El Sol en la Oscuridad

Summary

Jungkook es un estudiante de Creación Literaria con bloqueo creativo pero todo cambiará a partir de una tarde de otoño, cuando cruza su camino con un muy peculiar Kim Taehyung. Anonadado ante su belleza y 'condición' es que a partir de su primera interacción se propone a sí mismo sacarlo de la permanente oscuridad en la que ha estado envuelto desde el día que nació. "-Contigo olvido que para mí siempre es de noche y todo eso me hace pensar... Que daría cualquier cosa de mi vida con tal de contemplarte por lo menos un segundo." *** ONESHOT SHIP: VKOOK CAPÍTULO ÚNICO

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Único

— "Las nubes, como pinceles, trazan su arte,

y el mundo se sumerge en un dulce aparte,

donde los dedos pueden tocar la brisa,

y los sentidos se entrelazan en la promesa.


El viento, cómplice silente,

susurra cuentos de días vividos,

mientras las sombras se alargan,

y los sueños se despiertan.


Las aves, en su último concierto,

entrelazan notas en el aire dorado,

y las hojas de los árboles danzan,

como versos libres en un poema olvidado.


La calidez abraza cada rincón,

como un abrazo tibio y eterno,

y el mundo se aquieta, en armonía,

mientras el atardecer teje su misterio.


Así, en este instante efímero y sagrado,

cierra los ojos y siente con el alma,

porque aunque no puedas verlo,

el atardecer es un regalo que nos calma."


El viento otoñal dispersaba por el césped y pequeños senderos las hojas ya secas de los árboles que caían anunciando el cambio de estación en sus tonos marrones, naranjas y rojizos.


En una de las bancas del amplio parque y teniendo de frente un estanque que albergaba algunos gansos y patos que nadaban tranquilamente, se encontraba una pareja que, sin falta, llevaba encontrándose ahí todas las tardes desde hace dos semanas ya.


No eran conocidos, tampoco se habían cruzado alguna vez ni por error pero el destino es necio y nunca se está quieto, le gusta jugar con las casualidades y fue así como permitió que el camino de estas almas se encontraran entre millones de probabilidades. Se convirtieron en la compañía del otro en las puestas de sol, vistiendo abrigados y sus respectivas mochilas al pie de cada uno.


Un joven estudiante de veintidós años de edad y cursando sus últimos semestres en Creación Literaria, ponía en práctica su amplio vocabulario y conocimiento en la materia, al describir su percepción de la vida dándoles su toque poético. De ese modo, esperaba que su compañero de cabello castaño y solo un par de años mayor que él tuviera una visión especial del mundo que los rodea, aprovechando que este lo escuchaba con atención y sin reproche.


— ¿Tú lo escribiste? —preguntó Taehyung con una enorme sonrisa ante la declamación que acaba de serle recitada.


— Así es, trabajé en él durante toda esta semana. ¿Te gustó? —Jungkook cerró su cuaderno y volteó hacia su acompañante, con timidez en sus ojos y a expectativa de escuchar su respuesta, sintiéndose pequeño a su lado.


— Me encantó, tienes talento para la poesía, seguro obtuviste la mejor calificación del curso.


— De eso nada, no lo hice para mi clase. —responde Jungkook entre suaves risas, asomándose el rubor natural en sus mejillas. —Lo escribí para ti, hyung. Quería darte algo que te recuerde todos los días lo hermoso que puede ser un atardecer.


Taehyung alzó sus cejas, abriendo levemente su boca por el asombro. Si bien no ha sido una persona desafortunada -del todo-, jamás habían tenido ese tipo de detalles con él; recibir una canción, un obsequio... O un poema. Situaciones en las que nunca esperó verse envuelto.


—Entonces lo atesoraré por siempre. —fue su respuesta, mientras su rostro asomaba la comodidad que le generaron las palabras de antes y seguía en dirección al estanque, donde la gigante estrella estaba a punto de ocultarse. —¿Lo leerás para mí cada vez que nos encontremos, Jungkook-ah? Así lo memorizaré y no podré olvidarlo.


Jungkook giró su vista hacia el cambio de escenario que se formaba frente a él, manteniendo su sonrisa y sintiendo su cara arder. Le parecía increíble las sensaciones que Taehyung lograba instalar en él, ha sido así casi desde el primer momento que habían cruzado palabra. —Tú me inspiraste, así que es justo que lo recuerdes siempre. Veré una mejor manera de que lo lleves contigo.


— Gracias por eso. —Taehyung disminuyó levemente su sonrisa, soltando un suspiro. Acomodó mejor sus manos en su propio regazo y sintió el aire un poco más helado que hace un momento, anunciándole el descenso del sol sobre el cielo. —¿Cómo lo describirías esta vez? Los colores y las nubes.


— ¿Te lo digo de manera simple o quieres algo más elaborado? —recostando su cabeza en su hombro, manteniendo siempre una expresión de calidez y sintiendo la mejilla de Taehyung recargarse en él.


— Practicas conmigo la composición de tus escritos y pensamientos, esta ocasión no debería ser diferente. Que tu alma vea por tus ojos y tu inspiración hable por tu voz.


Eran este tipo de comentarios los que siempre provocaban un vuelco en el corazón de Jungkook. Al provenir de una familia de exitosos médicos y abogados, haber escogido a la literatura como su camino a seguir, lo convirtió en la oveja negra de los Jeon, obligándolo a tomar la difícil decisión de mudarse lejos de la toxicidad y abrumadora oscuridad en la que ellos mismos lo envolvían, cuando intentaban persuadirlo a seguir una vida que él no buscaba.


Empezar de cero no fue fácil pero consiguió un empleo de medio tiempo que le permitía costear su apartamento y la carrera que con sacrificio ha podido sacar adelante. No obstante, la monotonía del diario vivir estaba apagando su creatividad, nadie -que no fueran sus docentes en la universidad- apreció su talento en la escritura, ni la amplitud de su mente al ser capaz de crear escenarios ficticios que podían transportarte completamente a un mundo distinto, distrayéndote un rato de lo lineal, lo terrenal y aburrido.


Y cómo le agradece al caprichoso destino por aquella tarde, en la que saliendo a toda prisa de su trabajo tuvo que correr a su hogar por un descuido en una materia. Pero su camino, atravesando un parque en el que decidió cortar camino solo esa ocasión, se vio interrumpido al haber caído estrepitosamente por un pie que sin malicia alguna estaba en medio de su rápido andar, cortesía de una pierna que en un descuido inconsciente se hallaba estirada y le pertenecía a la persona con la que ahora se encuentra ahí sentado, misma que le ha permitido volver a ver colores en los días grises y luces donde antes sólo había tinieblas.


— Imagina... un lienzo en el cielo. —inició hablando, su voz sonando segura y capaz de transmitirle paz a quien pudiera escucharle. Rebusca en su mente las palabras adecuadas para expresar lo que siente y levanta su cabeza del hombro ajeno para poder seguir. —Al principio, los tonos son intensos: naranjas brillantes, rojos apasionados y... dorados profundos. Eso es hasta que el sol se desliza lentamente hacia el horizonte, entonces los colores se suavizan, como si alguien estuviera difuminando los bordes con un pincel invisible.


— ¿Con qué podrías comparar los colores?


Lo pensó por un momento y encontró el ejemplo perfecto rápidamente. —¿Me permites tocar tu brazo? —se atrevió a preguntar Jungkook, no sabiendo de dónde tomó el valor para hacer esa petición tan a la ligera, pese a no ser primera vez que tiene contacto físico con él, pero soltó un pequeño suspiro de alivio, al ver cómo Taehyung elevó un poco su diestra.


— La suavidad de esos colores es como una gentil caricia. —susurró Jungkook, acercándose más al cuerpo ajeno pero sin malas intenciones, casi permitiendo que su aliento choque contra su oído. Rozó con delicadeza y lentitud la yema de sus dedos en el antebrazo que antes había solicitado, sonriendo al notar cómo los vellos de la tersa piel que esta palpando se erizan tan pronto hace el efímero contacto con ella. Tampoco pierde detalle alguno en el rostro de Taehyung, quien ha cerrado sus ojos, tal vez para activar mejor sus sentidos. —Como el viento acunando tus mejillas, o un reconfortante abrazo que te envuelve en un lugar seguro. Incluso las sombras de los árboles se suavizan, parecen acogedores.


