Forks Problemático

Summary

Huyendo de las tragedias de la guerra. Hadriel Potter llega con su pequeña familia a la ciudad lluviosa de Forks Washington en EUA, donde se encontró con un aquelarre de vampiros, hombres lobos y una humana entrometida.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

𝟎𝟎𝟏| 𝐃𝐞𝐬𝐩𝐮𝐞́𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐛𝐚𝐭𝐚𝐥𝐥𝐚

☾︎


«𝐇𝐨𝐠𝐰𝐚𝐫𝐭𝐬, 𝟎𝟐, 𝟏𝟗𝟗𝟖»


Durante la batalla, mientras la serpiente mutante que era Voldemort comenzaba a desaparecer, Hadriel Potter (llamenme Harry) pudo observar un joven adulto alrededor de esa nube llena de oscuridad. Siendo el único parado en ese lado del bosque y escuchado a los lejos gritos de diversas personas, se acercó a él.


—Mira nada más— escuchó decir a lado de sí, siendo la muerte misma—. El lado humano de Riddle está aquí, sigue vivo


La manera en como saboreo el vivo había preocupado mucho al joven heredero Potter, quien después de verlo, fijó su vista hacia el humano que comenzaba a ser abandonado por aquella bruma negra.


—¿Es Riddle?


—Su lado humano— se burló Muerte, mirando al joven adulto que estaba frente de ellos—. Es irónico, a decir verdad. Lo curioso de la magia negra, es que te da doble personalidad


—¿Doble personalidad?— interrogó él, para después mirar a dónde se acercaban las personas—. ¿Habrá una manera de llevarlo con nosotros?


Muerte se encoge de hombros y extiende la mano. La magia de aquel enorme y mítico ser era sorprendente, pues él y Riddle habían desaparecido, diciéndole que lo vería en Grimmauld Place y que no tardará.


Hadriel, quien había terminado de esconder cualquier rastro de lo ocurrido, fue abordado por los sobrevivientes de la guerra.


—¡Harry!


Los cálidos brazos de su hermano Hayden Potter lo rodearon. Su joven hermano había estado asustado en todo momento, por merlín, el chico más joven ansiaba alzar su varita hacía las personas que habían apuntado a su hermano.


—Gracias a Merlín estás bien, temía lo peor— dijo él, mientras revisaba que no tuviera alguna herida sobre su persona—. Creí que... ¡No lo quiero ni imaginar!


Harry se sintió mal. Sabía que Hayden era muy asustadizo, pero también era muy valiente, aunque nadie lo notaría del todo.


—Señor Potter, señor Prince— llamó Minerva, quien se acercaba, tan despeinada y con ropa sucia que solo era la prueba de haber estado en batalla—. Es bueno verlos a salvo, vengan, tenemos que ir al castillo


Harry asiente. Apoyando su peso en Hayden, caminan hacia donde está el resto de los sobrevivientes, puede reconocer varios rostros, como era el de Dennis Creevey, Theodore Nott, Susan Bones o Seamus Finnigan, pero el que le interesa más, es el de sus hermanos en magia, quienes se acercan a él con pasos rápidos.


—¡Lo lograste Harry!— expresó con alegría y calma Athenea LeFay


—Si, creo...


Ciertamente no sabe que si es correcto lo que siente, pero mira a dónde está Damián su hermano mayor y le da una mirada que promete miles de cosas, causando la curiosidad en él.


—¿Podemos volver al castillo?— interrogó Harry, mientras se apoyaba en el Riddle—. Necesito atención médica


Todos asienten. Los sobrevivientes estaban ayudando en lo que podían, un grupo de Slytherin mayores son los encargados de amarrar, amordazar o noquear a los mortifagos, el más divertido parecía ser el propio Marcus Flint, quien lejos de quedarse por el desastre a limpiar, se divertía de lo lindo amarrando a todos aquellos que habían alzado sus varitas a ellos.


Puede ver a Percy, el hermano adoptivo de Athenea; atendiendo a varios alumnos, lo están apoyando Adrian Pucey, Graham Warrinton y Lucían Bolen, todos ellos le daban un respiro a Madame Pomfrey.


Saludos aquí y allá, hay quienes victorien el triunfo, pero aquello no le importa a Harry, no cuando aún tiene presentes a los que murieron.


