Connected |YomiAlma| |Gokurakugai|

Summary

Alma es capturado por Yomi y se entrega a él.

Genre
Erotica/Other
Author
Gojo
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo Único

Alma no entiende cómo terminó en ese escenario.

Recuerda encontrar a Kanata, convencerla para que viniera con él y, entonces, ella lo mordió en el hombro. Aparecieron unos hombres que querían atacar a su amiga y ella se transformó en una Calamidad. Ella acabó con esos tipos e inesperadamente un hombre alto con cabello blanco apareció y retiró la Estaca Kármica. Perdió el control y asesinó a Kanata. Luego se enfrenta al hombre y ese es el último recuerdo que tiene.

Mira a su alrededor y parece que se halla en un departamento abandonado. Hay muchas cajas amontonadas, telarañas en las paredes y la única fuente de iluminación proviene de una ventana a su izquierda. Está recostado sobre un colchón viejo, pero ese es el menor de los problemas. Fue despojado de sus prendas por el hombre misterioso, sus piernas fueron separadas para que él se acomodara en medio y ahora está absorto en acariciar cada centímetro de su piel desnuda.

Quería moverse, pero su cuerpo no reaccionaba a sus órdenes. Se sentía vulnerable y estaba un poco asustado. Sin embargo, las gentiles caricias y los largos dedos tomando sus pezones para girarlos despertaron un extraño calor en la parte baja de su vientre. Él lo contempló con ternura y lujuria, sus labios esbozaron una sonrisa nihilista. Inclinó la parte superior de su cuerpo, lamiendo despacio su clavícula hasta llegar a su cuello, donde se detuvo unos segundos y se alejó satisfecho por la marca rojiza que dejó.

—No tienes que temer, Alma —él dice, pasando con suavidad los nudillos sobre su mejilla—. Quédate así y déjame cuidar de ti.

El miedo comienza a disiparse. Por alguna razón, sabe que él está siendo sincero. Realmente no quiere lastimarlo, solo quiere que disfrute de este momento. El tipo debió darse cuenta de que está dispuesto a ser receptivo y lo libera de lo que sea que hizo para que no se moviera. Los labios del sujeto se unen a los suyos, y una emoción lo recorre con fuerza. Es un paraíso que acaba de descubrir; una sensación que quiere experimentar por el resto de su vida. Y al mismo tiempo se siente como un déjà vu. Pero no puede ser posible porque él nunca ha besado antes.

El sujeto se separa y acerca tres dedos al rostro de Alma. Se fija en el brillante anillo de plata que está en su anular; un anillo que es idéntico al que tiene colgando en su collar.

—Lo siento, no tenía planeado que sucediera. Fue un impulso que no pude resistir y no he venido preparado —explicó—. Lámelos y déjalos húmedos.

Las mejillas del adolescente se ruborizan mientras abre la boca para succionar los dedos. Se sobresaltó cuando la mano libre del hombre agarró su erección y empezó a subir y bajar. El calor de antes crecía y se expandía a medida que él bombeaba su polla. Se apresuró en mojar los dedos y luego fueron retirados de su boca.

Se decepcionó cuando el hombre soltó su polla y sus ojos se abrieron impresionados por el notable bulto de su entrepierna. Alma contuvo la respiración mientras observa los dedos humedecidos dirigirse hacia su entrada. Uno por uno se sumergieron en su estrechez. Al inicio fue incómodo, después vino una tensión y al final se presentó una presión aguda que se convirtió en una punzada de placer. Seguro de haberlo preparado lo suficiente, el hombre saca los dedos y Alma se estremece al oír el sonido de la cremallera de sus pantalones. Los pensamientos del joven van desde la imposibilidad de que esa polla grande entre y de lo bien que sentirá tenerlo dentro.

El hombre esparció el líquido preseminal por todo su eje y se posicionó para presionar la cabeza bulbosa de su polla contra su agujero. Los músculos de Alma se tensaron cuando la punta traspasó y las manos del sujeto hicieron que sus piernas rodearan su cintura.

El adulto se deslizó profundamente y soltó un gemido.

—Mi dulce y amado Alma —susurró con devoción—. Eres perfecto para mí. Fuiste creado para mí y sólo yo puedo tomarte.

—¿Q-quién eres...? —jadea, tratando de acostumbrarse a la intromisión.

—Yomi.

Alma suelta un fuerte gemido cuando las caderas de Yomi comienzan a empujar contra él. El famélico placer que transmiten los ojos rojos de Yomi le hizo pensar a Alma que en cualquier momento lo devoraría, y eso —extrañamente— lo excitó.

Se besaron con fervor, las manos de Alma aferrándose a la espalda del hombre y gimiendo en medio del beso, mientras la gruesa polla de Yomi se hundía más rápido y profundo en su agujero.

El éxtasis le hizo olvidar lo ocurrido con Kanata. Su subconsciente le grita que esto que está haciendo con un desconocido está mal. Hay algo vagamente familiar en este hombre, como si tuvieran una conexión especial. Y tiene la ligera sospecha de que su memoria le está ocultando cosas.

Sin embargo, todas sus interrogantes son ignoradas.

Dejó que Yomi se saliera con la suya y le quitara la virginidad. Los arrepentimientos y consecuencias se los dejará al futuro Alma.

—¡Sí, justo ahí! ¡Más rápido, Yomi!

Hasta entonces, disfrutará al máximo este momento.