Not Another Love Story by ✿𝐁𝐲𝐮𝐥𝐓𝐡𝐢𝐞𝐟ϟ at Inkitt
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Not Another Love Story

Summary

ChanYeol ansiaba estar solo aunque sea por unos minutos. Quería tener la libertad de salir sin preocuparse en si debería llegar temprano y de estar pendiente del móvil por si BaekHyun Ilamaba. Ansiaba un tipo de soledad que en el punto en el que estaba su vida, no podía obtener. Fueron las malas decisiones y un sinfín de veces que se negó a decir un "no" que lo llevó a la situación tan desesperante en la que estaba en el presente. Estaba seguro de que no podía tomar más malas decisiones, pero de algún modo lo consiguió. Y al final lo único que esperó, es que todo el dolor y el daño que causó, los llevarán a BaekHyun y a él a un punto en el que al fin, lograrán ser felices.

Status
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Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1



Las escenas de las películas de amor no se parecen a nuestra realidad Entonces, ¿por qué sonríes al ver algo tan cliché?

La diferencia entre nuestro inicio y el final es muy grande. Creo que he aguantado mucho tiempo.

No tengo nada. Mis lágrimas fluyen ahora.

Ni un día ni una hora son suficientes

No puedo superarlo, quiero verte.

—24/7 EXO


💕


Bajó la ventana del automóvil y respiró despacio.


No podía escuchar ningún ruido provenir de la casa, pero tan pronto pusiera un pie dentro, el caos se desataría a su alrededor.


ChanYeol tenía un trabajo estable. Hacía lo que quería y se esforzaba en ser el mejor. Le encantaba ser elogiado cada vez que hacía algo bien. Su lugar de trabajo estaba lleno de extrema camaradería y su jefe era excelente. En fin, su vida laboral era buena.


No tenía problemas con su paga y era más que suficiente para alimentar cinco bocas.


Debería ser feliz.


Tenía veintinueve años, era exitoso y contaba con buena salud. Realmente debería ser feliz. sin embargo, al llegar a casa un peso se asentaba en su pecho y dejaba de sentirse como un hombre joven de veintinueve años, pasando a sentirse como si tuviera más de cincuenta tan pronto era rodeado por sus hijos.


Conoció a BaekHyun a la edad de veinte años en la universidad. El chico tenía diecinueve en ese entonces y estaba en su primer año, justo como ChanYeol, solo que él, a diferencia de BaekHyun, se retrasó un año debido a la enfermedad de su madre y por la cual tuvo que quedarse en casa y cuidar de ella mientras su hermana mayor, YooRa, terminaba su último año.


Le gustaba pensar que cayó rendido ante él tan pronto lo vio. Nunca antes le había gustado un chico así. BaekHyun fue todo sonrisas y mejillas sonrojadas. Dios, era todo un nerd de primera y hablaba de cosas que ChanYeol jamás podría entender pero que aún así se emocionaba por lo que el chico transmitía con sus palabras.


No necesitó más de tres citas para llegar a algo. Había sido el primer novio de BaekHyun, de igual manera fue la primera relación seria de ChanYeol, por lo tanto, el chico estuvo realmente emocionado cuando ChanYeol trajo a colación el tema. BaekHyun no conocía la timidez. Tan pronto aceptaron que ambos estaban en la misma página y querían hacerlo, perdieron la cordura y tuvieron sexo descuidado y revoltoso en el viejo auto del menor.


Mala idea para una primera vez, sin embargo, BaekHyun jamás se quejó por lo desastroso que fue.


Las cosas empezaron a ir bien desde ese momento. ChanYeol disfrutaba de pasar sus momentos libres en compañía de BaekHyun, visitandolo en los dormitorios y quedándose a dormir a escondidas para no ser enviado a su edificio.


Le encantaba observar a BaekHyun perdido en su laptop, con sus gafas de armadura gruesa, el cual sólo usaba cuando estaba en la comodidad de su habitación. ChanYeol siempre tenía que recordarle que era suficiente y que debía volver a la cama. De no ser por él, el chico se quedaría despierto hasta la madrugada.


Era verdad que le gustaba BaekHyun. No podía creer del todo que alguien pudiera ser así de bonito y mucho menos que se sintiera tan cálido entre sus brazos.


Así que un año después, cuando ambos cursaban su segundo año, el primer niño llegó. ChanYeol solo estaba dedicado a los estudios, en ese entonces BaekHyun trabajaba para una cadena pequeña de cafeterías, administrando sus múltiples páginas y redes sociales.


Lo recordaba claramente, acababa de terminar una de sus clases y tenía una hora libre antes de la próxima. Fue a su habitación a esperar y prepararse, ya estaba por salir cuando BaekHyun tocó a su puerta, luciendo rojo por haber corrido desde su edificio hasta el de ChanYeol, con los ojos rojos por el llanto contenido.


La noticia no lo paralizó. Simplemente aceptó sin pensar. Joder, debió haber visto que desde ese momento las cosas irían de mal en peor.


¿Por qué no tenerlo? ¿Abortar realmente sería una opción? Fue lo único que pensó después de unos días.


BaekHyun no lo sugirió y ChanYeol tampoco. Incluso cuando se cuidaron, los accidentes sucedían y los métodos no eran confiables del todo, pero la idea de deshacerse de eso no es lo primero que se les vino a la cabeza.


Porque a decir verdad ya se lo esperaban. ChanYeol en verdad pensaba que cualquier persona podría cometer un error aún con los métodos anticonceptivos, pero la llegada de este bebé probablemente tenía relación a lo sucedido dos meses atrás, cuando al salir de la fiesta de uno de sus compañeros de estudio, ambos hasta el cuello de alcohol, estaban calientes a más no poder, y mientras iban de camino a sus dormitorios, BaekHyun sugirió que deberían pasar la noche juntos.


ChanYeol fue, porque jamás rechazaría una invitación para estar entre las cálidas y regordetas piernas de su novio. El problema estaba en que después de llegar dando trompicones y golpeándose con todos los muebles en la habitación, ambos se dieron cuenta de que no tenían ni un paquete de condones. Las ganas seguían ahí y el pensamiento de no hacerlo los puso ansiosos.


—Tal vez deba regresar a mi habitación —murmuró no muy seguro, ansiando que BaekHyun le dijera que se quedara, incluso sino hacían nada, pero fue tonto, porque no se pondría quieto durante toda la noche, y BaekHyun lo sabía también.


Después de pensarlo por un par de segundos, BaekHyun se encogió de hombros con una expresión de picardía que lo hizo ver jodidamente caliente. En cuestión de segundos ambos mandaron a la mierda todo y continuaron con un beso voraz que terminó con ellos desnudos y listos para hacer el amor.


Luego, dos meses después las consecuencias se presentaron.


Unas semanas después, ChanYeol consiguió un trabajo cerca de la universidad como ayudante de cocina en el restaurante del padre de uno de sus amigos. También estaba cerca del nuevo departamento que alquiló junto a BaekHyun.


Todo fue un borrón. Cuando ChanYeol recordaba la forma en que sucedieron las cosas, creía firmemente en que todo fue un sinsentido.


El bebé llegó unos meses después y la madre de ChanYeol, aunque un poco débil por todos sus tratamientos, estuvo dispuesta a ayudarlos.


ChanYeol a justas terminó de estudiar, porque cuidar de un bebé, asistir a la universidad y trabajar al mismo tiempo era estresante y agotador. Ni siquiera tenían tiempo para tener tanta intimidad como solían hacerlo. Pero el bebé estaba ahí, y al mirarlo ChanYeol pensó que valía la pena seguir adelante, no solo por el pequeño y por BaekHyun, por él, porque quería cumplir sus metas y sueños, a pesar de estar agotado y constantemente con ganas de llorar porque no podía dormir más de cuatro horas seguidas.


Quería lograrlo.


En algún momento pensó que no era tan difícil para BaekHyun. Incluso creyó fervientemente que era injusto. El chico trabajaba desde casa y podía ir a la oficina un par de veces a la semana. Todo lo que necesitaba era una computadora y un móvil y su trabajo estaba prácticamente hecho. La universidad ni siquiera era agotadora para él, simplemente estaba ahí para obtener su título, y tal vez aprender un par de cosas que no descubrió por sí mismo.


Podría simplemente no pasar a través de ello; según las malas lenguas, la mayoría de desarrolladores web tenían formas extrañas de conseguir sus títulos. Pero no BaekHyun, quería hacerlo todo limpio, porque aunque tuviera un vasto conocimiento, sin título no habría trabajo.


ChanYeol que estudiaba gastronomía y deseaba desde mucho tiempo atrás ser chef, no consideró que fuera tan difícil como lo sería si estudiara derecho o medicina, pero había días en los que era simplemente demasiado.


Claro que siempre hubo días buenos y también malos pero creyó firmemente que no era nada que no pudiera solucionar.


