballo que siempre solía cabalgar y mágicamente en el paseo con Jisoo termina con las dos piernas fracturadas.
──Pudo haber sido un accidente.
──El barón Soonyoung.── Le recordó a su esposa mientras esta asentía desinteresadamente. Ese sí que no había sido un accidente, pues, dicho barón durante sus visitas a palacio se la pasaba molestando al menor de los príncipes Hong, por lo cual Joshua no dudó en darle un escarmiento a ese hombre que no dejaba de importunar a Jihoon ──Lo encerró en una jaula de tigres y qué dijo después nuestro principito, que como Soonyoung mencionó que adoraba estos animales era bueno que conviviese con ellos.── Casi al borde de la histeria relató mientras se jalaba sus grises reina aborrecida del drama de su esposo solo atina a abrir elegantemente su abanico, antes de comenzar a hablar:
──Sabes que ese Soonyoung intentó propasarse con Jihoonie cuando ya estaba siendo cortejado por Seungcheol, además tenía bien merecida la golpiza que le propinó el rey Choi y él, lo de Jisoo era de esperarse.── Expresó tranquila tomando asiento en su trono a la vez que acariciaba los cabellos de su esposo tras dejar su abanico abandonado en una esquina de la imponente silla.
──No quiero que Jisoo termine siendo un solterón, no quiero que viva rodeado de veinte gatos aquí en el palacio.── La rwina sólo pudo reír cariñosamente intentando con eso aminorar el acongojado estado de su majestad.
── Tal vez deberíamos buscarle un amigo, alguien que no posea interés amoroso en él y que sea de su edad, tal vez eso lo lograría que sea menos reacio a la idea de estar acompañado y ...── Las puertas del salón del trono se habían abierto de par en par dejando ver a un agitado caballero, sus cabellos negros enmarcaban su rostro dibujado con angelicales facciones, perezosos ojos, nariz delicada y labios finos, aquel caballero parecía una escultura de la antigua grecia sin mencionar discreto pero atlético porte.
──Disculpe la interrupción sus majestades suceden algunos inconvenientes en el ala este del palacio.── Jadeando informó mientras realizaba una reverencia a los mencionados intentando recuperar el aliento.
──¿Tan grave es para que estemos allí Sir.Yoonhan?──Cuestionó la reina, Yoonhan asintió un par de veces.
──El príncipe Hong está teniendo un duelo con el rey Wen.── Comunicó causando que el rostro del casi longevo monarca palideciera lanzándose a correr al área indicada acompañado de su esposa , definitivamente el príncipe Jisoo no conocía el vocablo "límite" y mucho menos "etiqueta."
Para muchos el príncipe Jisoo podía ser calificado como el más bello de todos, este conocía perfectamente sus encantos pero también los utilizaba para llevar a cabo sus
"inofensivas travesuras"
a aquellos que tuvieran una doble intención con él, no le importaba quedarse solitario en su trono, pero entregar su reino a esos idiotas en bandeja de plata, claro que no lo permitiría, si tenía que quebrarle hueso por hueso a cada uno con tal de evitar casarse con una de esas remilgadas figuras lo haría. Es por ello que ninguno de los empleados del palacio le extrañaba ver a este delgado muchacho de cabellera rubia ceniza batiéndose en un duelo con el monarca del reino vecino.
──Príncipe Hong no está en posición de rechazar un compromiso a estas alturas.── Joshua río sonoramente mientras le proporcionaba otra estocada observando como fallidamente Wen lo trataba de persuadir Wen intentado esquivarlo.
──Usted no está en posición de reclamarme, majestad.── Empleando el mismo tono usado por el monarca del reino vecino con su dulce voz le refutó Jisoo, lanzando al rey Junhui al suelo para luego apuntarle con su espada. ──Intente acercarse a mí de nuevo para un asunto que no sea sobre la relación de nuestros reinos y no dudaré en cortar su pescuezo.── Advirtió sonriente por haber vencido a aquel apuesto monarca quien a pesar de tener un título superior al rubio le dedicó una reverencia, al este permitir que se levantara , mostrando su respeto al príncipe Jisoo.
