Capitulo 1
Si han de parpadear, haganlo ahora. . .presten atención a todo lo que vean y escuchen, no importa lo inusual que parezca. . .y quedan advertidos, si divagan, si desvían la mirada, si olvidan el mínimo fragmento de lo que les diga ¡Aunque sea un instante!. . .nuestro héroe con certeza perecerá. . .
Hace muchos años en Japón solían existir dos bandos distintos que eran conformados por rivales bastante fuertes, los que se hacían llamar Esacarabajos y los que se nombraban Reyes del Cielo, estos ultimos tenían el secreto a voces de poseer magia que nadie más sabía controlar mientras que el clan de los Escarabajos tenían la historia de su lado de como lograron enfrentar hasta la criatura más peligrosa. . .uno intentando siempre eliminar al otro. . .la sola idea de que algo pudiera ser producto de eso es imposible.
Ahora en un tiempo más presente una misteriosa chica llega a un pueblo que parece casi desierto debido a las nevadas, incluso con su antifaz es evidente su semblante serio y su porte mientras lleva un simple y viejo shamisen a su espalda junto a un bolso con hojas de seda, no parece tener más pertenencias. Después de caminar y de espantar a unos niños que pretendían lanzarle piedras usando solo su mirada entró a un restaurante humilde sin decir nada, solo una clienta más. Dentro era dirigido por un hombre y su hijo, el lugar no tenía mucho pero sirven té y soba caliente a los lugareños y también a los que llegan de largos viajes, quién cocina es un chico joven y alto que usa una protesis en cada mano pero que al parecer no lo limita de hacer una sopa decente, de hecho cocinar era lo que lo hacía feliz en un lugar tan solitario y triste como ese mientras tararea.
– ¡Kyle! ay, hay un cliente, la de mascara rara.
Le dijo su padre con molestia mientras llevaba una tina de agua para lavar los platos después, el chico se asomó un poco para saber quien era antes de ir corriendo a atenderlo con algo de entusiasmo porque significaba que podía seguir cocinando en cuanto tomara su orden.
– Bienvenida señorita, le traere un poco de té, no es buen té pero está caliente y usted está helada, también un pañuelo, y un gran plato de soba porque hacemos el mejor soba, en serio, mal té y buena soba ¿está bien?
Terminó de hablar mientras la veía para saber su respuesta y ella solamente asintió en silencio y el chico pasó a retirarse tarareando una canción.
– ¡Pati corto! ¡Más fideos rápido!
Exigio el hombre de una mesa que estaba a pocos pasos de donde esa misteriosa chica estaba, disimuladamente solo alzo la mirada ante sus gritos, ese hombre se veía impaciente y enojado mientras que la chica y el joven a su lado se veían tristes y un poco asustados.
– Terminen sus platos, les pagué bien a sus padres por ustedes y me pagarán más en los burdeles si hay curvas en ti o en tu caso en algún lugar que necesiten esclavos que se vean fuertes, así que coman.
Kyle no podía opinar mucho de la situación, no era la primera vez que llegaban tratantes al restaurante y bien sabía que enfrentarlos era una condena de muerte ya que siempre iban armados por lo que solo regreso a la cocina para hacer las ordenes que le exigio mientras que su padre a parte le gritaba que se apurara porque si ese hombre asesinaba a alguien dentro del recinto o sería buena imagen para el negocio que de por si apenas sobrevive. El así lo hizo y salió rápido con las ordenes ante la mirada furiosa de su padre quien no perdió el tiempo en darle una patada por atras para hacerlo ir más rápido, no era el hombre más paciente con su hijo incluso sabiendo que tiene protesis.
La primera orden a dejar era la de la misteriosa dama de antifaz, se quedó allí un rato para ver si le gustaba la sopa porque después de todo las recomendaciones de desconocidos podían ayudar a correr la voz del restaurante, quedó satisfecho a ver como ella terminaba toda la sopa así que con una amable sonrisa fue a dejar las demás ordenes que faltaban siendo el siguiente la de aquel tratante.
– ¡ay al fin! ¡coman chicos! ¡comanse todo!
Exigio el hombre tomando bruscamente del rostro a la pobre niña quien por instinto apartó su mano empujando a Kyle por accidente haciendo que uno de los platos se derramara sobre el tratante y el enojado no dudo en darle una fuerte bofetada llamando la atención de algunos de los comensales mientras otros intentaban ignorar la incomoda situación.
