Capítulo 1
Capítulo 1
Lisa estaba recostada en el banco del patio escolar, con los auriculares puestos y cantando al ritmo de la música.
“Catch me when you hear my Lamborghini go vroom, vroom, vroom.
Mientras el viento golpeaba su rostro y disfrutando la luz del sol y calor tan placentero generaba en su cuerpo.
De repente, la armonía fue interrumpida por los pasos apresurados de Nayeon, quien se acercó a la peli-negra con el ceño fruncido y la respiración agitada.
-¿Qué paso? Se preocupó al ver a su amiga muy asustada.
-¡Lisa, rápido, tienes que venir!-. Exclamó con urgencia en su voz. -¡Rosie está en problemas!
Sin dudarlo, siguió a la peli-roja a través de los abarrotados pasillos de la escuela, su corazón latía con fuerza en su pecho, la preocupación por su amiga la impulsaba hacia adelante.
Finalmente, llegaron al pasillo principal, donde encontraron a Rosé acorralada, en el suelo llorando y recibiendo palmadas en la cabeza por un grupo de 3 chicas mayores.
Lisa apretó los puños con furia mientras se acercaba al grupo.
-¡Dejenla en paz!-. grito Lisa, y enseguida tomo a una de las chicas por el hombro haciéndola girar, y empujándola abriéndose paso para llegar a su mejor amiga.
-¿Estas bien Rosie?-. La tomo suavemente del rostro examinando si tenía algún golpe en la cara pero lo único que vio es que la peli-rosa lloraba a mares y sus manos temblaban del miedo y frustración.
Las chicas se giraron hacia la menor, sorprendidas por su intervención. La líder del grupo se adelantó con una sonrisa desafiante en su rostro. –¿Y quién mierda eres tú para meterte en nuestros asuntos?
Lisa no respondió de inmediato, en su lugar seguía mirando a Rosé. -¿Qué paso aquí?-.
Nayeon intervino rápidamente explicando la situación con voz apresurada.-Estábamos caminando hacia el comedor y Rosé llevaba un jugo en la mano. Choco accidentalmente con una de ellas y ensució su ropa. A pesar de que se disculpó de inmediato estas estúpidas la comenzaron a molestar esperando que hiciera algo al respecto.
La irá hervía en el pecho de Lisa mientras escuchaba la explicación.
–¿A quién llamas estúpida, maldita?-. Una de las chicas comenzaba a acercarse amenazante a la peli-roja.
–¿Tanto alboroto por un estúpido uniforme?-. atrajo la atención de las 3 chicas estupefactas con su comentario, Dándole la espada se incorporo.
–¿Qué acabas de decir perra?
-¡Que solo te largues a tu casa y lo laves gorda de mierda!
Sin decir más palabras, se lanzó hacia adelante con dos golpes rápidos y precisos, conectando su puño con la mandíbula de la chica líder y después hacia su nariz. Un crujido resonó en el pasillo mientras la chica retrocedía, sujetándose la cara con una expresión de dolor.
Otra chica, con un puñetazo rápido y despiadado, arremetió hacia el rostro de Lisa. Con reflejos afilados, Lisa giró hacia su derecha, desviando el golpe con su brazo contrario y aprovechando el impulso para agarrar a su atacante por el hombro. Con un movimiento rápido, la empujó hacia adelante, haciendo que se estrellara de cara contra la pared con un impacto sordo. Mientras tanto, la otra oponente continuaba lanzando golpes salvajes, pero Lisa los anticipaba fácilmente, moviéndose con gracia para esquivar cada uno de ellos. Esperó pacientemente el momento oportuno y, cuando vio una apertura, lanzó un puñetazo certero cerca del oído de su adversaria, haciendo que cayera al suelo con un gemido ahogado.
Finalmente, Lisa logró derribar a la última de las chicas, dejándola en el suelo con un gemido de dolor.
Con el pasillo ahora en silencio, Lisa se giró hacia Rosé, quien estaba mirando con asombro y gratitud. -¿Estas bien, Rosé?, pregunto, extendiendo una mano para ayudar a levantarse.
La peli-rosa asintió, con una sonrisa temblorosa en el rostro. -Gra… gracias li… Lisa. No se que ha… habría hecho s… sin ti.
Sonrió, sintiéndose aliviada de ver a su amiga a salvo y mas tranquila.
–Siempre estaré a tu lado, para ti, Rosie. Somos un equipo, ¿Recuerdas?.
