De la realidad a la ficción
Era un soleado y animado día en la ciudad de Temuco de Chile, por una de la calles del lugar caminaba un hombre joven de unos aparentes veinte años de cabello negro, ojos verdes y tez pálida.
El joven, de nombre Felipe Seguía su camino tranquilamente, observando un vídeo de YouTube desde su teléfono, escuchando el audio con un audífono en su oído izquierdo.
Soltando una leve risa de forma ocasional por el contenido del vídeo.
Mostrando una expresión tranquila en su rostro, en la cual se encontraban unas pronunciadas ojeras las cuales ha tenido prácticamente desde su infancia.
Lo que le daba una impresión de ser gótico o que se pintaba los ojos, lo que, sumado a una cicatriz en su ceja derecha, acentuaba más esa imagen de gótico/ delincuente.
Cosa bastante irónica considerando su profesión, aunque esté nunca les dio mucha importancia a los comentarios, que varias personas que conoció a lo largo de su vida le decían, respecto a su apariencia.
Este se detuvo un momento en una señal de tráfico, esperando a que sea su turno para continuar su trayecto, una vez los vehículos hayan pasado por la calle frente a él.
Mientras que este continuaba viendo el video en su teléfono.
-Jajaja en serio, la gente tiene mucha creatividad, que hasta es difícil de creer, una versión del Omnitrix que invoca aliens femeninas para tener sexo sin parar, para lograr la comprensión de especies.
-Y otra versión que convierte a su usuario y los aliens en monstruos horripilantes, para masacrar todo lo que esté a su paso, eso sí está esencial, hasta parece que lo inventó el general Tablos jajaja.
Se reía del contenido creado por fans de la franquicia de Ben 10, imposible que no le haya picado la curiosidad en algún momento.
Luego que desde hace mucho tiempo las redes sociales hayan estallado con contenido de Ben 10.
-El chaquetrix y el carnitrix, quien diría que el fandom de Ben 10 reviviría gracias a esos dos, definitivamente lo que más vende es el Morbo y el Gore.
-Aunque no los culpo, luego de que el reboot de Ben 10 haya causado un odio total, y el rechazo de la comunidad. Es bueno ver que los fans si explotan la creatividad de la saga. Decía para sí mismo.
Mientras continuaba su camino al momento que notó, que ya podía cruzar la calle.
Desde niño siempre le gustó la saga Ben 10, viéndola cada vez que la pasaban por Cartoon network cosa que era bastante frecuente.
Pues esa serie era muy exitosa en Latinoamérica, todavía recordaba la sección “hora Ben 10” en ese canal.
Impulsado por la tendencia del momento y la nostalgia, se animó a ver la serie de nuevo, desde la original hasta Omniverse, en sus ratos libres luego del trabajo.
Cosa que le gustó, recordando buenos momentos de cuando la vio siendo más joven, aunque hubo cosas que no le gustaron.
Como el estilo de dibujo de Omniverse, una que otra decisión de los desarrolladores, que afectó negativamente las historias, o personajes interesantes que fueron completamente olvidados y desaprovechados.
Como dicen, nada es perfecto y por nada del mundo vería el reboot, eso sí lo tenía muy claro.
-Ojalá pudiera tener el Omnitrix, el original siempre fue mi favorito, aunque sea el prototipo. Terminó de decir el pelinegro, viendo a lo lejos una plaza.
Donde se encontraba la parada de micro que debía tomar, para llegar a su casa con sus padres.
Únicamente debiendo cruzar una última calle para llegar, esperando que el semáforo le indique que podía cruzar, reanudando el camino una vez vio el color verde de la señal.
Manteniendo su vista en su teléfono, desgraciadamente para él, un camión el cual era conducido por un conductor en estado de ebriedad, encontrándose desorientado por el alcohol, y en vez de presionar el freno, su pie terminó presionando el acelerador.
Aumentando la velocidad a un punto en que perdió el control del camión, con la mala fortuna que una persona se encontraba en su trayectoria.
Felipe en un acto reflejo, dirigió su vista a su izquierda, abriendo los ojos de golpe al ver el camión a muy poca distancia de su persona, no teniendo la oportunidad de hacer algo para evitar el impacto.
Recibiendo el golpe de lleno, sintiendo un segundo de dolor intenso, para luego no sentir nada y todo a su alrededor se volvió completamente oscuro.
Ese día, la vida de un joven llegó a su fin de forma injusta, dejando varios sueños, planes y seres queridos atrás irremediablemente.
-¡AAAHH! Se escuchó el agudo grito de un niño en su habitación y seguido a eso un golpe contra el suelo.
Para suerte o desgracia dependiendo que quien lo intérprete, ninguno de los demás residentes de la casa pareció percatarse de lo ocurrido.
Respirando agitadamente, quien había dado aquel grito se puso de pie de golpe, luchando con la sábana que se había enredado sobre su cuerpo.
Sujetándose la cabeza con una mano y el pecho con la otra, sintiendo su acelerado pulso necesitando varios minutos para poder calmarse un poco.
-¡¿pero que mierda pasó?! ¿Tuve una maldita pesadilla? por poco creí que moriría atropellado por un....¿camión?. Comenzó a decir ya más calmado.
Hasta notar el detalle de que su voz era mucho más aguda de lo normal.
Y al observar a su alrededor, notó que la habitación en la que se encontraba no era la suya, además de estar demasiado desordenada.
-¿Dónde estoy y que me pasó? Se preguntaba viéndose a sí mismo confundido.
Notando como era más bajo en estatura, por lo que rápidamente observó la habitación buscando el primer objeto reflejante en el lugar.
Siendo una foto enmarcada, de dos personas que lo sorprendió. Eran Max Tennyson y su nieto Ben, aunque el castaño de la foto parecía ser aún más joven que el de la serie original.