──¡HONG JISOO JOSHUA!── Uh-Oh reconocería aquella voz hasta el séptimo infierno, el príncipe cerró sus ojos maldiciendo entre dientes antes de esbozar la más inocente de sus sonrisas al ver como entraba gritando al salón de esgrima el rey Hong causando que a los segundos su hijo para nada sorprendido volteara haciéndole una reverencia a su padre antes de retirarse rápidamente del lugar. Típico de aquel príncipe malcriado, los reyes compartieron una mirada cargada de preocupación preguntándose cuando sería el momento en el que Jisoo actuaría de forma responsable y sobre todo sin peligro de causar un problema político.
── Me imagino que debe estar agotado rey Wen , nos desea hacer el honor acompañándonos en el jardín para disfrutar de la brisa otoñal.── Invitó la reina para que el aludido asintiera a su petición agotado y el rey bufara inconforme como un niño cuando arruinan sus planes.
Al otro lado del castillo un sonriente Jisoo se lanzaba a correr alegre por los jardines traseros del palacio a modo de victoria por haber reclamado su libertad, recorriendo los arbustos y pisando fugazmente el dorado pasto que anunciaba la llegada del otoño se encamina al invernadero del castillo donde nadie osaría buscarle, su traje de seda flotaba por los aires mientras su cabellera se hacía una con el viento haciéndole lucir como un ser etéreo. Pasando entre las numerosas plantas sembradas encuentra aquella la cual le recuerda su triste realidad mientras acariciaba delicadamente las hojas de esta.
──No me olvides.── Jamás lo haría, nunca podría olvidar al amor de su vida, el príncipe heredero Yoon Jeonghan, intentando reprimir un sollozo, susurró aquella frase al silencio.
──¿Añora a alguien su alteza real?── Lo sorprendió una desconocida pero a la vez familiar voz sacándole de sus melancólicos pensamientos.
──Nada de lo cual preocuparse Sir ...── Joshua intentó recordar el nombre de aquel chico que observó de reojo apreciando el uniforme que este portaba para deducir que era un caballero, mas, desconocía el nombre de aquel joven obligándose a voltear por pura educación intentando por todos los medios no gritar de la impresión al ver que aquel caballero era idéntico al difunto principe Yoon. ──Tú ...digo usted ...cuál ...cuál es su nombre.── Preguntó sin evitar titubear maldiciendo internamente por lo temblorosa que se había escuchado su voz.
──Yoonhan , su alteza , mi nombre es Yoonhan.── Respondió realizando una reverencia, hasta el nombre sonaba parecido, pero, sabía que era imposible el mismo había acudido al funeral de su amado, había llorado cientos de noches su pérdida, sabía que estaba metros bajo tierra y aunque doliera como el mismísimo infierno lo aceptaba, pero, una razón desconocida le hacía dudar de toda esa realidad, caminando algo aturdido se acerca al caballero y no duda al acariciar los cabellos oscuros y un poco largos de este , los cuales le recordaban a su Jeonghan, se entretiene un buen rato jugando con ellos como solía hacer con los del príncipe Yoon , pero un sonido de incomodidad producido por Sir.Yoonhan hace que se separe avergonzado. Había dejado que aquel amor lo volviera a controlar, nunca superaría aquella pérdida cuando su corazón latía desesperadamente por el de su difunto prometido.
──Lo siento.── Se disculpó con las mejillas adornadas por un leve rubor. ──Pensé que usted era otra persona .
──Eso suele suceder su alteza real , no debe preocuparse por ello.── Aminoró la situación el de angelicales facciones. ──No pretendo insmiscuirme en sus asuntos , pero desea hablar de ello.── Con un semblante sereno invitando a sentarse a su lado a un confundido príncipe, propuso a quien luego de pensarlo un par de veces se acerca al caballero, realizando lo exhortado por este.
