Chapter 1
—Ajústalas más— dijo San, mirando desde abajo como su novio amarraba sus manos al cabezal de la cama.
—No estoy muy seguro de esto, Sannie— dijo Yunho un poco preocupado —Ya están bastante apretadas...
—Hazlo más fuerte— pidió riéndose, mientras le daba un pequeño golpe con el pie.
—Pero te va a lastimar— dijo preocupado, pero haciéndole caso a su novio.
—De eso trata el bondage...
—Pero...
—Dijimos que íbamos a experimentarlo. Ambos estuvimos de acuerdo... No me hagas ver como el malo aquí— dijo haciendo un puchero.
—Pero ya están lo suficientemente ajustadas, ¿no crees?
—Está bien... Déjalas así...
Yunho alejó sus manos rápidamente de las sogas que sujetaban a su novio y le miró desde arriba. No iba a negar que si tenía mucha curiosidad por todo esto, pero tampoco deseaba lastimar a su novio.
—Ponme la venda en los ojos y la mordaza— dijo San emocionado.
—Pero...
—Ay, Yunho— San ya se empezaba a sentir mal por todos los "peros" que su novio estaba poniendo.
—Me gusta verte a los ojos...— confesó el mayor —Y me gusta escucharte...— dijo bajito.
—Pero dicen que cuando no ves se siente aún mejor... Yo quiero saber— rogó y Yunho solo suspiró.
—Pero solo esta vez...— accedió.
—Pero, ¿y si me gusta?
—¿Por qué no me quieres ver?— preguntó con dolor.
—¡No! Nada de eso, amor. Claro que te quiero ver... Pero solo quiero experimentar otras cosas... No seas así— dijo con dolor, con ganas de poder acariciar el rostro del alto, pero sin poder hacerlo por las sogas que sujetan sus muñecas.
—Está bien— Yunho entendió. No debía tomar esto como algo malo, sino como un avance en su relación. Algo que debían experimentar juntos.
Yunho tomó la venda y la mordaza, que tenía una bolita en medio. Dedujo que iba en la boca, por lo que le indicó a San que abriera la boca y este obedeció. Yunho amarró la mordaza por detrás de la cabeza del menor y luego, miró por última vez, con algo de duda, los ojos de su novio.
San solo se acercó, tratando de sonreír, pero al tener la bolita en su boca, no pudo.
Yunho tapó los ojos de San, amrándola detrás de la cabeza también.
—Si algo no te gusta, por favor, dilo...— San soltó una pequeña risita, a lo que Yunho entendió —Bueno... Me pateas o algo... Pero haz que me entere— dijo Yunho.
San solo asintió.
Un jadeo salió de su boca cuando sintió las manos de Yunho acariciar su pecho desnudo. Definitivamente el tener los ojos vendados ayudaban... Eso, o el estar experimentando algo nuevo con su novio.
Un escalofrío recorrió el cuerpo entero de San cuando sintió la lengua de Yunho pasar por su cuello, dejando una pequeña mordida.
Yunho tomó su tiempo, disfrutando de los pequeños suspiros y temblores que estaba ocasionando en el cuerpo del menor.
San abrió sus piernas por completo, para dejar que Yunho se acomodara de mejor manera entre ellas.
Sintió como Yunho bajó de su cuello a su pecho, repartiendo besos por toda el área, pero sin tocar lo más sensible de su pecho.
San se quejó, pero Yunho solo pudo sonreír.
— ¿Qué pasa? ¿Ya quieres que me detenga?— Obviamente sabía que no era así, solo deseaba molestar al menor.
San se volvió a quejar, pero negó con la cabeza rápidamente.
Yunho bajó su rostro hasta el pezón del menor, pero no lo tocó, San pudo sentir su respiración cerca, por lo que sus sentidos se agudizaron solo para poder saber qué haría el mayor después.
Sintió la lengua de su novio pasar suave sobre su pezón, por lo que soltó un gemido, que se ahogó en la mordaza.
Yunho sonrió. Siguió haciendo lo mismo, disfrutando de cada sonido que su novio hacía.
San se empezaba a impacientar. Yunho se estaba tomando demasiado tiempo en todo, el quería llegar rápido a la acción, por lo que con sus piernas atrajo más el cuerpo de su novio para empezar a rozarse con el.
—Estás muy desesperado, eh— molestó Yunho, sonriendo, pues no iba a negar que le causaba gracia (y excitación) ver a San así.
—¡Mmhh!— fue todo lo que pudo salir de la boca (más bien, garganta) del menor.
Yunho pasó sus manos desde el pecho, hasta la cintura de San, sintiendo como el menor tembló por sus manos.
Sus manos acariciaron, por sobre la ropa, el miembro de San, ya que todavía llevaba el pantalón puesto.
Yunho tomó los pantalones por el borde y empezó a bajarlos. San rápidamente levantó su cadera para que le quitaran rápido la prenda, pues ya le estorbaba, así que Yunho lo hizo; sacando por ahí mismo, la ropa interior. Dejando a San completamente desnudo.
