Piloto | Helltaker | Tener Un Harem De Demonios Es... by BajoZero at Inkitt
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Piloto | Helltaker | Tener un Harem de Demonios es...

Summary

¿Alguna vez te preguntaste lo que se sentiría vivir con un harem de chicas hermosas capaces de matarte con un solo dedo? ¿¡Pues que estas esperando para experimentarlo!?

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Doloroso: Capítulo único.

Estaba teniendo un dulce sueño pacifico ¿O se trataba de uno húmedo? En fin, algo se subió encima de mí obligándome a despertar. Abrí los ojos intentando descubrir quién sería mi próxima víctimas, pero la claridad me cegó, entrecerré los ojos buscando acostumbrarme a la luz hasta que pude ver con nitidez de quienes se trataba.

—Ah, solo son ustedes, Buenos días Cerberus —salude a las tres individuas en fila sobre mi pecho.

— Buenos días, Amo —me dijeron las tres al unísono mientras movían sus colas en forma de flecha de un lado a otro con lo que creo que era entusiasmo.

—Así que... ¿Con esto te referías a que serias mi alarma personal? —pregunté observando los penetrantes ojos color carmesí de la demonio del medio.

—¡Sí! —respondieron acurrucándose en mí—. Acarícianos para apagarnos.

—Sisi —dije riéndome, acariciando con mis manos detrás de las orejas caninas de cada una—, ahora salgan de encima, tengo que ir a la cocina antes de que Pandemonica me mate —expliqué haciendo una mueca involuntaria imaginándome lo que me haría si me encontraba durmiendo hasta tarde.

Esperé a que las tres chicas se bajaran de mí y me levanté agarrando mis gafas de sol de la mesita de luz.

—Por cierto ¿Qué hora es? —les pregunté solo por curiosidad colocándome los anteojos redondos.

—¡Son las / doce / de la tarde! —respondieron completándose entre sí.

—Oh, ya veo... ESPERA ¿QUÉ? —salté del susto agarrando mi teléfono de la mesa para ver la hora—. ¡SE SUPONE QUE DEBIAN LEVANTARME A LAS 08:00 DE LA MAÑANA!

—Sí, lo sabemos, /pero es que /nos quedamos dormidas. —confesaron logrando que me palmeara la frente.

—Pandemonica va a matarme. —declaré más para mí que para ellas.

Cerré los ojos analizando la situación, pensaba en que tal vez Pandemonica solo me torturaría un poco si me arrodillaba ante ella pidiendo clemencia.

Cambiándome el pijama, por la ropa casual, pasé por el baño de mi cuarto antes de salir al corredor. Me dirigía hacia las escaleras cuando fui interceptado por cierta demonio jodidamente caliente que salió de su cuarto probablemente al escuchar mis pasos.

—Bonitos pantalones, quedarían muy bien en el suelo de mi cuarto~ —dijo con voz seductora guiñándome un ojo.

—Buenos días, Zdrada —respondí, ignorando el coqueteo para intentar no caer en la tentación.

—Veo que alguien amaneció un poco tarde ¿No? ¿Qué te parece si entras aquí y te hago pasar un buen rato? —dijo haciendo una seña obscena con sus manos—. Ya sabes, antes de que la cuatro ojos te mate. —Ella sonrió con malicia mostrando sus dientes afilados—. Tal vez tengas suerte y solo te la corte —opinó acercándose a mí hasta que pude sentir su respiración, y tanteando mi entrepierna con una mano, añadió—; aunque claro que... eso sería un problema para mí~

—JA, JA, muy graciosa —respondí monótonamente separando su mano de mí.

—Je, ambos sabemos que no estoy bromeando.

—Lo sé —admití con amargura.

Ella comenzó a buscar algo en sus jeans negros ajustados, y saco un encender junto a una caja de cigarrillos.

—Ey, ¿qué dije sobre fumar dentro de la casa? —le pregunté.

—Jódete —dijo mostrándome el dedo de en medio.

—O lo apagas ahora mismo o te juro que lo apagaré en tu piel. —la amenacé.

Claro que estaba mintiendo, jamás llegaría tan lejos... al menos que...

—Oh~ así que de pronto te salieron pelotas. Je —puedo jurar que un leve rubor apareció en sus mejillas antes de que calará el cigarrillo y me cegará con el humo—. Pervertido, solo quieres dejarme tu marca en mi suave y pálido cuerpo ¿No es así? —me preguntó—. Eso me prende.

