♕1.
Thomas bufo, restregando sus manos por su cara para alejar el fastidio pero gruñendo por los muchas cartas y documentos que aun esperaban su turno, mirando la puesta de sol por la gran ventana del estudio de su padre, ahora sumergido y con deberes por cumplir desde que Jörg habia enfermado, portando la Corona, la responsabilidad sobre sus hombros, teniendo que llevarla y actuar como el siguiente Rey cual fue coronado a sus 25 años para el futuro puesto pero apenas los primeros meses transcurridos habían sido muy difíciles. Literal, no gustaba de una responsabilidad tan grande, de interminables juntas diarias, de tomas de decisiones y pasar principalmente todo el día con la Corona sobre su cabeza, aquella cosa que solo le provocaba dolor y lo hacía desear que desapareciera muy lejos.
Así que no aguanto otro minuto más sentado y encerrado en aquellas cuatro paredes, deseoso por tomar un largo respiro antes de volver y acabar con las responsabilidades diarias, entrando a sus habitaciones con la esperanza de encontrar a su Consorte y bajar su estrés a causa de su boca rosada pero su propósito se desvaneció.
Camino y deambulo por todo el palacio sin rastro de su pelinegro, buscando, aumentando su tensión por su ausencia, llamando a una sirvienta y preguntar por el paradero de su esposo hasta que la inquietud de pensamientos negativos fueron desechados por la razón de su retirada presencia.
Sin esperar un segundo más, subió a su caballo y salió del Palacio, cabalgando entre las anchas calles de su Reino, saludando e incitando a su jaco apresurar su paso, mirando a lo lejos la gran casa blanca de techo rojo.
Bill estaba en el salón principal del Orfanato, sentado sobre las viejas alfombras con todos los niños acompañándolo y con un libro cerrado sobre su regazo después de terminar con otro cuento fantasioso, sonriendo por aportar y ver la felicidad en aquellas caritas infantiles, haciendo de su tarde más entretenida cuando cerraron todas las ventanas y el salón quedo en oscuridad, siendo la luz de una lámpara la única iluminación para crear un lugar mágico, jugando con la luz para hacer con sus manos las figuras de muchos animales, aquellas que una vez su Padre Gordon le mostraba antes de dormir, sacando asombro de los pequeños.
-Veamos si pueden adivinar el siguiente animal- Bill movió sus manos y la sombra en la pared cobro vida.
-¡Es un pato!- los niños gritaron mientras las mujeres del orfanatorio sonreían enternecidas por ver a los solitarios infantes ser felices nuevamente.
-¿Y quién me dice como hace un pato?
Los niños comenzaron a graznar, tratando de imitar a un pato, jugando con sus manos como si fuera un pico y sacando risas bajas a Bill por lo inocentes que eran sin percatarse de la alta figura que había llegado al lugar en total silencio.
Las mujeres notaron al Rey Thomas y bajaron su cara como respeto y saludo, trayendo un asentimiento de Trümper para después recargarse en el umbral del salón, mirando el momento, la sonrisa de Bill, los niños revolotear a su lado en alegría y emoción, y relajar sus músculos ante tal vista.
-A traído nuevamente la felicidad a este lugar y al corazón de los niños, Soberano- Tom giro a su lado para ver a la anciana y directora del lugar sonriendo con ternura- igual que tu madre.
Tom asintió y sonrió bajo. Su madre Dunja siempre visito aquel lugar antes y después de tenerlo, recordando los celos que había sentido de niño cuando su madre jugaba con otro infantes pero su ceño fruncido siempre lo delato para ser consentido, abrazado y besado por toda su cara por los labios de su progenitora, volviendo su alegría cuando era amado y rodeado por los cálidos brazos de su madre. Ahora sonrió con ternura por ver a Bill encantadoramente lindo alrededor de muchos niños.
-Ahora adivinen este animal- Bill volvió a jugar con sus manos.
