𝐓𝐔́, 𝐄𝐑𝐄𝐒 𝐌𝐈 π“πŽπ‘π“π”π‘π€

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1
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18+

La niΓ±a Pendragon

A inicios de la temporada de verano la gente se acercaba al castillo para pedirle a la reina bienes, tierras y monedas, a cambio de sus preciadas vidas, sirviendo asΓ­ a la guardia real para futuras guerras. La familia Pendragon fue la ΓΊltima en presentarse ese dΓ­a. A la reina le fascinaba que la gente le suplicara por tantas cosas materiales que no les importaba perder la vida al dΓ­a siguiente. Uther y su hijo, fueron al castillo para pedir terrenos cerca del castillo, ya les cansaba la vida que estaban viviendo y querΓ­an comenzar a ser gente de clase y tal vez quizΓ‘s pasar a ser parte de la corte de la reina.


β€”ΒΏQuΓ© desean?β€” la reina Kara preguntΓ³ desde su trono viΓ©ndolos de manera aburrida.


β€”Mi reina, quisiΓ©ramos tener terrenos cerca al castillo, a cambio de nuestros servicios.


β€”ΒΏServicios?


β€”SΓ­, su majestad. Queremos vivir cerca del castillo y formar parte de la corte de su majestad.


β€”ΒΏNo creen que estΓ©n pidiendo demasiado?


β€”No, mi seΓ±ora. Creemos... que es lo justo.


β€”ΒΏA cambio de quΓ©? Tienen que entender que sus vidas no me serΓ‘n suficientes.


β€”Yo... puedo... ofrecerle a mi hijaβ€” la reina se mostrΓ³ interesada por las palabras de Uther. Nunca nadie habΓ­a ofrecido a sus hijos a cambio de algo.


β€”ΒΏEdad?


β€”MaΓ±ana cumplirΓ‘ los 17 aΓ±os. Es una joven hermosa y...


β€”ΒΏCuΓ‘l es su nombre?


β€”Morganaβ€” la reina se cruzΓ³ de piernas fingiendo que no era gran cosa, pero la verdad es que estaba muy interesada.


β€”Cuando la traigan con ustedes pasarΓ‘n a ser parte de la corte y obtendrΓ‘n sus terrenos, mientras tanto, solo serΓ‘n palabras echadas al aire.


β€”Gracias, su majestad. Estamos muy agradecidos con su generosidad. MaΓ±ana mismo la traeremos ante usted.


β€”Bien, retΓ­renseβ€” esa noche Kara no logrΓ³ dormir, pensando en cΓ³mo serΓ­a la niΓ±a Morgana.


Al dΓ­a siguiente, a primera hora, Uther se encontraba con su hija frente a las puertas del castillo. Kara, que desde muy temprano se encontraba en el salΓ³n, mandΓ³ a que los dejaran pasar. Cuando las puertas se abrieron, por fin pudo ver a la chica que se estuvo imaginando toda la noche. Ella era pelinegra, de ojos verdosos, un poco mΓ‘s alta de lo que esperaba, pero estaba muy delgada.


β€”Mi reina, ella es Morgana, mi hija.


β€”James, acompaΓ±a al seΓ±or hacia los terrenos, luego de integrarlo a la corte de manera oficial.


β€”ΒΏPapΓ‘?β€” la chica aun no sabΓ­a lo que estaba sucediendo y desconocΓ­a la razΓ³n de estar ante la reina.


β€”CariΓ±o, hacemos esto por tu bien. ΒΏSΓ­? Tu hermano y yo te amamos.


β€”No estoy entendiendo, papΓ‘.


β€”SΓ­game por aquΓ­, seΓ±or Pendragonβ€” James guio al hombre fuera del salΓ³n, para que Kara y Morgana quedaran a solas. Apenas las puertas se cerraron, Kara sintiΓ³ un cosquilleo en su entrepierna, se levantΓ³ y caminΓ³ hacia la chica.


β€”Entonces, tΓΊ eres Morgana.


