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Sentía crujir la tierra en sus zapatos, ahora que lo pensaba no fue buena idea venir con ellos al bosque, su madre se molestaría si se diera cuenta que no le hizo caso. Tomó su arco desde su curvatura y lo posiciono apuntando a la copa de aquel árbol, la flecha puesta de forma recta en el, fue cuestión de segundos para que la misma saliera disparada atravesando el peludo cuerpo de la polilla vampiro, un extraño cruce entre la polilla gitana y lo que parecía ser un extracto de vampiro. Maldecia a Pericles por meterse a el santuario de su abuela, aunque por otro lado tuvieron suerte de que no liberará a las tarántulas con alas, aunque realmente eran una variante de las polillas y menos peligrosas, viendo como caía al suelo de forma inerte, le ordenó a dedos que fuera a buscarla.
Este se negó.
─ "Esa cosa me dobla en tamaño, no quiero ser su cena."─ expresó la extremidad en pequeños toques, la pelinegra lo observó.
─¿Acaso dudas de mis habilidades con el arco? Está muerto. Recogelo.─ ni siquiera espero una respuesta, avanzó buscando con su perspicaz mirada más de esos parásitos chupa sangre, mientras el más pequeño resentido, se fue en busca del pequeño cadáver.
Mientras caminaba entre los arbustos sin alejarse tanto de la zona, tanteo la fina cuerda de su arco con el índice de su izquierda, levantó el objeto ante sus ojos, llegando a la conclusión de que necesitaba cambiarlo, se notaba desgastado. Y más sabiendo que en unos días Yoko, Divina y Xavier vendrían para hacer una competencia con arco, tendría que prepararse para ese entonces. Sin importar que fueran compañeros, su espíritu competitivo le exige ganar.
Tomando una de sus flechas, captó apenas el movimiento errático de una ardilla sobre el tronco de un árbol, al parecer luchaba con una de las polillas vampiros que perforaba el peludo cuerpo del animal, succionando. Apunto y disparo, el insecto chupa sangre se estrelló inerte en el verde suelo del bosque, dedos apareció a tiempo, arrastrando la bolsa de mediano tamaño que comenzaba a pesar debido a las polillas.
─Cuando lleguemos, torturaré a Pericles hasta que me canse de escuchar sus lamentos... ─ expreso irritada aún recordando el caos que generó en su casa cuando la jaula con dichos animales se abrió al estrellarse en el suelo, su madre recibió un rasguño en su cuello y la mansión quedó cubierto por las balas de la escopeta de su padre, quien se desespero cuando vio en ese estado a su esposa, y luego estaba ella, quien se encontraba en la práctica con su violonchelo y tuvo que ser interrumpida ante la situación. Acomodando su arco en el compartimiento delantero de su carcaj, donde tenía sus flechas, suspiro mirando el saco que cargaba dedos.─ Creo que es el último.
Caminaron para recoger la polilla faltante, en el camino deduciendo que la pócima que preparaba su abuela llevaría varios intentos, de otra forma no se explicaba el porque necesitaria 30 polillas vampiros. Una vez capto a el insecto frente a sus pies, se agachó y lo tomó con brusquedad, metiendolo en el saco.
─ "No crees que podrías practicar tu punteria en lo que llevo este saco de nuevo al caballo, para estar lista cuando vengan Yoko, Divina y Xavier, se que eres competitiva." ─ propuso dedos parado desde la raíz sobresaliente de un árbol, la pelinegra lo miro, después de todo no parecía tan mala idea, tocó con sus dedos sin mirar su carcaj, estaba bastante llena de flechas.
Aceptando la idea de su fiel amigo, se encaminó más dentro del bosque en busca de un lugar perfecto para practicar, árboles de gran prominencia en cuanto a los anchos y de altura variante, aparte de que tenía que ser un lugar muy espacioso. Después de 20 minutos de caminata, llegó a su destino.
Una anomalía en la naturaleza del bosque, un gran y espacioso círculo que irrumpía en el orden simétrico de la maleza y de los árboles, los cuales estaban plantados en filas, parándose en el medio del espacio, logró divisar la distancia perfecta para practicar, bajo sus pies no había pasto, solo tierra, las plantaciones solo llegaban hasta los bordes de los árboles.
