Teenage Dreams
El despertador sonó puntual a las seis de la mañana, como cada día de la semana. Neteyam se estiró perezosamente en su cama, tratando de despertarse por completo.
Hoy, era un día especial, el primer día de clases del último año de preparatoria.
Que emoción. ¿No?
La luz del sol se filtraba suavemente por las cortinas entreabiertas, iluminando tenuemente la habitación. La chica se acercó a la ventana y abrió las cortinas por completo, dejando entrar la luz del día y el fresco aire de la mañana. Respiró profundamente, disfrutando del momento de tranquilidad antes del ajetreo del día.
Decidió darse una ducha rápida para despertarse por completo. Mientras el agua caliente caía sobre su cuerpo, repasaba mentalmente todo lo que tenía que hacer antes de salir para la escuela.
Una vez lista, salió con cuidado para no despertar a sus hermanos, quienes aún dormían plácidamente en las habitaciones continuas. Después de un largo periodo de vacaciones Neteyam sabía que debería ir a despertarlos, porque de lo contrario ellos no lo harían por si mismos.
Al entrar a sus respectivos cuartos, encontró a sus hermanos aún profundamente dormidos, de su hermana pequeña Tuk lo entendía ya que ella aun tenia una semana de vacaciones extra a diferencia de ella y el resto de sus hermanos.
Con suavidad, primero tocó la puerta de su hermano Lo’ak, entre todos ellos el era el más difícil de despertar, ya que cuando tocó lo primero que hizo fue responderle con un gruñido seguido de cubrir su cara con una de sus almohadas y luego dar vueltas por su cama, un bebé en el cuerpo de un adolescente de 15 a su parecer, con Kiri no hubo tanto problema, cuando tocó la puerta ella le respondió “Ya estoy despierta” con algunos otros balbuceos que no comprendió pero poco tiempo después salió de su habitación para dirigirse a el baño a pasos lentos mientras rascaba su pecho por debajo de su camisa.
Poco tiempo después salió Lo’ak de su cuarto, parecía que aun tenia pegado su rostro contra la almohada ya que su cabello estaba “comprimido” de manera divertida, sus trenzas estaban todas desordenadas podía ver como es que el hilo de saliva en la comisura de sus labios ahora estaba seca, froto sus ojos para eliminar cualquier rastro de alguna lagaña o pelusa antes de caminar hacia el segundo baño, si Kiri había entrado antes que el, lo más seguro es que no saliera en un buen rato y el tenia “cosas de hombre” que hacer (según el).
Bien ya estaban despiertos, el trabajo de Neteyam había terminado hasta ahí, bajo por las escaleras y el delicioso aroma del café recién hecho y las tortitas recién hechas llenaban la habitación, y el estómago de la chica gruñó de anticipación.
— Buenos días mamá -. Saludo Neteyam abrazando a su madre por la espalda.
— Buenos días cariño. ¿Cómo dormiste? -. respondió su madre, devolviendo el abrazo.
— Muy bien, Lo’ak y Kiri ya están despiertos, no deben tardar en bajar -. Dijo la chica al mismo tiempo que tomaba asiento en la mesa.
— Muchas gracias por ayudarme, me hubiera tomado una eternidad el levantar a Lo’ak y no quería usar la cubeta con agua ¿Tuk aún sigue dormida? -.
— No hay problema, pero si, ella sigue dormida, pero con el olor del desayuno tampoco debe tardar en bajar -.
— Me imagino, hoy prepare su favorito para que tengan un buen inicio de clases -.
— Muchas gracias sa’nok -.
Neytiri le sirvió un plato de tortitas calientes con sirope de arce y frutas frescas, junto con una taza de café caliente. Neteyam agradeció con una sonrisa y comenzó a desayunar mientras su madre continuaba con los preparativos.
