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Beautiful Problems ➞ APPLERADIO | RADIOAPPLE

Summary

Alastor E. Haworth lleva una vida que podrΓ­a considerarse digna y tranquila, aunque muy solitaria. Es un locutor de radio altamente famoso y respetado por la mayorΓ­a de los grupos sociales, aunque hay un pequeΓ±o detalle; siendo un Alfa joven, no tiene tiempo para enlazarse con alguien o incluso tener una familia propia, no cuando ha cometido crΓ­menes imperdonables a escondidas de todos. Hasta que conoce a un hermoso Omega que llega para cambiar las cosas.

Susurrar

Inglaterra, 1932.

En toda su vida, Lucifer jamΓ‘s habΓ­a sentido tanto miedo como en aquel momento.

Los acontecimientos habΓ­an transcurrido tan rΓ‘pido, que no le habΓ­a dado tiempo de procesarlos correctamente y comprender que habΓ­a cometido un terrible error. SΓ³lo tenΓ­a diecinueve aΓ±os, en seis meses cumplirΓ­a veinte, y al ser el menor y ΓΊnico varΓ³n Omega de la familia Magne Morningstar, (ZacarΓ­as y Azrael, los hermanos mayores siendo Alfas, casados e incluso con hijos por venir, y Serafina y Emma, sus dos hermanas de en medio, siendo una Beta y la otra Omega), habΓ­a altas expectativas por que pronto se enlazara con un Alfa de alta cuna, para asΓ­ beneficiarlos con mΓ‘s riquezas y tierras o incluso descendencia.

Pero contrario a los planes de sus superiores, terminΓ³ enamorΓ‘ndose perdidamente de un hombre que le ilusionΓ³ y prometiΓ³ todo; era apuesto, fuerte y encantador, un prΓ­ncipe azul sacado de los cuentos de hadas y libros romΓ‘nticos que a diario leΓ­a en la biblioteca en vez de ponerse a estudiar, fΓ‘cilmente se ganΓ³ el corazΓ³n del chico con palabras endulzadas y promesas de hacerlo feliz al reclamarlo como su cΓ³nyuge, y Γ©l no dudΓ³ en entregarse en cuerpo y alma cada noche que se encontraban a escondidas, sΓ³lo para que despuΓ©s lo abandonara, dejΓ‘ndole una mΓ­sera carta de despedida donde revelaba sus motivos y el por quΓ© no podrΓ­an estar juntos, teniendo que viajar a AmΓ©rica por cuestiones β€œpersonales”, aunque Lucifer, aΓΊn cegado por el enamoramiento, creΓ­a que lo hizo para protegerlo de algo, y muy pronto volverΓ­a a por Γ©l, se casarΓ­an y luego se irΓ­an a vivir muy lejos, preferentemente en el campo, cerca de un lago con patos, donde sΓ³lo habrΓ­a amor, felicidad y pasiΓ³n todos los dΓ­as.

Pobre e ingenuo. Ahora mismo no tenΓ­a a nadie presente que le protegiera.

Su cuerpo era un lΓ­o de temblores, sus ojos picaban por las lΓ‘grimas que difΓ­cilmente trataba de contener, respiraba entrecortadamente y jugueteaba con sus dedos, con los nervios de punta. HabΓ­a sido convocado a la sala de estar, pobremente iluminada de no ser por la chimenea encendida y algunas velas cerca de los muebles rΓΊsticos; las flamas del fuego bailaban y se retorcΓ­an con violencia, la luz se proyectaba en el cabello rubio de Lucifer, pareciendo unos cuantos tonos mΓ‘s claro y suave, tambiΓ©n remarcaba sus delicados rasgos, dΓ‘ndole un aspecto angelical, inocente, frΓ‘gil como muΓ±eca de porcelana. No le gustaba sentirse asΓ­.

Vulnerable... y acorralado. Lo detestaba.

