Cap. 00
Halloween:
Esa noche, el cielo esta adornado con un manto de nubes grisáceas, interrumpidas por la luz plateada de la luna. Las calles vivas; las risas y gritos de alegría resonando en el aire mientras varios salen a disfrutar de una noche de horror y travesuras, incluso mezclados entre los humanos los habitantes de Halloween disfrutaban de aquella festividad
Criaturas fantásticas y monstruosas caminaban entre las decoraciones espeluznantes, y el aire se impregnaba del dulce aroma de calabazas y golosinas. Sin embargo, por encima de todo este bullicio, un fantasma con mejillas abultadas y salpicadas de pecas, como la constelación misma, surcaba por el cielo buscando algo interesante que llevar consigo al terminar la noche
A diferencia de los demás fantasmas, que solo salían de sus hogares en la noche de Halloween para divertirse o asustar a los vivos, Izuku era un espíritu peculiar. Se entretenía volando por la ciudad, observando todos los cambios que habían ocurrido en ese año, buscando cosas nuevas que coleccionar: figuritas de acción, objetos interesantes, libros de misterio y leyendas
Una de sus actividades favoritas, era recoger dulces que se quedaban olvidados en los rincones o recogidos de los cuencos depositados frente las casas sobre pequeñas sillas, todos y cada uno metidos en su alegre calabaza, que lucía llena de objetos curiosos.
En tan solo unas horas de vuelo había llegado a encontrar varias cosas, claro, pequeñas o de ser grandes sería muy difícil de llevárselas
Mientras surcaba el cielo nocturno con un suave tararear qué más parecía una canto cargado de llanto y agonía, una corriente de aire gélido le hizo detener en seco haciendo le estremecer casi al instante
Mirando a su alrededor, notó un grupo de esferas luminosas, las almas de quienes habían pasado al otro mundo, revoloteando inquietas, cual enjambre de avispas furiosas
Intrigado y especialmente curioso por naturaleza, se acercó a estas a preguntar el porqué de su agitación más al no recibir respuesta alguna por su parte, atrapó suavemente entre sus manos a una de estas. Con un gesto cariñoso, le dio un suave beso, y casi al instante, la pequeña esfera se tranquilizó, además de mostrar un ligero y casi perceptible sonrojo
—Que pasa...? — susurro de forma curiosa viendo a cada alma
Aunque no podían comunicarse con palabras, un inconfundible sentido de urgencia surgió de ellas al recordar el porqué de su molestia, rodeando lo le empujaron con suavidad llevando lo junto con ellas
Volando por un buen rato llegaron a un cementerio, lindo, desde el punto de vista del pecoso, mas aun no comprendía el por que de su agitación, hasta que pronto se dio cuenta al apuntar estas abajo
Ahí, encontraba un grupo de jóvenes descontrolados que hacían de las suyas en el campo Santo. Por su forma de andar y “hablar”, no encontraban en sus cinco sentidos, eso era un echo, además de las cosas que estaban tiradas en el suelo
Observando desde arriba, el desagrado de Izuku creció al ver a los muchachos bailando sobre las tumbas, cubriendo las lápidas con grafitis, pateando y destruyendo lo poco que quedaba de los mausoleos antiguos, todas las botellas y colillas tiradas en el campo santo donde descansaban los muertos. Comprendió, entonces, la razón de la molestia de las almas
Mientras las risas y bailes, si se puede llamar así lo que sea que estaban haciendo, uno de ellos alzó la voz llamando la atención de los demás, parando se sobre una de las tumbas, dispuso a jugar un juego de niños, “El juego del fantasma”
Las risas no tardaron en llegar aludiendo qué solo era un juego de niños, aún así aceptaron al poco tiempo, después de todo un poco de diversión no les vendría mal, tomándose las manos empezaron una rueda teniendo alrededor suyo las tumbas, con el rostro apuntando al cielo nocturno, recitando al mismo tiempo un “canto infantil”, llamando a alguna de las almas a jugar con ellos
No muy lejos, Izuku veía todo en silencio y seriedad. Las almas a su alrededor temblaron al ver como aquel rostro dulce e inocente empezó a oscurecer, con sus ojos verdes brillando con intensidad, como si de un depredador tratara
Entendiendo la furia que se despertaba en el bondadoso corazón del joven espectro, retrocedieron lentamente entre pequeños temblores, hasta esconder entre las sombras, esperando salir cuando todo acabara
Sintiendo como la indignación latía en su pecho y ser, no podía permitir que seguirán con su conducta irrespetuosa donde descansaban los muertos. Descendiendo lentamente con una tétrica sonrisa empezando a formar en sus labios, dispuso a dar unasuavelección, solo por que encontraba de buenas, al encontrar con anterioridad la figura de acción de edición limitada que tanto buscaba
A medida que se acercaba, el ambiente se tornó más oscuro y pesado. Uno de los jóvenes, sintiendo la repentina sensación y el cambio de temperatura, echo un grito, asustando a los demás y recibiendo abucheos por parte de estos, empezando a reír por su pequeña broma, soltaron sus manos y empezaron dicho juego corriendo a todos lados, siendo seguidos por uno de estos, que hacia de ‘fantasma’
Metiendo se por entre los arbustos o los arboles secos del lugar, escondiendo de su amigo. Uno por uno fueron atrapados o sacados de sus escondites, con el juego ya casi estando por terminar, al solo faltar uno de los integrantes, pudieron en marcha para encontrar lo
