Wicked Games (Eunhae)

Summary

Hyukjae y Donghae se subestimaron el uno al otro, sin siquiera llegar a imaginar todo lo que podría traer el haberse encontrado.

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Complete
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52
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5.0 2 reviews
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18+

Prólogo

Sus párpados se volvían cada vez más pesados y la imagen proyectada en la televisión de plasma frente a ella comenzaba a tornarse oscura.

Estaba a las puertas del sueño, cuando alguien pronunció su nombre.

—Sooyoung.

La mencionada abrió los ojos de golpe y se sentó correctamente en el sofá donde casi se durmió.

Miró atrás y vio a su padre, observándola con una mueca reprobatoria desde la escalera.

—¿Qué haces durmiendo ahí?— Preguntó el señor Choi—Amanecerás adolorida.

—Oh, sí...— Respondió ella, metiéndose un mechón de cabello tras la oreja y evitando la mirada del hombre—Estaba viendo un programa y de pronto mis ojos se cerraron... solo un poco más e iré a mi habitación.

El señor Choi la miró analizadoramente a través de sus gafas.

—Esperas a ese tipo, ¿no?— Cuestionó, con evidente desagrado.

Sooyoung no contestó y mantuvo su vista baja. Su padre resopló.

—¿No te das cuenta?, debe andar en alguna fiestecita—Le gruñó—Y tú acá, esperándolo como tonta.

—Está haciendo un trabajo para la universidad— Murmuró ella—Me avisó esta mañana.

—Hija, son las una de la madrugada, ¿en serio crees que...?

En ese momento, sonó el timbre. Ambos compartieron una mirada antes de que Sooyoung fuera a abrir.

—Hola, Hyukjae— Saludó ella, dedicándole una sonrisa y luego mirando de reojo a su padre, que mostró desdén en sus facciones y se retiró escaleras arriba.

—Hola— Respondió Hyukjae, sonriéndole a la chica. Se acercó y la besó en los labios.

Se separaron. El chico entró y caminó a la sala de estar. Sooyoung cerró a sus espaldas y lo siguió.

Al llegar a la sala, vio a Hyukjae deshaciéndose de su mochila y su chaqueta de mezclilla, dejándolas en el sofá. Segundos más tarde, él mismo se dejó caer allí desordenadamente.

Entonces, Hyukjae notó que Sooyoung permanecía parada, mirándolo de modo extraño.

—¿Qué pasa?— Preguntó el rubio.

—Bueno... es tarde— Respondió ella.

Hyukjae se quedó viéndola y pronto comprendió.

—Tu padre estuvo diciéndote cosas otra vez, ¿verdad?— Adivinó.

—No, yo...

—Sooyoung— La cortó—No necesitas mentirme... y sí, es tarde, pero estaba haciendo el trabajo, como te dije.

Ella suspiró.

—Está bien, está bien— Dijo—Eh... te esperaba para que nos acostáramos a dormir juntos.

Hyukjae le sonrió.

—Ven aquí— Le pidió, levantándose del sofá.

Ella sonrió de regreso y se acercó. Él la sujetó de la cintura y volvió a besarla suavemente. Sooyoung no pudo evitar percibir el olor a hierba impregnado en Hyukjae.

—Espérame en la cama— Dijo él, acariciándole la mejilla—Como algo y voy.

—¿Te acompaño?

El rubio rió.

—Tienes cara de sueño, mejor ve— Recomendó.

La muchacha asintió y comenzó a andar hacia las escaleras.

Hyukjae iba a la cocina cuando sus ojos se toparon con una pila de hojas blancas ubicadas sobre un mueble apegado a la pared.

—¿Sooyoung?— Nombró.

—¿Mm?— Atendió ella.

—¿Qué son estos papeles?, ¿exámenes?

La muchacha se asomó para ver de qué hablaba.

—Ah, son de la escuela, pero no son exámenes— Explicó—Últimamente han habido varias peleas y la directora pensó que sería buena idea hablar sobre el tema a los alumnos y pedirles sugerencias para mejorar la convivencia.

—Ya veo...— Se limitó.

—Y me tocó llevarme las de la clase que está bajo mi jefatura...— Comentó ella, cansada—Buenas noches, Hyukjae.

—Buenas noches— Respondió él, sonriéndole una última vez.

Sooyoung subió las escaleras y desapareció de su vista.

Hyukjae miró las hojas, las tomó y caminó con ellas a la cocina, poniéndolas sobre la mesa mientras se preparaba un sándwich y café.

Minutos después se hallaba sentado, comiendo a las vez que las leía, únicamente por curiosidad.

Las sugerencias de los alumnos se le hacían bastante graciosas, estaba claro que varias fueron hechas en plan bromista. Las hojas no tenían nombre, se trataba de una actividad anónima.

Había revisado más de la mitad de las hojas y reía de la más reciente, cuando comenzó a leer otra.

“¿Qué solución propondrías para mejorar la convivencia entre estudiantes?” Ponía la pregunta.

“Que la gente deje de ser tan simple” Iniciaba la respuesta “La gran mayoría no se detiene a pensar si eres sincero con ellos, se quedan embobados con un mínimo buen gesto, porque se alegran demasiado de que seas amable, de que les sonrías, de saber que le agradan a alguien y que están quedando bien, así que no piensan que esa sonrisa y esa amabilidad en realidad podrían no ser tan sinceras, o que podrían tener segundas intenciones. Quizás eligen no hacerlo para evitar preocupaciones, pero luego reclaman cuando les dañas. Si no fueran tan simples, no sufrirían, no irían gritando y pateando por traiciones... entonces no habría tantos conflictos”.

Hyukjae enarcó una ceja al terminar de leer. Su sonrisa había desaparecido a medida que leía. Después regresó, pero era una sonrisa distinta.

Durante unos segundos intentó imaginar el rostro de quien había escrito esas palabras que le resultaron bastante frías. Al no conseguirlo, dejó la hoja a un lado. Colocó las otras encima y las llevó para ponerlas donde las encontró.

Apagó las luces y se dirigió a las escaleras, para ir a su habitación.

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