Además de estar sentado en una bicicleta con una sonrisa, donde se podía apreciar que le faltaba un diente y arrodillado a su lado estaba su abuelo, con una sonrisa resaltando su felicidad y orgullo.
Y encima de la imagen, en el cristal podía ver su reflejo, el reflejo de Ben Tennyson.
-¡¿Pero que wea?! soy ¡¿Soy Ben?! Se preguntó en voz alta sin saber que pensar, pues era mucho para procesar.
Por lo que dejó la foto en un mueble cercano y caminó hasta sentarse en el borde de su cama, con las manos en la cabeza.
-Esto no puede ser posible, ¡tengo que estar soñando! No me pudo atropellar un maldito camión.
-Tengo que despertar, esto no es real. Decía desesperado, dándose golpes en la cabeza para reaccionar, comenzando a derramar lágrimas al ver como no pasaba nada.
Después de varios intentos solo se encontraba sentado tapándose la cara con las manos mientras lloraba con resignación, apretando sus dientes.
-¡¿Cómo es que pude morir de un segundo a otro?! no puede ser. ¡¿Por qué?!. Comenzaba a decir.
Sintiendo como la rabia, frustración y tristeza se arremolinaban en su cabeza, dando un golpe en la cama como muestra de su estado de ánimo.
-Mamá, Papá. Pensaba en las dos personas que más lo quisieron en su vida.
Recordando varios momentos con su familia y amigos, en lo triste y devastados que se sentirían al enterarse de su muerte.
Él era muy apegado a su familia, sobre todo a sus padres, y que se haya separados de ellos por una tragedia tan abrupta, lo hacía sentir horrible.
Sabía que la posibilidad de morir era considerable, tomando en cuenta su trabajo en su anterior vida, pero que haya ocurrido de esa manera le parecía hasta ridículo.
El tiempo pasaba en el cual Felipe, ahora conocido como Ben, se desahogaba hasta que finalmente logro calmarse luego de una hora. Intentando pensar en su situación actual.
-Quiero volver a mi realidad, pero ¿cómo? ¿que se supone que debo hacer ahora? no puedo quedarme así. Dijo limpiándose las lágrimas.
-¿Porque soy Ben?, debería estar muerto, no dentro de una caricatura. A menos que el multiverso resultó ser verdad. Pensaba en las posibilidades.
Intentando darle sentido a su situación estando tirado sobre su cama, mentalmente agotado.
-Si en verdad estoy en otro universo, donde la historia de Ben 10 ahora es mi realidad, ¿En qué momento de la historia estoy? Se preguntó observando sus brazos, sin que estuviera el Omnitrix en alguno de ellos.
-Parece que estoy en algún momento antes del primer capítulo de la serie original, la pregunta es qué tan antes. Reflexionó poniéndose de pie.
Hasta que repentinamente alguien abrió la puerta de su habitación.
Siendo un hombre de cabello castaño de ojos verdes, vestido con una camisa verde, un pantalón color crema y zapatos cafés.
-Ben ya despierta, debes alistarte para la escuela. Dijo el hombre de forma rutinaria.
Hasta que vio a Ben de pie mirándolo. Adquiriendo una leve expresión de sorpresa en su rostro. Siendo el recién llegado Carl Tennyson, el padre de Ben.
-Oh ya estás despierto, bueno Ben ve a bañarte, el desayuno pronto estará listo y recuerda que tu abuelo vendrá a recogerte después de la escuela para ir al viaje de campamento. Informó su padre.
A lo que Ben asintió internamente agradecido por la información que necesitaba.
-Ah, sí enseguida voy papá. Dijo Ben con una sonrisa algo nerviosa, inseguro de referirse al hombre de esa manera.
A lo que el castaño mayor asintió, aunque antes de irse tenía algo más que decirle al joven.
-Ben quiero órdenes tu habitación antes de irnos a la escuela. Dijo con un tono más serio.
Esperando alguna queja o protesta de su hijo, cosa que nunca llegó.
-Si no te preocupes yo me encargo. Dijo el castaño menor, sorprendiendo a su padre.
Pues no era común que Ben accediera a una orden así de simple de buenas a primeras.
-Ehm, está bien te esperamos en el comedor. Dijo Carl cerrando la puerta desconcertado por la actitud de su hijo.
-Vaya ¿tan raro es que Ben acceda a ordenar y limpiar como para que ponga esa cara? Dijo el joven con una cara de palo.
-Bueno al menos eso me quitó una duda, hoy comienza todo. Estaré listo para ese momento. Dijo pensando en el encuentro con el Omnitrix.
Se sentía en conflicto, prácticamente estaba engañando a los padres de Ben, además de sentirse incomodo al referirse como padres a la pareja de adultos, pero no podía hacer nada para cambiar su situación.
No le creerían que era una persona de otra dimensión que reencarnó en el cuerpo de su hijo, luego de morir, sin saber cómo pasó exactamente.
Por lo que, dando un largo suspiro de resignación, tomaría el papel de Ben y se encargaría no preocupar a sus ahora nuevos padres tratándolos como tal, para evitarse problemas hasta que encuentre la forma de regresar a su mundo.
Seguido a eso Ben se dirigió al baño de la casa, buscando la puerta correcta después de unos momentos, desconociendo su estructura interna.
Procediendo a bañarse, mientras pensaba en la razón por la que terminó en ese mundo, viniendo a su mente una raza en específico de aliens, que serían capaces de hacer algo así.
-¿Los celestial-sapiens tendrán que ver en esto? Ahhh. Al igual que cualquier otra deidad no entiendo sus motivos para hacer las cosas. Se preguntó Ben dando un suspiro con fastidio.
