La niΓ±a Pendragon
A inicios de la temporada de verano la gente se acercaba al castillo para pedirle a la reina bienes, tierras y monedas, a cambio de sus preciadas vidas, sirviendo asΓ a la guardia real para futuras guerras. La familia Pendragon fue la ΓΊltima en presentarse ese dΓa. A la reina le fascinaba que la gente le suplicara por tantas cosas materiales que no les importaba perder la vida al dΓa siguiente. Uther y su hijo, fueron al castillo para pedir terrenos cerca del castillo, ya les cansaba la vida que estaban viviendo y querΓan comenzar a ser gente de clase y tal vez quizΓ‘s pasar a ser parte de la corte de la reina.
βΒΏQuΓ© desean?β la reina Kara preguntΓ³ desde su trono viΓ©ndolos de manera aburrida.
βMi reina, quisiΓ©ramos tener terrenos cerca al castillo, a cambio de nuestros servicios.
βΒΏServicios?
βSΓ, su majestad. Queremos vivir cerca del castillo y formar parte de la corte de su majestad.
βΒΏNo creen que estΓ©n pidiendo demasiado?
βNo, mi seΓ±ora. Creemos... que es lo justo.
βΒΏA cambio de quΓ©? Tienen que entender que sus vidas no me serΓ‘n suficientes.
βYo... puedo... ofrecerle a mi hijaβ la reina se mostrΓ³ interesada por las palabras de Uther. Nunca nadie habΓa ofrecido a sus hijos a cambio de algo.
βΒΏEdad?
βMaΓ±ana cumplirΓ‘ los 17 aΓ±os. Es una joven hermosa y...
βΒΏCuΓ‘l es su nombre?
βMorganaβ la reina se cruzΓ³ de piernas fingiendo que no era gran cosa, pero la verdad es que estaba muy interesada.
βCuando la traigan con ustedes pasarΓ‘n a ser parte de la corte y obtendrΓ‘n sus terrenos, mientras tanto, solo serΓ‘n palabras echadas al aire.
βGracias, su majestad. Estamos muy agradecidos con su generosidad. MaΓ±ana mismo la traeremos ante usted.
βBien, retΓrenseβ esa noche Kara no logrΓ³ dormir, pensando en cΓ³mo serΓa la niΓ±a Morgana.
Al dΓa siguiente, a primera hora, Uther se encontraba con su hija frente a las puertas del castillo. Kara, que desde muy temprano se encontraba en el salΓ³n, mandΓ³ a que los dejaran pasar. Cuando las puertas se abrieron, por fin pudo ver a la chica que se estuvo imaginando toda la noche. Ella era pelinegra, de ojos verdosos, un poco mΓ‘s alta de lo que esperaba, pero estaba muy delgada.
βMi reina, ella es Morgana, mi hija.
βJames, acompaΓ±a al seΓ±or hacia los terrenos, luego de integrarlo a la corte de manera oficial.
βΒΏPapΓ‘?β la chica aun no sabΓa lo que estaba sucediendo y desconocΓa la razΓ³n de estar ante la reina.
βCariΓ±o, hacemos esto por tu bien. ΒΏSΓ? Tu hermano y yo te amamos.
βNo estoy entendiendo, papΓ‘.
βSΓgame por aquΓ, seΓ±or Pendragonβ James guio al hombre fuera del salΓ³n, para que Kara y Morgana quedaran a solas. Apenas las puertas se cerraron, Kara sintiΓ³ un cosquilleo en su entrepierna, se levantΓ³ y caminΓ³ hacia la chica.
βEntonces, tΓΊ eres Morgana.
βSΓ, su altezaβ contestΓ³ la chica un poco nerviosa.
βAlza los brazosβ Morgana hizo gesto de no entender y Kara volviΓ³ a pedΓrselo.
βLevΓ‘ntalos.
La pelinegra hizo caso, pero dudando. Kara la mirΓ³ directo a los ojos y luego observΓ³ todo su cuerpo. Era delgada, pero se podΓa trabajar en eso. La rubia llevΓ³ sus manos hasta los antebrazos de la chica y los apretΓ³. SubiΓ³ hasta sus hombros y volviΓ³ a dar un apretΓ³n. LlegΓ³ hasta sus costillas y volviΓ³ a apretar, luego su cintura y por ΓΊltimo, sus muslos.
βEstΓ‘s muy delgada.