Durante el último año otra noticia inesperada los abordó. Estaba a escasos meses de terminar la universidad, el cumpleaños de BaekHyun había sido unas semanas atrás. ChanYeol no esperaba que BaekHyun soltara un “estoy embarazado” mientras ChanYeol alimentaba a MinJi en su silla junto a la mesa.


El niño gritó “¡Papá!”, al ver que ChanYeol detuvo su mano con una cuchara llena de sopa a centímetros de su boca, y aunque se empujó hacia adelante no logró llegar y se desesperó—. ¡Papá! —volvió a gritar, completamente ajeno a los pensamientos de sus padres.


Después de un momento, ChanYeol finalmente reaccionó.


—¿Cuánto tiempo? —preguntó todavía desconcertado. La sonrisa de MinJi después de tomar todo el contenido de la cuchara dentro de su pequeña boca hizo que el pecho de ChanYeol se sintiera cálido.


Su bebé tenía un año y nueve meses. Era una pequeña bolita de mejillas sonrojadas, ojos grandes y orejas sobresalientes. Era todo ChanYeol.


En su costado, observando a ChanYeol y su hijo, BaekHyun evitó por un par de segundos su pregunta. Hasta que no le quedó otra opción más que responder. Su voz se escuchó ronca y temblorosa cuando dijo: “deben ser tres semanas”.


Lo cual fue gracioso, porque fue la última vez que tuvieron sexo, claramente no fue antes porque no lo habían hecho por tres meses.


Park EunJi llegó treinta y seis semanas después. BaekHyun se graduó con una barriga de dos meses de embarazo. Nadie lo sabía porque no había gran cambio.


Fue gracioso como todos le desearon lo mejor y como fervientemente, ChanYeol esperó que sus deseos se cumplieran.


EunJi fue su primera hija. Con dos niños se dijo que era todo. No más hijos. No más bebés y desveladas por la noche. EunJi sería la última.


Sin duda ella era una bebé muy grande. Y con el pasar de los meses, de nuevo, ella fue todo ChanYeol y casi nada de BaekHyun.


Para entonces, ChanYeol trabajaba en un restaurante que poco a poco se iba abriendo paso entre los más concurridos de la ciudad. Ya tenía una Estrella Michelin y tal vez dentro de dos años obtuviera dos más.


BaekHyun había encontrado un trabajo estable junto a su compañero del instituto y amigo, Oh SeHun, quien era dueño de una sex shop y necesitaba de alguien que le ayudara en cuanto a sus páginas web para hacer más conocido su establecimiento. No era el trabajo que BaekHyun quería, pero la paga era buena y es lo que necesitaban cuando tenían a dos niños que mantener.


Unos meses antes del cumpleaños número dos de EunJi, ChanYeol empezó a sentir como que las cosas no estaban del todo bien.


Era un sábado por la noche, BaekHyun estaba tomando una ducha y MinJi miraba en la televisión una caricatura sobre una cerdita con voz chillona. EunJi no dejaba de llorar porque no quería estar en sus brazos, quería caminar y brincar junto con MinJi que de pronto estaba dando saltos alrededor del sillón.


Pero BaekHyun le pidió que no la dejara bajar porque de algún modo la niña encontró algo interesante en lamer el piso. Se recostaba e intentaba pegar su pequeña lengua a la superficie sucia.


Solo que ella no dejaba de llorar y ChanYeol empezó a desesperarse. La sostuvo un par de minutos más, pero cuando los jaloneos comenzaron, para no lastimarla, terminó por sentarla en el piso junto a él.


MinJi le dio una mirada por dos segundos y luego la ignoró olímpicamente. ChanYeol solo podía reír y negar por lo feliz que se veía la niña mientras reía y observaba a ChanYeol con una sonrisa de oreja a oreja por haber conseguido lo que quería.


Con su par de piernitas de bebé intentó levantarse, tambaleándose y aún riendo. Pasó a caerse, sin embargo, ChanYeol no la sujetó porque sabía que ya tenía la suficiente fuerza para sostenerse. Y así fue. La niña chilló de felicidad cuando consiguió mantener el equilibrio.


Trató de saltar, aunque más que saltar, solo flexionaba sus rodillas regordetas y se reía a carcajadas pensando que estaba haciendo lo mismo que su hermano.


MinJi no le prestó atención, se dedicó a repetir las líneas de la cerda fastidiosa en la televisión y ChanYeol se distrajo observando porque le resultaba de lo más gracioso. Solo fueron segundos que mantuvo su vista lejos de la niña, no obstante, cuando le devolvió la atención, EunJi ya estaba recostada en el piso lamiendo la suciedad. De una salto la levantó y ella asustada por el movimiento brusco y porque le quitaron lo que quería, se echó a llorar con todo y gritos.


Este era su habitual sábado por la noche; entre llantos que no iban a terminarse hasta pasada la medianoche porque EunJi últimamente era imposible a la hora de ir a dormir.


Sus compañeros estaban en algún bar, celebrando que todo les iba bien en el restaurante y que sus vidas eran prácticamente perfectas. La mayoría eran solteros que se dejaban caer por ahí sin tener responsabilidades.


No quería, pero de algún modo se encontró envidiandolos.


Envidiando, no solo su libertad, sino la forma tan fácil que tuvieron de sonreír a cualquier cosa. Últimamente solo sonreía cuando estaba con sus hijos. Los nuevos empleados lo pasaban de largo al verlo tan serio.


Hubo algún momento atrás cuando ChanYeol también bromeó y rió hasta que el estómago le dolió. Parecía que fue una vida atrás.


Y después de su cumpleaños número veinticinco, muy raramente sonrió, incluso en presencia de sus hijos. Se había prometido que solo serían dos. La próxima vez si sucedía algún accidente, sería firme y le diría a BaekHyun un no rotundo, porque últimamente apenas y tenía ganas de levantarse de la cama.


Además de que los niños eran realmente pequeños.


Sin embargo, pensarlo y decirlo en voz alta, fueron cosas completamente diferentes.


BaekHyun estaba saliendo de la ducha, completamente desnudo secándose el cabello. ChanYeol estaba en el teléfono, observando las vidas perfectas de sus compañeros de la universidad. Por supuesto que lo observó por un par de segundos, y eso fue todo.


Su semana libre estaba empezando y eran cerca de las once de la mañana, por lo tanto tenía que ir por MinJi al preescolar y por EunJi a la guardería. BaekHyun debía ir a la oficina de SeHun, y ChanYeol lo estaba esperando para que fueran juntos. Después de dejarlo iría por los niños y sería su tiempo entre padre e hijos hasta que BaekHyun regresara después de las seis de la tarde.


Aunque preferiría hacer más cosas. Amaba a sus hijos, claro que sí, daría su vida por ellos, una y otra vez, pero a veces también quería hacer otras cosas. Como salir y estar al aire libre sin sentirse presionado por todo, incluso si era por un par de segundos.


Sin embargo, cuando vio a MinJi emocionado gritando un coro de “mi papá vino por mí” a sus compañeros, ChanYeol pensó que esto no era malo, estaba bien siempre y cuando pudiera estar cerca de sus dos pequeños niños que llenaban de calidez su corazón y por los cuales haría cualquier cosa.


EunJi se colgó de su cuello cuando la profesora se la entregó. Ya era toda una niña grande y podía caminar por sí misma, no obstante se negaba a hacerlo cuando ChanYeol estaba cerca. Actuaba aún menor a su edad y esperaba que ChanYeol hiciera todo por ella, actuando como una niña consentida. En parte era culpa de ChanYeol porque nunca podía decirle que no.


Cerca de las cinco de la tarde estaba teniendo un dolor de cabeza punzante. MinJi y EunJi estaban sobre la alfombra, sentados, ambos llorando por diferentes razones.


MinJi porque EunJi estaba chupando la cabeza de su Capitán América y quería que se lo devolviera, así que cuando ChanYeol se lo quitó, la niña se echó a llorar, y luego MinJi lloró al darse cuenta de que con sus pequeños dientes, su hermanita de dos años le había borrado los ojos del rostro a su juguete. Ahora era un Capitán América ciego y por supuesto que MinJi ya no lo iba a querer. Pero tampoco dejó que EunJi lo tuviera cuando la niña hizo amago de querer tomarlo.


Así que los dos lloraron y no parecía que fueran a detenerse pronto. ChanYeol mismo mientras los observaba estaba conteniendo sus ganas de echarse a llorar junto con ellos.


MinJi a la edad de cuatro años no sabía lo que era compartir con su hermanita, EunJi en sus cortos dos años estaba bien con compartir con todos, menos con MinJi.


