𝑭𝑨𝑰𝑹𝒀𝑻𝑨𝑳𝑬 ❤︎︎ 𝙺𝙾𝙾𝙺𝙶𝙸

Summary

JungKook es un profesor de herbología asignado a la investigación de hongos exóticos en medio de un bosque. Yoongi es un hada que peca de curiosidad. ☆Historia 100% mía ☆Portada hecha por mi ☆Fluff ☆JungKook top/Yoongi bottom NO se aceptan copias, traducciones ni adaptaciones de esta historia. SÓLO ESTÁ DISPONIBLE EN ESTA CUENTA Y EN WATTPAD, CUALQUIER COPIA SERÁ REPORTADA POR FAVOR RESPETA MI TRABAJO.

Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

♡1

Dentro del Reino Fungi, se encuentra a lo que generalmente llamamos hongos, pero que en realidad son varios tipos de organismos vivos y eucariotas, como son las levaduras, los mohos y las setas. De manera general cuando se habla de ellas se cae en el error de confundir setas con hongos, pero es importante saber que existe una clara diferencia: el hongo se encuentra bajo tierra mientras que la seta es la parte visible del hongo.

Generalmente, las setas son comestibles, de ahí que también se les llame hongos comestibles. Por ende, se encuentran hongos microscópicos bajo la superficie que, lejos de fructificar, se mantienen bajo tierra para enriquecer el suelo o pueden convertirse en un inconveniente para otros seres vivos.

—Señor Jeon, llegamos.

Apartó la mirada del libro que había estado leyendo las últimas tres horas, el viaje hacia el lugar había sido algo cansado y ahora su cuello lo resentía por la incómoda posición que había tomado al leer.

Al bajar dió un gran suspiro estirando sus músculos y escuchando el tronar de su espina.

Miró alrededor encontrándose con nada más que vegetación, era un gran campo y el clima era precioso para su trabajo. También la fecha era bastante buena, apenas pasaba de la mitad de Abril así que era más que perfecto.

Jeon JungKook era profesor de herbología en una prestigiosa universidad de Seúl, su pasión siempre había sido el medio ambiente y no podía estar más contento con su trabajo desde que lo obtuvo.

Su mejor amigo Kim Namjoon, que hace unos meses había tomado el cargo de director de la universidad, le había hablado de una importante investigación sobre nuevas especies de hongos exóticos que se habían hallado en un bosque, era una gran oportunidad de trabajo y quería que específicamente él la llevara a cabo.

Así que, sin esperar mucho había hecho las maletas para poder vivir en medio del bosque y llevar a cabo la investigación que calculaban duraría unos seis meses antes de que pudiera volver a dar clases en la universidad.

Una vez que sus maletas estaban fuera del auto el chofer le extendió un sobre.

—El Señor Kim me pidió que le entregara esto, olvidó dárselo

—Muchas gracias —respondió tomándolo

Cuando el auto se marchó por el camino sólo pudo mirar cómo se perdía entre los árboles para no volver. Suspiró de nuevo y miró hacia el frente, había una linda casa pequeña blanca, tenía el tejado y los bordes de las ventanas de madera, lucía clásica y aunque también era algo vieja no se veía nada mal.

De pronto recordó el sobre que tenía en las manos y lo rasgó sacando la carta con la perfecta letra de su mejor amigo.


Querido JungKook:

En primera quería expresarte mi eterno agradecimiento con que hayas aceptado ser el promotor de esta investigación así como la parte activa de la misma.

Un recordatorio de que tu puesto de trabajo te esperará en casa cuando vuelvas. El profesor Jung se encargará de tu grupo en tu ausencia.

También quería decirte que la casa frente a ti, o en la que probablemente ya estás instalado, era de una de mis tías abuelas, es bastante antigua pero mandé a restaurar los marcos de las puertas y a reforzar el techo para evitar peligros.

La alacena está completamente llena pero si necesitas algo puedes enviar una carta y haré que todo llegue hasta ti sin contratiempos.

Hay un pequeño pueblo si sigues el camino por casi una hora, no hay muchas personas pero tienen lo necesario.

También mandé a que dejaran tu equipo de investigación en la casa.

De nuevo quería agradecerte.

Cuídate mucho amigo.