-¡Pájaro! ¡Pájaro!- todos gritaron.
-¿Y cómo hace un pájaro?
Todos trataron de imitar al animal alado pero aún eran muy pequeños para silbar, resultando en difíciles y vanos intentos, solo resoplando hasta que el sonido de una ave por todo el salón atrajo la atención de los infantes incluyendo a Bill quien había sonreído antes de voltear a su costado y notar entre las presencias de las mujeres, la poca luz y recargado en el umbral a Thomas.
Los ojos miel brillaron en cariño y volvió a silbar, ocasionando que todos los infantes miraran a su alrededor curiosos por encontrar al ave o el objeto del canto hasta que todos se percataron del barbudo.
-¡El Rey esta aqui!
Una niña rubia grito emocionada y dejo su lugar para correr hasta su majestad junto a los demás, siendo enseguida rodeado por 11 niños que revoloteaban a su alrededor, cogiendo en sus brazos a la pequeña Ragna como acariciando las cabecitas de todos.
-¿Cómo se han portado?- pregunto el barbudo, acuclillándose para estar a su altura.
-¡Bien!- todos objetaron y Thomas sonrió, resultando una escena muy tierna y cálida para todas las mujeres al ver a su Rey actuar muy amoroso con los niños, dejando a Bill con un retortijón en su estómago al pensar brevemente en Tom siendo Padre, rodeado de sus pequeños y amándolos como si de piedras preciosas se trataran.
-Por favor vuelve hacerlo, canta como un pájaro- Ryuu, un castaño niño pidió emocionado para ser complacido por el ojo miel, sacando asombro de todos los infantes y entonces alejarse de Tom cuando empezaron a jugar a ser aves, moviendo sus pequeños brazos como alas y corriendo por todo el salón, sacando risas cariñosas de Bill.
Entonces los aleteos en el interior del pelinegro aumentaron y se desbordaron en amor cuando los ojos miel nunca se despegaron de los suyos.
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Tom concluyo la larga reunión en la sala del trono para hacer oído sordos a la voz de David Jost y pedirle un pequeño descanso antes de tratar otros acuerdos, saliendo al gran jardín y tomar un respiro, crujiendo su espalda por toda la mañana que llevaba sentado en el trono, cerrando sus ojos hasta que sintió una manos acariciar su espalda, erizando su piel cuando esas uñas esmaltadas rasguñaron sus brazos y enfrentando al dueño de su vida.
-¿Cómo estás?- Bill le robo la pregunta antes que él lo hiciera con una sonrisa en sus labios.
-Bien, ahora que estas aqui.
El sonrojo en el menor a pesar de estar casados era aún interesante y lindo para el barbudo, acariciando con sus dedos la suave mejilla donde Bill se inclinó a tu toque, acelerando su enamorado corazón por las acciones de su Consorte, deseoso por abrazarlo y besar el tiempo que fuera pero antes de siquiera hacerlo un libro se interpuso en sus bocas.
Tom frunció el ceño y Bill sonrió con diversión.
-¿Y esto? ¿Ahora que lees?- cogió el ancho y raro libro con curiosidad. La verdad es que siempre odio leer a menos que fueran Historias de aventuras pero mientras tenía alergia a la biblioteca.
-Idiomas- Tom alzo la ceja interrogativo, sin comprender como Bill podía ser tan estudioso y responsable cuando él a su edad era un travieso joven, cabalgando por muchas tierras, persiguiendo hazañas con sus amigos y pasando horas entrenando confirmándole lo opuestos que eran pero que hacían de su Consorte la criatura más interesante.
-¿Y para qué? No podre entenderte.
-Ese es el punto nin melme.
