Parte 1
SoonYoung se encontraba en las bancas de la cafetería mientras que escuchaba a su mejor amigo parlotear de sus encuentros íntimos que tenía con su nuevo novio.
Se pasó la mano en la cara con cansancio y poso su cabeza en la mesa, intentando darle a entender a su amigo que no quería escuchar más, indirecta que obviamente no captó, porque el chico siguió hablando con él como si nada.
- Fue tan lindo, SoonYoung - dijo su amigo encantado - Es todo un caballero, pero en la cama se vuelve tan salvaje. Era como si el príncipe se volviera una bestia de un momento para otro.
- Seungkwan - lo llamó.
- ¡Ah! Y eso no es todo. Por qué no solo fue una vez, ese chico es imparable.
- Seungkwan.
- Te aseguro que hace tanto tiempo que una pareja no me dejaba tan satisfecho. Enserio, Hansol es el chico más perfecto que pude haber encontrado.
- ¡Seungkwan!
- ¿¡Qué?! - gritó el chico, para luego taparse su oreja por el dolor - ¡Mi oído, Hoshi!
- ¡Perdón, pero te prometo que si escucho tan solo una palabra más de cómo te lo hace tu deportista perfecto, voy a explotar!
Su amigo lo vio con el ceño fruncido y puso su mano en su espalda como si le quisiera dar aliento.
- Hoshi - dijo el chico con cautela - ¿Estas celoso?
No dejó siquiera que una palabra más saliera de la boca de su amigo, antes de empezarle a pegar a Seungkwan con su libro de álgebra que había sacado para estudiar minutos antes.
- ¡No!... ¡Espera! ¡Hoshi! ... ¡Ay! ¡No! ¡Yah!... ¡Ya entendí! ¡Ya entendí! ¡Para!
- ¿¡Cómo es que siquiera se te ocurre pensar que quiero con tu novio?!
- ¡Bueno, era lo más obvio! - dijo su amigo, mientras se sobaba las partes donde el rubio le había pegado.
- ¡Como va a ser lo más obvio! ¡Ni siquiera es mi tipo, Seungkwan!
- ¡Bueno ya! ¡Perdón! - dijo su amigo intentando calmarlo - Entonces ¿Qué te pasa?
Las mejillas de SoonYoung se tiñeron de un rojo escarlata intenso, haciendo que ocultara su cara entre sus brazos y la mesa.
- Sólo no quiero escuchar como tienes sexo con Hansol.
- Es por el asunto de que aún eres virgen.
El chico separo su rostro de sus brazos y tomó nuevamente el libro, volviéndole a pegar a su amigo.
- ¡Yah! ¡Yah! ¡Perdón!
- ¡Eso no tiene nada que ver! - Le gritó a su amigo mientras se tapaba la cara avergonzado - Solo que no entiendo el por qué ¡Hasta el enano gruñón de la clase de enfrente ha tenido relaciones sexuales y yo no!
- Pero eso es diferente Hoshi. Jihoon tiene novio, TÚ NO.
- ¡Eso ya lo sé! Lo que no entiendo es ¿¡cómo la reencarnación de lucifer aquí en la tierra, tuvo más probabilidades de conseguir novio que yo?!
- Bueno, el amor es ciego - dijo Seungkwan encogiéndose de hombros - Además tu primera vez tiene que ser especial.
- ¿Y qué hay de ti? - contraataco el rubio.
- ¡No es lo mismo! Yo estaba borracho.
- ¡Ah! Claro, se me olvidaba que “estar borracho” es la mejor excusa para perder tu virginidad en los baños de un antro.
- ¡Cállate! Además, si en ese entonces hubiera conocido a Hansol todo hubiera sido totalmente diferente.
- Sí, claro.
- Por lo menos yo SI he tenido sexo - contraataco su amigo. Haciendo que SoonYoung agarrara por tercera vez su libro y le pegara nuevamente a SeungKwan.
- ¡Hey! No me lo maltrates. Me gusta así como esta.
SoonYoung paró y volteó a ver al dueño de la voz. Un sonriente Hansol caminaba hacia ellos junto a uno de sus amigos. El deportista solo besó ligeramente a su novio en los labios y se sentó a su lado, mientras que su compañero se sentaba enfrente de él, junto a SoonYoung.
- Seungkwan, SoonYoung - menciono el chico a modo de saludo antes de sentarse.
- Hola SeokMin - respondieron ambos jóvenes ante el saludo.
