Ofrenda al gran dragón
*ante que nada una pequeña nota, la historia es pro papapa tendrá 3 capítulos pero antes de leer debo aclarar que qui Cheng es una persona intersexual, que posee ambos sexos, y se que hay personas a las que no les gusta por eso lo pongo antes de que lo lean.
Lan Xichen, uno de los pocos dragones existentes en el mundo y a quien le ofrecían cierto tipo de ofrendas para mantener la paz, no había nada de malo en estas, era solo que no sabía quién les había dicho a los humanos que debían entregar a una persona. Y cada cincuenta años llegaba sin falta, tampoco sabe si alguno de sus antepasados tenía gustos particulares o era una invención de la gente, pero el sacrificio siempre iba vestido de manera provocativa y con una cantidad cuantiosa de adornos con joyerías, y con telas que solo cubrían sus partes más privadas.
No solía conservarlos, ya que ninguno despertaba su interés, solía regresarlos al mundo humano para que siguieran con sus vidas, ya sea en su mismo pueblo o en un lugar lejos. Pero eso dio un giro cuando se le fue entregado un joven tan bello que quedo cautivado por él.
Su figura favorecida por las prendas que utilizaba, su cuerpo con algunos músculos sin ser tan llamativos, su largo cabello alrededor de él le daba una mejor viste de su piel blanca y lechosa ¿Cómo se sentirá?, sus labios se veían de un hermoso y tenue rosa. Al instante en que lo vio sintió un sentimiento que no supo cómo describir y recordó lo que su padre les había contado sobre la vez que conoció a su madre ¿es el mismo sentimiento? En ese momento no habría como averiguarlo por lo que espero a que despertara.
Con entusiasmo limpió su ya limpia morada, se cambió de túnicas, al terminar se quedó a su lado y, sin ser consciente de ello su cola se movía como si fuera un perrito emocionado por ver a su dueño, la espera no fue mucha, pero para el parecía casi eterna. Al percatar el sutil movimiento de sus pestañas se inclinó hacia delante quedando casi cara a cara logrado ver a detalle sus ojos, ojos que mostraban un hermoso color azul, más hermosos que el mismo cielo, sus largas pestañas y las casi imperceptibles pecas dándole un toque encantador.
Lo vio sorprenderse por su cercanía tan repentina, quiso tomarlo en sus brazos y llenarlo de halagos, pero noto cierto temor en él y mejor opto por mantener un poco de distancia entre ambos, a pesar de que quería estar casi pegado a él, lo vio mirar con ternura su cabeza y después detrás de él. Queriendo saber que le había llamado la atención con sus manos palmo su cabeza hasta tocar sus orejas, volteo detrás de él y vio su cola moviéndose animada, quiso detenerla, pero el lindo chico le pidió no hacerlo.
-es tierno- fue su excusa para pedirle algo al dios dragón, Xichen solo la dejo seguir moviéndose.
Se miraron por un buen rato hasta que Xichen le extendió la mano y se ofreció a darle un recorrido –me gustaría, pero mis piernas se entumieron y no puedo levantarme-
-no hay problema en ello- se levantó y con una gran sonrisa en su rostro lo cargo en su espalda.
-oye, ¿Qué crees que haces? Bájame, puedo caminar solo. Solo debía esperar un poco y el entumecimiento pasaría
-lo sé, pero ahora tengo una excusa para cargarte y estar cerca de ti. Agárrate bien, no quiero que te caigas y te lastimes- afianzo su agarre en sus piernas y comenzó a caminar dejando de sentir resistencia de parte del lindo chico quien se agarró de su cuello, pero no mucho después comenzó a tocar curioso sus pequeños cuernos y sus orejas.
- ¿Cuál es tu nombre? - no podría llamarlo siempre lindo chico, al amor de su vida lo trataría como tal y lo primero era saber su nombre y así llamarlo de forma cariñosa.
-Jiang Cheng de nacimiento y Jiang Wanyin de cortesía-
-son hermosos, igual que tu- giro un poco su cabeza conectando nuevamente sus miradas, estaba seguro que nunca se cansaría de ver sus hermosos ojos - ¿no preguntaras el mío?
- ¿los dragones tienen nombre? -ante su afirmación se sorprende aún más, nunca había escuchado aquello - ¿Cuál es tu nombre?
-Lan Huan de nacimiento y Lan Xichen como dios- pudo ver como su expresión mostraba más sorpresa
-son muy bellos, ¿Cómo debería decirte yo?
-a-Huan, así puedes decirme-- ¿puedo decirte a-Cheng? - no podía aguantar más el no llamarlo tan cariñosamente siendo que sintió una conexión desde que lo vio y ahora con él estando tan cerca puede sentir el loco palpitar de su corazón y la extraña necesidad de tenerlo en sus brazos y permanecer acurrucados bajo el manto de la luna.
-puedes, a-Huan- se abrazó a su cuello recargado en su espalda y oliendo su cabello que desprendía un rico aroma a flores, principalmente para evitar que viera su sonrojo.