Al frente estaban sus padres y hermana. A diferencia de Lucifer, el fuego contorneaba aΓΊn mΓ‘s sus sombras y figuras esbeltas, que se podΓ­an confundir por unas siluetas demonΓ­acas. Sentado en el sofΓ‘, Joseph Magne, un renombrado Alfa de negocios, estricto y duro en toda la palabra, le observaba con total seriedad. Damaris Morningstar, una hermosa y refinada Omega, se encontraba de pie junto a su esposo, con las manos cruzadas por debajo de su estΓ³mago, sumisa y callada, sin atreverse a levantar la mirada hacia su hijo. Y por ΓΊltimo, Serafina optaba por la misma posiciΓ³n que su madre, sΓ³lo que ella sΓ­ mantenΓ­a su vista fija en Lucifer, preocupada. Ambas mujeres llevaban puesto pesados vestidos cerrados hasta el cuello, de color gris y zapatos con tacΓ³n cuadrado, maquilladas discretamente, junto con el largo cabello castaΓ±o recogido, siendo la imagen de pureza y total perfecciΓ³n; por su parte, el jefe de la familia traΓ­a un traje de vestir negro, con el cabello rubio oscuro peinado hacia atrΓ‘s, salpicado de algunas canas y una barba que delineaba su fuerte mandΓ­bula. Cada facciΓ³n y arruga de su rostro se mantenΓ­an tensas, mientras se frotaba la sien derecha, gesto de estar completamente cabreado.

Lucifer tragΓ³ saliva, sintiΓ©ndose muy pero muy pequeΓ±o. Si de algo estaba seguro, era que su seΓ±or padre no era muy bien conocido por un carΓ‘cter paciente y cuando algo realmente le molestaba, debΓ­a prepararse para la tormenta.

β€”RepΓ­telo β€”dijo Joseph con tono imperante, casi utilizando su voz de mando, haciendo temblar a los ΓΊnicos presentes en aquella habitaciΓ³n.

El joven Omega sintiΓ³ que un nudo se le formaba en la garganta, desviΓ³ la mirada hacia otra parte, al tiempo que apretaba sus nudillos hasta que se tornaban blancos.

β€”Yo... Yo e-estoy... β€”alcanzΓ³ a pronunciar con las palabras muy vacilantes, haciendo un gran esfuerzo por que tampoco se le quebrara la voz, se sentΓ­a humillado. Toda esa valentΓ­a y necedad para argumentar, cuestionar y rebelarse contra su propio padre se esfumΓ³ en un instante, dejando paso a una asfixiante sensaciΓ³n de angustia.

β€”Carajo, niΓ±o, Β‘habla fuerte y claro! β€”exigiΓ³ el hombre, perdiendo la poca paciencia que le quedaba.

En respuesta, Lucifer mirΓ³ a Joseph con muchΓ­simo temor.

Desde hacΓ­a un mes, el vΓ‘stago mΓ‘s joven presentΓ³ repentinos mareos y pΓ©rdida de fuerza al punto de desmayarse, seguido de vΓ³mitos matutinos y episodios de fiebre; hacΓ­a un par de dΓ­as, su familia creΓ­a que se trataba de anemia y fueron con el mΓ©dico personal, y a pesar de haberle recetado una botella y pastillas especiales para aliviar el malestar, todavΓ­a solicitΓ³ una reuniΓ³n discreta con ambos padres y revelarles una noticia devastadora...

β€”... Estoy encinta β€”confesΓ³ al fin.

Sin marca, sin marido, sin tener siquiera un cortejo formal, ya iba a tener un hijo.

Un bastardo.

Fue como si de repente estuvieran en un funeral. Damaris soltΓ³ un sonido similar a un sollozo muy por lo bajo, llevΓ‘ndose las manos a la cara para que no la escucharan lamentarse. Por su lado, Serafina bajΓ³ la mirada, visiblemente decepcionada, siempre creyΓ³ que su hermano menor era problemΓ‘tico pero saber que tuvo relaciones fuera del matrimonio era un pecado imperdonable, y no veΓ­a esperanza alguna de que pudiera redimirse. Joseph exhalΓ³ con fuerza el aire contenido y cerrΓ³ los ojos, tratando de alguna manera apaciguar la ira que comenzaba a emerger en su interior.