-Pero si quisiera alguna oportunidad de volver a mi mundo, quizás tenga que esperar hasta tener a Alien X y convencer a esas dos cabezas de que me ayuden. Pensó refiriéndose a Serena y Belicus.
-Aunque eso tardaría demasiado, pero es lo único que se me ocurre ahhh, será un largo viaje de regreso a casa. Reflexionó con una leve migraña, intentado encontrar una solución.
Al terminar de bañarse y cambiarse a su típica ropa, siendo esta una camiseta blanca con una línea vertical negra en el frente, pantalones verdes y zapatillas blancas con detalles negros.
Aprovechó para limpiar su cuarto lo más que pudiera, antes que lo llamaran para desayunar, tardando más de lo que pareciera.
-Por dios ¿que hizo Ben anoche para dejar el cuarto así? ¿O es que lleva días viviendo en un basurero? Dijo en voz alta recolectando varios sobres de dulces y ropa sucia.
Luego de varios minutos había ordenado su cama, varias cosas en estantes y su escritorio, además de doblar y guardar la poca ropa que no estaba sucia o apestaba.
Quedando solamente tirar la basura que temió en una bolsa y llevar la ropa a la lavadora, siendo en ambos casos, una cantidad no muy precisamente.
Pero antes de hacer algo más, un grito de su padre llamándolo para comer, lo detuvo por lo que lo haría después.
Lo bueno de todo esto, es que le ayudó a reflexionar y calmar su mente para asimilar su situación actual de mejor forma, no quería tener un ataque de ansiedad y que sus padres lo vieran y le hicieran preguntas que no querría responder.
Caminando hasta la cocina, vio a Carl sentado en la mesa junto a su esposa con la comida ya servida.
una mujer rubia de ojos azules, vestida con una blusa de manga larga color morado, un pantalón y zapatillas blancas cuyo nombre era Sandra Tennyson.
Por lo que dándoles los buenos días mientras se acercaba, se sentó en la mesa junto al castaño mayor.
Viendo que tenía un plato con un par de panqueques con miel y una taza de chocolate caliente. Cosa que le sacó una sonrisa al joven.
-Bueno Ben ya que es el último día de clases y que estarás de viaje con tu abuelo todo el verano, te hice tu desayuno favorito. Dijo la mujer rubia con una sonrisa.
-Muchas gracias, mamá está delicioso. Dijo el reencarnado, apegándose a su rol como su hijo, luego de comenzar a comer.
-Me alegra que te guste hijo, por cierto, tú padre me contó que estuviste ordenando tu habitación, ¿es verdad? Preguntó con una sonrisa, aunque con una ceja alzada de forma interrogante.
-Si, ya casi termino, solo falta tirar la basura y lavar la ropa. Respondió Ben tranquilamente.
Sorprendiendo a su madre por la forma tan honesta en la que respondió, observando a su esposo en busca de una confirmación.
Quien le asintió confirmando lo dicho por su hijo, pues se sintió igualmente incrédulo momentos antes.
-Bueno eso sí es una sorpresa, aunque ¿porque el repentino cambio? ¿acaso estás muy emocionado por el viaje con tu abuelo? Preguntó la rubia con curiosidad.
Pues le era raro que su hijo actuara más responsable y tranquilo de lo normal, incluso a la hora de comer, ya que no comía de forma apresurada, ensuciando su cara y ropa en el proceso.
Era de esperarse para el reencarnado esas dudas, por cómo era el Ben de este mundo, así que decidió inventar una buena excusa para su cambio.
-Pues solo quería aprovechar esta oportunidad para hacer un cambio para mejor, no quiero causarle problemas al abuelo o hacer el ridículo en alguna parte.
-Hasta yo debo admitir que he causado muchos problemas hasta ahora. Dijo con una sonrisa rascándose la nuca.
Con vergüenza bien disimulada, convenciendo a la pareja, sorprendiéndose por sus palabras.
-Vaya pues si es así, estoy orgulloso de tu forma de pensar Ben, parece que ya estás creciendo. Dijo su padre desordenando su cabello con una sonrisa.
-Aunque no te sientas culpable, tomate las cosas con calma, son cosas de niños, todos hacíamos alborotos a tu edad cariño. Decía su madre son una sonrisa juguetona.
-Jeje muchas gracias, eso haré. Dijo terminando de comer tranquilamente.
Recordaba a la pareja con una actitud más seria y algo más estricta, quizás en esta época eran más relajados y con el tiempo fueron cambiando, pero le alegraba que Ben tuviera unos padres afectuosos.
-Bueno ya es hora de irse chicos o llegarán tarde a la escuela. Dijo su Sandra tomando los platos y tazas para lavarlas.
-Bien iré a llevar la ropa a lavar y tirar la basura. Dijo Ben yendo a su cuarto.
-Descuida hijo yo me encargo, tu ve a la escuela y pórtate bien. Dijo su madre acariciando su cabeza.
A lo que Ben asintió y siguió a su padre quien le entregó su mochila y ambos salieron de la casa.
-Adiós mamá, nos vemos pronto. Se despidió el castaño menor con una sonrisa antes de salir.
-Parece que en verdad está creciendo. Dijo la mujer Sonriendo con cariño.
Viéndolo marcharse en el auto junto a su esposo. Mientras Ben y su padre se dirigían a la escuela, el menor de los Tennyson observaba por la ventana.
Prácticamente había hecho un viaje a Estados Unidos y siendo él originalmente de chile, le agradaba ver cómo es otro país, aunque solo sean zonas urbanas.
Pronto será un gran viaje por el país, cosa que lo emocionaba, siempre quiso viajar a otro país en su vida anterior.
Aunque se dio cuenta de un detalle y es que a pesar de que todo debería estar en inglés, las personas y las palabras escritas en algunos locales que veía estaban en español.
Y se preguntaba si era una especie de arreglo que tenía su mente al reencarnar para facilitarle las cosas en ese mundo.