Xichen lo sostuvo en su espalda durante todo el recorrido, Cheng quiso bajarse para evitar que se cansara, pero se negó ya que siendo una deidad no se cansaría con facilidad y podía llevarlo por mucho tiempo. Le enseño su morada la cual parecía una gran residencia, no parecía una mansión, pero tampoco una humilde casa, donde tenía muchos cuartos y salones y un comedor, no eran tan grandes como había escuchado a muchos decir que eran, incluso tenia cuartos para los sirvientes, quiso presentarlo con ellos, pero estaban laborando y tuvieron que esperar hasta que el sol se ocultó.
Fue presentado a los sirvientes de Xichen y al terminar fue guiado por Xichen a sus aposentos para poder descansar de tan agotador día.
-a-Huan ¿Dónde dormiré? estoy cansado
-a-Cheng dormirá conmigo.
Cheng no pudo ocultar esta vez su creciente sonrojo, siendo descubierto por Xichen quien lo alago y lo molesto al mismo tiempo por su cambio tan repentino de color.
-a a-Cheng le queda bien el rojo, sobre todo cuando esta avergonzado.
Cheng quiso escapar, pero Xichen lo atrapo rodeándolo con sus fuertes brazos por detrás, se acercó a su oreja y con su melodiosa voz la cual está seguro que se volvió más ronca y grave siguió alagándolo sobre su provocativa ropa y su actuar tan tímido.
-a-Cheng, hueles muy bien, eres hermoso, y tu voz es tan hipnotizante quiero saber cómo te verías abajo mío, sin poder por lo excitado que estarás, tu hermosa voz gimiendo, pidiendo por mas y gritando mi nombre- había comenzado a repartir caricias sobre el abdomen y muslos de Cheng provocando estremecimientos en el más chico.
Desde detrás pudo ver como Cheng se cubría la boca para evitar soltar sus gemidos, pero el quería escucharlos y tomando ambas muñecas lo recargo en un árbol cerca, quito su cinta de la frente y amarro las manos a una rama por encima de Cheng, retrocedió unos pasos para admirar la excitante vista que Cheng le ofreció cuando dio media vuelta.
-a-Huan~
-a-Cheng eres hermoso, estoy duro por solo verte y tocarte ¿quieres que sigamos? Aun pudo detenerme, pero si no contestas o aceptas no me detendré, te tomare durante horas y en cualquier parte.
-a-Huan, solo se gentil conmigo, nunca lo he hecho, además tengo algo que confesarte
- ¿Qué tienes que decirme a-Cheng?
-yo…-su rostro se volvió más rojo al pensar en decirlo siendo que al momento de tener sexo Xichen lo descubriría, talvez debería dejar que Xichen lo descubriera por sí mismo y se ahorraría la vergüenza de decirlo.
-yo…yo tengo una rara condición.
Xichen se alarmo pensando que Cheng podría sufrir de alguna enfermedad y con cuidado lo desato y pregunto que era lo que tenía.
-no quiero decirlo, me da pena- oculto su cara en el pecho de Xichen, que a pesar de que el mismo tenía una altura considerable Xichen era la persona más alta que había visto, talvez por su condición de deidad –pero no es nada grave.
Busco la mano de Xichen y al encontrarla con timidez la llevo hacia su entrepierna. No sabía cómo reaccionaría Xichen al descubrir la pequeña abertura que comenzaba a mojarse, ¿se alejaría pensando que es una criatura despreciable? ¿lo regresaría al mundo mortal? Mas su respuesta llego pronto, cuando sintió como un dedo era introducido en sus labios de flor.
Sintió placer y dolor en ese instante aferrándose a las túnicas de Xichen y dejando salir un gemido por la repentina acción.
El largo dedo de Xichen entraba y salía provocando que su lubricante escurriera por sus piernas y se aferrara más al cuerpo de Xichen.
De un momento a otro se encontraban ambos en el pasto con Xichen encima de Cheng con ahora dos dedos en su interior, mientras Cheng no podía soportar tan inmenso placer, se había tocado una vez por curiosidad, pero al sentirse extraño dejo el asunto a medias había visto en libros como las mujeres introducían ciertos objetos por esa abertura tuvo curiosidad, pero nunca se atrevió a probarlo y ahora no sabía que hacer más que gemir debajo de Xichen.
-a-Cheng ¿puedes quedar embarazado?
-no lo, ha~… no lo sé-
- ¿lo averiguamos?
-sí~
Despojando a ambos de sus prendas y colocando debajo de Cheng su túnica exterior hiso que Cheng sostuviera ambas piernas permitiéndole ver ambas entradas y el pene semi erecto de Cheng.
-a-Cheng yo también tengo algo que confesarte- saco sus dedos de Cheng, y de estos escurría su lubricante, quiso probarlo, pero le daría otra utilidad –tengo dos penes, así que eres perfecto para mi ¿no lo crees? –introdujo un dedo por su entrada trasera provocando un estremecimiento en el menor.