De pronto el tintineo de unas llaves en la entrada hicieron que el cuerpo de ChanYeol perdiera su forma tensa y ansiosa. Al fin, EunJi se detuvo, atenta a la entrada. BaekHyun después de un par de minutos, finalmente abrió la puerta y la niña sin más salió corriendo en dirección a su papi, quien rápidamente la tomó en brazos y llenó su rostro con besos borrando las marcas de lágrimas de su lloradera de segundos atrás, pero solo fue por poco, un nuevo llanto provino de la niña y escondió el rostro en el cuello de BaekHyun con sus bracitos enroscados sobre los hombros de su papi.


Bastó con ver el muñeco en las manos de su hijo mayor para entender lo que sucedía. No era la primera vez y sin duda no sería la última.


De algún modo ese día ChanYeol se dio cuenta de que BaekHyun estaba pálido y con ojeras. Se veía realmente cansado, sin embargo, estaba seguro de que él se miraba de la misma manera así que ninguno hizo comentario alguno y se dedicaron a calmar a los niños. Por algún milagro los dos estuvieron tranquilos a la hora de la cena.


Más tarde, en la cama, con cada uno de su lado y dándose la espalda, BaekHyun dijo algo que está vez, en lugar de no darle importancia, provocó que se sintiera desesperado y con un sabor agridulce en la boca, porque no lo esperaba. Habían estado usando condones últimamente, y ni siquiera lo hacían tan seguido porque ChanYeol a duras penas conseguía una erección cuando tenía a sus hijos gritando y llorando a todas horas.


Vaya, está vez realmente el método anticonceptivo falló. Había una posibilidad demasiado baja de que sucediera, y ellos eran al parecer esa posibilidad. El tercer bebé estaba en camino y los pensamientos de decirle que no a BaekHyun volaron de su mente.


HyunJi llegó en abril. Estaban en la nueva casa de su hermana YooRa, celebrando junto a su madre el ascenso de YooRa en su trabajo, cuando los dolores del parto comenzaron. Y después de tres horas, Park HyunJi finalmente estaba aquí, pesando un poco más de dos kilos. Sin duda era un bebé pequeño.


En esta ocasión, cuando ChanYeol entró a conocerlo la bilis subió por su garganta al sentirse desesperado, porque los sentimientos de antes cuando conoció a sus dos primeros hijos ya no estaban ahí.


Fingió una sonrisa cuando los ojos cansados y adormilados de BaekHyun lo miraron al entrar a la habitación. Fue horrible porque sintió como si estuviera traicionando a su propio hijo y quería gritar de frustración, pero no pudo, y todo lo que le quedó fue fingir que estaba bien con todo, con BaekHyun y con el nuevo bebé.


Claro que lo amaba, era suyo y de BaekHyun. Es solo que no podía evitar verlo como lo que realmente era: otra responsabilidad a la cual cuidar. Si ya era difícil con dos, con tres lo sería incluso más.


Los meses pasaron y otra vez estaba en la misma situación. Observar a sus compañeros divertirse nunca se sintió tan amargo, sin embargo, en las últimas semanas fue aún peor.


Últimamente al verlo alicaído y perdido en sus pensamientos empezaron a invitarlo a unirse a ellos, solo que ChanYeol no pudo ir, tenía que llegar a casa y cuidar de los niños junto con BaekHyun. Aunque desearía tener una noche de descanso.


Estaba estresado a más no poder. Los meses pasaban y todo el tiempo tenía dolores de cabeza constantes, últimamente no tenía ni ganas de comer y todo en lo que podía pensar es en cuándo las cosas dejarían de ser tan difíciles.


Cuidó a su madre desde una edad temprana. Se hizo cargo de YooRa aún cuando era el menor.


Cuando entró en la universidad creyó que era su momento de vivir por sí mismo y no por los demás. Disfrutó de su vida de universitario por muy poco tiempo, aunque disfrutar no es como lo llamaría cuando estaba de clase en clase.


Tuvo tanto sexo como pudo junto a BaekHyun y en algún momento podía decir que todo fue de color rosa, pero de pronto el primer bebé llegó y cambió sus vidas en absoluto. Luego el segundo y después el tercero. De pronto se dio cuenta de que su vida estaba yendo demasiado rápido, demasiado de prisa y no podía detenerlo, pronto los niños crecerían, irían a la universidad y la vida de ChanYeol sería lo mismo por años y años, hasta que llegara el fin.


Y fue horrible el sentirse atrapado y sin opciones. Constantemente empezó a preguntarse por qué hizo lo que hizo. Tomar decisiones apresuradas nunca fue su fuerte, pero sin duda las que tomó junto a BaekHyun eran el epítome de lo irrisorio.


¿Por qué se precipitaron? Porque demonios dejó que sus hormonas lo controlaran. BaekHyun era hermoso, ChanYeol estaba sobre las nubes al tener la atención del chico y el sexo siempre fue bueno. Realmente se había dejado guiar por su polla y desde entonces las cosas que siguieron fueron un completo sinsentido que no era para nada gracioso si se ponía a pensar en ello a profundidad. Había manejado su vida y la de BaekHyun como si de un juego se tratara, sin decir que no ninguna vez cuando tuvo la oportunidad de hacerlo.


Amaba a sus hijos, ese era un hecho del que estaba cien por ciento seguro, pero a veces se preguntaba qué tal si las cosas hubieran ido diferente, tal vez tenerlos diez años después, y no cuando recién empezaba la universidad y no tenía idea de nada.


De igual manera, mientras estos pensamientos llenaban su cabeza constantemente, últimamente habían más peleas que buenos momentos entre él y BaekHyun. Tal vez por los niños, puede que los dos estuvieran estresados, pero sinceramente ChanYeol no lo sabía porque no preguntó y algo en él le impedía hacerlo porque si lo hacía, las cosas podrían cambiar y de algún modo también se sentía un poco temeroso.


Amaba a los niños, pero no era la vida que quería, le tocó admitir un día normal como cualquier otro. Aunque no estaba dispuesto a hacer nada al respecto. Al menos pensó que finalmente se lo había admitido, y no le molestaba mucho quedar como un cobarde.


Regresar a casa todas las noches y acostarse junto a BaekHyun fue cansado y le provocaba un sentimiento de culpa inmenso por simplemente yacer junto a él cuando no sentía nada, ni siquiera al ver su cuerpo.


Intentó tocarlo y profundizar la relación nuevamente, pero no pudo lograrlo. Simplemente BaekHyun ya no le atraía de esa manera como años antes.


No eran las marcas de las cesáreas, o tal vez sí, al principio lo consideró lindo. La primera vez fue como un recordatorio de que llevó a su retoño en el vientre, ahora solo sentía que no era importante y que arruinaba su antes pálida y lisa piel.


Además de que BaekHyun andaba con manchas de plumones en el rostro, con restos de plastilina en las palmas y con la playera sucia, llena de comida todos los días. Ni siquiera estaban casados pero se sentía como si lo hubieran estado por los últimos veinte años, cuando apenas habían pasado poco más de siete años.


ChanYeol llegaba a casa del trabajo, quería un momento de silencio pero los niños siempre estaban gritando y llorando, o corriendo y carcajeándose en todas partes, todos los días. Y en las noches no querían dormir y no había nada que los calmara.


Quería silencio.


Quería estar solo aunque sea por un par de segundos.


Quería disfrutar de sus propios pensamientos sin que MinJi corriera a decirle que EunJi le había mordido en el brazo, o que EunJi acusara a HyunJi por robarle una galleta. O que BaekHyun estuviera detrás de él contándole los problemas de su amigo, Oh SeHun.


Llegar a casa de pronto se volvió un martirio. Tener que acostarse con BaekHyun en la misma cama y no sentirse atraído a él; la culpabilidad fue en extremo angustiosa. Y debió haberlo hablado, dejar las cosas bien y alejarse un tiempo o para siempre. Pero al parecer decidió irse por el lado más difícil.


Ese fin de semana, cuando fue invitado a quedarse y acompañar a sus compañeros al bar, la nueva ayudante de cocina, la cual le había estado lanzando miradas desde hacía un mes, y con la cual había compartido miradas un par de veces, le dijo que no iba a arrepentirse si iba con ellos. Así que ChanYeol fue, ignorando los mensajes de BaekHyun en su móvil sobre si pronto iba a llegar a casa, porque ya era demasiado tarde.


Se sentía en extremo culpable, pero es lo que quería, quería un momento de tranquilidad, lejos de BaekHyun y los niños. Quería sentir que finalmente podía respirar sin el nudo en la garganta que se había alojado desde hacía años, y que con el paso del tiempo se hacía más y más grande dificultandole incluso el hablar.


Bromeó y bebió junto a sus compañeros mientras ignoraba el móvil y la constante vibración. El nudo siguió ahí, tal vez era la culpa, las ansias o la preocupación por dejar a BaekHyun solo con los niños. Quería decir que se divirtió esos escasos minutos que estuvo sentado bebiendo, pero sería una vil mentira.