– ¿Que eres? ¿Un perro? ¿Dejas que un perro sirva mi comida?
Dijo con un tono furioso al ver salir al padre del chico quien lejos de defenderlo solo se rió nervioso y ofrecía una reverencia como disculpa.
– Disculpe a mi hijo, no hay día que no rompa platos ¡Kyle limpia eso!
– Lo lamento.
Kyle intentó disculparse apenado sabiendo que tendría muchos problemas con su padre después pero gracias a que por accidente piso el caldo con fideos del suelo terminó por derramar lo que quedaba sobre el hombre y aunque de nuevo se disculpó esta vez desvainó su espada de obsidiana y apuntó hacía Kyle, fue allí donde ahora si todos en el lugar voltearon a verlo principalmente porque tenían miedo de que fuera a usarla con alguno de ellos a pesar de que estaba con dirección hacia el muchacho quien solo se levantó lentamente y se paró firme ante el sin verse asustado.
– Debería poner a dormir a este perro.
Dijo con un aire de superioridad al notar el miedo de todos.
– No soy un perro. . .
Dijo viendolo seriamente aún sin demostrar miedo alguno haciendo que el tratante soltara una pequeña risa.
– ¿Acabas de ladrar perrito? ¿Sabes quien soy? yo soy Torikkusutāhebi el tratante de personas, ¡Nadie! se mete con Tori.
Antes de poder decir o hacer algo más el rechinar de la mesa siendo apartada lentamente por aquella dama de antifaz hizo que todos voltearan a verla, y ante las miradas confusas de la gente se levantó con calma y sin temor se puso frente a la katana del tratante quien la veía confundido pero sin bajar su espada y después de unos segundos de silencio ella finalmente habló con un tono de voz serio pero igual tranquilo.
– Impresionante, nunca había visto una espada así. . .obsidiana, un material dificil de obtener y de trabajar.
Después solamente toco la hoja cuidadosamente con sus manos.
– Es solo una que los reyes del cielo emplean ¿verdad?
Ya algunos clientes habían empezado a irse por más que el padre de Kyle intentó detenerlos y los pocos que quedaban en el lugar no dejaban de estar atentos y temerosos ante la escena entre Tori, Kyle y esa misteriosa dama.
– Relacionarse con ellos es ilegal.
– Torikkusutāhebi el tratante de personas, claro, he oido de ti, nunca te vas de una aldea sin comprar alguna de sus hijas o llevarte aunque sea un esclavo. . .debes tener amigos importantes para tener esa arma.
– ¿Como es que sabes tanto sobre Tori?
– Tal vez es porque he estado siguiendote, el famoso Tori con la famosa arma.
Dijo ella con una sonrisa que pronto se volvió en una leve risa que sonaba más como burla a ese titulo.
– Me encantaría una espada así, quiero que me digas quien te la vendió.
– . . .vete a la mierda.
Dijo sin darle mucha importancia mientras dejaba a lado su espada y se volvía a sentar a comer, después de todo ¿Para que querría una simple mujer tener una espada como la suya? y claro que ella no tomó muy bien su respuesta mientras cambiaba su tono de voz a uno un poco más exigente.
– Me vas a decir quien te vendió esa espada.
El tratante notó como ella levemente tomaba la correa del shamisen como si fuera a usarla y solo hizo que se volviera a reir con superioridad y volvía a tomar su espada para rápidamente apuntarla a ella quien sin mostrar alguna reaccion solo alzo las manos a los lados demostrando que no llevaba nada en ellas para pelear ahora mientras que retrocedia al mismo tiempo que el se acercaba amenazante y ya harto de las actitudes de esta dama y Kyle ahora si parecía preocupado de que fuera a asesinarla en ese instante.
– ¿Vas a poner tu Shamisen contra mi espada?
Cuándo finalmente sintió la mesa detras suyo ella volteó a verlo.
– Tu no mereces ni oír sus notas, ni siquiera mereces este cuchillo.