Tom se cruzó de brazos "ofendido", sacando una risa divertida de Bill que para compensar su mala broma trato de abrazarlo pero este solo se comportó como todo un crio caprichudo, evitándolo y ocasionando que Bill insistiera con más diversión, olvidando su libro en la cercana banca y tratar de inmovilizarlo aunque era mucho más alto que él pero que lo obtuvo cuando beso su mejilla. Entonces Thomas dejo su jugueteo y aprovecho la poca distancia.
-¿Que fue eso?
-Un beso.
-No lo sentí- mintió, ocasionado que Bill se pusiera de puntas para besar nuevamente su mejilla pero Tom corrió su cara en el último segundo, conectando sus labios, rodeando su cintura con sus brazos y comiendo con ternura y sensualidad aquella boca rosada, ladeando sus rostros, hambrientos como si no pudieran tener suficiente con cada saboreo y toque de sus labios, siendo la falta de oxígeno lo que los separo.
Entonces Thomas quedo paralizado por lo hermoso que se miraba su Consorte a la luz del Sol, jadeando, con sus brillosos labios y sus ojos avellanas resaltar por la sombra oscura, convenciéndolo a cada día que estaba profundamente enamorado de aquella criatura.
-Te amo.
Bill se sonrojo, sintiendo un revoloteo de pájaros en su estómago que solo opto por besar al mayor con todo su corazón, susurrando un "Yo Te amo más" que produjo un calor sofocante en el pecho del ojo miel, relajado y olvidando sus responsabilidades hasta que Schäfer carraspeo y rompió con el momento.
-El mensajero atraído una carta del Reino Teutónico de Candía.
La pareja tomo distancia y acomodaron su ropa para traer emoción en Bill- Gracias Gustav. Bien ¿te veo en la comida?
Tom asintió para ver al pelinegro esfumarse junto a Gustav, volviendo sus pasos a la sala del trono pero la presencia que estaba recargada en uno de los balcones lo hizo sonreír.
-¿Cómo te sientes?
El ojo miel pregunto apenas entro a la terraza para traer la atención de Jörg quien sonrió orgulloso apenas giro a verlo.
-Mejor, ahora que veo a mi muchacho como todo un Rey.
Jörg se acomodó algo cansado y débil en una de las sillas mientras Tom solo arrugo la nariz como un infante malcriado y berrinchudo a sus casi 30 años, tomando asiento a su lado y cogiendo la mano de su progenitor.
-Aun no me siento un Rey, padre.
-Lo eres con toda y corona desde que naciste-Jörg apretó su agarre, animando a su amado hijo.
-Una corona que desearía no portar- susurro.
-¿Por qué no?
-Porque son pesadas, estorbosas y dolorosas- gruño, ocasionando que Jörg riera en cariño y diversión.
-Olvidaba que las odiabas desde pequeño-negó- Aún recuerdo como perdías o escondías tus tiaras y coronas de príncipe, siempre prefiriendo vestir de forma sencilla e incluirte entre los demás soldados y comunes jóvenes del pueblo.
-Era modesto- Tom alzo los hombros pero la sonrisa que apareció en su cara fue al recordar como escapada de su madre, corriendo travieso y juguetón por los pasillos del castillo antes de ser atrapado y portar una horrible corona. Irónicamente en su adolescencia había añorado ser Rey, había soñado con el día de la coronación pero habia olvidado el diminuto pero importante detalle, una vez siendo Rey la Corona Real nunca se apartaría de si, portándola siempre.
-Por supuesto- Jörg rodo los ojos para trasmitir después seguridad-Tenlo por seguro, esa Corona va contigo, y tal vez un día le tengas cariño.
Tom dudo pero prefirió cambiar el tema, platicando sobre su ocupada mañana, escuchando la opinión de su padre, los sabios consejos, la decisión más sensata y ponerlo al tanto de la situación actual como de unas palabras que lo dejaron pensativo, provocando que las horas se esfumaran y ayudar a su padre a caminar hasta el gran comedor, recibidos por el olor de la deliciosa comida y depositándolo en su asiento habitual sin antes sentir las amorosas palmadas en sus hombros.
