Chapter 1
La mañana comenzó relativamente bien.
O al menos así lo era para la mayoría de los mugiwara.
Luffy rogándole comida a un Sanji que estaba preparando almuerzos para todos.
Hace unos minutos habían llegado a una isla.
La isla en cuestión era tan arcaica que se podían notar los atrasos tecnológicos y científicos, además de no haber una base de la Marina.
En resumen; una isla en medio de la nada, en donde definitivamente no había nada interesante, pero debían reponer las provisiones, además de que llevaban días queriendo tocar tierra firme.
Sanji soltó un suspiro, dándole una patada a Luffy, mandándolo fuera de la cocina.
A los demás básicamente les dio igual, ya era costumbre que Luffy saliera volando de la cocina gracias a una de las patadas del cocinero.
Estaba ya agregando los últimos detalles al último bento, hasta que apareció Zoro por el paraje.
—Oye, Cook, quiero sake.
Habló aún perezoso sosteniendo una mancuerna en su brazo derecho.
—Pues te tendrás que aguantar, marimo, no queda sake en la alacena.
—Demonios.
—Quizá en esta isla haya algo de sake, deberías pasar por la tienda de bebidas alcohólicas que los del puerto me dijeron que hay, ah, cierto, tu no lograrías siquiera llegar al Sunny luego de dos pasos.
Comenzó hablando con desgane, para terminar burlándose.
—¡¿Qué dijiste cook?!.
Para sorpresa de nadie, se desató una pequeña batalla, entre patadas y espadas.
Zoro se dio cuenta de algo.
<<Es muy flexible...>>
Y razón no le faltaba, ya que él rubio ahora mismo tenía su pierna sobre la espada que se encontraba cubriendo su cabeza, esta estaba bastante alta, por lo que la pierna de Sanji rozaba los mechones rubios de su propio cabello, confirmando que puede llevar la punta de su pierna hasta más allá de su frente.
Eso desató su imaginación, se moría de sólo imaginar las posibilidades.
Y es que el cocinero, por más que él mismo lo negara, era jodidamente sexy, pero no sexy como para que él follara a alguien, si no para que fuera follado él.
Moría de sólo imaginar los cabellos rubios llenos de sudor, la piel, tan tersa y blanca, llena de chupones, declarandolo de su propiedad, los ojos azules, deberían estar tan cristalinos acompañados de pequeñas lágrimas mientras le suplicaba con una voz jadeante que fuera más despacio.
Todo aquello, de tan solo imaginarlo, hacia que a Zoro le volara la cabeza.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos tras la llegada de Nami.
Culminaron su pelea cuando Nami les golpeó a ambos, dejándolos en K.O.
●○●
—Bieen, hagamos los equipos para ver quien irá con quien, se harán grupos de a 2, saquen la pajita del tarro.
Los equipos quedaron distribuidos de la siguiente manera.
Luffy y Chopper.
Ussop y Nami.
Franky y Robin.
Zoro y Sanji.
Brook simplemente estaría allí en caso de que algo pasase.
—YOHOHOHO diviértanse.
Todos se marcharon a los respectivos lugares sobre los que tenían interés en la isla.
Sanji literalmente paseaba a Zoro como un llavero por todas las tiendas a las que entraban, y el marimo no podía quejarse, si se alejaba, lo más probable es que se acabaran moviendo las paredes y terminaría llegando a ninguna parte.
Aunque él nunca lo admitiría.
Se encontraban, bueno, mejor dicho, el cocinero, escogiendo manzanas en un puesto.
Un alboroto en la plaza cercana los sacó de su concentración, Sanji pagó por los alimentos y corrieron a ver que era lo que sucedía.
¿Qué crees que está pasando?.
Una vez más su capitán se ha vuelto a meter en problemas, y en estos momentos se encontraba lanzando ataques contra el supuesto "presidente" de el único pueblo de la isla.
La batalla se mantenía bastante nivelada.
Sanji y Zoro decidieron unirse para acabar con aquel alboroto lo más pronto posible, pero se llevaron la sorpresa de que aparecieron dos personas más, compinches de el presidente.
Zoro se encargaba de uno y Sanji del otro.
Solo que había un detalle extraño.
El enemigo de Sanji solamente esquivaba los ataques, no los devolvía, solamente se reía, divertido, como si supiese lo que iba a pasar a continuación y supiera que tenía la batalla ganada.
En un rápido movimiento, el hombre se acercó peligrosamente a Sanji.
—¡METAMORPHOSIS SHOT!.
Golpeó en la cabeza a Sanji haciendo que esté quisiese desfallecer, atontado.
Y no es que el golpe le hubiese afectado, para nada, había recibido golpes peores, pero este tenía algo extraño, sentía que como que algo no cuadraba.
Esperó el contacto con el asfalto, pero este nunca llegó, en cambio, sintió unas manos sujetarle por la espalda.
En sus últimos atisbos de vista, pudo ver al Espadachín con la bandana sobre su cabeza, mirando hacia probablemente el tipo que le causó esto.
Como un susurro, lo último que escuchó, lo quería dejar pensando pero no pudo...
—Has cavado tu propia tumba, imbécil, NADIE lastima a Sanji en mi presencia, el único que le puede golpear soy yo, ¿Entendiste?.
Tras esas palabras, simplemente se desmayó.
○●○