Kim Namjoon.

Dobló la carta colocándola entre sus labios para tomar un par de sus maletas y caminar hacia la entrada de la casa blanca.

En el fondo esperaba un recinto bastante viejo, pisos que rechinaran y telarañas. Pero no fue así.

En cuanto entró pudo notar que era una casa engañosa que luce pequeña pero realmente es bastante amplia por dentro.

De frente pudo ver un largo pasillo que dirigía a un trío de habitaciones, antes de eso, en el recibidor había dos caminos, a la derecha si se asomaba había una sala con un librero que cubría toda una esquina de pared y al centro había una mesita con su fiel compañero, su tocadiscos.

Sabía que ya casi nadie los utilizaba, los clásicos, sin embargo para él siempre habían sido grandes compañeros. Le parecía que todo se escuchaba mejor si venía de un vinilo.

Sonrió al mirarlo acercándose hasta quedar frente a él, pasó sus dedos delicadamente por el plato giratorio.

Miró hacia el lado contrario encontrándose con una bastante amplia cocina, las paredes eran cubiertas por papel tapiz verde y había una mesa de madera al centro que combinaba con el suelo del mismo material.

Caminó por la habitación abriendo la puerta que había a un lado de la nevera y salió por un costado de la casa donde había una mesa grande de madera con una banca y trastes del mismo material para mezclar los elementos que recolectaría en la investigación.

Con una sonrisa aspiró el aroma del bosque y caminó de nuevo hacia adentro andando por el pasillo.

Encontró lo que al parecer sería su habitación, tenía una gran cama y había una puerta que al abrirla era el closet, salió caminando hasta dar con el baño, todo era bastante clásico, y la luz entre amarilla y anaranjada del atardecer provocaba una gran armonía entre los colores de la casa.

Cuando todo su equipaje ya estaba instalado regresó a la sala, tomó las mangas de su camisa doblándolas hasta sus antebrazos y desabrochó unos botones en su pecho dejando ver los tatuajes que tenía debajo de la ropa.

Sabía que eso le traía mucha fama con los estudiantes de la carrera.

Era un profesor joven, alivianado y atractivo; eso provocaba que todos quisieran tomar su materia para poder mirar su cuerpo trabajado dentro de aquellas ropas clásicas e incluso algo anticuadas.

También acomodó sus pantalones de lino cafés que eran sujetados por un par de tirantes que colgaban de sus hombros.

Acomodó sus lentes y caminó hacia su maleta favorita, era en la que estaban todos sus vinilos, tomó su preferido y lo posó sobre el plato giratorio colocando después la aguja y sonrió cuando la melodía llegó a sus oídos.

Subió el volumen y caminó hacia el librero para observar la gran colección. Serían unos buenos seis meses, podía sentirlo.



La primera semana en el bosque fue más que relajante para JungKook , sin nadie a su alrededor, literalmente nadie.

Sólo eran su música, sus libros y él.

Había avanzado a buen ritmo con la investigación eso pensaba, hace un par de días había encontrado unas muestras de un espécimen que sólo había visto en libros y no en persona.


"Lactarius salmonicolor (Russulaceae)”

Este hongo tiene constituyentes antioxidantes, por lo que contribuye a la salud general del sistema inmunológico. Puede servir como un potente antiviral.


Había escrito en su bitácora junto con otras más de sus notas y junto a ello había colocado en un pequeño sobre doblado una muestra del cuerpo.

Al terminar por el día se levantó de su banco, la gran mesa de madera fuera de su cocina le estaba siendo de bastante ayuda y su tocadiscos hacia el ambiente más ameno.

Tronó sus músculos y se quitó su mandil café que utilizaba para cuando sacaba las muestras de sus investigaciones. Caminó hacia la cocina abriendo una de las gavetas y se encontró con un pequeño frasco de mermelada que juraba que jamás había visto.

No era diminuto pero no era tan grande como los demás que tenía en la gaveta.

Sin dudarlo lo tomó, tenía un color anaranjado y bajo el papel que cubría como tapa se podía percibir un aroma fuerte a cítricos.

Sin dudarlo y casi como un instinto tomó un pan de barra untando el producto y lo llevó a su boca.