No fue divertido. No se sintió bien, y el nudo continuó ahí, abarcando su pecho y aplastandolo hasta que ChanYeol sintió que debía forzarse a respirar. Pensó que con beber se desharía del malestar, así que lo hizo. Copa tras copa, hasta que perdió la cuenta y el peso en su cuerpo se fue y no se sintió nada más que ligero como una pluma.


La gente empezó a irse, el pub de pronto estaba casi vacío y sus compañeros en extremo borrachos, ChanYeol estaba demasiado mareado y puede que al día siguiente no recordara todo lo que hizo, pero no importaba. No se sentía así de vivo desde el primer año en la universidad.


En el momento en el que ChanYeol se encerró con MinJeon en los baños del establecimiento, estaba realmente mareado y veía doble, todavía sabía que era ella la que estaba poniéndose de rodillas y luchando por abrir su cremallera con las manos temblorosas por el alcohol.


No tenía idea de cuántas llamadas perdidas tenía de BaekHyun y el pensamiento sobre el chico le trajo náuseas. Las cuales desaparecieron cuando tuvo las manos de la chica sobre su miembro semi erecto.


La vibración de su móvil en su bolsillo trasero casi lo distrajo, pero en cuanto MinJeon se inclinó a ponerle un condón antes de hacerle una mamada, todo voló de su mente. El móvil siguió vibrando, de pronto sonando con la canción que BaekHyun había escogido, porque fue la que bailaron en aquel club la primera vez que se vieron y la cual significaba mucho para los dos; se hundió en ella y la folló contra la pared sucia del baño, con el olor a vómito y orina rodeandolos, con el mareo golpeando su cabeza y las náuseas creando punzadas de dolor en su nuca.


Fue el peor orgasmo de su vida. Y dios, realmente ni siquiera recordaba si realmente tuvo un orgasmo ni del momento en el que se deshizo del condón y de MinJeon saliendo tambaleándose del estrecho cubículo.


Cuando ChanYeol llegó a casa se duchó y se fue a dormir a lado de BaekHyun, no estaba solo en la cama, EunJi de seis años estaba envuelta en sus brazos.


Su cabeza ya no se sentía hecha un lío después del baño. La culpa lo estaba carcomiendo y después de ver las formas dormidas de su hija y pareja, ChanYeol decidió que acostarse junto a ellos no era una opción cuando se sentía tan mal consigo mismo.


A la mañana siguiente cuando BaekHyun lo despertó porque casi se caía del sillón; ChanYeol esperó por alguna pregunta. Realmente deseaba que el chico le cuestionara y peleara con él, para tener un motivo para decir lo que sucedió, porque decirlo por sí mismo... simplemente era un cobarde.


Miró a BaekHyun y el chico le devolvió la mirada, había duda y pesar en sus ojos, sin embargo, jamás llegó a preguntar nada porque pronto los niños estaban haciendo un desastre en la cocina.


La mañana de ChanYeol no fue bien. Con cada acercamiento de BaekHyun mientras preparaban el desayuno y le daban de comer a sus hijos, un peso oscuro y frío se hundió en su pecho.


Se volvió a encontrar con MinJeon en el trabajo, pero no hubo nada más que sonrisas de complicidad de parte de la chica, y ChanYeol sentía como si fuera a vomitar cada vez que recordaba lo sucedido en aquel baño sucio.


MinJeon incluso intentó besarlo más tarde cuando salieron, pero el móvil de ChanYeol vibró con un nuevo mensaje de BaekHyun y cualquier intento se perdió cuando se volteó a sacarlo de su bolsillo trasero.


También intentó acercarse los días siguientes y ChanYeol hizo lo imposible por alejarla. La culpa lo estaba carcomiendo y se estaba debatiendo entre sí debía decir las cosas o simplemente alejarse de BaekHyun. De todas formas lo iba a lastimar cuando decidiera dejarlo, pero una infidelidad sería en extremo dolorosa para él.


Solo que las caras de sus tres preciosos niños constantemente llegaban a él y siempre decidía retroceder. Porque esto no es algo que solo los afectara a él y a BaekHyun.


BaekHyun intentó obtener alguna respuesta suya del por qué no había llegado a casa a la hora habitual y sobre por qué se negó a contestar sus llamadas. Aunque al principio deseaba que el chico preguntara, ahora no estaba muy convencido de decir la verdad.


ChanYeol lo evadió diciendo que hubo demasiado trabajo y problemas con la mercancía y tuvieron que quedarse a solucionarlo.


Definitivamente no le creyó porque sus prendas estaban apestando a alcohol, y era BaekHyun quien se encargaba de llevarlo a la tintorería. Lo sabría, por supuesto que sí, pero puede que por supuesto que sí, pero puede que se estuviera sintiendo como ChanYeol, que pensara como él y tuviera el suficiente miedo de preguntar. Al final el chico dejó de insistir.


Y ChanYeol lo odió por no intentarlo más, sin embargo estuvo aliviado. Luego volvió a odiarlo. ¡Por dios, su mente era un caos total!


Sin embargo, las cosas tenían una manera extraña de solucionarse.


Ese fin de semana todos fueron invitados a ir por unos tragos ya que era el cumpleaños del Sous chef. Para entonces, ChanYeol se aseguró de decirle a BaekHyun que no iba a llegar por la fiesta de su compañero.


Esta vez no fue como la anterior, no sintió la constante vibración de su móvil porque BaekHyun ya sabía que llegaría tarde y lo que estaba haciendo.


MinJeon estaba ahí, lanzándole miradas, pero incluso si ChanYeol pensó que ella era hermosa, la idea de compartir lo mismo que la última vez no fue del todo llamativa. Además de que ni siquiera recordaba el encuentro. No tenía tragos de más porque el restaurante solo servía soju y ChanYeol lo odiaba.


Ella al pasar de las horas intentó hacerle conversación pero lo evadió con tanta educación como pudo, haciendo conversación con su amigo de junto, YiFan.


Todo fue bien y tranquilo. Hasta que algunos empezaron a irse, y al revisar la hora en su reloj se dio cuenta de que eran un poco más de las once. Lo mejor sería regresar porque era viernes y al día siguiente como todos sus compañeros, tenía que estar en el trabajo a las siete de la mañana.


Pero antes tenía que ir al baño.


ChanYeol sintió su nunca cosquillear y el ruido sordo de los tacones de su compañera siguiéndolo después de entrar al baño. Se encerró en un cubículo y escuchó el repiqueteo ansioso de la chica en la puerta, esperando por él.


No pudo evitar suspirar con cansancio al salir y encontrarla recargada sobre el marco de la entrada. Una sonrisa se dibujó en su rostro al verlo. Con el bamboleo de sus caderas en sus apretados jeans, hizo su lento caminar hacia ChanYeol, queriendo rodearlo con sus brazos y besarlo, pero ChanYeol fue más rápido en evadirla.


Su rostro se deformó en una expresión fea de disconformidad, pero rápidamente cambió a una sonrisa presumida.


— ¿Tienes que irte pronto? Podemos ir a mi departamento, está cerca de aquí.


Lo dijo sin titubear en un tono seductor y algo aniñado. La sonrisa presumida en sus labios daba a entender que creía que ChanYeol iba a aceptar.


No lo haría, porque en primer lugar, a pesar de que ella era hermosa, si no hubiera estado ebrio no se habría acostado con ella. Quería creer que era verdad y que no se estaba poniendo una excusa.


De todas formas, ¿no sabía ella que tenía hijos y una pareja en casa? ChanYeol estaba a punto de preguntarle aquello, cuando se dio cuenta de que sería de lo más estúpido, después de todo, incluso si tenía hijos y un novio en casa, terminó por tener sexo con ella en un baño que olía a orines.


—Es suficiente, tengo que volver a casa —dio por terminado mientras lavaba sus manos en el lavamanos. El jabón líquido olía a duraznos, como el cabello de BaekHyun.


Tenía que volver a casa. Era tarde. De por sí se sentía culpable por lo que hizo días atrás, agregar más cosas a esa fea lista no sintió que estuviera bien.


ChanYeol observó su reflejo en el espejo. Su cabello negro se veía quebradizo y seco. Tenía manchas violáceas alrededor de los ojos por no dormir bien. No parecía un hombre de veintinueve años.


Respiró despacio al sentirse lleno de frustración nuevamente. El peso en su pecho oprimió sus pulmones y todo lo que quería hacer era gritar, porque no sabía qué demonios hacer con su vida.


Amaba a los niños. Los amaba demasiado, pero además de ellos, nada traía color a su mundo. Todo a su alrededor era en tonos grises y opacos, BaekHyun empezó a ser parte de ellos desde mucho atrás. Los niños de ellos desde mucho atrás. Los niños eran lo único colorido alrededor, pero tampoco era suficiente.