De pronto la puerta frente a la habitación de Zdrada se abrió.

—Que desagradable —dijo la hermana pequeña de Zdrada.

—Buenos días, Malina —la saludé girando para mirarla de frente.

—Sisi, lo que sea —respondió con un muy claro desinterés mientras se tocaba la frente—, tengo jaqueca —confesó con su siempre mal humor acercándose a nosotros—. ¿Podrían ir a hablar a otra parte? —pregunto con cierta molestia en su tono.

—Ohhh~ pero miren quien es~ —dijo Zdrada envolviéndola con un brazo—. ¡Mi alcohólica preferida, Malinka! —señaló aprovechando su estado de post-ebriedad para fastidiarla aún más.

—Vete a la mierda, Zdrada —contestó golpeando su brazo mirándola con su característico ceño fruncido.

—No gracias, ya estuve ahí —dijo volviendo a calar el cigarrillo.

Malina simplemente ignoro a Zdrada enfocando su mirada en mí.

—Bueno, ya que estas aquí, entra, necesito tu ayuda en algo —dijo antes de que se escuchara una risa viniendo de su hermana.

—Guau, recién te despiertas de tu coma alcohólico y ya quieres cogértelo, ve más despacio velocista. —se burlo señalándola con una mano en forma de pistola recibiendo una mirada de odio por parte de Malina.

El aire estaba tenso, fingí toser antes de hablarle a Malina.

—No es que me molestará ayudarte, pero debo ir a preparar mi funeral —confesé.

Ella levantó una ceja.

—¿Te levantaste tarde otra vez?

—Apuesto a que se la paso tocándose toda la noche —sugirió Zdrada.

—Cerberus se quedó dormida —expliqué ignorando el comentario de Zdrada.

—Te dije que era mala idea —declaró Malina.

—Sí y tenías razón, pero no pude negarme, usaron la táctica de los ojitos vidriosos y las orejas tristes, eso debería estar clasificado como arma mortal —reconocí avergonzado.

—Solo tenías que decir que no, no era tan difícil —comentó la hermana menor.

—Es difícil decirle que no.

Zdrada sonrió al instante.

—¿Quieres un beso negro?

—No —respondí sin dudar.

—Lo ves —señaló Malina.

—¿Bromeas? estamos hablando de Zdrada.

—Sí, tienes razón, no es justo... —dijo poniendo una mano bajo su mentón y, añadió—; súbete al techo y salta —me ordenó monótonamente.

—¿Qué? ¡No!

Ella se palmeó la cara.

—¿Y ahora cuál es tu excusa?

—Pues que tal vez si hiciera eso me mataría.

—¿Ves? No es tan difícil negarse.

—¡Estas comparando un simple pedido por ser un despertador con un pedido de suicidio!

—Bueno, pues haber aceptado que Cerberus sea tu despertador, fue prácticamente un suicidio así que básicamente es lo mismo.

Suspiré al darme cuenta de que tenía razón.

—Está bien —reconocí—, ahora, si me disculpan, debo ir a aceptar mi muerte —dije antes de que la puerta al lado de Malina se abriera.

—Sí que eres dramático, compañero —dijo la nueva demonio de la sala.

—¡Justice! —Nombré al demonio con gafas oscuras. —¡Buenos días!

—Hola. / Que hay. —Malina y Zdrada saludaron a la vez.

—¡Buenos días, compañeros! —respondió con su típica y alegre sonrisa—. ¿Qué sucede compi? ¿Por qué estas haciendo una escena? —preguntó acercándose a nosotros.

Zdrada me miró con malicia.

—No entendió la de Vladimir así que estuvo toda la noche masturbándose así que no logro despertarse temprano para preparar café.

—Oh... Bueno, supongo que todos necesitamos un tiempo a solas —compartió Justice.

—¡Eso no fue lo que sucedió! —exclamé avergonzado.

Malina se peinó hacia atrás y explicó:

—El idiota dejo a cargo a Cerberus para que lo despertara. —Su mirada se enfocó en mi—. Y ya te imaginaras el resto.

—Oh, eso sí que fue una mala idea —respondió el demonio de ojos ciegos.

—Me di cuenta —dije con amargura.