— ¿Hay algún sonido con el cual podrías relacionarlo? —Aún con sus ojos cerrados, su voz bajó un par de tonos igual, y sintiendo cómo los falanges de Jungkook siguen dejando suaves caricias en su brazo, quiso escucharlo decir más para poder ver mejor.


Con la pequeña llama de valor que se encendió dentro de él, tomó la mano de Jungkook y la entrelazó con la suya, sin hacer ninguna presión, en espera de alguna renuencia del contrario. Pero se siente satisfecho cuando su mano es sostenida con más firmeza y le es inevitable no corresponderle.


Jungkook mira a su alrededor, sus brillantes ojos prestando especial atención a todo objeto o vida que se encuentran cerca, buscando alguna respuesta que pueda servirle a Taehyung ante su duda, hasta que la encuentra y se siente orgulloso de sí mismo.


— Escucha con atención. —le pidió mientras su pulgar acariciaba la mano de Taehyung. —Los pájaros entonan sus últimas melodías antes de retirarse a sus nidos. Es un pequeño homenaje al día que han vivido. Escuchar sus cantos trae una sensación de serenidad y tranquilidad. El mundo parece detenerse en ese instante, al ser un breve encuentro entre el sol en su descenso y la luna tomando su esplendor, creando un momento de armonía y reflexión.


Taehyung se había permitido transportar a todas esas sensaciones que Jungkook le narraba. Por un momento se perdió entre sus pensamientos, siendo receptor absoluto de toda la información que tomaba vida en su permanente oscuridad, aquella que incluso olvidaba era su realidad sólo cuando estaba junto a él.


Finalmente abre sus párpados, soltando con lentitud el aire que, sin darse cuenta, había guardado en sus pulmones y deshaciendo con suavidad el agarre que mantenía con Jungkook. —Estoy seguro que el atardecer es mucho más hermoso solo si eres tú quien lo describe. Eres grandioso.


— Gracias por ser tan amable, hyung. Probablemente eres el único que me ha dicho algo así. Pero se siente bien que venga de ti. —responde con un tono melancólico en él.


— No es amabilidad, es sinceridad.


— De todos modos te lo agradezco. Es irónico que... todos me hacen sentir invisible menos tú.


— Eso es porque caminan por la vida con los ojos incorrectos, distraídos en banalidades sin sentido. Los míos son especiales... Hechos para verte como en realidad eres.


Jungkook resopló una risa apenada, golpeando levemente el hombro contrario a modo de juego porque recuerda alguna vez haberle dicho algo similar, sintiéndose demasiado halagado en un solo día. Su compañero era magnífico, estar con él también y escucharlo hablar era incluso mejor.


El hombre con el que siempre soñó, se atreve a decir.


Su parte favorita en esas últimas semanas era correr a sus encuentros en el parque central, luego de la exhaustiva jornada de estudio y trabajo. Sin falta, Taehyung siempre lo esperaba en el mismo lugar donde se habían conocido, listo para escucharle atentamente todo lo que tuviera por contarle.


Le encantaba ver la sonrisa peculiar que esbozaba al saludarle apenas se aproximaba a él, cuando se interesaba por saber cómo había estado su día y que al llegar el momento de tomar caminos separados, su pregunta final siempre era la misma.


Era hermoso, vaya que lo era y Jungkook se lo dice cada vez que tiene la oportunidad. Quisiera protegerlo de todo, pese a que en edad y físico Taehyung es más grande y tiene con qué responder para ser su escudo ante cualquier adversidad. Y hay ciertos pensamientos que Jungkook no se atreve a soltar, entre ellos su latente fantasía de ser apresado en sus brazos y sentir la calidez de estos mientras le hace saber que todo estará bien y él se oculta en su pecho, para inhalar su aroma y dejarse envolver por la atmósfera de cariño que pueda emanar. Sin embargo, no cree que el otro esté listo aún para escuchar tanta intensidad, al menos no este día.


— Me gustó hablar contigo hoy nuevamente pero se hace tarde. Será mejor que vaya a casa. —hizo saber mientras se levantaba de su sitio y tomaba la mochila del suelo para colgarla en su hombro. —¿Esperarás que tu hermano venga por ti? El ambiente se está enfriando.


— Él no tardará en venir, te puedes marchar tranquilo. —respondió Taehyung aún sentado, no tenía prisa en moverse del lugar. —¿Volverás mañana?


La pregunta que no fallaba.


— Claro que sí, misma banca y misma hora. —Jungkook lo vio asentir, siendo su señal para partir. —Hasta mañana Taehyung, vuelve con cuidado, por favor.


— También tú, Jungkook. Hasta mañana será. —se despidió con una sonrisa.


Taehyung escuchó que sus pasos se iban alejando por cada segundo que transcurría, quedando prácticamente solo en ese espacio del parque, con tan solo un par de personas que aún iban y venían cerca suyo, pero nadie relevante o tan importante como con quien pasa las tardes ahí mismo.


Bajó su cabeza en dirección a sus pies, con el dulce sabor que Jungkook dejaba en su alma y él degustaba muy bien. Llevó su mano al antebrazo que recibió las caricias que lo habían estremecido un poco, trazando el camino que fue dejado en su piel. No recuerda alguna vez haber sido tratado como una pieza de arte con temor a ser arruinada.


Se había dejado llevar nuevamente por sus pensamientos, pero volvió a tomar consciencia al escuchar el peculiar tintineo de un par de cadenas al moverse y unos pesados pasos inconfundibles que iban en su dirección. Sonrió pequeño cuando su perro Jack recargó su hocico en su rodilla, animado de haberlo encontrado y esperando recibir una caricia en su cabeza, la cual Taehyung brindó contento de tenerlo ahí.


— Esos ojos brillantes otra vez. —Yoongi lo vio conmovido.


Esos últimos días en los que se reunía con Taehyung para volver juntos al apartamento, lo encontraba con una expresión bastante peculiar en su rostro. Le tomó un poco de persuasión conocer el motivo de ello y cuando finalmente se lo contó no hizo más que sentirse feliz por él porque sabe que la vida no ha sido precisamente muy amable con él.


Taehyung varias veces le había confesado que se daba por vencido en ciertos temas cotidianos para todos: el amor estaba entre esos.


Pensó que nadie podía fijarse en alguien como él, porque de todos los defectos con los que uno se hace a medida que va creciendo, el suyo era más notorio y nada atractivo. No tenía nada por ofrecer como un futuro brillante o una fortuna que heredar.


Lo único especial en él era su infravalorada carrera en medicina alternativa, pero nada que a otros les interesara saber.


Era alguien común, sin ningún tipo de cualidad o beneficio que pudiera ser llamativo para otros. Francamente ya no esperaba nada de nadie, por lo cual se movía por ahí sin esperar que algo bueno le sucediera.


Hasta que él apareció.


— ¿Es así? ¿Tanto se me nota? —se sonrojó al imaginarse con cara de idiota enamorado y que Jungkook pudiera verlo así de obvio.


— Para quien te conoce como yo lo hago, si. —Yoongi volteó a su alrededor, notando cómo los faroles del parque se encendían, la noche había dominado el cielo con sus estrellas y la enorme luna en lo alto. —Sabes, hoy pasé más temprano por aquí. Calculé mal el tiempo del paseo y te vi con él, estabas muy sonriente y parecías escucharlo atentamente. No quise interrumpir así que di un par de vueltas más por ahí con Jack y Tannie.


— Oh... Gracias por ese detalle. —Taehyung tomó en brazos a Yeontan, quien seguido a Jack se había sumado a recibir caricias. —Aunque... Olvidé algo otra vez.


— ¿Es lo mismo que yo creo? —sonrió ladino, creyendo saber a qué se refería su hermano menor.


— Volví a olvidar pedirle una cita más formal. —soltó una carcajada junto a Yoongi, quien ya se esperaba esa respuesta.


— Vamos a pretender que lo olvidas porque te hipnotizas en escucharlo y no por cobarde.