Quería más. Que la presión se fuera y pudiera respirar sin dificultad.


Al final solo le quedó negar y deshacerse de sus ideas tontas. Tenía que regresar a casa.


Se secó las manos con una servilleta y la lanzó al bote de basura al final. No entró en el interior del objeto, lo cual no importó realmente porque había una pila alrededor del bote de basura.


Ella seguía ahí, esperando algo, tal vez manteniendo sus esperanzas, aunque ChanYeol creyó que dejó las cosas en claro.


La mujer se aclaró la garganta antes de decir—: Pero sí ya tuvimos sexo una vez, ¿es tan malo si lo hacemos de nuevo?


Exasperado y con la mandíbula apretada, musitó—: ¿Siempre sueles rogar cuando un hombre te rechaza? Lo que sucedió fue cosa de una vez. Además, fue un error.


MinJeon lanzó un largo suspiro acompañado de una expresión avergonzada. A ChanYeol no le importó mucho su reacción, debió haber leído entre líneas cuando la alejó tanto como pudo los días siguientes después de lo sucedido en aquel baño. No le interesaba ella. Gruñendo del cansancio, la pasó de largo en dirección a la salida, sin embargo, no logró dar más de tres pasos antes de detenerse.


Llevaba sus enormes gafas de marco grueso, su camisa gris estaba llena de algo anaranjado; probablemente la papilla de HyunJi, y tenía manchas de pintura en los antebrazos y la mejilla. Sus ojos caídos y pequeños siempre parecían estar tristes, pero esta noche no solo lucían de esa forma, toda su expresión, desde las cejas fruncidas, los labios apretados y el movimiento incómodo de sus dedos jugando con el dobladillo de su camiseta.


No tenía idea de cuánto tiempo había estado ahí.


BaekHyun estaba de pie observándolo por intervalos de tiempo a él y luego a MinJeon.


Estaba seguro de que lo había escuchado todo.


Llevaba sus gafas y nunca las usó fuera de la habitación, lo que significaba que algo sucedió y salió de casa a toda prisa. Estaba seguro de que algo tan malo no fue, porque su teléfono no vibró ni mucho menos emitió aquella canción.


¿Entonces, qué estaba haciendo en ese lugar? A mitad de la noche, y en el baño, donde precisamente ChanYeol se encontraba.


Lo único que pudo deducir es que alguien le había dicho. Solo que en ese momento no tenía cabeza para pensar en ello porque no sabía cuál iba a ser la reacción de BaekHyun ahora que sabía todo.


MinJeon finalmente se volteó y miró de BaekHyun a él. No tenía idea de qué estaba sucediendo, pero probablemente intuyó que no era nada bueno, porque al siguiente segundo, huyó del baño a toda prisa.


BaekHyun ni siquiera la miró. La cosa es que, tampoco volvió a mirar a ChanYeol. Empujó sus gafas sobre el puente de su nariz, ya que estas se habían resbalado y observó la pared del baño como si fuera de lo más interesante.


—BaekHyun —empezó ChanYeol, pero BaekHyun pronto se dio la vuelta y con paso tranquilo salió del baño.


Cuando salió detrás de BaekHyun y tras pasar a unos metros donde estaban las mesas de sus compañeros, todavía había dos de ellos.


Sus sonrisas lo recibieron cuando lo vieron salir del baño, sin embargo, al ver la expresión tensa en su rostro, los dos fruncieron el ceño. ChanYeol no se quedó a esperar por ninguno de los dos ni mucho menos ver si ellos se sintieron mal porque se fue sin despedirse.


Al salir, BaekHyun se montó en su automóvil y no esperó por ChanYeol, se fue tan pronto tuvo la vía libre. Por su parte, tampoco hizo las cosas apresuradas. Sinceramente, no quería tener esta charla.


No le tomó mucho para lograr salir del estacionamiento. El tráfico era ligero a esas horas, por lo tanto no tardó en alcanzar a BaekHyun y situarse detrás suyo. De hecho, llegaron a casa casi al mismo tiempo.


De nuevo, BaekHyun no esperó por él.


Después de que el chico entró a la casa, ChanYeol esperó por una muestra de su enfado al cerrar la puerta de la entrada de un golpe. No sucedió, porque BaekHyun la dejó abierta para él.


Pensó en ello antes de salir del auto. Que simplemente ya no quería estar de esta manera. Estaba seguro de que si no traía el tema a colación al entrar, BaekHyun no diría nada. Tal vez porque se sentía como él antes, lleno de cobardía, o porque en verdad estaba enamorado de ChanYeol y no quería dejarlo.


Y pensar en esa opción fue aún peor.


Antes de entrar miró su jardín y luego el hogar que consiguieron juntos hacía dos años, después del nacimiento de HyunJi. El departamento les quedó pequeño y tenían una familia grande, necesitaban una casa y ambos pensaron que este era el hogar de sus sueños, y probablemente sería la última vez que ChanYeol podría entrar y pensar en ella como su hogar.


Aunque a decir verdad, había pasado un tiempo ya desde que la sintió como todo, menos un hogar.


Al entrar se encontró con SoHee, la vecina adolescente de la casa de junto. EunJi estaba colgada de su pierna usando una peluca rosa y un vestido de volantes de color lila y en su pequeña mano una varita mágica. No dejaba de entonar un—: ¡Ahora eres una rana! —con su voz infantil y cantarina.


Realmente era una bebé hermosa.


SoHee se veía un poco incómoda mas nunca borró su sonrisa, observando a la pequeña niña carcajearse.


Solo pudo observarla jugar y sentir una opresión en el pecho. La decisión ya estaba tomada, de igual manera, no es como si fuera a abandonarlos. Simplemente necesitaba alejarse. Dejar a BaekHyun y no lastimarlo más. Ya le había ocasionado un gran daño al engañarlo y además mentirle.


El chillido de EunJi al verlo lo trajo de regreso.


—Papi, llegaste —gritó soltándose de la delgada pierna de la adolescente. Dio varios saltitos esperando a que ChanYeol fuera por ella y la abrazara. Era lo mismo de siempre.


Tenía una enorme sonrisa llena de pequeños dientes blancos y el hoyuelo que solo entre ellos dos compartían adornando su sonrojada y regordeta mejilla. No dudó en absoluto en tomarla en brazos y abrazarla contra su pecho. Olía a talco de bebé aún a sus seis años.


—¿Por qué estás despierta tan tarde? —Preguntó llenando de besos su carita.


Al ser atrapada sus ojos se abrieron con sorpresa, se escabulló de sus brazos a toda prisa. Fue difícil mantenerla para que no se cayera, aunque era pequeña tenía demasiada fuerza.


Entre risas la pequeña niña huyó hacia su habitación, con SoHee detrás suyo.


Ya eran más de las doce de la noche y debería de estar durmiendo. También asumió que la chica se quedaría esta noche, y pensó que no podría haber ido mejor.


Cuando entró a la habitación que ambos habían estado compartiendo por los últimos dos años, la culpa se volvió aún más pesada. En especial al ver al pequeño chico sentado al pie de la cama, perdido en una especie de trance mientras sus dedos golpeaban con rapidez sus rodillas. Dio un leve salto al ser consciente de la presencia de ChanYeol, pero eso fue todo, al final decidió ignorarlo y mirar hacia otro lado.


Debería sentarse y hablar abiertamente de lo que sucedió entre ellos y de lo que sucedería a partir de ese momento, solo que de pronto los sentimientos, los recuerdos de todo lo que vivió con él le llegaron de golpe creando una nostalgia que lo aterrorizó. Podía sentarse, hablar y terminar todo. Sin embargo, tomó una decisión que sería horrible para los dos, pero no podía con la idea de hacerle frente y decirle que el fin había llegado.


Eligió ser un cobarde. Ignoró al chico y fue a su armario. Sus manos fueron rápidas en sacar todas las prendas que iba a necesitar en los siguientes días hasta que encontrara el valor de regresar por sus demás pertenencias.


Todo esto lo hizo bajo la mirada atenta de BaekHyun. Tenía el peso de sus ojos en la espalda. A donde sea que se moviera, los ojos negros del chico lo siguieron y podía sentir el pesar en ellos y la quemadura que dejaron en él. De igual manera se dio cuenta del semblante de BaekHyun, incluso si luchó por ignorarlo.


Estaba en extremo dolido, y ChanYeol no podía culparlo.


—¿Solo así te vas? ¿Si no lo descubría lo habrías dicho? —el tono de BaekHyun fue angustioso e hizo a ChanYeol enfurecer consigo mismo.


Se obligó a hacerle frente. Miró a BaekHyun, su forma pálida y delgada sentada en la cama luciendo como un niño pequeño perdido.


El del problema fue él y arrastró a BaekHyun consigo. Decirle un simple lo siento se sintió como una burla total a los sentimientos del chico y a todo por lo que habían pasado juntos. Aún así debería decirlo.