βS-sΓβ Morgana estaba algo incΓ³moda despuΓ©s de haber sido tocada por la reina.
βEscuchΓ© que hoy es tu cumpleaΓ±os. Tengo preparado para ti un regaloβ Morgana la vio con ojos brillosos, nunca habΓa recibido un regalo en su cumpleaΓ±os y mucho menos de la reina.
βΒΏMe acompaΓ±as por Γ©l?
βSΓβ contestΓ³ en un manojo de felicidad.
Kara la llevΓ³ por el castillo hasta llegar a su habitaciΓ³n. DejΓ³ pasar primero a la chica para luego cerrar la puerta y colocar el seguro. Fue hasta su cama en la cual habΓa un conjunto de dagas y se sentΓ³ al lado de ellas.
βVen, no tengas miedoβ Morgana con pasos torpes se acercΓ³ a ella.
βBien, quiero que elijas una de Γ©stas. La que mΓ‘s te gusteβ la pelinegra mirΓ³ a la reina y luego las dagas. ObservΓ³ cada una con detenimiento hasta decidirse por una.
βΒΏEsa es la que mΓ‘s te gusta?β la chica asintiΓ³ en respuesta.
βDe acuerdoβ Kara retirΓ³ las demΓ‘s y se colocΓ³ delante de Morgana. βΒΏSabes donde se encuentra el corazΓ³n?β Morgana volviΓ³ a asentir, pero lentamente. No sabΓa porquΓ© habΓa preguntado eso.
βEntonces serΓ‘ fΓ‘cil. Con esta misma daga...β tomΓ³ la mano de la pelinegra y la subiΓ³ hasta su pecho. βQuiero que presiones aquΓ con fuerza.
La mano de Morgana temblΓ³ y luego soltΓ³ la daga, dejΓ‘ndola caer al suelo.
βNo harΓ© eso.
Kara dio una bofetada a la cara de la chica, tomΓ‘ndola por sorpresa. Se agachΓ³ a tomar la daga, agarrΓ³ a Morgana del cuello y la empujΓ³ hacia la cama, para luego lanzarse a horcadas sobre ella. Con sus rodillas, aprisionΓ³ los brazos de la pelinegra, para que no pudiera luchar. La chica estaba completamente asustada.
βCuando diga que hagas algo, lo harΓ‘s sin ninguna duda o de lo contrario...β Kara desgarrΓ³ parte del vestido de Morgana e hizo un corte sobre su piel, haciendo una pequeΓ±a pero profunda lΓnea sobre su pecho. La chica comenzΓ³ a patalear y llorar por el dolor que le estaba provocando. βSerΓ‘s castigada.
βCada aΓ±o, en este mismo dΓa, vendrΓ‘s a mi habitaciΓ³n y haremos lo mismo. Hasta que logres matarme. Si no, recibirΓ‘s como regalo un corte nuevo en tu blanquecina pielβ la reina besΓ³ su barbilla para luego salirse de encima de ella. CogiΓ³ un paΓ±uelo y limpiΓ³ la sangre de la daga para continuar hablando.
βPor ahora, vivirΓ‘s con uno de mis mejores soldados. Γl te cuidarΓ‘, alimentarΓ‘ y entrenarΓ‘ hasta nuestro siguiente encuentro. Espero que para la prΓ³xima al menos sepas defenderte. Por ahora no me sirvesβ Kara dejΓ³ la daga junto a las demΓ‘s y despuΓ©s saliΓ³ de la habitaciΓ³n.
Morgana permaneciΓ³ sobre la cama, no podΓa hacer nada mas que llorar. DespuΓ©s de un rato, un hombre vino a buscarla. Y como habΓa dicho la reina, ese mismo hombre la cuidΓ³, alimentΓ³ y entrenΓ³. Nunca se le ocurriΓ³ escapar porque siempre estuvo vigilada. Su entrenamiento era tres veces a la semana y ya no estaba tan delgada como el aΓ±o pasado. Sus mΓΊsculos estaban ahora pronunciadamente mΓ‘s marcados. Pero cada noche derramaba lΓ‘grimas, pensando en que su padre la habΓa abandonado, que eran unos traidores por haberla vendido. Ahora no era nadie, solo era un peΓ³n mΓ‘s para la reina.