— Supongo que si. Todo a mi alrededor pierde relevancia cuando él empieza a hablar. —hace saber Taehyung sin borrar su alegre semblante. —Pero... Creo que siempre se va a la misma hora, lo sé porque el aire toma la misma temperatura cuando se marcha. ¿Crees que... Ya tenga a alguien más esperándolo en casa? Nunca me ha mencionado a otra persona pero tal vez... —la comisura de sus labios bajó lentamente, apagando el rastro de diversión que tenía hace un momento.


Pensar que su compañero pudiera incluso tener una familia le hacía encoger su corazón, que sus tardes de poesía o relatos fantasiosos se acaben porque llegue a ser abrumador para la otra persona. Jungkook no tenía ninguna responsabilidad con él y no buscaba que fuera así. Pero vaya que su alma se rasgaría en pedazos cuando ya no vuelva a saber nada de él, por eso antes de irse, siempre le preguntaba si volverían a reunirse una vez más, tranquilizándolo al escuchar una respuesta afirmativa y confiando en su palabra, pues en esos quince días no le había fallado.


— Recuerdo que acabo de decir que los vi en la tarde. —Yoongi le responde y coloca una mano en su hombro para darle un apretón. —Confía en mi cuando te digo que ninguno va en caminos opuestos, el interés que demuestras tú, a él se le nota el doble, más bien te está ganando.


Con algo de inseguridad pero tratando de hacer caso a Yoongi, como siempre lo ha hecho, asintió, bajando a su mascota de su regazo para colocarse de pie. Pero antes de dar algún paso, cruzó por su mente una idea que quería aclarar por primera vez desde que conoció a su compañero.


— Hyung... Él, cuando lo viste... —Taehyung titubeó, relamiendo sus labios y con su cuerpo en dirección al estanque, dudoso de seguir con lo que tenía por preguntar, el nudo en su garganta formándose y sintiendo su nariz y las esquinas de sus ojos picar pero se tragó esa incomodidad, tomó valor y continuó. —Él... Era bello, ¿No es verdad?


Yoongi parpadeó despacio, al tiempo que una pequeña sonrisa se formó en sus labios, viendo en dirección al cielo para encontrar la respuesta correcta. —Más que la luna.


Taehyung exhaló con una enorme sonrisa que permitió relucir sus dientes blancos y achicar sus ojos, mismos de dónde las pequeñas lágrimas no pudieron contenerse y empezaron a brotar para deslizarse por sus mejillas, dándole una caricia en un vago intento de consolar su pobre corazón ante el pequeño llanto que su cuerpo intentaba retener, provocándole espasmos que ya no pudo controlar.


— Todo estará bien. —Yoongi se aproximó a darle un abrazo, rodeando sus hombros, haciéndole saber que estaba ahí para él. Es consciente de que todo esto es nuevo para Taehyung y que sus temores lo dominaran más de una vez. —Hoy llevarás tú la correa de Jackie, ¿Qué te parece? Él te guiará esta vez. Vamos.


Taehyung acató lo dicho cuando limpió sus lágrimas con su antebrazo para marcharse del lugar al cual volvería mañana. Sujetó con firmeza la correa de su perro, mientras Yoongi tomaba de la banca el bastón plegable de Taehyung y caminaron juntos a su destino, en busca del descanso necesario ante el rutinario día que siempre mantienen.




Hace dos semanas atrás.


— ¡Olvidé el informe! —Jungkook guardaba en su escritorio de trabajo todos los materiales que ocupaba. Había conseguido ser recepcionista de medio tiempo por las tardes en una pequeña clínica de salud.


Se despidió rápidamente del personal que estaba cerca y corrió a la salida del lugar. Nunca antes se había demorado tanto en terminar sus pendientes y quería pegarse contra alguna pared porque justo se consideró alguien lento en un día tan importante.


Atravesó calles, avenidas, se impacientó en los semáforos peatonales, tomar transporte público no era una opción debido al tráfico. Cuando vio el reloj en su muñeca supo que el tiempo lo estaba asfixiando.


Mordió su labio inferior con insistencia y nerviosismo, tratando de pensar en una manera de llegar rápido a casa. De repente, recordó el camino que llevaba por el parque central. Técnicamente, al ir por ese tramo, Jungkook acortaba la distancia de su trabajo a su apartamento pero era una opción que solía descartar porque casi siempre el lugar y sus alrededores se abarrotaban de gente pero hoy sabe que no está para ponerse quisquilloso con ese asunto y puso marcha en esa dirección.


El sol estaba por ocultarse, tiñendo de naranjas y un tono rosa en el cielo, producto del rojo que había perdido su potencia. Iba caminando a paso acelerado, mientras se extrañó de ver que el sitio no estaba tan concurrido como imaginó pero recuerda que este día salió un par de horas más tarde de lo normal y eso respondió su duda.


Volteó de nuevo a ver la hora, percatándose una vez más de lo atrasado que estaba, por lo cual decidió abandonar la caminata rápida y comenzar a correr a mitad del parque. Mantuvo la marcha hasta llegar al lado del estanque que ahí se encontraba pero debido a su velocidad no se detuvo a contemplar el magnífico paisaje del atardecer siendo reflejado en el cuerpo de agua, y eso tampoco le hizo reaccionar a tiempo para esquivar el pie que estaba en medio de su camino.


Cuando lo vio fue demasiado tarde, Jungkook tropezó con el pie ajeno y esto provocó que los suyos se enredaran y cayera al suelo impactando su torso completo y una de sus mejillas, acompañado de un chillido por la impresión.


— ¡No puede ser! ¡¿Estás bien?! —escuchó que una voz algo grave y preocupada cuestionaba cerca suyo. —Nunca me había pasado algo así, por favor perdona.


Jungkook, algo incrédulo, gira su cuerpo para sentarse en el suelo lentamente, con su rostro aún arrugado debido al dolor en la rodilla que había recibido todo el impacto primero.


Estaba listo para maldecir, lanzarle todos los demonios del infierno a la persona que estaba sentada de una manera tan descuidada como para provocar el accidente que acaba de sufrir. Pero abrió sus ojos, y antes de poder soltar palabra alguna enmudeció, observando al joven de cabello castaño y ondulado que estaba con sus ojos en dirección al estanque, ligeramente acuclillado, con una de sus manos estirada en su lateral, intentando tantear en busca de Jungkook hasta que el desconocido dio con uno de sus zapatos y afianzó en agarre.


Embelesado por la belleza que el castaño poseía, no pudo decir nada, sus pensamientos y su voz habían abandonado su cuerpo en esos segundos. Lo vio soltar en el piso el bastón blanco que llevaba en su mano para poder colocarla sobre las suyas.


— Por favor, discúlpame. ¿Te golpeaste mucho? N-no suelo desparramarme así cuando me siento, pero tuve un mal día y me fue inevitable. De verdad no quería... ¿Estás bien? ¿Por qué no me hablas? —se le veía sumamente preocupado, sus ojos ya acuosos por la culpa que le carcomía ante el incidente que formó, aprisionando su labio inferior por los nervios.


Ante esa última pregunta, Jungkook finalmente reaccionó, tomó la mano ajena y dio un ligero apretón en ella, intentando tranquilizarlo. —Perdón, yo venía corriendo y no te vi.


El castaño soltó un suspiro de alivio, se colocó de pie ofreciéndole ayuda a Jungkook para que también se levantara. —¿Puedes tomar mi mano? No sé qué tan lastimado estás. Si es mucho, puedo intentar llevarte a la clínica que está más o menos cerca. —No escuchó respuesta de la persona que seguía sentada en el suelo y de nuevo se preocupó. —¿Sabes qué? N-no te muevas de aquí, iré a buscar a quién pueda atenderte. No tardo.


Cuando Jungkook lo vio tomar el bastón blanco nuevamente y decidido en marcharse a buscar la ayuda que mencionó, lo detuvo. —Estoy bien, sólo... Duele un poco pero no hay nada roto.


— ¿Estás seguro? —inquirió, dándose la vuelta cuando por fin lo escuchó hablar de nuevo. —La caído sonó muy fuerte, seguro necesitas algún tipo de vendaje o desinfectar cualquier herida.


— No te preocupes. —Jungkook se levantó lentamente del suelo, tratando de no quejarse de dolor para no alarmar al contrario. Cuando estuvo a la par de él notó que eran casi de la misma estatura, siendo este un par de centímetros más alto y tal vez solo un poco más corpulento.


