El Sueño
Zack se encontraba atrapado en el mismo sueño una y otra vez. Una puerta solitaria, perdida en una habitación completamente blanca y brillante, era la única compañía en aquel lugar. Susurros misteriosos parecían emerger de la puerta, tentándolo a abrirla, pero cada vez que extendía la mano para girar el pomo, se despertaba con el corazón acelerado, el sudor frío perlado en su frente.
La luz del día no traía consuelo a su mente inquieta. El sueño lo perseguía incluso en la vigilia, sus pensamientos se desviaban constantemente hacia la puerta y los susurros que la acompañaban. Aquella noche no sería diferente, incluso cuando su madre lo llamó para prepararse para el campamento de verano.
"Zack, es hora de levantarse. El campamento nos espera", llamó su madre desde la puerta de su habitación.
Zack asintió, tratando de alejar los remanentes del sueño de su mente. Se levantó de la cama con pesadez, sintiendo el peso de la falta de sueño sobre sus hombros. Se vistió rápidamente y se reunió con su madre en la cocina, donde un desayuno rápido les esperaba.
Durante el viaje hacia el campamento, el letargo del viaje lo envolvió, y pronto se encontró sumido nuevamente en el sueño recurrente. Sin embargo, esta vez, algo era diferente. Junto a la puerta solitaria, una mesa apareció de la nada, sosteniendo un libro antiguo. Con paso cauteloso, Zack se acercó, y el libro comenzó a abrirse lentamente, como si tuviera vida propia.
Una frase dorada, iluminada en el centro de las páginas, capturó su atención: "Ya estás cerca". Antes de que pudiera asimilar el significado, el sueño se desvaneció, y Zack emergió del trance justo a tiempo para el arribo al campamento.
El auto se detuvo frente a la entrada del campamento, y Zack salió, inhalando el aire fresco del bosque. Los edificios de madera y las tiendas de campaña salpicaban el paisaje, y el sonido de la naturaleza llenaba el aire. Se despidió de sus Padres con un abrazo rápido y se unió al grupo de campistas que se formaban para el registro.
Los empleados del campamento los recibieron con entusiasmo, dirigiéndolos hacia las cabañas asignadas y organizándolos para las actividades del día. Zack se encontró en la fila de chicos, observando a su alrededor con curiosidad mientras esperaba su turno para el registro. Y fue entonces cuando la vio: una chica única, con cabello azul púrpura y ojos brillantes que parecían contener todo un universo de misterios.