HabΓa pasado un aΓ±o exacto y hoy era su cumpleaΓ±os. DebΓa ir a la habitaciΓ³n de Kara para recibir su regalo de cumpleaΓ±os. Y ella estaba decidida en acabar con todo eso, le clavarΓa la maldita daga en lo mΓ‘s profundo de su corazΓ³n, hasta verla morir. Cuando llegΓ³ a la habitaciΓ³n, Kara ya la esperaba.
βYa no eres una niΓ±a, Morganaβ sus palabras le produjeron asco y mΓ‘s aun el verle sonreΓr.
βDesnΓΊdateβ Kara tomΓ³ asiento sobre la cama sin dejar de ver a la chica. Morgana se quitΓ³ la ropa quedando completamente desnuda ante la oscura mirada de la reina.
βHas trabajado muy duroβ dijo Kara caminando hacia ella.
βAlza los brazosβ ordenΓ³ y la pelinegra hizo caso, pero mirΓ³ hacia otra parte.
Kara alcanzΓ³ sus antebrazos y apretΓ³. SubiΓ³ a sus hombros e hizo lo mismo. Ahora habΓa bajado sus manos hasta debajo de los senos de Morgana, habΓan crecido mucho en tan solo un aΓ±o. QuerΓa tocarlos, pero se contuvo. AlzΓ³ la mirada para ver a la pelinegra y luego siguiΓ³ su trayecto, bajΓ³ por sus costillas no sin antes tocar su abdomen ligeramente marcado. Kara gimiΓ³ por lo bajo, imaginando cosas. DespuΓ©s llegΓ³ a su cintura, hasta acabar en sus muslos.
βMejor que la primera vez. Ven, debes elegir una dagaβ Morgana caminΓ³ detrΓ‘s de ella, no se molestΓ³ en colocarse la ropa de nuevo, querΓa que todo se acabara pronto. Esta vez no lo pensΓ³ mucho y tomΓ³ la primera que vio. βΒΏEntonces quieres acabar con esto? Pues adelante, sabes donde debes clavarla.
La pelinegra apretΓ³ la daga en su mano y luego fue directo al pecho de Kara. Pero no se imaginΓ³ que la reina fuera a esquivarla y golpeara su mano para que soltara la daga. Cuando fue a tomar de vuelta la daga, Kara la agarrΓ³ del cabello para que retrocediera. Dio un golpe en su rodilla para que cayera al suelo y de nuevo subirse a horcadas sobre ella, solo que esta vez Morgana estaba contra el suelo dΓ‘ndole la espalda a la reina. Kara se estirΓ³ para tomar la daga.
βΒΏCreΓste que esta vez te lo dejarΓa fΓ‘cil, cariΓ±o?β Morgana intentΓ³ moverse debajo de ella, pero la reina puso la daga sobre su cuello para que se estuviera quieta.
βDebes apuΓ±alarme a la primera, de lo contrario sabes lo que te tocarΓ‘.
Kara dibujΓ³ con la misma daga una lΓnea en la espalda desnuda de Morgana y ella volviΓ³ a llorar, no solo por el dolor sino tambiΓ©n por haber fallado.
βNo sabes cuan excitada estoy ahora mismoβ susurrΓ³ en su oΓdo antes de levantarse.
βTe esperarΓ© el siguiente aΓ±o. DeberΓ© hablar con Hank para que te entrene mejorβ la reina habΓa salido de la habitaciΓ³n dejando sola, desnuda y herida a Morgana.
Durante los siguientes tres aΓ±os fue igual, la pelinegra entrenaba fuerte para despuΓ©s ser vencida y marcada por Kara. El odio hacia la reina fue creciendo mientras mΓ‘s se acercaba esa fecha. Morgana nunca pensΓ³ que odiarΓa tanto su cumpleaΓ±os. Nuevamente estaba dentro de esa habitaciΓ³n de infierno. Con un semblante serio y mΓ‘s maduro.
Kara la esperΓ³ en la puerta. Apenas entrΓ³ le pidiΓ³ que se desnudara y Morgana lo hizo aΓΊn mΓ‘s rΓ‘pido que la ΓΊltima vez, sorprendiendo a la rubia. La reina se colocΓ³ detrΓ‘s suyo y fue directamente a sus senos, tocΓ‘ndolos y apretΓ‘ndolos.
βNo sabes cuantas veces he pensado en ti estos ΓΊltimos meses, Morgana. Estaba muy ansiosa de que llegara este dΓaβ justo como el primer dΓa, Kara volviΓ³ a sentir el cosquilleo en su entrepierna y era mΓ‘s fuerte cada vez que veΓa a la chica. Se parΓ³ delante de Morgana y bajΓ³ una de sus manos hasta el muslo interior de la pelinegra.
