┊✧𝖯𝗋𝗈́𝗅𝗈𝗀𝗈
✰ 𝐀 𝐒𝐡𝐢𝐧𝐠𝐞𝐤𝐢 𝐍𝐨 𝐊𝐲𝐨𝐣𝐢𝐧 𝐅𝐚𝐧 𝐅𝐢𝐜𝐭𝐢𝐨𝐧 ✰
-¡VAMOS, CORRE!-le animaba el niño de cabello rubio.
-¡ESPERA, JOE!-aquella jovencita de ojos grises lo seguía con la garganta seca y el corazón bombeando con fuerza de tanto correr.
La dulce risa del infante hizo eco por todo el frondoso y cálido bosque.
-¡CORRE MÁS RÁPIDO!-caminaba de espaldas para poder mirar a su acompañante seguirle con la respiración agitada-. ¡QUIERO MOSTRARTE MI LUGAR SECRETO!
-¡PERO NO CORRAS QUE ME MUERO!-con el corazón en la mano se detuvo a coger aire, apoyándose de sus rodillas-. ¿Cuánto falta, Joe?
-nada. Ya llegamos-sonrió con emoción cerrando sus ojos en el acto. La tomó de la mano y la guió detrás de unos cuantos árboles.
-no entiendo por qué quie...-sus palabras se cortaron inconscientemente al admirar el paisaje frente a sus ojos-. Increíble...
-¡¿VERDAD QUE SÍ?!-el niño de ojos verdes saltaba feliz y con sus mejillas rosadas.
Detrás de esos árboles, fluía un río de aguas cristalinas, rodeado de una impresionante variedad de flores coloridas y una exuberante vegetación. Los brillantes rayos del sol arrojaban un resplandor dorado sobre el lugar, impregnándolo de un toque de encanto y fantasía
-¿cómo lo encontraste? ¿Cuándo? ¿Acaso has estado viniendo hasta acá tu solo?-lo bombardeó de preguntas y con una mirada llena de curiosidad.
-¡buaaah! Me mareé de tantas preguntas que haces-fingió dolor de cabeza y se alejó de ella para acercarse al borde del río-. ¡VEN A VER!
La de hebras azules se acercó de manera rápida y se posición a su lado de cuclillas.
Habían peces dorados en el agua. El niño saco de su bolsillo trocitos de pan y se los tiró para que los animales se las comiesen.
-si este pequeño río es así de hermoso, ¿te imaginas cómo sería el graaaaan mar del que hablan los libros que esconde papá?-en su verdosa mirada habían un brillo que era digno de admirar.
-¿te hace ilusión salir de los muros y ver que hay más allá de ellos?-le preguntó queriendo saciar esa curiosidad en su hermano menor.
-¡claro! ¡Quiero conocer el gran mar y también los de fuego!
-¿de fuego? ¿Hay también de fuego?-esta vez era ella la intrigada y llena de emoción.
-¡sí! ¡Llanuras de arena y más!
-interesante...-se sumergió en su imaginación y dejó que imágenes de fantasía corriesen por su mente-. Nunca se me había venido a la cabeza salir de los muros, pero ahora que lo mencionas... ¿cómo planeas ver todo eso?
-voy a unirme a la Legión de reconocimiento-su seguridad fue tal que sorprendió a su hermana.
-woah, quiero tu coraje, hermanito-sonrió mostrando sus blancos dientes-. Te apoyó. Si eso es lo que quieres, entonces cuenta conmigo.
-¡¿en serio?!
-obvio-le guiño el ojo de manera cómplice-, pero primero tendríamos que pasar por encima de los abuelos y nuestros padres con sus estúpidas y estrictas reglas-hizo una mueca-. ¿por eso a veces nadie lograba encontrarte? Porque te escapabas y venias a este lugar, ¿cierto?
-sí...-bajó la mirada apenado y jugó distraído con una florcita que estaba cerca de él-. No puedo hablar de afuera porque me regañan y dicen cosas feas de los soldados de la Legión... Aquí me siento libre-sus verdes ojos llenos de desilusión conectaron con los grises de ella-. ¿Vas a decirle a nuestros padres sobre este lugar?
Ella sonrió de lado para luego desordenar su suave cabellera dorada.
-sabes que no-lo miró con dulzura-. Tuviste la confianza para enseñarme tu lugar secreto; no quiero fallarte.
La mirada de Joe cambió a una llena de felicidad y saltó a los brazos de su hermana que empezó a reír de manera divertida y le devolvió el abrazo.
