💜 Celos💜
Narrador
Jungkook y Taehyung eran amigos inseparables, aunque ambos ocultaban un secreto que nadie más necesitaba saber… o al menos, eso creían ellos. Lo que no sabían es que su grupo de amigos ya había notado las miradas cargadas de sentimientos, los silencios incómodos y esa tensión dulce que flotaba siempre entre los dos. Cansados de esperar a que alguno de los dos se atreviera a dar el primer paso, decidieron tomar cartas en el asunto: organizarían un juego, y para asegurarse de que funcionara, invitaron a Younghoon y a mina, dos conocidos que serían los cómplices perfectos para poner a prueba los sentimientos de estos dos tortolitos.
—¿Qué les parece esta idea, eh? —dijo Jin, entrando en la sala con mucha energía—. Vamos a jugar a “adivina qué tengo”. Será divertido.
—No tengo ganas —respondió Jungkook con voz seria, cruzándose de brazos.
—Vamos, no seas así —insistió Jimin, mirando de reojo a Taehyung—. Tae, tú sí vas a jugar, ¿verdad?
—Claro que sí —respondió Taehyung, sonriendo con suavidad.
—Jungkook, anda, no seas aguafiestas… anímate —le dijo Namjoon, dándole una palmadita amistosa en la espalda.
El menor suspiró, rindiéndose ante la insistencia de todos.
—Está bien, jugaré. ¿Quién empieza?
—Tenemos que esperar un poco más a nuestros invitados —respondió Jin, sonriendo con picardía, como si ya tuviera todo planeado.
—Yo no pienso participar en esto —murmuró Yoongi, levantándose del sofá y caminando hacia su habitación, indiferente a la emoción de los demás.
En ese momento, el timbre de la puerta sonó con fuerza. Jimin corrió a abrir.
—¡Ya llegaron! —anunció Namjoon.
Taehyung levantó la vista y se quedó quieto, observando a los dos jóvenes que acababan de entrar: Younghoon y mina. Ambos sonreían con naturalidad, y algo en el ambiente cambió de inmediato.
—Younghoon y mina aceptaron unirse —dijo Jimin al volver—. La regla de hoy es sencilla: el juego se juega en parejas.
—¡Genial! Yo voy contigo, Jiminie —se apresuró a decir Taehyung, acercándose a su amigo.
—Lo siento, Tae… pero hoy las parejas ya están asignadas —intervino Jin rápidamente—. Tú serás compañero de Younghoon.
Younghoon le dedicó una sonrisa cálida y amable a Taehyung, quien de inmediato sintió cómo el calor subía a sus mejillas y desvió la mirada, avergonzado. Jungkook, al ver esa escena, esbozó una sonrisa irónica, llena de molestia, y miró hacia otro lado para que nadie notara su enojo.
—Y tú, Jungkook… —continuó Jin—, serás la pareja de mina.
—Muy bien, me parece perfecto —respondió ella con alegría, acercándose al menor y tomándolo del brazo con confianza.
Taehyung volteó la cabeza, sintiendo cómo su corazón se apretaba de tristeza al verlos tan cerca. Jin lo notó y sonrió para sí mismo: su plan estaba marchando tal como lo había pensado.
—¿Qué les parece si empezamos ya? Mina y Jungkook serán los primeros —sugirió Jin.
Jungkook asintió sin muchas ganas. Lo sentaron en una silla en el centro de la sala y le vendaron los ojos con un pañuelo suave.
—mina te ayudará a ganar —explicó Jimin—. Tienes que adivinar qué objeto tienes en las manos, pero ella solo puede darte pistas, sin decir el nombre ni describirlo directamente. Es como un juego de adivinanzas.
—Entendido —dijo ella, acercándose mucho a su oído.
—Es algo que se usa muchísimo en la cocina… —susurró con voz dulce y cercana.
—¿Un plato? —respondió Jungkook, concentrado.
