El chico de los gatos | Brasil x Venezuela | One-shot

Summary

La gata de Venezuela no se encuentra bien. ᨓᨓᨓᨓᨓᨓᨓᨓ ๑ One-shot. ๑ Boy Love. ๑ Historia dedicada a 𝚉𝚊𝚒𝚛 𝙰𝚛𝚝 y 𝙹𝚎𝚜𝚜-𝚝𝚛𝚍𝚊𝚢. ๑ Countryhumans.

Genre
Other
Author
I_Am_Mod
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

1. Parte Única

Venezuela suspiró rendido, cansado, un sentimiento de malestar se presentó en él por como su pequeña gata se encontraba.

La joven minina de raza tuxedo, de nombre Mimi, desde hace días se encontraba algo deprimida, cosa que noto su dueño ya que esta no era tan energética como anteriormente lo era, además, ella es muy joven, a esa edad -por lo general- los gatos eran imperativos.

Se agachó hasta donde estaba su amiga y la levantó con cuidado, caminó hasta uno de sus sofás más cercanos y se sentó delicadamente en este —Ummm. —acarició con suavidad el pelaje monocromático, pudo escuchar como esta ronroneaba, al parecer le gustaba sus caricias —¿Te encuentras bien, mi vida? —preguntó mientras la alzaba y hacia que la viese frente a frente —Ay, mi bebé.

—¿Enserio estas hablándole así? —aquella interrogante llamó la atención del de estrella, lo que hizo que este girará un poco su cabeza (y cuerpo) hacia atrás para visualizar mejor a su hermano menor. Colombia, por su parte, sólo siguió su caminar hasta localizar y sentarse en otro sofá pequeña que estaba cerca del televisor —Ella no es un bebé. —comentó desinteresado mientras destapaba su cerveza Aguilar y la consumía sin mucho interés.

Venezuela rodó los ojos ante el comentario —No le hagas caso, mi amor, él sólo es un amargado que no te entiende. —su tono de voz se colocó más aguda y juguetona, como si Mimi realmente se tratase de un pequeñe bebé el cual había que consentir. El dueño de la gata se encontraba a gachas, observando como su ¨hija¨ seguía con los ánimos apagados —Vamos come. —agitó un poco aquel plato de comida, consiguió que la gata se acercara a este, apenas comió dos mordiscos de gatarina y se separó, al parecer no quería comer; aquello le preocupó al venezolano, puesto que ya llevaba días así y eso ya no era normal en ella —¡Vamos, chica! —tomó a su gata y la colocó más cerca de la comida, su pequeña estaba flaca y no quería que presentara algún problema de salud por no querer comer. Mimi chilló y mordió la mano del mayor, los rasguño no le dolieron en lo más mínimo al dueño, pero entendió que no podía obligarla así que la soltó, la gata no dudó en escapar apenas fue liberada.

Venezuela suspiró, cansado —¿No quiere comer? —escuchó nuevamente la voz del colombiano, esta vez se encontraba parado frente a él, supuso que acababa de entrar a la cocina.

—No.

—¿Le haz dado gatarina?

—Obviamente. —alzó una ceja y frunció su ceño.

—Ummm, ¿Y de tu comida?

—Le ofrecí un poco de carne, medio comió y dejó el resto en el suelo.

—¿Enserio? —vio a su hermano asentir con la cabeza —Uy, eso sí es grave. —caminó hasta quedar más cerca de su hermano, aprovecho que estaba un poco detrás de él y le toco el hombro para que se calmarse —Ummm, ¿Haz intentado llevarla a un veterinario? —el venezolano negó, el colombiano frunció el ceño y le proporcionó un golpe detrás de la cabeza del mayor. Escuchó como este se quejaba —Te preocupas por ella pero no la llevas.

—No he tenido tiempo. —acarició la zona adolorida.

—Jum. —a Colombia no se le veía contento. —Vente pa ca. —comentó mientras tomaba el brazo del de menor estatura y lo obligaba a pararse. El venezolano sólo se dejó hacer —La vamos a llevar a un veterinario.