-ahora es nuestro lugar secreto-le sonrió feliz el niño, haciendo que en ella creciera una calidez enorme-. Nuestro secreto.
-pues, entonces... ¡ESTE SECRETO ME ENCANTAAAAA!-se levantó del verdoso pasto y empezó a correr a los alrededor del hermoso lugar-. ¡A QUE NO ME ATRAPAS!
Su pequeño hermano la siguió con una sonrisa adornando su rostro y así ambos empezaron a jugar a las atrapadas. Mariposas de diferentes colores aleteaban en el ambiente y el canto de las aves los rodeaba mientras se carcajeaban y se hacían cosquillas entre sí.
-¡BIEN, BIEN! ¡ES MI TURNO! ahora tienes que esconderte tú-le dijo la niña de 9 años secándose las lágrimas a causa de la risa. Se tapó los ojos y empezó a contar hasta diez-. ¡Listo o no, allá voy!
Empezó a correr por el bosque de manera divertida en busca de su hermano menor.
Se detuvo al escuchar un ruido a sus espaldas y giró sobre sus talones rápidamente, logrando ver apenas una silueta correr detrás de un árbol, provocando una sonrisa maliciosa en ella.
Caminó sigilosamente y en cuanto estuvo lo suficientemente cerca del árbol, con rapidez miró detrás de el.
-¡BUU!-gritó con intenciones de asustar al pequeño, pero su sonrisa se transformó en una mueca de confusión al no verlo ahí-. ¿Joe?
Todo estaba en silencio...
Eso le dio una mala espina, así que fingió una sonrisa y alzó la voz.
-¡JOE, CREO QUE YA ES HORA DE VOLVER A CASA!-miraba todo a su alrededor en busca de alguna señal-, ¡VAMOS, SAL, MUERO DE HAMBRE!
Nada.
Su corazón empezó a acelerarse y su respiración se volvió agitada.
-¡JOE, SI NO SALES AHORA MISMO, LE DIRÉ SOBRE EL SECRETO A NUESTROS PADRES!-ni siquiera con esa amenaza hubo rastros de él. Ahora sí estaba asustada... Tanto que le empezaron a temblar sus manos y piernas-. Jo-Joe... ¡Ya basta, no es gracioso!
Paso media hora más buscando a su hermano en medio de gritos, hasta que asustada decidió salir del lugar a toda velocidad y finalmente yendo en busca de su padre para contarle todo en medio de lágrimas.
-ÉL NO ESTÁ, NO ESTÁ PAPÁ!-gruesas gotas brotaban de sus grises ojos-. ¡SOLO FUERON UNOS SEGUNDOS!
-¡Cariño, cálmate! Iremos a buscarlo entre todos, pero debes acompañarnos y decirnos en qué parte fue, ¿está bien?-le sonrió tratando de calmarla, pero la verdad es que por dentro estaba muy nervioso de que algo malo le haya sucedido a su niño. Ella con dificultad asintió-. Muy bien, eres una chica muy valiente.
Rápidamente la policía militar movió a sus guardias e hicieron una extensa busqueda por el gran bosque en el que ambos hermanos habían estado minutos atrás.
Una semana...
Una semana había pasado desde que Joe había desaparecido.
Una semana de búsqueda intensa.
Una semana desde que la familia Miller movía cielo y tierra para dar con su paradero.
Y una semana desde que la pequeña no salía de su habitación por la culpa que carcomía su cabeza.
Finalmente en un día lluvioso al mediodía, cuando las nubes se tornaron oscuras y los relámpagos hicieron estremecer el cielo, dieron con algo que los dejaría impactados.
Algo que jodería por completo la estabilidad mental de la niña y la consumiría poco a poco hasta no quedar nada de ella.
El 30 de agosto del año 841, la policía militar halló el cuerpo desnudo y golpeado de Joe Miller sin vida a la orilla del mismo río en el que se divertía con su hermana una semana atrás.
┊❛𝘏𝘦𝘢𝘵𝘩𝘦𝘳 𝘞𝘰𝘰𝘥❜┊
ヘザー・ウッド
┊❝𝑪𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒏𝒐 𝒔𝒊𝒆𝒏𝒕𝒆𝒔 𝒏𝒂𝒅𝒂, ¿𝒆𝒔𝒕𝒂́𝒔 𝒎𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐 𝒐 𝒆𝒏 𝒑𝒂𝒛?❞┊