──Cuando tenía nueve años conocí al príncipe del reino Yoon, era mi prometido según muchos decían, en ese entonces no tenía ni la menor idea de lo que significaba aquella palabra, con el pasar de los años llegamos a los dieciocho, para la alegría de muchos estábamos enamorados, él me enseñó a ser feliz y a luchar por lo que quería, a aferrarme a mis sueños , no desistir de ellos.── Contó con una nostálgica sonrisa adornando su rostro. ──Pero, ...los cuentos de hadas no existen habían demasiados aspectos buenos.── Con cada palabra su voz iba disminuyendo y las lágrimas inundaban sus ojos. ──El día antes de partir a su palacio para resolver algunos menesteres como futuro rey , me regaló un ramo de
no me olvides
, que como puedes ver ahora es una hermosa planta, yo ... le hice una promesa ...
──
Soy capaz de esperar un millón de años y una vida entera por ti.
── Interrumpió los argumentos del menor causando que este lo mirara perplejo. ──Lo leí en un libro su alteza.── Explicó mientras el rubio suspiraba.
──A la semana siguiente de eso, llegó la noticia del incendio en el palacio Yoon, fue un atentado, nadie ni siquiera la servidumbre de allí quedó viva.── Culminó de relatar en voz baja limpiando con el dorso de su mano las lágrimas que brotaban de sus ojos .
──¿Qué pasó con el reino?── Preguntó en un jadeo el de cabellera azabache.
──El trono pasó a ser de los primos de la reina.── Explicó brevemente el menor antes de levantarse y acomodar su corona correctamente sobre sus rubios cabellos. ──Gracias por acompañarme Sir.Yoonhan, tenga una buena tarde.── Se despidió dedicándole una pequeña y a la vez forzada sonrisa antes de retirarse.
Lo haría un millón de años y una vida entera Joshuji.
Para quien ahora se llamaba Yoonhan las cosas no habían cambiado mucho desde hace siete años, ya estaba adaptado a su agotadora rutina, para luego caer rendido en la cama de su pequeña habitación, había eliminado cualquier esperanza de volver a ver a su amado, desde aquel día supo que debía mantener un perfil bajo para salvaguardar su vida.
El fuego había consumido todo lo que una vez tuvo, el complot realizado en su contra era un misterio para muchos pero él sabía perfectamente lo que había ocurrido aquella noche donde sus padres y la servidumbre del castillo fue asesinada, todos lo dieron por muerto excepto su tío con quien estaba aquella noche y quien lo inscribió en un curso de caballeros en el castillo de los reyes Hong, allí era el único lugar seguro donde estaría a salvo de los retorcidos planes del primo de su madre . Yoon Jeonghan, ese era su nombre, era un príncipe sin corona, sin embargo, cuando tuviera las cartas de la verdad en sus manos reclamaría lo que por derecho era suyo.
Nunca había imaginado tener a Jisoo tan cerca como aquella tarde otoño de hace una semana , su Joshuji estaba destrozado, pero, mantenía la frente en alto, percibió su mirada confundida al verle por primera vez desde hace años, odiaba mentirle , destestaba que el príncipe Joshua Hong estuviera sufriendo por una muerte que jamás ocurrió, en ese momento deseó decirle toda la verdad, mas, si lo hacía su vida podría peligrar si alguien los escuchaba, se sentía egoísta pero aún no era la hora indicada .
──¿Otra vez soñando despierto Sir. Yoon Han?── Le cuestionó el chef de la familia real , Mingyu quien parecía haber regresado de realizar algunas compras para la despensa.
──Nada importante.── Respondió inexpresivo el aludido.
──Venía a decirle que sus majestades solicitan su presencia en el salón del trono.── Comunicó el más alto antes de dirigirse a la cocina ¿Qué querría el rey Hong?