βCreo que me he obsesionado contigo, pequeΓ±aβ Morgana no la estaba mirando, miraba por encima del hombro de la rubia y eso la hizo enojar. La reina la tomΓ³ del mentΓ³n obligΓ‘ndola a bajar la mirada.
βDebes mirarme mientras te hablo, no querrΓ‘s recibir tu regalo desde ahoraβ Kara depositΓ³ un beso sobre los labios de la pelinegra.
βComencemos.
Kara caminΓ³ hacia la cama, pero Morgana esta vez se le adelantΓ³, tomΓ³ la daga y empujΓ³ a la reina sobre la cama quedando ella ahora sentada a horcadas sobre la rubia. La reina no pudo evitar gemir y Morgana la mirΓ³ con el ceΓ±o fruncido.
βNo sabes cuantas veces he imaginado estoβ dijo la reina y la pelinegra alzΓ³ su mano y llevΓ³ la daga sobre el pecho de Kara, pero sin hacer presiΓ³n. βTΓΊ, sobre mΓ, solo hace que me excite mΓ‘s.
βEstΓ‘s enfermaβ exclamΓ³ Morgana.
βQuizΓ‘s lo estΓ© y por eso es por lo que debes matarme, cariΓ±o. Solo debes... presionar y serΓ‘s libreβ Kara tomΓ³ la mano de la pelinegra y comenzΓ³ a hacer presiΓ³n sobre su propio pecho, pero Morgana no querΓa hacerlo. Luego de todos estos aΓ±os de querer matarla, ahora no querΓa hacerlo.
βΒ‘Presiona!β gritΓ³ la reina. La chica lanzΓ³ la daga lejos y aguantΓ³ las manos de Kara para que no le hiciera nada.
βΒΏPor quΓ© me vendieron? ΒΏFuiste tΓΊ la que me pidiΓ³ como pago a cambio de riquezas? ΒΏPor quΓ©?
βYo no tuve nada que ver. Ellos vinieron solos. QuerΓan terrenos y formar parte de mi corte, pero sus vidas no me eran suficientes como un simple pago.
βEntonces les diste la idea...
βNo, tu padre fue quien lo sugiriΓ³. Tu padre fue el que te ofreciΓ³ como un segundo pago. Te tratΓ³ como si fueras un tipo de moneda con la cual poder comerciar.
βEso no es cierto. Γl... Γ©l no lo harΓa.
βAsΓ fue como ocurriΓ³, ni siquiera tu hermano se opuso y fue tu padre quien te trajo aquΓ. Solo por querer ser alguien importante. Ellos no pensaron en ti, solo en ellos, siempre fueron ellos.
βNo, no, no...β las lΓ‘grimas no caΓan, porque ya no le encontraba razΓ³n para seguir llorando. Lo ΓΊnico que sentΓa era odio. GolpeΓ³ el colchΓ³n y Kara aprovechΓ³ que la habΓa soltado para salirse de debajo de ella. Pero ya Morgana la conocΓa, sabΓa de sus artimaΓ±as. La sostuvo de las muΓ±ecas con una mano y con la otra hizo presiΓ³n en su cuello.
βEsta vez no te saldrΓ‘s con la tuya, Kara.
βQue mi nombre salga de tu boquita solo me hace querer besarteβ Morgana vio como sus ojos comenzaron a oscurecerse, estaba excitada. Hizo mΓ‘s presiΓ³n sobre su cuello y la reina gimiΓ³.
βΒΏEsto... es lo que querΓas todo este tiempo?
βSi te digo que no, ΒΏme creerΓas?β Morgana apretΓ³ mΓ‘s, hasta el punto de dejar una marca rojiza temporal y lo ΓΊnico que obtuvo de Kara fueron gemidos.
βΒ‘Contesta!
βΒ‘Mierda sΓ! Β‘Desde que te vi en lo ΓΊnico que pienso es que me hagas tuya!
Morgana la besΓ³ sin aflojar su agarre, al contrario, hacΓa mΓ‘s presiΓ³n. MordiΓ³ su labio inferior tan fuerte que la hizo sangrar. La pelinegra rompiΓ³ el vestido de Kara dejando sus senos expuestos. Sus pezones estaban erectos y no por causa del frΓo.