—Bueno, tranquilo, hare un altar en tu honor. —Justice se rio, apoyando una confortadora mano en mi hombro.

—Te lo agradezco.

—Jajaja, Tranquilo, compañero, solo bromeaba. —dijo separándose de mí—. Estoy segura de que, si le explicas lo que sucedió lo entenderá.

—¿De verdad lo crees?

—Sí... Bueno o al menos solo te de un leve castigo. —explicó rascándose la cabeza.

—No, no me des esperanzas...

La risa de Zdrada inundo el pasillo.

—Si tienes suerte a lo mejor solo te mete un “juguete” por el c--

Su hermana la interrumpió antes de que pudiera completar la idea.

—Cállate Zdrada.

Un escalofrió recorrió mi cuerpo al imaginarme esa posibilidad.

—Si fuera así, preferiría que me decapitará —confesé con sinceridad yendo a las escaleras escuchándolas apoyarme moralmente.

—¡Buena suerte! —dijeron las tres al mismo tiempo.

—¡Gracias! —grite desde las escaleras

Estando abajo solo quedaba atravesar la sala de estar para llegar a la cocina. Tragué saliva tomando coraje mientras me acercaba a mi futura tumba, estaba perdido en pensamientos de cómo sería mi funeral cuando un quejido salió del sofá.

—¡Que indecente! Pidiéndome un beso luego de nuestra decima cita. ¡Pervertido! —reconocería ese quejido en cualquier parte.

—Modeus ¿Qué estás haciendo? —pregunté con curiosidad.

Ella se sobresaltó.

—¡Oh! eres tú, me asustaste —confesó, jugando con sus dedos—. H-hola —me saludó con las mejillas sonrojadas.

Yo estaba totalmente atontado con sus pupilas blancas en forma de corazón.

—Buenos días —contesté un poco después una vez pude aclarar mi mente.

Un pequeño murmullo junto al sonido de un lápiz en papel vino debajo a los pies del sofá.

—Oh, ya veo, así que lo correcto es pedir un beso luego de la cita número 10, que interesante...

Me acerque en dirección de la voz y vi un halo de luz flotando a un lado del sillón, me tire encima y quede frente a ella desde arriba como si fuera Spider-Man.

—No, casi nunca funciona así Azazel —le aclaré sacándole un susto por mi repentina aparición, debo de admitir que eso fue divertido—. El primer beso suele darse a partir de la segunda o tercera cita, claro al menos que no se busque algo serio y lo hagas en la primera, pero para eso tiene que haber habido química y eso.

—E-eso es imposible —declaró buscando algo entre las hojas del bloc de notas hasta que encontró lo que aparentemente buscaba—, según lo que dijo la señorita Modeus, en la primera cita suele haber... apareamiento —me explico con las mejillas coloradas.

—¿Qué? —dije sorprendido antes de mirar a la demonio nombrada—. Modeus ¿Dónde aprendiste eso?

—Del libro me compraste —confesó evitando mirarme.

—Si... definitivamente debería tener más cuidado con lo que te compro —recapacité levantándome del sillón—. Por cierto ¿Qué están haciendo? —les pregunté antes de mirar la televisión—. Oh ¿Una novela visual? ¿Dónde lo consiguieron?

—La señorita Malina nos lo regalo —explicó Azazel, sorprendiéndome.

—¿Malina? Qué raro ¿Qué hace ella con ese tipo de juegos?

—Dijo que la habían estafado. —me contestó el ángel.

—¿Estafado?

Modeus me mostró la caja del juego encima del sillón.

—Ohhh ya veo, cualquier amante de los juegos por turnos podría confundirse con esa portada.

—¡Modeus, mira! ¡Va a besarnos! —declaró Azazel observando la pantalla.

—¡Que indecente~! —exclamó la demonio, podía jurar que vi salir corazones alrededor de su cabeza.

—Bueno, las dejaré solas

—¡Esta bien! —respondieron a la vez mientras iba finalmente a la cocina.

El momento había llegado, estaba ocultándome a un lado de la puerta, bueno en realidad marco, no tenemos puerta en el comedor. Respirando hondo inflé el pecho y me mostré en la entrada.

No había nadie.

No entendía lo que estaba sucediendo, hasta que dos manos cubrieron mis ojos.

—¿Quién soy? —me preguntó una de las chicas detrás de mí.