Aunque no iba a quejarse de eso, ya que a pesar de saber inglés no lo aplicaba muy bien.
Después de unos minutos finalmente llegaron a su destino, viendo como los estudiantes entraban en el edificio.
-Bien ya llegamos, pórtate bien y diviértete, hijo. Dijo Carl con una sonrisa.
-Si papá, me portaré bien, no te preocupes, nos vemos. Se despidió Ben con una sonrisa.
Colocándose su mochila en la espalda, saliendo del auto, despidiéndose con la mano, gesto imitado por su padre antes de marcharse.
Ben se volteó y respirando profundamente caminó hasta entrar en la escuela, donde pudo ver el gran pasillo lleno de casilleros a ambos costados, con las aulas entre estos cada tanto.
Realmente era distinto a las escuelas en las que estuvo en su vida anterior y lo que le preocupaba en ese momento era saber dónde estaba su sala de clases.
Para su fortuna alcanzó a ver a ese par de chicos que molestaban a Ben y otros alumnos, caminando en la misma dirección, por lo que los siguió hasta el salón de clases.
Avanzando hasta sentarse en su pupitre, al momento en que llegó su profesora y comenzó la última lección del semestre.
Bastante distinto a sus escuelas anteriores, pues en el último día nunca se daban clases, sino que hacía alguna clase de convivencia.
-Je, la diferencia de un país de primer mundo y uno en vías de desarrollo. Se rio levemente mientras observaba la pizarra.
El tiempo pasaba y a pesar de que Ben por fuera parecía estar poniendo atención, aunque con una mano apoyaba su cabeza contra el pupitre.
Por dentro pensaba en cómo enfrentar a los robots que vendrían por él luego de obtener el reloj.
-El Ben original se la pasó jugando y esos robots causaron bastante destrucción en el campamento.
-Sobre todo el más grande, por lo que intentaré acabar con ellos rápidamente y aprovechar cada segundo que tenga.
-El Omnitrix será genial pero el tiempo de transformación es demasiado aleatorio, sobre todo en Omniverse que no duraban nada.
-Para ser el supuesto Omnitrix definitivo, ese reloj dejaba mucho que desear.
Esos y otros pensamientos eran los que pasaban por su mente, hasta que finalmente luego de que la jornada escolar terminara sin imprevistos.
Ben caminó hasta la salida junto a los demás estudiantes, hasta que a un costado pudo ver cómo un chico larguirucho de cabello negro, junto un chico más gordo de cabello castaño y con lentes.
Siendo estos Cash y JT respectivamente, quienes estaban molestando a un niño pelinegro más pequeño algo pasado de peso y con lentes.
Con la intención de quitarle su dinero a cambio de no hacerle daño solo por ser el último día de clases.
Le desagrada esa escena y además del hecho que su trabajo era encargarse de situaciones así, no se quedaría quieto ante eso.
Aunque, también le serviría como una buena forma de desahogar la frustración por haber perdido su vida anterior.
Por lo que, caminando sin llamar la atención del par, que tan centrado estaba con su víctima que no notaron como Ben estaba detrás suyo y comenzó su castigo.
sin dar previo aviso, tocó el hombro de Cash haciendo que este volteara la mirada confundido y molesto al ser interrumpido en sus asuntos.
Recibiendo un fuerte puñetazo en la nariz, provocando que cayera al suelo sentado con las manos en la cara, aguantando el dolor.
Sin perder tiempo, Ben se giró lanzando otro golpe a JT en la cara, pero este sujetó su puño con ambas manos.
Sin embargo, eso era una finta con el fin acercarse lo suficiente para conectarle un puñetazo en el estómago con su otro puño.
Quitándole el aire y haciendo que se inclinara por el dolor.
Momento en el cual fue sujetado de la cabeza y recibió un rodillazo en la cara, quedando tirado en el suelo por el dolor.
El chico que Ben estaba ayudando veía sorprendido a Ben, pues nunca antes había podido hacerle frente a Cash y JT y sin embargo les estaba dando una paliza.
Cash igualmente sorprendido, pero sobre todo molesto se levantó viendo como entre sus dedos había un poco de sangre proveniente de su nariz. Por lo que confrontó a Ben.
-¿¡Qué demonios te pasa Tennyson!? Preguntó molesto queriendo golpearlo hasta cansarse.
-Simplemente ya me harté de ustedes par de idiotas, ya no dejaré que se salgan con la suya y molesten a los demás. Respondió seriamente el castaño.
-Así que otra vez andas queriendo hacerte el héroes eh, pues bien, te enseñaré tu lugar perdedor. Dijo el bully corriendo hasta Ben.
Quien lo esperaba atento a sus movimientos, viendo como le daría un golpe con el puño izquierdo, por lo que igualmente corrió hasta él.
Usando su antebrazo izquierdo para bloquear el puño, para luego darle un cabezazo en la barbilla aturdiéndolo.
Siendo posteriormente sujetado de los hombros, recibiendo un rodillazo en el estómago quedándose sin aire.
Terminando la pelea con el bully empujándolo, cayendo junto a su amigo en igual estado de dolor.
-Haber si a los combos entiendes estúpido, porque la próxima te voy a sacar la cresta. Amenazó el reencarnado de la forma en que lo hacía en su país de origen.
Había tenido que pelear un montón de veces a lo largo de su vida, tanto en los colegios en los que había estado, como en la calle y hasta en el trabajo, por lo que encargarse de esos dos no fue problema él.
Mala suerte para ellos haber peleado contra un latino.
Buscando en el bolsillo del pantalón de Cash el dinero que le quitó al chico, encontrándolo y entregándoselo.
-Toma lo que te quitaron. Dijo Ben tranquilamente.