Y como predijo su hija mayor el resto de sus hermanos no tardaron en bajar, la niña más pequeña bajaba las escaleras rápidamente mientras exclamaba emocionada la palabra “pancake”, era graciosa ver como por la prisa de desayunar en un intento apresurado de arreglar su cabello se había colocado mal la diadema que usaba antes de que su madre la ayudara a peinarse, seguida de ella Kiri bajaba lentamente, la chica estaba tratando de atar la corbata de su uniforme, no es que le desagrade usarla pero siempre le a resultaba tedioso el tener que atarla apretada a el cuello de su camisa, era una sensación sofocante así que por lo general la dejaba floja, cumpliendo con el código de vestimenta pero un poco más a su toque personal, y por ultimo Lo’ak cuando bajaba por las escaleras perezosamente con solo verlo caminar provocaba que los demás bostezaran y sintieran cansancio también y si ver a Tuk sin arreglar su cabello era gracioso, ver a Lo’ak lo eran aun más, su cabello aun seguía “comprimido” y su estaba mal trenzado, ni siquiera iba hablar de su uniforme que estaba mal abotonado y su corbata mal puesta.
Neytiri miro con algo de gracia mientras que sus hermanas solo se burlaban de su aspecto tan desastroso, cuando el chico tomo asiento su madre se acerco a el para arreglar su cabello, trenzando con cuidado las hebras de cabello mal peinadas, su madre pensó que aun era un niño muy pequeño que necesitaba ayuda para arreglarse para ir a la escuela.
— Gracias sa’nok ... -. Dijo algo avergonzado pues de que su madre le ayudada a arreglar su cabello, ya que sus hermanas (Kiri y Tuk) no pararon de decir que era un enorme bebe crecido.
— No hay problema , pero debiste levantarte temprano para que tuvieras tiempo para que pudieras arreglarte -.
— Ya se, pero ¿Por qué tienen que regresar las clases tan pronto? ¡Mis vacaciones apenas comenzaron! -. Se quejaba Lo’ak metiendo un pancake en su boca con desgano.
— ¿Cómo puedes decir eso? Todas las vacaciones te a pasaste encerrado en tu habitación jugando con tu computadora -. Comento con burla su hermana Kiri al mismo tiempo que tomaba de su taza de café.
— Si. ¿Y que? No suficiente, había disfrutado mucho no tener que despertarme temprano -.
— En eso estoy de acuerdo contigo, no estoy segura de querer de volver a ver al profesor Miles Quaritch -. Dijo Kiri y el resto de sus hermanos asintieron ante lo que recién había dicho la chica.
— Espero por Eywa que ese hombre ya se haya jubilado, no podre soportar otro año con el como mi asesor no puedo -. Lo’ak se quedo mientras rascaba su cabeza con frustración al pensar en esa posibilidad.
En su primer año Lo’ak tuvo la desgracia de que ese hombre fuera su asesor de grupo y todavía para su más mala suerte también fue su tutor, la escuela manejaba un programa de tutores para cada alumno con un profesor aleatorio que les impartían clases para que tuvieran una charla de como les iba en clases y les daban consejos para que pudieran estudiar, algunos profesores des daban material didáctico para que pudieran entender un tema en especifico, eso hubiera sido una gloria para Lo’ak tener un profesor, pero parecía ser que estaba pagando algún tipo de karma para que el horrible y estricto (demasiado) fuera u asesor y tutor que no hacia nada más que hostigarlo, no solo de manera académica si no también física, el docente tenia métodos muy extraños que en su mayoría eran que estudiaran mientras hacían actividades físicas como correr mientras estos estudiaban del libro de matemáticas de Baldor, cuando hizo vomito apenas se detuvo de correr, muchos estudiantes se quejaron al respecto pero mostraban mejoras en sus calificaciones así que por eso nunca le decían nada al docente, aunque sus ejercicios físicos se redujeron parecía que miraba a todos sus tutelados con odio desde que les llamaron la atención.
