1
Miraba mi ventana como todos los días, pensativa y sin saber que me esperaría hoy, tan solo me levanté de mi cama y preferí ir a ducharme.
• • •
—Buenos días, cariño. —dijo Dong-Yul.
—Buenos días, amor, ¿estas preparando el desayuno? —preguntó Gyeong-hui.
—No, esta vez lo pedí a domicilio, me desperté algo tarde y no quise prepararlo.
—Esta bien, por cierto ¿Hoy iras a trabajar? Si es así para prepararte algo de comer después. -preguntó Gyeong-hui
—Si iré pero. no te preocupes que voy a comer algo de la calle, tendré que estar ahí para las tres de la tarde y no quisiera molestarte.
—Esta bi- —una llamada al celular de Gyeong-hui interrumpió. —¿Hola?
—¡Gyeong! Tenemos que vernos, ven a mi casa preparo unas galletas y un café. Voy a contarte algo importante. —mencionó una voz del otro lado del teléfono.
—¡Bien! Iré, ¿a que horas llego?
—A las tres de la tarde. —colgó.
—¿Quién te llamó? —preguntó Dong-Yul.
—Mi amiga, quiere que nos veamos en su casa.
—Ves, sabia que ibas a mantenerte ocupada.
• • •
La noche llegó, eran aproximadamente las nueve de la noche y Dong-Yul estaba por llegar del trabajo mientras que, Gyeong-hui aún no llegaba.
—¡Amor ya estoy aquí! —avisó Dong a la nada mientras dejaba sus cosas en la mesa. —. ¿Amor? -repitió al no oír respuesta. —. Bien, aún no llega...
Dong preparó una cena especial esperando a que Gyeong llegará. El tiempo avanzó y ya eran las once de la noche.
—¡Ya vine amor! ¿Aún no llegas? —se escuchó por fin la voz de Gyeong. —. ¿Amo-? —Gyeong llegó al comedor viendo sorprendida a la mesa la cual estaba totalmente adornada con flores y algunas velas obviamente la cena ahí. —. Oh por dios...
Y Dong despertó, cansado fue hacia la cocina, hambriento.
—Oh ya llegaste. —dijo Dong.
—Amor... Lo siento tanto por llegar tan tarde. —Gyeong se disculpó.
—No te preocupes, ya es muy tarde y deberías y a dormir, supongo que no tienes hambre así
Y así fue, ambos se sentaron y aunque la comida estaba algo fría no le tomaron importancia.
—Feliz aniversario. —mencionó Dong así rompiendo aquel silencio.
Y Gyeong recordó
—¡Nuestro aniversario! —Feliz aniversario. —dijo Gyeong tratando de disimular su olvido.
• • •
—¡En verdad! ¡¿Porqué nunca piensas bien las cosas?! —gritó Dong realmente muy desesperado.
—A-amor, discúlpame, sabes que no suelo medir las consecuencias de mis actos —dijo Gyeong con una voz quebradiza. —. Prometo cambiar.
—Siempre me dices lo mismo una y otra vez, ¿no te cansas de esas promesas falsas? —preguntó Dong algo molesto. —. Es mejor que esto se quede así ¿No crees? Y realmente no me importa tu respuesta, yo me iré.
—¡No, espera! —gritó Gyeong así corriendo rápidamente hacia Dong quien estaba ya afuera de aquella casa.
—Realmente ya no me importa si cambia o no, estoy cansado. —pensó Dong mientras que sus ojos comenzaban a llenarse de lagrimas.
—¡Amor! —gritó Gyeong pero era demasiado tarde, un automóvil iba pasando a toda velociodad por ahí.
—¡Dong! —gritó Gyeong levantandose rápidamente de la cama muy asustada.
—¿Qué, qué sucede?
—Nada... Nada grave solo fue una pequeña pesadilla.
Y ambos volvieron a dormir como si nada.
• • •
Me desperté muy temprano hoy, fui a buscar algún regalo para Dong, solo encontré un reloj que él tanto quería. Solo como un pequeño detalle.
Llegué a la casa y rápidamente al abrir la puerta había un dulce olor a waffles, obviamente a escondidas me dirigí hacia la habitación y deje aquel regalo en la mesita de noche.
—Oh amor ¿En qué momento llegaste? —preguntó Dong.
—Hace un momento. Vayamos a desayunar.
Y la pareja se dirigió hacia el comedor.
Al terminar de desayunar Dong se dirigió a la habitación.
—Oh... ¿Esto qué es? —dijo Dong al ver una pequeña caja con una nota junto a el. —. Querido Dong... Lo siento demasiado por olvidarlo, prometo mejorar en eso por eso ten un regalo como disculpa. Te ama, Gyeong. —Dong quedó totalmente sorprendido por aquello.
—Ábrelo. —Dijo Gyeong apenas llegando a la habitación.
Y así lo hizo, Dong abrió esa pequeña caja viendo que contenía ese reloj que el tanto quería.
—Cariño no debiste molestarte —dijo Dong mientras una gran sonrisa se formaba en su rostro. —, yo no compré nada especial para ti.
—Hiciste una cena para mi, eso es muy especial —dijo Gyeong dirigiendose hacia Dong para depositar un pequeño beso en los labios ajenos. —Te amo. —mencionó después del beso quedando cara a cara con Dong
—Te amo yo también. —mencionó Dong depositando otro pequeño beso pero esta vez en las mejillas ajenas.
Solo tengo miedo de que te alejes.