A lo que el joven lo recibió algo nervioso, pues a parte de estar agradecido, le intimidó la forma tan violenta en la que Ben confrontó a sus bullys.
-Gra. gracias. Dijo el chico tomando el dinero.
Manteniendo una sonrisa nerviosa antes de irse corriendo, a lo que Ben solo lo miró encogiéndose de hombros.
Aunque mentalmente agradecía que ya no quedasen más personas en el lugar o se habría metido en problemas.
Por lo que se alejó del par tirando en el suelo, esperando apoyado contra un árbol hasta que después de unos minutos el camper del abuelo Max había llegado y el susodicho le decía que entrara con una sonrisa.
-Hola Ben, ya es hora de comenzar el viaje. Dijo el hombre.
Siendo este un hombre de mediana edad de cabello canoso y ojos negros, algo pasado de peso, vestido con una camisa roja con diseño de flores y pantalones azules.
Recibiendo el asentimiento de su nieto, para luego dar una leve mirada hacia atrás, viendo como el par golpeado se alejaba lentamente de la escuela.
Cash lo miraba con molestia, mientras que él lo miró con enojo, alzando su puño cerca de su cara en señal de advertencia.
Intimidando a JT apresurando a su amigo a qué se fueran del lugar más rápido, viendo como Ben les hacía una seña con su mano.
La cual era levantar el dedo del medio, antes de caminar hasta el camper, calmándose rápidamente dando un profundo suspiro hasta abrir la puerta del vehículo.
Entrando en el camper saludó a su abuelo mientras observaba el interior, era su primera vez en una casa rodante y no estaba nada mal.
Notando como a su derecha, sentada en la mesa del camper, una chica de cabello naranja y ojos verdes la cual vestía una blusa blanca con mangas azules y un pantalón y zapatillas blancas.
Lo observaba con el ceño fruncido, tratándose de su prima Gwen, siendo notable su disgusto con solo verlo.
Cosa que no lo sorprendió pues al principio de todo ambos no se llevaban bien, sin embargo, intentaría llevarse bien con ella.
-Hola Gwen ¿Qué haces aquí? Saludó Ben tranquilamente, mientras caminaba hasta sentarse en el asiento frente a ella.
Sorprendida por el saludo y uso de su nombre la chica quedó desconcertada un momento, recomponiéndose rápidamente antes de responder.
-Alguien convenció a mi mamá de que sería buena idea ir a este campamento durante las vacaciones. Explicó Gwen dirigiendo su mirada acusatoria a su abuelo.
Cosa imitada por Ben antes de decirle algo al hombre mayor.
-Es obvio que fuiste tú abuelo, verdad. Afirmó Ben con un tono plano.
-Pensé que si tú prima venía sería más divertido, ¿no hay ningún problema verdad? Dijo con una sonrisa al inicio.
Para luego poner un rostro más serio, usando un tono de advertencia en su pregunta.
A lo que Ben solo se encogió de hombros y Gwen no decía nada centrando su atención en su computadora.
Cosa que hizo sonreír a su abuelo y comenzó a conducir el camper.
Mientras que Ben con la cabeza apoyada en una de sus manos decidió relajarse, viendo por la ventana por varios minutos.
A muchos no les gustaban los viajes largos, pero a él si le gustaban.
Aprovechaba esos momentos pasando el rato perdiéndose en sus pensamientos, distrayéndose de sus responsabilidades y problemas momentáneamente.
Aunque en estos momentos solo venían a su mente los recuerdos de él en su vida pasada, junto a sus familiares y amigos.
Cosa que provocaba que sus ojos se pusieran cristalinos por la melancolía, pero simplemente cerró los ojos dando un largo suspiro, dejando que el tiempo pasara, manteniendo la calma en el exterior.
Hasta que después de casi una hora, se dio cuenta de como su prima lo miraba intensamente.
Por lo que, devolviéndole la mirada de forma perezosa, notó como parecía querer preguntarle algo.
Aunque por alguna razón no lo hacía, quizás por orgullo o su desagrado hacia su persona. Aunque bien podrían ser ambas.
-¿Qué pasa Gwen? pareciera que hubieses visto un mono o algo así. Dijo Ben despreocupado.
Gwen dio un bufido burlón, cruzándose de brazos antes de responder.
-Pues no estás equivocado, pero solo me preguntaba cuando comenzarás a culparme por haber arruinado tu viaje y todo tu verano en general. Dijo con una mirada seria esperando algún insulto o protesta de su primo.
A lo que su abuelo estuvo por llamarles la atención para que no discutieran, sin embargo, no tuvo porqué intervenir al ver como Ben le respondió.
El joven no importándole el leve insulto a su persona, se la quedó mirando un momento para luego cerrar los ojos y encogerse de hombros.
-Pues nunca, la verdad es que lo hecho, hecho está, no hay por qué hacer un escándalo, que estés aquí no puede ser tan malo. Respondió sin perder la calma.
Para luego regresar su vista a la ventana. No viendo la mirada sorprendida de Gwen y Max quienes se mantuvieron en silencio desconcertados ante la actitud del joven.
Así las horas pasaron en tranquilidad y silencio pareciendo la calma antes de la tormenta, mientras que poco a poco atardecía hasta llegar al anochecer.
Momento en el cual llegaron al bosque en el que acamparían, bajando primero Ben y Gwen por pedido de su abuelo mientras el buscaba la comida.
Esperando sentados juntos en una banca frente a una mesa, Ben no pudo evitar poner una mueca de asco recordando lo que traería su abuelo.
-No gracias. Dijo Ben mirando el tazón de gusanos blancos que se retorcían hasta salir del tazón.
Argumento imitado por Gwen que miraba los gusanos con asco.
A lo que el abuelo Max se encogió de hombros, argumentando que se consideraban un platillo delicioso en otros países, cosa en la que ambos jóvenes estaban de acuerdo pero que igualmente le daban asco.
