It's time [Amane]
No sé dónde estoy.
Tan siquiera recuerdo quién soy a estas alturas.
¿Cuántos días han pasado desde que perdí mi consciencia?
Ahora que lo pienso, es gracioso; hablo de días cuando tal vez podrían ya ser meses, hasta años, pero no tengo forma de saberlo. Lo único que puedo afirmar es que una inmensa oscuridad —casi— muda me rodea desde hace mucho.
A veces un pitido intermitente rompe el perpetuo silencio que me acompaña, otras veces son unas voces que hacen que mis oídos sean incompetentes al tratar de identificar a quiénes pertenecen. Tampoco es como que me importe la identidad de esos desconocidos si no puedo ver más allá de la negrura.
Un llanto se oye cerca, o eso me parece.
¿Quién será?
Seas quien seas, espero todo mejore, esos gritos de agonía no deben de ser algo lindo para lidiar.
Otra vez ese pitido volvió, pero, a diferencia de otras veces, por un momento lo escuché como si no fuese intermitente, sino como ¿lineal, quizás? Me recuerda al que oí antes de los gritos de hace un tiempo atrás. Escucho golpeteos y más gritos desesperados.
¿Por qué tanto alboroto? No me dejan descansar.
Ahora que lo pienso, no sé por qué me siento tan cansado si no hago más que estar flotando en la nada. Aun así, yo sólo quiero dormir.
La oscuridad es muy reconfortante.
Hoy ha pasado algo nuevo. Escuché una voz con claridad, aunque, por haber sido algo que no me esperaba para nada, no fui capaz de entender lo que me dijo. Lo único que recuerdo es que era femenina.
Espero que esa voz vuelva a hablarme. Últimamente me siento, además de cansado, aburrido y muy solo.
Patético, ¿verdad?
—Amane-kun.
Oh, la voz ha vuelto.
¿Quién es «Amane-kun»?
¿Seré yo?
—Amane-kun, abre los ojos.
¿Eh? Pero si ya los tengo abiertos. Chica misteriosa, no entiendo qué es lo que quieres decirme. Quiero responderte, pero no puedo pronunciar nada por más que lo intento.
Supongo que debería conformarme con la compañía de la desconocida. Al menos me siento menos solo ahora.
—Amane-kun, ¿cómo estás?
Oh, mi fiel compañera rutinaria ha vuelto como todos los días, o eso creo. De verdad que esto de no tener noción del tiempo es un asco.
Quiero decirte que estoy bien ahora que me hablas y alejas un poco ese sentimiento de soledad que tengo desde hace tanto. De verdad que quiero hablarte para que sepas que no te ignoro y te vayas a alejar por un malentendido, pero nada. ¡Agh!
¿Por qué no puedo hablar? ¿Por qué?
Hoy...
¿Hoy?
¡Bah! Digamos que sí es un «hoy».
Como decía; hoy mi querida chica misteriosa no ha aparecido. Eso me hizo sentir triste porque tal vez sí piensa que la he estado ignorando. No me gusta creer que ése sea el caso. Oh, chica misteriosa, quisiera que me hubieras dicho tu nombre antes de irte, así podría tratar de buscarte y disculparme por ser un idiota, aunque no fuese a propósito.
Dejando eso de lado, pasó algo extraño también.
Por un momento pude ver algo muy claro, como una luz. Me dolieron mucho mis ojos, pero creo que es normal después de estar tanto tiempo en la oscuridad. Ya sabes, como cuando estás durmiendo y llega tu hermano a abrirte un párpado y atacarte con una linterna directo al ojo. Recuerdo que mi hermano lo hacía mucho cuando estábamos más pequeños.
Oh, espera. ¿Tengo un hermano?
Sí. Creo que tengo un hermano menor, pero no recuerdo cómo se ve ni su nombre. Bueno, no recuerdo ni mi nombre, menos el de alguien más. Aunque la chica misteriosa siempre que me habla me dice «Amane-kun».