Guapo.


Lo observó con curiosidad; su nariz era hermosa y adornada con un lunar en su punta, sus ojos de un café oscuro muy profundo que eran levemente empañados por una especie de bruma blanca en ambos, sus rasgos afilados y perfectamente proporcionados. Era un ángel, uno que a pesar de... el bastón guía con el que carga, estaba dispuesto en buscar ayuda por él y su corazón se detuvo cuando lo vio sonreír, formando con sus labios una especie de cajita rectangular, algo maravillosamente extraño. Nunca había visto tanta perfección en un solo ser humano.


— Te volviste a quedar callado. —le respondió pareciéndole divertido que el otro solamente daba respuestas cortas. Pero de repente se volvió serio y alarmado otra vez. —¿No te golpeaste el mentón al caer y te mordiste la lengua?


— Ah... eh, no, no, descuida. Lo siento, es que... Tú... Me pareciste... —se lo quería decir. Un impulso en su interior necesitaba hacerle saber a ese desconocido que era la persona más irreal jamás vista, que ni siquiera en su expansiva imaginación hubiera sido capaz de crear un ser tan majestuoso.


¿Pero qué tan raro o acosador se vería soltar un comentario así? Probablemente lo incomode o deje una impresión de terror plasmada, tampoco es como que quisiera ir por la vida provocando que la gente huya espantada de sus intrépidos pensamientos. Sin embargo, no sabía si de nuevo se encontraría con él, las probabilidades eran prácticamente nulas y entonces perdería la oportunidad que ahora se le presenta.


Decidió que no se quedaría con su opinión solo para él mismo.


Con la verdad absoluta.


Pero el otro decidió interrumpirlo antes.


— ¿Raro, defectuoso, inusual...? Es lo que siempre dicen cuando me observan con más atención. —su respuesta sonando triste y apagando la sonrisa que a Jungkook le había encantado ver y no lo soportó.


— Hermoso... Iba a decir que me pareciste hermoso. —se vio en la necesidad de actuar rápido, no podía permitir que ese ángel se quedara solamente con esa perspectiva tan negativa sobre sí mismo. Formó una sonrisa enorme en su rostro al notar que había logrado ruborizar al desconocido.


— Ah... Eso es nuevo. —dijo con nerviosismo y aclaró su garganta inmediatamente para disimular su timidez.


— ¿Puedo saber tu nombre? —pestañeó con inocencia, ladeando su cabeza y con un deje coqueto en su voz mientras llevaba sus manos a su espalda, aún si sabía que el otro solamente prestaría atención a lo que diga y no lo que haga.


— Claro, soy Kim Taehyung. ¿Cuál es el tuyo?


— Soy Jeon Jungkook. Y también tu nombre es hermoso.


— No más que el tuyo, Jungkookie. —soltó una risa pequeña porque pudo escuchar claramente como él había tragado pesado, estaba muy seguro que Jungkook también se había ruborizado ante el repentino cumplido y agregarle el diminutivo a su nombre fue parte de buscar esa reacción. —Supongo que... Si estás bien y no hay nada en lo que pueda ayudarte, te deseo un buen día y ve con cuidado. —pronunció Taehyung, tomando lugar nuevamente en la banca que estuvo sentado desde el principio. —Y lamento mucho haber ocasionado este accidente.


— No... No pasa nada, de todos modos fue mi culpa. —Jungkook abultó sus labios con pesadumbre ante la idea de finalizar esa interacción. Luego recordó que debía llegar a casa, pero sus pies se quedaron anclados ahí, viendo a Taehyung con su rostro en dirección a la puesta del sol. Muchas dudas y curiosidad asaltaron su mente. —Tú... dijiste que tenías un mal día.


— Oh... —sorprendiéndose de que un desconocido siguiera cruzando palabras amablemente con él. —Si lo tuve, un par de problemas en mi carrera pero no es nada importante.


— Si te preocupa debe ser importante, no digas que no. A decir verdad, tampoco ha sido mi día en la carrera. —con falsa resignación, Jungkook bajó su mochila de la espalda. —¿Te importa si me siento a tu lado para quejarnos de la vida universitaria?


— Hay suficiente espacio. —Taehyung palmeó el lugar disponible con cierta emoción, era la primera vez que alguien por voluntad se interesaba en cruzar palabras con él. Sintió a Jungkook sentarse justo en donde le había señalado y cómo se dejó ir en el respaldar con un suspiro de cansancio. —Entonces, tú primero, ¿Por qué suenas tan apesarado?


— No entregué un informe. —mintió, aún tenía unos minutos para entregarlo y podía lograrlo si seguía corriendo a su apartamento, pero en primer lugar su rodilla si estaba muy lastimada y no podía ni siquiera caminar a paso veloz, y su segunda excusa es, por supuesto, que Taehyung lo había cautivado, captó su total atención desde el momento que lo vio y con el temor inicial de no volver a verlo es que prefirió tomar asiento junto a él. —Lo tenía en una plataforma pero salí tarde de mi trabajo y ahí las páginas en internet están bloqueadas.


— ¿Ibas corriendo para intentar enviarlo de todos modos?


— Corría para pedirle a mi vecino su computadora y enviarlo a una hora decente pero de todos modos creo que ya no lo encontraré. —muy bien, eso si era una verdad... a medias.


— ¡Ah, para eso no hay problema! —Jungkook dio un pequeño salto por la repentina exclamación del otro, volteando su vista a él. —Mira, es de mi hermano mayor. —del suelo levantó una mochila que Jungkook no había notado antes, y ahora que se fijaba mejor, también había otra, supone que esa es la de Taehyung. —Él se va a caminar con nuestros perros y yo lo espero aquí sentado. Su computadora está adentro y creo que el parque tiene internet. Puedes enviar tu trabajo.


— Espera, espera. —Jungkook lo detuvo cuando estaba a punto de extenderle la computadora. —N-no quiero... Ofender, ni nada parecido pero... Soy un desconocido, ¿Cómo me ofreces algo tan caro... Así nada más?


— Tal vez porque la necesitas... —respondió en un tono de "obviedad-duda".


— ¿No te da miedo que te robe?


— No, ni un poco. —con una sonrisa extendió nuevamente la computadora, sintiendo cómo esta vez Jungkook la tomaba. —Mi hermano es Informático, si intentas robarme él podrá rastrearla y la policía irá tras de ti junto a Jack.


— ¿Jack? —preguntó con una risa ante la seguridad en su respuesta, al menos saber que tenía un tipo de protección le tranquilizó. Llegó a pensar que la bondad en Taehyung era tanta que incluso lo volvería ingenuo ante los demás.


— Es mi perro guardián y guía. Estoy seguro que es muy lindo, tal vez tengas tiempo de conocerlo cuando vengan por mi.


— Espero que si. —Jungkook sonrió, aprovechó la oportunidad que estaba recibiendo y empezó a utilizar su computadora para hacer el envío correspondiente. —¿Tú por qué estabas triste, Taehyung? —le preguntó mientras dejaba la página web cargando.


— De verdad no es nada. Ya ni lo recuerdo. —se alzó de hombros restándole importancia pero al otro no le convenció esa respuesta.


— Vamos, yo te conté lo mío. Lo justo es que ahora tú confíes en mi. —le dio un leve empujón en su hombro.


A Taehyung le gustó lo que sintió y escuchó. ¿Eso significa que Jungkook confía en él para contarle sus problemas? ¿Cómo es que todo puede ser tan diferente en un solo día?


— Bien, tienes razón. —no se hizo más de rogar y relamió sus labios antes de soltar lo que traía guardado. —Estudio una carrera que se llama Medicina Alternativa y Terapia Complementaria. Debido a mis limitadas opciones solo tengo acceso a ciertos tipos de libros en la biblioteca. Pero las otras personas que... Son como yo y que también los ocupan no creerás lo que hicieron... ¡Se los llevaron todos! Y tengo una importante prueba mañana, ahora no sé cómo estudiaré porque en ningún otro lugar encontré lo que necesitaba.


Jungkook lo observaba con interés mientras él hablaba, no perdiéndose el detalle de su boca gesticulando indignación por el pesar en su anécdota y cómo parecía un niño pequeño haciendo un berrinche, pareciéndole incluso más tierno si retoma el detalle que Taehyung es más alto que él.