Estaba tan nervioso, que no pude reconocer su voz, así que fui por la opción que me parecía más probable.

—¿P-P-Pandemonica? —titubee.

De alguna forma pude sentir que su cuerpo se tensaba.

—¿Pandemonica? ¿Enserio no me reconoces? —dijo separándose de mí.

Di la vuelta sobre mis pies para saber quién era.

—¡LUCIFER! —dije asustado. Ella cruzo sus brazos—. ¡L-lo siento! Es solo que--

Lucy comenzó a reír mientras se colocaba frente a mí.

—Tranquilo cielo, solo bromeo. ¿Qué sucede? ¿Por qué te ves tan nervioso? —preguntó colocando las manos en sus caderas.

Respiré y escupí:

—Ayer Cerberus me pregunto si podía ser mi alarma, pero le dije que no así que usaron su arma letal.

—¿Ojos vidriosos y orejas tristes?

—Exacto.

—Sí, podrían convencer a cualquiera, claro, a excepción de mí —dijo orgullosa.

—Como decía —dije antes de seguir explicando—, Malina dijo que era mala idea, pero le dije: ¿Qué tan malo puede ser? Entonces me fui a dormir, y estaba soñando sobre... —En ese mismo momento... recordé que sí, efectivamente se había tratado de un sueño húmedo, un rastro de curiosidad apareció en los ojos de Lucy cuando me vio congelado—, cosas... —completé vagamente antes de tomar aire—: Y entonces Cerberusmedespertóperoemedicuentalahorayerademasiadotarde, así que salídelahabitaciónymeencontréconZdradaquemepiropeocomosifueraunapervertida y luego...

Lucy me detuvo haciendo una seña con la palma de su mano.

—Cariño, ve al punto.

Inflé el pecho una vez más, y contesté rápidamente:

—En resumen, no hice el café de Pandemonica, así que ella va a matarme.

Antes de que siquiera pudiera responderme, alguien hablo desde la entrada.

—¡Tranquilo, tu trasero está a salvo! —confesó sonriendo observándome con sus ojos blanquecinos.

—¿Eh? ¿A qué te refieres Judgement? —dije con una ceja en alto al demonio de tez oscura que se acercaba al lado de Lucy.

—¡Se lo preparé en tu lugar! —declaró con orgullo con su clásico tono alto de voz.

—¿Qué? ¿De verdad? —pregunté incrédulo.

—¡Si!

—¿Porque?

—¡Como sabrás, siempre me levanto antes que todos para comprobar que todo este como debería esta!

—Aja.

—¡Y fue entonces que recordé lo que le dijiste a Cerberus! ¡Y tuve la leve sospecha de que fallarían en su misión, y tuve razón! ¡Cuando entré a tu habitación esta mañana estaban dormidas al lado de tu cama! —explicó confundiéndome.

—Y ¿Por qué no me despertaste? —pregunte torpemente.

—Por qué te veías demasiado cansado —confesó bajando su tono.

—Judgement, debiste haber despertado igual —dije sonriendo.

Ella negó con la cabeza.

—No, después de todo, fue mi culpa que estuvieras tan exhausto, lo menos que podía hacer por ti era dejarte dormir mientras completaba tus obligaciones.

Tenía muchas ganas de abrazarla, y lo iba a hacer, hasta que una pregunta apareció en mi cabeza.

—¿También te encargaste de los panqueques? —pregunté nervioso sabiendo que la cocina no se le daba muy bien.

—No cielo, de eso me encargue yo —respondió Lucy.

—¡Oh! ¡Gracias! —agradecí antes de pensar con mi estómago—. Lu, ¿de casualidad no...?

—Sí, dejé panqueques para ti en la heladera.

—Awww —expresé con ternura—. Gracias, Cariño —le agradecí dándole un beso en la frente.

Judgement comenzó a toser.

—Sisi, a ti también Judgement. —Reí acercándome a ella, la levante en el aire sin mucho esfuerzo y le di un abrazo y un beso en la mejilla —¡Te amo! —admití con ternura viendo aparecer un hermoso sonrojo en sus mejillas mientras susurraba ”Yo más“.

—Solo evita decirle la verdad a Pandemonica —contestó en mi agarre —le dije que estabas ocupado así que me convenciste para prepararle su café —explicó, añadiendo—, claro que al principio se molestó, pero se le paso con el primer trago.