La situación se vio interrumpida por la llegada de un profesor, cuya expresión de preocupación se transformó en sorpresa al ver a las tres chicas en el suelo, quejándose del dolor y una de ellas sangrando. Con paso firme, se acerco al grupo, sus ojos escudriñando la escena con atención.
-Señorita Park, señorita Manobal, acompáñenme por favor-. Dijo el profesor con un tono de decepción en la voz, indicándoles con un gesto de la mano.
Lisa y Rosé intercambiaron miradas antes de asentir y seguir al profesor, sintiéndose abrumadas por la vergüenza y el remordimiento. A medida que se alejaban del lugar del altercado, podían escuchar la voz preocupada de otros dos profesores que llegaban para ayudar a levantar a las chicas heridas.
El pasillo estaba lleno de murmullos y miradas curiosas mientras seguían al profesor hacia su oficina. Lisa se sentía incomoda bajo la mirada de sus compañeros, pero se obligó a mantener la cabeza en alto, decidida a enfrentar las consecuencias de sus acciones.
Finalmente, llegaron a la oficina del profesor, donde fueron recibidas con una mirada severa. El profesor suspiró antes de dirigirse a ellas con voz calmada pero firme.
-Señoritas, esto es inaceptable. No puedo creer que hayan llegado a este punto de violencia. ¿Tienen algo que decir en su defensa?
Se miraron entre sí, sintiéndose un nudo en la garganta. Sabían que no había excusa para su comportamiento, pero aun así, Lisa decidió hablar.
-Lo siento profesor. No debí haber permitido que las cosas llegaran tan lejos. Fue un acto de defensa hacia mi amiga, pero entendemos que eso no justifica nuestra violencia.
El profesor asintió con seriedad, pero también con un destello de compresión en sus ojos. -Entiendo la necesidad de proteger a un amigo, pero hay formas más adecuadas de resolver los conflictos. Ambas recibirán una amonestación por su comportamiento, y espero que aprendan de esta experiencia.
Se aclaró la garganta antes de hablar, deseando aclarar la situación. –Profesor, quiero explicar que Rosé no tuvo nada que ver con lo sucedido. Ella solo estaba pasando por el pasillo y ocurrió un accidente con su jugo. Fueron las otras chicas las que comenzaron a agredirla y yo intervine para protegerla.
El profesor escuchó atentamente la explicación, asintiendo con compresión. –Entiendo, señorita Manobal. Gracias por aclarar eso. Aun así, la violencia no es la respuesta adecuada a ninguna situación. Espero que todos puedan aprender de esta experiencia.
Con eso el profesor les indicó que podían retirarse, ambas hicieron una reverencia y salieron de su oficina con un sentimiento de alivio al haber aclarado las cosas.
Afuera de la oficina del profesor, Nayeon, Mina y Sana esperaban ansiosamente a sus amigas, con expresiones de preocupación dibujadas en sus rostros.
Mina fue la primera en romper el silencio, con la voz temblorosa por la preocupación.-¿Qué pasó? ¿Las suspendieron?-.preguntó Mina, mirando a Lisa con ojos preocupados.
-No, nada de eso. Pudimos aclarar todo-. respondió Rosé con una sonrisa tranquilizadora. Luego se volvió hacia la peli-negra con una mirada de disculpa.
-No tienes por qué disculparte, Rosé-. anticipo Lisa. Rosé bajó la cabeza, sintiéndose muy culpable.
-Lo siento, Lisa. No quería meterte en problemas.
-Tranquila, ardillita. No pasó a mayores, lo importante es que estamos bien-. Respondió Lisa con una sonrisa reconfortante, tratando de aliviar la culpa de su amiga.
Justo en ese momento, las tres chicas que habían estado involucradas en el altercado aparecieron, dirigiéndose hacia la oficina del profesor. Dos de ellas llevaban bolsas de hielo, una en la mejilla y otra cerca del ojo, mientras que la tercera, la líder del grupo, tenía tapones de papel en ambas narinas.
Lisa las miró fijamente, su expresión desafiante reflejando la determinación en su interior. La líder del grupo susurró amenazante, intentando que el profesor no las escuchara.-Me las vas a pagar, perra-. susurró con malicia.
No se amedrentó, manteniendo la calma mientras respondía con una sonrisa burlona. -Cuando quieras, cerda de mierda. Agradéceme que te hice un favor con tu nariz-. dijo con sarcasmo, logrando que sus amigas contuvieran la risa con esfuerzo mientras observaban la escena.