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Saco la Corona de su cabeza cuando dejo el estudio de su Padre por la noche, reprendiéndose a si mismo por olvidar quitarla cuando lo único que había ocasionado era un dolor horrible, sobando sus sienes y caminando al sanatorio real en busca de un analgésico para la molestia pero nunca pensó encontrar a Bill hablando en complicidad y secretismo con Andreas, mirando como jugaba indeciso con un par de frascos ámbar. ¿Acaso estaba enfermo?
-¿Sucede algo? ¿Te sientes mal?
Ambos se sobresaltaron y Bill dejo la medicina a un lado, negando.
-No, solo vine porque me falsee el tobillo.
Tom frunció el ceño- ¿Qué paso?
-¡Oh, qué mal, olvide ir por mi taza de té y los panecillos de vainilla! Bien, me voy antes que no encuentre nada. Adiós Andy.
Bill pronunció todo tan rápido y se esfumo de la misma forma que dejo al ojo miel más extrañado siendo muy obvia la mentira cuando su caminar del menor se miraba en perfecta condición, mirando después a su amigo que se giró inmediatamente y empezó a remover sus menjurjes.
-¿Qué es lo que realmente está pasando?
-No se dé que hablas.
-Eres patético para las mentiras.
-¿Y tú siempre debes de ser tan terco?
Tom sonrió y tomo asiento, respondiendo con su acción que no pensaba dejar el sanatorio hasta que hablará, dejando a un platinado bufar.
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William regreso al Palacio después de pasar toda una tarde con los niños del orfanatorio tratando de preparar bocadillos, poniéndose una noche estrellada y fresca en el cielo, bajando de su caballo llamado Nox por su color negro como la oscura anochecer, acariciando su cabeza cuando lo dejo en su establo como de Yue, el caballo blanco de Thomas que era del brillante color como la luna en los cielos, mirando como los animales se juntaban en familiaridad, siendo un contraste complementario de negro y blanco.
Camino por el gran jardín para recortar la distancia e ir a sus habitaciones, deseoso de tomar una ducha y pedir una taza de té mientras escriba una carta para sus padres, pidiendo que los visitaran después de dos años sin verse, seguro que Thomas no estaría en la recamara hasta muy tarde como los últimos meses venía sucediendo.
Así que cuando entro y cerró las puertas de sus aposentos ni siquiera imagino la sorpresa hasta que noto muchos pétalos de rosa blanca en el suelo, como las ventanas abiertas, bailando las delgadas cortinas por la suave brisa y en total oscuridad. Quiso girar a su costado para prender la lámpara pero su lugar estaba vacío. Entonces un canto sonó en la amplia habitación, estremeciéndolo por segundos.
-El canto de la Tarabilla de pecho amarillo, llamada de apareamiento- susurro.
Su corazón latió y se giró nuevamente, cerrando sus ojos para escuchar ahora el cambio de silbido, caminando lentamente, tratando de ubicar el sonido pero parecía como si el pájaro volara a su alrededor, escuchándolo en una y otra dirección, envolviéndolo.
-Ruiseñor, llamada de apareamiento.
Entonces el canto de su ave favorita sonó en su oído derecho, bajo y cautivador, mordiendo su labio inferior al saber nuevamente el significado.
-Pinzón vulgar de cabeza azul, busca aparearse.
Abrió sus ojos a la noche para sentir la mano de Tom agarrar su mentón y girar su rostro, conectando sus miradas, cautivados, aflorando el deseo en sus cuerpos para después unir sus bocas con lentitud, sintiendo la mano del barbudo bajar a sus caderas y pegarse aún más, notando el fuerte y trabajado cuerpo de Thomas detrás suyo, estremeciéndolo.