β€”SΓ­, su altezaβ€” contestΓ³ la chica un poco nerviosa.


β€”Alza los brazosβ€” Morgana hizo gesto de no entender y Kara volviΓ³ a pedΓ­rselo.


β€”LevΓ‘ntalos.


La pelinegra hizo caso, pero dudando. Kara la mirΓ³ directo a los ojos y luego observΓ³ todo su cuerpo. Era delgada, pero se podΓ­a trabajar en eso. La rubia llevΓ³ sus manos hasta los antebrazos de la chica y los apretΓ³. SubiΓ³ hasta sus hombros y volviΓ³ a dar un apretΓ³n. LlegΓ³ hasta sus costillas y volviΓ³ a apretar, luego su cintura y por ΓΊltimo, sus muslos.


β€”EstΓ‘s muy delgada.


β€”S-sΓ­β€” Morgana estaba algo incΓ³moda despuΓ©s de haber sido tocada por la reina.


β€”EscuchΓ© que hoy es tu cumpleaΓ±os. Tengo preparado para ti un regaloβ€” Morgana la vio con ojos brillosos, nunca habΓ­a recibido un regalo en su cumpleaΓ±os y mucho menos de la reina.


β€”ΒΏMe acompaΓ±as por Γ©l?


β€”SΓ­β€” contestΓ³ en un manojo de felicidad.


Kara la llevΓ³ por el castillo hasta llegar a su habitaciΓ³n. DejΓ³ pasar primero a la chica para luego cerrar la puerta y colocar el seguro. Fue hasta su cama en la cual habΓ­a un conjunto de dagas y se sentΓ³ al lado de ellas.


β€”Ven, no tengas miedoβ€” Morgana con pasos torpes se acercΓ³ a ella.


β€”Bien, quiero que elijas una de Γ©stas. La que mΓ‘s te gusteβ€” la pelinegra mirΓ³ a la reina y luego las dagas. ObservΓ³ cada una con detenimiento hasta decidirse por una.


β€”ΒΏEsa es la que mΓ‘s te gusta?β€” la chica asintiΓ³ en respuesta.


β€”De acuerdoβ€” Kara retirΓ³ las demΓ‘s y se colocΓ³ delante de Morgana. β€”ΒΏSabes donde se encuentra el corazΓ³n?β€” Morgana volviΓ³ a asentir, pero lentamente. No sabΓ­a porquΓ© habΓ­a preguntado eso.


β€”Entonces serΓ‘ fΓ‘cil. Con esta misma daga...β€” tomΓ³ la mano de la pelinegra y la subiΓ³ hasta su pecho. β€”Quiero que presiones aquΓ­ con fuerza.


La mano de Morgana temblΓ³ y luego soltΓ³ la daga, dejΓ‘ndola caer al suelo. 


β€”No harΓ© eso.


Kara dio una bofetada a la cara de la chica, tomΓ‘ndola por sorpresa. Se agachΓ³ a tomar la daga, agarrΓ³ a Morgana del cuello y la empujΓ³ hacia la cama, para luego lanzarse a horcadas sobre ella. Con sus rodillas, aprisionΓ³ los brazos de la pelinegra, para que no pudiera luchar. La chica estaba completamente asustada.


β€”Cuando diga que hagas algo, lo harΓ‘s sin ninguna duda o de lo contrario...β€” Kara desgarrΓ³ parte del vestido de Morgana e hizo un corte sobre su piel, haciendo una pequeΓ±a pero profunda lΓ­nea sobre su pecho. La chica comenzΓ³ a patalear y llorar por el dolor que le estaba provocando. β€”SerΓ‘s castigada.


β€”Cada aΓ±o, en este mismo dΓ­a, vendrΓ‘s a mi habitaciΓ³n y haremos lo mismo. Hasta que logres matarme. Si no, recibirΓ‘s como regalo un corte nuevo en tu blanquecina pielβ€” la reina besΓ³ su barbilla para luego salirse de encima de ella. CogiΓ³ un paΓ±uelo y limpiΓ³ la sangre de la daga para continuar hablando.