—No… es algo que todos usan para preparar cosas ricas… para hacer bebidas calientes…
Desde su lugar, Taehyung sentía que el aire le faltaba. Ver a Jungkook tan cerca de mina, escuchar cómo ella le hablaba bajito al oído, le causaba una punzada de dolor en el pecho que no podía disimular.
—¿Una cafetera? —preguntó Jungkook, con cierta duda en su voz.
—¡¡Sí!! —gritó mina llena de alegría, saltando un poco en su sitio.
Jungkook se quitó la venda y miró el objeto que tenía en el regazo: efectivamente, era una cafetera pequeña.
—Ha sido muy fácil —dijo él, sonriendo levemente.
—Y aquí tienes tu premio —añadió ella, acercándose y dándole un beso suave en la mejilla.
Taehyung apartó la mirada rápidamente, sintiendo cómo se le llenaban los ojos de lágrimas que no quería dejar caer. ¿Cómo alguien como Jungkook podría fijarse en alguien como yo?, pensó con tristeza. Parecía tan feliz cuando mina lo besó… Estaba convencido de que no tenía ninguna oportunidad.
—Eso ha sido demasiado sencillo —intervino Jimin, con tono serio—. Vamos a hacerlo más interesante. Ahora usaremos tarjetas con pistas escritas. Taehyung, te toca a ti. Tienes que adivinar de qué se trata según lo que te diga Younghoon.
—¡Sí, eso es! —apoyó Namjoon—. Vamos, ustedes pueden hacerlo bien.
Jungkook se puso de pie y se colocó junto a mina, observando con atención cómo Jimin le vendaba los ojos a Tae. Sus ojos se fijaron en Younghoon, quien tenía una sonrisa amplia y segura en el rostro. Era la clase de sonrisa que Jungkook deseaba arrancarle de golpe, porque él sabía muy bien lo que ese chico sentía por Taehyung, y no le gustaba nada.
—¿Listos? ¡Empiecen! —dijo Jimin.
—Es un lugar al que todos pueden ir en familia, para disfrutar del aire libre… —empezó a decir Younghoon, inclinándose hasta rozar casi su boca contra el oído de Taehyung.
Tae se estremeció por el contacto cercano y sintió cómo se sonrojaba intensamente. Al otro lado de la sala, Jungkook apretó la mandíbula y golpeaba su lengua contra el interior de su mejilla, un gesto de pura impaciencia y celos.
—¿El campo? —aventuró Taehyung con voz temblorosa.
—No… —respondió Younghoon, y para sorpresa de todos, sopló suavemente sobre su oído, haciendo que el chico se estremeciera otra vez.
Jin y Jimin se miraron entre sí, con una sonrisa de victoria contenida, al ver la cara de furia que estaba poniendo Jungkook.
—Si te equivocas de nuevo… te pondré un castigo —susurró Younghoon con tono juguetón.
—E… ¿el parque? —preguntó Tae, cada vez más nervioso.
—Tampoco…
Sin previo aviso, Younghoon acercó su rostro y dio un beso breve y suave en los labios de Taehyung.
Namjoon no quitaba la vista de la expresión de Jungkook, que estaba a punto de explotar. Jin y Jimin se quedaron con la boca abierta, sorprendidos incluso ellos mismos por la osadía del invitado.
—Yo… yo… —balbuceó Taehyung, rojo como un tomate, lleno de vergüenza y confusión. Jamás se hubiera imaginado que algo así pasaría.
Jungkook dio un paso adelante, furioso, listo para intervenir, pero Namjoon lo detuvo suavemente, poniéndole una mano en el hombro para que esperara un poco más.
—¿La playa? —logró decir Taehyung, tratando de recuperar el aire.
—¡Eso es! —dijo Younghoon triunfante.
Tae se quitó la venda de golpe, confundido, pero antes de que pudiera decir nada, Younghoon volvió a acercarse y le robó otro beso, esta vez más largo. Los ojos de Tae se abrieron de par en par, totalmente sorprendido, pero no llegó a reaccionar porque, de repente, sintió que lo separaban bruscamente de Younghoon.