β€”ΒΏTienes una sola idea de lo que acabas de hacer? Dime... ΒΏEs que tengo un hijo tan estΓΊpido como tΓΊ? β€”hablΓ³ con pesadez, cada palabra que salΓ­a de su boca temblaba de coraje, el viejo hombre hacΓ­a un esfuerzo por no saltar y abalanzarse contra su propio cachorro, pues su enojo se iba transformando en ira, inflΓ‘ndose como una bomba a punto de estallar ante el mΓ‘s mΓ­nimo contacto.

Su fuerte aroma a cigarro, licor y menta estaba mΓ‘s que presente en todo el lugar, y el rubio se encogiΓ³ de hombros, atemorizado.

β€”No, seΓ±or β€”contestΓ³ dΓ©bilmente.

β€”ΒΏEs entonces una provocaciΓ³n para desobedecerme y retarme? ΒΏTe gusta tener problemas conmigo?

β€”Β‘N-No, no! Es que... β€”tratΓ³ de justificarse. RespirΓ³ con dificultadβ€” SΓ³lo querΓ­a abrazarlo, sΓ³lo querΓ­a estar cerca de Γ©l y yo-...

Se sobresaltΓ³ cuando de un manotazo seco, el Alfa mayor arrojΓ³ al suelo uno de los vasos de vidrio con el que usualmente tomaba whisky, rompiΓ©ndose en miles de pedazos, y luego observΓ³ cΓ³mo se levantaba de su lugar, y se movΓ­a de un lado a otro, murmurando y maldiciendo, colΓ©rico.

β€”CariΓ±o, por favor... β€”Su mujer se acercΓ³, alarmada, intentando calmarlo y hacerle entrar en razΓ³n, pero cuando quiso tocar siquiera su brazo, Γ©l la apartΓ³ con un violento movimiento. Serafina se posicionΓ³ a su lado para sostener de cerca a Damaris y alejarse lentamente de su encolerizado padre. Un segundo mΓ‘s y seguro tambiΓ©n la hubiera golpeado.

—‘¿En quΓ© carajos estabas pensando?! ‘¿Tienes una maldita idea de lo que acabas de hacer?! β€”GritΓ³ Joseph entre furioso y tenso, dirigiΓ©ndose ahora hacia su hijo, y el rubio retrocediΓ³ algunos de pasos hacia atrΓ‘s hasta topar contra la pared, sintiendo sus piernas temblorosas cual mantequilla a punto de derretirse. Con un movimiento brusco lo agarrΓ³ del cuello de la camisa, a un par de centΓ­metros de Γ©l, mostrando sus colmillos en seΓ±al de advertencia, usΓ³ la contundencia de su cuerpo para someterlo y a quemarropa le soltΓ³:

β€”De todas las bajezas que pudiste haber cometido, embarazarte...

β€”Padre, yo... β€”susurrΓ³ el Omega con la voz temblorosa, respiraba con dificultad.

Joseph alzΓ³ su mano hecha puΓ±o, con la intenciΓ³n de estrellarlo contra su cara, y por consecuencia, Lucifer apretΓ³ fuertemente los pΓ‘rpados.

β€”Β‘No lo lastimes! β€”exclamΓ³ su hermana, horrorizada.

Pero el tan esperado golpe nunca llegΓ³, el rubio abriΓ³ poco a poco un ojo, con el pecho agitado y observΓ³ cΓ³mo el brazo entero de su padre oscilaba, queriendo estrujar aquel instinto agresivo, pues por mΓ‘s que le sacara de sus casillas ese mocoso ingrato, nunca se atreverΓ­a a agredirlo; en cambio, lo lanzΓ³ sin mucho cuidado contra el piso alfombrado. Lucifer cayΓ³ de espaldas, con un quejido.