Comenzó su entrenamiento improvisado sin problemas, la concentración era la clave del exito en cuanto del arco se trataba, sin embargo el silencio sepulcral que la ayudaba en pequeños lapsos se vio interrumpido por gritos a la distancia, la mayoría provenía de diferentes lados, pero no se alteró, Merlina sabía que este bosque alberga grandes misterios, y aquellos gritos eran uno de esos, jamás se pudo encontrar la fuente de estos, eran de paraderos desconocidos. Aflojo el agarre de sus manos, suspirando para descansar, dio un par de pasos para atrás, queriendo una mayor distancia, pero su atención fue arrebatada cuando sus zapatos pisaron algo frágil, miró a sus pies, encontrándose con un pequeño frasco, se agacho y lo tomo, frunció el ceño muy levemente al darse cuenta que no era cualquier frasco, si no que era una pintura para uñas, esta en particular era muy colorida, casi parecía un arcoiris, esta de mas decir que esto despertó una interrogante en ella.
Observo su alrededor, y fue cuando pudo captar otra anomalía más, una subida hacia un área elevada, de lo que pareciera ser una colina, la diferencia estaba en que la misma estaba marcada por asentamientos de diferentes tipos, huellas de personas, autos entre otras cosas, era claro que hubo movimiento de personas. Sin embargo, ella era una Addams, y su razonamiento y conocimientos le recordaron que no era un lugar en donde se pudiera habitar, a menos que tengas permiso de la ley, decidida camino por aquel sendero, no pudo percibir huellas recientes asique supuso que no hubo movimiento en los últimos días.
Subiendo cada vez más noto de a poco, la ubicación escondida de lo que parecía ser una cabaña, la misma contenía un aspecto de dejadez. Se detuvo, agachada entre los arbustos trató de agudizar sus oídos, tratando de captar sonidos provocados por el movimiento, luego de un rato, concluyó que era seguro acercarse, con el arco listo para disparar camino a ritmo calmado, hasta llegar al pórtico de la lúgubre cabaña.
Subió los peldaños de la escalera de madera añeja, la misma crujía ruidosamente debajo suyo, pero continuó avanzando a pesar del ruido, deteniéndose justo frente a la puerta, la movió lentamente con la punta de su arco, hasta que pudo ver en su totalidad el interior de la cabaña.
Sintió desvanecer cuando sus ojos captaron tal horror, su corazón dio un vuelco de muerte y su nariz se estrujo ante el nauseabundo olor.
Telas rosas en tonalidades rojizas que cubrían el deteriorado techo, flores y pinturas colgadas de la antigua pared, una cama cubierta por sabanas arcoiris situada en el medio del espacio, peluches de pequeños animales que se situaban sentados en una silla de madera y un olor putrefacto de aromatizantes que saturaba su olfato. Todo el lugar parecía vomitado por algún ser colorido. Temerosa ingreso al espacio, con lentitud dejó el pequeño frasco de pintura sobre la cama y se movió hacia la ventana situada en el lado izquierdo de la cama, observo lo que parecía ser un pequeño patio, en donde logro ver un alambrado que marcaba el límite del territorio, pero adelante de este, mas bien en el pórtico trasero, una cuerda atada en cada poste sostenía una toalla blanca pintada de un líquido rojo, Merlina deduce a simple vista que era sangre, a lado un par de prendas femeninas de la misma asquerosa paleta de colores que el interior de la cabaña se encontraban secándose, ya que goteaban agua.
Deposito su arco silenciosamente justo a lado de la ventana, detallando sigilosamente la parte trasera con su mirada, su mente maquinando múltiples dudas.
─¿Quien carajos se alojaría en este lugar?─ su pregunta no pudo esperar a obtener una respuesta ya que el desgarrador grito que se escuchó por todo el lugar la alertó, este no sonaba como a una persona, era de un animal, moviéndose a gran velocidad fuera del lugar pudo ver como las aves volaban desesperadamente de los árboles. Otro gruñido feroz sonó en el silencio del bosque, esta vez mucho más cerca que antes.
Corrió lejos del lugar, bajando la colina, atravesando el espacioso círculo donde pensaba entrenar con más frecuencia y siguiendo todo el camino de regreso hasta el caballo que la regresaría a su casa.
Tomando la cuerda del corcel, noto la ausencia de algo, más bien de alguien.
Dedos se encontraba oculto en el hueco de un árbol, Merlina suspiro y se acercó a él.
─Ahora que, ¿una ardilla intento llevarte?─ estiró su brazo indicando a dedos que se subiera, este obedeció y se arrastró hasta su hombro.
─ Sucedió algo muy extraño, un animal gigante pasó corriendo por aquí, era bestial"─ declaró de forma apurada la pequeña extremidad.
Merlina no descarto la confesión de su fiel amigo, sabía que el bosque era un lugar perfecto para albergar grandes y desconocidas especies, sin embargo ahora ella pensaba en las posibles opciones que darían respuesta a su más reciente misterio. Aquella cabaña, era obvio que alguien vivía en ese lugar, pero no sabía quién.
Y eso pensaba averiguarlo.








