Coulrofobia pt.2

Summary

La historia terminó en jimin sabiendo la identidad de aquel payaso ¿no es así? Pero ese no fue el final... por que siempre habrá un "qué paso después". ¿Acaso jimin desarrollo sindrome de estocolmo? ¿Coulrofilia? O simplemente su vida ya estaba arruinada, que no le importó tanto enredarse en sus emociones que simplemente no merecía ir a un manicomio. Solo fue un tal yoongi que decidió mover la primera pieza de ajedrez a su favor, sin que jimin conociera la forma del juego. Historia 100% de mi autoría •segunda parte del libro coulrofobia Publicado el 31 de mayo del 2024 Contenido explicito y sobre todo gráfico Recurda separar la realidad de la ficción Si no te gusta este tipo de contenido abstente a leer •queda estrictamente prohibido copiar, adaptar, modificar y distribuir esta historia Publicado con anterioridad en wattpad

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

ven a jugar conmigo

Sobre la frente escurría el sudor, la respiración era agitada, se movía de un lado a otro, hasta que por fin pudo despertar, inhalando una gran bocanada de aire en el proceso.




Otra vez la misma pesadilla, y como siempre se hizo bolita en su lugar recardando su espalda sobre la pared.




Esos payasos no lo dejaban en paz, pues siempre ellos estaban sus sueños.


Estos sueños se hicieron más recurrentes después de conocer la verdadera razón por la que estaba ahí. Más bien la persona por la cuál estaba ahí.




¿Lo odiaba? La respuesta es un rotundo sí, por haber hecho de su vida una misera mierda.




¿Lo amaba? Sí. Lo amaba tanto que deceaba con todo su corazón, ser la última persona que yoongi viera antes de morir.




Jimin no soportaba el descaro con la que aquel chico se acercaba, dandole leves caricias que simplemente le generaban asco.




Jimin tenía una vida, una vida que fue arrebatada de la peor forma.




Para yoongi, jimin no era más que un juguete con el cuál divertirse y luego tirar a la basura. Por que el nunca lo amo, simplemente se obsesionó con la vida perfecta que este chico tenía.




Vida que el no tuvo, un padre alcohólico, una madre que básicamente no se pude decir mucho de ella.




Y ver a jimin tan perfecto... simplemente anhelo esa perfección para el mismo. Que confundió la palabra amor.




Que nadie lo pudiera arrebatar de su lado. Guardarlo en una caja de ser necesario... pero quién iba a pensar que esa caja sería un manicomio.




ㅡjimin, cariño. Debes comer un pocoㅡ la cuchara estaba llena de gachas de avena... al parecer era para lo único que le alcanzaba ese lugar.




El pelinegro sólo optó por voltear su mirada, odiaba las gachas, odiaba la comida de ese lugar... odiaba que yoongi lo tratará como un niño pequeño.




Pronto su mandíbula fue sostenida fuertemente,  de un solo tirón se topó con esos ojos gatunos.




ㅡ cuándo te digo que comas... come. ¿De acuerdo?ㅡ la sonrisa del palido no era más que una maldición por que sabía lo que pasaría si no le hacía caso, tan sólo recordarlo le generaba una gran punzada en la garganta.




Jimin solo se limitó a comer lo que estaba en la cuchara, a pesar de que no degustará de ella, eso hizo que yoongi sonriera de satisfacción, al ver como su pequeño títere hacía lo que le pedía.




El chico simplemente quería un poco de paz de su verdugo.




Jimin sabía que nunca se iba a curar mientras yoongi fuera su médico.




Solo quedaba una cosa por hacer: arrancar el problema de raíz.




Esa misma noche entre tantas vueltas que daba sobre la misma situación,  el mismo problema, optó por salir a caminar un breve momento, yoongi no estaba ahí para vigilarlo, asi que podía vagar libremente por aquel lugar, a pesar de las altas horas de la noche.




Al pasar por el invernadero quiso dar un breve recorrido, despejarse por lo menos un poco.