β€”Por ahora, vivirΓ‘s con uno de mis mejores soldados. Γ‰l te cuidarΓ‘, alimentarΓ‘ y entrenarΓ‘ hasta nuestro siguiente encuentro. Espero que para la prΓ³xima al menos sepas defenderte. Por ahora no me sirvesβ€” Kara dejΓ³ la daga junto a las demΓ‘s y despuΓ©s saliΓ³ de la habitaciΓ³n.


Morgana permaneciΓ³ sobre la cama, no podΓ­a hacer nada mas que llorar. DespuΓ©s de un rato, un hombre vino a buscarla. Y como habΓ­a dicho la reina, ese mismo hombre la cuidΓ³, alimentΓ³ y entrenΓ³. Nunca se le ocurriΓ³ escapar porque siempre estuvo vigilada. Su entrenamiento era tres veces a la semana y ya no estaba tan delgada como el aΓ±o pasado. Sus mΓΊsculos estaban ahora pronunciadamente mΓ‘s marcados. Pero cada noche derramaba lΓ‘grimas, pensando en que su padre la habΓ­a abandonado, que eran unos traidores por haberla vendido. Ahora no era nadie, solo era un peΓ³n mΓ‘s para la reina.


HabΓ­a pasado un aΓ±o exacto y hoy era su cumpleaΓ±os. DebΓ­a ir a la habitaciΓ³n de Kara para recibir su regalo de cumpleaΓ±os. Y ella estaba decidida en acabar con todo eso, le clavarΓ­a la maldita daga en lo mΓ‘s profundo de su corazΓ³n, hasta verla morir. Cuando llegΓ³ a la habitaciΓ³n, Kara ya la esperaba.


β€”Ya no eres una niΓ±a, Morganaβ€” sus palabras le produjeron asco y mΓ‘s aun el verle sonreΓ­r.


β€”DesnΓΊdateβ€” Kara tomΓ³ asiento sobre la cama sin dejar de ver a la chica. Morgana se quitΓ³ la ropa quedando completamente desnuda ante la oscura mirada de la reina.


β€”Has trabajado muy duroβ€” dijo Kara caminando hacia ella.


β€”Alza los brazosβ€” ordenΓ³ y la pelinegra hizo caso, pero mirΓ³ hacia otra parte.


Kara alcanzΓ³ sus antebrazos y apretΓ³. SubiΓ³ a sus hombros e hizo lo mismo. Ahora habΓ­a bajado sus manos hasta debajo de los senos de Morgana, habΓ­an crecido mucho en tan solo un aΓ±o. QuerΓ­a tocarlos, pero se contuvo. AlzΓ³ la mirada para ver a la pelinegra y luego siguiΓ³ su trayecto, bajΓ³ por sus costillas no sin antes tocar su abdomen ligeramente marcado. Kara gimiΓ³ por lo bajo, imaginando cosas. DespuΓ©s llegΓ³ a su cintura, hasta acabar en sus muslos.


β€”Mejor que la primera vez. Ven, debes elegir una dagaβ€” Morgana caminΓ³ detrΓ‘s de ella, no se molestΓ³ en colocarse la ropa de nuevo, querΓ­a que todo se acabara pronto. Esta vez no lo pensΓ³ mucho y tomΓ³ la primera que vio. β€”ΒΏEntonces quieres acabar con esto? Pues adelante, sabes donde debes clavarla.


La pelinegra apretΓ³ la daga en su mano y luego fue directo al pecho de Kara. Pero no se imaginΓ³ que la reina fuera a esquivarla y golpeara su mano para que soltara la daga. Cuando fue a tomar de vuelta la daga, Kara la agarrΓ³ del cabello para que retrocediera. Dio un golpe en su rodilla para que cayera al suelo y de nuevo subirse a horcadas sobre ella, solo que esta vez Morgana estaba contra el suelo dΓ‘ndole la espalda a la reina. Kara se estirΓ³ para tomar la daga.