β€”Β‘Lucifer! β€”Damaris se zafΓ³ del agarre de su hija y corriΓ³ a auxiliarlo. Se sentΓ³ rΓ‘pidamente a su lado, protegiΓ©ndolo con su cuerpo de cualquier movimiento, y lo ayudΓ³ a medio incorporarse.

Serafina se inclinΓ³ tambiΓ©n, escudando tanto a su pequeΓ±o hermano como a su progenitora. El Omega mirΓ³ la figura imponente de su padre.

β€”Eres un desgraciado, egoΓ­sta y patΓ©ticoOmega, despuΓ©s de todos los sacrificios que hemos hecho por ti, no te bastΓ³ con sΓ³lo abrirle las piernas a cualquiera. Por un maldito capricho, acabas de arruinar tu futuro β€”lo seΓ±alΓ³ acusadoramenteβ€”. Β‘Acabas de manchar nuestro apellido, como la degenerada zorra que eres!

Todas sus palabras le atravesaban como mil agujas en el pecho, el aroma de su padre se habΓ­a vuelto rancio y sus feromonas se expandΓ­an por las cuatro paredes del espacio, alterando todavΓ­a mΓ‘s de lo que ya estaban a Lucifer y Damaris. Y habΓ­a sido inevitable, pues se soltΓ³ a llorar desgarradoramente, sintiΓ³ la traiciΓ³n de sus lΓ‘grimas derramarse en sus mejillas rosadas.

β€”PerdΓ³name... Β‘PerdΓ³name, p-padre, por favor!... β€”Se llevΓ³ ambas manos a su rostro, reprimiendo sus gemidos lastimeros y sollozos, no queriendo que el Alfa pudiera escucharlos. Damaris tampoco pudo contener su tristeza, y rodeΓ³ con sus brazos a su niΓ±o, frotando su rostro contra su cabellera dorada, soltando un poco de sus feromonas para calmarlo y hacerle saber que estaba a salvo. Serafina, aunque no era cercana o tenΓ­a los sentidos desarrollados como ellos, tratΓ³ de consolarlo de igual forma, y es que harΓ­a lo que fuera para no verlo sufrir asΓ­, incluso dar su vida con tal de protegerlo.

Joseph mirΓ³ a su hijo, completamente indefenso y dolido, entonces, suavizΓ³ su gesto, la pena invadiΓ³ su semblante y se pellizcΓ³ el puente de la nariz. Era cierto que estaba muy, muy cabreado con aquel insolente y rebelde cachorro que compartΓ­a su sangre, pero tampoco quitaba el hecho de que se sintiera afligido. Era apenas un crΓ­o, Β‘un niΓ±o!, ignorante de la vida, siempre encerrado en su mundo idealista y ya estaba cargando con grandes responsabilidades. QuerΓ­a imaginarse que habΓ­a sido un descuido o quizΓ‘s habΓ­a sido forzado, en vez de aceptar el hecho de que Lucifer fue tan ingenio y tonto como para entregarse a la primera persona que le hablΓ³ dulcemente, sin darse cuenta de las consecuencias que traerΓ­a.

El Alfa no sabΓ­a quΓ© opciΓ³n era peor.

De lo que sΓ­ estaba seguro, era que debΓ­a ayudar como pudiera a su hijo menor. Se frotΓ³ el entrecejo, y suspirΓ³ con cansancio. No querΓ­a llegar a esto, era un gran riesgo, pero sΓ³lo habΓ­a una opciΓ³n para solucionar este maldito problema.

β€”El doctor mencionΓ³ que apenas tienes un mes, asΓ­ que aΓΊn estΓ‘s a tiempo... β€”murmurΓ³, pensativoβ€” Va en contra de la palabra de nuestro SeΓ±or, pero si es la ΓΊnica alternativa...

β€”Padre, no estarΓ‘ pensando... β€”dijo Serafina, pero callΓ³ enseguida, como si pensar o decirlo en voz alta fuera un acto de mala suerte.