Se giró dentro del agarre, rompiendo el beso por exigir aire, sintiendo la tibia boca de Tom besar su mandíbula y bajar a su cuello, ladeando su cabeza para darle acceso mientras sus manos se paseaban por sus anchos hombros y brazos, empezando a mover sus pies cuando el barbudo jalo de su cuerpo, dejando la estancia y pasar de las otras puertas que dividían realmente su cama del comedor/ sala, acelerando su respiración.
Thomas había quitado parte de su formal vestimenta hace unas horas para quedar únicamente en botas, pantalón y camisa, deshaciendo su chongo bajo, resultando demasiado atractivo para Bill quien decidió hacer lo mismo, desabotonando su capa color merlot, retirando su saco y quitando su mascada del cuello, dejando ver una camisa blanca de cuello V que permitía ver sus clavículas, unas que enloquecían al mayor y provocando que el fuego creciera cuando Bill no se detuvo sino retiro su muda, como sus collares y pulseras, dejando a la vista su delgado torso blanco, bajando a sus pantalones de cuero, desabrochando y tirándolos al suelo donde tambien pateo sus botas, quedando totalmente desnudo frente al barbudo.
Bill humedeció sus labios y se recostó en la amplia cama, paseando sus manos por su cuerpo, ansioso por estar con Tom, excitándose así mismo a cada caricia propia, removiéndose, apretando sus labios cuando una de sus manos pellizco su pezón, poniéndolo duro como su otra mano que bajo ya a su despierta entrepierna, volviendo toda acción en memorable y sensual ante los ojos del bronceado que no apartaba su vista de cada toque, hambriento aún más al borde de la cama.
Los segundos solo aumentaron el deseo, llevando toda la sangre a su entrepierna y sus ojos dilatarse a la ahora necesitada y sensual visión donde Bill gemía bajo entre las sábanas, tocándose y con las mejillas sonrojadas como sus labios rojos por lo mordisqueados que estaban, haciendo que tragara con esfuerzo.
-Agh, Tom... Ah!
El pelinegro no dejo de atender su propia y llorosa erección, arqueándose y cerrando sus ojos, ansioso de alcanzar su orgasmo pero la mano ajena y más grande detuvo su muñeca, trayendo al menor a la realidad.
Sus ojos se abrieron y sintió vergüenza por ser tan expresivo y olvidar que aún era observado pero su lio mental acabo cuando la mano de Tom lo acaricio, sacando un gemido necesitado. Tapo su boca para no avergonzarse más pero la paja que su esposo le proporcionaba no le ayudaba en nada menos cuando Tom agacho su cabeza y su erección fue envuelta por una tibia y húmeda boca, agarrando con fuerza las sabanas y gemir sin restricción.
Los ojos miel brillaron y subieron a las muecas de placer en la cara de su Consorte como en agitada respiración, sin dejar de chupar. Le encantaba consentirlo, más cuando su polla ya se encontraba dura dentro de sus pantalones y lo único que deseaba era fundir sus cuerpos en un baile lento, carnal y placentero, llevando su mano derecha a la rosada entrada que lo volvía loco pero que apenas tocarla su asombro lo hizo retirar su boca de Bill.
Abrió las piernas de su Consorte aunque este en su alucinación trato de cerrarlas pero que no fue impedimento para alzar un poco sus caderas y mirar una tentación que solo hizo que su ya dura polla ahora fuera un asta totalmente rígida.
Bill estaba lubricado, necesitado y listo para ser tomado, comprobándolo cuando llevo sus dígitos a este y fueron apresados por un calor hambriento, subiendo su vista donde su pelinegro se removió y chillo en necesidad. Entonces recordó la plática con su padre y Andreas días atrás.
-"Por cierto, me dijeron las mujeres que Bill visita mucho el Orfanatorio."
Tom sonrió- "Así es."
-"¿Sabes? Eso me recuerda a tu madre, cuando le gustaba visitar a los niños por que ansiaba tener un hijo, naciendo en ella el deseo de ser Mamá"- Jörg sonrió melancólico. Amaba y recordaba aun a su esposa- "Y lo siguió visitando cuando tú llegaste a nuestras vidas. Creo que ella buscaba un hermano para ti."
