Bubblegum Kiss

Summary

Robin tiene un nuevo archienemigo; el tonto chicle de fresa que Superboy lleva masticando media hora… Y en verdad, no lo soportaba.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Bubblegum Kiss


—¡¿Quieres guardar silencio?! —las palabras poco amigables saliendo de la boca del mayor, con un poco más de “odio” del que era necesario fueron adornadas con un exagerado movimiento de cabeza para voltearlo a ver.

Haciendo que el chico del símbolo de la esperanza en su sudadera y la pequeña capa roja pegada a la misma decidiera meter la bomba de chicle a su boca y explotarla ahí, inflando las mejillas como reacción a sentir el golpecito del aire contra ellas.

Damian rodó los ojos al ver cómo el menor solucionaba su petición de no hacer ruido con la goma de mascar, antes de voltear y continuar con su importante trabajo en la bati-computadora... Trabajo tan importante que simple no estaba prestando la debida atención para hacerlo en realidad.

Por qué tener a ese tipo alrededor, respirando el mismo aire, llenando el silencio con cualquier cosa que hiciera siempre, parecía más una tortura que otra cosa...

O así Damian quería verlo.

—Lo siento —Jon mencionó, mientras continuaba mascando su dulce y se acercaba flotando hasta la bati-silla donde las cosas más bati-importantes y bati-inteligentes comenzaban ahí, recargándose sobre esta, mirando los enormes monitores frente a ambos — ¿Ya tienes pista de algo? —preguntó, mientras sostenía el chicle entre las muelas para poder hablar y luego volver a mascar de este.

El de ojos verdes gruñó, levantando la mirada para volver a regañar a Jonathan con la misma pregunta sobre no entender lo que significaba guardar silencio, solo mirando la línea de mandíbula marcándose en el chico al apretar la goma de mascar entre sus dientes, notando que eso le hacía ver bastante bien y luego, después de sentirse observado por mucho tiempo, los ojos gentiles de Kent sobre los propios seguidos de una sonrisa tranquila.

—Detesto esa cosa que traes en la boca —gruñó, mientras sacaba un pañuelo de alguna parte del escritorio, entregándoselo al chico de mirada azul — escúpelo.

—Pero... —Jonathan hizo un puchero, tomando el pedazo de papel y escupiendo la masa pegajosa en ella— estaba cumpliendo el reto de cuántas masticadas le duraba el sabor a la goma de mascar Super-resistente ¡Super sabor a cada chopchop! ¡Pudimos ganar un 2x1 en entradas de cine si acertaba! —el más joven de los dos comenzó a hablar, sobre aquel dulce que lucraba con la imagen de su papá, haciendo una pequeña rabieta por no poder comprobarlo pues solo había una oportunidad cada cierto tiempo.

Verborrea que había hecho en Damian suspirar con fastidio, girar con violencia su silla para quedar frente a frente del otro mocoso, tomarlo de la “S” de su pecho y hacerlo bajar a su altura como si fuera un globo de helio, pegando sus labios con los del otro.

Ese beso, pequeño y tembloroso había sido suficiente para hacer callar al de ojos azules, quien bajó lentamente de su estado flotante, poniendo ambas manos sobre los reposabrazos de la silla, para apoyarse mejor y juntarse más al moreno, logrando un beso duradero, moviendo su boca lentamente y, de forma juguetona, acariciar la lengua del otro con la propia.

Logrando un mohín de disgusto por parte del de ojos verdes, quien apretó el ceño, pero aun así continúo pegado del otro.

El beso no duró mucho, fue Jon quien se separó primero, sonriendo de medio lado mientras acariciaba la mejilla del más bajo.

—¿Sabes? — el de ojos azules sonrió, de esa manera adorable que tenía, haciendo contacto visual con el otro por unos pocos segundos —Fue un lindo primer be...

—750 veces —respondió Damian, mientras giraba el rostro suavemente colorado en rosa, evitando mirarle.

—¿Qué? —Jonathan le miró extrañado, parpadeando un par de veces más, lo había interrumpido para decir un número grande y aleatorio... Un número muy grande antes de confesar que él era su primer beso.

Y si ¿Él era el beso 750 de Dami? Vaya, eso sí era muy mala suerte y pensar eso había creado un puchero de nuevo en el rostro del más alto.

—El sabor de tu dulce dura 750 masticadas —repitió, suspirando— está en los archivos de la Bati-computadora... Por alguna razón padre tiene un archivo detallado sobre eso.

—¡¿Eh?! ¡Imposible! —Jon abrió bastante los ojos ante la sorpresa —¡Entonces no soy tu beso número 750! ¡Genial!

El moreno soltó una trompetilla pequeña al escucharlo y ver cuan emocionado estaba de saber eso, negando con la cabeza, solo para volver a girar hacia el ordenador.

—Nah, eres el número 1001 —soltó muy tranquilo, para volver a sentir que el niño a su lado volvía a flotar, con un aura triste y hacia ese típico mohín de tristeza, solo para reír y voltear a verle —Deja de lloriquear ¿A quién le importa el número de besos de alguien?

—Es que tú eres mi primer beso y yo quería ser el tuyo... Eso es muy malo —se quejó, pateando una piedrita imaginaria en el aire, haciendo reír de nuevo a Damian.

—Serás feliz si te digo que también lo eres? —preguntó, recargándose sobre el respaldo, mirando a esos enormes y vibrantes ojos azules, soltando un suspiro —eres mi primer beso también ¿Feliz?

Y por la forma en que el menor se lanzó sobre de él, tomándole de las mejillas para besar sus labios rápidamente y varias veces supo que así era.

—¡Basta! ¡Sabes a fresa! —Damian intentó separarse, mientras sentía los brazos del más alto alrededor de él.

—¿Quieres comprobar si el sabor se va después de 750 besos? —Jon propuso, con un brillo emocionado en sus ojos.

—No creo que funcione de esa man... —y sin poder decir más, tenía a Jonathan contra sus labios, volviéndolo a besar.

Y Damian no pretendía desaprovechar esa oportunidad.