El intentó atacarla pero ella había logrado tomar uno de los cuchillos de la mesa detrás suyo que ya había visto desde hace rato y solo bastó un movimiento limpio para que de pronto todos fueran testigos de como dos dedos caían con un corte limpio mientras el tratante inmediatamente soltó su espada dando un grito de dolor y miedo al ver sus dedos cortados y como la sangre salía de su mano pero no le dio tiempo ni siquiera de intentar detener el sangrado cuando ella lo tomó bruscamente y lo puso contra la mesa sin esfuerzo alguno y lo apuntaba con aquel cuchillo lo que lo hizo entrar más en panico.
– ¡Llevate la espada si quieres! ¡Quedatela!
Ella alzó el cuchillo pero solamente lo clavo cercas de su cabeza para infundir más temor en el y volvió a hablarle pero ahora era ella quien sinaba enojada.
– Es un arma sucia que viene de un lugar sucio, ¡no la quiero!
Después lo tomó de su kimono volviendolo a levantar.
– Quiero saber quien te la vendió, habla ahora.
– ¡Dākumūn! se la compré a Dākumūn
– Dākumūn. . .¿Dondé está Dākumūn
– ¡No lo sé! ¡Lo juro!
El hombre se veía asustado y ella solo alzó su máscara un momento para darle más miedo pero sobre todo que no se olvidara de ella, debajo de su antifaz mostraba lo que ocultaba. . .la ausencia de uno de sus ojos pero al ver ese hueco vacio se sentía que incluso aunque no podía aún así te llegaba hasta el alma. Finalmente lo soltó al tener toda la información que quería y camino a la salida.
– ¡Bastarda de ojos vacios mitad demonio! ¡pareces un monstruo!
Le gritó apuntando a ella y ante su comentario no dudo en nuevamente cortarle dos dedos más y dejarlo gritando de dolor allí en el restaurante yendose sin ninguna pisca de arrepentimiento.
Kyle por su parte lejos de estar asustado o perturbado por lo que acababa de pasar. . .estaba impresionado, nunca había visto a nadie tan valiente. No dudo en tomar sus cosas, prepararse para salir y practicamente irse de casa en busca de aquella dama que sin miedo en el corazón se enfrentó a aquel cruel hombre, de todos modos no iba a extrañar los gritos y humillaciones que su padre le daba todo el tiempo.
Mientras tanto aquella dama siguió caminando entre el viento y la nieve sin decir ninguna palabra con su mascara aún puesta, todo estaba silencioso y tranquilo pero aún así estaba alerta a su alrededor así que cuándo escuchó el tarareo de Kyle acercarse reveló su propia espada que tenía oculta entre su kimono y la alzó para detenerlo de seguirla en cuanto ya estaba muy cercas, el de nuevo lejos de asustarse se emocionó por encontarla.
– ¡Te encontré! nunca podría alcanzarte por el camino pero conozco este atajo porque me perdí en mi septimo cumpleaños y vague por tres días y logré conocer el bosque muy, muy bien así que. . .
No hacía falta ver a traves de su mascara para saber que su expresión era de poco interes, al ver que no era realmente nadie de cudiado volvió a guardar su espada y dio la vuelta para seguir su camino.
– Ve a casa.
Dijo en seco mientras caminaba.
– ¡Odio mi casa!
Confesó mientras trataba de seguirla, para ser una chica caminaba algo rápido.
– Por favor, no he hecho nada bien en toda mi vida pero ahora sé lo que tengo que hacer, quiero ser fuerte, como tú, por favor tu estilo y manera es igual al de un samuraí y normalmente no le estaría pidiendo esto a una chica pero dejame ser tu aprendíz haré lo que sea.
Ella se detuvo de caminar y dio un suspiro pesado, este chico si que era muy molesto.
– Una brisa desvia a una grulla del camino. . .pero tu. . .eres un tifón.
Dijo sin nada más que agregar y volver a caminar, era una manera poco agresiva de decirle en pocas palabras que estaba estorbando en su camino y que no se metiera. No dio ni diez pasos cuando el de nuevo se le apareció en frente y hasta se arrodilló.
– ¡Por favor! soy fuerte así que puedo cargar tus cosas, comerás la mejor sopa todos los días y haré lo que me pidas. . .lo que sea para poder ser como tu.
– ¿Como yo?
Kyle miró sus manos un momento, más bien las protesis donde debían estar sus manos.
– Eres deforme pero eres fuerte.