βSi mueves tus manos tan solo un poco, me irΓ© y no me verΓ‘s hasta el siguiente aΓ±o.
βSi te vas, juro que te matarΓ©.
βNo, no lo harΓ‘sβ Morgana soltΓ³ sus muΓ±ecas para pellizcar uno de sus pezones y Kara dio un fuerte gemido que hizo estremecer a la pelinegra. Estuvo pellizcΓ‘ndolos por un rato, hasta que decidiΓ³ acercarse a morderlos. En ningΓΊn momento fue delicada, ella no se lo merecΓa. Kara levantaba la espalda para sentir mΓ‘s a Morgana, que chupaba uno de sus pezones. La pelinegra tambiΓ©n estaba excitada e irΓa por mΓ‘s. MordiΓ³ el mentΓ³n de Kara para despuΓ©s besarla de una forma desesperada. TerminΓ³ de arrebatarle el vestido sin dejar de besarla y ahora las dos estaban desnudas.
Morgana subiΓ³ a su cuello para tambiΓ©n morderlo, haciendo que sus pezones alcanzaran a rozarse y Kara no se detuvo en soltar uno que otro gemido. La pelinegra araΓ±Γ³ el abdomen plano de Kara tan fuerte que comenzΓ³ a arder, pero a Kara poco le importΓ³. Estaba muy excitada como para fijarse en el dolor. Al parecer el dolor era un sinΓ³nimo de placer para la rubia. Morgana bajΓ³ la mano hasta llegar al centro palpitante y hΓΊmedo de Kara y deslizΓ³ sus dedos con total facilidad. Hasta que encontrΓ³ un punto que, hizo temblar a la reina debajo de ella. ComenzΓ³ con movimientos circulares, estimulando a Kara.
βΒ‘Morgana!β una sonrisa se formΓ³ en el rostro de la pelinegra, ahora ella era la que tenΓa el poder. En este momento Kara no era nadie, solo una esclava del deseo y la excitaciΓ³n. AumentΓ³ sus movimientos, la rubia cerrΓ³ los ojos y echΓ³ la cabeza hacia atrΓ‘s soltando un suspiro lleno de gozo. Cuando la rubia comenzΓ³ a arquear su cuerpo en busca de mΓ‘s contacto, Morgana se detuvo.
βΒΏΒ‘Por quΓ© mierda te detienes!?β gritΓ³ Kara frustrada. βΒ‘Termina lo que empezaste o tendrΓ© que...!
βΒΏQuΓ©? ΒΏMe marcarΓ‘s de nuevo? No creo que eso te funcione ahora.
βPor favor... solo... tΓ³cameβ rogΓ³ la rubia.
βΒΏQuΓ© te toque? Eso estoy haciendo, su altezaβ contestΓ³ Morgana, Kara rodΓ³ los ojos y decidiΓ³ acariciarse ella misma para acabar de una vez. La pelinegra volviΓ³ a sostenerle ambas manos, negΓ‘ndole el orgasmo que querΓa conseguir. Kara se moviΓ³ debajo de ella provocando que sus sexos se rozaran y ambas gimieron.
βVamos... quieres esto... tanto como yo... Morgana.
La pelinegra volviΓ³ a besarla, pero esta vez era Kara la que guiaba el beso, estaba desesperada. Morgana bajΓ³ su mano hasta su entrada para penetrarla con dos dedos al mismo tiempo, la rubia se separΓ³ de sus labios para volver a gemir. Morgana la penetrΓ³ duro y rΓ‘pido mientras frotaba su punto sensible. La rubia enterrΓ³ sus uΓ±as en la espalda de la pelinegra por la sensaciΓ³n que sus dedos le estaban provocando. Kara levantΓ³ su cintura para que Morgana pudiera penetrarla mΓ‘s profundo hasta que al fin logrΓ³ su ansiado orgasmo.
Kara cerrΓ³ los ojos y Morgana solo se quedΓ³ mirΓ‘ndola. Cuando la rubia se recompuso empujΓ³ a la pelinegra, dejΓ‘ndola debajo de ella. La chica la mirΓ³ nerviosa, esa era la misma posiciΓ³n en la que la colocaba para luego marcarla. La reina quitΓ³ algunos mechones que se habΓan pegado a la frente sudada de Morgana. Se sentΓ³ sobre ella y acariciΓ³ las lΓneas que habΓa hecho en los ΓΊltimos aΓ±os. HabΓa dibujado una K sobre su pecho, reclamΓ‘ndola como suya. La rubia la mirΓ³ para despuΓ©s besar la inicial de su nombre sobre el pecho de Morgana. PasΓ³ su lengua hasta llegar a su cuello y se detuvo en su oΓdo.
