Prólogo
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Los Ángeles, California, EE. UU.
Era medio día en California, un día caluroso para muchos y para otros un día normal y cualquiera. En el lado oeste de Los Ángeles California, se encuentra la residencia Boonchuy, una familia tailandesa con rasgos estadounidenses.
En uno de los dormitorios se puede ver a una joven de 16 años que habla por teléfono mientras que está acostada en su cama.
Vestía en una camiseta blanca con mangas cortas color rosa y un símbolo de llama naranja en el pecho, pantalones cortos de jean azul claro, una chaqueta amarilla con bolsillos y un símbolo de rana color café en la espalda que se ata a la cintura, 2 calcetines blancos con tonalidad rosa y un par de zapatos color violeta y blanco.
Es de alta estatura, complexión delgada, piel morena clara, cabello castaño rojizo desarreglado, ojos de color marrón oscuro.
—OK, las veré ahí mañana…
Entonces, la azabache se levantó de la cama para decir:
—Gracias por felicitarme, Sasha… Ya no puedo esperar para ver mi regalo —comenzó a salir de la habitación.—Ok, adiós
Al final colgó y guardó su teléfono.
La ojo marrón bajó las escaleras y se dirigía al cuarto de estar (salón, sala de estar, etc.…), donde se encontraban sus padres esperándola para ir al restaurante tailandés familiar, donde ella ayudaba como camarera.
—¿Esta lista, Anne? —Preguntó la madre con un tono gentil.
—¡Sí! —Ella respondió con entusiasmo.
—Bien, pues vámonos, y recuerda, mañana es tu cumpleaños; deberías pensar en tu regalo —comentó y recordó el cabeza de familia mientras tomaba las llaves de la casa.
—Lo haré —respondió con sonrisa.
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En otra parte de California se podía ver una familia de tres de raza Taiwanesa-americana; estaban en la sala de estar, la casa es de dos pisos, en fin, la casa es moderna.
Las tres personas hablaban entre sí, pero al parecer a una de pelo ondulado (16 años) no le gustaba que tratase.
—Marcy, debes entender, tu padre encontró un nuevo trabajo fuera de este estado; nos irá mejor en la vida. —Intento hacer razonar a la madre con tono serio pero amable.
—¿Pero y mis amigas? Las conozco desde hace mucho y son las únicas que me entienden —respondió un poco molesta la ahora conocida como Marcy.
—Marcy, ya está decidido: no hay vuelta atrás —habló el padre con un tono bastante enojado.
Marcy salió corriendo de su casa; los padres de ella la comenzaron a llamar, pero ella ya estaba muy lejos para escuchar.
Marcy después de unos minutos había dejado de correr por el cansancio; se puso su gorro y se llevó sus manos a su abrigo, mientras que pensaba en lo que le dijeron.
— {¿Por qué ellos no pensaron en mi opinión?}
— {Trabajé duro, me esforcé en hacerlos orgullosos y lo único que pedí fue no alejarme de mis amigas}
— {¿Fue mucho lo que pedí? ¿No me esforcé lo suficiente? … ¿Acaso yo les importo?}
Mientras que Marcy pensaba, ella pasó por un ventanal de una tienda de segunda mano donde había artículos viejos o reliquias.
Ella al mirar el ventanal de la tienda se percató de algo que a ella le sorprendió: Marcy la había visto de un libro de la biblioteca; se trataba de una caja llamada “La Calamity Box”.
La caja es bastante pequeña y cabe en la mano. Está adornado con oro y piedras preciosas (rosa, azul y verde). La caja representa una rana en el bosque tropical, alabando las gemas detrás de un diseño de sol grabado.
También dispone de una pequeña llave en su lateral derecho como posible accesorio.
Rápidamente ella recordó la información de la caja y se le ocurrió una idea para que ella y sus amigas no se separaran.
