Mi pequeño omega [Lucemond]

Summary

"La imprimación Es como la Gravedad, tu centro. cambia, de pronto no es la Tierra la que te sujeta, darias cualquier cosa y serias cualquier cosa que él necesitará. Un amigo, un hermano, un Protector." Jacob Black [Saga Crepúsculo: Amanecer]

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
16+

Librería

—Anda Lucerys solo iremos por un café, te juro que no vamos a tardar es el último día de preparatoria te lo pido—


El Omega sonrió divertido pues no era común que su amiga Rhaena le rogara de aquella manera.


—Esta bien, iremos pero por favor aleja de mi a tu amigo ya te dije que no me atrae para nada su horrible olor a vino—


—Luke, Cregan se ha portado bien contigo y no digas que miento—


Lucerys rodó los ojos.


—Solo dile que no quiero salir con él, al menos no en el plan que espera. Iré rápido a la librería, necesito encontrar la guía para el examen antes de ir a casa—


—Mierda la guía, bueno yo iré después del café ¿Ya escogiste carrera?—


—Escoger mi futuro a los 17 años suena como algo horrible no crees...pero si he decidido al fin que es lo que quiero estudiar y mi abuelo esta de acuerdo—


Rhaena se colgó la mochila y advirtió que Cregan se estaba acercando, vio a su amigo Lucerys salir corriendo para cruzar la avenida y no pudo evitar reír por el gesto.


🍑


Lucerys agradecía haberse salvado de una terrible conversación con Cregan Stark pero supuso que un tiempo a solas en la librería le caería bastante bien. Sacó su cartera y vio las tarjetas de crédito, era muy afortunado al tener una excelente posición económica así no tenía que preocuparse por nada salvo estudiar. Estudiar para ese examen imposible que solo 1 de cada 20 estudiantes lograba aprobar.


A todos se les había ocurrido aplicae a lo mismo que él o era acaso una extraña moda...no lo entendía pero aún así deseaba probarse a sí mismo. No tenía intención de salir con ningún alfa pues en esos momentos de la vida eran una terrible distracción y para colmo bien sabía que era un Omega lindo y que a los demás les encantaba su olor a durazno. Pero no el asqueroso olor agrio de Cregan eso si que no.

Abrió su celular y sacó el pequeño lápiz de un costado, hizo un apartado en sus notas digitales que decía "Posibles libros a comprar". Varios chicos de la librería lo miraron...claro ese celular costaba casi $2400.00 dragones de oro pero no importaba eran cosas que su abuelo le regalaba en cumpleaños o simplemente porque quería tenerlo feliz. Su Madre Rhaenyra también lo tenía muy mimado...pero siempre la recompensaba con buenas calificaciones, cuadros de honor y claro en la universidad no sería la excepción.


📚 Director creativo


Agencia de publicidad Integral Marketing


—¿Aemond que haremos?, la modelo no llegó o bueno dicen que va retrasada.— Aegon tenia el teléfono pegado en la oreja.


—Puta Madre se supone que por eso todas confirmaron ayer, Loras se va a enojar si esto no queda hoy. Pero le dije que les pagará la mitad del sueldo y me mandó a la mierda.


—Y que esperabas Loras no sabe manejar el puesto...¡Dioses! ¿Dónde estás?, ajá empezamos en 15 minutos cuando llegues corre con el maquillista—


Aegon colgó al teléfono y se dejó caer en el sofá de la oficina.


—Al menos sabemos que no se cancelará la filmación, párate Aegon y alista todo, saldré un momento y cuando regrese revisamos la musicalidad con el ingeniero de audio el comercial debe estar listo para el viernes o nos van a multar por incumplimiento—


—Ya se, no me lo tienes que recordar—


—De acuerdo, iré a la librería y regreso—


—Ahh! Ya llegó el libro de Marketing digital por fin, siento que me hago viejo con las tendencias de moda— Aegon aplaudió.


