"BESTIAS"
Las bestias son animales que actúan por puro instinto matando y cazando por supervivencia, aunque con el pasar del tiempo surgió un subgenero de la bestia; los pensantes. Este subgenero era más listo, más inteligente... más fuerte.
Tenian la capacidad de cambiar sus cuerpos a gusto y de cazar en grupos.
Las bestias se dividen en razas y clanes. Algunos dispersos por el mundo y otros que han logrado realizar un reino y algunos pocos un imperio.
Las presas son la comida de los depredadores y son capaces de crear escondites casi indetectables para los depredadores.
Por supervivencia, las presas han desarrollado un útero en ambos géneros facilitando su reproducción y evitando su extinción.
...
Los conejos ikú, como su nombre lo indica, son conejos que son capaces de cambiar sus orejas de caídas a normales por voluntad propia.
Una joven salio de su madriguera. Había cumplido la edad suficiente para salir y ver lo que hay más allá de la madriguera. Su forma de conejo tenia un pelaje manchado por el blanco y negro.
Al cambiar su forma a una humanoide, se volvió una hermosa mujer con cabellos en blanco y negro.
Incluso en esta forma, mantenia la delicadeza de un conejo. Su piel era delicada y tenia labios rosados que complementaban con su cabello negro y blanco. Sus piernas eran fuertes y largas dejando ver su genética de conejo.
Por voluntad, sus orejas permanecían en su cabeza y una cola de conejo resaltaba de su cuerpo. Moe Soua era una hembra, la hija principal del lider de su madriguera. Una mujer nacida para el liderazgo, tenia varios hermanos y de todos ellos, ella fue la elegida para mandar en la madriguera una vez muriese su padre.
Estaba orgullosa de ese puesto, ¿quien no lo estaría?...
Aunque ella no pensaba que todo podría arruinarse con tan solo un sentimiento.
Al ser su primera vez fuera de la madriguera, la curiosidad hacia el mundo la invadía. Sin pensarlo mucho, corrió alejandose de su hogar, emocionada por ver todo lo que se ha perdido.
Sus piernas eran rápidas, no tardo mucho en salir del pequeño territorio de su padre. Incluso fuera de ese territorio, su seguridad seguía intacta. Corria con tanta confianza que era imposible que algunas bestias no la mirasen por donde pasaba.
Algunos zorros la miraban esperando que el cansancio la atacara y atacarla en el momento indicado. La coneja era ignorante ante tres zorros que comenzaban a acecharla.
Los zorros eran bestias puras, principales depredadores de varios animales pequeños. Aunque podían alimentarse de bayas y frutos silvestres, no podían negarse a un pedazo de carne cuando se les presentaba ante sus ojos.
La coneja no tenia energía infinita y en algún punto tenia que cansarse, pero ese momento tardo en llegar para los que la cazaban.
Moe Soua corria alegre mientras que sus pies tocaban en pasto algo humedo gracias a una reciente llovizna.
Sus pies no se detuvieron hasta llegar a la costa. Incluso ahí, la curiosidad la invadía. Los zorros seguían detrás de ella esperando un descuido.
Ignorante al peligro, Moe Soua se agacho al ver un objeto brillante en la arena.
Uno de los zorros salto hacia la coneja para deshacerse de ella de un solo mordisco.
Los demás zorros lo siguieron rodeado cada uno un lado para que la chica lo pudiera escapar.
Moe Soua solto un chillido al sentir los dientes clavarse en su piel. Intento escapar por un lado pero ambos zorros le gruñian al verla intentar escapar de ellos.
En el momento en que la mandíbula del zorro la solto, ella tomó la oportunidad para volver a su forma de bestia y tratar de huir de los tres zorros. El zorro cayó sobre sus patas y mostró los colmillos
El trío de depredadores tenia su pelaje erizado y se acercaban a la coneja acorralando a la misma y haciendo que su pequeña nariz se moviese de forma inquieta.
Moe Soua sabia en lo que se había metido y le rogaba a lo que sea que la escuche que llegue su salvación.
Por azares del destino, su salvación llegó a ella en la forma de un ser atractivo a la vista.