— Yo también espero que hayan despedido a ese hombre -. Comento Neytiti al mismo tiempo que le servía el desayuno a su esposo quien acaba de llegar a sentarse en la mesa, para ser sinceros ni a su padre ni a su madre tampoco les agradaba aquel hombre, incluso ellos mismos se quejaron del docente, muchas veces escucho a su madres referirse a el como “Demonio”.
— Rezare por ti hermano, quizás cuando lo veas te succione el alma -. Dijo Kiri con una sonrisa burlona, no era de sorprenderse que el hombre no tolerara a su problemático hermano.
— Ja ... ja ... Eres muy graciosa. ¿Acaso desayunaste payaso? -. Dijo Lo’ak con algo de recelo ante las burlas de su hermana, tal vez ella debía ser más considerado con el y ponerle un maldición a el docente, como esa cosas de “manifestaciones” que hacia con sus cosas de bruja.
— Tal vez -. La chica respondió con una sonrisa burlona mientras que le sacaba la lengua, gesto que fue imitado por Lo’ak hasta que su padre les llamo la atención de que se comportaran y que dejaran de pelear.
— ¡Yo estoy feliz de regresar a la escuela! ¡Voy a salir con papá esta tarde para comprar mis útiles escolares y un nuevo estuche! ¿Verdad papá? -. Presumió la niña y sus dos hermanos la miraban con el ceño un poco fruncido, si envidiaban esa semana extra de vacaciones que tenia su hermana menor, Neteyam solo le sonrió asintiendo a sus palabras.
— Si, pero primero necesitamos ir a el supermercado a comprar unas cosas, luego iremos a comprar tus útiles escolares. ¿Esta bien? -.
— ¡Si! -. Respondió emocionada la niña le gustaba el super mercado, le gustaba ir a ver las cosas en los estantes y si tenia suerte su padre le compraría los dulces que tanto le gustan, claro que a escondidas de su madre ya que ella no deseaba que ella comiera demasiadas golosinas.
— Eso suena divertido Tuk. Asegúrate de elegir los mejores colores para tus plumas y lápices -.
— ¡Claro que sí! ¡Quiero que mi estuche sea el más bonito de todos! -. Exclamo Tuk con los ojos brillantes.
Después de un rato la mesa estaba llena de platos vacíos y tazas de café vacías mientras la familia terminaba de desayunar juntos, Neteyam fue la primera en levantarse y llevar algunos de los platos sucios hacia el fregadero en cualquier otra ocasión también los hubiera lavado pero, no quería que se le hiciera tarde, además que su madre le dijo que no se molestara ya que ella lo haría después con el resto de la vajilla, no tardaron en que los tres hermanos fueran a despedirse de sus padres, se pusieron de pie y, tras tomar sus mochilas, se dirigieron a la puerta. Jake abrió la puerta y les dio un abrazo a cada uno.
— Buena suerte chicos, tengan un buen día y no duden en llamarnos si tienen algún problema -.
— Gracias, papá -. Respondieron los tres al unísono, luego se dirigieron hacia su madre para despedirse de ella con un beso en la mejilla y un abrazo, al Igual que Tuk y salieron de la casa.
El sol apenas había comenzado a elevarse sobre el horizonte, tiñendo el cielo con suaves tonos rosados y dorados, cuando Neteyam y sus hermanos salieron de su casa. La fresca brisa matutina acariciaba sus rostros mientras caminaban por la acera hacia la parada del autobús escolar, a pocas cuadras de distancia de su casa.
— Espero que este año no sea tan pesado como el anterior -. Dijo Lo’ak al mismo tiempo que iba ajustando la correa de su mochila. — Los exámenes finales fueron una pesadilla -.
— Y el profesor de matemáticas, de seguro que ya tiene un montón de tarea esperándonos -. El profesor Wainfleet también era uno de los demonios que se hacían llamar maestros en su escuela, parecía que se alimentaba del sufrimiento de loa alumnos cuando tenían que entregar sus extensas guías de trabajo.