SoonYoung miró a los dos chicos que se habían integrado a su mesa. Chwe Hansol era un chico americano que había llegado a su escuela por intercambio. Apenas llegó, consiguió una creciente popularidad, gracias a su rostro atractivo y personalidad abierta y amigable, totalmente vestido a la moda con unos jeans ajustados y chaquetas, un perfecto cabello color arena peinado de manera sexy, además de haberse convertido en uno de los mejores jugadores del equipo de basquetbol de la escuela. Mientras tanto, Lee SeokMin era totalmente lo contrario de su amigo, era alguien serio y centrado, un chico con calificaciones excelentes, una apariencia descuidada de jeans holgados y camisas gigantes, con unos redondos lentes estilo “Harry Potter” ocultando sus ojos y finalmente un cabello castaño totalmente desordenado. SoonYoung podría jurar que, si SeokMin se diera el tiempo de arreglarse un poco más, podría llegar a ser más atractivo que hasta el mismo Hansol.
- Y díganme ¿De qué estaban hablando? - pregunto Hansol con su característica sonrisa tipo “Tengo el poder de reventarle los ovarios a cualquier chica que me vea”
- De que Hoshi nunca ha-... ¡Auch! - el rubio había pateado a su amigo desde debajo de la mesa, impidiendo que su indiscreta boca les dijera a los chicos su vergonzosa situación.
- Tu novio me volvió a pedir la tarea. Le dije que yo nunca he tenido que pedirla a los demás y que la hiciera el mismo - dijo, rogándole a todos los dioses que le creyeran su mentira.
- Estoy de acuerdo con SoonYoung, Seungkwan - escucho la voz de SeokMin a su lado - No aprenderás nada si solo te dedicas a copiar los trabajos de los demás en lugar de resolverlos.
El castaño le mostró una sonrisa a SoonYoung que lo dejó embobado un rato. Siempre se había considerado fan de la sonrisa de SeokMin. No era coqueta como la de Hansol, era una sonrisa abierta y verdadera, no era para conquistar, si no solo para mostrar simpatía.
- Es fácil decirlo para ustedes que tienen el cerebro hecho de un material que no es humano - se quejó Seungkwan - Pero no es lo mismo para nosotros los simples mortales.
- Bueno, no venimos para eso - dijo Hansol intentando quitarle importancia al asunto - Vamos a hacer una fiesta el viernes ¿Quieren venir?
SoonYoung estaba a punto de negar la invitación, pero la gran boca de Seungkwan se abrió primero.
- Claro que queremos ir.
Los dos chicos sonrieron y finalmente se pararon de la mesa.
- Entonces los esperamos ahí. A las 7:00 PM en mi casa Seungkwan. Ya sabes donde es - indicó Hansol - Nos vemos luego.
- Hasta luego, chicos - se despidió SeokMin. Para desaparecer junto a Hansol por las puertas de la cafetería.
SoonYoung quería matar a Seungkwan. No le gustaban las fiestas, nunca le habían gustado y nunca le iban a gustar. Prefería mil veces quedarse en su cama haciendo nada a ir a una casa llena de adolescentes hormonales tomando alcohol, fumando o drogándose.
- ¿Por qué lo hiciste? Yo no pienso ir.
- Claro que iras - sentencio su amigo - Es tu perfecta oportunidad para dejar de ser virgen.
SoonYoung lo sabía. Lo que fuera que pasara en la cabeza de su amigo, definitivamente, no era buena idea.
SoonYoung miró su reflejo en el enorme espejo del cuarto de Seungkwan aun si creer que el chico que miraba era él. Su regordete amigo se había encargado de llevarlo por casi todas las tiendas del centro comercial buscando la ropa “adecuada” para la fiesta de esa noche.
Ahora se encontraba vestido con unos jeans ajustadísimos y una camisa holgada que con cualquier mínimo movimiento se le destapaba el pecho. Su rubio cabello ahora se encontraba teñido de un extraño color azul y Seungkwan se había encargado de maquillarlo como toque final.
- Perfecto - escuchó la voz de su amigo - Simplemente perfecto. Estas grandioso, es la mejor transformación que he hecho. Aplausos a mí, por favor.
SoonYoung rodó los ojos y se subió la camisa como por novena vez para que no se le viera mucha piel.
- ¿No crees que es demasiado?
- Por supuesto que no. Ahora cualquier chico caerá a tus pies - aseguro su amigo - Los vas a tener haciendo fila.