β€”ΒΏCreΓ­ste que esta vez te lo dejarΓ­a fΓ‘cil, cariΓ±o?β€” Morgana intentΓ³ moverse debajo de ella, pero la reina puso la daga sobre su cuello para que se estuviera quieta.


β€”Debes apuΓ±alarme a la primera, de lo contrario sabes lo que te tocarΓ‘.


Kara dibujΓ³ con la misma daga una lΓ­nea en la espalda desnuda de Morgana y ella volviΓ³ a llorar, no solo por el dolor sino tambiΓ©n por haber fallado.


β€”No sabes cuan excitada estoy ahora mismoβ€” susurrΓ³ en su oΓ­do antes de levantarse.


β€”Te esperarΓ© el siguiente aΓ±o. DeberΓ© hablar con Hank para que te entrene mejorβ€” la reina habΓ­a salido de la habitaciΓ³n dejando sola, desnuda y herida a Morgana.


Durante los siguientes tres aΓ±os fue igual, la pelinegra entrenaba fuerte para despuΓ©s ser vencida y marcada por Kara. El odio hacia la reina fue creciendo mientras mΓ‘s se acercaba esa fecha. Morgana nunca pensΓ³ que odiarΓ­a tanto su cumpleaΓ±os. Nuevamente estaba dentro de esa habitaciΓ³n de infierno. Con un semblante serio y mΓ‘s maduro.


Kara la esperΓ³ en la puerta. Apenas entrΓ³ le pidiΓ³ que se desnudara y Morgana lo hizo aΓΊn mΓ‘s rΓ‘pido que la ΓΊltima vez, sorprendiendo a la rubia. La reina se colocΓ³ detrΓ‘s suyo y fue directamente a sus senos, tocΓ‘ndolos y apretΓ‘ndolos.


β€”No sabes cuantas veces he pensado en ti estos ΓΊltimos meses, Morgana. Estaba muy ansiosa de que llegara este dΓ­aβ€” justo como el primer dΓ­a, Kara volviΓ³ a sentir el cosquilleo en su entrepierna y era mΓ‘s fuerte cada vez que veΓ­a a la chica. Se parΓ³ delante de Morgana y bajΓ³ una de sus manos hasta el muslo interior de la pelinegra.


β€”Creo que me he obsesionado contigo, pequeΓ±aβ€” Morgana no la estaba mirando, miraba por encima del hombro de la rubia y eso la hizo enojar. La reina la tomΓ³ del mentΓ³n obligΓ‘ndola a bajar la mirada.


β€”Debes mirarme mientras te hablo, no querrΓ‘s recibir tu regalo desde ahoraβ€” Kara depositΓ³ un beso sobre los labios de la pelinegra.


β€”Comencemos.


Kara caminΓ³ hacia la cama, pero Morgana esta vez se le adelantΓ³, tomΓ³ la daga y empujΓ³ a la reina sobre la cama quedando ella ahora sentada a horcadas sobre la rubia. La reina no pudo evitar gemir y Morgana la mirΓ³ con el ceΓ±o fruncido.


β€”No sabes cuantas veces he imaginado estoβ€” dijo la reina y la pelinegra alzΓ³ su mano y llevΓ³ la daga sobre el pecho de Kara, pero sin hacer presiΓ³n. β€”TΓΊ, sobre mΓ­, solo hace que me excite mΓ‘s.


β€”EstΓ‘s enfermaβ€” exclamΓ³ Morgana.


β€”QuizΓ‘s lo estΓ© y por eso es por lo que debes matarme, cariΓ±o. Solo debes... presionar y serΓ‘s libreβ€” Kara tomΓ³ la mano de la pelinegra y comenzΓ³ a hacer presiΓ³n sobre su propio pecho, pero Morgana no querΓ­a hacerlo. Luego de todos estos aΓ±os de querer matarla, ahora no querΓ­a hacerlo.


