Intense Fantasy in New York |Ironstrange|

Summary

Stephen y Tony tienen conductas o fantasías sexuales intensas conocidas como parafilias. Juntos explorarán sus deseos y comportamientos sexuales que mantienen en secreto.

Genre
Erotica/Romance
Author
Gojo
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1


Tony sintió cómo sus mejillas ardían y un ligero hormigueo recorría desde su abdomen hasta su pelvis. Intentó concentrarse en lo que el hechicero le contaba, pero le era imposible. Apretó los muslos mientras seguía escuchando esa exquisita voz. Stephen se quejaba de una travesura que hicieron los discípulos y soltó unas cuantas blasfemias.

Stephen por fin se dio cuenta del extraño comportamiento de Tony. Normalmente, él hablaba mucho y ahora estaba sumido en un silencio, moviendo incómodamente sus caderas y mirándolo con intensidad. Él no es estúpido, ya se había dado cuenta de que Tony se siente muy atraído hacia él. Esos ojos marrones lo veían con un brillo sicalíptico y Tony inventaba una excusa para poder visitarlo.

Teniendo una idea en mente, Stephen baja el rango de su voz, volviéndola más profunda y sexy. Sonrió para sus adentros al atisbar cómo Tony apretó los labios a la vez que el resto de su rostro comenzó a ruborizarse.

—¿Estás bien, Tony? —Mantuvo el tono de voz barítono, acompañado de una ligera sonrisa traviesa.

—T-tu voz —balbuceó con torpeza, experimentando con mayor intensidad el hormigueo en sus partes inferiores—. Tu voz me está poniendo cachondo.

Stephen se sorprendió bastante por la confesión. Realmente no esperó que él fuera a sincerarse, pero él era un enigma y Stephen deseaba alcanzarlo para besar con pasión los labios suaves y de un rosa tenue.

—Si te pones cachondo solo con mi voz, eso demuestra lo puta que eres. —Tony no controló un gemido y el hechicero sonrió, complacido, por eso—. Te gusta eso, ¿verdad? Te gusta que te llame puta, pero, sobre todo, te gusta que te llame así con el sonido grave de mi voz.

—Stephen… —Su polla empezaba a despertarse y de manera dócil se recargó en el sillón, siendo atacado por el calor que quemaba su piel—. Continúa, por favor. No pares de hablar.

El ambiente se hallaba en el punto ideal para un escenario lujurioso; sin embargo, Stephen no hacía ningún movimiento y Tony empezaba a desesperarse por el toque del atractivo hombre. Tenía tantas ganas de pasar sus manos sobre ese cabello oscuro con hebras platinadas.

—Mírate, poniéndote duro solamente por escucharme hablar. Eres una zorra desvergonzada que se estremece con cada palabra que pronuncié. —Sonríe, socarrón.

—Lo sé… Sé que soy una zorra. —Dirigió su mano hasta su entrepierna, apretando el bulto de sus pantalones—. Soy una pequeña zorra que se pone cachonda con las palabras sucias.

—Tan pequeño, pero una gran puta. —Tony exhaló con vehemencia, bajando la cremallera de sus pantalones y apresurándose en liberar su polla—. Sucia zorra, has sacado tu polla y ahora vas a masturbarte porque no soportas la tensión. Qué insolencia la tuya de hacerlo frente a mí.

—Stephen…, por favor… —dijo mientras acaricia furtivamente su erección.

—Por favor, ¿qué? —Stephen ladeó una sonrisa y Tony aumentó el ritmo de su mano—. Vamos, zorrita. Dime que es lo que deseas.

Tony jadeaba y sus ojos observaron fijamente a los ojos del hechicero.

—Fóllame. Ven y fóllame crudo sobre este sillón —graznó, examinando cómo Stephen se tensó y sus ojos bicolores brillaron como los de un depredador—. Acércate y folla a esta puta necesitada.

A una velocidad impresionante, el hechicero se levantó y con un ademán desaparecieron sus ropas.

Incentivado por el momento de concupiscencia, Stephen acomoda el cuerpo de Tony, dándole la vuelta y dejándolo de rodillas en el sillón. Su mano derecha se encarga de amasar un glúteo y la otra se desplaza hasta el agujero. Lubrica las paredes musculares fácilmente con ayuda de un hechizo de lubricación; Stephen sabía que un día ese hechicero le serviría. Él se inclinó para depositar tiernos besos en los hombros de Tony y de inmediato acercó sus labios acorazados a su oído.