β€”Un precio alto, sΓ­, pero es mejor a que dejar que siga progresando, y habrΓ‘ que ser discretos por una temporada antes de volver a dar la cara a nuestros conocidos... β€”fue la conclusiΓ³n. EstirΓ³ su espalda, cruzando sus brazos detrΓ‘s de su espaldaβ€” Nos pondremos en las manos de Dios para que todo salga bien.

β€”Joseph, ΒΏde quΓ© estΓ‘s hablando? β€”preguntΓ³ laOmega, consternada, creyendo que su marido habΓ­a perdido la razΓ³n.

β€”El jueves, despuΓ©s del atardecer, iremos con el seΓ±or Faustus y eliminarΓ‘ este... pequeΓ±o inconveniente β€”explicΓ³ con voz fuerte y determinada, ya no habΓ­a vuelta atrΓ‘s, estaba decidido. MirΓ³ de reojo a su vΓ‘stagoβ€”. Te he dado demasiados caprichos y libertad, esta serΓ‘ tu ΓΊltima llamada de atenciΓ³n. Vas a dejar esa rebeldΓ­a tuya a un lado y empezarΓ‘s a comportarte como se debe.

β€”ΒΏPadre? β€”Lucifer no entendΓ­a a dΓ³nde querΓ­a llegar con eso.

β€”TomarΓ© cartas en el asunto para que te cases con quien nos convenga, y vas a tener tu vida hecha como Dios manda, con herederosdignos, ΒΏentendiste?

Lucifer abriΓ³ los ojos desmesuradamente. No podrΓ­a estar sugiriendo que Γ©l... Que lo llevarΓ­a a... No, no, Β‘no! Instintivamente se llevΓ³ una mano al vientre. El mandato era claro, serΓ­a absurdo contradecirlo, y sin embargo, eso hizo. Quiso protestar contra Γ©l.

β€”Β‘No!

Joseph se volteΓ³ como picado por una vΓ­bora, con una expresiΓ³n sombrΓ­a.

β€”ΒΏNo? ΒΏTe atreves a contestarle a tu padre?

β€”Β‘Lo que intento decir es que no puede hacer esto! Β‘Es una total aberraciΓ³n!

β€”Lucifer, ya basta. No sigas con esto β€”advirtiΓ³ Serafina, pero Γ©l no escuchΓ³.

β€”Β‘No es justo, padre, va en contra de los principios que nos ha enseΓ±ado! Β‘Yo no-...!

β€”Β‘Silencio! Β‘No estΓ‘s en posiciΓ³n de hablar ahora mismo! β€”exclamΓ³ exaltado Joseph, conteniendo las ganas de abofetearlo ahΓ­ mismo. Lucifer bajΓ³ la mirada al suelo, forzado a adquirir una actitud sumisa, al igual que su progenitoraβ€”. Nadie en esta familia ha cuestionado jamΓ‘s las Γ³rdenes delAlfade la manada y no va a ser uno de mis hijos, en especial unOmega, quien lo haga. Te vas a deshacer de ese engendro que cargas contigo y vas a casarte con quien yo diga, aunque tengamos que arrastrarte hasta el altar. Fin del asunto β€”terminΓ³ de decir, antes de salir de la sala, sin mirar atrΓ‘s.

Las lΓ‘grimas brotaron sin control, Lucifer llorΓ³ e hipΓ³ verdaderamente angustiado, sin saber quΓ© hacer. Γ‰l no querΓ­a esto, ‘él no querΓ­a esto! QuerΓ­a gritar de puro coraje, querΓ­a romper y destruir la sala, querΓ­a desahogarse, dejar salir todas las emociones desbordadas en su interior. Γ‰l querΓ­a hacer tantas cosas, Γ©l querΓ­a,Γ©l querΓ­a...

β€”Luci, hijo mΓ­o, mΓ­rame β€”la voz de su madre resonΓ³ en sus oΓ­dos.