-Bueno, también tengo lenguas de vaca en el refrigerador. Mencionó el hombre mayor.
No cambiando la reacción de Gwen, sin embargo, le parecía más agradable a Ben ya que no sería la primera vez que las probaría.
En su infancia varias veces había comido eso cuando iba de visita al campo de su tía que en paz descanse.
Dio una sonrisa reflejando nostalgia y cariño al recordar a su tía abuela, quien como todos en la vida le tocó partir a un lugar mejor.
Después de comer y que Gwen aguantase las ganas de vomitar al verlos a ambos.
Ben se encontraba sentado en el suelo mirando el cielo nocturno, mientras que Gwen estaba sentada a unos metros alejada, miraba su computadora quejándose de no tener señal.
Mientras que Max salía del camper con unas bolsas de malvaviscos en sus manos
-¿Quién quiere malvaviscos? Preguntó con una sonrisa esperando la respuesta de sus nietos.
-Yo quiero, iré a buscar leña para hacer una fogata si no te importa. Dijo Ben alzando una mano en confirmación.
A lo que el abuelo Max sonrió feliz por su respuesta, le asintió diciéndole además que tuviese cuidado en el bosque.
-De acuerdo Ben, pero ten cuidado y no te alejes mucho. Dijo el hombre mayor.
A lo que Ben asintió con una sonrisa caminando en dirección al bosque, recolectando ramas y hojas para la fogata sin rumbo aparente por algún tiempo.
Hasta que observando el cielo logró divisar lo que parecía ser una estrella fugaz.
La cual descendía dando un giro brusco en su dirección, arrastrándose por el suelo hasta generar un cráter.
-Finalmente llegó el momento. Dijo el castaño con una sonrisa.
Dejando lo recolectado en el suelo, acercándose a la cápsula esférica en el fondo del cráter, la cual se abrió automáticamente, revelando el Omnitrix en su interior o eso era lo que creía.
Por lo que rápidamente extendió su brazo derecho en su dirección, dejando que el reloj se adhiera a su muñeca como si estuviera vivo.
Sonriendo emocionado por cumplir uno de los sueños de su infancia, observó el dispositivo.
Cambiando su expresión emocionada por una de confusión, para finalmente convertirse en incredulidad.
-¡Finalmente el omni...¿espera que? Este no es el Omnitrix...es el ¡¿Chaquetrix?! Dijo viendo detenidamente el color rojizo y los corazones cruzados que tenía en el centro.
Un minuto entero estuvo quieto como una estatua intentando procesar lo sucedido, hasta que finalmente llegó a una conclusión.
-Haber haber ¿qué pasó? Se preguntó confundido.
Caminando de un lado a otro mientras hablaba consigo mismo intentaba darle sentido al asunto.
-¿Que no debería ser el Omnitrix? pensé que estaba en la historia original, pero al parecer estoy en el fanfic.
-O en una dimensión similar a ambas..¡ahhh! no lo sé esto es cada vez más raro. Decía el joven exasperado.
Para luego dar un leve grito resignado, llevándose una mano a la cara derrotado.
-Bueno al menos hasta donde tengo entendido ambas historias son prácticamente la misma.
-Pero en vez de pelear directamente lo tendré que hacer como en Pokémon o Digimon, pero con aliens. Concluyó el castaño.
Viendo el chaquetrix nuevamente, reflexionando en su siguiente curso de acción.
-¿Debería probarlo ahora o mejor regresar? Pensó recordando el primer capítulo de la serie.
Pues no quería causar un incendio accidental, pero conociendo el propósito del reloj, quizás sea mejor presentarse personalmente a solas.
Sabía que el chaquetrix invocaba aliens las cuales están enamoradas de él, pero no sé aprovecharía de eso, además que actualmente solo tiene 10 años, eso es demasiado para su moral.
Por lo que solo las trataría como amigas y compañeras, ellas siguen siendo seres vivos y no mascotas para la pelea.
Así que haría las cosas bien...aunque
Eso no quiere decir que no les exprese cariño, pues debía hacerlas felices.
Y si en dado caso llegase a pasar algo más candente en el futuro, sería un sacrificio que está dispuesto a aceptar.
Sin darle más vueltas al asunto, presionó el botón inferior del reloj provocando que el anillo superior sobresaliera con un ruido tecnológico.
Mientras que en la pantalla del selector la silueta de fuego se hizo presente.
-Bien comencemos con esto. Dijo Ben con leve emoción.
Presionando el anillo con un dedo, generando un destello rojizo cegándolo brevemente el cual al disiparse.
Frente a él, había una persona hecha de rocas volcánicas, con las manos y pies ardiendo brillantemente en fuego y su cabeza estaba envuelta en llamas.
Además de tener caderas anchas, una cintura delgada y las rocas en su pecho sobresalían al frente dándole una apariencia femenina.
-Wow genial. Dijo Ben viéndola detalladamente con asombro.
Y una sonrisa, notando como alrededor de su cuello tenía un grueso collar negro con el símbolo del chaquetrix en el centro.
Mientras que por su parte la chica volcánica igualmente lo miraba detenidamente.
Sintiendo como el calor en su cuerpo aumentaba levemente y la flama de su cabeza fluyera con mayor intensidad.
-Que lindo es. Pensó la chica invocada sonriendo.
Guiñando un ojo, formando un pequeño corazón con una flama al hacerlo.
Provocando que su invocador diera una leve risa antes de presentarse.
-Jeje hola, es un placer conocerte, me llamo Benjamín Kirby Tennyson, pero puedes llamarme Ben. Se presentó cordialmente. Alzando una mano como saludo.
-Ben, que lindo nombre, estoy encantada de conocerte invocador. Dijo la chica agrandando su sonrisa.