— Tu carrera suena muy interesante. —respondió Jungkook. —Me hablarás de ella luego, por lo pronto intentemos encontrarle solución a tu problema.


— ¿Crees que es interesante? —sus ojos brillaron tanto, que Jungkook pudo jurar que la fina capa blanquecina en ellos había desaparecido por el reflejo del atardecer. —Eres la primer persona que me dice algo así, a los demás les parece aburrido o simplemente no les interesa saber que yo... Sea incluso capaz de estudiar.


— Esas personas caminan distraídas por la vida, interesadas en banalidades sin sentido. Pero yo sí te escucharé con los oídos correctos.


Taehyung sentía que su corazón bombeaba su sangre con exagerada velocidad, tuvo temor en una fracción de segundo a que este saliera desbocado de su pecho, pero ante lo absurdo que eso se escuchaba en sus pensamientos sacudió su cabeza para ignorarlo. Estaba encantado con Jungkook.


Desde el momento que lo escuchó hablar sus oídos enviaron a través de una corriente desconocida para él un mensaje claro a su cerebro, decodificando instantáneamente una sola palabra con la que pudo relacionar al portador de tan gentil voz.


Sol.


— Qué cosas tan lindas dices. —respondió sin pensarlo realmente. —Dudo que el día nos dé para hablar de mi carrera y resolver mi asunto pero de todos modos, ¿Hay manera de solucionar mi tema con los libros?


— Claro, los podemos buscar por internet...


— Jungkook... No sé si has notado que yo no pued-


— Y yo los leeré por ti. —le interrumpió. Supone que tiene suficiente con vivir su condición, decir su nombre en voz alta no le parecía necesario.


Ahí iba de nuevo, el rojo intensificándose en el rostro de Taehyung, ¿Cuándo pensaba parar Jungkook de ser tan lindo y amable con él? De verdad pensó en decirle que eso era mucho, que no podía ser egoísta en retenerlo tanto tiempo en algo que ni siquiera le incumbía o beneficiaba en lo absoluto. Pero por un momento decidió que el egoísmo real estaba en todas esas ocasiones en las que se limitó a sí mismo de disfrutar de ciertos eventos o circunstancias, excusándose de no merecerlas.


¿Por qué se negaría ahora que alguien, bajo su propio criterio y decisión, le ofreció su ayuda, su tiempo y su presencia?


Hoy, cambiará el significado de muchas palabras en su mente.


— Eso... Si no es molestia para ti, suena bien.


— ¡Para nada! Será divertido. —Jungkook le contagió su sonrisa a Taehyung aún si este no se percató de ella. —Listo, ya pude enviar mi informe. Muchas gracias, de no ser por ti no habría sido posible.


— No tienes nada que agradecer, es lo menos que pude hacer por provocar que cayeras al suelo.


— Ya olvida eso, estoy bien. Mira el lado positivo, conseguí una excelente compañía.


— Pienso igual, eres muy tranquilo y atento... Ahora haces que me sienta peor por tu accidente.


— Te digo que no pasa nada. —Jungkook se rio en voz alta para disipar esos pensamientos recriminatorios de Taehyung. —Mejor, dime si tienes algún tipo de narración que te guste escuchar en particular. Dado que solo podré leer para ti hoy, necesitamos buscar algo que te resulte atractivo y así lo retengas con mayor facilidad.


— Léelo normal. —dijo negando rápidamente con su cabeza. —No creo que estemos en condiciones de ponernos creativos o pedirte que me narres un libro como si se tratara de una novela famosa de siglos pasados.


— ¿Te gusta la literatura?


— ¡Me encanta! Pero ese no es el punto. ¿Podemos buscar los libros ahora? Se te hará más tarde para volver.


— Estudio Creación Literaria. —respondió Jungkook, viéndolo fijamente e ignorando a propósito sus comentarios. —De hecho, mi fuerte son los poemas pero... en mi carrera he aprendido distintas maneras de plasmar ideas de manera más dinámica.


— Tú... ¿Eres poeta y escritor? —con incredulidad y asombro quiso saber.


— Suena demasiado pesado decirlo así. —resopló. —Digamos que lo intento.


— Yo, eh... ¿Te gustaría usar tu estilo para... Explicarme la información de mis materias? Si no es molestia, tampoco quiero abrumarte.


— Es una excelente manera de poner en práctica lo que sé, al tiempo que te ayudo a ti. Estaríamos en un ganar-ganar con nuestras carreras. ¿No te parece justo?


Taehyung sopesó la idea un momento, él tenía razón, se ayudarían mutuamente de esa manera. Pero su repentino comportamiento tímido y ligeramente sorprendido no es porque piense que sería una molestia para Jungkook, más bien, tiene una petición que hacerle y cada vez que intenta hablar la idea muere en su garganta.


Finalmente dio un asentimiento y procedieron a buscar los textos que Taehyung necesitaba. Tal y como Jungkook prometió, se tomó el tiempo de leer la información que Taehyung indicaba como la más importante y esa es la que él transformaba en su cabeza con escenarios de fantasía, aquellos que ayudarían a su acompañante a crearse imágenes en su mente.


Tal vez ninguno se dio cuenta en ese momento, tal vez incluso en el presente aún no lo saben. Pero encajan perfectamente bien, dándole vida a la frase de Cortázar.


"Andábamos sin buscarnos,

Pero sabiendo que andábamos

Para encontrarnos."


Uno necesitaba inspiración y el otro necesitaba imaginación.


— Gracias por ayudarme. —con una sonrisa, se sentía complacido ante todo el esfuerzo que puso Jungkook por él. —Fue bastante entretenido y estoy seguro que guardé bien la información en mi memoria.


— No es nada, fue lindo hacerlo. —Jungkook cerró la computadora y la devolvió a su sitio. De repente, el aire de otoño le recordó en la estación que se encuentran y que el sol prácticamente se había ido ya. —Creo que se hace tarde, ¿Tu hermano demorará en venir? Pasas mucho tiempo solo.


— Ah, claro, no te preocupes. Realmente debe estar cerca. Soy yo quien pasa la mayor parte del tiempo aquí sentado.


— ¿Y por qué no caminas con él y los perros?


— Puede que... Te parezca ridículo. —con un tono algo apenado, desvió su rostro en otra dirección. —Me gusta sentarme aquí para intentar imaginar el atardecer.


Entonces Jungkook lo entendió, abrió su boca sin decir nada y asintió comprendiéndolo. De hecho, ese lugar en el que se encuentran justamente, es uno perfecto para apreciar la puesta del sol. Supone que él habrá preguntado a su hermano o algún transeúnte sobre un punto estratégico y lo llevaron ahí.


— No me parece ridículo, no digas eso. ¿Has podido imaginar muchas puestas de sol?


Taehyung parpadeó incesantemente, como si intentara pensar una respuesta o recordar algún detalle y soltó un suspiro en derrota al no encontrar nada. —No.


— Yo las puedo contar para ti, ¿Qué te parece eso?


— Me parece que es ocasionarte más molestias porque eso implica que vuelvas aquí a perder tu tiempo conmigo. —su semblante continuó decaído, agradecía que Jungkook fuera tan amable pero también conocía los limites que no debía cruzar para incomodar a las personas, aún cuando este se ofreció en hacer lo que había intentado pedirle pero no se atrevió.


— ¿Debo recordarte lo del gana-ganar? Tú me ayudas y yo a ti. —Jungkook soltó aire por su nariz al ver que su comentario no provocó mayor reacción. —Tengo bloqueo creativo hace mucho, Taehyung, mis ideas están marchitándose más rápido de lo que pensé. Por favor, no me cortes esta oportunidad de poner a trabajar mi imaginación otra vez... Ni de privarte a ti de conocer algo tan magnífico como un atardecer.


Y tal vez fue el haberse conmovido del tono lastimero en la voz de Jungkook o porque simplemente la idea de echar andar su imaginación le pareció muy tentadora... O tal vez ambas. Pero algo en su interior se removió con calidez porque de nuevo piensa, que nadie jamás se tomaría el tiempo de hacer algo así por él.


— Tú... ¿Harías eso por mi?