βDesde que tu padre te trajo a mΓ, te he deseado. Me he sentido tan sola todos estos aΓ±os y tenerte a mi disposiciΓ³n me mantuvo distraΓda de mis deberes como reina. Jugar contigo fue muy excitante, cada vez que te tocaba sentΓa que debΓa ser la ΓΊnica que lo hiciera. Por eso te mantuve encerrada todo este tiempo, no querΓa que nadie te mirara. Solo yo, Morganaβ Kara tomΓ³ las manos de la pelinegra y las llevΓ³ hasta sus nalgas.
βCada vez que nos veamos quiero que me hagas tuya.
βΒΏY si me opongo?β preguntΓ³ la chica y como una chispa a punto de iniciar un incendio, Kara reaccionΓ³ apretando su mandΓbula y agarrando a Morgana por el pelo.
βNo lo harΓ‘s. Te gustΓ³ tenerme debajo de ti mientras llevabas el control. SΓ© que no te negarΓ‘s cuando sucedaβ la reina dejΓ³ un casto beso sobre los labios de Morgana antes de levantarse y vestirse.
Morgana se quedΓ³ mirΓ‘ndola, viendo como ella tambiΓ©n la habΓa marcado en el momento con sus rasguΓ±os y mordidas. La pelinegra se levantΓ³ y rodeΓ³ con sus brazos a Kara para que no se moviera. BuscΓ³ el hueco entre su cuello y hombro para posar su cabeza, aspirando el aroma mezclado de sudor y perfume.
βAun no he terminado contigo.
βSi lo hiciste. Ahora debo volver...β Morgana la tomΓ³ por la cintura haciΓ©ndola girar para que la viera.
βNo creo que esperar durante estos cinco aΓ±os para terminar en unos minutos te sea suficiente. Quieres mΓ‘s y esperas por mΓ‘s.
La pelinegra pasΓ³ sus manos por las curvas de la reina y la agarrΓ³ del cuello para besarla con fuerza. Kara jadeΓ³ por encima del beso. La mano de Morgana bajΓ³ por el mismo trayecto que habΓa recorrido, araΓ±ando nuevamente y posicionΓ‘ndose en el clΓtoris de la rubia. Presionando fuerte, Kara dio un brinco por la sorpresa y Morgana sonriΓ³ de lado. Las caderas de la rubia comenzaron a moverse frotΓ‘ndose contra los dedos de la pelinegra.
βSΓ, si lo quieres.
La chica la levantΓ³ e hizo que rodeara con sus piernas su cintura. Cuando el sexo de Kara se uniΓ³ a los abdominales de Morgana, la reina gimiΓ³ en respuesta. Morgana la sentΓ³ en la cama y se arrodillΓ³ delante de ella. DejΓ³ un beso entremedio de los senos de Kara y bajΓ³ hasta donde querΓa llegar. TenΓa visiΓ³n de su sexo hΓΊmedo y brillante. RespirΓ³ muy cerca haciendo que Kara se estremeciera. La rubia llevΓ³ su mano a la cabeza de Morgana para que se acercara mΓ‘s y eso hizo.
Se hospedΓ³ entre las piernas de la reina y succionΓ³. Kara se recostΓ³ en la cama, apretando las sΓ‘banas por el nuevo placer que Morgana le estaba provocando. La pelinegra empezΓ³ a chupar y lamer el clΓtoris de Kara y para hacerla sentir mejor, la volviΓ³ a penetrar. Esta vez con tres dedos. El placer se esparciΓ³ por cada esquina del cuerpo de la rubia y los espasmos hicieron vibrar sus piernas.
βOh... Morgana...β a su lengua llegΓ³ todo ese lΓquido viscoso que tragΓ³ sin pensar. BesΓ³ su muslo interno y volviΓ³ a subirse sobre Kara para besarla y que conociera su propio sabor. LlevΓ³ uno de sus dedos a la boca de la rubia y esta lo chupΓ³ con regocijo.
βΒΏAun quieres irte?β preguntΓ³ Morgana sin pensar.
βNo. Creo que puedo quedarme un poco mΓ‘s.