Capítulo 1
La guerra terminó, fueron años fuera de casa. Ahora está en su habitación mirando el techo. Los últimos acontecimientos no lo dejan dormir.
Hace algunos días
- ¡desafiaste las leyes!- el consejero del de Rey, lo estaba regañando, frente a todo el reino, nobles y el pueblo estaban en silencio - como burlaste a la guardia para que no te reconocieran?, tu un omega- sus palabras eran duras, pero sentía que se lo merecía. Estuvo a punto de sentir como un golpe con el cabo de la espada llegaba a su ser.
- cállate maldito idiota, no le hables así al que salvo tu trasero y a todo el maldito pueblo de la invasión - a su espada el general Gogo, como antes lo conocía Izuku, salió a defenderlo.
- Majestad - ante su presencia todos se arrodillaron
- lamento que te recibieran de esta manera - ese susurro fue más para él. Aún no se acostumbraba, hace muy poco descubrió que no se llama Gogo, que su nombre era Katsuki y era el segundo hijo de la familia imperial Bakugo.
En la última batalla se ofreció al bando enemigo para que sus tropas pudieran regresar a casa y reunirse con sus familias.
Pero Izuku presentía que algo iba a salir más, así que se infiltró en el bando en enemigo, disfrazándose como lo que era un Omega, si no lo hubiera hecho, ahora la historia sería otra y posiblemente estuviera en un calabozo pagando su condena por traición. Por suerte logro vencer a Kai, quien estuvo a punto de matar a Katsuki, le había dado un fuerte sedante, para evitar que se defienda, lo amarraron subo de los postes mientras uno a uno lo iba golpeando. Si que nadie se de cuenta con una de las dagas que guardaba en su traje se lanzo a por Kai, aunque recibo golpes no se rindo hasta acabar con él.
Ante eso, luego su rostro se puso rojo, recordó que Katsuki fue el segundo en saber que era un Omega. Y bueno, pararon muchas cosas entre ellos, muchas, así que su sonrojo subió más de lo debido, estaba avergonzado y nervioso a la vez. Antes de su última batalla, con el miedo ferviente a que no se volvieran a ve ver, se entregaron en cuerpo y alma
“cuando todo esto termine y si aún podemos prometo marcarte”, le había prometido.
¿Qué pasará con ellos ahora que todo terminó?
¿Las cosas serán iguales?, esa y Miles de preguntas más rondaban su mente, en ese momento.
- me alegra tener buenas noticias - el momento fue interrumpido por la Reina Mitsuki - Izuku, tus hazañas han conmovido al pueblo, por lo que se te perdona por todo los actos cometidos durante este tiempo, has traído paz y todos incluyendo la dinastía Bakugo estamos en deuda contigo - se permitió alzar su mirada - desde hoy eres parte de la guardia real - la Reina Mitsuki extendió una espada, sus ojos se abrieron, algo que siempre anhelo desde muy pequeño, pero a punto de tomarla la rechazo.
- lo siento su majestad, después de tantos años, solo quiero regresar a casa y cuidar de mi familia - expreso, justo detrás de Mitsuki estaba el Rey Masaru.
- entiendo - todo mundo se sorprendió de verlo ahí
- padre - la voz de Katsuki se hizo presente con evidente preocupación, pues hace tiempo que había enfermado
- estoy mejor ahora - le sonrió a su hijo y miro a Izuku - llévate la espada como recordatorio de todo lo que hiciste para ti y para nosotros, tómalo como una medalla al valor, como el esfuerzo que hiciste por cumplir con el deber y como honor para tu familia - a Izuku le brillaron los ojos y tomo la espada.
- en cuento a ti - Mitsuki miro a su hijo - la boda con la princesa Momo será en dos semanas, de esa manera aseguraremos la paz en ambos reinos- Izuku abrazo la espada, más bien se aferró a ella, sabía que algo como esto podía pasar, Katsuki solo pudo agachar la cabeza y aceptar la orden, estaba de manos atadas.