Ella lo miró unos momentos, por un instante parecía estarlo considerando. . .y de un momento a otro ahora Kyle estaba atado a un arbol sin poderse mover.
Casi cayendo el atardecer ella siguió caminando en silencio y en paz finalmente entre la nieve y el bosque. En su camino pasó justo frente a lo que parecía un templo, al inicio lo paso de largo pero después regresó y lo observó por unos instantes, después de considerarlo unos segundos decidió entrar.
Una vez dentro y asegurandose de que nadie la estaba viendo se quitó su mascara dejando al descubierto su rostro por completo, luego sacó un martillo y un pedazo de metal que empezó a golpear en la punta para empezar a calentarlo y así encender un incienso que colocó juntó a otros que estaban en un soporte, permaneciendo de rodillas cerro su ojo y juntó sus manos para empezar una oración.
– Para un hombre perdido en la oscuridad un ascua ilumina el camino. . .gracias por mi ascua, estuve perdido sin rumbo mucho tiempo. . .por favor, que la luz de esta ascua ilumine el camino de Dākumūn al hombre que busque. . .por favor guía mis pasos hasta encontrarlo. . .por favor dame la fuerza para matarlo, o dejame morir.
Sin embargo después de esa oración dio una sonrisa genuina de cariño mientras veía al cielo.
– Por favor protege a padre escarabajo del tiempo y el daño.
Finalmente terminó su oración y se retiró.
[ 12 años atras ]
En aquel entonces nuestro protagonista tenía solo nueve años, ya que no tenía padres tenía que vivir en las calles de una pequeña aldea donde no solo estaba vulnerable ante los peligros y la naturaleza. . .también ante los niños que ahora lo estaban persiguiendo para seguir molestandolo. Huyó y se escondió como podía pero al final lo encontraron, estaba tan asustado de ellos que intentó seguir escapando a la vez que intentaba seguir cubriendo su ojo con su cabello pero al final se vio rodeado y sin salida al estar a la orilla de un acantilado que llevaba directo al mar.
– ¿Te quieres ir? pues adelante, solo salta.
Dijo uno de los niños que parecía ser el lider mientras el y otros cuatro lo rodeaban haciendo dificil su escape así que ahora solo le quedaba intentar seguir firme mientras otro de los niños habló.
– ¿Creías que podías enfrentarnos siendo huerfana?
– Yo ya sé lo que eres.
Volvió a hablar quien parecía ser el lider.
– Ya sé que tu madre se mato por la verguenza de tenerte porque tu padre era un demonio del cielo ¿no?.
"Demonio del cielo" eran como llamaban a ese clan odiado y temido por todos, sin poder soportarlo más se lanzó hacía ellos para intentar enfrentarlos una vez más y cuándo creía que tal vez tenía oportunidad terminó con uno de ellos golpeandolo en el rostro cayendo al suelo, se levantó un poco pero casi todo su rostro era visible debido a que su cabello se desordeno en la pelea.
– ¿Ven? Se los dije, no tiene un ojo, como todo un fenomeno o un monstruo.
Como ultima oportunidad le dió una fuerte patada que terminó por lanzarlo un poco lejos de el lo que hizo que el niño estando enfurecido se levantara y tomara una roca con la intención de matarlo pero. . .justo un meteorito cayó cercas de ellos haciendo que en cuanto se recobraran del shock que fue eso todos se fueran. . .todos excepto "la niña monstruo" que estaban molestando, no les importaba si estaba bien de todos modos.
El jadeaba y tosia un poco recargado en una gran piedra mientras intentaba razonar que había pasado o que había sido eso, volteó para observar que había caído y podía ver una piedra dentro de un crater que brillaba en amarillo. No paso mucho para después ver a un hombre acercarse a esa roca, la observó un momento y le dio un golpe con una herramienta que no conocía, fuera lo que estuviese haciendo parecía satisfecho con aquel mineral y procedió a intentar levantarlo pero parecía muy pesado para el. Al inicio dudo sobre si debía ir a ayudarlo pero así lo hizo, evidentemente el hombre parecía un poco confundido pero permitió que lo ayudara a mover aquella roca y a subirla a su carreta para llevarla a su casa que al parecer se encontraba sobre una montaña.
Fue la primera vez que conocio a quien llamaría después como "padre escarabajo".








