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Jay se arrodillĂł al pie de la lĂĄpida, acaricia con sutileza los bordes de las letras grabadas; âEn memoria de Lee Heeseung. 1998 - 2023â.
Hace unas horas acababa de sepultar al amor de su vida, aĂșn cuando todos ya se habĂan marchado, sus pies simplemente se negaban a obedecerle, Jay no pudo evitar que las lĂĄgrimas volvieran a bajar por su rostro, observando las gotas saladas cayendo al suelo en donde ahora descansaba su amado.
No podĂa asimilar la idea de que Heeseung no volverĂa. Ăl no regresarĂa a casa con el pastel favorito de Jay, no le darĂa una de sus tĂpicas sonrisas burlonas al lograr ponerlo nervioso, no podrĂa sentir la calidez de estar entre sus brazos a la hora de dormir, no habrĂa mĂĄs noches de desvelos para ver las series favoritas de ambos.
Heeseung se habĂa ido y con Ă©l... Todo lo que alguna vez hizo feliz a Jay.
Sus rodillas tocaron el suelo y su cuerpo se arrastrĂł cerca hasta envolver la lĂĄpida entre sus brazos, soltando sollozos lastimeros. âHeeseung no te vayas, no me dejes solo â. Jay hablĂł a la nada, aferrĂĄndose a lo que Ășnico que quedaba de Heeseung, estaba aterrado ante la idea de no verlo nunca mĂĄs.
No querĂa dejarlo ir, querĂa volver a abrazarlo. âNo debĂ dejarte ir esa noche Heeseung, debĂ haberte retenido en casa, es mi culpa â. BalbuceĂł.
âNo, no lo es â. Una voz resonĂł a su espalda, en otro momento Jay se habrĂa dado la vuelta para encarar a la persona, pero ahora mismo nada le importaba, esa voz podrĂa ser la de un desconocido buscando causarle un daño fĂsico o robar su dinero, pero de ser asĂ, Jay no le detendrĂa.
SintiĂł una mano posarse sobre su hombro, pero se mantuvo en la misma posiciĂłn. âJay sĂ© que lo sientes, pero no es tu culpa, ademĂĄs, Heeseung estĂĄ bien.
Ante esa afirmaciĂłn Jay por fin le diĂł la cara al hombre. âÂżCĂłmo podrĂa Heeseung estar bien? ÂĄEstĂĄ muerto! â. MascullĂł con rabia.
Jay no conocĂa a ese hombre, se veĂa como alguien joven y parecĂa particularmente tranquilo, de pie portando un traje negro y con un
ramo de flores en su mano libre.
âAquĂ lo estĂĄ, en los otros universos... Bueno, Ă©l sigue a tu lado como siempre.
âÂżDe quĂ© hablas? Si esto es alguna clase de broma, no es gracioso â. EscupiĂł con rabia, su pareja acababa de fallecer y alguien aparecĂa para decir tonterĂas.
âDĂ©jame hacerte una pregunta Jay, ÂżamarĂas a Heeseung por sobre todas las cosas? â. El hombre ignorĂł su comentario y le respondiĂł con otra pregunta.
Jay bufĂł. âPor supuesto que sĂ, aĂșn lo hago.
âBien, Âżlo harĂas en todas sus versiones posibles?
âÂżQuĂ© clase de pregunta es esa? â. Jay arqueĂł una ceja, pasando del enojo a la confusiĂłn en menos de un minuto.
âResponde.
âSĂ, todas y cada una de ellas.
El desconocido sonriĂł de lado. âSi es asĂ, te darĂ© otra oportunidad para estar con tu amado.
âOye, esto de verdad no es gracioso, detente â. Jay quiso sonar molesto, pero su voz saliĂł mĂĄs como un susurro entrecortado, no podĂa seguir hablando de Heeseung.
El hombre se inclinĂł hasta que sus rostros estuvieron a unos cuantos centĂmetros de distancia. âSi lo amas tanto deberĂas empezar a creer en mis palabras y dejar de cuestionarme Jay. Ahora, quieres ver a Heeseung de nuevo, Âżo no?
Jay no perdĂa nada con intentar creer en las palabras de ese extraño, tal vez esto le darĂa algĂșn consuelo a su corazĂłn herido. âSĂ, quiero volver a verlo.
âEntonces, asĂ serĂĄ, sĂłlo que
habrĂĄ una condiciĂłn de por
medio â. El hombre pareciĂł mĂĄs serio repentinamente. âEn el momento en que te niegues a aceptar alguna de las versiones de Heeseung, volverĂĄs a tu universo en donde Ă©l esta muerto y no tendrĂĄs una nueva oportunidad para volver a verlo. ÂżLo entiendes?
Jay asintiĂł y estrechĂł la mano que el hombre le extendĂa. âTenemos un trato Park Jay, suerte.
Esas son las Ășltimas palabras que logra escuchar antes de que su vista se torne borrosa y su cuerpo se desplome en el suelo, junto a la lĂĄpida de su Ășnico amor.
El hombre sonrĂe y coloca el ramo de rosas blancas justo en medio de Jay y la tumba de Heeseung, espera que el chico logrĂ© cumplir con su palabra.