La mirada desafiante y su respuesta ingeniosa dejaron a las otras chicas sin palabras, incapaces de responder. Con un gesto de satisfacción, de se dio la vuelta y se dirigió hacia sus amigas, indicando que caminarán dejando a las otras chicas atrás con expresiones de incredulidad y frustración en sus rostros.
Mina, Nayeon y Sana miraron a Lisa con admiración y orgullo, reconociendo su valentía y fortaleza en ese momento.
-Qué bueno que te tenemos a ti para protegernos-. comentó Mina orgullosa de su amiga.
-Bueno, ¿qué podemos decir de alguien a quien le gusta practicar deportes de puro madrazo limpio?-. bromeó Nayeon
-Si gracias, Lisa-. dijo Rosé tímidamente, su voz llena de ternura, mientras miraba a su amiga con gratitud.
Ese duo se conocen desde hace años, habían ido juntas a la escuela desde que tenían 8 años, la peli-rosa, no era de tener muchos amigos. Solía retirarse a las jardineras de la escuela para comer su desayuno, se sentaba en una banca mientras sus pequeños pies se balanceaban alegremente. Todos los días tarareaba una canción, siempre le había gustado cantar, y en su mente tenía el sueño de convertirse en una gran cantante.
Con su cabello rosado cayendo en suaves rizos alrededor de su rostro, y sus ojos brillantes llenos de inocencia y esperanza. Siempre llevaba una sonrisa en su rostro, y su risa era contagiosa.
A pesar de su timidez, tenía un corazón amable y generoso, siempre dispuesto a ayudar a los demás.Incluso en esos días solitarios en las jardineras, Rosé encontraba alegría en las pequeñas cosas de la vida. Cantaba con el corazón lleno de sueños y esperanzas, sin importarle si alguien la escuchaba o no. Su amor por la música era evidente en cada nota que salía de sus labios.
Mientras Rosé tomaba su desayuno en su espacio seguro, unos niños se acercaron a ella con curiosidad.
-¿Oye, por qué cantas?-. preguntó uno de los niños, mientras los otros lo miraban con interés.
Rosé esbozó una gran sonrisa y respondió con alegría: -Me gusta mucho. Quiero ser cantante-. Sin embargo, la alegría de Rosé se desvaneció rápidamente cuando los niños comenzaron a reírse de ella.
La miraban con burla, y el brillo en los ojos de la pequeña Rosé comenzó a apagarse. Se preguntaba por qué se burlaban de ella cuando solo había querido compartir su amor por la música.
-Cantas feo, no creo que deberías ser cantante-. comentó otro niño con una sonrisa burlona.
Las lágrimas comenzaron a brotar en los ojos de Rosé, sintiéndose herida por las palabras de los otros niños. Quería escapar de la situación, pero se sentía atrapada por la tristeza y la confusión. Su mejor manera de huir fue cubriéndose los ojos con el dorso de sus manos esperando hasta se que fueran.
Fue entonces cuando una pequeña de ojos color chocolate se acercó. Con determinación, sostuvo su lonchera y tomo impulso dandole un golpe en la cabeza a uno de los niños que se estaban burlando de Rosé.
-Dejenla, no la molesten. No les ha hecho nada-. dijo la niña con voz firme, defendiendo a la pobre niña.
La peli-rosita dejó de llorar y miró a la niña con sorpresa. La niña le sonrió de una manera encantadora, haciendo que Rosé se sintiera un poco más feliz en medio de su tristeza.
-No les hagas caso, cantas muy bonito-. dijo la pequeña Lisa con sinceridad, reconociendo el talento de Rosé.
Levantó la mirada hacia la niña, sorprendida por sus palabras amables. -¿Me has escuchado cantar?-. preguntó con una sonrisa tímida, mientras sus mejillas estaban manchadas por las lágrimas.
La pequeña Lisa abrió su estuche y sacó un toper de sandwich color amarillo. Debajo, encontró un paquetito de toallitas húmedas y tomó una para comenzar a limpiar el rostro de la peli-rosa con ternura.
-Claro que sí. Me gusta mucho tu voz-. respondió con sinceridad. -¡Me llamo Lisa!-. Comento mientras Rosé cerraba los ojos para dejar que la limpiaran.