-Je gracias por el halago, aunque ¿cuál es tu nombre? Agradeció Ben para luego preguntar con curiosidad.
Capaz y en este mundo las aliens ya tengan un nombre. Aunque esa idea se fue tan rápido como llegó.
Al ver cómo una expresión triste apareció en el rostro de la chica antes de que le respondiera.
-Pues no recuerdo si es que tengo algún nombre, o alguna otra cosa sobre mí, solo sé que mi especie se conoce como PYRONITE, pero no creo tener uno. Dijo la pyronite con un tono decaído.
Sus flamas disminuyeron en intensidad, sintiéndose perdida intentando recordar algo de su procedencia.
No teniendo resultado alguno más allá de comprender como usar sus habilidades. Por lo que el joven decidió intentar aliviar su malestar con una sugerencia.
-Entiendo, pero no te sientas mal, no estarás sola desde ahora te lo aseguro ¿qué te parece si te doy un nombre? Aseguró Ben con una mirada empática.
Realizando su propuesta, a lo que la chica lo vio más animada, sintiéndose más en confianza y seguridad con su invocador, asintiendo a sus palabras.
El mencionado pensó en si debía usar el mismo nombre de la historia original, sin embargo, no le parecía correcto llamarla simplemente fuego, quizás no le guste.
Por lo que lo modificaría un poco, ya lo cambiaría más adelante si se le ocurría uno mejor.
-Bueno. ¿Qué te parece Flama? Creo que te queda bien, perdón si no es muy creativo, pero hace que piense directamente en ti. Dijo Ben con una sonrisa nerviosa rascándose la nuca.
Pero para la chica frente a él, lo interpretó de otra manera, si la reavivación de sus llamas y el leve tono rosado que tenían eran prueba de ello.
-Que piense en mí con solo decir ese nombre, ¡me gusta, quiero que ese sea mi nombre! Pensó muy feliz la recién nombrada.
Al ver como el joven quería apoyarla y hacerla sentir más seguridad ante su falta de recuerdos, por lo que quiso expresarle su gratitud.
-¡Si me gusta ese nombre muchas gracias! Dijo Flama alegremente.
Acercándose con la intención de darle una abrazo cosa que alertó a Ben. Agachándose y desplazándose a su costado derecho rápidamente.
Evitó que Flama lo rodeara con sus brazos y lo chamuscara involuntariamente.
Parpadeando un par de veces al no sentir nada frente a ella.
La pyronite miró su entorno confundida. Encontrando a su compañero a su derecha, observándola con una sonrisa nerviosa.
-Espera un momento Flama, me alegra que te haya gustado tu nombre, pero debes tener más cuidado.
-Mi cuerpo no puede soportar las llamas como el tuyo. Explicó el joven.
Haciendo que la recién nombrada abriera los ojos con sorpresa y miedo.
-Pe. perdón yo. Yo no quería, hay no por poco te hago daño. Comenzó a decir nerviosa y preocupada.
Por poco quema a Ben quien solo había querido ayudarla, no quería que algo malo le pasara y menos por su culpa, ¿y si ahora él la veía con miedo o repudio? ella no podría soportarlo.
Comenzando a alterarse, dejándose llevar por sus emociones, sintiendo temor por sus poderes y un leve rencor a estos, viendo como sus pies quemaban hojas y llamas comenzaban a desprenderse de su cuerpo.
Queriendo que se detuviera, pero no lo conseguía al perder el control de sus emociones.
El castaño se preocupó al ver el alterado estado de ánimo de la chica y cómo esta cayó de rodillas con sus llamas comenzando a salirse de control acercándose a los árboles.
Por lo que decidió actuar rápido para evitar el incendio, comenzando a llamar su atención.
-Flama ¡Flama escúchame! Gritó Ben logrando su cometido.
Ella lo miró, el miedo y la preocupación reflejados en su rostro. Y antes de que pudiera decir algo Ben se adelantó.
-No te asustes, no fue tu intención, solo te dejaste llevar un poco y no tiene nada de malo. No estoy enojado ni asustado contigo. Decía tranquilamente.
Sin embargo, la pyronite se mantenía en negación sintiéndose mal consigo misma.
-Pe. Pero yo, soy un monstruo. Dijo observando sus manos que brillaban envueltas en fuego incesantemente.
Preguntándose porque debió tener un poder así de destructivo, sin embargo, sus pensamientos hostiles fueron interrumpidos abruptamente.
-¡No, no lo eres! Negó el joven con firmeza.
Provocando que Flama únicamente lo observó sorprendida en silencio. Atenta a lo que tendría que decirle, sin notar como sus llamas dejaron de expandirse.
-No eres un monstruo, no debes odiarte a ti misma por tus poderes, no son solo destrucción o unas simples llamas, eres luz, mi compañera y amiga. Dijo arrodillándose frente a ella.
Conmoviéndola poco a poco, regresando a su estado inicial aún expectante a lo que Ben le decía.
-Sabes algo, desde hace mucho tiempo yo quise ayudar a los demás, aún si no tengo la fuerza para poder hacerlo.
-Pero, creo que ahora tengo la oportunidad gracias a este reloj y a ti. Relató tranquilamente Mientras que Flama se encontraba algo insegura de lo último dicho.
-¿Dices que debo usar mis poderes para ayudar a otros?
-Pero ¿estás seguro de que eso está bien, y si lastimo a alguien sin querer? Preguntó insegura.
Pues no quería que por un descuido lo llegase a dañar a él o a otras personas, sabiendo muy bien que su poder era muy peligroso, a pesar de lo dicho anteriormente sobre él.
Aunque la mirada confiada y la gran sonrisa del castaño hizo que sintiera más de seguridad.
-Por supuesto, todo estará bien, ¿sabes por qué? Porque yo estoy aquí, junto a ti.