Marcy sacó el teléfono y le tiró una foto; después se dirigió a sus contactos y buscó el nombre de Sasha… Se le quedó mirando, dudando en hacerlo.
(Recuerdo)
—Marcy está decidido, no hay vuelta atrás.
(Fin del recuerdo)
—Es la única forma —ella presionó el contacto.
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En otro lugar de California se puede ver una gran mansión con jardines hermosos y esculturas de estos.
Por dentro era aún mayor; consistía en 6 dormitorios, cada uno con un baño, la sala de estar era grande, la cocina parecía de restaurante de 5 estrellas, y en el comedor podrían caber al menos dos familias medianas.
El residencial Waybright era una familia de alto estatus, pero lo que destacaba era… la manipulación. Al ser una familia muy importante del Estado de Los Ángeles, nadie puede decir nada y mucho menos acusarlos de algunos delitos.
Cuando los Waybright tuvieron a su hija, nunca la dejaron ir a una escuela después de un acontecimiento a sus 6 años; después de eso siempre estudiaba en casa y le enseñaban artes marciales como Judo, Jiu Jitsu, Muay Thai, Taekwondo, etc.…, estos últimos pedidos por ella.
Entonces, a sus trece años, decidieron volverla a escribir en una escuela porque no querían gastar más dinero en ella; en esos siete años antes de entrar conoció a Marcy y Anne.
Sus padres nunca le presentaron atención; eran los sirvientes los que la atendían.
Cuando tenía deberes que le dejaron sus tutores o cuando se lastimaba, sus padres nunca estuvieron con ella, pero aun así le enseñaron ser una Waybright.
Actualmente la joven tiene 16 años, y se encuentra en su habitación hablando con Marcy por llamada.
—Sasha, encontré el regalo de Anne —habló Marcy rápidamente mientras le enviaba una foto de la caja.
—¿Qué es eso? —Sasha preguntó con curiosidad.
—¡Es una caja de música, le encantará a Anne! —explicó Marcy felizmente.
—Llámala y dale esta ubicación—Marcy envió su ubicación mientras aún seguía hablando. —Nos juntaremos mañana después de la escuela.
Entonces ella colgó, dejando a Sasha un poco confundida, pero no le dio vueltas al asunto… Marcy era alguien muy inocente y torpe; nunca dañaría a nadie… ¿Verdad? Fuera de la llamada, se encontraba Sasha.
Es una adolescente de estatura alta, más alta que Marcy y Anne, con una constitución delgada.
Tiene el cabello rubio, con el que lleva atado en una cola de caballo, con un largo flequillo partido en el lado derecho de la cabeza, un lunar debajo del ojo izquierdo y ojos marrones con forma de almendra.
Sasha usa un uniforme de colegiala como su atuendo diario.
Consiste en una camisa blanca con cuello rosa y un escudo de “SJMS” (Saint James Middle School) cubierta por una chaqueta de mezclilla azul oscuro, una falda rosa corta, calcetines blancos y un par de zapatos Mary Jane negros con tacones pequeños.
Lleva una banda morada en su cola de caballo.
—Bueno, creo que la llamaré —Sasha comenzó a marcar el número de Anne para que este comenzara a sonar.
*Ring*
*Ring, Ring*
—¡Ah! Hola, Anne, es para decirte que Marcy y yo tenemos un regalo para ti mañana, en XXX…
—Y, por cierto, feliz cumpleaños, Anne…
—Otra cosa, que es que será después de la escuela…
—Adiós —Anne colgó, mientras que Sasha dio un suspiro y se levantaba de la cama.
Por consiguiente, fue al comedor; hoy era el día de la comida familiar donde sus padres y ella se la pasaban juntos y fingían ser una familia feliz por unas horas; a veces de ese modo ella se sentía amada, pero sus padres jamás llegaron.
— Lo siento, señorita Sasha, pero sus padres tuvieron que irse por unos negocios.