Jörg cubrió su desanimo por las veces en que su esposa lloro por nunca dar a luz un hijo.
-"Me hubiera gustado tener un hermano, siempre espere por tener con quien jugar y compartir muchas cosas"- Tom confeso pero sonrió a su padre- "pero aun así fui feliz."
Jörg apretó su brazo como agradecimiento por su comprensión para cambiar nuevamente el tema.
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-"¿Entonces?"
Andy se había hartado de la presencia de Thomas como de las muchas preguntas, disculpándose mentalmente por traicionar a Bill.
-"Carajo, eres fastidioso"- Andreas lo fulmino pero se dio por vencido- "Le prepare su anticonceptivo como siempre pero esta vez... Bill deseo no tomarlo, me dijo que... sus planes habían cambiado, que tal vez ya no lo necesitaría y que hablaría contigo. Hasta entonces, cuando tuviera una decisión tomada volvería o no a tomar el menjurje. Eso es todo"
Entonces una idea azoto su cabeza, recordando las palabras de Jörg y recolectando cada pieza. ¿Acaso era lo que estaba pensando? Su corazón latió rápido, dejando el sanatorio inmediatamente, olvidando despedirse y agradecer para ir con su Consorte pero la figura de David Jost le interrumpió su cometido, pidiendo su tiempo para un asunto muy importante y urgente, caminando al lado opuesto rumbo al estudio.
Así que se despojó de toda su ropa para quedar totalmente desnudo y subió a la cama, cogiendo al menor de sus caderas y rodarlo sobre su costado, alzando una pierna y darle el ángulo perfecto para conducir su polla a la lubricada entrada, comenzando a entrar lentamente hasta estar totalmente dentro suyo, gruñendo por la estrechez y lo deliciosamente que era tomado, esperando a que se acostumbrara para después moverse y tener enseguida los gemidos de Bill en toda la habitación.
-Ah, ah, Tom, Ñgh!
El ojo miel no detuvo sus empujes, encantado de ver su polla salir y entrar, lubricándose por sus humedades y volviendo de sus penetraciones en resbaladizas embestidas, embriagándolos.
-¡Más, si, ah, más, ah!
-Tus palabras son ordenes mi Consorte- susurro Tom.
Saliendo del menor, cogiendo sus caderas para dejarlo boca abajo pero empinando su culo, apretando una nalga y volviendo a enterrarse en su Consorte, sacándoles gemidos compartidos, penetrándolo a un ritmo rápido y constante, produciendo el sonido de sus pieles como de su humedad la música lasciva para sus oídos. Los ojos miel miraron la perlada piel blanca, la tinta oscura de su cabello pintar sus hombros y moverse al ritmo de su vaivén, buscando ese algo que faltaba para hacer de Bill la criatura más hermosamente sensual y llorosa de placer en toda su vida.
-Tom, ah, espera, ah, ah, detente.
El barbudo dejo de moverse al no comprender lo que sucedía, preocupándose entonces por la rudeza de sus penetraciones.
-¿Te lastime?
Bill negó pero termino por separarse, dejando a Tom con todo su erecto pene al aire, sonriendo cuando encontró lo que deseaba y sonrió con esa ternura que podía tener en un momento tan carnal como ese, volviendo sus pasos pero ahora con la Corona de Rey sobre su cabeza, aquella que a Thomas le molestaba por su peso y contantes dolores pero que solo convirtió a su pequeño cuervo en una criatura hermosa, exquisitamente sensual, un objeto que iba perfecto con la piel blanca, sobre esos cabellos azabaches y como único objeto aceptable que no arruinaba la desnudez del menor. Así que sonrió. Había encontrado ese algo que completaba a su precioso Consorte.
