Capítulo 1 - Encuentro.
Ese día, la lluvia estaba cayendo con fuerza, tan feroz que parecía que se fuera a partir el cielo y a comenzar a caerse a pedazos, cantaros de agua que hacían un ruido estrepitoso al golpear el suelo. Un par de minutos antes, el cielo había estado perfectamente claro, un azul celeste y un sol brillante, el ambiente perfecto para al fin lograr grandes ventas de rábanos, y regresar a casa habiendo roto un récord.
Pero de un momento a otro, el cielo se había vuelto gris con cientos de nubes surcando el cielo, y de forma repentina había comenzado a llover.
— ¡El clima en Yiling es siempre tan impredecible! ¡Cambiando de esa forma tan radical, que le pasa al cielo!? —Se quejo Wei Ying entre gritos, para poder lograr que sobre el ruido de toda esa lluvia, Wen Ning escuchara su voz.
— Yo tampoco lo entiendo, la lluvia llego tan de repente... —Respondió Wen Ning, pero su voz era tan baja y temblorosa, que apenas y se podía escuchar sobre la lluvia, y solo porque estaban muy cerca.
Ambos jóvenes estaban corriendo a empacar todas sus cosas, los rábanos fueron envueltos entre sabanas en una canasta de bambú que había tejido la abuela Wen, tomaron las tablas de madera que habían llevado para apoyar todo, las cuales fueron atadas en la espalda de Wen Ning, y Wei Ying guardo bien las pocas monedas que habían logrado obtener.
Una vez tuvieron todo su pequeño puesto improvisado desarmado y empacado, ambos salieron corriendo por las calles embarradas, esquivando a los otros habitantes que corrían frenéticos de aquí para allá, tratando de escapar de la lluvia.
La subida a los túmulos funerarios no iba a ser fácil bajo esta lluvia, pero era mejor eso a quedarse aquí. Tal vez Wen Ning ya no pudiera sentir frio, pero Wei Ying podía sentir como se le estaban congelando los huesos.
Recostado contra una de las casas de madera que lucia en peor estado, casi abandonada a las afueras del pueblo camino a subir la montaña, había un joven sentado con las piernas dobladas contra su pecho, tenia ropas que parecían trapos maltratados, que una vez seguro habían sido costosos, sus largos cabellos caían sueltos, empapados contra su espalda y su rostro, y tenia ojos claros como la miel, que reflejaban un profundo tormento.
Con las manos se estaba agarrando la cabeza con fuerza, tirando de un par de mechones, y murmuraba algo una y otra vez, frenetico. Wei Ying detuvo su carrera al verlo, impulsado por un sentimiento desconocido, y se acerco con cautela a el. A pesar de la lluvia, alcanzo a escuchar un poco de lo que decía.
— Ya esta, esta hecho, lo hice... Eche a Feng Xing, Mu Qing se a ido, mis padres... Mis padres tambien se han ido. Se han ido se han ido, todos se han ido. Se han ido se han ido, todos-
Repetia lo mismo una y otra vez, y parecia no ver a nadie a su alrededor, demasiado metido en su propia mente. Wei Ying se quedo alli, a una distancia prudente, sin poder parar de observarlo. Wen Ning se habia detenido tambien, y miraba en silencio a Wei Ying con desconcierto.
Cuando el joven levanto la mirada de golpe y sus ojos se encontraron, Wei Ying pudo por fin reconocer la razón del porque se habia detenido al verlo. Era lo mismo... Eran los mismos ojos, la desesperación en esa mirada... Era exactamente la misma que la suya, tal vez incluso peor. Ese tormento tan denso...
Wei Ying le sonrió, lo que pareció descolocar por un momento al chico. Entonces, camino hacia el y se agacho.
— Joven maestro, esta lloviendo a cantaros... ¿No planeas correr?
Ser escudriñado por esos ojos claros era incomodo, se sentía como si ese chico que lucia tan joven, mas joven que el, estuviera leyendo en lo profundo de su alma.
Un segundo después, toda la expresión del joven y su aire cambio, y le dirigió a Wei Ying una sonrisa perfecta.
— No es necesario.
Esa sonrisa le recordó también tanto a el mismo, era como si estuviera viendo su reflejo. Wei Ying le dio también una sonrisa perfecta, brillante y amable.
— Pero te estas mojando.
— Estoy bien aquí. —Vino la respuesta al instante.
— Hmm...