Con apresurados pasos se dirige a dicho lugar, haciendo una reverencia a los monarcas del reino Hong para que estos comenzaran a hablar.
──Ayer uno de los jardineros le observó hablar con el príncipe Jisoo.── Comentó la reina en un tono tranquilo .
──¿Es cercano a nuestro hijo?── Preguntó el rey al joven caballero ¿Cómo respondería a aquello sin riesgo de ser expulsado del palacio? El caballero tomó dos bocanadas de aire antes de contestar a sus majestades.
──Ayer fue la primera vez que hablé con su alteza real, no podría tomarme el derecho de decir que soy cercano al príncipe, sus majestades.── Atinó a decir el pelinegro mientras los reyes discutían brevemente algo en voz baja hasta que llegaron a un consenso.
──Recoge tus pertenencias.── Supo que había llegado su fin con tan sólo oír lo dicho por la reina observando esta la reacción aterrada del joven frente a ella para luego reírse de su pequeña broma. ──Recoja sus pertenencias será trasladado a una de las habitaciones cercanas a la del príncipe, creemos que Jisoo necesita compañía y al menos no le ha lanzado de uno de los balcones por lo que es una buena señal.── Añadió pensativa y algo sonriente.
──La reina lo ha dicho todo, desde hoy tienes vía libre a los aposentos del príncipe Sir.Yoonhan.── Expresó el rey haciéndole un ademán para que se retirara del salón, al menos algo bueno había pasado , estaría cerca del menor.
Ya instalado en su habitación que estaba a unos pasos de la del príncipe reemplaza su desgastado uniforme de caballero por un traje de color negro, del cual retiró el saco de este ya que si iba a hablar casualmente con el príncipe lo haría de forma cómoda y elegante, poseído por una alegría que no lo volvía a invadir desde hace años salió de sus aposentos.
Golpea delicadamente unas veces la puerta elaborada de madera blanca de la habitación del menor quien con una expresión cansada al abrir le indicó que entrara para cerrar la puerta tras él. Si dijera que el menor no hacía que su corazón tuviese una sacudida cada vez que lo veía , mentiría, en los instantes que observaba al príncipe del reino Hong volvía a quedar encantado como hace siete años, sólo que la única diferencia era que no podría besar los labios de este, ni abrazarlo, tomarse la libertad de hablar cualquier tema con él, no podía volver a ser Yoon Jeonghan.
──¿Mis padres lo mandaron a vigilarme Sir.Yoonhan?── Cuestionó con sorna el rubio mientras el pelinegro negaba.
──Sólo me vieron conversar con usted, sus majestades creen que debería conocer a diferentes personas antes de contraer matrimonio.── Contestó monótonamente el mayor para que Joshua lo examinara con sus felinos ojos de pies a cabeza intentando buscar alguna intención oculta o frase entre líneas.
──Esto es increíble.── Exclamó Jisoo quien tomó asiento en su enorme cama al parecer meditando para no decir algo imprudente a la vez que el mayor se regañaba por estar apreciando lo precioso que lucía Jisoo portando aquel pijama que consistía en una camisa holgada celeste con detalles blancos acompañado de un short del mismo color , no debía estar deseando volver a ser Yoon Jeonghan quien podía tomarse la libertad de sonrojar a Jisoo con sus comentarios, o tan solo verlo pudiera lanzarse a besarle como si no hubiese mañana.──¿Me está escuchando Sir.Yoonhan?── Volvió a preguntar el rubio acercándose al mayor notando la expresión confundida del pelinegro quien levantó su rostro encontrándose con los rojizos labios de Joshua, los cuales no resistió la tentación de tenerlos tan cerca, provocando un tímido roce, para apreciar al príncipe rubio quien parecía de acuerdo con todo eso, tomando el valor para besarle tanto como deseó en ese momento y desde hace años, abrazando por su delgada cintura al príncipe Hong, regalando una que otra caricia en esta zona mientras el menor enredaba sus dedos en los azabaches cabellos del caballero, tardaron varios minutos entre besos y suspiros sintiéndose en las nubes buscando cercanía como si fueran a ser separados en cuestión de segundos por el destino.