Aemond le sonrió y tomó las llaves de su auto para salir rumbo a la librería.


Estaba algo fresco así que sacó su abrigo y se lo colocó encima para arrancar el coche, al menos el viaje a la librería le quitaría un poco el estrés. Veinticinco años tenía ya...debería de haber formado una familia hace tiempo pero pareciera que ninguno era el indicado o los dos terminaban por aburrirse o por estar demasiado ocupados en sus trabajos.


Y además de eso la agencia demandaba demasiado tiempo y atención de su parte, buscaba con desesperación el puesto de Loras pero los dueños de la empresa aún lo tenían a prueba por tres meses.


Estacionó el coche y vio pegado en la librería el póster de aquel libro de Marketing que apenas se había lanzado...esperaba que por lo menos tuvieran dos copias para poder llevarle a Aegon de sorpresa.


Podía ser torpe pero era muy bueno en su trabajo y eso nadie se lo podía discutir.


Se internó en aquellos pasillos repletos de libros, el olor era tan reconfortante que quería quedarse ahí para siempre...encontró por fin el lugar en donde estaba el lanzamiento pero solo vio una maldita copia, de que servia anunciar lanzamiento si solo tendrían un ejemplar.


Alargó su mano para tomarlo pero sus dedos se rozaron con una mucho más pequeña y delicada, de pronto el aroma de los libros fue reemplazado por el embriagante olor a durazno...bajo la mirada y descubrió a un chico pequeño, delicado con unas rizos castaños que se acomodaban de manera armoniosa en su cabeza, ojos grandes color verde con miel, ojos en los que podías verte a ti mismo en un día tranquilo en el bosque. Tenía las mejillas llenas de pequeñas pecas y una nariz respingada. Aquel rostro era marcado por unos labios rosas y húmedos...un omega jóven, precioso con una silueta fina y grácil.


No habia necesidad alguna de pelear por ese ejemplar pues bien podía ir a otra librería pero su estúpido alfa fue más rápido que la razón.


—Perdona pero esto es mio— Aemond tomó el libro de la repisa.


Notó como el Omega hacia una mueca de disgusto.


—No veo tu nombre ahí, yo lo tomé antes— Lucerys advirtió en aquel alfa, el olor a canela le picaba la nariz pero se sentía cálido...muy cálido. Un alfa maduro de cabello plateado y ojos violeta, su piel era lechosa y contrastaba demasiado con la suya. Su omega estaba gritando por dentro, haciendo una fiesta por la cantidad de feromonas que se encontraban en el aire pero era un tonto. Un alfa de esa edad seguro ya tendría familia pero no notó aroma de otro omega.


"No seas idiota Lucerys"


—Mi mano prácticamente esta sobre el libro— Aemond rodó los ojos.


Lucerys no quería ir a otra librería así que intentaría hacer uso de sus encantos para que el alfa le cediera el libro.


—Perdona es que esta es la librería más cercana a mi escuela y si no lo compro aquí debo caminar demasiado...el transporte esta lejos— Lucerys se apartó de la estantería.


—¿Porqué lo necesitas?— Aemond quería escuchar la versión del chico.


—Es que pronto será el examen de ingreso a la universidad y voy a estudiar mercadotecnia, han dado muchas referencias de este libro y pensé que quizá sería bueno que lo leyera, aunque en la sinopsis me he confundido con algunos terminos—


Aemond lo sabía el Omega era demasiado jóven como para poder hacer algo, no le costaba nada ir a otra librería. Además de eso necesitaba dos copias para poder discutir los términos con Aegon asi que puso el libro en las manos del omega.


—Iré a otro lado, te lo puedes quedar—


—Muchas gracias, le daré un buen uso. A todo esto ¿Porqué lo necesitas?— Lucerys abrazó el libro disimuladamente pues traía el aroma del alfa impregnado.