Para protegerse del sol y de la lluvia, Wei Ying y Wen Ning llevaban unos grandes sombreros de bambú, que la abuela Wen también había tejido. En la montaña sobrevivían todos haciendo artesanías con lo que encontraran, pues no tenían dinero para comprar nada, apenas y les alcanzaba para algo de comida, y aun así, no solía ser suficiente.
Wei Ying se quito el sombrero, y con cuidado y lentitud, se lo coloco a el joven en la cabeza.
— Aquí tienes, esto debería protegerte un poco de la lluvia. —Nuevamente le sonrió, un sentimiento fugaz embargo a Wei Ying por un segundo, como si estuviera siendo impulsado por el tipo de sentimiento que tienes, cuando quieres cuidar a un hermano menor.
El sabia de eso, pero no iba a recordar a su propio hermano que había perdido, Jiang Cheng, ahora mismo.
El joven se le quedo mirando, tenia los ojos muy abiertos, y parecía muy afectado por algo, la mascara de tranquilidad y alegría deslizándose de su rostro, y luciendo mas esa mirada cruda y desesperada que había tenido antes en sus ojos.
— Gra-Gracias... ¿Pero, no es este tu sombrero? —El recorrió con la mirada a Wei Ying, como analizando sus ropas y su apariencia, la cual aunque era la de un joven muy apuesto, también lucia muy delgado y pobre.
— ¡No te preocupes! Tu parece que lo necesitas mas que yo.
La lluvia seguía en su mismo nivel feroz y descontrolado, ahora el viento soplaba tan duro, que el joven tuvo que agarrar con fuerza el sombrero, para impedir que este fuera a salir volando. No parecía que la lluvia fuera a terminar pronto.
— ¿Cómo te llamas? —Siguió conversando Wei Ying, ignorando el frio desgarrador que sentía en sus huesos, incluso había comenzado a temblar, pero luchaba porque no se notara, mientras actuaba natural.
Hubo un silencio de casi un minuto entero, donde el chico le miraba fijo y vacilante, como si estuviera dudando muy seriamente si responder o no.
— ¡Yo soy Wei Ying! Cortesía Wei Wuxian. Aunque ah... Seguro ya has escuchado mi nombre. --Se rasco la mejilla con nerviosismo.-- Pero no te preocupes ¡Te juro que todo lo que has escuchado son rumores! Yo soy completamente inofensivo. --Le hizo una reverencia, luego se llevo la mano al pecho, como si estuviera haciendo un sentido juramento.
Aunque ese nombre le sonaba, en este momento el chico no podía recordar si lo había escuchado antes o no. Aun así, algo en esta persona le hacia parecer muy confiable, y así, el se puso de pie y se presento.
— Mi nombre... Soy Xie Lian. Quizás has escuchado mi nombre antes tambien...
Por la cabeza de Wei Ying paso exactamente el mismo pensamiento que había tenido Xie Lian un segundo antes, dicho nombre le resultaba terriblemente familiar, pero por su vida, no lograba recordar donde lo había escuchado.
Parece que ambos han estado demasiado ocupados tratando de sobrevivir a sus desastrosas vidas, como para tener tiempo a escuchar que estaba pasando allá afuera en el mundo.
— ¡Es un placer conocerte, Xie Lian!
Wei Ying le ofreció la mano, y Xie la tomo de inmediato. Mientras la mano de Xie estaba cálida, la de Wei Ying estaba terriblemente helada, tanto que Xie Lian se estremeció.
— Por dianxia ¿Estas bien? ¡Te estas congelando!
— Ah jaja, esta bien, no pasa nada... Ya estoy acostumbrado. —Wei Ying sacudió la mano para restarle importancia.
— ¿Acostumbrado a estar helado de muerte? —Xie Lian frunció el ceño.
— Se podría decir... De todas formas ¿Tienes algún lugar a donde ir para refugiarte de esta lluvia?
Xie Lian no respondió durante otro minuto entero, esta vez estaba mirando al suelo con los dientes apretados, pero entonces, muy lento, sacudió la cabeza en negación.
— Bueno ¡Pues puedes venir conmigo! Donde vivo no es la ah... Gran cosa, de hecho es todo lo contrario, pero somos muchos, es acogedor a nuestra manera, y podríamos brindarte un lugar donde dormir...
— ¿Por qué me ofreces ayuda? Tu no me conoces.
El ceño fruncido de Xie Lian era tan a la defensiva, una vez mas, Wei Ying se sintió identificado. Había algo en este niño que lo hacia lucir tan tan solo y tan frágil, aun cuando sus ojos parecían tan viejos, Wei Ying sentía que necesitaba hacer algo por el.