Habló una sirvienta a la que Sasha apreciaba mucho, mientras que Sasha suspiró y la miró.
—Está bien, gracias, ¿me puedes traer algo de comer? —Preguntó amablemente, mientras se sentaba en una de las sillas del gran comedor.
— Claro, Sasha—Dijo la sirviente con una sonrisa.
Sasha era una manipuladora gracias a sus padres; desde pequeña le enseñaron eso, pero ella al principio no era así. A tan corta edad Sasha tuvo que madurar.
La rubia antes tenía otra personalidad. Amable, servicial, cariñosa, siempre sonreía, pero Sasha perdió todo el sentido de eso gracias a que vio en carne propia lo cruel que es el mundo.
A fin de cuentas, eran las sirvientas las que la cuidaban y le enseñaban eso de ser…
Amable.
Aun así, Sasha tenía ese vacío que un padre le da a sus hijos y, gracias a ciertos acontecimientos, sus padres se lo llenaron de manipulaciones, controlándola durante años.
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Era un nuevo día en California y las tres chicas se preparaban para ir a la escuela. Anne fue la primera en llegar. Era temprano y las clases aún no habían comenzado.
Las chica vestía con su uniforme escolar.
Este consiste en una camisa gris claro con cuello morado y un escudo “SJMS” (Saint James Middle School) bordado en él, una falda corta morada, un par de zapatillas amarillas con forro y calcetines blancos. También lleva una mochila rosa magenta con el logotipo de “TUFSTUF”, que contiene todas sus pertenencias.
Marcy fue la segunda, y por andar distraída leyendo un libro de mitos y leyendas se tropezó con su propio pie, casi cayendo, ya que Anne la atrapó antes de que tocara el piso.
—Gracias, Anne —agradeció Marcy mientras dejaba de leer el libro.
—De nada, Marcy, por cierto ¿qué lees? —preguntó Anne, a lo que Marcy se puso un poco nerviosa.
— Pues...
Antes de que hablara fue interrumpida por Sasha, Marcy suspiró en sus adentros.
—Qué hay, chicas —saludó Sasha con una sonrisa falsa, ya que no estaba de humor por lo de ayer.
—Hola, Sasha —saludaron Anne y Marcy, sin darse cuenta de la sonrisa de Sasha.
— ¿Anne, ¿qué te parece si faltamos hoy? Para divertirnos y después buscar tu regalo —propuso Sasha.
Ella quería relajarse y la escuela no estaba en su lista de métodos de relajación, aunque también era por el regalo de Anne.
—Mm~, no sé, Sash—Claramente a Anne no le parecía buena idea faltar a clases.
—Oh, vamos, un día al año no hace daño, además es tu cumpleaños, y somos amigas y las amigas se apoyan entre sí, ¿o no eres nuestra amiga?
En este punto Anne miró a Marcy; esta tenía ojos de súplica. Anne, al miedo de perder a sus amigas, aceptó la propuesta y, sin darse cuenta, había sido manipulada.
—Bien, vamos —comenta Anne con una sonrisa forzada.
—Buena elección, primero iremos a comprar helados —comentó Sasha.
—Oh, ¡oh!, después al cine quiero ver una película —propuso Marcy felizmente.
—Y después iremos a buscar mi regalo —añadió por último Anne.
Anne y Sasha comenzaron a caminar, mientras que Marcy las miraba desde atrás.
—{Todo va según lo planeado}— Marcy miró el libro que tenía en manos, mientras divagaba en su mente.
— ¡Marcy, ven!
Entonces, ella dejó de divagar y corrió donde estaban sus amigas con una sonrisa.
Las chicas se fueron de la escuela y fueron a comer helados. Hablaron, rieron, y comieron helado.
Después fueron al cine, aunque la película todavía no había comenzado, así que para matar el tiempo dieron unas cuantas vueltas en el centro comercial que quedaba cerca.
