Don, Laia Mikaelson

Don: Jefe de la familia.
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Nacionalidad: Estadounidense.
Edad: 27 años.
Estatura: 1.60
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Laia pov’s
Estaba observando desde el balcón de mi casa el atardecer que asomaba por el cielo, tenía un vaso de whisky servido en mi mano mientras esperaba a que Eduardo llegará a casa, cuando lo vi llegar por el balcón ya que había pedido que venga a casa, dejé mi vaso en la mesita de noche.
-¿Me llamo Señorita? -dijo apenas abrió la puerta.
-Necesito tu ayuda, estaba pensando y quiero buscará 9 personas para formar una mafia -sonrei- creo que sería una buena idea ¿Tu que opinas?
-Bueno, yo creo que será una buena idea pero... ¿Ya tiene la gente que reunirá?
-He estado investigando mucho y hay algunas personas que ya conozco y son buenas para esto, solo necesito que me ayudes a traerlas aquí.
-¿Y esas personas son...? -saque un folder que decía “Miembros” en la portada y se la di.
-Adentro está la información de cada persona, y la dirección donde viven pero lo mejor será que lo hagas sin involucrar a su familia en esto, la mayoría no es cercana a su familia o vive lejos de ellos.
-No se preocupe señora, mañana mismo mis hombres y yo iniciaremos la búsqueda.
-Si, hoy necesitan descanzar así que no te preocupes y gracias.
Apenas se retiró de mi habitación, me senté en la cama y agarre mi vaso de whisky, seguí bebiendo para luego encender la TV y mirar algo buscando distraerme un poco.
Deje que se tomarán el tiempo que necesitaban, al primer día me dijeron que habían seguido a la primera chica para asegurarse de que todo estaba okey y que proseguirian a traerla pronto aunque lamentablemente ese pronto tuvo que ser días después.
Les contaré un poco de mi, desde pequeña viví con mi padre y mi madre. No solía tener la cantidad de dinero que tengo ahora pero con esfuerzo pude cosechar lo que tanto sembré y con mis ahorros ahora soy lo que soy y claro, también tengo unos negocios que me ayudan a generar buen negocio.
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Hoy me avisaron que la primera chica había llegado y que estaba abajo en el sótano atada, lo cual se me hizo raro. Me apresure en bajar antes de que los idiotas hicieran algo que no debían.
-¡Hey! Les ordené que no la lastimaran -dije apenas vi las intenciones que tenían.
-Lo siento señorita -solto Marcus, lo mire seriamente.
-Retirense porfavor, necesito hablar con ella.
Después de una larga charla con ella, llegamos a un acuerdo y le pedí a uno de mis guardias para que le mostrarán toda la casa y la guiarán a su nueva habitación mientras yo revisaba algunas cosas para comenzar con todo esto.