El hombre avento un objeto puntiagudo a los zorros y logro ahuyentar al trío.
— Hola — El hombre se acerco a ella y se sento en la arena.
La coneja dudo un momento sobre este hombre, pero su mente le pedía confiar. En un instante, volvió a ser una chica.
— ¿Que haces aquí?, es inusual ver a tu especie en una costa — Pregunto señalando las orejas de conejo descubiertas.
Moe Soua se acaricio las orejas incomoda.
— Parece que esos zorros te asustaron bastante — Recogio su arma y le ofreció su mano para ayudarla a levantarse.
— Si no tienes a donde ir, ven conmigo. Tengo un pequeño campamento cerca de aquí — Moe Soua acepto su mano y se levanto de la arena.
Fue guiada por ese hombre hasta que llegaron a una pequeña cueva cerca de la costa. Dentro había un pequeño campamento con una fogata y algo de comida.
— Puedes estar cómoda, no soy agresivo — El hombre le dio su espacio mientras iba por algunas cosas.
Moe Soua se sento en la arena y observo todo el lugar con curiosidad.
La fogata no parecía llevar mucho tiempo apagada y había algunas hojas grandes con comida sobre ellas.
Aunque... esa comida era carne. No podría decir específicamente de que animal, pero sabia que era algo recien cazado por el aroma a sangre que aun desprendía.
Moe Soua miro al hombre quien estaba preparando algo de frutas. Su nariz se movia algo asustada y ya no se sentía tan segura.
El hombre se dio la vuelta mirando a la chica quien solo aparto la mirada. Este chico la salvo, no puede ser irrespetuosa y acusarlo de querer hacerle daño.
— ¿Pasa algo? — Tomo la fruta picada y la echo en un tazon.
Moe Soua nego.
El hombre sonrio y se acerco a ella entregandole el tazón — Come, debes estar agotada — Moe Soua acepto la comida.
Él se sento enfrente de ella y saco un pedazo de carne — Espero que no te moleste que coma esto frente a ti — Comento algo nervioso por preparar carne frente a un herbívoro.
Moe Soua nego y siguió comiendo algo intranquila.
La fogata se encendió gracias a un pedernal que utilizo el hombre.
La carne se puso sobre el fuego comenzando a cocinarse.
— Se que no debería de importarme, pero ¿Cual es tu nombre? — Pregunto el chico echándole un poco de sal a la carne.
Moe Soua le sonrio a medias y respondió con duda — Me llamo Moe Soua, soy un conejo ikú — El chico rio bajo.
Moe Soua respondió su risa con otra y le pregunto lo mismo.
— Soy Sae Leo — Moe Soua se aguanto una pequeña risa que llamo la atención del chico.
Apenada, se aguanto la risa y pregunto algo incrédula — ¿Sae Leo? —
Sae Leo rio un poco sorprendiendo a Moe Soua, él sabe que su nombre es ¿raro?, por decirle de alguna forma.
— Si, soy Sae Leo — Afirmo divertido por la expresión que se estaba formando en el rostro de Moe Soua.
Tratando de no reír, tosió ahuyentando su risa. Un poco más controlada, Moe Soua le sonrio y mordió un pedazo de pera.
— ¿Puedo preguntar por que tu nombre es así? — Dijo curiosa ganándose una mirada por parte del chico.
Sae Leo le respondio, sin responder realmente — Esa es mucha confianza, Soua —
Moe Soua se rasco la cabeza apenada, ¡dios! ¡Que irrespetuosa fue!
— Mi padre — Antes de que se disculpara, Sae Leo comenzó a hablar explicando la razón principal de su nombre.
La chica levantó una ceja confundida — ¿Tu padre te puso ese nombre o tu padre se llama igual? —
— La primera — Respondio sin dudar, aunque luego aclaro — Bueno, algo así —
Moe Soua comio un pedazo de manzana y lo incitó a continuar hablando.