-a-Huan se siente extraño.
-solo es al principio a-Cheng, confía en mí, no haría nada que te provoque algún daño.
Conforme sus dedos aumentaban los labios de Cheng escurrían más lubricante y viendo lo hinchados que estaban decidió estimularlos también acariciando con suavidad el clítoris y dando leves palmadas de vez en cuando.
-a-Huan pica, se siente raro.
-pronto te aliviare a-Cheng solo un poco más- ya entraban y salían cuatro dedos con facilidad y sabiendo que ya se encontraba listo masturbo sus penes para dar un beso cálido en los labios de Cheng y comenzar a introducirse en él, primero por sus delicados labios disfrutando del grandioso agarre en su pene soltando un gemido al instante.
Mientras su pene se introducía pudo sentir como Cheng se tensaba, y queriendo que ambos disfrutaran comenzó a distraerlo del dolor con caricias y besos, logrando estar casi completamente dentro de él.
Sus estocadas eran lentas y con poca fuerza esperando que Cheng se acostumbrara a su tamaño hasta no sentir más que placer, encontró rápidamente su punto g, golpeándolo constantemente y desde su posición podía escuchar los gemidos del Jiang con claridad, aunque intentara amortiguarlos cubriendo su boca con sus manos, pero para ello ya tenía una solución.
Ahora los gemidos de a-Cheng eran su canción favorita.
Para seguir disfrutando de los lascivos gemidos de a-Cheng volvió a amarrar sus manos y las coloco sobre su cabeza. Sus embestidas eran más fuertes y rápidas sin dejar de tocar su punto g, y más rápido de lo que pensaba Cheng se corrió con el aun en su interior.
Captando como su espalda se curveaba y se formaba un charco debajo de ellos. La respiración de ambos era irregular, pero Cheng ahora era un ser encantador con su pecho subiendo y bajando, sus ojos brillantes por las lágrimas, sus jadeos y su sonrojo que se había extendido desde sus mejillas hasta sus hombros. Xichen seguía duro, pero sintió que podría correrse por la excitante vista frente a él.
-a-Cheng ¿puedes seguir?
-si.
Xichen lo coloco en su regazo, esta vez se introduciría en la abertura entre sus nalgas, aún era muy pronto para entrar doblemente en él, pero no dejaría ningún lugar sin probar.
Con sus piernas a los lados y sus manos aun atadas detrás de su cuello comenzó a bajar sintiendo la punta del pene en su dilatada entrada, se fundieron en un beso demandante.
Cheng movía sus caderas como un profesional siendo su primer encuentro sexual, se sentía rebosante en placer y por las expresiones y gemidos de Xichen podía confirmar que se sentían el mismo nivel de placer, sus movimientos eran constantes, pero no tan rápidos como quisiera.
-a-Huan, fóllame duro y salvaje, quiero correrme de nuevo.
-como mi a-Cheng diga.
Lo coloco de nuevo en el pasto apoyado en sus antebrazos y rodillas, teniendo una mejor vista de su palpitante entrada, pareciendo que le pedía introducirse en ella.
Ah~ a-Huan- se removió al sentir la palmada en su trasero –pégame más. Azótame, pégame, márcame, a-Huan.
Ante tal pedido Xichen comenzó a palmear su trasero hasta dejarlo rojo e hinchado, además de algunas mordidas en sus nalgas y muslos amando lo sensible que era, gimiendo en cada azote y mordida, pero pidiendo más.
Cuando ya no pudo soportar su dureza entro de una estocada sintiendo alivio con cada embestida, sostuvo a Cheng de ambas manos para evitar que cayera de cara al suelo.
Sus embestidas a petición del Jiang eran rudas como si de un animal en celo se tratase, y al ser una deidad y sobre todo un dragón su resistencia era incalculable podría tener a Cheng debajo suyo por días enteros.
Era la tercera vez que Cheng eyaculaba y la primera que Xichen lo hacia dentro de él, sintiéndose lleno, se había corrido mucho incluso su semen salía y se mezclaba con sus jugos propios. Se encontraba en verdad cansado, pero no quería que Xichen permaneciera duro.
-a-Huan ya no puedo más, pero puedo chupártela, no debes permanecer duro, seguro duele- con sus manos juntas comenzó a masturbar ambos penes. No había captado bien el tamaño de los miembros y al tenerlos en su cara se dio cuenta que eran realmente grandes y gruesos ¿Cómo es que pudo sopórtalo?
Alternando las cachapas entre ambos miembros llevo una de sus manos a su clítoris.
Xichen al sentir que estaba por correrse quiso alejarse de Cheng, siendo el mismo en volver a tomarlo y adentrarlo más a su boca negándole salir. Mientras se corría por última vez tragaba el semen de Xichen y su cara era pintada de blanco. Se sintió tan lascivo pero encantado con lo que acababan de hacer.