— Yo solo espero que su clase no sea la primera del día, ya es un dolor de cabeza tener que despertarse tan temprano no sortaria romperme la cabeza con números tan temprano -. Agregó Lo’ak, no sabia quien era peor, si el profesor Quaritch o el profesor Wainfleet, el creía que debían casarse entre ellos, solo para comprobar que su terrible humor se debía a su falta de pareja, pero claro, son tan horribles que ni entre ellos mismos podrían soportar su presencia.
Neteyam los escuchaba con una sonrisa, pero sus pensamientos estaban en otro lugar. Mientras caminaba, sus pensamientos volvían una y otra vez, estaba emocionada.
Le emocionaba encontrarse con algo, aunque más bien era conalguien.
Desde esa mañana cuando despertó, no dejo de pensar en su amiga Ao’nung. Ao’nung y Neteyam se habían conocido en el primer año de secundaria y desde entonces se habían vuelto inseparables. Ao’nung tenía una personalidad burbujeante y un sentido del humor contagioso que siempre hacía reír a Neteyam, quizás fue por eso que llamo tanto su atención como para acercarse a ella, a pesar de que la chica tuvo algunos pequeños conflictos con su hermano Lo’ak.
Neteyam suspiró suavemente, recordando las largas conversaciones que habían tenido durante el verano, a través de mensajes de texto y videollamadas, dado a que no pudieron reunirse ya que Ao’nung fue a visitar la casa de sus abuelos en las afueras de la cuidad cerca de la costa, le gustaba escuchar las historias que ella le contaba sobre su familia. Imaginaba el momento en que vería a Ao’nung de nuevo, cómo se sentiría al escuchar su risa y ver su sonrisa.
— ¿Estás bien Neteyam? -. La voz de Lo’ak la sacó de sus pensamientos. Él y Kiri la miraban con curiosidad, ya tenían unos minutos llamando a su hermana y ella parecía perdida en la nada.
Neteyam parpadeó repetidas veces antes de sonreír nerviosamente. — Sí, lo siento, no escuche lo que decías, solo estaba pensando en el primer día de clases. Estoy emocionada por ver a todos de nuevo -. Dijo desviando la mirada algo avergonzada.
— ¿De verdad estás emocionada por volver? -. Preguntó su hermana Kiri al mismo tiempo que estaba arqueando una ceja. — Eres la única persona que conozco que puede estar emocionada por eso -.
Neteyan se encogió de hombros, tratando de ocultar su sonrojo. — Me gusta aprender cosas nuevas y ver a mis amigos otra vez -.
— Bueno, yo preferiría estar en casa durmiendo -. Dijo Lo’ak suspirando y derramando lagrimas dramáticamente. — Pero supongo que ver a mis amigos no está tan mal -.
— Estoy segura de que estaremos bien -. Respondió Neteyam con optimismo.
Mientras se acercaban a la parada del autobús, Neteyam pudo ver a varias otras personas ya esperando, entre ellos Ao’nung. El corazón de Neteyam dio un vuelco al verla. La estaba de pie hablando con algunas amigas y hermana Tsireya, su risa melodiosa llegó hasta Neteyam llenándola de una cálida sensación de felicidad.
Ao’nung era alta y delgada, aunque no demasiado, practicaba deporte entonces tenia cierta musculatura además de un lindo bronceado en la piel, con cabello azabache ondulado que caía en cascada sobre sus hombros. Su sonrisa era amplia y brillante y sus ojos azules destellaban con emoción mientras hablaba. Neteyam sintió que su corazón latía más rápido mientras se acercaba.
— Hablando de tus amigos ’Teyam -. Exclamó Kiri dándose cuenta de hacia dónde miraba Neteyam. — Por ahí esta Ao’nung, si quieres puedes ir con ella antes de que empiece a pelear con Lo’ak -. No le desagradaba Ao’nung, entre ellas había cierta amistada, quizás no tan unida como la de ella con su hermana pero de apreciaban de alguna manera, además que le parecía gracioso cuando ella y su hermano peleaban.