—¿Dónde está Mione?— cuestionó en voz baja, mirando alrededor, pero sin ver a la castaña


Athenea, quien apoyaba el peso de Harry en ella, miró por encima de su hombro y negó.


—Querían matar a unos niños de primero, Hermione los salvó, pero...


No fue necesario que Neville terminará. Harry sollozó. A la mierda su apariencia de Slytherin malvado, había perdido a su novia por Merlín. Sus piernas fallan, cuando de pronto, unos brazos evitan que caiga, era Damián.


—Vamos Driel, no caigas— pide en voz baja con calma —Te llevaré a descansar


Harry no dice nada, deja que Damián lo cargue, pero no pierde de vista a Hayden o a Athenea, incluso permanece a Neville cerca de su vista.

Cuando llega a donde va a descansar, solo deja que su cuerpo caiga sobre la cama, pero no cierra los ojos, no puede, no puede, pues cada que cierra los ojos, solo puede ver el recuerdo de Hermione corriendo con otros Ravenclaw hacía donde estaban los niños.


Mira el techo, lo estudia, hay grietas aquí y allá, pero no le importa, no cuando de pronto, Hayden aparece, tímido como él solo podía ser.


—Sé que estás por ahí, Hayden— dice con voz cansada y mirando hacía donde una figura más pequeña trata de ocultarse—. Ven


Hayden aparece. Luce cansado y en sus ojos color champagne todavía hay un rastro de miedo y alerta. Harry lo odia. Detesta que su hermano pequeño esté asustado, por algo lo había mandado a la mansión principal, bajo las protecciones, pero claro, su hermano tenía un lado Gryffindor como su padre y se había arrojado al peligro para mantenerlo a salvo.


Hayden se arrastra por encima de él, dejando que su cabeza quede oculta entre el espacio del cuello y su hombro, logrando que su desordenado cabello negro como cuervo, le den suaves conquisllas, pero también huelen a suciedad y sangre seca.


Frunce el ceño y abraza aún más a su hermano. El olor a sangre seca no sabe si es de él y alguna herida que haya obtenido o si había sido salpicado por la misma en algún momento de la batalla.


—Driel— llamó en voz baja Hayden —¿Qué haremos ahora?


—Necesito bajar, tengo que saber cuántas bajas tenemos, necesito...— su voz se ahoga cuando recuerda —¿Sirius y Remus están ayudando a los profesores?


—No sé, eso creo, los vi yendo hacía la profesora Sprout antes, no se si se han quedado con ella— negó Hayden, ignorando el hecho de que si podrían o no tar bien


—Bien, tenemos que revisar, se que a Sirius le dolerá la muerte de Dora, mismo para Remus— suspiró —Vete a Grimmauld Place, si ves a Luna y a Neville, llevalos contigo


Hayden asiente. Apenas han pasado dos horas del final, pero aun así, sabe que tiene que estar al frente, como líder (señalado de manera obligatoria) tenía que estar ahí. Con las piernas aún temblando por el esfuerzo humano que había hecho durante esas veinticuatro horas, logró salir de donde estaba. Parecía que a diferencia de la sala común de Gryffindor y Ravenclaw que fueron puntos focales de hechizos, algunos salones se habían salvado, así que habían improvisado dormitorios para todos.


—Harry— llamó Astoria cuando lo vio, su cabello castaño estaba revuelto y sucio —¿Qué haces despierto? ¿Dónde está Hayden? Debes de volver a la cama


—Estoy bien— asegura, mientras apoya su peso en ella —Ayúdame a llegar a donde estén reunidos


Astoria vacila. Por Merlín, debe de hacerlo. Damián le había dado instrucciones específicas a la más joven de las hermanas Grenngrass y no podía culparlo, sabía que Harry haría lo que fuera por todos ellos.


El camino por donde lo está llevando Astoria es confuso, no sabe si es por su falta de atención durante tantos años o los escombros que hay alrededor.


—¿Cuántas bajas?— cuestionó Harry en voz baja

Astoria duda un momento en decirle, pero sabe que si no lo hace, el shock será mucho más grande.


—Perdimos la cuenta después de cien— susurró —Terence y Collin no lo lograron, tampoco Lavender o las gemelas Patil, ni...