Después regresaron y compraron palomitas y vieron una película de fantasía-anime que era lo que más le gustaba a Marcy… Pero no a sus amigas, que se quedaron durmiendo a mitad de la película.
Y, por último, el regalo de Anne.
—Solo debes robar la caja de música —explicó Sasha algo irritada.
—Pero… — Anne fue interrumpida bruscamente.
—Eso hacen los amigos, ¿recuerdas? … Y si tu amigo quiere robar una caja de música de una tienda de segunda mano, aunque no quieras hacerlo, tú lo haces ¿Sí? Porque si no… Puede que ya no quiera ser tu amigo —amenazó Sasha, haciendo que Anne pensara en lo que iba a decir.
—Ok… — Anne aceptó; no quería perder a sus dos amigas.
Por otro lado, Marcy solo miraba expectante de cómo se desarrollaba todo esto.
La azabache se adentró en la tienda, saludó a la encargada, después se acercó a la caja de música y la tomó; ella miró por la ventana y sus amigas no le prestaban mucha atención.
Entonces, Anne tomó su mochila de su espalda y la abrió para entrar en la caja de música para que finalmente la cerrara y se pusiera en la espalda nuevamente.
Al rato fue hacia la salida y se despidió de la encargada que estaba de espaldas, al final Anne salió de la tienda y comenzó a correr con sus amigas.
La encargada, una persona de tercera edad, solamente miró donde se fue Anne con sus amigas y sonrió.
—Eres la elegida, la siguiente de nuestra maldición; espero que puedas vencerlo antes que ′′EL′′ conquiste todo y traiga la destrucción a nuestro hogar.
La encargada se dirigió hacia la puerta y le puso pestillo y puso un cartel de cerrado para después adentrarse más a la tienda.
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Las chicas habían llegado al parque, pero antes se quedaron un buen rato en la casa de Marcy, sus padres no estaban, así que, era la mejor opción, después salieron casi de noche en dirección de dicho lugar.
— Feliz cumpleaños, Anne—felicitó Sasha.
—Gracias… —Anne se sentía mal por robar aquella caja, no era lo que le habían enseñado sus padres.
—Eh, fue allí donde nos conocimos en esos columpios —comentó Marcy señalando a los columpios, intentando animar a su amiga.
—Sí, aquí fue donde la salvé de esas bravuconas —habló Sasha con orgullo.
—Sí, ese fue el día donde nosotras nos hicimos amigas —Anne pensaba con nostalgia en su encuentro con sus dos amigas.
—Bien, saca la caja y ábrela, queremos escucharla —habló Marcy algo desesperada.
—Está bien
Cuando Anne iba abriendo la caja. Marcy tomó con fuerza el libro que tenía en manos, mientras miraba en cámara lenta todo.
— {Espero que funcione}—pensó.
Finalmente, cuando Anne abrió la caja, una luz intensa apareció cubriéndolas; no faltaron los gritos de desesperación pidiendo ayuda, pero todo fue en vano y cada una fue absorbida por la caja, incluyendo esta misma.
En un mundo muy diferente a la tierra. Tres portales se abrieron en diferentes lugares.
El primer portal fue en un bosque donde salió una joven de cabello azabache que cayó inconsciente, y del mismo portal una caja de música con tres gemas grises incrustadas…
El segundo fue cerca de una torre y de ese portal salió una rubia, que al chocar con el piso quedó inconsciente…
Y en el último portal una joven de pelo ondulado que cayó en un callejón inconsciente, a lo que parecer era de una ciudad que antes era prospera.
La elegida ha llegado, con ella, a un mundo lleno de criaturas y anfibios, insectos gigantes y aves por igual, donde seres de gran poder se resguardan en diferentes lugares con distintos ideales, uno que nació para proteger todos los mundos y otro para conquistar dichos mundos… El destino de nuestra protagonista ha comenzado.
¿Qué es lo que sucederá?