—Porqué trabajo en una agencia de publicidad niño—


"Niño", a Lucerys no le agrado que el alfa usara esa palabra, quería que lo viera como un omega...un omega que podía llevar a pasear o a tomar algo.


—No soy un niño ya tengo 17 años— Lucerys bufó. —En 9 meses tendré 18—


El Omega era muy pequeño, precioso pero pequeño. Sin embargo su estúpido alfa quería más cercanía, no podía controlar bien sus acciones por el aroma dulzón del chico y además de todo se notaba que le estaba coqueteando.


—Es difícil estudiar solo, hay muchas cosas que no se— Lucerys se puso a mover las páginas del libro tratando de lucir desinteresado.


Aemond tragó saliva y las palabras brotaron desde su garganta.


—Si quieres puedo ayudarte con los términos básicos— Aemond quería darse un buen golpe pero ya lo había dicho.


—Eso seria muy bueno, de verdad haría la diferencia. Claro porque tienes experiencia en el ramo— Lucerys sacó un trozo de papel de su mochila y escribió su número de celular. —Mándame un texto, comenzaré a leer el libro esta noche.


Aemond tomó el papel y lo guardó dentro de su saco.


—Tengo que retirarme, que estés bien—


—Igual tu, gracias por el libro amm— Lucerys titubeó pues el alfa no le había dicho su nombre.


—Aemond, Aemond Targaryen—


Lucerys sonrió al escuchar su nombre...seguro el alfa tenía alrededor de 24 a 26 años pero su omega no dejaba de danzar dentro de su cuerpo.


—Aemond...soy Lucerys Velaryon— El Omega le extendió la mano.


Cuando el alfa lo tocó Lucerys sintió que sus piernas se doblaban, jamás había experimentado tal sensación al conocer a alguien. No hasta que Aemond estrechó su mano.


—Nos vemos Lucerys, ve a casa con cuidado— Aemond lo soltó y salió de la librería para buscar su coche...un omega precioso pero no podía permitírselo era demasiado jóven.


🍑


—Por lo más sagrado que fue eso— Lucerys sonrió y olfateó el libro, el aroma del alfa estaba ahí...fuerte y delicioso.


Pagó el libro y se subió al transporte rumbo a su casa, fue leyendo un poco y descubrió que quizá el libro era demasiado avanzando...ley de oferta y demanda, vio las fórmulas matemáticas y cerró rápido la tapa.


—Mierda, otra vez las matemáticas...— Bufó, no se le daban mal pero aún así eran de sus cosas menos favoritas.


Llegó a casa y su padrastro Daemon lo recibió.


—Luke te estábamos esperando para cenar—


El Omega vio el reloj...había demorado demasiado en la librería y olvidó por completo que tenía que regresar con su amiga Rhaena.


—Perdona, no me fije bien en la hora— Lucerys dejó sus cosas en la sala y se metió a la cocina para abrazar a su madre.


—Hijo mio, pon la mesa solo esta Joffrey y nosotros tu hermano salió a una fiesta—


Lucerys negó.


—Ese vago— Se apresuró a poner los platos y vasos mientras su hermano menor bajaba descalzo a toda prisa con su gato en brazos.


—Luke, llegaste ¿Más tarde vemos una película?— El pequeño niño dejó al gatito para que se fuera.


—Con palomitas, que tal Toy Story 2—


Su pequeño hermano dio saltitos y se sentó en la mesa. Aprovecho para mandarle un texto a Rhaena disculpándose por no haber ido al café. Cuando su madre sirvió la pasta guardo el móvil en su bolsillo pues a Daemon no le gustaba que comieran con ese aparato.


Rhaenyra se sentó y les sirvió agua de sandía.


—Lucerys ya sacaste la ficha de la universidad— Daemon comió un poco y apretó la mano de Rhaenyra ese gesto significaba que la comida estaba deliciosa.


—No, pero lo haré esta semana es que quería estar bien seguro— Lucerys probó y era cierto tenia un sabor delicioso.