──
Shuji
.── Pudo pronunciar entre uno de los tantos besos que le regaló al menor haciendo que este se separa espantado por lo que había escuchado.
──Dijiste Shuji, Shuji de Joshuji ¿¡ Cómo sabes de mi segundo nombre sólo cuatro personas lo sabían !? Esto es imposible.── Nadie además de sus padres, su hermano y Jeonghan conocían de su segundo nombre. El príncipe Yoon era el único que lo llamaba así tanto cuando charlaban casualmente como cuando conocían sus cuerpos de la forma más pura bajo las sábanas de seda, suplicando por más del otro. Joshua analizaba aturdido aquello, dejándose caer en su cama abrumado por las ideas que parecían querer atormentar su mente. ──Confiesa.── Ordenó casi suplicante intentando controlar todas las emociones que parecían querer salir.
──Es lo que cree su alteza real.── Confesó cabizbajo el antiguo príncipe del reino Yoon.
──Él murió ... yo fui a su funeral ...yo ... él no está... él no está, encontraron su anillo quemado ...
──Hablas de este.── Dijo sacando de uno de sus bolsillos el anillo de la familia real Yoon. ──Esa noche estaba con mi tío, existían rumores de un posible complot contra mi familia, me enviaron a casa de mi tío, aquí mismo, todos sin excepción alguna debían creer que estaba en el palacio real, al día siguiente un informante le entregó un pergamino a mi tío explicando los incidentes de aquella noche, tenía que dejar de ser tan fácil de reconocer por lo que mi cabello fue cortado y teñido de negro para luego ingresar como aspirante a caballero.── Sinceró mirando a aquellos felinos ojos que lucían perdidos en algún punto de la habitación .
──¿ Por qué no acudiste a mí?── ¿Por qué Jeonghan no había confiado en él? Más que molestia o enojo, un sentimiento de traición se instaló en el príncipe Hong.
──Si alguien me veía acercame a ustedes sospecharía, Joshuji, tu vida y la mía peligraban , me faltaban evidencias por reunir, debía aprender a defenderme si quiero reclamar el puesto de rey.── Expuso Yoon. ──Sus majestades no deben saber nada hasta que no sea el momento indicado , podrías estar en peligro , tanto ellos como tú.── Añadió para que Jisoo asintiera un tanto inconforme. ──Nunca desee mentirte , no sabes cuan difícil era verte y no poder acercarme a ti.── Trató de excusarse.
──Estuve llorando por siete años, Jeonghan, siete años, pensé que habías muerto, esto no es así de fácil príncipe Yoon.── Planteó Joshua exhausto.
──Príncipe Hong le sugiero que deje de darle vueltas al asunto, sólo se atormentará, amor mío, le he dicho la verdad.── Jeonghan sujetó con delicadeza el mentón del menor quien parecía perdido entre sus pensamientos.
──Necesito procesar todo esto , hasta mañana Sir. Yoonhan o debería dirigirme a usted como príncipe Yoon.── Se separó abriendo la puerta de su habitáculo indicándole al de angelicales rasgos que se retirara .
──Shua , soy capaz de esperar un millón de años y una vida entera por ti . Toma tu tiempo para procesar todo esto amor.
──¿Qué milagro sucedió para que nos acompañaras esta noche hijo?── Preguntó la reina al observar como el mayor de sus hijos tomaba asiento a la extensa mesa donde solían disfrutar de las comidas del día, a la cual solía ausentarse continuamente Jisoo inventando cualquier excusa que se le ocurriera.
──Quería hacerles una pregunta ...