Neteyam sonrió, tratando de mantener la calma mientras sus hermanos intercambiaban miradas cómplices, claro, Lo’ak con el ceño ligueramente fruncido al ver a la chica, en teoría ya habían arreglado sus diferencias por su hermana, a veces “peleaban” pero no pasaban a más que no fueran en cierto modo un tipo de broma, pero aun tenia esa pequeña punzada de molestia.
— ¡’Teyam!-. Ao’nung levanto una mano para saludar.
— Nung hola -. Respondió, avanzando rápidamente para abrazarla.
El abrazo fue cálido y reconfortante y Neteyam sintió que todos sus nervios se desvanecían rápidamente . — Te extrañé tanto -. Admitió soltando a la chica con una sonrisa.
— Yo también te extrañé -. Dijo Ao’nung mirándola con cariño. — ¿Cómo fueron tus vacaciones? -.
Ao’nung y Neteyam se pusieron al día rápidamente, compartiendo historias y riendo juntas. Neteyam se dio cuenta de lo fácil que era estar con Ao’nung, lo natural que se sentía.
Ao’nung empezó a contarle sobre su verano, hablando con entusiasmo sobre las cosas que había hecho y los lugares que había visitado. Neteyam escuchaba atentamente, deleitándose en cada palabra y risa de la chica.
Eventualmente Kiri y Lo’ak se unieron a la conversación, y pronto todos estaban hablando y riendo juntos mientras esperaban al autobús.
Cuando el autobús finalmente llegó, todos subieron y encontraron sus asientos. Ao’nung tomo la mano de Neteyam para subir al vehículo juntas, ya en sus asientos continuaron conversando durante todo el viaje a la escuela.
— Casi lo olvidaba -. Ao’nung hurgo un momento entre sus cosas ara sacar una pequeña bolsa de tela y entregándosela a Neteyam. — Espero y te guste -.
— ¿Qué es? -. Pregunto Neteyam con una sonrisa, el diseño de la pequeña bolsa era algo tierno, tenia el dibujo de un pequeño gato azul con los ojos enormes y una expresión chistosa.
— Tienes que abrirlo y ver que es, si te lo digo se pierde el chiste de que sea un regalo sorpresa -. Dijo con una sonrisa al ver el pequeño ceño fruncido en la cara de su amiga.
Neteyam solo rodo los ojos antes de abrir la pequeña bolsa, en su interior había un pequeño brazalete de cuero con algunas cuentas, pero lo que resaltaba más era un dije que tenia la forma del sol.
— Antes de regresar pasamos por un mercado ambulante y vi esto y pensé que podríamos usarlo, mira -. En ese momento Ao’nung mostro su muñeca para enseñarle a Neteyam que tenia el mismo brazalete solo que en vez del dije en forma de sol, tenia un dije con la forma de la luna, el corazón de Neteyam sintió un pequeño hueco de alegría.
— Es muy lindo, me encanta -.Dijo con una sonrisa y un pequeño sonrojo, de cierta forme le hizo sentir especial que Ao’nung hubiera pensado en ella cuando compro los brazaletes a juego.
— Y eso no es lo mejor -. Ao’nung ayudo a Neteyam a ponerse el brazalete y cuando termino tomo ambos dijes para acercarlos y cuando estuvieron lo suficientemente cerca se unieron por unos pequeños imanes que había entre ambos dijes como si fuera un eclipse.
Neteyam continuo mirando ese pequeño detalla, tenia una sonrisa tonta en la cara, estaba tan distraída que no noto que con un suspiro profundo Ao’nung se dejó caer en el asiento junto a ella y apoyó la cabeza en su hombro, haciendo que los dijes se separaran.
— Ugh, odio el regreso a clases -. Se quejó Ao’nung al mismo tiempo que iba cerrando los ojos como si intentara bloquear la realidad. — Las vacaciones deberían durar para siempre -.