Ah, mi chica misteriosa, ¿dónde estás? Cuando no me hablas me pongo a divagar como un tonto.
Te extraño...
—Amane-kun.
¿Eh? ¿Chica misteriosa?
—Amane-kun, abre tus ojos. Tsukasa-kun y yo te estamos esperando.
¿Tsukasa? ¿Quién es ése?
—Amane-kun...
Oh, ¿qué es esto?
Siento algo... Estoy seguro.
Es cálido y me hace sentir tranquilo.
Me recuerda a cómo mamá me acariciaba cuando estaba enfermo. Peinaba mi pelo con sus dedos y me daba un beso en la frente para que me curara más rápido.
Sí. Justo así me besaba. Justo como me está besando mi chica misteriosa. Pero los labios de mi chica misteriosa no son cálidos como los de mamá...
Los besos de mi chica misteriosa son fríos.
—Amane-kun, ¿cuándo nos vas a acompañar? Te extrañamos mucho.
Yo también quiero estar con ustedes, mi chica misteriosa.
—Amane-kun, hoy Tsukasa-kun hizo una rabieta porque no has venido con nosotros. Te extrañamos, Amane-kun.
Espero que Tsukasa no te haya pegado ni gritado. Recuerdo que siempre que se ponía en modo infantil me pegaba y me halaba del pelo.
Tsukasa es muy violento a veces, pero es buen hermano.
Hoy...
Hoy estoy viendo algo rojo frente a mis ojos. Son un par de ojos muy lindos. Qué cálidos.
¿Me puedo enamorar de un par de ojos? Creo que sí.
—¡Amane-kun! Por fin despertaste.
—¿Chica misteriosa?
Mi chica misteriosa se aleja para sonreírme. Olvídenlo, me enamoré también de su sonrisa y su cara. Es tan linda.
Es como un ángel con su melena rubia clara y su vestido blanco...
—Amane-kun, ¿estás listo? —me pregunta mientras toma mi mano. «—¿Listo para qué?» le pregunto y ella ríe. Apenas la acabo de ver por primera vez y ya me tiene a sus pies—. Para ir con Tsukasa-kun. Desde hace meses que te espera. Se niega a irse sin ti.
Me levanto, aunque me cuesta mucho mantener el equilibrio. Si lo que mi chica misteriosa dice es cierto, entonces es lógico que me cueste estar de pie. Vamos, meses estando acostado y sin hacer nada pasan factura a los músculos. Mi chica misteriosa me hace abrazarla con un brazo en su cintura para usarla como apoyo.
Es tan linda y tan buena...
—¿A dónde vamos? —me atrevo a romper el silencio conforme nos íbamos adentrando a donde una luz incandescente nos esperaba al final de la negrura.
Nuestros pasos resuenan como chapoteos sobre charcos en el suelo. El pitido constante y los gritos agónicos de una mujer se van perdiendo en la distancia. Creo que es de la misma persona que me interrumpió aquella vez que quería dormir tranquilo antes de conocer a mi chica misteriosa.
La veo de reojo, ella también hace lo mismo. Reímos como un par de tontos sin razón alguna.
—No te preocupes, Amane-kun. Te gustará. Tsukasa-kun estará contigo —me asegura.
—¿Estarás tú también? —cuestiono en un susurro.
Mi chica misteriosa aprieta mi mano de forma reconfortante antes de responderme.
—Por supuesto que sí, Amane-kun. Lo prometimos, ¿no? En la vida y en la muerte estaremos juntos.
Sonrío.
Sí, lo recuerdo. Mi chica misteriosa me prometió que estaría conmigo hasta el final, aunque no pude responderle, pero algo me dijo que ella sintió que yo deseaba lo mismo.
A lo lejos, en donde la luz blanca se encuentra, la silueta de una figura que nos saluda a la distancia con euforia sobresale.
Tsukasa siempre había sido tan expresivo. Al parecer, lo sigue siendo.
—¡Amane! ¡Ya era hora de que vinieras con nosotros!