La brisa que entraba por las ventanas era tan calma, dándole un poco de paz, la paz que perdió hace mucho tiempo.




De vez en cuando solía preguntarse, ¿los demás siguieron sus vidas apesar de no que no estoy ahí?, esa simple pregunta hacía que las lágrimas escurrieran por sus mejillas.




La luz de la luna, alumbraba todas las plantas del lugar, tanto también aquel cristal recientemente roto, al parecer uno de los pacientes lo había hecho.




la miró con una gran sonrisa, como un niño que por fin le compran su juguete tan ansiado.




Recogió uno de los  trozos de cristal que se encontraba en el suelo, sus ojos se toparon con aquella suave tela que mecía el viento, rasgó un pedazo de ella envolviendo el trozo.




Con pasos lentos camino hacía su habitación, sin decir nada, estaba en un estado de trance, su cuerpo reaccionaba por si sólo.




La noche pasaba sin prisa, jimin no podía cerrar los ojos pues esperaba que ya fuera mañana, era una de las primeras horas en donde veía  a su médico,  min yoongi, que sin saber como le hizo para conseguir un trabajo en ese lugar, tal vez, era una práctica. Sí,  eso era lo más seguro, una práctica de su carrera para ver que tan loco pude quedar una persona al verse rodeada de ciertas situaciones, que puden considerarse críticas.




Se levantó al escuchar un sonido que provenía de uno de los cuartos, por la pequeña ventano, logró verlo, una sonrisa nuevamente dibujo si rostro, haciendo que enseguida saliera dando pequeños saltos.




ㅡ jimin ㅡ su voz profunda resonó por la habitación ㅡ deberías estar durmiendo.




ㅡ no puedo dormirㅡ levemente encogió los hombros.




ㅡ ven, te llevaré de nuevo ㅡ su voz sonaba tan diferente y lejana a esas veces que hablaba con su paciente.




ㅡ puede entrar ㅡ pronunció jimin cuando ya se encontraban en la entrada de la habitación.




Yoongi sonrió, pues pensaba que aquel chico ya había perdido el miedo y por fin podrían ser algo... gran error.




Lo último que sintió fue como algo punzo sobre su cuello, una y otra vez, tal vez el no lo veía pero jimin se deleitó con esa sangre que salía de la yugular y lo último que vio fue esa sonrisa tierna pero a la vez sinica de aquella persona que creyó una débil presa.




ㅡmuchas gracias, min yoongiㅡ un leve susurró llegó a sus oidos ㅡ gracias por traerme a este puto infierno, esperó verte ahí algún día.




Un sonido sordo, un golpe en seco y una gran carcajada fue lo que cerró la noche con broche de oro.




                              [...]




Por todo el hospital psiquiátrico se corría las palabras de boca en boca, sobre el joven yoongi,  pero nadie sabía en donde se encontraba.




Y un nuevo médico cuidaba de jimin, este siempre mostrandose decaído.




Una de las enfermeras hizo de favor entregarle el expediente de jimin aal nuevo doctor, entrando a aquella oficina donde se encontraba trabajando yoongi... la carpeta con el nombre de jimin en rojo fue puesta a su disposición,  pasó página por página encontrando siempre el mismo dibujo... un payaso.




                           [...]




Todos estaban acostado, jimin estaba apunto de hacerlo, tomo una linterna de su cajón y enseguido se metió a la cama apagando la luz en el proceso, cubriéndose de pies a cabeza, la luz de la linterna dejó ver al cuerpo delante de él.




Min yoongi, muerto y en su rostro, la sangre que jimin tallo para que pareciera un payaso.




"Yo no merezco estar aquí... él lo merece"




Fin




Noticia: este libro tendra una historia derivada, sera taekook y se llamará Sindrome Du Citron Vert.




Nota:


Si notan fallas de ortografía es por que lo escribia la una de la madrugada


#meduermoalas11


Y esa hora estoy un ojo en el teclado y el otro ojo bien mimido.




Si notan bien el nombre del capitulo es un juego de palabras y si unes con el otro dice payaso ven a jugar conmigo