SoonYoung sonrió internamente al pensar que algún chico guapo se le acercara, que bailaran juntos y tal vez pudiera pasar algo más.
- Vamos, que si no se nos hará tarde.
El ahora peliazul miro su celular. Eran las 8:15 PM y la fiesta había empezado a las 7:00 PM.
- Ya es tarde, Seungkwan.
Su amigo rió y lo vio con una mirada de entre ternura y burla juntas.
- ¿Piensas que la fiesta empezó a las 7:00 PM? - Se burló - Seguro apenas está comenzando, no vamos a encontrar ni a la mitad de las personas en la casa.
Decidió no decir más y bajó junto a Seungkwan. Ambos chicos se despidieron de los padres del menor y subieron al coche que su amigo había pedido prestado para esa noche.
- ¿Seguro que van a ir muchas personas, Seungkwan? - preguntó SoonYoung nervioso.
- Creo que toda la escuela.
SoonYoung hizo una mueca. No le agradaba que toda la escuela lo viera de esa forma. Entonces se le vino a la mente una persona que daba por seguro que por nada del mundo iría.
- ¿Incluso SeokMin?
Su amigo formo una sonrisa burlesca en sus labios y finalmente dijo:
- Incluso SeokMin.
SoonYoung hizo un puchero resignado, pero decidió no preguntar más del tema. No pasaron más de diez minutos antes de llegar a una casa llena de personas y con una música que se oía desde el patio de esta.
- Tranquilo, todo va a salir bien - Seungkwan le sonrió y empezó a empujarlo hasta el interior de la casa. Pasaron entre la multitud hasta llegar a un largo sofá que se encontraba en una de las esquinas de la casa - Ahora quédate aquí. Yo voy a traer algo de tomar.
SoonYoung vio cómo su amigo desaparecía entre la multitud de chicos hasta dejarlo completamente solo.
Decir que se sentía incómodo era poco. Había muchos jóvenes bailando en el centro del lugar, algunos otros tomando o fumando, y para rematar su incomodidad una pareja se encontraba comiéndose las bocas en la otra esquina del sofá.
No sabía cuánto tiempo había estado esperando ya a Seungkwan, pero se estaba desesperando. ¿¡Cuánto puede tardar una persona en traer algo de beber?!
Estuvo a punto de echar a la borda todo el plan de su amigo en conseguirle pareja para esa misma noche e irse de ahí. Y hubiera estado a punto de levantarse si no fuese por el vaso que pusieron frente a él. Levantó lentamente, la mirada para ver a la persona que le extendía el vaso, encontrándose al hombre más atractivo que había visto en toda su vida. Un chico castaño, con unos hermosos ojos color almendra, que usaba una camisa sin mangas dejando a la vista unos potentes y musculosos brazos y unos jeans, que, a pesar de no ser ajustados, dejarían a cualquiera babeando. Más bien, todo ese hombre te dejaba babeando.
- Gracias - dijo tímidamente mientras aceptaba el vaso - Disculpa ¿Esto tiene alcohol?
Escuchó al chico reírse para después sentarse a su lado.
- No, sé que no tomas SoonYoung. - Esa voz. Se la hacía tan conocida - Te vi un poco solo y decidí hacerte compañía. Además, Seungkwan encontró a Vernon y estoy seguro que ya olvido que te trajo.
El chico le sonrió dejando a la vista una preciosa hilera de dientes blancos. Esa sonrisa. ¡Esa Sonrisa! Fue ahí donde su cerebro hizo “Click”
- ¿¡SeokMin?!
El chico volvió a reír y lo miró con una pizca de ternura.
- ¿Quien más si no? - el chico recargó su codo en el respaldo del sofá y acomodo su cabeza en la mano del mismo brazo. ¡Se veía condenadamente sexy el muy maldito! - Los otros chicos están drogados o borrachos, no se acercarían a ti con el gusto de conversar. Más bien lo harían para llevarte a alguna de las habitaciones de arriba y hacerte cosas que esa linda cabecita tuya no querrá saber.
SoonYoung se sintió ofendido. Sí, SeokMin solía ser más maduro que los chicos de su edad, pero eso no significaba que a él lo tenía que tratar como un idiota.
- No soy un niño, SeokMin - dijo irritado - Además, ¿Qué te hace pensar que no quiero justamente eso?
El castaño sonrió landinamente y se acercó a él, haciendo que se sintiera intimidado.
- Porque así no es el SoonYoung que conozco.