β€”Β‘Presiona!β€” gritΓ³ la reina. La chica lanzΓ³ la daga lejos y aguantΓ³ las manos de Kara para que no le hiciera nada.


β€”ΒΏPor quΓ© me vendieron? ΒΏFuiste tΓΊ la que me pidiΓ³ como pago a cambio de riquezas? ΒΏPor quΓ©?


β€”Yo no tuve nada que ver. Ellos vinieron solos. QuerΓ­an terrenos y formar parte de mi corte, pero sus vidas no me eran suficientes como un simple pago.


β€”Entonces les diste la idea...


β€”No, tu padre fue quien lo sugiriΓ³. Tu padre fue el que te ofreciΓ³ como un segundo pago. Te tratΓ³ como si fueras un tipo de moneda con la cual poder comerciar.


β€”Eso no es cierto. Γ‰l... Γ©l no lo harΓ­a.


β€”AsΓ­ fue como ocurriΓ³, ni siquiera tu hermano se opuso y fue tu padre quien te trajo aquΓ­. Solo por querer ser alguien importante. Ellos no pensaron en ti, solo en ellos, siempre fueron ellos.


β€”No, no, no...β€” las lΓ‘grimas no caΓ­an, porque ya no le encontraba razΓ³n para seguir llorando. Lo ΓΊnico que sentΓ­a era odio. GolpeΓ³ el colchΓ³n y Kara aprovechΓ³ que la habΓ­a soltado para salirse de debajo de ella. Pero ya Morgana la conocΓ­a, sabΓ­a de sus artimaΓ±as. La sostuvo de las muΓ±ecas con una mano y con la otra hizo presiΓ³n en su cuello.


β€”Esta vez no te saldrΓ‘s con la tuya, Kara.


β€”Que mi nombre salga de tu boquita solo me hace querer besarteβ€” Morgana vio como sus ojos comenzaron a oscurecerse, estaba excitada. Hizo mΓ‘s presiΓ³n sobre su cuello y la reina gimiΓ³.


β€”ΒΏEsto... es lo que querΓ­as todo este tiempo?


β€”Si te digo que no, ΒΏme creerΓ­as?β€” Morgana apretΓ³ mΓ‘s, hasta el punto de dejar una marca rojiza temporal y lo ΓΊnico que obtuvo de Kara fueron gemidos.


β€”Β‘Contesta!


β€”Β‘Mierda sΓ­! Β‘Desde que te vi en lo ΓΊnico que pienso es que me hagas tuya!


Morgana la besΓ³ sin aflojar su agarre, al contrario, hacΓ­a mΓ‘s presiΓ³n. MordiΓ³ su labio inferior tan fuerte que la hizo sangrar. La pelinegra rompiΓ³ el vestido de Kara dejando sus senos expuestos. Sus pezones estaban erectos y no por causa del frΓ­o.


β€”Si mueves tus manos tan solo un poco, me irΓ© y no me verΓ‘s hasta el siguiente aΓ±o.


β€”Si te vas, juro que te matarΓ©.


β€”No, no lo harΓ‘sβ€” Morgana soltΓ³ sus muΓ±ecas para pellizcar uno de sus pezones y Kara dio un fuerte gemido que hizo estremecer a la pelinegra. Estuvo pellizcΓ‘ndolos por un rato, hasta que decidiΓ³ acercarse a morderlos. En ningΓΊn momento fue delicada, ella no se lo merecΓ­a. Kara levantaba la espalda para sentir mΓ‘s a Morgana, que chupaba uno de sus pezones. La pelinegra tambiΓ©n estaba excitada e irΓ­a por mΓ‘s. MordiΓ³ el mentΓ³n de Kara para despuΓ©s besarla de una forma desesperada. TerminΓ³ de arrebatarle el vestido sin dejar de besarla y ahora las dos estaban desnudas.