Suspiró profundo y silencioso, listo para disculparse sintiendo la amargura en su boca, en verdad iba a hacerlo, era su intención, en cambio, de alguna manera, terminó diciendo otra cosa que terminó por lastimar al chico.


—No ha estado funcionando entre los dos desde hace un tiempo.


La reacción de BaekHyun provocó que apretara los puños con fuerza. Inhaló con brusquedad y un único sollozo rompió el silencio.


—Entonces decidiste engañarme en lugar de hablar las cosas —dijo con la nariz congestionada. No era nada más que la verdad. Escucharlo en voz alta le sirvió para darse cuenta de que cometió un error así de grande.


—Parece ser que siempre tomo malas decisiones.


— ¿Los niños y yo somos malas decisiones? ¿Así es como ves las cosas? —Preguntó aterrado por escuchar la respuesta, el dolor era casi palpable y ChanYeol lo sintió de inmediato porque no podía creer del todo que BaekHyun haya tenido esa percepción, y al final, ¿qué no es eso lo que había dado a entender?


Es verdad, no podía evitar pensar en que había sido de esta manera desde hacía meses. O años. Estuvo pensando en BaekHyun y los niños de esa manera y ahora que lo estaba escuchando en voz alta, no podía creerlo del todo, que realmente se haya preguntado y cuestionado la existencia de sus hijos.


Caer en cuenta de aquello le provocó un dolor aún más grande.


Pero le debía la verdad después de lo que le hizo. Es lo menos que podía hacer por él. Lo traicionó y le mintió. Realmente llegó demasiado lejos.


Se sentía mal consigo mismo, aunque no tanto como BaekHyun debía estarse sintiendo.


—Una decisión apresurada.


Las palabras pesaron y calaron profundo. El nudo en su garganta era inmenso y el sentimiento de asfixia empeoró.


Pero BaekHyun no pensó en eso cuando estaba tan alterado, cuando el chico solo podía sentir su propio dolor. Si viera los pensamientos que ChanYeol tuvo en los últimos meses le causaría un daño irreparable.


Volvió a sus maletas. Fue tan rápido como pudo para no hacer más daño con su presencia. Cuando terminó se decidió a mirarlo por última vez.


La imagen de BaekHyun, lloroso, con las gafas empapadas, los labios hinchados y la nariz en extremo roja...


Le hizo tanto daño. Las consecuencias de sus errores finalmente estaban aquí. Si tan solo hubiera sido más firme con sus decisiones en el pasado, no estarían atravesando un momento como aquel.


—Lo sien—


BaekHyun negó renuente, cortando sus palabras.


—¿Solo así nos dejarás? —en cambio preguntó con la voz rota. A ChanYeol le gustaría asegurarle que las cosas mejorarían en el futuro pero no podía, porque ni siquiera podía pensar en qué demonios haría al día siguiente ni en dónde estaría.


La mirada que BaekHyun le dio debajo de sus gafas estaba cargada de dolor. Parecía estar buscando por una respuesta en el rostro de Chanyeol, que nada tenía que ver con la pregunta que le había hecho.


ChanYeol lo recordaba con mejillas sonrojadas y ojos soñadores, con una sonrisa llena de dientes blancos y cabello castaño brillante. Lo que tenía en frente era simplemente un fantasma de lo que antes existió. Era claro para él que no se había dado cuenta, porque al fin, en estos últimos momentos junto a él, entendió que no fue el único que lo pasó mal, pero las cosas ya estaban hechas y dichas y ya no había vuelta atrás.


Tenía que salir. Antes de cometer una estupidez como quedarse, dejar de lado el problema como siempre lo hicieron y terminar de romperlos a ambos.


BaekHyun no se merecía más daño. Merecía algo mejor que ChanYeol quien era un cascarón vacío. Merecía mucho más.


— ¿Qué hay de los niños?


Los niños son lo más importante. Todo está arruinado entre ellos dos, pero siguen siendo sus hijos y siempre lo serán.


—Planeo ayudarte con el dinero, BaekHyun. Por eso no te preocupes.


— ¿Los visitarás? Eres su padre, preguntarán en dónde estás.


—Solo hay que decirles la verdad.


—Lo dices como si fuera la cosa más fácil del mundo —musitó desesperado. Fue claro para ChanYeol que estaba conteniendose en no gritar porque los niños estaban durmiendo en las otras habitaciones y SoHee probablemente aún permanecía despierta en la habitación de EunJi y HyunJi—. ChanYeol, su padre los está abandonando, ¿qué esperas que les diga?


—No los estoy abandonando. Los sigo queriendo, a pesar de todo, solo que las cosas sucedieron demasiado rápido, BaekHyun. Nos apresuramos demasiado —esto último lo dijo en un susurro que solo BaekHyun y él escucharon—. Vendré a visitarlos pronto.


BaekHyun no lo detuvo cuando cargó sus maletas y salió de la habitación, sus últimas palabras lo hicieron mantenerse en silencio.


Todo terminó, y si se ponía a pensar en ello, es lo que quería pero el sabor en su boca era amargo y su pecho tenía una horrible presión dolorosa y difícil de soportar.


Ojalá las cosas hubieran sido de otro modo. Si pudiera elegir seguir siendo feliz junto a BaekHyun, definitivamente lo elegiría, pero sus sentimientos por él se perdieron mucho tiempo atrás y no había nada que pudiera hacer al respecto.







🤍

Not Another Love Story.






Si en algún momento pensó que con dejar a BaekHyun iba a sentirse libre, fue porque realmente no estaba pensando.


Había pasado una semana desde entonces e hizo de todo, menos salir y buscar aquella libertad que tanto deseó.


En realidad las cosas fueron aún peor.


Por dios, tenía veintinueve años y vivía en su vieja habitación en el hogar de su madre. Por supuesto aún conservó su trabajo, pero incluso en el pasado sabía que tenía que ir y fue agradable levantarse y ver a los niños corriendo de aquí para allá, en cambio el silencio ahora lo rodeaba porque su madre dormía hasta tarde y no había nadie ahí para despedirlo.


Se encontró deseando quedarse en cama y no levantarse con más ganas que en el pasado. Ni para el trabajo, ni para comer, ni mucho menos para salir tenía ánimos.


Incluso cuando sus compañeros empezaron a invitarlo a salir al darse cuenta de que andaba decaído, ChanYeol se encontró rechazando todas y cada una de las invitaciones.


Fue difícil desde el momento en el que salió de la casa que ahora le pertenecía solo a BaekHyun. ChanYeol habría estado bien con darle su espacio a BaekHyun y dejar que el chico empezara a sobrellevar las cosas, y estaba casi cien por ciento seguro de que no quería verlo más, sin embargo, los niños fueron más importantes.


Tenían que ponerse de acuerdo en lo que seguiría a partir de ahí.


Sobre un posible regreso, no, ChanYeol no pensó en ello ni por un segundo. Él era una mierda para BaekHyun después de haberle sido infiel y ocultar las cosas, no tenía porque mentirse a sí mismo sobre ello.


Cuando llegó a la casa de BaekHyun, fue SoHee quien abrió la puerta después de tocar el timbre varias veces.


Debió haberse visto confundido porque la chica rápidamente se explicó.


—El señor Byun está arriba. Estoy cuidando a los niños.


— ¿Se encuentra bien? —preguntó siguiendo la conversación, pero pronto se dio cuenta que eso fue estúpido, incluso la chica lo miró con desagrado —. ¿Los niños están bien? —preguntó en cambio.


Al final ella le dejó pasar.


—No estuviste aquí cuando despertamos —MinJi comentó un rato después de haberlos abrazado y besado.


Tan pronto tomó asiento en el sillón, EunJi se colgó de su pierna. Lo miró con curiosidad en sus bonitos ojos.


A ChanYeol se le hizo un nudo en la garganta y no pudo pensar en qué respuesta podría darle a su hijo, porque la verdad sonaba demasiado mal. MinJi tenía ocho años ya, EunJi tenía seis, a diferencia de HyunJi de cuatro años que no prestó atención a él después de que le dio un beso en la mejilla. Sus dos niños mayores notaron enseguida que la situación ahora era diferente.


De hecho fue obvio que harían preguntas; preguntas que no podría responder sin sentirse como un bastardo total. ¿Cómo podría decirles que había engañado a su padre? Que había estado deseando que las cosas fueran diferentes sin escucharse como si estuviera deseando que ellos no existieran. Al menos aún no podía decirlo.


La verdadera pregunta era: ¿Llegaría un momento correcto para decirlo? ChanYeol pensó y esperó no tener que revelarlo alguna vez. Lo mejor sería mantenerlo para sí mismo.