En lugar de responder con una respuesta evasiva o una broma, la cual era su manera habitual de responder, decidió ser... Sincero, de una forma cruda y vulnerable, pero que se sentía como el único camino correcto a seguir en este momento, ante este joven.
— Se lo que se siente que nadie te ayude ni te quiera brindar una mano... Y se que nadie lo hará jamás por mi, pero eso no me impide hacerlo yo por ti.
Por un segundo, la mirada en los ojos de Wei Ying parecía tan triste y sola, que la expresión de Xie Lian se suavizo. El apretó los labios, sintiendo la intriga sobre esta persona crecer en su interior. Incluso si no era el momento para hacer eso... No es como si tuviera nada mejor que hacer de todas formas.
A el ya no le quedaba nada en la vida.
— Esta bien... Si, gracias. Iré contigo.
La sonrisa que recibió a cambio de su respuesta afirmativa fue cegadora, tan genuina, que le quito el aliento a Xie Lian. Han pasado años desde que vio una muestra de humanidad tan amable y brillante como esa.
Como si hubiera algo en esta persona, que le inspiraba esperanza a quienes estaban con el.
En ese momento, el hombre que había estado atrás observándolos desde la distancia se les acerco. Estaba bañado en energía resentida, igual que Wei Ying la desprendía, ahora que se fijaba mejor, pero parecía incluso mas inofensivo que Wei Wuxian.
Era discordante.
— We-Wei-Gongzu, tenemos que regresar... Vas a resfriarte y--- A-Jie no va a estar contenta. —Dijo entre muchas pausas Wen Ning.
— ¡Aiya, es verdad! Ay no... La regañiza que me espera. Ah, mira, Xie Lian, este de aquí es Wen Ning. Wen Ning, este es Xie Lian.
El nervioso hombre cadaver le hizo una reverencia profunda, y aunque parecía nervioso, a la vez tenia una mirada muy suave. Xie Lian sentía que había algo demasiado extraño con el, algo que estaba mal, pero a simple vista y con toda la oscuridad que les rodeaba por la lluvia, no podía precisar bien el que.
— Es un placer, Wen Ning. —Saludo Xie Lian.
Wei Ying había notado que, si bien este joven maestro parecía tener muchos modales y educación al hablar, no les había hecho una reverencia ni una sola vez, como si la idea ni siquiera se le pasara por la cabeza. Aun así, no estaba en el molestarse por asuntos formales tan insignificantes, a estas alturas de su vida.
— Mu-Mucho gusto... Vamos, tenemos que regresar. —Les incito a ambos, parecía que había escuchado la conversación, y había aceptado muy rápido el hecho de que Xie Lian fuera con ellos.
Ambos eran muy amables, y Xie Lian por un momento deseo con todo su corazón, que esta no fuera otra trampa de Bai Wuxiang, incluso le rezo a todos los dioses en su mente, aunque solo lo penso, en realidad no estaba rezando a nadie en especifico, no fuera a ser que por accidente alguno de ellos escuchara su oración.
Y así, anhelando con su alma poder confiar de nuevo en alguna otra muestra de amabilidad humana, incluso si estaba aterrado hasta los huesos, Xie Lian los siguió.
Y correr bajo la lluvia a la par de esos dos, mientras lo llevaban a escalar la montaña mas siniestra que había visto nunca, pero cuyo sendero estaba iluminado con cálidos faroles que se esforzaban por resistir a la tormenta sin apagarse, aumentando en cantidad conforme mas se acercaban camino arriba...
Por alguna razón, esa sencilla acción... Le otorgo una pequeña sensación de tranquilidad a su corazón, esa que no había sentido hace tanto, tan cerca de perder la cordura.
Apretó con fuerza su sombrero de bambú, el cual le había sido obsequiado, cruzo la barrera con Wei Ying y... Continuo.
Fue ese día, en una tarde de tormenta repentina y atronadora, que un príncipe dios marcial con la vida destrozada, y un cultivador con la vida echa tirones, ambos a punto de perder la cordura, se conocieron en el momento mas bajo de su vida, y comenzaron una pequeña convivencia muy sencilla y humilde, pero muy suave y cálida, capaz de tal vez, solo tal vez... Otorgarles a los dos un poco de esperanza.









Me encantó, por favor continúa. ❤️❤️❤️
¿continuarás?