Morgana subiΓ³ a su cuello para tambiΓ©n morderlo, haciendo que sus pezones alcanzaran a rozarse y Kara no se detuvo en soltar uno que otro gemido. La pelinegra araΓ±Γ³ el abdomen plano de Kara tan fuerte que comenzΓ³ a arder, pero a Kara poco le importΓ³. Estaba muy excitada como para fijarse en el dolor. Al parecer el dolor era un sinΓ³nimo de placer para la rubia. Morgana bajΓ³ la mano hasta llegar al centro palpitante y hΓΊmedo de Kara y deslizΓ³ sus dedos con total facilidad. Hasta que encontrΓ³ un punto que, hizo temblar a la reina debajo de ella. ComenzΓ³ con movimientos circulares, estimulando a Kara.


β€”Β‘Morgana!β€” una sonrisa se formΓ³ en el rostro de la pelinegra, ahora ella era la que tenΓ­a el poder. En este momento Kara no era nadie, solo una esclava del deseo y la excitaciΓ³n. AumentΓ³ sus movimientos, la rubia cerrΓ³ los ojos y echΓ³ la cabeza hacia atrΓ‘s soltando un suspiro lleno de gozo. Cuando la rubia comenzΓ³ a arquear su cuerpo en busca de mΓ‘s contacto, Morgana se detuvo.


β€”ΒΏΒ‘Por quΓ© mierda te detienes!?β€” gritΓ³ Kara frustrada. β€”Β‘Termina lo que empezaste o tendrΓ© que...!


β€”ΒΏQuΓ©? ΒΏMe marcarΓ‘s de nuevo? No creo que eso te funcione ahora.


β€”Por favor... solo... tΓ³cameβ€” rogΓ³ la rubia.


β€”ΒΏQuΓ© te toque? Eso estoy haciendo, su altezaβ€” contestΓ³ Morgana, Kara rodΓ³ los ojos y decidiΓ³ acariciarse ella misma para acabar de una vez. La pelinegra volviΓ³ a sostenerle ambas manos, negΓ‘ndole el orgasmo que querΓ­a conseguir. Kara se moviΓ³ debajo de ella provocando que sus sexos se rozaran y ambas gimieron.


β€”Vamos... quieres esto... tanto como yo... Morgana.


La pelinegra volviΓ³ a besarla, pero esta vez era Kara la que guiaba el beso, estaba desesperada. Morgana bajΓ³ su mano hasta su entrada para penetrarla con dos dedos al mismo tiempo, la rubia se separΓ³ de sus labios para volver a gemir. Morgana la penetrΓ³ duro y rΓ‘pido mientras frotaba su punto sensible. La rubia enterrΓ³ sus uΓ±as en la espalda de la pelinegra por la sensaciΓ³n que sus dedos le estaban provocando. Kara levantΓ³ su cintura para que Morgana pudiera penetrarla mΓ‘s profundo hasta que al fin logrΓ³ su ansiado orgasmo.


Kara cerrΓ³ los ojos y Morgana solo se quedΓ³ mirΓ‘ndola. Cuando la rubia se recompuso empujΓ³ a la pelinegra, dejΓ‘ndola debajo de ella. La chica la mirΓ³ nerviosa, esa era la misma posiciΓ³n en la que la colocaba para luego marcarla. La reina quitΓ³ algunos mechones que se habΓ­an pegado a la frente sudada de Morgana. Se sentΓ³ sobre ella y acariciΓ³ las lΓ­neas que habΓ­a hecho en los ΓΊltimos aΓ±os. HabΓ­a dibujado una K sobre su pecho, reclamΓ‘ndola como suya. La rubia la mirΓ³ para despuΓ©s besar la inicial de su nombre sobre el pecho de Morgana. PasΓ³ su lengua hasta llegar a su cuello y se detuvo en su oΓ­do.


