¿ESTÁS BIEN?
Jungkook, llama suavemente a la puerta del baño.
—Jimin amor, ¿estás bien?.
En el interior, se escucha un suave gemido.
—¿Jimin?.
Con la oreja pegada sobre la suave madera de la puerta, Jungkook ansioso, intenta resolver el misterio de su pareja, encerrado en el baño.
—¿Estás enfermo?, ¡Golpea una vez si estás a punto de desmayarte!,¡Golpea dos si puedo derribar la puerta!.
Otro gemido, está vez un poco más prolongado.
—¿Jimin?.
El corazón de Jungkook está a punto de salirle por la boca y sin darse cuenta sus manos crispadas arañan la valiosa madera.
Eternos minutos más tarde.
—¡Ahhh!, ¡Por fin!.
—¿Por fin?,¿Por fin qué?—exclama Jimin histérico, golpeando la puerta ya sin freno—¿Qué ocurre?.
Segundos más tarde, con un suave chasquido la puerta se abre, dejando ver a Jungkook lavándose las manos.
—¡No deberías cocinar, ese Kimchi tan picante!—exclama pasando junto a Jimin, quien le observa con los ojos abiertos como platos—¡Tengo la parte trasera escocida!.
Cuando Jimin por fin recupera la compostura y los latidos de su corazón vuelven a su velocidad normal, sigue a su pareja po el pasillo hasta la cocina.
—¿Todo ese drama, era por qué no podías…?.
—-¡Shhhh!—Jungkook detiene sus palabras, agarrándolo suavemente por la nuca y plantando un suave beso en sus labios—¡De tú hermosa boca no puede salir, esas palabras tan soeces!.
Jimin, se aparta un poco indignado, para seguir con sus quehaceres en la cocina.
—¡Eres un dramático y me has asustado!—solloza de repente, soltando la cuchara de madera con la que removía los fideos—¡Si no te gusta como cocino, hazlo tú!, ¡Y en el mueble de los medicamentos, tienes pomada!.
Jungkook, observa cómo su amado se aleja por el pasillo entre gimoteos y preocupado se lanza tras él.
Cuando entra en el dormitorio, Jimin se halla tumbado en la cama en posición fetal agarrado a su peluche favorito.
—¡Chim amor!—susurra acariciando su muslo suavemente—¡Solo estaba bromeando!,¿Qué te ocurre?,¿Y no deberías lavar a este pobre gato?,¡Parece, más negro que blanco!.
Al escuchar sus palabras, Jimin levanta la cabeza y con un mohín de disgusto, se aferra aún más a su gato de peluche sin responder.
—¡Vamos Chim, sabes que bromeo!—súplica Jungkook—¿Qué es lo que ocurre?.
Jimin se incorpora abrazado al gato y tras unos instantes de hipos y sollozos, suspira.
—¡Hoy, tengo una reunión muy importante con mi jefe y estoy histérico!—exclama de repente—¡Estoy muy nervioso, porqué solo pienso en que me van a despedir o algo peor!,¡Nunca me ha convocado a su despacho!,¡Llevo tres días sin dormir, solo pienso en que me van a echar!,¿Qué haremos si me quedo sin trabajo?.
Tras el reguero de palabras, Jungkook observa a su amado, aplastar su desgastado peluche, mientras se balancea repitiendo las últimas palabras en voz queda. Después, lo abraza con fuerza.
—No te van a despedir, Jimin.Eres el mejor en tu trabajo y también eres muy amable, cariñoso y muy buen cocinero.
Entre los fuertes brazos de Jungkook, Jimin no responde.
Tras unos minutos así abrazados, Jungkook se separa, para descubrir una sutil sonrisa en el rostro de su amado.
—Esperaba que dijeras, que yo también soy muy bueno en mi trabajo y que también soy encantador…
Un poco más relajado, Jimin suelta una risita.
—Si, pero yo sigo siendo mejor cocinero.
Tras besarse apasionadamente, Jungkook rueda a los pies de la cama, para ponerse unos pantalones de traje, camisa blanca y unos zapatos Oxford, mientras Jimin le observa.
—¿Los Oxford y el traje?—inquiere interesado—¿También tienes hoy, una reunión con tu jefe?.
—Si—responde Jungkook, desde el vestidor mientras escoge una americana—y creo que también es importante.
Al escuchar sus palabras, Jimin se acerca a su amado adoptando una postura sería.
A pesar de que nunca hablan del trabajo en casa, siempre se muestran el uno al otro, apoyo y comprensión.
—Todo irá bien—susurra Jimin, posando sus pequeñas manos a ambos lados de la cara de Jungkook—¡Tú también eres el mejor, aunque tengas el trasero escocido!.
Seguidamente y riendo, los dos se dirigen a la puerta del moderno apartamento que comparten en el barrio de Gangnam, el más rico y exclusivo de Seúl.
—Te veo luego—susurra Jungkook, plantando un suave beso en los labios de Jimin.
—Te veo luego—responde este, besándole a su vez.
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Dos horas más tarde, en las oficinas de Yoon & Yung en Nonhyeon-dong en Gangnam.
El director y heredero del bufete de abogados, el señor Yoon, estrecha efusivamente la mano de Jeon Jungkook.
—Confío plenamente en usted, señor Jeon—exclama sonriendo con sus dientes recientemente restaurados, con carillas de porcelana, demasiado aparatosas y deslumbrantes, para el gusto de Jungkook—por sus logros y éxitos en la empresa y ha pesar de su juventud, se que no nos va a decepcionar y con su defensa, logrará ganar ampliamente el caso.
Jeon Jungkook estrecha su mano y sonríe, mientras piensa que su nuevo estiramiento facial, le da un aspecto grotesco y que el inciso a su juventud, era innecesario.
En ese instante, mientras frente a la preciada y milenaria puerta del despacho, el director Yoon y Jungkook, siguen estrechándose las manos, al fondo del pasillo aparece un caballero de mediana edad de aspecto elegante, con su cabello canoso peinado hacia atrás y sin excesos en su vestuario.
—Señor Yoon—saluda el recién llegado con una inclinación de su blanca cabeza—soy el señor Choi de “Choi Lawyers & co”.
Después, se aparta para presentar con un gesto de su mano, a la persona que viene tras él.
—Y este es mi socio, el señor Park Jimin, y él es quien se ocupará de la acusación.
Continuará...