- Bueno, así tampoco es el SeokMin que conozco - contraatacó.
- No es lo mismo - aseguró el chico con burla - Tú conoces a un SeokMin que es amigo de Vernon y tiene buenas calificaciones - paró y se acercó más a él, dejándolo pegado al respaldo del sofá- Yo conozco a un SoonYoung que es amigo de Seungkwan, con calificaciones perfectas, aficionado al baile y que secretamente escucha SHINee en su celular, aunque siempre termina tarareando las canciones al final de cuentas. Un SoonYoung que es virgen, uno aficionado por la comida y los dulces, que no le interesa la moda y solo la comodidad.
SoonYoung se tensó de inmediato y miró al chico a su lado con el ceño fruncido.
- ¿Cómo te enteraste de eso?
- Bueno SoonYoung, eres un libro abierto. Y tampoco es muy difícil no saber que escuchas cuando lo estas casi bailando en la mitad del pasi-...
- No me refiero a eso, SeokMin -le interrumpió - ¿Cómo te enteraste que soy... ¿Ya sabes?
- ¿Virgen? - SoonYoung asintió apenado, mientras que SeokMin solo se encogió de hombros - Seungkwan.
Decidido, mataría a Seungkwan, lo mataría lenta y dolorosamente por haberle dicho a alguien su secreto. Y no a cualquier persona, se lo dijo a Lee “Chico perfecto” SeokMin, y no dudaba que hasta el mismísimo Hansol lo supiera.
Sintió como el chico a su lado se paraba y se posicionaba justo enfrente él. Seguro que se burlaría, no era normal encontrar a un joven virgen en ese entonces y SoonYoung no quería ser el blanco de burla de toda la escuela. Pero para su sorpresa, lo único que hizo SeokMin fue extenderle la mano. Lo miró confundido, acción que hizo que el castaño riera y tomara su mano para levantarlo.
- Ven, vamos a bailar.
El chico lo llevó al centro de la “Pista” y pegó su cuerpo al de él. SoonYoung estuvo a punto de sacar de su boca un jadeo de satisfacción al sentir el duro cuerpo de SeokMin pegado al suyo, moviéndose al ritmo de la música. Finalmente poso sus manos en los fuertes hombros del joven, y decidió que no le importaría lo que dijera SeokMin, él se divertiría.
Fue así como empezó a moverse al compás de la música, su cuerpo junto al del sexy chico con el que estaba bailando. Escuchó como el chico reía y ponía sus manos en su cintura, pegándolo más, si es que eso era posible.
- ¿Sabes? - el chico pego sus labios en su oreja izquierda, haciéndolo estremecer - Tal vez yo pueda ayudarte.
SoonYoung lo miro confundido.
- ¿Ayudarme con qué?
Como respuesta, el castaño bajo sus labios al cuello de SoonYoung y empezó a besar lentamente toda le extensión, haciendo que el peliazul soltara un fuerte jadeo, que, para su suerte, había sido opacado por la música del lugar.
SeokMin metió sus manos entre la camisa de SoonYoung, tocando su ahora ardiente piel. Empezó a besar y lamer desde su oreja hasta sus clavículas con más ferocidad, como un lobo saboreando a su presa, su linda e inocente presa. Mientras, SoonYoung solo podía agarrase fuertemente de la camisa del chico y disfrutar las placenteras sensaciones que su cuerpo estaba experimentando en ese momento.
SeokMin dejo el cuello del peliazul para dirigirse a sus labios, los cuales atacó con una gran experiencia y maestría que dejo a su acompañante aturdido. SoonYoung por su parte gozaba de cada toque de su compañero, sus labios se almohadaban perfectamente a los suyos creando una danza perfecta que no quería que acabara. Y no solo era eso, porque a pesar de ser un beso feroz, SoonYoung podía distinguir dulzura y ternura en cada roce.
Entre el beso, paso sus brazos en el cuello del castaño y enredó sus dedos en su cabello. Para SoonYoung todo su alrededor había desaparecido, no recordaba que estaba en una fiesta, que estaba bailando entre jóvenes borrachos, que aún se encontraba en la casa de alguien más. En ese momento solo eran SeokMin y él.
Su cuerpo se sintió desconforme cuando SeokMin separó sus labios. El chico por su parte, solo le sonrió y con delicadeza tomó su mano y empezó a guiarlo entre la gente hasta la salida.
- ¿SeokMin? ¿A dónde vamos?
- A otro lugar.