β€”Desde que tu padre te trajo a mΓ­, te he deseado. Me he sentido tan sola todos estos aΓ±os y tenerte a mi disposiciΓ³n me mantuvo distraΓ­da de mis deberes como reina. Jugar contigo fue muy excitante, cada vez que te tocaba sentΓ­a que debΓ­a ser la ΓΊnica que lo hiciera. Por eso te mantuve encerrada todo este tiempo, no querΓ­a que nadie te mirara. Solo yo, Morganaβ€” Kara tomΓ³ las manos de la pelinegra y las llevΓ³ hasta sus nalgas.


β€”Cada vez que nos veamos quiero que me hagas tuya.


β€”ΒΏY si me opongo?β€” preguntΓ³ la chica y como una chispa a punto de iniciar un incendio, Kara reaccionΓ³ apretando su mandΓ­bula y agarrando a Morgana por el pelo.


β€”No lo harΓ‘s. Te gustΓ³ tenerme debajo de ti mientras llevabas el control. SΓ© que no te negarΓ‘s cuando sucedaβ€” la reina dejΓ³ un casto beso sobre los labios de Morgana antes de levantarse y vestirse.


Morgana se quedΓ³ mirΓ‘ndola, viendo como ella tambiΓ©n la habΓ­a marcado en el momento con sus rasguΓ±os y mordidas. La pelinegra se levantΓ³ y rodeΓ³ con sus brazos a Kara para que no se moviera. BuscΓ³ el hueco entre su cuello y hombro para posar su cabeza, aspirando el aroma mezclado de sudor y perfume.


β€”Aun no he terminado contigo.


β€”Si lo hiciste. Ahora debo volver...β€” Morgana la tomΓ³ por la cintura haciΓ©ndola girar para que la viera.


β€”No creo que esperar durante estos cinco aΓ±os para terminar en unos minutos te sea suficiente. Quieres mΓ‘s y esperas por mΓ‘s.


La pelinegra pasΓ³ sus manos por las curvas de la reina y la agarrΓ³ del cuello para besarla con fuerza. Kara jadeΓ³ por encima del beso. La mano de Morgana bajΓ³ por el mismo trayecto que habΓ­a recorrido, araΓ±ando nuevamente y posicionΓ‘ndose en el clΓ­toris de la rubia. Presionando fuerte, Kara dio un brinco por la sorpresa y Morgana sonriΓ³ de lado. Las caderas de la rubia comenzaron a moverse frotΓ‘ndose contra los dedos de la pelinegra.


β€”SΓ­, si lo quieres.


La chica la levantΓ³ e hizo que rodeara con sus piernas su cintura. Cuando el sexo de Kara se uniΓ³ a los abdominales de Morgana, la reina gimiΓ³ en respuesta. Morgana la sentΓ³ en la cama y se arrodillΓ³ delante de ella. DejΓ³ un beso entremedio de los senos de Kara y bajΓ³ hasta donde querΓ­a llegar. TenΓ­a visiΓ³n de su sexo hΓΊmedo y brillante. RespirΓ³ muy cerca haciendo que Kara se estremeciera. La rubia llevΓ³ su mano a la cabeza de Morgana para que se acercara mΓ‘s y eso hizo.


Se hospedΓ³ entre las piernas de la reina y succionΓ³. Kara se recostΓ³ en la cama, apretando las sΓ‘banas por el nuevo placer que Morgana le estaba provocando. La pelinegra empezΓ³ a chupar y lamer el clΓ­toris de Kara y para hacerla sentir mejor, la volviΓ³ a penetrar. Esta vez con tres dedos. El placer se esparciΓ³ por cada esquina del cuerpo de la rubia y los espasmos hicieron vibrar sus piernas.


β€”Oh... Morgana...β€” a su lengua llegΓ³ todo ese lΓ­quido viscoso que tragΓ³ sin pensar. BesΓ³ su muslo interno y volviΓ³ a subirse sobre Kara para besarla y que conociera su propio sabor. LlevΓ³ uno de sus dedos a la boca de la rubia y esta lo chupΓ³ con regocijo.


β€”ΒΏAun quieres irte?β€” preguntΓ³ Morgana sin pensar.


β€”No. Creo que puedo quedarme un poco mΓ‘s.