Lucifer alzΓ³ la mirada, con sus preciosos orbes hinchados y enrojecidos.

β€”No... No quiero hacerlo, madre, por favor... β€”suplicΓ³ entre sollozosβ€” No me obligues.

β€”Necesito que seas honesto conmigo, ΒΏtΓΊ quieres a este bebΓ©? β€”le preguntΓ³.

Por un instante, Lucifer lo dudΓ³, le entrΓ³ un tremendo miedo por este cachorro que ya estaba formΓ‘ndose en su vientre; Γ©l no deseaba verlo como un tropiezo, despuΓ©s de todo, recordΓ³ que siempre le habΓ­a emocionado la idea de tener hijos propios, y sabiendo que este querubΓ­n era un pedacito suyo y de la persona que amaba profundamente, tal vez valdrΓ­a la pena conservarlo... Sin tenerlo aΓΊn en sus brazos, ya lo amaba con cada parte de su ser, y ya querΓ­a sentir pataditas y acariciar su barriga crecida. Y tal vez, si le contara a suAlfaque estaba esperando un hijo suyo, con mayor razΓ³n regresarΓ­a y finalmente formarΓ­an una familia.Fantasear y esperar que algo nuevo y hermoso que se escucha de un susurro llegarΓ‘.

β€”SΓ­ β€”dijo con un hilo de voz.

—‘¿QuΓ©?! β€”se exasperΓ³ Serafinaβ€” No puedes estar hablando en serio. ‘¿Acaso perdiste la cabeza?!

Damaris mirΓ³ con el ceΓ±o fruncido a su hija, dΓ‘ndole a entender que esto no le incumbΓ­a, y ella solamente suspirΓ³, derrotada. Con cuidado, ayudΓ³ a su hermano a ponerse de pie y les dio su espacio para que hablaran, alisΓ‘ndose la falda de su vestido, se girΓ³ sobre sus talones, encaminΓ‘ndose hacia la puerta pesada de madera y se retirΓ³. AsegurΓ‘ndose de que laBetaestuviera fuera de su vista, la mujer volviΓ³ a centrarse en el jovenOmega, tomando suavemente sus manos entre las suyas.

β€”Tienes que decirme el nombre de quien te hizo esto β€”dijo con simpleza.

Lucifer terminΓ³ de secarse las lΓ‘grimas con el dorso de la mano, respirando sonoramente y se mordiΓ³ el labio, ansioso. Se quedaron en silencio por un largo rato. Damaris estaba expectante.

β€”Lucifer, estoy esperando. ΒΏEs alguien que conozco? ΒΏUn amigo de la familia? No te preocupes. HablarΓ© con tu padre si ese es el caso, Γ©l se encargarΓ‘ de los detalles y habrΓ‘ un matrimonio rΓ‘pido antes de que las cosas se salgan mΓ‘s de control...

Nada. No hubo respuesta alguna.

No quiso decir la verdad, revelarle quiΓ©n era el padre, porque sabΓ­a que su madre lo juzgarΓ­a de inmediato. SabrΓ­a que habΓ­a sido un error y con mΓ‘s razΓ³n dejarΓ­a que lo llevasen a ese horrible lugar. Le harΓ­a pagar por su mayor pecado: amor.

Let πŸŒˆΛ– ΰ£ͺ𝓑𝓒. π—‹π–Ίπ—‚π—‡π–»π—ˆπ— π–Όπ—ˆπ—ˆπ—„π—‚π–Ύπ—Œ know what you thought about this chapter!
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Good Writing

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Compelling Plot

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Great Character

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Strong Dialog

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View 8 previous comments…
author

Me alegra que aquí esté la historia, la he seguido desde hace mucho tiempo y como me apena que Wattpad la haya eliminado 😭

2 years
1
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Me acostumbre a wattpad pero por esta obra me acomodo a estaaa

2 years
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estaba a nada de reportar y enviar chisme , peeeero ya vi que si eres la original uwu

2 years

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