— Veras, el día que yo nací las estrellas más luminisentes formaban la constelacion Leo, mi madre me cuenta que esa constelación se encendió en un abrir y cerrar de ojos al momento de mi nacimiento. Mi familia y los amigos de mis padres celebraron a mi madre por haberme dado a luz, mis hermanos me tomaron en brazos y me presentaron ante antiguos ancianos para saber si crecería como debía — Solto un suspiro — Los ancianos dieron su aprobación... aun así faltaba que alguien me viese. Mi padre es un extraordinario guerrero y gran líder, no era sorprendente que tuvo que salir a defender a los nuestros de bestias aun más temibles y peligrosas —
—Tu padre debe ser alguien muy fuerte — Comento Moe Soua.
— Lo es, es muy fuerte — Echo hierba a la carne antes de seguir hablando — Cuando regreso, el tenia en sus brazos un león de azuares, todos celebraron su victoria sobre ese depredador y alzaron su nombre. Al enterarse de mi, entro corriendo a donde yo estaba y me miró impactado, me cargo en sus brazos fuertes y me levanto con orgullo. "Tu eres mi hijo, tu eres un orgullo" Fue lo que me dijo al tenerme en brazos... bueno es lo que me han contado. Sin esperar, me llevo hasta donde estaba su más reciente victoria, en el salón del trono estaba puesto la piel del león de azuares sobre su trono me llevo hasta ahí y me dejo que tocara la piel de la bestia muerta. "Esta bestia fue cazada en tu nacimiento, las estrellas se alinearon e iluminaron al saber de tu presencia en el mundo, hijo mío eres Sae Leo, el quinto príncipe de las sirenas y tritones — ...
— ¡¿Espera que?! — Moe Soua casi se atraganta con su comida.
— ¿Sucede algo malo? — Pregunto preocupado Sae Leo.
Moe Soua se estabilizó y lo señaló — Por su puesto, y de hecho solo son dos cosas — Sae Leo asintió listo para responder sus dudas.
— ¿A que te refieres con p-príncipe y lo de t-tritones y sirenas? — Sae Leo solto una risita sacando la carne del fuego.
— Bueno, soy un tritón y mi padre y madre son el rey y la reina así que eso me convierte en un príncipe del mar... supongo — Moe Soua casi le da un paro cardiaco. Incluso si ambos llegan a ser presas, es de la realeza y eso es como, como, no sabe como pero es sorprendente.
— Osea si, pero — Hizo una pausa procesando lo que le dijo — ¡¿Eres un tritón?! —
Sae Leo asintió mientras arrancaba un pedazo de carne con sus dientes.
— ¿No era obvio? — Dijo divertido.
Moe Soua se sujeto la cabeza confundida — No, no lo era —
— ¿Enserio? — Trago el pedazo.
Moe Soua se le quedo viendo petrificada.
— ¿Que? — Pregunto Sae Leo masticando otro pedazo.
Moe Soua señaló la carne y le afirmó muy segura — Mientes, las sirenas y tritones no consumen carne — Sae Leo rio divertido ante aquellas palabras.
— ¿Que es tan divertido? — Pregunto Moe Soua.
— Oh, pues de hecho si la consumimos, necesitamos mucha energía y mucha fuerza en realidad así que la carne nos proporciona más energía... pero también comemos plantas, vegetales y de más — Explico Sae Leo.
Moe Soua no sabia si creerle, su padre le había dicho que los habitantes del mar eran herbívoros, herbívoros feroces, pero herbívoros a fin de cuentas.
Sae Leo vio la negación a creerle y solo suspiro — Realmente no sabes mucho del exterior ¿eh? —
Moe Soua nego — Nunca sali más allá del territorio de mi padre, hay es la primera vez que lo hago — Sae Leo solto una risa.
— Que raros son los conejos — Comento a forma de broma mientras reia.
Moe Soua asintió apenada y divertida — Supongo que no nos gusta mucho salir más allá de lo que conocemos — Esta frase hizo que Sae Leo soltara otra risa.
Incluso en la oscuridad de la noche y con la marea golpeando las piedras en la orilla, ambos reian por cada palabra que decían. Incluso, algunas nuevas emociones comenzaron a brotar sin que ninguno de los dos lo supiera.