──¡Qué bueno que nos acompañas Jisoo! El príncipe Lee Seokmin , del antiguo reino Yoon está de visita ¿Y adivina qué? Vino a hacerte la corte.── Informó alegre al entrar en la habitación el monarca mientras el menor solo miraba a otro lado incómodo por aquello. Otro príncipe idiota del cual tenía que librase, sólo que este le podía ser útil para el plan que llevaba oculto bajo su manga.
──Encantado alteza.
──Igualmente príncipe Lee.── Respondió desinteresado pasando una idea un tanto arriesgada por su cabeza pero eficaz , al cabo de unos segundos. ──¿Le gustaría quedarse unos días en nuestro palacio?── Invitó Jisoo causando que su padre empezara a toser frenéticamente para luego mirarlo achicando sus ojos sospechando por esa extraña actitud amigable de su hijo.
──Claro, sería un honor su alteza real.── Aceptó sonriente aquel príncipe de tez color canela .
──Si no me equivoco su apellido es Lee cómo llegó a ser príncipe.── Preguntó recibiendo unas miradas de advertencia por parte de sus progenitores quienes desconocían lo que pretendía el príncipe Hong .
──Eso no es un secreto para el reino Yoon , como conocen muchos , en el incendio fallecieron los reyes y toda la servidumbre además de esto algunos familiares cercanos del rey Yoon que estaban de visita también murieron, por eso fue designada mi familia para asumir el puesto debido a que mi padre era primo de la reina Yoon, el Parlamento primero se negó pero después de unas elecciones aceptaron a mis padres como nuevos monarcas.── Contestó mientras disfrutaba del vino que contenía la copa que sujetaba en una de sus manos para al concluir su relato recibir una sonrisa hipócrita por parte del príncipe Hong .
──No ha pensado en que algún miembro de la familia Yoon esté vivo.── Volvió a cuestionar Jisoo con un tono algo mordaz observando como Seokmin tensaba sus hombros y mandíbula al escuchar la pregunta recién formulada.
──Eso es imposible, mis padres buscaron y buscaron pero no hay ningún miembro vivo.── Respondió a la vez que jugaba con el tenedor ¿Por qué el príncipe Seokmin lucía nervioso con tan sólo la mención de los Yoon? Todo demostraba que su plan estaba dando frutos y en cuestión de tiempo Seokmin confesaría solito todo lo que sabía, sólo necesitaba un empujoncito, el cual lo daría su pieza oculta en el tablero .
──¿Está usted seguro?── Verificó el de cabellos rubios logrando que el invitado se mostrara más nervioso que incómodo.
──Estás siendo descortés con nuestro invitado Jisoo.── Regañó el rey deteniendo el interrogatorio de su hijo, quien cada vez parecía dispuesto a sumarle cincuenta años de estrés.
──Disculpe a nuestro hijo , príncipe Seokmin, los temas del reino Yoon suelen afectar a nuestro Jisoo , el príncipe Yoon Jeonghan y él eran prometidos.
Los toques a media noche causaron que con perezosos pasos Jeonghan se levantara de la cama dispuesto a recibir con unos cuantos improperios a quien se había atrevido a interrumpir su sagrado horario de sueño, hallando en el umbral de su cuarto a Jisoo, al cual dejó pasar e invitó a sentarse donde quisiera optando este por tomar asiento en el sofá de la habitación acompañado a los segundos por el mayor quien atrajo al rubio a sus brazos conociendo lo tímido que podía llegar a ser el príncipe Hong, iniciando un abrazo que ambos necesitaban desde hace tiempo.
──Hoy estuvo el príncipe Seokmin, tu primo segundo o yo qué sé, planeo que él cuente lo que sucedió, su testimonio podría ser lo que tanto buscas.── Comunicó el rubio para que Jeonghan negara un par de veces.
──No tenías que hacerlo, Shua ... ── Esta vez fue el menor quien negó un par de veces.
──Estamos juntos en esto, te ayudaré en todo lo necesario.── Sentenció haciendo que el mayor explotara de amor si fuera posible, comenzando a besar todo el rostro de Jisoo a la vez que el de felinos ojos sonreía por las cosquillas que le ocasionaban esos tiernos besitos que amaba recibir, mirando al mayor con un puchero cuando estos se detuvieron .