Neteyam sonrió y le dio un suave apretón en el hombro. — Vamos ’Nung no es tan malo. Piensa en todas las cosas divertidas que vamos a hacer este año -.
Ao’nung abrió un ojo y miró a Neteyam con una expresión de escepticismo. — ¿Cómo qué? ¿Tareas interminables y exámenes estresantes? -. Dijo con una pequeña sonrisa, parecía que Neteyam siempre trataba de ver las cosas positivas de todas las cosas.
— Bueno ... Puede que eso también, aunque creo que es no es divertido -. Admitió Neteyam con una risita. — Pero también tenemos las actividades extra curriculares, las salidas con amigos, y quién sabe, tal vez este año te nombren como capitana del equipo de Natación -.
Ao’nung suspiró nuevamente pero no pudo evitar sonreír ligeramente. — Supongo que tienes razón. Además, tengo una razón para estar emocionada este año -.
Neteyam levantó una ceja con curiosidad. — ¿Ah, sí? ¿Y cuál es esa razón? -.
— Ahora tenemos un perro -. Exclamó Ao’nung levantando la cabeza del hombro de Ana con entusiasmo renovado. — La perra de mi tía tuvo un camada grande así que lo adoptamos hace dos semanas. Se llama Max, y es el cachorro más adorable del mundo -. Tomo su teléfono para mostrarle algunas fotos de el mencionado cachorro a su amiga.
Neteyam sonrió ampliamente, conocía a la madre de Ao’nung y sabía que difícilmente aceptaría tener alguna mascota, pero también sabia cuánto la chica había deseado tener un perro y estaba feliz de que finalmente se le hubiera cumplido ese deseo. — Eso es genial ’Nung. Cuéntame más sobre él -.
Ao’nung se inclinó hacia adelante, su rostro iluminado con entusiasmo. — Es una cruza de pastor Alemán, tiene solo tres meses y es bastante juguetón. Ya ha destrozado un par de zapatos y se ha llevado unos cuantos calcetines, pero no puedo enojarme con él porque es demasiado lindo -.
Neteyam rió, imaginando a el pequeño cachorro corriendo por la casa de Ao’nung con un calcetín en la boca. — Suena como un pequeño travieso. ¿Cómo va el entrenamiento? -.
— Va bien, en su mayor parte, mi madre lo puede soportar si es es lo que preguntas -. Dijo la chica encogiéndose de hombros. — Todavía estamos trabajando en enseñarle a no morder todo lo que encuentra, pero está aprendiendo rápido. Y ya sabe sentarse y dar la pata -.
— Eso es impresionante -. Dijo Neteyam genuinamente sorprendida de que la madre de la chica no hubiera tenido tantos problemas con el animal.
— ¿Verdad? -. Respondió Ao’nung con una sonrisa. — Pero suficiente sobre Max. ¿Cómo estuvieron tus vacaciones? -.
Neteyam comenzó a hablar sobre sus propias vacaciones, describiendo los días que pasó con su familia y también le comento del día que tuvieron en el parque de diversiones (aunque eso costara la humillación de Lo’ak, ya que le conto acerca de como vomito al subir a la montaña rusa). Las dos chicas compartieron risas y anécdotas, disfrutando de la comodidad y de la familiaridad de sus conversaciones.
A medida que el autobús avanzaba por su ruta, el paisaje urbano comenzó a dar paso a las áreas residenciales cercanas a la escuela. Neteyam observaba por la ventana, perdida en sus pensamientos por un momento. Después de un rato, Ao’nung cambió de tema que no fue del completo agrado de Neteyam.
— ¿Y qué hay de los chicos? ¿Hay alguien que te guste este año? -.
Neteyam sintió una punzada de nerviosismo. No quería hablar sobre sus sentimientos al menos no todavía. — No realmente ... -. Mintió. — He estado más concentrada en otras cosas. ¿Y tú? ¿Tienes a alguien en mente? -.