Desde ese momento, Rosé nunca se separó de Lisa. Dondequiera que fuera, Rosé hacía lo imposible por convencer a sus padres de que la llevaran con esa niña de ojos color chocolate.
Ya fuera a la escuela, fiestas, parques; no importaba el lugar, no quería separarse de Lisa, y a esta última nunca le molestó. Apreciaba la compañía y la amistad de esa pequeña ardilla de ojos brillantes.
Juntas, caminaban tomadas de la mano, compartiendo risas y secretos, creando recuerdos que durarían toda una vida.
Una se convirtió en el apoyo constante de la otra, siempre dispuesta a escuchar sus sueños y animarla a seguir adelante.
Hubo una promesa de Lisa que era clara y sincera: donde sea que estuvieran, en cualquier momento que Rosé quisiera cantar, estaría ahí para escucharla.
Rosé encontró consuelo y seguridad en esas palabras, sabiendo que tenía a una amiga leal y comprensiva a su lado en todo momento. A medida que crecían juntas, su amistad se fortalecía aún más.
Lisa no solo era una amiga, sino una hermana elegida, una compañera de vida que siempre estaría allí, sin importar qué. Para Lisa, Rosé era un rayo de luz en su mundo, una fuente constante de inspiración y alegría.
A través de su amistad, Rosé aprendió que no importa cuán difíciles sean los desafíos que enfrentemos, siempre hay alguien especial que estará ahí para nosotros, para apoyarnos y alentarnos a seguir adelante. Y para ella, ese alguien era su mejor amiga, su confidente, su compañera de aventuras, para siempre.
A medida que el tiempo pasaba, continuaban su amistad inseparable. Regresando a el presente, en el ahora se encontraban en el patio de su escuela, Lisa observaba con admiración a su mejor amiga mientras cantaba, dejándose llevar por la melodía que brotaba de su voz.
"Ain't no magic tool to fix it
You should keep your distance
I'm only telling you because I care"
Sin embargo, algo había cambiado. El público alrededor de Rosé había crecido, y no solo consistía en Lisa, sino también en Nayeon, Mina y Sana, quienes se habían unido para admirar lo talentosa que era Rosé. Compartiendo momentos de alegría y música en medio del ajetreo diario de la escuela.
Los otros estudiantes se sorprendían al ver cómo, todos los días, en cada momento libre que tuvieran, Lisa y Rosé se dirigían a un banco en el patio de la escuela. Allí, una cantaba mientras la otra escuchaba atentamente, sumergiéndose en la melodía y dejando que la música las uniera en un vínculo único y especial.
Para muchos, era un misterio el por qué Lisa y Rosé dedicaban tanto tiempo a esta rutina. Sin embargo, con el tiempo, Nayeon, Mina y Sana lograron conectar con ellas y entender la importancia y el valor de esos breves momentos juntas.
Pronto, esos encuentros en el banco se convirtieron en algo reglamentario, una parte fundamental de sus vidas cotidianas. Y aunque algunos podrían haber dudado de la importancia de esos breves momentos, nunca han faltado.
Never meant to cause you a problem
Here I am, yet once again with the same old story
You don't see the issues, I got 'em
Yeah, I do yeah, it's true
I'll make it feel like Heaven, but I swear I'm not a saint
Las palabras de Mina resonaron en el aire, llenando el espacio con admiración y encanto. "Rosé nunca decepciona", dijo, con una sonrisa radiante en su rostro, mientras escuchaba con atención la canción que fluía de los labios de su amiga.
Lisa asintió con fervor, respaldando el comentario de Mina. "Estoy de acuerdo contigo", dijo, su voz llena de orgullo y aprecio por su amiga. "Y más porque es una canción escrita por ella."
Las palabras de Lisa agregaron una capa adicional de significado a la melodía, haciéndola aún más hermosa y significativa.
Saber que la canción había sido creada por Rosé, con amor y esfuerzo, la hacía aún más especial para todos los presentes.
Para Rosé, ver la admiración en los ojos de sus amigas era un regalo invaluable. Había trabajado arduamente en cada letra y cada nota de la canción, dedicando su corazón y su alma a la creación de algo verdaderamente único y personal. Y ver cómo sus amigos apreciaban su esfuerzo y se dejaban llevar por la melodía llenaba su corazón de gratitud y alegría.
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Esta es una nueva historia espero que les guste y recuba muchoapoyo el reto con esta historia es que se una pelicula en sus mentes de mucho accion, el chiste es que tengan la suficiente imaginacion.