Izuku solo se levantó y salió del lugar, casi corriendo se podría decir, no le dio tiempo a Katsuki de decir nada.
Llego a su aldea un día después y fue recibido con alegría, con su madre llorando a mares y su padre orgulloso de su hijo, el mismo lo había entrenado, no podían estar enojados con su hijo, solo estaban preocupados con que vuelva sano y salvó a casa.
Después de escuchar a sus vecinos lo agradecidos y felices que estaban con su llegada y todo lo que hizo, se retiró, estaba muy cansado y dejó que sus padres se encargarán de los demás. Al llegar a su habitación lo primero que hizo fue dormir, dormir por dos largos días.
Actualmente.
Casi una semana había pasado, así que dejando de lado sus recuerdos, se levantó, era ya pasado medio día, si últimamente el sueño le estaba ganando. Se colocó el Kimono que estaba sobre su cama, aun con pereza se levantó y se arregló un poco.
Algunas heridas de batalla aún estaban en proceso de curación, la última batalla fue fuerte y el médico le ordenó un reposo severo. Camino lentamente, tenía hambre de algo dulce y salado, pero su apetito se vio interrumpido por las voces del salón.
- aún no puedo creer que mi niño haya logrado tantas hazañas - era la voz de su madre
- estamos orgullosos de nuestro Izuku, me alegra que rompiera esa barrera - Izuku asomo su cabeza y vio a sus padres sonreír
- Izuku, el joven Bakugo te está buscando - hablo su padre. Al verlo después de un par de días no pudo evitar sentir el corazón latir a velocidad. Por primera vez lo veía sin la armadura vistiendo algo sencillo. Sus ojos rojos ,esa sonrisa que le encanta y esa cicatriz en su mejilla que le dejo su encuentro con Kai.
- Ka..Katsuki - pronuncia nervioso - está bien si damos un paseo mientras hablamos?- pregunto. Ambos salieron a las afueras, caminaron bordeando la casa, el cultivo de su familia y de las familias vecinas era el paisaje que los acompañaba, junto con algunos árboles, las últimas hojas de otoño estaban ya cayendo para darle la bienvenida al invierno.
- parece que todo ha salido bien - Katsuki interrumpió el silencio
- si ..eso creo - susurró, se sentía algo incómodo no sabía que decir
- Izuku - amaba como su nombre era pronunciado por Katsuki
- Ka..- no le dio tiempo de responder fue atacado por un beso, aunque al principio le sorprendió, no pudo resistir el y su lobo interior deseaban esto tanto y se dejó llevar.
- escapemos juntos - le propuso Katsuki al separarse - si tú me lo pides soy capaz de dejar todo este maldito asunto del matrimonio y huir contigo a dónde el destino nos lleve - Izuku se vio atrapado ante esa declaración y no pudo evitar llorar.
- por más que ese sea un deseo que anhelo, debo declinar - hablo entre sollozos - está vez no me puedo permitir ser egoísta y aceptar la propuesta, la unión de tu matrimonio con la familia Yaoyorozu está pactada para traer paz a nuestras tierras, no me perdonaría si por mi culpa mucha gente muere , así que perdona Katsuki está vez voy a rechazar la propuesta - Katsuki no dijo nada y solo abrazo a Izuku, después de un rato sintió que se alejo y un cálido beso sintió en su frente
- te prometo que siempre velare por ti, mi castillo siempre estará abierto para ti cuando necesites algo y si en lo que nos sobre de vida no nos volvemos a ver deseo de corazón que en otra vida nos volvamos a ver y que esa vez llegar a consumar nuestro amor - Las lágrimas entre ambos comenzaron a botar de nuevo.
- en otra vida quizás - respondió Izuku, mientras el si se atrevió a robarle un último beso. Katsuki no quería alargar la despedida, se separó , dio media vuelta y salió del lugar sin mirar atrás, no quería ver la cara de Izuku y luego cometer una locura.
- en otra vida quizás, no sería tan egoísta como ahora - llevo su mano a su vientre donde una nueva vida se había aferrado a su ser.