Neteyam deseaba tanto que no respondiera, no quería saber la respuesta realmente, hubiera preferido quedarse callada.
Ao’nung suspiró y se recostó de nuevo en el hombro de Neteyam . — No es estoy segura, pero ay un chico, Vounglim, él está en esa vieja escuela de chicos -. Dijo al mismo tiempo que abrazaba el brazo de su amiga.
Neteyam sintió un nudo en el estómago al escuchar el nombre de otro chico. — ¿Y te gusta? -. Cuanto hubiera dado Neteyam por escuchar un respuesta negativa y que su amiga simplemente respondiera que solo le parecía guapo.
— Me gusta, tiene unos lindos ojos. Hemos sido amigos por mucho tiempo, pero últimamente he sentido que podría haber algo más. Aunque no estoy segura -.
Neteyam sintió que su corazón latía más rápido. Conocía a ese chico, no le agradaba, era uno de los chicos más populares de dicha escuela, pero era más por su mala fama de busca problemas, fumaba demasiado, tanto que parecía estar drogándose, también estaba aprendiendo a conducir y la idea de que Ao’nung pudiera estar interesada en él la ponía nerviosa.
El autobús se detuvo en un semáforo, Neteyam miró por la ventana, tratando de ordenar sus propios sentimientos. Le dolía escuchar a Ao’nung hablar de otros chicos, pero sabía que no podía culparla. todo lo que podía escuchar en su cabeza era:
“A ella le gusta un chico”
— ¿Y tú ’Teyam? ¿Realmente no hay nadie que te guste? Ao’nung insistió mirándola con curiosidad.
Neteyam sonrió débilmente. — Bueno, hay alguien, pero no estoy segura de si mis sentimientos son correspondidos -.
Ao’nung levantó una ceja, interesada. — ¿Quién es? Vamos, no me dejes con la intriga.”
Neteyam dudó por un momento, pero decidió mantener sus sentimientos en secreto por ahora. — Es solo alguien que conocí durante el verano. No estoy segura de qué pensar -.
Ao’nung asintió, comprendiendo. — Está bien, no tienes que decirme si no quieres. Pero sabes que siempre estaré aquí para escuchar -.
— Gracias ’Nung ... Significa mucho para mí -.
El autobús escolar finalmente llegó a su destino, deteniéndose frente a la entrada principal de la escuela. Los estudiantes comenzaron a bajar en tropel, sus voces llenando el aire con una mezcla de emoción y quejas sobre el regreso a clases. Neteyam y Ao’nung se levantaron de sus asientos y se unieron a la multitud que se dirigía hacia el edificio.
Neteyam observó a su alrededor, reconociendo caras familiares y notando algunos cambios en el campus. Los jardines habían sido remodelados durante el verano, y había nuevos carteles y anuncios en las paredes. A pesar de las quejas sobre el regreso a clases.
Ao’nung caminaba a su lado, mirando a su alrededor con una mezcla de curiosidad y resignación. — Bueno, aquí vamos de nuevo-. Dijo con una sonrisa irónica.
Netayna sonrió y le dio un suave empujón en el hombro. — Vamos ’Nung no seas tan pesimista. Este año será increíble, lo prometo -.
Ao’nung rió suavemente. — Bueno, si tu me lo prometes supongo que debo creerte, ahora vamos, se nos hará tarde -.
El día escolar comenzó con la habitual ceremonia de bienvenida en el auditorio, donde el director dio un discurso motivador y los maestros fueron presentados. Ambas chicas se sentaron juntas, intercambiando susurros y risitas mientras el director hablaba.
— ¿Recuerdas el año pasado cuando el Sr. Spellman se cayó del escenario durante su discurso? -. murmuró Ao’nung tratando de contener la risa.