Los besos de Yunho no habían parado. El seguía consintiendo el pecho del menor, mientras sus manos, ahora, acariciaban sus muslos por dentro.
San estaba más que gustoso. Le gustaba sentir todo eso. No terminaba de entender porqué todo se sentía más intenso... pero le gustaba.
San volvió a restregarse con Yunho, por lo que el mayor no dudó en tomar su miembro directamente.
San jadeó con fuerza, dejando salir su gemido alto. No esperaba que Yunho lo tomase de una vez.
—¿Te gusta?— preguntó Yunho, y pudo ver como San asintió rápidamente, aún gimiendo.
Yunho se alejó del cuerpo de San, sentándose en la cama mientras seguía masturbándolo. San se veía tan bien. Deseaba poder verle a los ojos, pero solo con ver cómo su cuerpo se movía por sus manos, intuía cuál expresión estuviese haciendo.
Yunho no iba a negar que ver a San de esa manera le estaba excitando demasiado. Tuvo que usar su propia mano para masturbarse también, pues la vista era exquisita.
—¡Mmh!— San jadeó y se empezó a agitar en la cama.
— ¿Qué pasa? ¿Quieres que me detenga?— Yunho se preocupó, por lo que se detuvo y prestó atención a su novio.
San apretó sus piernas y negó con la cabeza. Estaba un poco tenso, pero poco a poco volvió a relajarse, abriendo las piernas para su novio, pero esta vez, manteniéndolas arriba.
Yunho entendió lo que San quería.
Se estiró en la cama y tomó el lubricante.
—Relájate—dijo Yunho.
San escuchó cuando abrió el bote de lubricante y esperó a que su novio lo vertiera sobre su entrada.
Yunho untó sus dedos con el lubricante, para luego verter un poco en la entrada del menor. Pudo oír a San jadear y sobresaltarse por el líquido, pero luego le escuchó soltar una risita.
—Voy a prepararte primero— dijo y vio a San asentir suavemente.
San nunca antes había sentido tanta vergüenza. Por primera vez en su vida, sintió que el tiempo en que su novio lo preparó, fue el más vergonzoso. Podía sentir perfectamente los dedos de Yunho dentro de él, moviéndose mientras seguía acariciándole y besándole.
Quería que se detuviera. Ya no quería que siguiera haciendo eso, pero sabía que si hacía algo, Yunho iba a querer detener todo, y el no quería eso.
Trató de relajarse, pero fue casi imposible.
—¿Amor?— Yunho podía sentir que San estaba tenso —¿Qué pasa? ¿No te gusta?— preguntó, mientras seguía acariciando sus muslos.
San negó con la cabeza.
—¿No? ¿Quieres me detenga?—preguntó preocupado.
San volvió a negar. Trató de alejarse de los dedos de su novio y Yunho pudo notarlo, por lo que sacó sus dedos y miró con curiosidad a su novio.
—Sabía que la mordaza era mala idea— dijo.
Yunho limpió sus dedos e iba a quitar la mordaza pero San quitó la cabeza, metiéndola más en la almohada para que Yunho no pudiera soltarla.
—No sé lo que quieres— dijo Yunho preocupado.
—Mmm hi— logró decir San.
—¿A mi?— preguntó dudoso, pues eso es lo que había logrado entender en el balbuceo.
San asintió rápidamente, por lo que Yunho se avergonzó.
Los dos se quedaron en silencio por un momento. Yunho no sabía si seguir en donde estaba o qué.
—Siento que dañé el momento— confesó Yunho, riéndose tímidamente.
San rió un poco pero negó con la cabeza.
—¿Sigo?—
San volvió a asentir. No había otra forma de darle una afirmativa a su novio.
Yunho acarició suavemente a San. A pesar de todo, San no había dejado de tener una erección, cosa que Yunho sí.
Yunho se preocupó un poco, por lo que empezó a masturbarse.
—¡Mmmh!— San ya no quería que lo tocaran, quería que Yunho lo tomara.
—Lo siento, amor... No estoy duro— le confesó la verdad.
Pudo ver como San se preocupó por oír aquello, hasta sintió como si se hubiese puesto triste.
San se movió un poco y con sus piernas atrajo al cuerpo de Yunho hasta el. Sus miembros se rozaron, por lo que el mayor se quedó quieto, esperando ver qué hacía el menor.
Obviamente, al San estar restringido, no podía usar sus manos, por lo que solo le quedó usar su cuerpo. Se movió suavemente debajo del mayor, procurando rozar siempre su miembro. Pudo oír cómo jadeó, por lo que no se detuvo.
Yunho poco a poco se fue aguantando, así que terminó alejándose un poco para masturbarse.
—Es increíble cómo me pones aún sin usar tus manos o tu boca— dijo Yunho, mirando a su novio, quien abría sus piernas para poder recibir al mayor.
Al escuchar aquello, San solo pudo reírse.
—Voy a entrar — anunció y San asintió emocionado.
San pudo sentir cómo su novio empezó a entrar. Quería poder abrazarlo para atraerlo más a el, pero no podía, por lo que usó sus piernas. Grave error.