—¿A esta hora?

Venezuela pensó que no había alguien abierto a la 11 de la noche.

Para aclarar, era de mencionar que el venezolano solía desvelarse hasta horas de la noche al igual que su hermano, ya era común para ellos dos, de todos modos tampoco era como si tuvieran que trabajar tan temprano, de todos modos su horario de trabajo era de 10am hasta las 8pm y estaban muy acostumbrados a no dormir más de 6 horas.

—No te preocupes, conozco a alguien. —mencionó seguro de si mismo, aunque claro, su hermano no confiaba mucho en sus palabras.

( . . . )

Brasil, en cual estaba acostado cómodamente mientras leía un libro en su cama totalmente arropado junto a su gata y los 7 gatitos que había tenido hace poco, giró su cabeza hacia el escritorio de su habitación puesto que su teléfono había comenzado a sonar frenéticamente —¿Quién estará llamando a esta hora? —se preguntó a si mismo mientras cerraba su libro y quitaba sus lentes para leer, acto seguido estiró el brazo y tomó el dispositivo que no dejaba de sonar/vibrar.

Con un poco de molestia lo colocó en su oreja, ni siquiera se tomó el tiempo en ver quien llamaba, aunque claro, era normal, estaba leyendo con su cuarto a oscura y con una lampara de luz a su lado que le iluminaba, no quería que la luz del teléfono lo dejara ciego por alguno segundo —Hola, ¿Con quien tengo el gusto de hablar? —preguntó educadamente, esperando una respuesta con el mismo tono de voz, pero lo que recibió fue un grito desde la otra línea que le provocó un dolor de cabeza efímero.

—¡Brasil, amigo mío! —comentó alegre Colombia desde el otro lado de la llamada.

—Colômbia, é você? (¿Colombia, eres tú?) —preguntó, aún estaba algo aturdido por culpa del nombrado.

—Obvio ¿A quién más esperabas? —sonrió mostrando sus dientes y achichando sus parpados —¿Estas en tu trabajo?

—... —Brasil frunció su ceño con levedad —Sabe que horas são? (¿Sabes qué hora es?)

—Mmmm, ¿Eso es un sí?

—¡No! —regañó a su amigo, no estaba de ánimos para discutir con él, menos cuando tenía a su gata y gatitos durmiendo cerca.

—Oh vamos, es una emergencia.

Colombia escuchó a Brasil gruñir desde la otra línea —Que tipo de emergência? (¿Qué clase de emergencia?)

—La gata de mi hermano se esta muriendo. —exageró, tampoco era tan grave la situación.

Brasil, al escuchar aquella aclaración, abrió sorprendido los parpados —Quão ruim é isso? (¿Qué tan mal esta?)

—Muy mal, esta más muerta que viva. —colocó un tono de voz triste, valla que le gustaba ser dramático.

Al brasileño se le notó un poco alterado ante el comentario, observó a su gata y luego la cuerda del teléfono —Você pode vir à minha casa? Eu posso revê-lo. (¿Puedes venir a mi casa? Puedo revisarla.)

—¿Eh? ¿No puedes venir para acá? —al colombiano le daba cierta flojera ir hasta la casa del peli verde puesto que el viaje era de aproximadamente media hora.

—Não, desculpe, não posso deixar Catarina sozinha (No, lo siento, no puedo dejar a Catalina sola)

Colombia rodó los ojos, se preguntaba que manía rara tenían su amigo y hermano como para estar tan al pendiente de una mascota —Esta bien, le avisaré a mi hermano. —ambos se despidieron educadamente y procedieron a cortar dicha llamada —¡Hey, vene! —el llamado volteó su mirada hacia el colombiano —Hay que irnos.

—¿Irnos?

—Al veterinario, pues, ¿No querías eso?

—Pues sí. —alzó los hombros y los bajo rápidamente —¿Pero ahora? ¿Qué clase de cita pediste?