—Mi niño sabes que estoy muy orgullosa de ti, tus abuelos vienen a cenar mañana para celebrar tu graduación de la preparatoria— Rhaenyra le pasó una servilleta a Joffrey pues estaba lleno de queso.


—¡Que emoción, hace mucho que no vienen!— Lucerys se apresuró a comer, amaba las visitas de sus abuelos pues eran muy cariñosos con él.


Término la comida y fue a su habitación para poder ponerse ropa cómoda y bajar a ver la película con su hermano pequeño pero antes abrió su laptop para encenderla.


Marcó el teléfono de Rhaena y esta contestó de inmediato.


—Mentiroso dijiste que vendrías al café—


—Cállate y escucha pasó algo insólito—


—¡¿Que?!— Rhaena se escuchaba ansiosa.


—Fui a la librería a buscar algo que me ayudara en el examen de ingreso y conocí a un alfa...por los dioses Rhaena tenía el olor más delicioso de este mundo. Quería el mismo libro que yo— Lucerys notó que estaba sonriendo como un tarado.


—Entonces seguro también va para la carrera, que emoción Lucerys ¿a que huele?—


—A canela, me picaba la nariz y cuando nos dimos la mano...te juro que mis piernas se doblaron—


—Vaya si que te pegó fuerte, ojalá lo puedas ver de nuevo se nota que te gustó. En fin iré a jugar un rato si sabes algo más del misterioso alfa me llamas—


Lucerys sonrió y colgó el teléfono, se dio cuenta que el no le pidió el número...que tal si nunca lo llamaba.


—De verdad eres tonto Lucerys Velaryon—


Fue rápidamente a su computadora pero su gato Arrax se recostó en el teclado.


—Arrax fuera— El gatito hizo una mueca y se recostó al lado.


Lucerys tecleo en Facebook el nombre del alfa y para su buena fortuna le saltó el perfil, tenía una foto suya con lentes oscuros parecía que estaba en la playa.


Entro para ver más información, le gustaban los animales, el café, la playa y decía ahí que leer. Bajo un poco más para ver sus fotos y descubrió una donde estaba frente al espejo de lo que quiza sería su habitación traía una camiseta sin mangas y vio sus brazos marcados...no era muy musculoso pero tenía todo en su lugar.


Le latía rápido el corazón el alfa era tan atractivo que moría por enviarle solicitud pero era mejor esperar un poco a que este le enviara un texto.


Se puso la pijama y bajó a la sala para poder acurrucarse con Joffrey y ver la película, quizá eran boberias pero las películas animadas calmaban su inquieto corazón.


🍑


Pasaron dos días y el alfa no había llamado ni nada...abrió la computadora y tecleo de nuevo su nombre, no había rastros de otro omega o una familia, entonces cual era el problema.


Claro la edad....seguro el alfa no quería salir con un omega como él, recordó como lo llamó niño en la librería.


—Lucerys despierta...ese alfa no va a llamarte ni va a ser tu príncipe azul además bobo...si hasta Rhaena piensa que es un chico de la preparatoria. Aemond ya trabaja y tiene su vida y tu apenas sabes que vas a estudiar...enfocarte eso es lo que debes hacer—


Se metió a la cama dispuesto a olvidar lo que pasó en la librería cuando el móvil se iluminó con un mensaje de texto de un número desconocido.


Su corazón latió con fuerza al leer "Hola Lucerys soy Aemond...lamento enviarte esto tan tarde, acabo de salir del trabajo. Igual puedes responder cuando despiertes".


Sostuvo el teléfono contra su pecho y se emociono...las palabras que dijo antes fueron olvidadas, prendió la tenue luz de su lámpara y texteo.


"Hola Aemond, sigo despierto...estaba pensando en ti"


Dudó si presionar el botón de enviar pero al final lo hizo, el alfa no respondia y se estaba impacientando cuando entró nuevamente un mensaje con el texto "Yo también".