-Ahora esta Corona me hace Rey en nuestra habitaciones- Bill acorto con la distancia y hablo sobre su boca, cautivándolo.
-Por favor cariño mío, dentro de estas habitaciones siempre seré solo tuyo, un humilde lacayo que se arrodillara ante su Rey para hacer lo que desees.
Bajo su rostro, sumiso, y Bill sonrió, encantado y con una pisca de pretensión, mirando como su Rey de Borgoña se inclinaba y se reducía a un sirviente, uno que deseaba todo de él, rodeando su cuello y pegando sus labios a su oído.
-Entonces quiero que le hagas el amor a tu Rey- susurro.
Los ojos miel se conectaron enseguida con los avellanas, volviéndose oscuros, aumentando su sed y la necesidad mutua por calmar que los llevo a enredarse entre las sábanas, depositando al menor y encajar en medio de sus piernas, dejando que los gruñidos, gemidos y sonidos de placer llegaran fuera de las habitaciones, enrojeciendo a la poca servidumbre que accidentalmente pasaba por los pasillos.
Orgullosamente para Thomas y los amigos de este, el barbudo se ausento por toda una semana, una donde estuvo colmado por gemidos y lloriqueos de placer a todas horas del día, donde la servidumbre solo entraba y salía de la recámara con alimentos para la pareja, retirándose apresuradamente con el bochorno en su cara por los ruidos nada discretos.
Mientras que Bill había pasado las 24 hrs de los 7 días con un hambre de placer, con una exigencia y necesidad que a veces lo abrumaban, con un deseo de ser llenado y tomado en todas las posiciones, haciendo el amor dentro o fuera de la cama, de pie, sentados, acostados, recargados en la pared, en algún mueble, en la ventana o dentro de sus baños como ahora mismo, siendo ayudado por Thomas de sus caderas para subir a su regazo, acomodándolo sobre su erecto pene y bajando sobre este hasta sentirse totalmente lleno, temblando en deseo.
El barbudo se detuvo para que Bill se adaptara, disfrutando de lo apretado y aterciopelada que era su entrada, empezando a mover su pelvis con la primeras pero certeras estocadas.
Bill suspiro mientras empezó a saltar sobre el regazo de Tom, gracias a la polla dentro de él que lo llenaba y acariciaba su punto mágico al borde de la locura, encantado en la forma en como lo estira, lo reclama, lo toma y lo hacía pedir más a cada gemido.
El ojo miel no despega su vista de la visión exótica enfrente suyo, mirando como el menor echaba atrás su cabeza, moviendo su mojado cabello como la Corona brillar, absolutamente perfecto y entonces sintiendo que la única forma en que solo pudiera terminar y mejorar la situación era si Bill terminaba con un hijo dentro suyo.
Así que detuvo su vaivén y tomo del mentón a su Consorte, embriagado por el sentimiento, imaginándolo y conectando sus miradas con amor.
-¿Qué pasa?-Bill frunció el ceño cuando volvió a ver ese brillo extraño en Tom desde noches atrás, cuando besaba su boca o frente antes y después de su orgasmo, curioso, sintiendo como los pulgares de este acarician su abdomen bajo el agua- Estas actuando últimamente muy extraño ¿Lo sabías?
Thomas sonrió- Es que no puedo esperar por ver tu vientre hincharse por un hijo mío.
Susurro sobre sus labios, acariciando con ternura y amor su mejilla, provocando que Bill quedara sorprendido a tal confesión. Claro que había pensado en eso ahora que visitaba el Orfanato, imaginando tener un pequeño consigo y formar una familia, siendo ese motivo e indecisión cuando no acepto el concentrado de anticonceptivo que Andreas le había dado, contándole brevemente su deseo.
Así que su pálida mano cobro vida y bajo a su abdomen, tocándolo, imaginando y ahuecando donde su vientre eventualmente podría crecer por el pequeño dentro suyo que sería una linda y emocionante combinación entre ambos, alegre por saber que Thomas compartía el mismo deseo, despertando las ganas de ver aquel bebé sobre sus brazos como un regalo de su amor.