—Meh, no pedí cita, pedí un favor.

Venezuela alzó una ceja, no muy confiado en las palabras del ajeno.

( . . . )

El colombiano conducía tranquilamente hasta el hogar del brasileño, por breves segundos observó a su hermano que se encontraba sentado en el asiento del copiloto, le sorprendió lo rápido que se había quedado dormido esta; junto al venezolano estaba el cuerpo durmiente de la gata, la observó detalladamente y apretó sus labios.

Acercó su mano hasta la pequeña ¨hija¨ de su hermano, iba a acariciarla, pero justo en ese momento observó como un carro estaba a punto de chocar con ellos. Rápidamente giró el volante.

Toda aquella acción levanto al venezolano y ha la gata que tenía en sus piernas —¡Que fue eso! —gritó, alterado por el susto que le habían dado.

—Nada...

Venezuela frunció el ceño y observó a su hermano de mala manera.

( . . . )

Brasil acariciaba tranquilamente a su gata naranja, le parecía sumamente tierno como esta alimentaba a todas sus crías que ya estaban un tanto regordetas. Sonrió ante el ronroneo de su pequeña.

Dejó sus acciones cuando escuchó el timbre de su puerta delantera sonar con desesperación, ya se había dado una idea de quien era la persona que le tocaba a la 1 de la mañana —¡Ya voy! —avisó mientras se levantaba de su lugar he iba hacia la puerta de su casa. Valla sorpresa se dio cuando sintió como un rubio se le levantaba a abrazarlo y acurrucarse en su pecho, valla confianzudo era el colombiano.

—¡Mi amigo! —levantó su cabeza (pero sin dejar el abrazo) y observó al de mayor tamaño —¿Cómo esta mi parcerito favorito? —sonrió en grande al mencionar el apodo que le había colocado al contrario.

—Nada mau (Bien). —comentó algo nervioso y se separó del ajeno, nunca se acostumbro a la energía del rubio —Trouxeram o gato? (¿Trajeron a la gata?) —agitó el cabello del colombiano; no quería sonar mal educado así que uso un tono de voz bajo y tranquilo.

Colombia siguió con su sonrisa y giro su cuerpo, dejando a la vista a su hermano y ¨sobrina¨. Venezuela se sonrojó ante la vista del mayor, y no era para menos, el brasileño tenía un buen cuerpo y un rostro encantador —La hija de este se esta muriendo. —Venezuela frunció el ceño ante las palabras, el brasileño suspiró sin ánimos.

La gata se veía muy bien pero algo desanimada, supuso que el hombre sólo había exagerado en la llamada —Passar (Pasen).

( . . . )

El brasileño procedió a revisar a la gata mientras que Venezuela estaba acariciando a la gata de este y Colombia estaba a su lado, el último nombrado estaba interesado en sus acciones.

Observó como su amigo colombiano intentaba tocar la cola de la gata tuxedo, pero automáticamente esta le gruño y rasguño la mano.

—¡Vene! ¡Tu gata me odia! —mencionó mientras acariciaba su mano lastimada.

—No la culpo. —respondió a forma de juego mientras seguía jugando con la gata del dueño de la casa.

—Ja. —el brasileño no pudo evitar soltar una leve risa que llamo la atención de ambos hermanos —Essa menina tem nome? (¿Esta pequeña tiene nombre?) —giró su cuerpo para observar al venezolano.

—Mimi.

—Mimi? Mmmm, é um bom nome. (¿Mimi? Mmmm, es un lindo nombre). —acarició la cabeza de la nombrada.

Brasil iba a comentar algo pero se calló cuando sintió como la gata del contrario saltaba de la mesa donde estaba y se dirigía hacia el venezolano, oh bueno, eso era lo que pensaban los tres pero se dieron cuenta que en realidad se dirigía hacia la gata del brasileño.

Al principio pensaron que pelearían, pero valla sorpresa se llevaron cuando Mimi se acostaba junto a la gata naranja y la mayor parecía no molestarle su presencia.