Aunque tampoco quería mentirles. Y eso era precisamente lo que quería evitar todo ese tiempo y una de las principales razones por la cual siempre le dio vueltas a su asunto con BaekHyun. No quería darles explicaciones y decirles la verdad, porque los lastimaría. E incluso si no decía nada en el presente, en el futuro se harían preguntas y de igual manera lo sabrían.


MinJi siguió mirándolo, esperando por una respuesta. EunJi al final fue tras SoHee que estaba en la cocina jugando con su móvil.


ChanYeol tuvo que tomar un largo respiro antes de responder.


—Estaba en casa de la abuela.


—¿Estaba enferma?


—No, ella no está enferma.


El niño frunció sus pequeñas cejas en evidente confusión.


— ¿No quería estar solita?


—Ella ha vivido sola por un largo tiempo.


—Entonces, ¿por qué fuiste con ella?


Lo estaba mirando con sus ojitos brillantes esperando su respuesta haciendo más grande el nudo en la garganta de ChanYeol, y mientras más grande, fue más doloroso.


Tragó saliva con dificultad antes de responder.


—Porque voy a estar viviendo con ella.


— ¡Papi, no tiene color! —HyunJi corrió hasta sus piernas y se colgó de ellas con su color rojo en las manos y un sacapuntas en la otra.


Tomó la interrupción como un pequeño respiro mientras se preparaba para darle una explicación al niño. Cuando tomó el color de las manos de HyunJi, este se levantó y brincó desesperado mientras ChanYeol le sacaba punta. Mantuvo un ojo en MinJi que no parecía para nada contento y que también tenía la nariz y la punta de las orejas de color rojo.


Al terminar le regresó el color a su hijo quien volvió a hacer sus garabatos en una hoja. ChanYeol miró a MinJi.


No lo había visto hacer pucheros desde que tenía cuatro años. Rompió el corazón de ChanYeol y se tragó las ganas de llorar.


— ¿No vas a volver? —preguntó casi en un susurró y la respiración acelerada. ChanYeol lo metió entre sus brazos con un fuerte apretón.


Llenó de besos su cabecita y palmeo su espalda porque no se le ocurrió qué otra cosa hacer para evitar que llorara.


—Vendré a verte siempre y saldremos juntos. Te llevaré donde quieras. ¿Si?


MinJi no respondió, se abrazó a él y tembló contra su cuerpo por los sollozos. No es como quería que salieran las cosas. Sin embargo, de qué otro modo podría decir que dejó a su papá y que no volvería a dormir en la habitación junto a él, y que aunque MinJi fuera a buscarlo para que bajara a darle agua o leche de beber, no estaría ahí para él.


El sentimiento fue horrible y no podía imaginar cómo lo tomaría MinJi que tenía tan solo ocho años.


—¿Bebé?


—¿Ya no nos quieres? ¿Ya no vas a ser mi papá? —su vocecita con todo y sollozos terminó logrando que ChanYeol soltara su primer par de lágrimas las cuales se limpió de inmediato.


Lo alejó de su pecho para poder ver su carita. De verdad que apenas y estaba logrando contener sus lágrimas y la vista de su hijo con los ojos llorosos le terminó por romper el corazón.


Acunó sus pequeñas mejillas con sus manos, obteniendo finalmente su atención, ChanYeol dijo—: Les amo demasiado, cariño. Yo siempre seré tu papá, sin importar qué. Siempre estaré aquí para ustedes, cuando sea que lo necesiten.


Esto, en lugar de calmar al niño, terminó por enojarlo.


A BaekHyun se le hacía una manchita roja entre las cejas cuando fruncía el ceño por el enojo, y a pesar de que MinJi era un clon de ChanYeol, la marca colorada entre sus cejas le dejó en claro cuán furioso estaba y que en definitiva, pensaba que ChanYeol era un mentiroso.


—Amor, jamás voy a abandonarte. Ni a ti ni a tus hermanitos —susurró para el niño, robando rápidos vistazos hacia HyunJi que ahora estaba entretenido en separar sus colores y en EunJi que estaba en las piernas de SoHee viendo vídeos con ella y riéndose juntas. Limpió los restos de las lágrimas de su pequeño con las llemas de sus dedos—. Las cosas son un poco complicadas ahora, pero todo va a estar bien.


No, MinJi no le creyó. Haciendo pucheros se jaló con brusquedad escapando de sus manos.


— ¡No es cierto! ¡Eres un mentiroso! —Gritó y corrió lejos de él.


Fue la primera vez que MinJi le gritó. Por supuesto de bebé hacía sus berrinches, pero a parte de decir un tierno "papá, malo", con pucheros incluidos, con hacerle un par de cosquillas el niño sonreía y eso habría sido todo.


Esta vez un par de cosquillas no arreglaría el daño y MinJi no olvidaría las palabras de ChanYeol fácilmente.


Seguirlo tampoco era algo inteligente para hacer. Aunque el no seguirlo se sintió realmente amargo. Nunca quiso sentirse como un mentiroso para sus hijos. Es cierto que tampoco esperaba que lo entendieran a su edad. En realidad ni siquiera sabía qué esperaba realmente.


— ¿Papi te sientes mal?


Un sollozo se atascó en su garganta cuando escuchó la tierna vocecita de su bebé más pequeño. HyunJi se escabulló entre sus piernas y se apretó a su torso, envolviendo hasta donde pudo con sus bracitos el cuerpo de su papá.


ChanYeol lo terminó por alzar sobre su rodilla; lo abrazó, lo llenó de besos y dejó que su olor a leche se colara en sus pulmones. Se sintió un poco más aliviado al sentir el cálido cuerpecito de su bebé cerca suyo.


Cuatro años tenía, era demasiado pequeño. ChanYeol debería de estar con él, de estar para él cada vez que lo llamara. Incluso si EunJi era solo dos años más grande, ChanYeol seguía sintiendo a HyunJi como si fuera aún un bebé que necesitaba ser cuidado a cada momento.


—Estoy bien ahora, amor.


HyunJi había estado quieto, dejando que su papá lo abrazara. Cuando ChanYeol respondió buscó por los ojos de su padre. Los ojos de su bebé eran negros y grandes, con pestañas finas y una nariz pequeñita. Sus labios eran de un color rosa tenue y eran exactamente de la misma forma que los de ChanYeol.


Sus tres hijos eran una copia exacta de él. Encontró un poco de humor entre todo el malestar al pensar que BaekHyun más tarde se encontraría enfurruñado porque sus hijos le recordarían a ChanYeol siempre.


De igual manera fue algo triste al pensar en lo mal que podría estarlo pasando BaekHyun; demasiado mal que no quería ni verlo en persona.


— ¿De verdad? —con la carita ladeada, HyunJi siguió mirándolo. Tampoco pareció creerle—. Minie se molestó contigo y gritó muy fuerte. ¿También estaba molesto?


—Solo estaba un poco disgustado.


— ¿Por qué?


—Porque dije algo que no le agradó.


— ¿Y por qué se lo dijiste? —cuestionó realmente confundido.


—Porque necesitaba saberlo.


—¿Por qué?


ChanYeol no encontró nada para decir esta vez. Siempre encontró tierno la curiosidad que tenían y sus preguntas al querer saber todo, le gustaba de hecho, siempre estuvo contento al responder, pero en este momento lo odió. Porque no encontró las palabras correctas para responder, mas que evadir y esperar a que se detuviera.


—Pues... porque sí —balbuceó y rápidamente cambió de tema—; Ven, vamos a colorear juntos.


Pensó que HyunJi iba a seguir cuestionando, sin embargo, al final el niño se bajó de sus piernas, está vez estuvo un poco emocionado al tener la atención de su padre.


—Ten, el rojo para ti —dijo extendiendo el color para él. ChanYeol se rió.


—No, es verde.


—Este es verde —con su rostro completamente serio le enseñó el color rojo, luego alzó el verde y dijo—: Este es rojo.


Se veía tan convencido que ChanYeol odió corregirlo.


—Este es el rojo —dijo mirando a su niño a los ojos, y sosteniendo el color rojo hizo un intento de manzana en la hoja en blanco—. Las manzanas son rojas, ¿lo sabes? Así que esta es una manzana roja.


Por supuesto que trató de explicarle, incluso de mostrarle el dibujo, pero HyunJi no estaba prestando atención, estaba con una expresión de completa molestia por ser corregido.


Y para empeorar las cosas, EunJi regresó a la sala. Se colgó de la espalda de ChanYeol que había estado arrodillado junto a HyunJi, y con voz cantarina hizo burla de su hermanito.


—HyunJi no sabe nada.


ChanYeol suspiró cuando la boquita de HyunJi se abultó en un tierno puchero.


—Claro que sí. Sé muchas cosas.


EunJi se colgó del cuello de su padre y tarareo un—No-o. No sabes.


— ¡Sí sé! —HyunJi gritó esta vez. EunJi estaba a punto de rebatir pero ChanYeol fue más rápido.