—Entendido —dije separándome de ella—, entonces solo debo evitar que Pandemonica sepa que no pude prepararle su café. —Lucifer y Judgement comenzaron a hacerme señales de cortar algo, lo cual no entendí y seguí hablando—, porque no debe enterarse ¡jamás! de que me quede dormido por--

—¿¡QUE TÚ QUÉ!? —Mi piel se erizó completamente al escuchar la voz detrás de mí.

Observé a Judgment y a Lucifer palmearse la frente «Ayno» pensé al instante.

—No me digan ¿Es Pandemonica cierto?

—Si —afirmaron a la vez.

—¿Se ve enojada? —pregunté viéndolas mirar detrás de mí.

—Maso menos —confesaron con un gesto de manos.

—Va a doler —declaré dándome la vuelta aceptando mi final.

—¿Se puede saber porque te despertaste tan tarde? —me preguntó Pandemonica sacándose los lentes, iba a responderle cuando me interrumpió—. ¿Qué dije sobre dormir más de ocho horas?

—Que es malo —contesté.

—¿Y? —dijo limpiándose los lentes con su camisa para luego volver a colocárselos.

—Que puede aumentar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares que son la principal causa de muerte en el mundo... —le recordé.

—¿En resumen? —preguntó fastidiada pellizcándose la fuente de la nariz.

—Dormir 8 horas bueno, dormir más o menos de 8 horas malo —contesté sintiendo como si se tratara de una madre reprendiendo a su hijo.

—Bien. —Sonrió a gusto.

—Bueno si me disculpas debo irme —dije caminando hacia la salida intentando escapar.

—¡Espera! ¿A dónde crees que vas? —preguntó deteniéndome.

—Ommm, Con... ¿Zdrada?

—Estoy casi segura de que no recargaste “energía” suficiente luego de su último encuentro —explicó, no estaba tan seguro de cómo consiguió esa información, pero no iba a discutir sobre mi vida sexual en ese momento.

—Emmm... ¿Dije Zdrada? —pregunté haciéndome el tonto—. ¡Quise decir Malina!

—Tiene jaqueca —respondió inmediatamente para mi mala suerte.

—¿Cómo lo sabes?

—Me pidió pastillas para la resaca.

—¿Justi--

Pandemonica interrumpió sin dejarme terminar.

—¡Deja de intentar escapar!

—Oh vamos, lo siento, sé que me quedé dormido, pero no fue mi culpa, fue culpa de--

Volvió a interrumpirme.

—¿Cerberus?

—¡Sí! ¿Qué? ¿Cómo lo sabes?

—Ellas se confesaron.

—¡Gracias a Dios! —dije en mis adentros, para luego preguntar—. ¿Dónde están ellas?

—En el mismo lugar en donde estarás tú ¡si no cierras la boca! —exclamó.

—Ay bueno, ya me calló. —Levante las manos rindiéndome.

—¿Sabes lo que ocurrirá ahora por no haber preparado mi café? ¿Verdad?

Me arrodille ante ella.

—¿Vas a matarme?

—¿Qué? No —contestó.

Mi corazón se detuvo recordando las palabras de Zdrada.

—V-v-vas a... m-meterme algo por el... —tartamudeaba tamblando como gelatina.

—¿Qué? / ¿Qué? / ¿Qué? —preguntaron los tres demonios de la sala.

«IDIOTA NO LE DES IDEAS.»

—Nada.

Un suspiró salió de Pandemonica —Solo me preocupo por tu salud... -admitió.

—Dormir 8 horas no va a matarme... probablemente... tal vez... —dije no tan seguro.

—Está bien, lo pasaré por alto esta vez, solo, porque no fue tu culpa —aclaró acercándose a mí.

Suspiré aliviado viéndola dirigiéndose a la cafetera sobre la mesada.

Estando a salvo, vi a través de la ventana el hermoso cielo azul «Otro día más, de una pieza.» pensé.

Varias pisadas se acercaron a la cocina.

—¡Amo! —Dijo llamándome Cerberus colocándose en fila de izquierda a derecha—. Gracias por lo de anoche, / dormimos muy a gusto. / Gracias. —dijeron en orden.

—Oh, De nada.

—Dormimos muy calientes anoche, / aunque debiste detenerte cuando dijimos que no entraría / intenta ser menos rudo la próxima vez.