Y muchas cosas más, quiso responderle Jungkook, pero se guardó por esta vez la intensidad de sus pensamientos y no sabe por qué de repente se siente conmovido pero tuvo que tomar aire para continuar. —Me haría muy feliz verte sonreír, aunque es verdad lo que acabo de decirte; lo hago más por ti que por mi. ¿Entonces, aceptas mi propuesta?


— Yo... Debo confesarte algo antes de que planees seguirme viendo... —había algo de timidez en su hablar pero es un tema que necesitaba dejar claro. —Me gustan los hombres, Jungkook. No viene al tema ni al caso, pero muchas personas ya se incomodan de verme y cuando se enteran de eso el asunto es mucho peor así que... Si para ti n-


— A mi también, Taehyung. —decidió interrumpirlo y habló con su voz suave, como si con ella quisiera darle una caricia. —Desde que tengo conocimiento en cómo funcionan las parejas sé que me gustan los hombres, y ni tú ni yo somos menos por eso ante nadie, de ahí es que te lo digo sin filtros igual, ¿Está bien?


— Oh... Está bien... Si, está muy bien. —fue como quitarse un peso de encima y sonrió ante la idea. Era el primer amigo que tenía sin que le hiciera menos por algún detalle en él.


— Ahora, mi propuesta Tae, ¿Aceptas que te ayude?


— Si. Acepto tu propuesta. —a Taehyung le encantó la idea. Esta vez giró su cabeza en dirección a Jungkook, quien se perdió de nuevo en sus ojos, en esos que realmente no estaban dirigidos hacia él como tal, pero de algún modo sabe que lo ven... Incluso si no pueden en realidad hacerlo. —Quiero que mis ojos sean tu voz.


Jungkook quiso llorar, formó una línea en su boca al aprisionar con fuerza sus propios labios, lo soportó como mejor pudo tratando de no soltar ningún sollozo para no alarmar al contrario. Asintió para sí mismo, decidido en darle lo mejor a Taehyung y de sacarlo de esa oscuridad en la que asume ha estado envuelto toda su vida. —Entonces así será. —respondió con determinación. —Ahora debo irme, se ha hecho tarde y debo volver a mí hogar.


— Está bien, no te retengo más. —dudoso en si preguntar o no, lo pensó unos segundos pero habló. —¿Volverás mañana?


— Dalo por hecho. Pasaré a la misma hora, ¿Está bien para ti?


— Siempre que no vengas corriendo de nuevo, me parece perfecto. —le dijo con diversión, escuchando la risa de Jungkook una vez más antes de partir. —Hasta mañana, Jungkook.


— Hasta mañana, Taehyung.


Y lo cumplió, en todas las ocasiones que Jungkook dijo que regresaría al siguiente día, lo hizo. Fue así como se formó ese lazo tan especial, en un parque bastante concurrido donde realmente nadie importaba más que ellos mismos y el astro gigante del cielo como el principal protagonista y musa de sus conversaciones.


Aunque Jungkook prefiere darle crédito de su inspiración a Taehyung, pues ha sido en él en quien realmente se ha inspirado para declamarle los poemas o historias que siempre le cuenta.


Usando de excusa al sol.




Actualidad.


Como ya era costumbre, Jungkook caminaba al parque central, esta vez emocionado ante la idea que llevaba en su mente y a tal punto de ir tarareando para sí mismo una canción aleatoria. ¿El motivo? Era el objeto que venía cargando en sus manos.


A pasos tranquilos pero firmes, iba con una pequeña sonrisa mientras se aproximaba al mismo lugar en donde podía ver morir el sol y tener al lado a su acompañante. Esperaba hoy tener por fin el valor necesario para expresar su sentir, de confesar lo que se instaló en su corazón desde el segundo uno que cruzaron palabra.


No obstante, cuando se acercó, su entrecejo se frunció al ver a un desconocido en su lugar predilecto, volteó a su alrededor intentando hallar pista de Taehyung pero no había nada.


Se acercó más cauteloso escudriñando al hombre que vestía totalmente de negro y llevaba una gorra que cubría parcialmente su rostro, él sostenía su quijada con sus nudillos y la vista al frente, no percatándose inmediatamente de la presencia de Jungkook hasta que alzó su mirada y la conectó con él.


— Ah, perdone. —dijo con ligera confusión. —Pensé que era un amigo, solemos sentarnos... Aquí.


— Entonces tú debes ser Jungkook. —respondió el otro. —Solamente te vi una vez, no me grabé tu rostro, discúlpame por eso.


— ¿Nos conocemos? —con algo de duda se acercó más.


— No realmente. Mi nombre es Yoongi, soy el hermano mayor de Taehyung. —se levantó en su sitio y extendió su mano para saludarle, la cual fue correspondida por Jungkook luego de hacerle saber que ya ha escuchado sobre él. —Este es Jack, supongo que Tae ya te ha hablado sobre su guardián y guía. Y el que está buscando algún tesoro en ese arbusto es Yeontan.


Jungkook vio a su lado, donde Yeontan efectivamente estaba escarbando la tierra y luego asomó su vista detrás de Yoongi, donde un perro de raza pitbull se encontraba echado y con su cabeza levantada con desinterés mientras lo observaba, cuando le vio el pelaje bicolor comprendió que se trataba del mismo que Taehyung le ha descrito un par de veces.


"Mi hermano dice que Jack tiene unas manchas en su pelaje y por eso tiene dos colores como blanco y negro, si algún día lo conoces debes contarme si es así de hermoso."


— Si, me habló de él y Yeontan. —sonrió porque ahora tendría una respuesta que darle ante el comentario que recordó sobre su perro. —Por cierto, ¿Dónde está Taehyung? ¿Le pasó algo malo?


Yoongi elevó solo un poco la comisura de sus labios ante la genuina preocupación que reflejó Jungkook en su mirada. —Nada malo, tranquilo. —y lo vio suspirar antes de continuar hablando. —Dijo que por hoy quería cambiar el escenario para ti. Así que se fue del otro lado del parque a sentar bajo un árbol que se supone es de duraznos.


Le señaló en la dirección donde podría dirigirse para encontrar a su compañero y Jungkook asintió emocionado de saber que Taehyung estaba cerca. Le agradeció a Yoongi por la información y estaba por iniciar su camino pero se detuvo ante la pregunta que escuchó.


— ¿Cuáles son tus intenciones con mi hermano?


Jungkook frunció sus cejas ante lo que escuchó, su mente se dividió en que solamente podía ser una curiosidad de Yoongi pero del otro lado no pudo evitar sentirse ofendido, ¿Insinúa que va a lastimar a Taehyung?


— ¿Disculpe...?


— No te sientas atacado, mi pregunta es genuina. Por el objeto que llevas en tu mano dudo mucho que quieras a mi hermano como un conocido con el que platicas todos los días o... Un amigo. Así que quiero saber ¿Qué intenciones reales tienes con él?


— Yo... —tragó pesado, él está seguro de sus crecientes sentimientos a Taehyung. Pero temé más por la reacción del chico frente a él que en sí manifestar su verdadero sentir. —Yo lo quiero... Él logró calar en mi desde el primer momento que nos conocimos y... Este regalo que llevo conmigo es para hacérselo saber.


— Y no dudo que así sea. —Yoongi estaba serio por fuera, realmente podría intimidar a cualquiera, pero por dentro se sentía cálido en ver que ni siquiera su aura atemorizante consiguió doblegar a Jungkook. La determinación en su mirada era real, pero necesita saber si es suficiente. —Eres pequeño, Jungkook. Tae me lo dijo, tienes veintidós, el tiene veinticinco y yo veintinueve. Entre todos nosotros la edad no tiene mucha diferencia, ¿Verdad?


— Creo que no. —respondió en voz baja pero lo suficientemente audible para el otro.


— Estás en lo correcto, sin embargo, un año de experiencia y conocimiento ya pesa en cada persona. —Yoongi metió sus manos en sus bolsillos mientras sigue hablando. —Pero sabes que hay una diferencia enorme entre Taehyung y tú, y no me refiero a sus edades, sino a una realidad que no puedes ocultar con solo cerrar tus ojos o pretender que no es así.


— ¿Cuál es su punto, hyung?