—¡¡Eh!! ¡Basta! —gritó Jungkook, con la voz cargada de rabia y celos, levantando a Taehyung de la silla y poniéndose frente a él, protegiéndolo—. ¡Tae es mío! ¡Solo yo puedo besarlo!
—¿Y tú qué eres de él, exactamente? —preguntó Younghoon, con una media sonrisa desafiante.
Mina observaba todo desde atrás, divertida por la situación. Taehyung se aferró con fuerza a los brazos de Jungkook, buscando refugio en él.
—Es mi novio —dijo Jungkook con firmeza, y luego giró para mirar directamente a los ojos a Tae—. Eres mío… te amo. Siempre te he amado.
—Y… yo también te amo —susurró Taehyung, con la voz entrecortada, totalmente sonrojado pero lleno de felicidad.
Lo miró con esos ojos brillantes y llenos de ternura que solo él tenía, y Jungkook no pudo esperar más: lo besó, allí mismo, frente a todos, sin importarle nada más. Younghoon sonrió tranquilo y miró hacia donde estaban Jin y Jimin, haciendo un gesto de aprobación con la cabeza. La misión estaba cumplida.
—Bueno, creo que ya nos vamos —dijo Younghoon, tomando su bolso.
—Hacen una pareja muy linda, de verdad —añadió mina antes de salir por la puerta.
—Taehyung sunbae… —dijo Younghoon, deteniéndose un momento—, recuerda que si Jungkook sunbae no va en serio contigo… aquí estoy yo esperando.
—¡Voy muy en serio! —respondió Jungkook de inmediato, todavía con el ceño fruncido.
Taehyung soltó una risa suave, y finalmente Younghoon se marchó. En cuanto la puerta se cerró, Jin y Jimin empezaron a gritar y saltar de emoción.
—¡Por fin! Ya era hora de que le dijeras lo que sientes —dijo Jin, dándole una palmada en la espalda.
—Si no me hubiera puesto tan celoso… creo que nunca habría tenido el valor para confesarle que lo amo y que siempre lo haré —admitió Jungkook, abrazando fuerte a Taehyung.
Taehyung bajó la mirada, sonriendo avergonzado, y Jungkook volvió a acercarse para besarlo otra vez. Pero justo en ese instante, la puerta de entrada se abrió de golpe, dejando ver a Hoseok, que acababa de llegar.
—¡¡Oigan!! ¿Qué está pasando aquí? —gritó Hoseok, acercándose rápido y separando a Jungkook de un tirón—. ¡Mocoso, ¿qué le estás haciendo a mi TaeTae?!
—¿Cómo que qué hago? Hyung, estoy besando a mi novio —respondió Jungkook, molesto por la interrupción.
—¿¿QUÉÉÉ?? —exclamó Hoseok, totalmente sorprendido.
—Es la verdad —intervino Namjoon, con aire orgulloso—. Jungkook ya no es un niño, Hobi. Taehyung es su novio.
—¡No, eso no puede ser! —negó Hoseok, corriendo a abrazar a Taehyung con fuerza, protegiéndolo—. ¡Tae es mío! Es mi hermano pequeño… ¡yo lo quiero y lo cuido mucho más que tú!
—Hobi hyung… —susurró Taehyung, sin saber si reír o pedir calma.
—¡Pues ahora yo soy quien lo cuida y lo ama! —replicó Jungkook, cruzándose de brazos y retando a su hyung con la mirada.
Jimin y Jin no podían parar de reír ante la escena: la pelea de celos y protección entre Hoseok y Jungkook por Taehyung era algo que nadie esperaba, aunque todos estaban felices de verlos por fin juntos. Aunque ahora se daban cuenta de que les esperaba una tarea difícil: tendrían que tener mucha paciencia si querían que Hoseok aceptara por completo su relación.
Por primera vez, el amor se había confesado… y ahora empezaba la verdadera aventura.
~fin~>