—Es suficiente cariño —quitó sus manitas de su cuello y la acercó a su hermanito—. Ambos saben mucho. ¿Bien?


HyunJi asintió de inmediato, EunJi fue otro caso. La niña siempre fue muy traviesa y disfrutó de molestar a sus dos hermanos. Lucía exactamente como su hermana mayor, YooRa, y no solo en apariencia, igual en sus modos.


Algunas veces ChanYeol temía por el futuro de EunJi. Que si era como YooRa podría cometer los mismos errores que ella cometió en su adolescencia. Fue angustiador hasta cierto punto. Hasta que se recordaba que esta era su hija, no YooRa. No tenía que crecer y ser como ella.


Trabó sus dedos en el tierno mentón de la niña y alzó su carita para ver sus ojos. —EunJi, amor. No lo molestes más. ¿Entendiste?


No respondió de inmediato. Se tomó varios segundos para dejar de mirar a todos lados excepto la cara de su papá, y cuando finalmente lo hizo, pronunció un simple "ajá".


Pensó que fue mejor a no obtener nada. Aunque tampoco estaba muy convencido cuando vio el rostro para nada arrepentido de su hija.


ChanYeol realmente quería ver a MinJi antes de irse. Hablar con él una vez más y que las cosas no quedaran tan mal entre ellos, pensó en ir arriba y exigirle que lo escuchara, sin embargo, no creyó que fuera una buena opción.


Quería al niño, obligarlo, además de no estar bien, haría que él estuviera más reticente a compartir palabras.


Incluso si pasó un tiempo jugando con EunJi y HyunJi, se mantuvo angustiado y observando las escaleras por si su bebé más grande se decidía a bajar. Mas no sucedió.


Casi dos horas después, SoHee se acercó con una expresión incómoda. ChanYeol no necesitó escucharla para saberlo, era hora de que se marchara.


— ¿BaekHyun está durmiendo?


Sabía que no era así y entendía completamente que no lo quisiera ver, pero aún así necesitaba discutir un par de cosas. Tampoco esperaba una respuesta cien por ciento sincera, por lo tanto no se sorprendió ni un poco cuando la chica respondió después de pensarlo por un rato.


—No se sentía bien en la mañana. Tenía dolor de cabeza y náuseas.


Tal vez fuera cierto, tal vez no.


—Necesito hablar con él.


La expresión en el rostro de SoHee pasó de ser incómoda a algo malhumorada.


—El señor Byun dijo que su hermano vendrá el fin de semana —respondió de mala gana—. Si pudiera esperar y ponerse de acuerdo con él...


ChanYeol pasó por alto su desagrado. No tenía ánimos de discutir con una adolescente berrinchuda por más empática que fuera con su ex pareja.


— ¿Él te dijo eso? ¿Te pidió que me lo dijeras?


La chica asintió.


El único hermano que se preocupó alguna vez de BaekHyun fue JunMyeon. Realmente no eran hermanos, crecieron juntos después de que sus padres empezaran a vivir juntos cuando BaekHyun tenía quince años, pero fue el más cercano a una familia que el chico tuvo.


JunMyeon fue la única persona que ChanYeol conoció de la familia de BaekHyun. De alguna manera debió esperar que el hombre estuviera involucrado en esto. Si bien nunca mostró desagrado hacia ChanYeol, después de lo sucedido no estaba muy seguro de qué esperar.


Lo único que podía pedir era que no fuera del tipo sisañoso. ChanYeol no quería una pelea o llegar a asuntos legales con BaekHyun. De hecho lo pensó demasiado, pero llegó a lo mismo siempre, BaekHyun era bastante racional.


Cualquier cosa que haya sucedido entre los dos no tenía porqué involucrar a sus hijos. Estaba seguro de que el chico lo entendía. Y esperaba que la llegada de JunMyeon, sus palabras o lo que sea que pudiera decir, no influyera en BaekHyun quien podría estar en algún tipo de modo sensible.


Pensar en aquello lo llevó a preocuparse por sus niños. JunMyeon no llegaría sino hasta el fin de semana. ChanYeol sabía cuán difícil era tratar con un niño, con tres simplemente fue demasiado, sin contar el hecho de que uno de ellos estaba realmente enojado.


ChanYeol revisó la hora en su teléfono. Era cerca del mediodía y tenía que volver al trabajo. Pidió la mañana esperando venir y hablar con BaekHyun.


Observó a sus dos bebés que por el momento parecían estar en algún tipo de tregua porque estaban coloreando juntos sin discusiones. Pero, ¿cuánto tiempo tendría qué pasar para que los gritos empezaran?


Se acercó a SoHee quien había ocupado asiento en el sillón para tener una mejor vista de los niños.


— ¿Cuánto tiempo vas a quedarte? —Preguntó en voz baja.


—Mi madre tuvo que viajar, una de mis tías enfermó. Me quedaré con el señor Byun hasta que ella regrese.


La respuesta realmente lo alivió. HyunJi se acercó a SoHee con un color y una hoja en blanco en la mano, pidiendo por un dibujo. ChanYeol aprovechó el momento para sacar su billetera.


Cuando la chica le entregó el dibujo de lo que parecía un árbol con manzanas, ChanYeol extendió un par de billetes frente a ella.


—Ten.


La reacción de la chica fue de asustarse. Evadió la mirada de ChanYeol y se centró en los niños.


—Él ya me está pagando —explicó. ChanYeol negó.


—Tómalo —dejó el dinero en su regazo. La adolescente fue a devolverlo mas ChanYeol se dio la vuelta para despedirse de sus hijos, no sin antes murmurar un bajo—: Mantén un ojo en él también, por favor.


La verdad es que realmente le preocupaba. Por supuesto que sabía que tan difícil sería que BaekHyun se quedara con los niños solos. ChanYeol nunca pensó en llevarlos porque ni siquiera sabía que era lo que esperaba realmente conseguir. Incluso si se dijo a sí mismo que quería libertad, muy en el fondo sabía que no se trataba de eso.


No podía llevar a sus hijos cuando tenía un futuro incierto.


EunJi fue la primera en mirarlo cuando se acercó a ellos. Esperó a que su papá se pusiera en cuclillas para abrazarlo del cuello.


— ¿Te vas a trabajar? —preguntó con un puchero.


—Me quedaré en casa de la abuela —dijo expectante. EunJi de verdad que lucía igual a YooRa. La manera en que lo observó, con los ojos negros fijos y llenos de curiosidad que no tenía nada que ver con su edad.


La forma en que ladeó la cabeza y parpadeó varias veces mientras poco a poco fruncía el ceño. Se veía como YooRa cuando ChanYeol le pedía que dejara de meterse en problemas y ella le daba una especie de mirada como si no entendiera qué había de malo con meterse en problemas.


— ¿Por qué? —preguntó finalmente.


—Porque la abuela necesita compañía.


—¿Se siente solita?


—Sí, así que iré con ella.


ChanYeol esperaba otro cuestionamiento. MinJi lo hizo, HyunJi también. Lo esperaba de ella, y de nuevo lo sorprendió cuando en su lugar respondió con un corto y desinteresado—: Está bien.


No sabía si realmente entendió, mas no vio la curiosidad en sus ojos después de eso. De hecho regresó a pintar. ChanYeol tuvo que llamarla varias veces para obtener su atención.


—Ven —tomó su pequeña mano entre sus dedos y la jaló contra su pecho. ChanYeol la abrazó con cuidado y ella no correspondió—, dame un abrazo —pidió gentilmente, solo entonces la niña le devolvió el abrazo—. Te amo mucho, cariño.


La dejó ir no muy seguro sobre qué pensar. Ella no pareció interesada en él después de eso. Fue preocupante de alguna manera, aunque debía admitir que igual por una parte fue tranquilizador que no lo tomara tan en serio. Tal vez estaba mal, pero sabía que no podría tolerar tenerla enojada, ya era malo tener a MinJi disgustado, tenerlos a los dos enojados con él; ChanYeol no podría con ello.


Le dio un beso a HyunJi en la cabeza y susurró un "te amo" solo para él antes de marcharse.


Le habría encantado ver a MinJi. Lo único que podía esperar es que el niño entendiera de alguna manera y aceptara verlo la próxima vez.


ChanYeol no pudo hacer nada contra el sabor amargo que llenó su boca cuando se alejó de la casa donde vivían sus hijos.



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Heartwarming

Shocking

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Good Writing

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Good Writing

Compelling Plot

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Great Character

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Great Character

Strong Dialog

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Strong Dialog

View 9 previous comments…
author

actualiza 🗣️

a year
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cuándo vas a subir una actualización ?😭

7 months
author

yo sigo esperando que subas la otra parte 😭 autora nim, compadecete de nosotros, esta siempre fue mi historia favorita, porfavor porfavor 🥺

a month

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