-Ahora siempre estaremos unidos gracias a esto, yo confío en ti, tú también deberías confiar en ti misma y estarás bien. Afirmó Ben con convicción.
Su sonrisa siempre presente, aumentando la agradable sensación de seguridad y calidez en el corazón de la pyronite comenzado a sonreír levemente.
Siendo esa calidez distinta y mucho más agradable que la que desprendía normalmente.
Mientras que Ben le realizó una propuesta.
-Dime ¿quisieras acompañarme en este viaje y ser un héroe junto a mí? Preguntó con una suave sonrisa.
Alzando el brazo donde tenía el chaquetrix y señalando su collar con la otra.
Esas palabras lograron reavivar el espíritu y llamas de la chica viéndose mucho más animada.
Conmovida y feliz por lo dicho, sobre todo en la parte donde le decía que siempre estaría junto a ella.
-¡sí, por supuesto! Si eso es lo que quieres, será un placer ser un héroe junto a ti. Dijo Flama poniéndose de pie determinada.
-Genial, ahora acompáñame, tenemos que volver con mi abuelo y mi prima.
-Ya pasó un buen tiempo desde que me fui y deben estar preocupados. Dijo Ben recogiendo la leña reunida.
y comenzando a caminar de regreso al campamento con la pyronite a su lado.
Sin que Ben lo supiera, Flama no fue la única que escuchó y se conmovió por sus palabras y deseos.
Otras nueve personas también lo acompañarían y protegerían de los peligros del futuro.
Aunque una de ellas lo haría a su propia manera.
-¿Dónde estará Ben? ya pasó bastante tiempo ¿acaso se habrá perdido? Preguntó un poco preocupado Max.
Mientras que Gwen se rio levemente argumentando que pudo ser comida de oso, a lo que su abuelo la reprendió.
-Gwen, no bromees con eso esto es serio, pudo haberle pasado algo a Ben, vamos a buscarlo. Decía Max en tono de regaño.
Sin embargo, antes de que fueran a buscarlo vieron una luz entre los árboles y poco después Ben y Flama fueron claramente visibles para ambos.
Al notar sus miradas sorprendidas, Ben solo dijo unas simples palabras.
-Tengo mucho que explicar. Dijo acercándose a su familia.
-Ben ¿dónde estabas y quién es...ella?. preguntó Gwen señalando con duda a la chica a su lado.
Quién la miraba interesada antes de presentarse.
-Mi nombre es Flama, es un gusto. Se presentó amablemente la Pyronite.
y el castaño respondía a la duda de su prima.
-Mientras buscaba leña por el bosque vi como algo cayó del cielo y se estrellaba cerca de donde estaba.
-Por lo que fui a revisar, pensé que era un meteorito, pero era una cápsula y dentro encontré este reloj. Explicó Ben tranquilamente.
Mientras dejaba la leña dentro de un círculo de piedras que su abuelo había acomodado, pidiéndole a Flama que lo encendiera, cosa que hizo sin problemas con solo tocarla con un dedo.
Posteriormente Ben extendió su brazo derecho, llamando la atención de ambos Tennyson al ver el reloj quienes tuvieron distintas reacciones.
Gwen lo miraba con curiosidad y confusión.
Mientras que Max lo miraba con sorpresa e incredulidad, sabiendo mejor que nadie que era y para que servía.
Aunque claro no se lo diría a sus aún muy jóvenes nietos, al menos hasta que crezcan lo suficiente.
No sería él quien les diera la charla.
-Y luego presioné un botón que provocó que la pantalla superior se elevara y apareció la imagen de Flama y al presionarlo ella apareció. Continúo Ben con su explicación.
Colocando un malvavisco en un palo y poniéndolo sobre la fogata.
Sentándose en un tronco mientras que la pyronite se sentó cerca de él en el suelo para no quemar algo.
-Así es y ahora Ben y yo estaremos juntos y lo ayudaré a defender a las personas que lo necesiten. Dijo la chica alegremente.
-Vaya, eso es algo admirable chicos, pero deben tener cuidado ese reloj no es un juguete.
-Un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Dijo el abuelo Max con una sonrisa, pero con una mirada seria dirigida al par.
Aunque Ben sonrió divertido al escuchar tan mítica frase provenir de su abuelo.
-¿Y qué haremos con ella? no creo que podamos llevarla en el camper, dudo que sea a prueba de fuego. Cuestionó Gwen dudosa.
-No te preocupes Gwen estaremos bien, seguramente hay un modo para hacer que ella vuelva al reloj mientras no pase nada. Argumentó Ben.
Tomando un malvavisco y ofreciéndolo a Flama quien lo tomó y ese lo comió con una mirada que indicaba estar disfrutándolo.
-¡Esta rico! Dijo alegremente cerrando los ojos disfrutando el dulce sabor.
-Es lo más probable, debe tener un mecanismo para que regrese de dónde vino sin problemas. Dijo Max con una mirada nerviosa.
Pareciendo estar ocultando algo, aunque disimulándolo muy bien.
En ese momento el collar de flama comenzó a parpadear y un sonido de alarma salió de este, llamando la atención del trio a su alrededor.
Hasta que en un destello rojo la pyronite desapareció de donde estaba sentada.
-Al parecer es por el tiempo. Dijo Ben observando el chaquetrix.
-Bueno niños, iré a ver el lugar donde estaba la cápsula, espérenme aquí y Ben no juegues con el reloj. Indicó Max centrándose en el castaño.
Tomando una linterna y yéndose del lugar para investigar.
-Si abuelo. Respondieron ambos al unísono.
Viendo cómo se marchaba y así ambos jóvenes se quedaron solos en el lugar, observando el reloj que les traería muchos problemas y aventuras.