—Te ves tan necesitado, Tony. —Él muerde el lóbulo y él jadea profundo como respuesta—. ¿Prefieres que estire tu agujero para acoger mi gruesa polla o quieres saltarte la preparación y meter mi polla en tu agujero necesitado?

—Métemela, méteme tu buena polla, por favor. —Rogó, moviendo sus caderas para enfatizar su deseo.

—Oh, Tony. Dulce y pequeño, Tony. —Depositó un beso en su mejilla. Guio su larga polla a la entrada, presionando con fuerza para que la cabeza bulbosa traspase el anillo de músculos.

—Joder. Tu polla me está abriendo tan profundo… —musitó, deleitándose por la sensación de ser llenado.

—Baby doll, necesito que te relajes y aflojes tu cuerpo. —Tony obedece y el hechicero sonríe triunfante. Contempla cómo el agujero se tragaba cada centímetro de su polla y, una vez que se encontraba dentro de él, comenzó con penetraciones lentas que luego se tornaron casi violentas.

El héroe gemía enardecidamente, clavando sus uñas en el soporte del sillón, mientras que el hechicero hundía su miembro dentro de su agujero húmedo con fuerza.

—Me encanta la manera en que me empujas con tu buena polla —expresó Tony entre jadeos—. Siento cómo mi interior está caliente y mi polla pide atención… —grita, inesperadamente, a causa de una brusca embestida—. Pero no me voy a tocar… ¿Y sabes por qué?

—No. —Jadea, empujando sus caderas de adelante hacia atrás a un ritmo veloz; sosteniendo con firmeza la cintura del moreno—. No lo sé, baby doll.

—No lo haré porque quiero venirme solamente con tu polla follándome el culo. —Gimoteó, con sus ojos miel centellando por las lágrimas de tortuoso placer que se deslizaban por sus mejillas carmesí—. Más fuerte… Méteme tu increíble polla más fuerte en mi agujero descarado.

—Tony, eres asombroso. Estás siendo una bonita puta. Una puta sumisa y necesitada. —Jala el cabello de Tony y, sin detener las embestidas, besa su boca con mucha pasión.

Tony ronronea de felicidad. Jamás conoció a alguien tan dominante e increíble en el sexo como el doctor Strange. A pesar de que el hechicero ya estaba en sus cincuenta años, el hombre poseía la vitalidad y resistencia de un joven adulto. Accedió el permiso a la lengua de Stephen en su cavidad bucal. Él no luchó por tener el control, solo dejó que su amante le follara la boca con la lengua, al igual que su polla le estaba follando el culo regordete.

Sus rostros se separan y Tony gime ensordecedoramente como una perra en celo. El glande ha alcanzado la próstata y Tony jura ver estrellas de distintos colores.

—¿Estás cerca, baby doll?

—¡Sí! ¡Estoy cerca de venirme! ¡Voy a expulsar mi semen en este sillón porque me estás follando muy bien!

—Joder. Qué puta tan gritona y desvergonzada eres. —Suelta una pequeña risa—. Yo también estoy cerca. Voy a soltar mi semen dentro de tu precioso culito porque eres una sucia putita y me has puesto muy cachondo.

—Lléname, Stephen. —Suplicó entre sollozos, perdido en una inmensa avalancha de placer—. Lléname mi agujero desvergonzado como la sucia puta que soy.

—¿Lo quieres, baby doll? ¿Quieres que llene tu agujero estrecho con mi semen?

—¡Sí, sí, sí! ¡Quiero tu semen dentro de mí, por favor!

Stephen empotró su gruesa polla con rapidez en el agujero resbaladizo hasta que dio una estocada con vehemencia, echando un chorro de esperma dentro de su amante. Cuando terminó, liberó su virilidad y admiró con morbosidad cómo del agujero maltratado de Tony salía su semen.

Tony colocó la parte izquierda de su cara sobre el sillón, respirando de forma agitada y todavía observando las estrellas detrás de sus párpados. El orgasmo lo dejó agotado y satisfecho. Prueba de ello es la sonrisa que se plasma en sus labios hinchados por los besos.

El hechicero gruñó y volvió a inclinarse para susurrar en la oreja de Tony.

—Quisiera mantenerte aquí. Quiero que seas mi bonita puta. Solamente mío.

El héroe gime bajito por su profunda y excitante voz.

Joder, esa voz lo estaba poniendo cachondo otra vez.

—Yo no me opondría a eso, doctor Strange.