Neteyam asintió, recordando el incidente y riéndose suavemente. — Sí, fue tan embarazoso pero también muy divertido. Espero que este año no haya accidentes -.
— Ojala quien se caiga este año sea el profesor Quaritch, quizás se rompa la espalda y deje de molestarnos a todos -.
— Si lo dices sí. te escuchas igual a mi hermano -. Dijo conteniendo un pequeña risa debido a el ceño fruncido de su amiga.
— Por Eywa no, me estas ofendiendo ’Teyam -.
Después de que termino la ceremonia de bienvenida salieron y los pasillos estaban decorados con carteles de bienvenida y anuncios de actividades extracurriculares, creando un ambiente vibrante y lleno de energía. Las chicas se abrieron paso entre los grupos de estudiantes, saludando a algunos conocidos en el camino.
Llegaron a la puerta de su nueva aula, la cual tenía un cartel que indicaba “Clase de Literatura”. Neteyam respiró hondo, sintiendo una mezcla de anticipación y ansiedad. Ao’nung abrió la puerta con entusiasmo, dejando que Ana entrara primero. El aula estaba decorada con pósteres de autores famosos y citas inspiradoras. Los escritorios estaban organizados en filas ordenadas, y el ambiente olía a libros nuevos y pizarras limpias. Neteyam sintió un cosquilleo de emoción al ver todo preparado para un nuevo comienzo.
— ¡Mira, hay dos asientos juntos en la segunda fila! -. Señaló Ao’nung tomando la mano de Neteyam mientras comenzaba a caminar llevándola hacia los asientos. — Vamos a sentarnos allí -.
Neteyam siguió a Ao’nung, sintiendo el calor de su mano y tratando de calmar los nervios en su estómago. Se sentaron juntas, desempacando sus mochilas y organizando sus materiales de clase. Ao’nung continuaba hablando sobre sus planes para el año, pero Neteyam apenas podía concentrarse, su mente atrapada en una tormenta de emociones.
Neteyam intentó concentrarse en la clase, pero sus ojos seguían desviándose hacia Ao’nung. Observó cómo su amiga tomaba notas diligentemente, su expresión concentrada y seria. Siempre había algo reconfortante en la manera en que Ao’nung prestaba atención en clase, a Neteyam le parecía tierna en la forma en que la chica fruncía la punta de la nariz mientras escribía lo más rápido posible lo que había en el pizarrón. Sin embargo, cada vez que Neteyam miraba hacia la dirección de Ao’nung, no podía evitar recordar la conversación sobre Vounglim.
El tiempo pasó rápidamente y pronto llegó la hora del almuerzo. Neteyam y Ao’nung salieron al jardín de la escuela, donde solían sentarse en una mesa de picnic bajo un gran roble. El sol de mediodía filtraba sus rayos a través de las hojas, creando un ambiente cálido y acogedor.
Sacaron sus almuerzos y comenzaron a comer, hablando de todo y de nada al mismo tiempo. Neteyam notó que Ao’nung parecía más relajada, su rostro iluminado por la luz del sol y una sonrisa genuina.
— ¿Te has decidido sobre qué actividades extracurriculares quieres hacer este año? -. Preguntó Ao’nung mordiendo su sándwich.
Neteyam se encogió de hombros. — Todavía no estoy segura, me gustaría unirme a el equipo de debate, pero creo que voy a seguir con el club de literatura -. Dijo Neteyam, sonriendo. — Me encanta escribir y creo que es una buena manera de expresarme -.
Ao’nung asintió. — Eso suena genial. Siempre has sido muy buena escribiendo. Me encantaría leer algunas de tus historias algún día -.
Neteyam sintió un rubor en sus mejillas. — Tal vez algún día te las muestre -. Continuaron comiendo y hablando, disfrutando de la tranquilidad del jardín, aunque Neteyam seguía sintiendo una ligera incomodidad.
¿Qué era lo que su ’Nung veía en Vounglim?
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She likes a boy (and) I’m not a boy