Aquello confirmo la teoría del peliverde —Ele, menino. (He, chico).

—Venezuela. —Colombia menciono el nombre de su hermano.

—Ei, sim, Venezuela Desde quando você tem Mimi? (Eh, sí, Venezuela ¿Desde cuando tienes a Mimi?)

—Desde hace pocos meses.

—Eles te deram? (¿Te la regalaron?)

El venezolano negó con la cabeza —La conseguí en un basurero cuando estaba recién nacida.

Al brasileño le sorprendió aquella confesión —Mmmm, isso resolve minha dúvida. (Mmmm, eso resuelve mi duda).

—¿Se va a morir? —el venezolano quiso matar con la mirada al colombiano por su comentario.

—No. —observó a su amigo y luego poso su vista en Mimi que ahora estaba acostada junto a los 7 gatitos y su madre —Ela só está procurando companhia, só isso. (Ella sólo busca compañía, es todo).

—¿Necesitaré adoptar más gatos?

—Mais um basta (Con uno más bastará).

Los ojos del venezolano brillaron, pero como siempre estaba Colombia ahí para molestarlo —Oh no, no quiero más gatos en la casa, chillan demasiado.

—Poço... Se você quiser eu posso tê-lo aqui temporariamente e quando você achar que é necessário tomá-lo. (Pues... Si quieren puedo tenerla aquí temporalmente y cuando crean que es necesario llevársela).

—¿Eso no sería malo para ella? —preguntó Colombia.

—Alguma coisa, mas... (Algo, pero...). —Venezuela lo interrumpió.

—¿Cuando crezca me la puedo traer con algunos de sus ¨hermanitos¨? —preguntó Venezuela, valiéndole 3 hectáreas que su hermano no quisiese más de 2 gatos. El colombiano le frunció el ceño.

—Essa é uma ideia melhor. (Esa es una mejor idea). —sonrió Brasil, alegre porque la gata no tenía nada malo y porque ya le tendría hogar a algunos de sus pequeños.

—¿No te molestará tener tantos gatos aquí? —a Colombia le sorprendía la tranquilidad de Brasil ante tantos animales.

—Não, de forma alguma, além disso, a Guiana sempre me visita para me ajudar a cuidar dela; Sem problemas, na verdade. (No, para nada, además, Guyana siempre me visita para ayudarme a cuidarlo; no hay problema, en serio). —aclaró, él siempre tenía la ayuda de su amiga.

—¿Estás seguro? —Venezuela no quería que su gata le causara algún problema al amigo de su hermano.

—Negligência, tudo bem; Se você quiser, você pode vir à tarde para visitá-lo. (Descuida, esta bien; sí quieres puedes venir por las tardes a visitarla).

—¿Enserio? —observó como el brasileño asentía con su cabeza y le sonreía gratamente; no pudo evitar sonrojarse ante toda la amabilidad de aquel hombre.

( . . . )

Colombia observaba como su amigo y hermano parecía tener una amistosa conversación entre ellos, al parecer ya eran las dos de la mañana y ninguno de los tres tenía sueño, Brasil los había dejado quedarse en su casa por aquella noche para que no corrieran peligro en las calles, ninguno de los dos se quejo.

No sabía de que estaban hablando, pero pudo escuchar que en varias ocasiones mencionaban a sus gatos y veían las fotos del teléfono del otro, supuso que estaban presumiendo a sus ¨hijos¨ y a la relación que tenían con estos.

El colombiano dejó de observarlo y detalló como los 9 gatos dormían acurrucados encima de otros; aunque no le gustasen los gatos debía de admitir que le parecía tierna la escena de todos esos mininos.

Con lentitud acercó su mano hacía la cabeza de Mimi, pensó que lo iba a lastimar como anteriormente, pero no, sorpresivamente esta vez sí se dejo acariciar por el hombre; Colombia sonrió inconscientemente ante eso, bueno, quizás se había equivocado con los gatos.