— Tú y yo sabemos que juntarse a Taehyung es lidiar con él y su condición. Aunque a veces se mueve por nuestra casa con total naturalidad e incluso a mi me hace olvidar que no ve por dónde va, es un hecho que no lo hace y nunca lo ha hecho porque nació así, y es algo que no será fácil para alguien que apenas lo conoce. Que lo quieras está bien, pero eso involucra todo en cabalidad y no solo sus días felices. Eres joven aún, recién estas empezando tus '20, podrían haber otros chicos que harían más sencilla tu vida y si ese pensamiento atravesó tu mente en algún momento que hayas compartido con mi hermano entonces él no es para ti.


Jungkook mentiría si dijera que no palideció ante el sermón que acaba de recibir. Entiende el punto de Yoongi, también aprecia que proteja a su hermano aún si ambos ya son adultos y no hay total inocencia en ninguno de ellos. Son hombres que ya han vivido y experimentado todo, tal vez uno más cosas negativas que el otro, pero experiencias a fin de cuenta.


Yoongi había cambiado su semblante y mirada totalmente, como una pantera en acecho a un cervatillo, porque los ojos de Jungkook le recuerdan a uno. Sabe de sobra que Taehyung no necesita protección pero es la primera vez que ve a alguien entrañarse tanto en su vida que le es inevitable no intervenir para evitarle un futuro doloroso y por eso prefiere bajar ahora de su nube de sueños y encantos a Jungkook, que vea la situación a cómo en verdad es y no eleve consigo a su hermano si planea soltarlo después desde lo alto.


— Es... Un poco ofensivo que ponga en tela de duda mis sentimientos por su hermano, hyung. —respondió con firmeza, permitiendo que la intimidación que sintió hace un momento se drenara de su cuerpo. —Usted lo quiere y lo protege mucho, ¿No es así?


— Absolutamente.


— ¿Entonces por qué se cree usted el único merecedor de cumplir ese rol?


Yoongi no respondió, permitió que siguiera hablando.


— Y llamarlo "lidiar con su condición" no creo que sean los términos apropiados. Yo me referiría a ello como vivir un día a la vez a su lado y desde su perspectiva diferente, lo cual no es nada inusual ya que cada quien tiene su modo de interpretar el mundo.


— Estás hablando de alguien que no podría cuidarte. —Yoongi respondió tajante.


— Hay muchas maneras de cuidar y ser cuidado, hyung. Usted es mayor que nosotros y debería saberlo. Él me cuidará como mejor sepa hacerlo y yo lo haré con él.


Ahora, Yoongi sonrió ladino, el mocoso frente a él lo había puesto en su lugar, fue su pensamiento.


— Y además, ¿Por qué me atrevería en pensar que puedo estar con alguien más, si de todas las personas con las que me he topado él ha sido el único que verdaderamente me ha visto?


Ante esas últimas palabras, Yoongi lo comprendió todo. Exhaló con pesadez el aire en sus pulmones, dio una mirada rápida a Jack que ahora estaba correteando a Yeontan muy cerca de donde se encontraban hablando y devolvió su atención a Jungkook. —Vete.


El aludido no entendió esa respuesta. ¿Lo estaba echando de la vida de Taehyung? —¿Perdón?


— Lleva rato esperándote bajo el árbol y se va a impacientar si no llegas. Ve con él y dile con ese mismo fervor lo mucho que lo quieres.


Jungkook cambió su semblante con asombro, era verdad, se había entretenido mucho tiempo con Yoongi. Haciendo caso al ademán que este le indicaba que se fuera ya, lo reverenció rápidamente y no queriendo alargar más su charla corrió en busca de Taehyung.


Ahora sí no llevaba una pequeña llama de valor en su interior porque ya se había convertido en un enorme volcán en erupción, poderoso y decisivo en lo que haría.


Detuvo su marcha jadeante y con cansancio cuando divisó a la persona que buscaba, recostado sobre el árbol de duraznos que ahora tenía sus hojas amarillentas por el otoño.


Se acercó hasta que lo tuvo a una distancia prudencial para saludarlo pero para su sorpresa, Taehyung soltó una pequeña risa y se adelantó en hablar.


— ¿Por qué venías corriendo, Jungkook-ah? Te puedes volver a lastimar. —Taehyung se levantó lentamente de su sitio para estar a la altura del recién llegado.


— ¿Cómo supiste que era yo? —trató de tomar aire e irguió su postura.


— Ya conozco tu respiración y tu andar, lo considero muy diferente al resto.


El corazón de Jungkook algún día iba a dejar de hacer su trabajo si Taehyung seguía hablándole de esa manera. No estaba equivocado cuando afirmaba que nadie lo podía conocer mejor que él.


— Necesito decirte algo, acabo de hablar con tu hermano. —ya más tranquilo decidió que no iría con rodeos en el asunto.


Se sorprendió ligeramente. Él ya sabía que su hermano pensaba confrontar a Jungkook y aunque le atemorizaba el resultado de ese encuentro, sabe que era necesario. Con algo de nerviosismo instó a Jungkook a responder su pregunta. —¿Hubo algo importante?


— Si, a decir verdad muy importante, me di cuenta de algo y si no lo digo ahora siento que explotaré.


Taehyung no dijo nada, su rostro asomó la melancolía y tristeza, creyendo saber lo próximo que Jungkook estaba por decirle. Pero contra todo pronóstico, escuchó como este colocaba unas cosas en el césped y acto seguido sintió sus manos ser tomadas.


— Me di cuenta que he sido muy cobarde todo este tiempo porque nunca me atreví a decirte lo que siento y pienso de ti.


— ¿Y qué vendría siendo eso? —preguntó Taehyung con voz temblorosa.


— Que eres la persona más hermosa, pura y genuina que jamás he conocido. Que te quise desde que te hablé, te quiero en este instante y necesito quererte por siempre. —su voz baja pero decidida logró estremecer a Taehyung.


— Jungkook... —pronunció con sorpresa, sus ojos que ya estaban acuosos dejaron salir las lágrimas, descendiendo por su rostro. —Yo... Lo que dices... ¿Es en serio?


— Nunca había hablado con tanta verdad en mi vida, hyung.


— ¿Y si mañana cambias de opinión? ¿Y si descubres que no soy lo que mereces? —ahora él afianzó su agarre en las manos ajenas, con mucho dolor en sus palabras pero intentaba hacerle ver al otro que tampoco quería ser egoísta. —Me gustas, mucho, si te soy sincero. Gracias a ti puedo fantasear con muchas cosas del mundo, entre ellas una vida a tu lado. Pero eso no significa que no soy consciente de que necesitas algo mejor... Alguien que si valga la pena y te dé todo lo que yo no podré, que te cuide como es debido... Alguien que no sea defectuoso y pueda verte...


— ¿Por qué si tenemos cinco sentidos te crees insuficiente para mi solo porque te falta uno? —no le gustó lo que escuchó, sintió que lo estaban subestimando demasiado, como si no hubiera sido suficiente la discusión que acaba de tener y sintió su nariz picar, anunciando que sus lágrimas estaban por asomarse.


— Jungkook... —Taehyung elevó sus cejas por la interrogante.


— ¿Tú no me quieres y por eso te excusas así, Taehyung, es eso? —Jungkook empezó a llorar con pequeños hipidos. —¿Yo no soy suficiente para ti? ¿Crees que soy débil o no merezco la compañía y el cariño más puro que la vida misma me ha puesto de frente... Todo para no poderlo disfrutar?


— No llores... No me refería a eso. —susurró en respuesta.


Soltó las manos de Taehyung y abrazó su torso, sollozando y escondiendo su rostro en su pecho, mientras sus manos empuñaban la tela del abrigo que Taehyung traía puesto, en un inútil intento de no desbordar sus emociones, sintiendo luego como su cabeza y espalda eran acariciadas por el otro.


— Entonces dime que me quieres. —dijo con voz saliendo pequeña y lastimera. —Dime que me crees digno de pasar el tiempo junto a ti, de cuidarte y al mismo tiempo estar bajo tu protección; que me escucharás hablarte del sol y de mil historias más que solo tú me inspiras a crear. No me hagas sentir como un inútil, tú no, por favor.


