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Si alguna vez le preguntarán con que animal se identificaba Freytt, definitivamente diria que con un león. Tan fuerte, segura, imponente, dura, destacadora, atractiva e incluso, egoísta. Un par de familiares de ella le habían dicho que era un tanto narcisista. A la gente le gusta lo fácil, ella era demasiado para todos, por eso mismo la eliminaban de sus solicitudes sociales. Freytt estaba bien con eso, con lo divino y lo adverso de la vida. Estaba bien con cargar con el peso de una enorme melena de un león alfa totalmente indiferente. Pero protector a si mismo y a sus terrenos.
A Freytt le gustaba la naturaleza, el brillo de la luna cuando cae la noche y el frescor por la mañana, le gustaba la comodidad de sus suaves sábanas y la seguridad de su hogar, le gustaba salir con sus mejores amigos a alguna plaza o esas tardes de juego tan divertidas y felices.
Le gustaba hablar con ellos en cualquier momento, en su grupo preferido de chat, hasta cuando su madre enfermo o la esposa de su hermano tuvo un hijo. Eran los mejores amigos contra el mundo.
Fue tarde cuando se dio cuenta que todo habia terminado. Que sus acciones tuvieran consecuencias nunca habia sido problema para ella, hasta que cruzo una linea que habian puesto juntos, Freytt creyo que se la dejarian pasar. Como siempre lo habian.