Debido a que lo atrajo más a su cuerpo, hizo que Yunho perdiera el equilibrio y entrara rápidamente en el.
San soltó un gemido alto que asustó a Yunho, intentó alejarse, pero San lo volvió a apretar, negando con su cabeza para que no saliera de el.
— ¿Te lastimé? Lo siento tanto— dijo preocupado, pero San negó con la cabeza.
Yunho se quedó quieto, mirando preocupado al menor, empezando a dejar pequeños besos por la mejilla, por donde no estaban las cintas de la mordaza molestando.
—Sannie, no te quiero lastimar— dijo cuando vio unas pequeñas marcas de humedad en las vendas.
San volvió a negar apretándolo más.
—¿De verdad quieres seguir?— volvió a preguntar y pudo ver a San asentir.
Yunho sospechó. Debía admitió que estar dentro de San le estaba gustando. San le apretaba más que nunca y quería moverse rápido, pero no lo haría hasta que su novio le diera su consentimiento.
Yunho se dedicó a distraer un poco a San, mientras le besaba y acariciaba, para lograr que se relajara.
San sentía que Yunho era más grande que antes, no entendía porque lo sentía de esa manera, pero le costó un poco acostumbrarse.
Yunho sintió a San moverse suavemente debajo de él, por lo que dio una suave estocada, escuchando a San gemir con gusto.
Supo enseguida que ya era el momento.
Se movió suavemente en un principio, solo para que San se terminara de acostumbrar. Podía sentirlo un poco tenso todavía, pero poco a poco se relajó.
Yunho no supo qué pasó. El placer fue tal que se le nubló todo. Su cuerpo se movía con fuerza sobre San, disfrutando de los gemidos del menor.
Hubo un momento en el que ya no resistía el no escucharle pedir por más, por lo que le quitó la mordaza, aprovechando para besarle con deseo.
—¡Yunho! ¡Yun Ho! ¡Sigue! ¡Ah!— San temblaba debajo del mayor, abriendo su boca para recibir la lengua de su novio, quien no dejaba de besarle.
—Sannie... Amo tu voz... ¡Dios! Me voy a correr— Yunho mordió su labio inferior, escuchando a San jadear con deseo.
—Hazlo dentro... Córrete... Lléname por completo—
Yunho sintió como si hubieran encendido un interruptor dentro de él.
Arremetió contra el punto que sabía que le encantaba a San, escuchándolo gemir alto. San tembló debajo de el, corriéndose con fuerza, sintiendo como le apretaba, por lo que no pudo evitar correrse también.
Ambos estaban tensos en su posición debido al orgasmo que acababan de tener. Yunho, se sintió débil, por lo que se dejó caer sobre el cuepo del menor.
—Suéltame las manos— pidió San, y Yunho, con mucha pereza, se estiró hasta soltar las sogas, para dejarse caer de nuevo sobre San.
El menor abrazó a Yunho, aprovechando para quitarse la venda de los ojos. San parecía que quería fundirse con Yunho, y aquella acción le pareció muy tierna al mayor, por lo que no pudo evitar sonreír y repartir besos en su cuello.
—Te amo, Yuyu...
—Y yo a ti, amor...— dijo con cariño, levantándose un poco, para mirarlo a los ojos.
Los dos se quedaron mirando profundamente, para luego besarse.
—¿Te gustó?— preguntó Yunho sonriendo, pues se notaba que San había disfrutado.
—¡Me encantó! Fue una experiencia completamente nueva... Fue increíble— dijo emocionado —Todavía siento que estoy temblando.
—Sigues temblando— confirmó Yunho, pues San todavía tenía leves espasmos.
—¿A ti te gustó?— preguntó curioso, pues deseaba que su novio hubiera disfrutado tal cual como él.
—No voy a negarlo. Sí me gusto... Pero para la próxima, hagámoslo mejor sin la mordaza... Me preocupaba porque no sabía qué querías...— dijo y aprovechó para salir del cuerpo de su novio y acostarse a su lado.
San se acurrucó a su lado, soltando una pequeña risita.
—¿Por qué dijiste que no te gustó en ese momento?
San se puso completamente rojo, y escondió su rostro en el cuello de Yunho.
—No me había dado cuenta de qué tan vergonzoso es que me prepares— dijo riéndose bajito —Podía sentir tus dedos perfectamente... Creo que nunca antes había prestado atención a eso...—no pudo evitar reírse por eso.
Yunho se rió igual y abrazó a San.
—¿Quieres hacerlo otra vez?— preguntó San bajito, por lo que Yunho se sorprendió, alejándose un poco para ver a San a la cara.
—¿Tu quieres?—
—Una sola vez no es suficiente— dijo en un puchero.
—Eres insaciable— dijo Yunho riéndose, pero atrayendo a San para que se sentara sobre el —Tu arriba ahora— dijo y le sonrió ladino.
San sonrió y aprovechó para tomar el miembro de su novio entre sus manos.
La nueva sesión de amor entre ellos comenzó, haciendo que ambos quedaran completamente cansados. Cayendo rendidos después de aquello.