— Te quiero. —la respuesta que quería llegó en cuanto terminó de hablar. Controló su llanto gracias a las caricias que seguía recibiendo y salió de su escondite porque Taehyung se lo pidió con un leve movimiento en su hombro; con sus pestañas empapadas, ojos y nariz roja lo encaró y esperó que siguiera hablando.


» Y me gustas desde que te conocí; me gusta el sonido de tu andar porque caminas casi dando saltos cuando llegas a verme, el cómo relajas tu respiración antes de empezar a declamarme un poema o describirme el atardecer, amo tu risa cuando algo te parece divertido y cómo tragas tu saliva nervioso cuando te digo un cumplido o haces un ruido con tu garganta porque te apenó escucharlo. —Jungkook hizo un pequeño sonido que provocó a Taehyung reír. —Ese mismo exactamente.


» Me gusta el perfume que usas pero me gusta más tu aroma natural porque me relaja luego de haber tenido un día pesado o nada agradable; me gustan las caricias que me das con tus manos tan suaves y el cuidado especial que tienes conmigo para quitar alguna pestaña o basurita de mi rostro. —Taehyung suspiró al terminar de hablar y Jungkook lo vio sorprendido ante todo lo que escuchó, ¿Era así de atento a él todo este tiempo? Llevó sus manos al pecho contrario, mientras sentía como su cintura era ligeramente abrazada.


» Tienes razón, no debí hacerme menos y no quise que creyeras que no te quiero, eres maravilloso y para nada un inútil, así que no vuelvas a decir algo así. Además, estoy seguro que así como eres bellísimo por dentro, lo eres también por fuera. Contigo olvido que para mí siempre es de noche y todo eso me hace pensar... Que daría cualquier cosa de mi vida con tal de contemplarte por lo menos un segundo.


— Ya me has contemplado con todos tus sentidos desde siempre... —susurró. —Pero te falta uno.


Taehyung se vio confundido, arrugó su frente un poco. — ¿Cuál?


Jungkook deslizó lentamente sus manos del pecho de Taehyung e inició un camino que lo llevaran a entrelazar sus dedos en su nuca, se aproximó más a él poniendo sus pies casi en punta para llegar a su rostro, y con toda la carga de valor que aún prevalecía en su cuerpo, acercó sus labios a los impropios, provocando adrede un pequeño roce en ambos para avisarle lo que estaba por hacer y aunque sintió cómo el cuerpo ajeno tuvo un ligero espasmo de susto, no vio renuencia alguna ante su acción así que la completó para darle un beso.


Caricias lentas en sus labios, llenas de sentimientos de por medio, sin espacio a dudas o temores. Todo se borró alrededor de ambos. Ni siquiera se sintieron en una burbuja porque la consideran algo muy frágil; más bien se transportaron a una fortaleza, la que ambos crearon en su realización a la evidente compatibilidad que compartían.


Siguieron el beso gentil, Taehyung al inicio lo hizo con algo de torpeza, pero la seguridad que Jungkook logró transmitirle y la suavidad del acto le permitieron seguirle el ritmo y corresponderle bien. Lo acercó más a su cuerpo, grabando en sus labios la textura y el sabor a miel y frutos rojos que el otro lleva consigo. ¿Es un bálsamo? Justo ahora no lo sabe, tal vez es su sabor natural pero le encanta; envolvió más sus brazos en su cintura para afianzarse a la anatomía que a partir de ahora espera sostener por siempre.


Jungkook se aferró más en su cuello, abriendo más su boca y permitiendo que Taehyung succionara y degustara su labio inferior, copiando él mismo tal acción y permaneciendo así por un buen rato, transmitiendo lo que necesitaron decirse hace mucho.


Se separaron con un pequeño sonido, muy despacio, aún con sus ojos cerrados y unieron sus frentes.


— Te hacía falta darme tu opinión del sentido del gusto. —pronunció Jungkook con una risa ligera, sintiendo a Taehyung resoplar una igual y el roce de su nariz con la propia.


— Ese fue mi favorito. Tienes un sabor muy dulce, me gusta. —responde dejando un efímero beso en los labios de Jungkook una vez más, siendo bien recibido.


— Gracias por corresponderme y... dejar que permanezca a tu lado. —Jungkook se separó de él aún sin soltar sus manos pero recordó que llevaba un regalo para él. —¡Ah, casi lo olvido!


Deshizo gentilmente el agarre que tenían y tomó del césped la pequeña tabla que llevaba cargando consigo para colocarla en las manos de Taehyung. —Ten.


— ¿Qué es? —preguntó sonriendo mientras tanteaba el objeto.


— Pasa tus dedos por la superficie para que lo entiendas. —estaba animado y prácticamente agitando sus brazos de la emoción.


Taehyung hizo lo pedido y su sonrisa se borró un momento solo para abrir su boca por incredulidad pero volvió instalar la felicidad y emoción en su rostro. —Esto es... El poema de ayer.


— ¡Si! Pedí que lo pasaran en braille en esa tabla.


— Jungkookie...


El nombrado se alarmó cuando vio a Taehyung a punto de llorar y se aproximó a limpiar sus lágrimas. —No, no llores... ¿No te gustó...?


— Gracias. —negó con su cabeza, intentando decirle que no era por eso. —Es un hermoso detalle.


Taehyung bajó la tabla de sus manos y la colocó con cuidado en el suelo. —¿Puedo... Me permites... conocerte mejor?


— ¿Salir a una cita? Claro que podemos.


— No de esa forma, al menos no justo ahora... Me refiero a... —elevó la palma de su mano a la altura de su cara. Jungkook entendió entonces de qué hablaba.


— Ah... Por supuesto que si. —tomó las manos ajenas y las guio a su rostro, sonriendo pequeño cuando sintió como este inició un recorrido gentil y lento sobre él.


Taehyung empezó con cuidado, palpando su frente y podría jurar que si conociera las nubes y pudiera tocarlas, serían como su tersa piel; siguió con sus cejas, pestañas y párpados rozándolos con delicadeza, usando sus dedos índices para conocer lo que cubría aquellos hermosos ojos que anhelaba en secreto contemplar; bajó por sus mejillas y pómulos, dejando adrede leves caricias y sintiendo un ligero calor en ellas, supone que Jungkook se ha sonrojado y le es inevitable sonreír al imaginarlo; continuó perfilando su nariz para caer en su caricia final en sus labios, en los cuales quiso demorar un poco más, sintiendo cómo la yema de sus dedos fueron besadas.


— Eres precioso. Justo como te imaginé. —comentó Taehyung en un susurro y una sonrisa. —Lo más hermoso que existe está en mis manos.


— Tú lo eres más. —sus ojos brillantes y el rubor en sus mejillas delataban cuánto adoró escuchar esas palabras.


— Y siempre sigues coqueto. —riendo al escuchar que el otro también lo hizo. —¿Quieres ir a beber algo conmigo? Para cambiar la rutina.


— Quiero todo si es contigo. —le dio un beso efímero a Taehyung una vez más, luego tomó su mochila del césped y Taehyung la tabla con su poema junto a su bastón blanco, escuchando como Jungkook se ofrecía en guardar temporalmente la tabla para que él pueda llevar su bastón con una mano y con la otra sostener la suya, a lo que estuvo de acuerdo.


Caminaron entre pláticas y anécdotas, sus manos entrelazadas, con sonrisas relucientes y la expectativa de un futuro prometedor para ambos.


Quienes en ese momento pudieron estar cerca para escucharlos en su confesión de amor, quedarán con la duda de si esa relación perduró o quedó como un lindo recuerdo para ambos.


Sin embargo, si hoy o cualquier otro día tomas un paseo por el parque central; bajo la sombra de un enorme árbol de duraznos y sin importar la estación del año, verás a Taehyung recostado en su tronco, con Jungkook acurrucado sobre su pecho y siendo protegido en sus brazos, mientras este le platica lo bello que es el atardecer, cómo Jack corretea a Yeontan en sus momentos de travesuras y le declama muchos poemas más relacionados al nuevo entorno que habían escogido para sus citas diarias.


Jungkook utilizaba al sol como referencia para decirle a Taehyung lo hermoso e irreal que era para este mundo, pero para él, que no sabía las verdaderas intenciones de esos poemas, relacionó al astro del cielo con Jungkook, porque se había convertido en el sol de su permanente oscuridad.


Fin.