──Eres de otro mundo.──Le halagó Jeonghan mientras con suma devoción acariciaba con el dorso de sus manos los sonrojados pómulos del menor quien se entregaba a su toque.
──¿Me estás llamando alienígena?── Extrañaba aquello, extrañaba como jugueteaban entre ambos con coqueteos ocultos en cada palabra. Jeonghan asintió mientras le guiñaba un ojo a Jisoo.
──El más hermoso de los alienígenas.── Afirmó para que el menor bufara incrédulo por lo dicho, tras esto Joshua acarició las mejillas del azabache, besó cada una para a los segundos tomar asiento en el regazo de su amante.
──¿No debería estar a estas horas en sus aposentos príncipe Hong?──Preguntó Yoon mientras apretujaba juguetonamente los pómulos del menor causando que pareciera un pececito al abultar sus labios.
──Prefiero estar aquí con mi príncipe favorito.── Respondió de forma extraña debido a que el de angelicales facciones lo tenía sujetado aún por sus mejillas.
──No te importa tu reputación o lo que dirá tu familia si descubren que estás durmiendo en la habitación de Sir.Yoonhan.
──Tú también eres mi familia , no importa lo que digan los demás con estar a tu lado soy feliz.── Expresó mirando fijamente a los oscuros ojos del mayor antes de acercarlo al halar el cuello de la camisa que portaba Jeonghan atrayéndolo a un beso.
──Me estoy volviendo adicto a tu amor.── Sujetando al príncipe Hong por sus caderas lo recostó cuidandosamente sobre el mullido sofá acercándose al menor quien parecía estar acorralado en el extremo del asiento donde sin reclamar disfrutaba de aquel beso que parecía querer subir de intensidad. ──¿Soy bueno amándote, cariño?
──Eres el mejor en eso, su alteza real.
La jornada dominical le daba la bienvenida a la familia real la cual disfrutaba de un día de campo . Jisoo conversaba
alegremente
con el príncipe de tez color canela quien lucía emocionado al creer que estaba recibiendo una oportunidad por parte del príncipe Hong a la vez que disfrutaban de numerosos bocadillos de los más diversos sabores .
──Madre, padre me tomé la libertad de invitar a alguien especial que no vemos desde hace siete años.── Anunció desde su lugar el joven rubio degustando el té de fresas que estaba servido en una tacita de porcelana que sostenía en una de sus manos para luego dejar esta sobre un platito del mismo material.
──¿Invitaste a uno de tus primos? ¿Tu hermano? ¿Es Jihoonie? No tenías que exagerar Jisoo.── Reaccionó emocionada la reina recibiendo una negativa de su hijo.
── ¿Entonces de quién se trata?──Inquirió con impaciencia el rey provocando que después de dicho esto el príncipe de felinos ojos se levantara abrir una de las puertas de cristal que daban paso al jardín real.
──Démosle la bienvenida al príncipe Yoon Jeonghan.── Anunció dando paso al mencionado quien apareció a los segundos extendiéndole su brazo al menor para que este aceptara ser sujetado, y luego dirigirse a donde se encontraba el visitante del reino Yoon.
──¿Jeonghan? ¿Tú no ...no habías muerto en aquel incendio? ... ¿C-Có-cómo e-es posible?── Seokmin parecía un fantasma de lo pálido que estaba, sus manos temblaban y tartamudeando intentó preguntar, el escepticismo perló el rostro del príncipe Lee quien no creía lo que sus ojos veían. El fin de su reinado no iniciado estaba más cerca que su coronación.
──Ese día no estuve en el palacio real.── Respondió el último Yoon con suma tranquilidad.
──Sir.Yoonhan me puede explicar todo esto.── Exigió abrumada la reina mientras su esposo parecía estar aturdido por la reciente información recibida.