Entonces no espero en rodear el cuello del barbudo y sonreír, empezando a mover sus caderas para retomar las embestidas, susurrando igualmente en la boca ajena.
-Yo tampoco puedo esperar.
Los ojos miel como avellana brillaron en amor, decididos a dar el siguiente paso y darle al Reino su primer heredero.
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Un mes y medio después Bill salía emocionado del sanatorio cuando Andreas le confirmo que estaba en cinta, alegre de darle la noticia a Jörg por ser el futuro abuelo como las ganas de darle la enhorabuena noticia a Thomas, acariciando su abdomen con la petición a la deidades de que Trümper regresara pronto a casa, sano y salvo de la guerra sin notar la fría mirada de Heidi Klum.
Mientras que en la distancia un ojo miel estaba deseoso por llegar a su Reino, alejarse de la finalizada guerra, orgulloso por traer la victoria a Borgoña y feliz de saber por un comunicado de Gühne que su padre estaba mejorando sin mencionar que moría por ver a su Consorte, oler su perfume a vainilla y probar su boca, reviviendo los 7 días juntos cuando acaricio la tiara entre sus manos, deseoso por unirse con su pelinegro y con la ilusión que albergaba a cada día de lograr ser padre.
-¿Pensé que odiabas las Coronas?-Georg interrumpió sus recuerdos y molesto al encontrar a Thomas mirando con detalle la tiara sobre sus manos, tomando asiento a su lado en el lugar donde acampaban con todo su ejército.
-Lo hacía hasta que Bill cambió mi forma de pensar.
-No me digas ¿Y ahora te gustan?
-No sabes cuánto. Creo que desarrolle una manía con ellas.
Listing rio divertido, tomando sus palabras a juego sin saber que en la mente del barbudo solo miraba a Bill con su Corona, como su Rey, hermoso y poderoso que tenía su corazón en sus manos y que se miraba más impresionante cuando era el único objeto sobre su desnuda persona.
Porque Thomas no se había dado cuenta de la obsesión que tenía con las Coronas hasta que su Consorte le mostro lo elegante y preciosas que podían ser.
Claro, siempre y cuando Bill únicamente la portara.
😈
🔥 Uff me encanta la imagen de Multimedia que amablemente una de mis amigas ha echo para este OS 🤗✨❤ Así que básicamente Billy estaba para chuparse los dedos :v
Y así lectores míos es como se embarazo 👊😈🔥😂😂 y Tom se volvió un lacayo para su REY 🤭😎
✨ Mando saludo y muchos abrazos a estas criaturas que apenas entre a Wattpad ya me hicieron mi noche con sus votos y comentarios ❤✨Estoy realmente agradecida. Y no olviden que este OS es antes de Rey XD Básicamente lo publicaría hasta que terminara con la Historia pero ya se esta empolvando y lo que se tenían que saber, ya no es Spoiler :v
❤❤ BrisheidiValds , PandyBBAndy y fearless_A_TH ❤❤
👇👀 Les dejo la canción que me hizo inspirarme demasiado en Pájaros hahaha

Además debo decir que la inspiración de hacer a un Bill hermafrodita por el OS de CONSORTE que contenía Mpreg solo seria para más drama y desgracia (?) ya que no pensaba escribir continuación pero ahora que lo hice creo que les debía algo de explicación.😐
Bueno, Bill estaría actuando como un ¿Omega? en esta Fic, uno que se lubrica por si mismo y que toma anticonceptivos para no quedar embarazado pero humano😁😂😂😂🤦♀️ Así que tengamos algo de imaginación porque tambien esto es fantasía y todo puede pasar 😋😋
Edad: Bill 15 / Tom 30.
PD: Espero les haya gustado y perdonen un error de dedo :c