Cosa que no tardó demasiado, no tardaron en divisarlo de pie y a espaldas de ellos en una zona donde aun no habían tumbas, solo pasto seco, estos se burlaron al no haberse escondido o intentado escapar como dictaba el juego, mas este no se movió
Estos no dejaron sus burlas y pidieron que dejara de actuar, al no recibir respuesta alguna, el mayor acercando ya un poco irritado, estiro su brazo con la intención de tocarlo, y estando por rozar la punta de sus dedos en su hombro, la voz de su amigo se escucho tras ellos
Girando hacia atrás allí le vieron sonriendo y agitando los brazos mientras acercaba, festejando al ser el ganador del juego al no haber sido encontrado y atrapado por el ‘fantasma’ de su amigo
El grupo abrió sus ojos con miedo y giraron lentamente hacia quien era supuestamente su amigo, que poco a poco empezó con un leve temblar. Retrocedió instintivamente y empezando a pasarse les cualquier cosa que hubieran consumido, aquella persona frente suyo comenzó a contorsionar lentamente hasta volver bruscos sus movimientos, sus huesos torciendo y crujiendo horriblemente, hasta llegar torcer su cuerpo de forma grotesca y claramente imposible, giro hacia la dirección de los jóvenes
Dejando ver su rostro totalmente desfigurado, con la sangre corriendo hasta el suelo acompañado de gusanos y un horrible aroma pútrido. Aquella cosa tal cual una araña acercó de inmediato a los jóvenes quienes ya estando ya en sus cinco sentidos, echaron la carrera por el cementerio y en diferentes direcciones
Los cuervos que reposaban en las ramas no tardaron en graznar a su alrededor a modo de burla, tal vez por el echo de saber que aunque corrieran con todas sus fuerzas ya sea juntos o separados, aquel ser los atraparía tarde o temprano
Huyendo desesperados, espinas y raíces surgieron del suelo, atrapando a cada uno y lavar en sus pieles con fuerza, para luego jalar de ellos como muñecos. A pesar de su resistencia o clavar sus uñas en el suelo con tal de no ser llevados. Todo acto fue inútil, en especial al cabecilla, cual las espinas enredadas en su cuerpo tiraron de él con mucha más fuerza, rasgando sus ropas en el proceso y dejar heridas en su piel
—¡Ayuda! — gritó, su voz resonando por el cementerio.
Los otros jóvenes igual gritaban y peleaban, más quedaron paralizados por el terror y la sorpresa, no atreviendo a moverse al clavar sus ojos en su dirección. Sin comprender este nada, un suave aliento rozo contra su cuello haciendo erizar su piel, al girar por inercia quedo pálido al encontrar con la aterradora figura del ser fantasmagórico, quien se mostraba como un espectro aterrador, su alma estuvo a punto de abandonar su cuerpo al ver aquel ser del infierno del tamaño de un árbol: su boca se alargaba en una sonrisa macabra de oreja a oreja, los dientes finos como dagas brillaban en la penumbra y sus cuencas vacías sanguinolentas, hablaban de un horror innombrable
Las ganas de gritar, pero especialmente vomitar azotaron el cuerpo de aquellas personas, en especial a quien lo tenia a solo unos centímetros
Nadie atrevió a moverse, pensado que tal vez trataba de una ilusión por consumir tanto de su polvito feliz, pero este no era el caso, mucho menos cuando aquellas plantas aferraban con más fuerza a sus cuerpos. Aquel aparición, quieto y observador, ladeó la cabeza de una manera inquietantemente lenta, sin borrar aquella sonrisa
De un momento a otro donde solo había silencio, el aire se llenó de un alarido agudo y horripilante, un sonido que parecía surgir de lo más profundo del infierno. El eco retumbó en el cementerio, espantando a los cuervos que descansaban en las ramas de los árboles
Los gritos y llantos de los jóvenes resonaron en el aire, y tras la liberación de las ramas y espinas, huyeron despavoridos de aquel lugar, tropezando por el miedo, mientras los cuervos, dejando de reposar en las ramas, les seguían, picoteando con saña sus cabezas hasta estar seguros de que se marcharan por completo
Una vez que el silencio volvió al cementerio, Izuku se dejó caer en una risa suave, volviendo a su apariencia normal. Sacudiendo y aliso sus ropas, y acomodando el pequeño sombrero sobre su cabeza, cayendo con cada sacudir restos de gusanos de gominola y jugo de frutas rojo, claramente iba limpiar y dar las respectivas disculpas por ensuciar el campo con las chucherias recogidas esa noche
Las almas no tardaron en salir de sus escondites, empezando a danzar alegremente a su alrededor, agradecidas por haber echado a los intrusos, entre revoloteos y ligeros rebotes, algunas de estas metían por debajo de su túnica, haciéndole cosquillas
Con una sonrisa radiante adornando sus labios y miro hacia lo alto, oyendo como a lo lejos las campanas sonaban, la medianoche se acercaba, marcando el final de la noche de Halloween. Cada una de las almas comenzaron a fluir de regreso a sus tumbas, satisfechas por su momento de diversión, dieron sus últimos agradecimientos
Satisfecho por haber sido útil, se dirigió a buscar su calabaza, que había dejado oculta tras unos arbustos. Al apartar las ramas, se sorprendió al encontrar a un niño pequeño, con orejas y cola de lobo, vestido con un abrigo verde. Sus ojos como la sangre brillaban con asombro y sus mejillas estaban sonrojadas
—¿Te casarías conmigo...? — murmuro con toda inocencia viendo aquellos ojos jade
Izuku quedó perplejo ante la repentina pregunta. Parpadeó, intentando su cerebro registrar lo que acababa de escuchar
—Eh... qué...?
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