Sin haberme mirado en un espejo estaba seguro de que estaba pálido. «ellas están hablando acerca de los pijamas que compré, no les entraba así que querían dormir desnudas, pero me negué.» pensé al escucharlas.

—O-oigan... no digan cosas que se p-puedan malinterpretarse.

—¡Ah! y nos encantó sentir tu mano acariciando nuestros cuerpos. —declararon a la vez mientras movían sus colas erráticamente.

Pude sentir intensiones asesinas viniendo desde mi espalda, lentamente giré hacia atrás encontrándome la mirada llena de sed de sangre de Pandemonica

—P-P-Pandemonica ellas no están hablando de lo que crees que hablan.

—Así que... ¡TÚ! fuiste la razón por la cual se quedaron dormidas... ¿Eh? —habló agarrando una taza de café.

—¡NO, NO, NO PARA NADA, TODO ES UN MALENTENDIDO, NO SE DE QUE ESTAN HABLANDO! ¡DE VERDAD! ¡SOY INOCENTE! —expliqué torpemente de rodillas.

Mire hacia atrás esperando a que alguna me salvara, pero vi que Lucifer estaba sosteniendo del traje a dos Cerberus y Judgement llevaba a la restante en sus brazos mientras se iban disimuladamente fuera de la habitación.

—¡NO SE VAYAN! —extendí la mano en vano viendo como mis únicas esperanzas de sobrevivir, desaparecían frente a mí tras leer un “Lo siento” de sus labios. —¡TRAIDORAS!

Temblando, me di vuelta. Una sonrisa sádica decoraba su rostro mientras pasaba su dedo índice alrededor de la taza.

—Si de verdad te preocupas por mí, baja la taza —le supliqué.

Ella comenzó a bajarla poco a poco.

—Bien, despacio... despacio...

Posó la taza sobre el plato encima de la mesa, y camine dando pasos hacia atrás dirigiéndome a la salida.

—Juro... que nunca más lo volveré a hacer... —susurre buscando no reavivar el volcán.

—Te creo —confesó con una sonrisa sacándome un suspiro de tranquilidad—, pero mi café no —declaró levantando la taza y tomando un sorbo.

—¡NO! ¡NO, OTRA VEZ! —dije corriendo por mi vida antes de que todo se pusiera negro.


No hace falta decir lo que ocurrió después, de todas formas, tengo recuerdos muy confusos de ese momento, lo único que recuerdo con exactitud fue despertar sentado en completa oscuridad, algo tapaba mis ojos y mi boca, mi cuerpo estaba muy adolorido... y desnudo, y con una gran molestia en mis partes nobles.

Una puerta se abrió y una risa reboto por todo el lugar.

—Ja, y luego yo soy la masoquista. —Reconocí la a veces muy irritante voz de Zdrada.

Sus pasos se acercaron a mi y de pronto pude hablar, al parecer tenia una mordaza en la boca.

—¿Otro día de bolas azules? —preguntó con un tono juguetón.

—Sí —contesté estresado—. Podrías... ya sabes... ¿Darme una mano?

—Je, No~ Mi oferta expiro hace... digamos... unos 5 segundos —dijo alejándose de mi—. ahora si me disculpas tengo a alguien más a quien debo joderle la vida.

—¡Espera! —grité deteniéndola—. ¿Por favor? solo un minuto —supliqué torpemente.

—¡JA! No.

Sabia que diría eso.

—Te odio —dije haciendo un puchero, sabia que haría eso.

—No decías lo mismo la otra noche~ —contestó volviendo a alejarse de mí.

—¡¿Al menos puedes soltarme?!

—¡No~!

—¡¿Y sacarme la venda?!

—¡Tampoco!

—¿Mostrar media teta aunque sea?

—Pff, claro.

—¿En serio?

—No.

—Perra.

—¡Gracias por el halago, zoquete~!

Fue lo ultimo que escuche antes que la puerta se cerrara.

«Oh, ahora que lo recuerdo ¿Malina no me pidió ir a su cuarto antes?» pensé durante mi momento de reflexión en la soledad de la oscuridad.

Suspiré... Tener un harem de Demonios es... Doloroso

¡Fin del Capitulo Piloto!

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el prota podría vengarse de las Cerberus por su traición como pinchrles la pelota o sacarlas al jardín por la noche?

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