No continua, no cuando Harry niega. No sabe ni siquiera como darle la mala noticia. Al llegar al gran comedor, o lo que quedaba de él, pudo ver más cuerpos, no había rastro de mortifagos, pero si podía ver en una esquina a Lirio, a Neville y a Augusta acompañando los cuerpos sin vida de Bellatrix y Rodolphus, quienes habían preferido alzar sus varitas hacía ellos mismos cuando recuperaron el control de sus cuerpos. Harry todavía recordaba el «te amo» que Bellatrix le había dicho a Lirio, mientras que Rodolphus no había necesitado palabra alguna, solo bastó con mirar a su hijo para decirle tantas cosas.


Camina un poco más, puede observar a Terence Higgs rodeado de sus amigos, puede ver a las gemelas Cronwell, a Lavender Brown y a Parvati Patil, pero pronto se quedó quieto al notar como muchos le lanzaban miradas.


No hay maldad (al menos en los que están en el comedor) sino tristeza, susurros de lamentos y siendo ayudado por Astoria, llega a donde está Damián y Athenea.


—¡Damián! ¡Nea!


—Harry— susurró Athenea mientras le miraba, su rostro estaba manchado de lágrimas—. Harry...


Nea se mueve y Harry obtiene la peor vista. Acostados, uno a lado del otro, Sirius y Remus estaban, junto a ellos estaba Hermione, los tres sin vida, con ropas sucias y ojos vacíos.


—Harry— susurró Damián, poniéndose a su lado —Los niños de primero confirmaron que Hermione los salvo, y Madame Sprout dijo que Sirius y Remus la protegieron


—¿Cómo...Cómo ocurrió?— interrogó —Antes de entregarme, los vi, estaban ayudando a los demás... ellos...


Su voz se rompe y cae de rodillas, no le importa lastimarse, en su lugar, observa a quien era su novia, y pasó su mano sucia por los finos cabellos castaños.


—Mione, querida despierta— pidió él en voz baja —Padrino, tío, vamos arriba, Teddy los necesita, por favor


Pero no hay respuesta, en su lugar hay silencio absoluto.


—Por favor...


Su súplica no es escuchada, no hay respuesta y solo puede acurrucarse en Athenea y llorar. Duele, duele que hayan muerto, que se le haya arrebatado lo que le quedaba de su padre y papá, dolía perder a su padrino y a su tío, dolía mucho.


—Estamos aquí— asegura Damián, abrazándolo y acariciando su cabello —No te dejaremos solo, si necesitas llorar hazlo


Y obedece. Llora, deja que sus ojos verdosos se llenen de lágrimas, deja que su corazón tiemble y después, con lágrimas más amargas, observa sobre sus hombres. Los sobrevivientes le observan en silencio, los que antes lo llamaban traidor por quedar en Slytherin; desvían la mirada, sus amigos y casa, que lo acompañó en cada locura desde la piedra filosofal hasta esta guerra, le miraba con miles de sentimientos, quienes desearon su muerte por traición a la casa de rojo y dorado, ahora no se atrevían a verlo.


—Quiero irme— susurró en voz baja —Por favor, quiero velarlos de manera correcta...


Damián asiente, le ha susurrado algo más a Athenea, mientras que se aparecen, observa una vez más a su amada y a sus tíos, ahora, solo necesitaba aferrarse a sus hermanos, antes de caer en la locura.






El luto de la casa Potter-Prince-Black duró un mes. Nadie se atrevió interrumpir, nadie se atrevió a señalar a los miembros de la casa, y no es porque no se atrevieron, sino porque la única persona que se atrevió, había sido hechizado por la nombrada Orden Estelar, quienes tenían claramente el objetivo de proteger y cuidar a su líder, amigos y mentor en ese momento oscuro.


Veían a su líder caer en la oscuridad, pero aunque sus pensamientos iban al cómo poder ayudarlo, cómo sacarlo de la oscuridad que lo absorbía y que solo Hayden parecía poder sacarlo, siendo la luz que Harry necesitaba en todo momento y que si llegaba a perder podría volverse loco.


—¿Qué haremos?— interrogó Athenea, mientras miraba hacía la puerta del comedor de Grimmauld Place—. No podemos dejar que Harry caiga, nunca lo dejamos antes, no podemos hacer ahora


—Lo sabemos Nea, pero incluso ha cerrado las puertas a ustedes que son sus hermanos— señaló Pansy —¿Qué podemos esperar? Es un milagro que obtengamos señales de vida


Nadie contradijo a Pansy, porque sabían que ella decía la verdad.