Cerró los ojos sintiendo un cosquilleo detrás de la nuca a la par que el sabor se extendía por sus extremidades hasta topar con la punta de sus dedos.

Cuando los abrió de nuevo notó que la puerta que daba al jardín y su mesa de trabajo estaba entrecerrada, pero no le tomó importancia, quizá simplemente el viento la había movido.

Terminó su bocadillo levantándose de la mesa y después de cerrar la puerta caminó hacia su habitación, tendría que ir a la oficina de correos para verificar si había algo para él, y también quería conocer el pueblo, la gente, todo en general, no se sentía solo pero a veces era extraño y quería ver qué tan lindo era el resto del bosque.

. . .

Debía agradecer a Namjoon por preocuparse en cubrir cada una de sus necesidades, se había encargado de restaurar la casa, de llenar su alacena, de transportar su tocadiscos y colocar libros de investigación en ese enorme librero.

Ese mismo día había decidido adentrarse al bosque, quería investigar más allá de lo que ya había presenciado.

Mientras avanzaba comenzó a divagar en su mente, realmente la estaba pasando bien pero había algo que lo tenía intranquilo muy en el fondo, si era sincero no era su mayor preocupación e inclusive había veces que lo olvidaba, pero cuando regresaba a su mente de nuevo esa intranquilidad momentánea le dejaba pensando un buen tiempo.

Y es que sentía que de pronto olvidaba las cosas, quizás acciones que tenía segundos antes de que lo olvidara, al principio no le tomaba importancia pensando que simplemente era la consecuencia de que estaba en un lugar nuevo y aún no conocía en su totalidad la ubicación de las cosas.

Pero sólo él habitaba la casa, y no salía nunca más que a los alrededores, pero, había cosas que de pronto aparecían en su alacena, inclusive muestras que estaban en su mesa de trabajo que él jamás había visto y no recordaba haber recolectado.

No le tomaba tanta importancia porque no era como si le estuvieran pasando cosas malas, al contrario, las muestras siempre eran importantes y aportaban demasiado a su investigación, y la comida y frutas que probaba eran las más exquisitas.

Pero todos esos pensamientos quedaron de lado cuando pudo mirar un extraño crecimiento en medio del césped a un lado del camino.

Paró su andar comenzando a avanzar hacia lo que había llamado su atención.

Se colocó de cuclillas a un lado, frente a él había un círculo de hongos, literalmente eran setas formando un círculo algo pequeño en medio de un par de árboles.

No dudó ni un segundo en sacar su cámara para poder tener un recordatorio del momento.

-Anillo de hadas... -susurró para sí mismo.

Lo recordaba a la perfección, era un fenómeno natural que había investigado en algún semestre de su carrera, y le parecía impresionante, pues jamás había visto uno en persona.

Siempre le habían parecido fascinantes, y aún recuerda lo que su profesor había dicho sobre ellos.

"-Suelen encontrarse en bosques, aunque también aparecen en prados y campos de cereales. Ocupaban un lugar importante en la mitología europea, ellos... pensaban que eran puertas al reino de las hadas, o lugares donde habían bailado, duendes o brujas... una gran fantasía claro-"

No podía despegar su vista de lo que tenía al frente, estaba ensimismado, era increíble.

Estiró su tatuado brazo y tocó el tope de la seta con suma delicadeza, casi rozando algo que no debería.

Y fue cuando lo escuchó.

Un tintineo.

Era demasiado sutil, pero JungKook sabía que ahí estaba. Era algo casi inaudible. Pero él podía escucharlo, no estaba loco de eso estaba seguro. Sólo era un hombre de veintiséis años apasionado por la herbología y las aventuras.

Sin embargo, parecía que aquel ruido había dejado de sonar, no podía escucharlo de nuevo.

Derrotado suspiró mientras se levantaba.

Quizás después podría volver a escucharlo y averiguar el origen. Aunque bien había sido algo de la naturaleza simplemente.

Sabía que muchas personas le dirían que estaba loco, que sólo era paranoia por vivir solo en medio del bosque sin civilización cerca.

Así que quizás era lo cierto. Por eso dejó de tomarle importancia en ese momento.

Sin saber que pronto esos pensamientos, combinado con lo que sus propios ojos verían, le harían saber que en efecto. No estaba loco.