──Como dije anteriormente sus majestades ese día no me encontraba en mi palacio , al día siguiente del complot mi tío me inscribió en para ser caballero ya que el único sitio donde me encontraría seguro sería aquí con mi nueva identidad. Reitero mis disculpas pero me era necesario; logré encontrar durante mis misiones como caballero documentos que respaldan todo lo que he dicho, pueden observar estoy portando el anillo de mi familia real.── Explicó mostrando la alianza familiar de los Yoon, aquella que su padre le había entregado cuando tenía diecisiete años, causando que Seokmin se levantara abruptamente de su puesto lanzando algunos platillos para señalar de forma despectiva a su primo intentando abalanzarse sobre este sólo para caer estrepitosamente al suelo.
──Se supone que yo sería el heredero , no tú imbécil, no podías morir como alguien normal.── Espetó dispuesto a golpear al azabache quien le dedicó una mirada de superioridad cuando este fue detenido por los guardias que custodiaban el jardín .
──Se acabó el juego príncipe Lee.──Dijo Jisoo imitando el tono empleado por los detectives recibiendo una mirada extrañada de su progenitora. ──Siempre quise decir esa frase ... pero eso no viene al caso.── Se excusó en voz baja recibiendo un besito en la mejilla por parte del de angelicales facciones, quien moría de ternura por el actuar del menor quien parecía un gatito enojado. ──¡Guardias!── Llamó. ──Escolten al príncipe Seokmin a sus aposentos y ordenen llamar a la corte y al consejo de Caratland, el futuro de un reino podría estar en nuestras manos.
Jeonghan no sabía ni que decir, estaba al borde de las lágrimas, Jisoo lo había ayudado a recuperar su reino, su pueblo y sobre todo su familia, envolvió al menor emtre sus brazos sujetándolo por su diminuta cintura haciendo a ambos girar en torno a su eje mientras se abrazaban. ──Gracias por estar a mi lado, Shuji.── Musitó abrazando al príncipe rubio .
──
Soy capaz de esperar un millón de años y una vida entera por ti, lo digo una y mil veces, cumplo con mi palabra .
──Príncipe Hong Jisoo Joshua. -- Pronunció el nombre menor colocando una de sus rodillas en el suelo , arrodillándose frente al rubio, al separarse de este.── Cuando recupere mi trono me haría el honor de convertirse en mi rey , mi futuro esposo ¿Acepta mi propuesta su alteza real?── Propuso Jeonghan, Joshua sólo pudo asentir preso del júbilo, intentando emitir palabra alguna, mas, la emoción no se lo permitía, optando por dejarse caer en los brazos del mayor, sentándose en los muslos de este, obviando cualquier norma de etiqueta al besar miles de veces los labios de quien volvía a ser su prometido, mientras su madre reía al ver al rey al borde de otro derrame cerebral por la conducta poco recatada de su hijo.
No era un final feliz, era mucho más que ello, cada día querían recordarse que se amaban, escucharlo y decirlo todos los días, era mejor que cualquier cuento de hadas o película, deseaban compartir sus alegrías y tristezas. La felicidad no era algo que se buscaba, sólo debíamos encontrarla en nosotros mismos. El mundo no era perfecto, todos lo saben pero tal vez y solo tal vez las imperfecciones de este serían lo que lo convierte en una hermosa obra de arte , no se necesita ser un héroe, príncipe, caballero de brillante armadura o criatura mágica para lograrlo, todos somos capaces de encontrar nuestro "más que un final feliz" , así como lo hicieron Jeonghan y Jisoo.
Un ramo de no me olvides, una promesa, y un amor que seguía intacto que fue conservado como la más preciosa de las flores hacen que los príncipes de la gran nación Caratland , Yoon Jeonghan y Hong Jisoo, no se cansen de relatar su historia , no sería la más sorprendente o fantasiosa, no habían hadas madrinas ni corceles alados, mas , era su historia y eso lo hacía especial.