—¿Saben cómo está Damián?— interrogó Neville —Ya saben, por todas las cosas respecto a...


—Está bien, puede que esté un poco en estado de shock, pero parece ser que el señor Riddle sigue indispuesto— expresó Draco —Lo revise, puede despertarse, la cuestión es que quiera hacerlo


En silencio reina una vez más, para después ser roto por Athenea.


—Esto es una mierda— suspiró y se puso de pie —Esta maldita guerra nos ha quitado tanto y ahora, nos lo sigue quitando, Cedric, Terence, Collin, Hermione, ¡Dioses! No sabemos si Marcela va a despertar y si Charity podrá tener hijos... Y ahora, mis hermanos... mis hermanos...


—Lo sabemos Nea— dijo Theo —Ustedes son los que más han sufrido, y todo por culpa de Dumbledore y su estúpido por el bien mayor —se burló


—¿Consideran irse?— interrogó Astoria


—Hermione siempre hablaba de un pueblo en Washington, Estados Unidos— dijo en voz baja Luna —Creo que se llamaba Forks, ella quería que nos estableciéramos todos ahí, al menos por un tiempo


—¿Sería lo prudente? Tenemos el castillo Peverell— comentó Blaise


—Aunque este el castillo, no podemos solo aislarnos por siempre— negó Neville


—No por siempre, pero tal vez por un tiempo, pero no podemos vivir ahí por siempre— expresó Daphne


—No, pero será lo mejor— aseguró Nea —Tienen setenta y dos horas para dejar todo listo, nos moveremos al castillo Peverell, si en algún momento, necesitan llevar a alguien más, que así sea, pero tenemos que movernos rápido


La orden dada por Athenea LeFay fueron muy claras, pues mientras Hadriel (Harry) Potter y Damián Riddle estaban indispuestos, ella estaría al frente de la orden estelar, como mano derecha del rey y del consejero mismo.


Mientras sus amigos se iban, Athenea subió las escaleras del lugar que por mucho tiempo, fue un refugio para todos. En la primera puerta encontró a Damián cuidando de su padre, pasando una tela húmeda por sus labios para que se refrescara, para que tuviera hidratación.


—Iré a ver a Harry— susurró, tal vez no habría una respuesta, pero era lo que menos le importaba


Caminando hacía la habitación de su hermano, una mano toma la suya, no tiene que voltear para saber quien es.


—Si necesitas que lo saque a rastras, dímelo— pidió Damián —Lo haré por ustedes


—Son muy consciente de eso— susurró Athenea


La habitación donde estaban Harry y Hayden, estaba a oscuras, las pesadas cortinas estaban obstruyendo la luz del sol, pero incluso en la oscuridad, podía ver el destello verde de los ojos de Harry.


—¿Vienen a sacarme de mi miseria?


—Vengo por mi hermano— dijo Athenea —No puedes estar aquí


—Estoy de luto


—Como todos— aseguró Damián —Pero estamos aquí contigo


—¿Incluso cuando matan a sus familias?


—Dumbledore fue el responsable de muchas cosas, así que no te culpes— pidió Athenea —Si hubiera habido un tercer tablero, habríamos acabado con todos


—Lo sé, pero...


—No te atrevas a decir que fue tu culpa— pidió Damián, notando que Hayden aún permanecía dormido —Necesito que salgas, necesitamos saber que estás bien


Harry niega, no puede ponerse de pie, no tiene las fuerzas para hacerlo, al menos, hasta que Hayden se mueve sobre las finas sabanas y mira a su hermano.


—¿Iremos a ver a Teddy?— interrogó el más pequeño —No lo hemos visto...


Y aquello fue lo que se necesitaba para que Hadriel Potter se puso de pie, colocándose una chaqueta sobre sus hombros, se acercó a la puerta, para después girarse a verlos.,


—Empaquen todo, iré por Teddy— aseguró Harry —No dejare que me quiten a mi familia otra vez


Harry no lo supo, no los vio, pero con aquello, sus hermanos sonrieron. La determinación en sus ojos fue muy clara, no necesitaban preguntar nada más, porque Teddy había sido el último impulso que Harry necesitaba para salir de la miseria que lo rodeaba.